Historias Piratas, Volumen2
- Long_Jhon_Silver
- Sargento Mayor

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Esto cada vez se pone mejor. Antes de todo agradecer los comentarios de Gorrhyon y Reyes, ya que el saber que más gente nos lee es un aliciente. Por otra parte, revivir el tema de las historias piratas no es sólo para recordar a los que ya no están o ya no vienen, si no que también es para incentivar a los que no estuvieron con nosotros en esa época a que participen con sus relatos e introduzcan a sus propios personajes(que lo ideal seria que fueran ustedes o alguien invitado por ustedes) para que así interactuemos y creemos un tema que hasta ahora esta resultando tan bien como antes. Si se dan cuenta esta historia en común tiene la gran diferencia que cada uno escribe un capitulo, cuidando de tomar en cuenta lo que los demás aportan a la historia, y tiene como reto, el hacer un capitulo que calce de alguna u otra manera con la trama personal...No nos preocupamos del final, porque todos los sucesos se van desarrollando conforme escribimos nuevos capítulos...Así entonces, recojo el guante arrojado por Ramsus y continuo...
Cap 010: " Atrapados en el Frío Mar"
El Caledonia navegaba intentando alejarse del barco marine recién aparecido, no estaba en los planes de Silver dejar que los muchachos de blanco le hicieran una visita tan prematuramente. Sin embargo, las negras nubes adelante y la extraña brisa no presagiaban lo mejor. Alarmada, Seastone se acerco a Silver y le dijo:
--Malas noticias capitán, tendremos que voltearnos y enfrentar al dichoso barco aquel si queremos huír de lo que viene por el frente hacia nosotros--
--Ya me parecía conocido este ambiente--Refunfuño un Mijok enfadado mientras se acomodaba el sombrero--Es la misma maldita brisa que enfrentamos esa noche--
--Y si no logramos evadir a esos tipejos, será el mismo escenario--Le respondió Silver.
Frente a ellos empezaba a formarse una gran tormenta, las primeras gotas de agua ya mojaban la cubierta del barco y una pequeña brisa contraria detenía el avance del Caledonia. Silver miro hacia la popa y vio que los marines ya casi le tenian a tiro de cañón. Bajo la vista y llevando la mano al cinto busco a su fiel espada. Repitió el mismo gesto que hacia siempre que debía enfrentarse a algo o alguien, acariciando el pomo del arma, la separo un poco de su vaina y volviendola a guardar de golpe ordeno:
--As, Una vuelta completa al timón, pongan dirección en contra de los marines. Roca, baja a cubierta y ayuda a One Piece a preparar los cañones. Seastone, prepara las maniobras de evasión. Mijok, ayudáme...--
--A rezar?--Le dijo con tono burlón Mijok sin dejarle terminar la frase.
Todos miraron sorprendidos, sabían bien que Mijok era un irreverente, pero decir algo así en este momento. Sin embargo, pronto se rompió el silencio, cuando una estruendosa carcajada de Silver se dejo oír por toda la cubierta, el resto pronto se largo a reír.
--Era lo que me faltaba. El temerario Mijok dispuesto a rezar por nuestra suerte--Le dijo Silver
--Bueno, ya hemos estado a punto de morir varias veces. Creo que no estaría demás un poco de ayuda--Respondió un sarcástico Mijok.
--Así sea entonces, ayúdame a rezar y a asegurar las velas--
Todos cumplían las ordenes entregadas por Silver y en menos de un minuto, el Caledonia tomaba el rumbo en la dirección contraria a la que había llevado en ese momento. El enfrentamiento que Silver tanto quería evitar era ahora impostergable. Seria tal vez esta una prueba del destino a su tripulación y a él mismo?. Se apoyo en la barandilla junto al timón, y acariciando la noble madera de su barco miró a su enemigos que ahora estaban cada vez más cerca. Rodeado como estaba; por la tormenta que se avecinaba y los marines que le perseguían; no le quedaba más que tomar la iniciativa Miró a Mijok quien se encontraba en la proa del barco y le hizo una señal con la cabeza, este comprendiéndola inmediatamente, asintió con un gesto y se agacho junto a un extraño canasto atado a unos maderos de la proa. Al cabo de un momento se puso de pie y poniendo algo en los bolsillos de su chaqueta, cogió luego uno de esos objetos en su mano y le tomo el peso. Miró otra vez donde su capitán y espero que este hablara. Silver, quien catalejo en mano escudriñaba la cubierta del barco de los marines se sorprendió al ver un rostro familiar entre sus perseguidores. Allí de pie y vistiendo el uniforme de mando de los marines más estaba el viejo Dkantún.
--Por los mil demonios. Tenía que ser justo él quien nos estuviese siguiendo. Ehhh, One Piece, a que no sabes quien va en ese barco--
One Piece corrió junto a Silver y le arrebato el catalejo de las manos, miró al barco enemigo y soltó un gritito de desesperación.
--Que haremos ahora Silver?--Pregunto
--Pues, saludarlo como es debido. Ya veremos si nos recuerda. Mijok, apunta al palo mayor, que rebote y haga mucho ruido--Grito Silver
Acto seguido, Mijok levanto el brazo donde contenía aquel extraño objeto, en su mano descansaba una redonda piedra. Una vez hubo calculado la distancia y preparado su tiro, le dio impulso a su rustico proyectil y lo lanzo. La piedra siguió una trayectoria casi recta y frenética atravesando el poco espacio que separaba al Caledonia del barco de los marines, allí paso zumbando junto a la cabeza de un marino para estrellarse luego en el palo mayor con gran estruendo. La conmoción se apodero del barco enemigo, todos corrían por la cubierta recibiendo ordenes de su capitán, en un momento cuatro cañones apuntaban desde la proa del barco oponente.
--Creo que se han enojado un poco--Dijo Mijok
--Preparen los cañones de estribor--Grito Silver--No disparen hasta que ellos lo hagan--
--Ya no creo que lo hagan capitán--Dijo Roca con una voz temblorosa mientras señalaba a las espaldas de Silver. Este volteándose pudo ver que la tormenta ya los había alcanzado y una gran ola que subio a cubierta y le empapo a él y a los demás se lo recordó.
--Mierda!!--Exclamo--Suelten las velas y recojanlas. Aseguren los cañones y tu As atento a las maniobras con el timón. Seastone, pueden tus artefactos impulsarnos en este momento?--
--No sé si logren generar la fuerza suficiente para vencer a la tormenta, pero lo intentaré capitán--
Dicho esto se dirigió a popa y preparo sus bolas de kairouseki. Silver miro otra vez a mijok y de un grito le ordeno:
--Tu atento a todo lo que suceda al frente, a cualquier intento hostil...--
--...Les rompo la cara de un piedrazo--Grito Mijok completando la frase.
Mientras en el barco de los marines algo parecía no ir bien. A pesar de que la tormenta se acercaba y de que el Caledonia llevaba un buen tiempo en dirección hacia ellos aún nadie daba la orden de que debían hacer. Silver se preguntaba si Dkantun; el que ahora según le había contado One Piece se hacia llamar Rentarou; dudaba en dar la orden de ataque en honor a su vieja amistad. Un grito de Mijok sacó a Silver de su cavilaciones.
--Eahh!! Silver!!, Ya sé porque no nos atacaban, mira allí--
En la dirección que señalaba Mijok podía verse otro barco, el cual llevaba la dirección contraria y que a todas luces era el espíritu del mar de los Dark Hunters. Solo dudo por no saber a quien atacar; pensó Silver. Iba a dar una nueva orden, cuando el Caledonia empezó a levantarse impulsado por las aguas, y en un momento estaban sobre una gran ola. La tormenta había llegado y si no hacían nada se acabaría aquí el nuevo y corto viaje de Silver y los suyos.
--Todos, agárrense fuerte!!--Grito--Cuando volvamos a bajar, As y Roca intentaran girar el timón para aprovechar la siguiente ola!!--
Por suerte, o por desgracia, la ola bajo lenta y mansamente, lo que no auguraba nada bueno, pues indicaba que pronto estarían en el centro de un remolino de tormentas. Silver intento mirar hacia el otro barco, para saber cual era la situación. Al hacerlo comprobó que los marines ponían en practica una estrategia similar a la de ellos. Ya no cabía duda, solo un ex-Outlaws podría saber que hacer en una situación como esta. Roca Y As tiraban con todas sus fuerzas del timón para lograr que este aprovechase la fuerza de las olas y corriente que formaba el remolino. En el otro barco, dos fornidos marines hacían lo mismo. En un momento, ambos barcos estuvieron frente a frente mirándose por sus flancos y al estar así, Silver pudo ver de nuevo a Rentarou Satsuma, quien con un estoico rostro miraba impávido a su antiguo capitán.
