
Tomando como referencias directas el blues, el hip hop, el jazz y el trip hop, su música se compone de bases sencillas, con ritmos lentos y pausados con latencias altas y ese sonido tan característico de discoteca cerrada escuchado desde la calle, sobre las que baila una melodía sencilla tocada por instrumentos de cuerda, generalmente en escala mayor, acompañada en ocasiones por coros para crear esa sensación de burbuja.
Esto está pensado en su concepción para producir esa sensación de calma, paz y armonía con el ambiente tan característica que posee, y por eso se la relaciona siempre con música para estudio, lectura o incluso como ansiolítico para ayudar a dormir.
Supongo, y creo suponer bien viendo dónde estamos, que muchos conoceréis Samurai Champloo, de cuya banda sonora se encarga el difunto Nujabes, que juntando lo anterior mencionado con la música tradicional japonesa le dio ese tono definitivo tan común hoy en día y que lo ha internacionalizado tanto.
Mencion especial (y acotación personal) al efecto ansiolítico ya que yo acabé enganchado a ella debido a problemas para dormir por estrés y demás taras mentales de esas que tenemos todos a veces. La mejor canción de cuna.

No quiero poner filtro a la hora de incluir temas, lo bonito de la música es la mezcla de géneros y dentro de este hay rarezas que merecen ser tan escuchadas como cualquier otra.
Empezaré yo con este vídeo que descubrí esta mañana y me animó a crear el tema:
He llegado al trabajo relajado, sin importarme los atascos ni el agobio del gentío corriendo y chocando unos con otros. Me notaba dentro de una pompa en la que el ritmo lo marcaba yo mientras todo lo demás iba demasiado rápido, caótico. Ha sido maravilloso. Y sí, está cayendo el canutillo.





























