Esmir escribió: ↑Dom Jun 18, 2023 1:09 pm
magomarc escribió: ↑Dom Jun 18, 2023 10:24 amEl pecado original fue la vanidad, ese fue el pecado que forjó a los ángeles caídos y a nuestros padres y nos hizo pecadores al nacer.
El mal existe en el mismo momento que fuimos desterrados del paraíso, convivimos con el pues este no es el reino de dios. Jesucristo ya dijo que su reino no se encuentra aquí. Pero nos guio para llegar a el.
Porque dios permitió a sabiendas que tuviésemos que pasar una penitencia en vida terrenal para ver el paraíso, porque no nos abrazó y nos hizo deambular a sus designios, el pudo evitar que nuestros padres tomasen el camino de la vanidad, porque sabía de antemano que seríamos tentados, pero decidió no actuar e interferir en nuestra debilidad, debilidad creada por el.
Mi teoría es que el concepto de bien y mal que tenemos nosotros no se aplica a dios y lo que nosotros nos parece injusto a los ojos del padre es insignificante, el quiere que trascendamos a su reino pues este es solo un paso, un paso para conocerlo y amarlo.
No entiendo entonces por qué debemos pagar por nuestra vanidad, si fue una debilidad que él creo. Por qué debemos ser expulsados del paraíso por desobediencia o por qué debe pagar toda la humanidad por un crimen que no cometió. Lo de la penitencia lo entiendo muchísimo menos. Por qué pasar por una prueba para conseguir el paraíso como si de una recompensa se tratase. Si el mal existe fuera del paraíso, alguien debió crearlo se supone.
Tú teoría podría explicar todo esto si convenimos que lo que a nosotros nos parece injusto o sin sentido, en Dios cobra una dimensión distinta. Pero entonces habría que conocer la mente de Dios, porque sin entendimiento de todo esto cómo puede uno creer y confiar en él? para ti quizás sea fácil teniendo fe y ya, sin cuestionarte demasiado, pero hay personas para lo que esto simplemente no es suficiente. Yo necesito encontrarle sentido a la caída y no es muy justo que escape a mi comprensión y que tenga que contentarme con eso.
Todo tendría más sentido en cambio si es el hombre que se aleja de Dios, que lo rechaza, que lo niega. Que es el hombre el que crea mal, calamidad y sufrimiento, que es el hombre que crea lo imperfecto y pone distancia entre Dios y él.
El mal y el infortunio lo crea el hombre, el hombre es el que ha creado esta sociedad en la que se oprime, esclaviza y se somete a si mismo. El hombre alejado de dios ha creado el infierno en la tierra donde convivimos creyentes y no creyentes.
El mal del que hablas lo ha creado el hombre, existe por el, lo genera el a voluntad propia. Si todo el mundo siguiera los designios de dios no habría mal en el mundo, nadie mataría ni robaría, respetaría al prójimo y no juzgaría a nadie.
El camino de dios es el camino del hombre, el mal no tiene cabida en el si sigues sus mandamientos.
1. AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS
Sólo existe un Dios, creador y todopoderoso, al que adorar. "Yo, el Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto" (Ex 20, 2-5).
2. NO TOMARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO
Nada de blasfemar, maldecir o jurar, pues son ofensas a Dios. "No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios". (Ex 20, 7; Dt 5, 11). "Se dijo a los antepasados: "No perjurarás"... Pues yo os digo que no juréis en modo alguno" (Mt 5, 33-34).
3. SANTIFICARÁS LAS FIESTAS
Habla de trabajar seis días a la semana, de descansar el séptimo para honrar a Dios y de rendir culto en los días de fiesta. "Pues en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo el Señor el día del sábado y lo hizo sagrado" (Ex 20, 11). La Iglesia, después de cambiar el día de descanso del Sabbath judío, o séptimo día de la semana, al primero, fijó el domingo como Día del Señor.
4. HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE
Dios quiso que, después de Él, honrásemos a nuestros padres, a los que debemos la vida y que nos han transmitido el conocimiento de Dios. "Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar" (Ex 20, 12).
5. NO MATARÁS
"La vida humana ha de ser tenida como sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente" (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, intr. 5).
6. NO COMETERÁS ACTOS IMPUROS
Se refiere a las relaciones sexuales fuera del matrimonio y a otros actos considerados inmorales. "Habéis oído que se dijo: "No cometerás adulterio". Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón" (Mt 5, 27-28).
7. NO ROBARÁS
Según explica el Catecismo de la Iglesia Católica, "el séptimo mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y perjudicar de cualquier manera al prójimo en sus bienes. Prescribe la justicia y la caridad en la gestión de los bienes terrenos y de los frutos del trabajo de los hombres. Con miras al bien común exige el respeto del destino universal de los bienes y del derecho de propiedad privada. La vida cristiana se esfuerza por ordenar a Dios y a la caridad fraterna los bienes de este mundo".
8. NO DARÁS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRÁS
"No darás testimonio falso contra tu prójimo" (Ex 20, 16). "Este precepto moral deriva de la vocación del pueblo santo a ser testigo de su Dios, que es y que quiere la verdad", sostiene la Iglesia. "Las ofensas a la verdad expresan, mediante palabras o acciones, un rechazo a comprometerse con la rectitud moral", esgrime.
9. NO CONSENTIRÁS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS
Se refiere a la concupiscencia, que en la moral católica significa, en palabras de la RAE, deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos. "No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo" (Ex 20, 17).
10. NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS
Prohíbe la avaricia y el deseo de una apropiación inmoderada. "No desearás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo" (Dt 5, 21). "Donde [...] esté tu tesoro, allí estará también tu corazón" (Mt 6, 21).