--Nos volvemos a ver señor!!--Gritó Silver--Perdone que no le invite un trago, pero mi barco esta un poco revuelto hoy como para recibir visitas--
--Se agradece el gesto capitán--Respondió Rentarou, seguro de que nadie le escuchaba, ya que todos estaban preocupados por salvar el pellejo--Sin embargo creo que deberemos esperar por otro momento y otro lugar--
--Así deberá ser entonces, aunque creo que tendrás que invitarlos tú la próxima vez--
--Como guste--Volvió a decir Rentarou--Dígale a Mijok que le debo una cerveza--
--Con el dinero que debes tener ahora, será un barril--Grito Mijok incorporándose a la charla
--No creo que me alcance, en este trabajo solo se gana para vivir--Respondió Rentarou
--Tacañoooooooo!!!--Grito Mijok, haciéndole una mueca.
Roca no podía creer lo que veía, su capitán y su segundo de abordo charlando animadamente con el capitán enemigo mientras el barco daba vueltas tragado por el mar. Definitivamente estaban locos. Cerró los ojos y siguió haciendo fuerza sobre el timón junto a As. En tanto Seastone había logrado su objetivo y transformado sus esferas de kairouseki había conseguido formar una especie de cola de pez en la popa del barco, la cual se movía de un lado a otro frenéticamente. Al sentir el impulso de la cola de pez sobre el Caledonia, Silver esbozo una sonrisa, miro hacia sus espaldas buscando a Seastone y la felicitó con la mirada. Acto seguido se sacó su sombrero y haciendo una reverencia se despido de Rentarou diciendo:
--Continuaremos esta charla otro día. Recuerda que nos debes unos tragos...Espero que llegue ese día--
Rentarou asintió con la cabeza, mientras Mijok también se sacaba el sombrero para despedirse. One Piece levantaba su mano y le hacia señas a Rentarou. Por su parte, este de pie sobre la cubierta de su barco ordenaba maniobras para intentar salir también de la tormenta. El Caledonia se escapaba ante sus ojos, pero no importaba, pues su prioridad era salir con vida de ese desastre natural. En tanto, Silver se hacia con el control del timón de su barco y mantenía el rumbo hacia las afueras de la tormenta. Las olas seguían siendo muy fuertes, pero la velocidad que le imprimía la cola y la pericia del capitán al mando del timón, hacían que el barco se dirigiese pausadamente lejos de la tormenta. Ya se encontrarían con su viejo amigo, y aclararían algunas cosas. Silver solo esperaba, que la astucia de Rentarou le permitiera salir de la tormenta y sortear la inminente persecución de sus superiores Una vez hubo rodeado la tormenta, el Caledonia retomo su rumbo original, y valiéndose del artilugio de Seastone, procurarón alejarse todo lo posible de sus aproblemados perseguidores.
--Rápido, debemos ganar más ventaja. Rumbo a Serafia--
--Pero esta a muchos días de aquí--Protesto Roca
--Precisamente por eso nos dirigimos allí, esta lejos y es una isla bastante grande para perderse--Le dijo Mijok
--Además, seguramente allí encontraremos lo que necesitamos--Agregó Silver con una mirada sombria.
--------------------------------------------------------------------------------------
--Rentarou daba ordenes a sus hombres para que por medio de remos, auxiliaran el viraje del barco, ahora eran tres los que se encargaban de sostener el timón, pero nada parecía dar resultado. De pronto, como si de una mano salvadora se tratara apareció frente a sus ojos la imponente figura de un gran barco. Llevaba este la bandera de los marines y en sus costados podía leerse: S.S. Saint Andrews. Todos soltaron gritos de alegría, la ayuda ya estaba cerca, todos menos el capitán Rentarou, quien sólo atino a decir:
--Mierda!! Es el barco de Ramsus, ahora sí que estoy en problemas--
Lo que Rentarou no sabía, era que Big Ci pensaba igual. Para él la aparición de Ramsus en escena no era más que una nueva complicación para los planes de su amo.
--Y con esto se aleja aún más mi atún elefante--Dijo desconsolado.
Continuara...
No fue la manera más real de escapar de la tormenta, pero fue la que más me acomodo. El encuentro, pienso yo, entre los marines y los Outlaws se producirá en la lejana Serafía, lugar donde podremos beber y comer a nuestras anchas....Bah, que no vamos a eso, cierto?...hehehe....A ver si así conseguimos que nuestros amigos Gorrhyon y Reyes se animen a entrar al juego, ya que esta isla(Serafia) es un lugar nuevo donde pueden aparecer también personajes nuevos......Bueno, nos leemos entonces....
P.D.: Reyes, perdón por "matar " a Virgil, pero sabes, siempre puede revivir, recuerda que en esta historia muchos murieron o acabaron con sus viejas vidas, para renacer con nuevas identidades. Es decir, fueron muertes aparentes...hehehe...
Cap 010: " Atrapados en el Frío Mar"
El Caledonia navegaba intentando alejarse del barco marine recién aparecido, no estaba en los planes de Silver dejar que los muchachos de blanco le hicieran una visita tan prematuramente. Sin embargo, las negras nubes adelante y la extraña brisa no presagiaban lo mejor. Alarmada, Seastone se acerco a Silver y le dijo:
--Malas noticias capitán, tendremos que voltearnos y enfrentar al dichoso barco aquel si queremos huír de lo que viene por el frente hacia nosotros--
--Ya me parecía conocido este ambiente--Refunfuño un Mijok enfadado mientras se acomodaba el sombrero--Es la misma maldita brisa que enfrentamos esa noche--
--Y si no logramos evadir a esos tipejos, será el mismo escenario--Le respondió Silver.
Frente a ellos empezaba a formarse una gran tormenta, las primeras gotas de agua ya mojaban la cubierta del barco y una pequeña brisa contraria detenía el avance del Caledonia. Silver miro hacia la popa y vio que los marines ya casi le tenian a tiro de cañón. Bajo la vista y llevando la mano al cinto busco a su fiel espada. Repitió el mismo gesto que hacia siempre que debía enfrentarse a algo o alguien, acariciando el pomo del arma, la separo un poco de su vaina y volviendola a guardar de golpe ordeno:
--As, Una vuelta completa al timón, pongan dirección en contra de los marines. Roca, baja a cubierta y ayuda a One Piece a preparar los cañones. Seastone, prepara las maniobras de evasión. Mijok, ayudáme...--
--A rezar?--Le dijo con tono burlón Mijok sin dejarle terminar la frase.
Todos miraron sorprendidos, sabían bien que Mijok era un irreverente, pero decir algo así en este momento. Sin embargo, pronto se rompió el silencio, cuando una estruendosa carcajada de Silver se dejo oír por toda la cubierta, el resto pronto se largo a reír.
--Era lo que me faltaba. El temerario Mijok dispuesto a rezar por nuestra suerte--Le dijo Silver
--Bueno, ya hemos estado a punto de morir varias veces. Creo que no estaría demás un poco de ayuda--Respondió un sarcástico Mijok.
--Así sea entonces, ayúdame a rezar y a asegurar las velas--
Todos cumplían las ordenes entregadas por Silver y en menos de un minuto, el Caledonia tomaba el rumbo en la dirección contraria a la que había llevado en ese momento. El enfrentamiento que Silver tanto quería evitar era ahora impostergable. Seria tal vez esta una prueba del destino a su tripulación y a él mismo?. Se apoyo en la barandilla junto al timón, y acariciando la noble madera de su barco miró a su enemigos que ahora estaban cada vez más cerca. Rodeado como estaba; por la tormenta que se avecinaba y los marines que le perseguían; no le quedaba más que tomar la iniciativa Miró a Mijok quien se encontraba en la proa del barco y le hizo una señal con la cabeza, este comprendiéndola inmediatamente, asintió con un gesto y se agacho junto a un extraño canasto atado a unos maderos de la proa. Al cabo de un momento se puso de pie y poniendo algo en los bolsillos de su chaqueta, cogió luego uno de esos objetos en su mano y le tomo el peso. Miró otra vez donde su capitán y espero que este hablara. Silver, quien catalejo en mano escudriñaba la cubierta del barco de los marines se sorprendió al ver un rostro familiar entre sus perseguidores. Allí de pie y vistiendo el uniforme de mando de los marines más estaba el viejo Dkantún.
--Por los mil demonios. Tenía que ser justo él quien nos estuviese siguiendo. Ehhh, One Piece, a que no sabes quien va en ese barco--
One Piece corrió junto a Silver y le arrebato el catalejo de las manos, miró al barco enemigo y soltó un gritito de desesperación.
--Que haremos ahora Silver?--Pregunto
--Pues, saludarlo como es debido. Ya veremos si nos recuerda. Mijok, apunta al palo mayor, que rebote y haga mucho ruido--Grito Silver
Acto seguido, Mijok levanto el brazo donde contenía aquel extraño objeto, en su mano descansaba una redonda piedra. Una vez hubo calculado la distancia y preparado su tiro, le dio impulso a su rustico proyectil y lo lanzo. La piedra siguió una trayectoria casi recta y frenética atravesando el poco espacio que separaba al Caledonia del barco de los marines, allí paso zumbando junto a la cabeza de un marino para estrellarse luego en el palo mayor con gran estruendo. La conmoción se apodero del barco enemigo, todos corrían por la cubierta recibiendo ordenes de su capitán, en un momento cuatro cañones apuntaban desde la proa del barco oponente.
--Creo que se han enojado un poco--Dijo Mijok
--Preparen los cañones de estribor--Grito Silver--No disparen hasta que ellos lo hagan--
--Ya no creo que lo hagan capitán--Dijo Roca con una voz temblorosa mientras señalaba a las espaldas de Silver. Este volteándose pudo ver que la tormenta ya los había alcanzado y una gran ola que subio a cubierta y le empapo a él y a los demás se lo recordó.
--Mierda!!--Exclamo--Suelten las velas y recojanlas. Aseguren los cañones y tu As atento a las maniobras con el timón. Seastone, pueden tus artefactos impulsarnos en este momento?--
--No sé si logren generar la fuerza suficiente para vencer a la tormenta, pero lo intentaré capitán--
Dicho esto se dirigió a popa y preparo sus bolas de kairouseki. Silver miro otra vez a mijok y de un grito le ordeno:
--Tu atento a todo lo que suceda al frente, a cualquier intento hostil...--
--...Les rompo la cara de un piedrazo--Grito Mijok completando la frase.
Mientras en el barco de los marines algo parecía no ir bien. A pesar de que la tormenta se acercaba y de que el Caledonia llevaba un buen tiempo en dirección hacia ellos aún nadie daba la orden de que debían hacer. Silver se preguntaba si Dkantun; el que ahora según le había contado One Piece se hacia llamar Rentarou; dudaba en dar la orden de ataque en honor a su vieja amistad. Un grito de Mijok sacó a Silver de su cavilaciones.
--Eahh!! Silver!!, Ya sé porque no nos atacaban, mira allí--
En la dirección que señalaba Mijok podía verse otro barco, el cual llevaba la dirección contraria y que a todas luces era el espíritu del mar de los Dark Hunters. Solo dudo por no saber a quien atacar; pensó Silver. Iba a dar una nueva orden, cuando el Caledonia empezó a levantarse impulsado por las aguas, y en un momento estaban sobre una gran ola. La tormenta había llegado y si no hacían nada se acabaría aquí el nuevo y corto viaje de Silver y los suyos.
--Todos, agárrense fuerte!!--Grito--Cuando volvamos a bajar, As y Roca intentaran girar el timón para aprovechar la siguiente ola!!--
Por suerte, o por desgracia, la ola bajo lenta y mansamente, lo que no auguraba nada bueno, pues indicaba que pronto estarían en el centro de un remolino de tormentas. Silver intento mirar hacia el otro barco, para saber cual era la situación. Al hacerlo comprobó que los marines ponían en practica una estrategia similar a la de ellos. Ya no cabía duda, solo un ex-Outlaws podría saber que hacer en una situación como esta. Roca Y As tiraban con todas sus fuerzas del timón para lograr que este aprovechase la fuerza de las olas y corriente que formaba el remolino. En el otro barco, dos fornidos marines hacían lo mismo. En un momento, ambos barcos estuvieron frente a frente mirándose por sus flancos y al estar así, Silver pudo ver de nuevo a Rentarou Satsuma, quien con un estoico rostro miraba impávido a su antiguo capitán.
--Nos volvemos a ver señor!!--Gritó Silver--Perdone que no le invite un trago, pero mi barco esta un poco revuelto hoy como para recibir visitas--
--Se agradece el gesto capitán--Respondió Rentarou, seguro de que nadie le escuchaba, ya que todos estaban preocupados por salvar el pellejo--Sin embargo creo que deberemos esperar por otro momento y otro lugar--
--Así deberá ser entonces, aunque creo que tendrás que invitarlos tú la próxima vez--
--Como guste--Volvió a decir Rentarou--Dígale a Mijok que le debo una cerveza--
--Con el dinero que debes tener ahora, será un barril--Grito Mijok incorporándose a la charla
--No creo que me alcance, en este trabajo solo se gana para vivir--Respondió Rentarou
--Tacañoooooooo!!!--Grito Mijok, haciéndole una mueca.
Roca no podía creer lo que veía, su capitán y su segundo de abordo charlando animadamente con el capitán enemigo mientras el barco daba vueltas tragado por el mar. Definitivamente estaban locos. Cerró los ojos y siguió haciendo fuerza sobre el timón junto a As. En tanto Seastone había logrado su objetivo y transformado sus esferas de kairouseki había conseguido formar una especie de cola de pez en la popa del barco, la cual se movía de un lado a otro frenéticamente. Al sentir el impulso de la cola de pez sobre el Caledonia, Silver esbozo una sonrisa, miro hacia sus espaldas buscando a Seastone y la felicitó con la mirada. Acto seguido se sacó su sombrero y haciendo una reverencia se despido de Rentarou diciendo:
--Continuaremos esta charla otro día. Recuerda que nos debes unos tragos...Espero que llegue ese día--
Rentarou asintió con la cabeza, mientras Mijok también se sacaba el sombrero para despedirse. One Piece levantaba su mano y le hacia señas a Rentarou. Por su parte, este de pie sobre la cubierta de su barco ordenaba maniobras para intentar salir también de la tormenta. El Caledonia se escapaba ante sus ojos, pero no importaba, pues su prioridad era salir con vida de ese desastre natural. En tanto, Silver se hacia con el control del timón de su barco y mantenía el rumbo hacia las afueras de la tormenta. Las olas seguían siendo muy fuertes, pero la velocidad que le imprimía la cola y la pericia del capitán al mando del timón, hacían que el barco se dirigiese pausadamente lejos de la tormenta. Ya se encontrarían con su viejo amigo, y aclararían algunas cosas. Silver solo esperaba, que la astucia de Rentarou le permitiera salir de la tormenta y sortear la inminente persecución de sus superiores Una vez hubo rodeado la tormenta, el Caledonia retomo su rumbo original, y valiéndose del artilugio de Seastone, procurarón alejarse todo lo posible de sus aproblemados perseguidores.
--Rápido, debemos ganar más ventaja. Rumbo a Serafia--
--Pero esta a muchos días de aquí--Protesto Roca
--Precisamente por eso nos dirigimos allí, esta lejos y es una isla bastante grande para perderse--Le dijo Mijok
--Además, seguramente allí encontraremos lo que necesitamos--Agregó Silver con una mirada sombria.
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--Rentarou daba ordenes a sus hombres para que por medio de remos, auxiliaran el viraje del barco, ahora eran tres los que se encargaban de sostener el timón, pero nada parecía dar resultado. De pronto, como si de una mano salvadora se tratara apareció frente a sus ojos la imponente figura de un gran barco. Llevaba este la bandera de los marines y en sus costados podía leerse: S.S. Saint Andrews. Todos soltaron gritos de alegría, la ayuda ya estaba cerca, todos menos el capitán Rentarou, quien sólo atino a decir:
--Mierda!! Es el barco de Ramsus, ahora sí que estoy en problemas--
Lo que Rentarou no sabía, era que Big Ci pensaba igual. Para él la aparición de Ramsus en escena no era más que una nueva complicación para los planes de su amo.
--Y con esto se aleja aún más mi atún elefante--Dijo desconsolado.
Continuara...
No fue la manera más real de escapar de la tormenta, pero fue la que más me acomodo. El encuentro, pienso yo, entre los marines y los Outlaws se producirá en la lejana Serafía, lugar donde podremos beber y comer a nuestras anchas....Bah, que no vamos a eso, cierto?...hehehe....A ver si así conseguimos que nuestros amigos Gorrhyon y Reyes se animen a entrar al juego, ya que esta isla(Serafia) es un lugar nuevo donde pueden aparecer también personajes nuevos......Bueno, nos leemos entonces....
P.D.: Reyes, perdón por "matar " a Virgil, pero sabes, siempre puede revivir, recuerda que en esta historia muchos murieron o acabaron con sus viejas vidas, para renacer con nuevas identidades. Es decir, fueron muertes aparentes...hehehe...

- Terreis
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aqui estan las pruebas del delito, parte de As, tambien ha dos usuarios conocidos para mi uno es el vigia de los Dark Hunetrs..Rurouni y el otro es rolonoa...de la banda de Nachitous.Rentarou Satsuma escribió:Supongo que Ramsus habrá pensado lo mismo cuando tuvo que hablar conmigo por el Den Den Mushi a la fuerza xD. Si vieras que a veces se me olvida quienes son mis antiguos nakamasA Ver, que queremos leer mas.
@Pájaro vigilante: Tal vez si algunos de los nombres no te suenan es porque algunos personajes son invento de Silver (Roca, Seastone y Ur). El resto si existieron (o existen).
Estaba revisando mi carpeta de Photobucket y me encontré con esto. No entiendo como es que no llegué a borrarlo, pero supongo que puedo llevarlo por unos cuantos dias (es que me gusta la firma de los bob-ombs porque yo mismo la hice):EDITO: Es una lastima que muchos se pasen pero ya no esten tan presentes como antes:
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EDITO otra vez... son las 6:07 PM y lo estoy viendo en el foro Rincón Creativo.
- Spoiler: Mostrar
Y de las historias esta geniales, Ramsus mira q te rebuscas una cosas, pero aun asi esta genial. De Long_Jhon, solo os hubiera faltado poneros a jugar al Pocker.
@Rentarou Satsuma: se me olvidaba, veo q en tu prueba de foto hay una ventana curriosa, Monstergame, el q servidor juegas y eres vampi o lobito.
PD: nos leemos el martes saludos

- Gargadon
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Y no solo eso. En las mañanas veo conectada a Dark Swordswoman. Cuando tenga captura la pongo aqui. Deberías decirle que participe cuando mucho en el Offtopic (porque ahi la veo siempre).
Y para que no quede vacío diré que este ha sido el mejor capítulo que me he echado (es que eso de estar en una tormenta y conversar tan tranquilos ni a mi se me hubiera ocurrido). Y para terminar diré... Ramsus (o quien sea), te dejo la siguiente parte, quiero ver que intentarás hacer conmigo ya que nos hemos encontrado
@Alira: Soy hombre lobo en el server 5.
EDITO: Te digo que también tu amiga viene al foro pero no hace nada.
Y para que no quede vacío diré que este ha sido el mejor capítulo que me he echado (es que eso de estar en una tormenta y conversar tan tranquilos ni a mi se me hubiera ocurrido). Y para terminar diré... Ramsus (o quien sea), te dejo la siguiente parte, quiero ver que intentarás hacer conmigo ya que nos hemos encontrado
@Alira: Soy hombre lobo en el server 5.
EDITO: Te digo que también tu amiga viene al foro pero no hace nada.
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Última edición por Gargadon el Jue Abr 05, 2007 9:18 pm, editado 3 veces en total.
- Dark Swordswoman
- Cabo

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- Ubicación: Siguiendo el camino, ahora que por fin lo encontre y procurando no volver a salirme de el...
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Nada quieres que postee pues tranquilo que ahora posteo primero me parece que este tema es para poner historias no para ver quien se conecta y quien no y mucho menos para decir quien escribe.Rentarou Satsuma escribió:Y no solo eso. En las mañanas veo conectada a Dark Swordswoman. Cuando tenga captura la pongo aqui. Deberías decirle que participe cuando mucho en el Offtopic (porque ahi la veo siempre).
EDITO: Te digo que también tu amiga viene al foro pero no hace nada.
- Spoiler: Mostrar
Me has tocado mucho la moral con esos comentarios.
Segundo si no posteo es porque no me sale de los huevos (Perdon por la expresion pero es lo que pienso) Si no encuentro un tema que no me parezca interesante para postear nadie me olbiga a acerlo nadie ni tu ni Alira tiene porque decirme que postee y menos para hacer como mucha gente que unicamente se dedica a hacer la pelota a los que escriben las historias porque todo el mundo vaya a chuparles el culo en plan peloteo por las historias no significa q yo tambien lo tenga q acer si mis amigas qieren mi poinion sobre sus historias perfectamente se las dire por el msn y con mucha mas sinceridad y profundidad que aqui, aunqe aya alguna que ni si quiera me avisara de que iba a volver a escribir.
Bueno espero dejar zanjado el tema Saludos


-
Ramsus
- Moderador

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- Registrado: Vie Sep 16, 2005 12:59 pm
- Ubicación: Etrenank. Solaris.
- Edad: 43
Sinceramente, creo que ese comentario ha estado completamente fuera de lugar. Este tema no se creó para eso, y si en alguna parte de su post Rentarou Satsuma te ha ofendido en algo, podrías haberlo solucionado con un MP.Dark Swordswoman escribió:Nada quieres que postee pues tranquilo que ahora posteo primero me parece que este tema es para poner historias no para ver quien se conecta y quien no y mucho menos para decir quien escribe.Rentarou Satsuma escribió:Y no solo eso. En las mañanas veo conectada a Dark Swordswoman. Cuando tenga captura la pongo aqui. Deberías decirle que participe cuando mucho en el Offtopic (porque ahi la veo siempre).
EDITO: Te digo que también tu amiga viene al foro pero no hace nada.
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Me has tocado mucho la moral con esos comentarios.
Segundo si no posteo es porque no me sale de los huevos (Perdon por la expresion pero es lo que pienso) Si no encuentro un tema que no me parezca interesante para postear nadie me olbiga a acerlo nadie ni tu ni Alira tiene porque decirme que postee y menos para hacer como mucha gente que unicamente se dedica a hacer la pelota a los que escriben las historias porque todo el mundo vaya a chuparles el culo en plan peloteo por las historias no significa q yo tambien lo tenga q acer si mis amigas qieren mi poinion sobre sus historias perfectamente se las dire por el msn y con mucha mas sinceridad y profundidad que aqui, aunqe aya alguna que ni si quiera me avisara de que iba a volver a escribir.
Bueno espero dejar zanjado el tema Saludos
No quiero volver a ver nada como esto por aquí, ok?
- Long_Jhon_Silver
- Sargento Mayor

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Demonios...Y yo que pensé que Ramsus había posteado de ultimo dejando un nuevo capitulo, y al abrir el tema, que me encuentro...Pero bueno, ya hablo el Vice almirante, así que mejor los piratas como yo recogemos nuestras cositas y nos largamos, bien, bien lejos.....Me encantaría continuar con la historia, pero tengo la leve impresión de que Ramsus querra dar su versión de su encuentro con el "rebelde" de Rentarou....Y como nadie más escribe nada, pues yo no puedo continuar puesto que requiero de sus versiones...Así que por ahora lo dejamos stand-By......Hasta que la inspiración de los demás vuelva...

- lalilulelo
- Recluta Privado de Tercera

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- Registrado: Lun Jun 27, 2005 2:47 pm
- Edad: 37
[justify]SEASTONE—
Las débiles gotas de lluvia apenas rozaban su rostro. Aquellas nubes amenazadoras y la fatídica brisa habían desaparecido tras ellos, como si de cobardes traidores se tratasen. Quizá fuese lo único a lo que Seastone guardase verdadero temor: la salvaje e incontrolable naturaleza, perfecta y con una furia ineludible. Absorta en esos pensamientos, seguía dirigiendo al mismo tiempo la cola de pez que había creado para impulsar al grandioso Caledonia. Llevaba alguna hora concentrando la energía hacia la cola para mantenerla en movimiento y se encontraba exhausta. Pronto notaba como se le nublaba la vista y se sentía desfallecer.
Abrió lentamente sus cansados ojos y logró distinguir como Ur colocaba las pequeñas esferas de Kairouseki a su alrededor. Pronto, un conocido destello azul la envolvió. Tiempo después, sentía un bienestar que la confortaba y se percató de la presencia de Silver:
-¿Te encuentras mejor, Seastone? No deberías excederte tanto en tus labores.
-La situación lo ha exigido, pero aun así… tendría que poder aguantar aún más -se lamentó.
-Vieja amiga, no hace falta que te exijas tanto -aconsejó mientras le tendía la mano para ayudarla a incorporarse.
-Capitán, se cómo podría lograr más potencia, dominio y aguante en mis técnicas. Para ello tengo que reunir las esferas de Kairouseki restantes. Esas seastones puras aumentan mi poder considerablemente.
-¿Seguro que quieres reunirlas? Sabes que es peligroso tenerlas todas. Semejante poder puede volverte loca.
-Creo que el esfuerzo merece la pena, capitán. Sospecho que a partir de ahora nuestro viaje no será sencillo. Además, pase lo que pase, confío en esta tripulación –y esbozando una frágil sonrisa se incorporó completamente para proseguir con el viaje.
Ya en su camarote, mientras descansaba recostada en su cama, Seastone reflexionó sobre la cantidad de perseguidores que tenían de pronto. Tener semejante jauría tras ellos la convencía sobre la necesidad de ampliar las posibilidades de sus poderes y se planteaba el buscar algún apoyo temporal para sortear las dificultades. Al fin, y sin poder aclarar más sus ideas, salió a cubierta ya de noche. Se sentó placidamente sobre la trabajada madera del Caledonia y comenzó a dirigir sus esferas a gran velocidad hacia diferentes puntos para entrenar su precisión. Al menos, seguía teniendo como compañeras a las incansables estrellas.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Veamos, he escrito una corta introducción y así aprovecho para explicar las cosas: para empezar, ni Seastone ni Ur fueron invenciones de Silver, jiji
(existoo). Ur es un ave, concretamente un Martín Pescador, azul verdoso. Seastone es el ama de Ur, mi personaje. Su nombre explica la naturaleza de sus poderes. Esos poderes tienen dos grandes utilidades (con muchas derivaciones):
1= controlar energía de seastones (creando campos o corrientes de energía que tienen un ligero destello azul).
2= controlar unas esferas especiales que ella posee de seastone o kairouseki puras (las puede cambiar de forma, tamaño e incluso fusionarlas) y también puede manipular los objetos que contengan este material.
Esta claro que tiene una ligera desventaja al enfrentarse a oponentes que no han probado ninguna akuma no mi… …y hasta aquí puedo leer.
Ese es el planteamiento del personaje que creé hace tiempo. He puesto esto porque la mayoría estaría perdida, ya que ni conocerían a Seastone.
Supongo que me animaré a escribir de vez en cuando, pero no suelo tener mucho tiempo. Y gracias, Silver, por haberme introducido en tus fabulosas historias. Nos vemos![/justify]

Las débiles gotas de lluvia apenas rozaban su rostro. Aquellas nubes amenazadoras y la fatídica brisa habían desaparecido tras ellos, como si de cobardes traidores se tratasen. Quizá fuese lo único a lo que Seastone guardase verdadero temor: la salvaje e incontrolable naturaleza, perfecta y con una furia ineludible. Absorta en esos pensamientos, seguía dirigiendo al mismo tiempo la cola de pez que había creado para impulsar al grandioso Caledonia. Llevaba alguna hora concentrando la energía hacia la cola para mantenerla en movimiento y se encontraba exhausta. Pronto notaba como se le nublaba la vista y se sentía desfallecer.
Abrió lentamente sus cansados ojos y logró distinguir como Ur colocaba las pequeñas esferas de Kairouseki a su alrededor. Pronto, un conocido destello azul la envolvió. Tiempo después, sentía un bienestar que la confortaba y se percató de la presencia de Silver:
-¿Te encuentras mejor, Seastone? No deberías excederte tanto en tus labores.
-La situación lo ha exigido, pero aun así… tendría que poder aguantar aún más -se lamentó.
-Vieja amiga, no hace falta que te exijas tanto -aconsejó mientras le tendía la mano para ayudarla a incorporarse.
-Capitán, se cómo podría lograr más potencia, dominio y aguante en mis técnicas. Para ello tengo que reunir las esferas de Kairouseki restantes. Esas seastones puras aumentan mi poder considerablemente.
-¿Seguro que quieres reunirlas? Sabes que es peligroso tenerlas todas. Semejante poder puede volverte loca.
-Creo que el esfuerzo merece la pena, capitán. Sospecho que a partir de ahora nuestro viaje no será sencillo. Además, pase lo que pase, confío en esta tripulación –y esbozando una frágil sonrisa se incorporó completamente para proseguir con el viaje.
Ya en su camarote, mientras descansaba recostada en su cama, Seastone reflexionó sobre la cantidad de perseguidores que tenían de pronto. Tener semejante jauría tras ellos la convencía sobre la necesidad de ampliar las posibilidades de sus poderes y se planteaba el buscar algún apoyo temporal para sortear las dificultades. Al fin, y sin poder aclarar más sus ideas, salió a cubierta ya de noche. Se sentó placidamente sobre la trabajada madera del Caledonia y comenzó a dirigir sus esferas a gran velocidad hacia diferentes puntos para entrenar su precisión. Al menos, seguía teniendo como compañeras a las incansables estrellas.
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Veamos, he escrito una corta introducción y así aprovecho para explicar las cosas: para empezar, ni Seastone ni Ur fueron invenciones de Silver, jiji
1= controlar energía de seastones (creando campos o corrientes de energía que tienen un ligero destello azul).
2= controlar unas esferas especiales que ella posee de seastone o kairouseki puras (las puede cambiar de forma, tamaño e incluso fusionarlas) y también puede manipular los objetos que contengan este material.
Esta claro que tiene una ligera desventaja al enfrentarse a oponentes que no han probado ninguna akuma no mi… …y hasta aquí puedo leer.
Ese es el planteamiento del personaje que creé hace tiempo. He puesto esto porque la mayoría estaría perdida, ya que ni conocerían a Seastone.
Supongo que me animaré a escribir de vez en cuando, pero no suelo tener mucho tiempo. Y gracias, Silver, por haberme introducido en tus fabulosas historias. Nos vemos![/justify]
el mundo es de papel y con papel se compra
- Gargadon
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Una historia corta pero muy bella a la vez
. La verdad no sabia que de verdad este personaje existiera (gracias por la info). Gracias por informarnos mas sobre el proposito del personaje en el barco y sus habilidades. Parece que Silver comparte la misma opinion que yo de que Ramsus sería el mas indicado para continuar la historia.
EDITO: Pues con lo que has escrito, no creo que nos defraudes, seguro será genial
EDITO: Pues con lo que has escrito, no creo que nos defraudes, seguro será genial
Última edición por Gargadon el Dom Abr 08, 2007 3:49 am, editado 1 vez en total.
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Ramsus
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Bueno, gracias a todos por la espera. Confío en que mi historia consiga que haya merecido la pena:
Amigo o Enemigo
Por fin volvía a verlo después de tantos años. El majestuoso Caledonia avanzaba de forma oscilante pero firme hacia el oeste dejando tras él la terrible tormenta y una extraña estela en el agua. ¿Había una especie de Rey del Mar empujando aquel barco? ¿Cómo demonios había logrado salir de la tormenta? ¿Tenía algo que ver con su incomprensible forma de navegar?
Todas esas dudas martilleaban en la cabeza de Ramsus constantemente mientras, agarrándose con fuerza a uno de los cabos de refuerzo de la mayor y completamente empapado por la incesante lluvia, miraba con su catalejo hacia el horizonte sin apenas moverse. En condiciones normales, avanzando unas pocas millas más, ya tendrían al alcance de sus cañones a la presa que buscaban desde hacía semanas. Pero las condiciones eran de todo menos normales. Parecía que la suerte volvía a darles la espalda.
De pronto, una gigantesca ola golpeó la proa del Saint Andrews y lo hizo tambalear. Ese brusco movimiento sacó al vicealmirante de sus pensamientos y por fin cayó en la cuenta de la gravedad de la situación en la que estaban: Justo en el centro de la tormenta, un buque de la marina estaba tratando de escapar de un gigantesco agujero en medio del mar. Su deber como marine era ayudar a aquellos compañeros lo antes posible. Miró por última vez al cada vez más lejano Caledonia y rápidamente, abandonó su posición para dirigirse a toda velocidad por la empapada cubierta hacia el puente de mando mientras sus hombres, guiados por Kitakaze, trataban de poner a salvo todos los enseres ante los ataques constantes de las olas.
- Otto, ¿Cuál es la situación? –dijo Ramsus nada mas entrar en el puente de mando.
- Hmmm… a no ser que hagamos locuras, el Saint Andrews saldrá de esta probablemente intacto –contestó el sargento mayor Muller de forma pausada- pero nuestros compañeros del otro barco… ¿Alguna orden señor?
- Por supuesto. No podemos abandonarles ahí. Maniobra de remolque! YA!!
- Perfecto, señor –Muller asintió con la cabeza y sonrió ligeramente. Esa era la orden que deseaba escuchar. Rápidamente la repitió al resto de secciones del navío.
El Saint Andrews llevaba las velas completamente plegadas a causa de la tormenta, mientras que las hélices de Éolos habían sido recogidas cuando el olor a ozono comenzó a ser claramente perceptible, ya que en una situación como la que estaban viviendo se partirían como ramitas secas. Gracias a la pericia del cuerpo de navegantes, el navío se situó en el círculo de absorción del remolino en su parte exterior y comenzó a girar en el mismo sentido que el otro barco, el cual lo hacía más rápidamente en círculos más pequeños debido a su cercanía con respecto al agujero. Ramsus tomó la palabra:
- Cuerpo de artilleros. Les habla el vicealmirante desde el puente de mando. Tan solo tendremos una oportunidad para hacer esto y confío plenamente en sus habilidades. Esperen a mi orden para actuar.
Mirando fijamente hacia el torbellino de agua, Ramsus esperó pacientemente unos instantes hasta que, durante un segundo, ambos barcos coincidieron en la misma línea como si de un eclipse se tratase.
- FUEGO!!! –gritó el vicealmirante. Y al instante, los 12 cañones de babor, que habían sido dispuestos al ordenarse la maniobra de remolque, dispararon unos enormes arpones atados con inmensas sogas. Nueve de ellos alcanzaron al objetivo, clavándose en el costado del navío del capitán Satsuma y en el Saint Andrews se sintió un tremendo tirón provocado por el peso y por la succión del torbellino de agua.
“Perfecto señor Muller. Ahora sáquenos de aquí” Ramsus volvió a dirigirse al sargento mayor de la forma marcial que tanto le gustaba, y éste comenzó a dar rápidas órdenes a sus hombres para que el Saint Andrews escapara de la tormenta junto a sus “invitados”, mientras el vicealmirante volvía a la cubierta. Desde la zona de popa, volvió a coger su catalejo y miró a su alrededor sin cesar durante los minutos que tardaron en alejarse de la parte más complicada del tifón. Los gritos de júbilo de sus hombres comenzaron a resonar por todas partes cuando Ramsus se dio por vencido.
- No están por ninguna parte. Espero que no les haya pasado nada...
El teniente Fletcher y sus hombres se sentían como si hubieran vuelto a nacer. La providencial ayuda del Saint Andrews les había salvado de una muerte segura hacía algo más de una hora. Por fin estaba lejos de la tormenta, preparándose para la llegada del vicealmirante y sus hombres al barco, donde éste se reuniría con el capitán Satsuma para hablar de lo ocurrido. Pero algo extraño pasaba: Tanto el capitán como el guía que habían reclutado hace poco no tenían una expresión de alegría precisamente.
De pronto, uno de los barriles que habían sido atados al mástil mayor durante la tormenta comenzó a moverse, como tratando de escapar de sus ataduras. Tres o cuatro hombres comenzaron a mirarlo atónitos, cuando de repente una esfera de piedra envuelta en una brillante luz azulada salió a toda velocidad desde detrás de los barriles en dirección al mar, ante el asombro de todos los presentes.
Con una sola mano, el vicealmirante Ramsus atrapó la esfera de piedra justo cuando pasaba al lado suyo mientras ponía su pie en la cubierta del navío rescatado. Durante unos segundos tuvo que tensar su brazo izquierdo al máximo para anular la extraña fuerza que parecía “atraer” aquella extraña piedra hacia el mar. Pero aquella fuerza acabó por ceder, la luz se desvaneció por completo y el vicealmirante observó con curiosidad su nueva adquisición justo antes de mirar a su alrededor, examinando cuidadosamente la situación. Tras hacerlo y detenerse unos segundos en un punto, murmuró unas palabras al oído de Kitakaze y avanzó en línea recta hacia el capitán Satsuma, mientras sus hombres hacían el saludo militar.
- Por fin nos conocemos capitán –dijo Ramsus con una sonrisa- Un rescate como éste bien merece una copa, ¿no cree?
- Por supuesto. Pase a mi camarote, vicealmirante –contestó el capitán Satsuma con un gesto gélido en el rostro- para mí será un placer.
La cubierta del “Estrella Fugaz”, barco del capitán Satsuma, estaba siendo escenario de una improvisada fiesta por parte de los soldados de ambas tripulaciones. Tratando de pasar desapercibido entre ellos, un gato se dedicaba a merodear escuchando todo lo que podía para poder encontrar alguna información que pudiera resultar interesante.
Lamentablemente, tan concentrado estaba en su trabajo, que cuando lo vio venir ya era tarde y un fuerte golpe tras su pequeña cabeza le produjo un dolor tan intenso que no pudo mantener la consciencia.
Mientras, en el camarote del capitán Satsuma, Ramsus y él tomaban juntos una copa. Prácticamente se podía cortar la tensión en el ambiente.
- Ha sido una verdadera pena que Silver haya escapado de la tormenta antes de que pudiese llegar ¿verdad? –preguntó Ramsus.
- Sí, hemos hecho todo lo posible por detenerle, pero…
- ¿Todo lo posible? Tengo entendido que no hubo ni un solo cañonazo por su parte, capitán.
- Dada la situación en la que nos encontrábamos, consideré más oportuno que mis hombres se centrasen en mantener el navío a flote antes que dedicarse a disparar en medio de una tormenta. –contestó firmemente Satsuma.
- Ya veo… -Ramsus se levantó de su asiento y se acercó al capitán- No pienso andarme con rodeos: Sé quien eres y quién fuiste. De momento, debo reconocer que has sabido jugar tus cartas y enmascarar muy bien tus verdaderas intenciones, sean cuales sean. Hasta el momento tus actos aún no revelan si estas de nuestro lado o en nuestra contra, ni el por qué de tu persecución voluntaria a los Outlaws. Sabes perfectamente que nadie dentro de la marina, ni siquiera yo o la almirante Alira, pueden tocarte un pelo sin tener pruebas sólidas de traición o corrupción por tu parte. Pero quiero que escuches atentamente lo que te voy a decir.
Ramsus miró directamente a los ojos del ex-pirata con una expresión pétrea y amenazante. –Voy a estar vigilándote como si fuese tu sombra. Voy a saber en todo momento qué haces o piensas hacer. Y el día en que tus verdaderas intenciones salgan a la luz y por fin te destapes como amigo o enemigo… sabrás de lo que es capaz el vicealmirante Ramsus. De modo que más te vale elegir con mucho cuidado el bando en el que estás ¿queda claro?
- Como el agua –contestó Satsuma algo reticente, pero para nada asustado.
- Muy bien, entonces ha llegado la hora de que volvamos a nuestra misión. Según mis hombres, el más que probable nuevo destino de Silver es isla Serafia, y allí nos dirigiremos ambos barcos. En cuanto al rescate en la tormenta… tómelo como un ejemplo de lo que soy capaz de hacer por mis “amigos”.
Tras decir estas palabras, Ramsus salió por la puerta del camarote, mientras que el capitán Rentarou Satsuma se dejó derrumbar sobre su butaca.
Cuando el vicealmirante Ramsus regresó a su camarote en el Saint Andrews, el capitán Kitakaze lo estaba esperando de pie en el interior.
- ¿Qué tal la reunión? –preguntó el capitán.
- Productiva –contestó Ramsus de forma desganada- ¿Y la tuya? ¿Has hecho lo que te ordené?
- Por supuesto, y debo decirte que tenías razón, aunque no tienes ni idea de lo difícil que es dejar inconsciente a un gato de un golpe en la cabeza. Pero bueno, el caso es que ese tipo llamado Big Ci no era otro que la mascota de nuestro antiguo nakama Rurouni, tal y como tu dijiste.
- ¿Y has conseguido alguna información interesante? –preguntó Ramsus con gesto triunfal.
- Poco pero valioso. Apenas lleva unos días a bordo del “Estrella Fugaz” y no ha visto demasiado, pero me dijo que Satsuma y Silver hablaron entre ellos durante la tormenta. Por lo visto, quedaron para tomar unos tragos en Serafia! ¿Te lo puedes creer?
- Ya veo… ¿algo más?
- Sí. Es sobre esa esfera que atrapaste al llegar al barco. Por lo que me contó, fue lanzada por Mijok a modo de ataque cuando ambos navíos se encontraron en la tormenta. También me dijo que vio flotar más esferas como esa, rodeadas de una luz azulada, sobre el barco de Silver. El material del que está hecha es Kairouseki.
Ramsus sacó la esfera de su bolsillo y la miró detenidamente durante unos segundos. La esfera despedía un tenue brillo de luz azul que parecía haber aumentado ligeramente desde la última vez.
- Kairouseki, eh? Eso es muy interesante…
Vamos, que ya se acerca lo bueno! Rumbo a la isla de Serafia.
Amigo o Enemigo
Por fin volvía a verlo después de tantos años. El majestuoso Caledonia avanzaba de forma oscilante pero firme hacia el oeste dejando tras él la terrible tormenta y una extraña estela en el agua. ¿Había una especie de Rey del Mar empujando aquel barco? ¿Cómo demonios había logrado salir de la tormenta? ¿Tenía algo que ver con su incomprensible forma de navegar?
Todas esas dudas martilleaban en la cabeza de Ramsus constantemente mientras, agarrándose con fuerza a uno de los cabos de refuerzo de la mayor y completamente empapado por la incesante lluvia, miraba con su catalejo hacia el horizonte sin apenas moverse. En condiciones normales, avanzando unas pocas millas más, ya tendrían al alcance de sus cañones a la presa que buscaban desde hacía semanas. Pero las condiciones eran de todo menos normales. Parecía que la suerte volvía a darles la espalda.
De pronto, una gigantesca ola golpeó la proa del Saint Andrews y lo hizo tambalear. Ese brusco movimiento sacó al vicealmirante de sus pensamientos y por fin cayó en la cuenta de la gravedad de la situación en la que estaban: Justo en el centro de la tormenta, un buque de la marina estaba tratando de escapar de un gigantesco agujero en medio del mar. Su deber como marine era ayudar a aquellos compañeros lo antes posible. Miró por última vez al cada vez más lejano Caledonia y rápidamente, abandonó su posición para dirigirse a toda velocidad por la empapada cubierta hacia el puente de mando mientras sus hombres, guiados por Kitakaze, trataban de poner a salvo todos los enseres ante los ataques constantes de las olas.
- Otto, ¿Cuál es la situación? –dijo Ramsus nada mas entrar en el puente de mando.
- Hmmm… a no ser que hagamos locuras, el Saint Andrews saldrá de esta probablemente intacto –contestó el sargento mayor Muller de forma pausada- pero nuestros compañeros del otro barco… ¿Alguna orden señor?
- Por supuesto. No podemos abandonarles ahí. Maniobra de remolque! YA!!
- Perfecto, señor –Muller asintió con la cabeza y sonrió ligeramente. Esa era la orden que deseaba escuchar. Rápidamente la repitió al resto de secciones del navío.
El Saint Andrews llevaba las velas completamente plegadas a causa de la tormenta, mientras que las hélices de Éolos habían sido recogidas cuando el olor a ozono comenzó a ser claramente perceptible, ya que en una situación como la que estaban viviendo se partirían como ramitas secas. Gracias a la pericia del cuerpo de navegantes, el navío se situó en el círculo de absorción del remolino en su parte exterior y comenzó a girar en el mismo sentido que el otro barco, el cual lo hacía más rápidamente en círculos más pequeños debido a su cercanía con respecto al agujero. Ramsus tomó la palabra:
- Cuerpo de artilleros. Les habla el vicealmirante desde el puente de mando. Tan solo tendremos una oportunidad para hacer esto y confío plenamente en sus habilidades. Esperen a mi orden para actuar.
Mirando fijamente hacia el torbellino de agua, Ramsus esperó pacientemente unos instantes hasta que, durante un segundo, ambos barcos coincidieron en la misma línea como si de un eclipse se tratase.
- FUEGO!!! –gritó el vicealmirante. Y al instante, los 12 cañones de babor, que habían sido dispuestos al ordenarse la maniobra de remolque, dispararon unos enormes arpones atados con inmensas sogas. Nueve de ellos alcanzaron al objetivo, clavándose en el costado del navío del capitán Satsuma y en el Saint Andrews se sintió un tremendo tirón provocado por el peso y por la succión del torbellino de agua.
“Perfecto señor Muller. Ahora sáquenos de aquí” Ramsus volvió a dirigirse al sargento mayor de la forma marcial que tanto le gustaba, y éste comenzó a dar rápidas órdenes a sus hombres para que el Saint Andrews escapara de la tormenta junto a sus “invitados”, mientras el vicealmirante volvía a la cubierta. Desde la zona de popa, volvió a coger su catalejo y miró a su alrededor sin cesar durante los minutos que tardaron en alejarse de la parte más complicada del tifón. Los gritos de júbilo de sus hombres comenzaron a resonar por todas partes cuando Ramsus se dio por vencido.
- No están por ninguna parte. Espero que no les haya pasado nada...
El teniente Fletcher y sus hombres se sentían como si hubieran vuelto a nacer. La providencial ayuda del Saint Andrews les había salvado de una muerte segura hacía algo más de una hora. Por fin estaba lejos de la tormenta, preparándose para la llegada del vicealmirante y sus hombres al barco, donde éste se reuniría con el capitán Satsuma para hablar de lo ocurrido. Pero algo extraño pasaba: Tanto el capitán como el guía que habían reclutado hace poco no tenían una expresión de alegría precisamente.
De pronto, uno de los barriles que habían sido atados al mástil mayor durante la tormenta comenzó a moverse, como tratando de escapar de sus ataduras. Tres o cuatro hombres comenzaron a mirarlo atónitos, cuando de repente una esfera de piedra envuelta en una brillante luz azulada salió a toda velocidad desde detrás de los barriles en dirección al mar, ante el asombro de todos los presentes.
Con una sola mano, el vicealmirante Ramsus atrapó la esfera de piedra justo cuando pasaba al lado suyo mientras ponía su pie en la cubierta del navío rescatado. Durante unos segundos tuvo que tensar su brazo izquierdo al máximo para anular la extraña fuerza que parecía “atraer” aquella extraña piedra hacia el mar. Pero aquella fuerza acabó por ceder, la luz se desvaneció por completo y el vicealmirante observó con curiosidad su nueva adquisición justo antes de mirar a su alrededor, examinando cuidadosamente la situación. Tras hacerlo y detenerse unos segundos en un punto, murmuró unas palabras al oído de Kitakaze y avanzó en línea recta hacia el capitán Satsuma, mientras sus hombres hacían el saludo militar.
- Por fin nos conocemos capitán –dijo Ramsus con una sonrisa- Un rescate como éste bien merece una copa, ¿no cree?
- Por supuesto. Pase a mi camarote, vicealmirante –contestó el capitán Satsuma con un gesto gélido en el rostro- para mí será un placer.
La cubierta del “Estrella Fugaz”, barco del capitán Satsuma, estaba siendo escenario de una improvisada fiesta por parte de los soldados de ambas tripulaciones. Tratando de pasar desapercibido entre ellos, un gato se dedicaba a merodear escuchando todo lo que podía para poder encontrar alguna información que pudiera resultar interesante.
Lamentablemente, tan concentrado estaba en su trabajo, que cuando lo vio venir ya era tarde y un fuerte golpe tras su pequeña cabeza le produjo un dolor tan intenso que no pudo mantener la consciencia.
Mientras, en el camarote del capitán Satsuma, Ramsus y él tomaban juntos una copa. Prácticamente se podía cortar la tensión en el ambiente.
- Ha sido una verdadera pena que Silver haya escapado de la tormenta antes de que pudiese llegar ¿verdad? –preguntó Ramsus.
- Sí, hemos hecho todo lo posible por detenerle, pero…
- ¿Todo lo posible? Tengo entendido que no hubo ni un solo cañonazo por su parte, capitán.
- Dada la situación en la que nos encontrábamos, consideré más oportuno que mis hombres se centrasen en mantener el navío a flote antes que dedicarse a disparar en medio de una tormenta. –contestó firmemente Satsuma.
- Ya veo… -Ramsus se levantó de su asiento y se acercó al capitán- No pienso andarme con rodeos: Sé quien eres y quién fuiste. De momento, debo reconocer que has sabido jugar tus cartas y enmascarar muy bien tus verdaderas intenciones, sean cuales sean. Hasta el momento tus actos aún no revelan si estas de nuestro lado o en nuestra contra, ni el por qué de tu persecución voluntaria a los Outlaws. Sabes perfectamente que nadie dentro de la marina, ni siquiera yo o la almirante Alira, pueden tocarte un pelo sin tener pruebas sólidas de traición o corrupción por tu parte. Pero quiero que escuches atentamente lo que te voy a decir.
Ramsus miró directamente a los ojos del ex-pirata con una expresión pétrea y amenazante. –Voy a estar vigilándote como si fuese tu sombra. Voy a saber en todo momento qué haces o piensas hacer. Y el día en que tus verdaderas intenciones salgan a la luz y por fin te destapes como amigo o enemigo… sabrás de lo que es capaz el vicealmirante Ramsus. De modo que más te vale elegir con mucho cuidado el bando en el que estás ¿queda claro?
- Como el agua –contestó Satsuma algo reticente, pero para nada asustado.
- Muy bien, entonces ha llegado la hora de que volvamos a nuestra misión. Según mis hombres, el más que probable nuevo destino de Silver es isla Serafia, y allí nos dirigiremos ambos barcos. En cuanto al rescate en la tormenta… tómelo como un ejemplo de lo que soy capaz de hacer por mis “amigos”.
Tras decir estas palabras, Ramsus salió por la puerta del camarote, mientras que el capitán Rentarou Satsuma se dejó derrumbar sobre su butaca.
Cuando el vicealmirante Ramsus regresó a su camarote en el Saint Andrews, el capitán Kitakaze lo estaba esperando de pie en el interior.
- ¿Qué tal la reunión? –preguntó el capitán.
- Productiva –contestó Ramsus de forma desganada- ¿Y la tuya? ¿Has hecho lo que te ordené?
- Por supuesto, y debo decirte que tenías razón, aunque no tienes ni idea de lo difícil que es dejar inconsciente a un gato de un golpe en la cabeza. Pero bueno, el caso es que ese tipo llamado Big Ci no era otro que la mascota de nuestro antiguo nakama Rurouni, tal y como tu dijiste.
- ¿Y has conseguido alguna información interesante? –preguntó Ramsus con gesto triunfal.
- Poco pero valioso. Apenas lleva unos días a bordo del “Estrella Fugaz” y no ha visto demasiado, pero me dijo que Satsuma y Silver hablaron entre ellos durante la tormenta. Por lo visto, quedaron para tomar unos tragos en Serafia! ¿Te lo puedes creer?
- Ya veo… ¿algo más?
- Sí. Es sobre esa esfera que atrapaste al llegar al barco. Por lo que me contó, fue lanzada por Mijok a modo de ataque cuando ambos navíos se encontraron en la tormenta. También me dijo que vio flotar más esferas como esa, rodeadas de una luz azulada, sobre el barco de Silver. El material del que está hecha es Kairouseki.
Ramsus sacó la esfera de su bolsillo y la miró detenidamente durante unos segundos. La esfera despedía un tenue brillo de luz azul que parecía haber aumentado ligeramente desde la última vez.
- Kairouseki, eh? Eso es muy interesante…
Vamos, que ya se acerca lo bueno! Rumbo a la isla de Serafia.
- Reyes
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Al final me he animado y voy a poner mi granito de arena
. Mi nivel no esta a la altura de las demas historias pero intentare mejorar si continuo con la narracion.
Cap 1. Viejos tiempos
En el mugriento bar de "CaraVerde" Scott se juntan los viejos del lugar para ahogar sus penas con el corrosivo ron del lugar. Allí cuentan sus antiguas batallitas y aventuras, se comenta que algunos incluso fueron valerosos piratas que osaron surcar el temperamental Grand Line, desafiando a la marina y logrando grandes tesoros. Pero esa era paso y ahora solo quedan las cenizas de una época grande y un cuerpo maltratado por el tiempo y el alcohol.
- ¡Maldito "CaraVer"... hic... "CaraVerda"! Si te pido mas ron me lo darás o si no... hic... haré que tus malditas vísceras visiten al viejo rey del mar de estas... hic... aguasssss. - Vociferando al final de la barra se encontraba un hombre con barba cana, harapientas vestiduras y una falta de higiene visible. La capa rojinegra comida por las polillas era arrastrada por el suelo, su sombrero bombin tenia el ala partida y el antaño elegante traje era ahora un nido de pulgas. Siempre llevaba consigo su bastón que terminaba en una extraña piedra preciosa, sin valor aparente. A su lado había un chucho (el origen de las pulgas) tumbado en el suelo en un estado lamentable, con la lengua hacia fuera y respirando a duras penas.
- Ya has bebido mucho viejo, ya no hay mas hasta que tus mejillas dejen de estar rojas como un pez Lianca. - Replicó el tabernero ante la insistencia del hombre. - Además me debes por lo menos 3 botellas de mi ron. -
- ¡Maldito "CaraVerdo"! ¡Acaso te... Brooorp... te atreves a insinuar que lo que vendes es ron! - continuó vociferando el hombre. - ¡Yo he probado el autentico ron de la legendaria Isla de Caundo! hic... ¡El mejor ron de todos los... los maresss!
- Ya estamos... - Scott se puso a limpiar los vasos mientras se preparaba para otra historia de piratas.
- ¡Y te diré otra cosa "CaraVerdi"! Yo no soy viejo, segura... hic...seguramente sea mas joven que tu... Lo que pasa es que la vida de piratasssss desgasta mucho.
En el fondo del bar se escucho una risa, un grupo de piratas disfrutaba del ron que habían comprado con el tesoro que acababan de robar. El que parecía el capitán, un hombre de 2 metros y 3 palmos, bastante corpulento, se dirigió al borracho con un tono burlesco.
- ¡Pirata! ¡Jaaaa! ¡una hiena borracha como tu no aguantaría una travesía en estos mares! Los tiempos han cambiado viejo, la época de valientes piratas que luchaban por la libertad a desaparecido. Ahora solo queda el pillaje, ¡ZouZouZou! - rió el pirata mientras se levantaba en dirección al hombre.
- ¡Maldito grumetillo! Yo estuve en una... Brooorp... de las 4 bandas legendarias, mi capitán... - el borracho fue interrumpido por el golpe que dio en la mesa el pirata.
- ¡Cállate borracho! ¡yo soy el pirata Ircum con una recompensa sobre su cabeza de 10 millones! No nos cuentes tus historias inventadas, ¡Tu tiempo ya pasó! Toma - le dijo mientras le tiraba una moneda. - Sigue ahogando tus penas. ¡ZouZouZou!
- ¡ZouZouZou! - rieron todos los piratas. El viejo derramaba lagrimas, no por las burlas sino porque era verdad que su tiempo se paso. ¿Que ocurrió con los antiguos valores de la piratería? ¿Porque se acabó esa gran época? Sentía que había fallado a su antiguo capitán - Lo siento... lo siento Capitán Virgil. Ya se termino... - sollozó.
- ¡ZouZouZou! Mírale capitán. Este "piratilla" no duraría ni un abordaje al Caledonia ahora que a vuelto, ¡ZouZouZou! Nosotros estamos dispuestos a dar caza al barco del bribón Silver. -
- ¡Siii! - gritaron todos los piratas.
El borracho quedó impresionado, ¿Como podía ser...? ¡Era imposible! El viejo Silver había vuelto de entre las ánimas para surcar de nuevo las aguas. Una nueva fuerza se apodero del hombre, tal vez no se había acabado todo, a lo mejor podría volver a navegar.
- Y ahora partamos a por nuestro objetivo muchachos - comento el capitán, - a por el Caledo...
- ¡flea´s kick! - de repente el capitán pirata Ircum salio despedido a lo largo del bar, chocando con la mesa donde se encontraban sus subordinados. Estirándose el viejo borracho se dirigió a los piratas caídos. - Mi nombre... hic... es Reyes, antiguo vigía de los Aka Sugoi. Unos niñatos como vosotros no son rivales para mi esperanza, ¡la esperanza de que vuelvan los viejos tiempos! ¡Yea! - Reyes saco el afilado cuchillo que se escondía dentro de su bastón y rasgo el saco del tesoro que pertenecía a la banda de Ircum.
- ¡"CaraVerdu"! Con este tesoro saldamos nuestra deuda... Brooorp... prepárame un par de botellas de tu asqueroso ron para el caminossss. - luego dio un gran silbido utilizando su mano derecha - ¡Vamos Mulder, viejo chucho! ¡ya es la hora! Tenemos que buscar a alguien - El perro se levanto de inmediato recuperando la vitalidad aparentemente perdida y juntos partieron a la playa de Serafia.
Continuará...
Hasta aqui la historia, espero que mas gente se anime a participar y entre todos nos quede un digno recuerdo de la guerra de bandas.
Un saludo
Cap 1. Viejos tiempos
En el mugriento bar de "CaraVerde" Scott se juntan los viejos del lugar para ahogar sus penas con el corrosivo ron del lugar. Allí cuentan sus antiguas batallitas y aventuras, se comenta que algunos incluso fueron valerosos piratas que osaron surcar el temperamental Grand Line, desafiando a la marina y logrando grandes tesoros. Pero esa era paso y ahora solo quedan las cenizas de una época grande y un cuerpo maltratado por el tiempo y el alcohol.
- ¡Maldito "CaraVer"... hic... "CaraVerda"! Si te pido mas ron me lo darás o si no... hic... haré que tus malditas vísceras visiten al viejo rey del mar de estas... hic... aguasssss. - Vociferando al final de la barra se encontraba un hombre con barba cana, harapientas vestiduras y una falta de higiene visible. La capa rojinegra comida por las polillas era arrastrada por el suelo, su sombrero bombin tenia el ala partida y el antaño elegante traje era ahora un nido de pulgas. Siempre llevaba consigo su bastón que terminaba en una extraña piedra preciosa, sin valor aparente. A su lado había un chucho (el origen de las pulgas) tumbado en el suelo en un estado lamentable, con la lengua hacia fuera y respirando a duras penas.
- Ya has bebido mucho viejo, ya no hay mas hasta que tus mejillas dejen de estar rojas como un pez Lianca. - Replicó el tabernero ante la insistencia del hombre. - Además me debes por lo menos 3 botellas de mi ron. -
- ¡Maldito "CaraVerdo"! ¡Acaso te... Brooorp... te atreves a insinuar que lo que vendes es ron! - continuó vociferando el hombre. - ¡Yo he probado el autentico ron de la legendaria Isla de Caundo! hic... ¡El mejor ron de todos los... los maresss!
- Ya estamos... - Scott se puso a limpiar los vasos mientras se preparaba para otra historia de piratas.
- ¡Y te diré otra cosa "CaraVerdi"! Yo no soy viejo, segura... hic...seguramente sea mas joven que tu... Lo que pasa es que la vida de piratasssss desgasta mucho.
En el fondo del bar se escucho una risa, un grupo de piratas disfrutaba del ron que habían comprado con el tesoro que acababan de robar. El que parecía el capitán, un hombre de 2 metros y 3 palmos, bastante corpulento, se dirigió al borracho con un tono burlesco.
- ¡Pirata! ¡Jaaaa! ¡una hiena borracha como tu no aguantaría una travesía en estos mares! Los tiempos han cambiado viejo, la época de valientes piratas que luchaban por la libertad a desaparecido. Ahora solo queda el pillaje, ¡ZouZouZou! - rió el pirata mientras se levantaba en dirección al hombre.
- ¡Maldito grumetillo! Yo estuve en una... Brooorp... de las 4 bandas legendarias, mi capitán... - el borracho fue interrumpido por el golpe que dio en la mesa el pirata.
- ¡Cállate borracho! ¡yo soy el pirata Ircum con una recompensa sobre su cabeza de 10 millones! No nos cuentes tus historias inventadas, ¡Tu tiempo ya pasó! Toma - le dijo mientras le tiraba una moneda. - Sigue ahogando tus penas. ¡ZouZouZou!
- ¡ZouZouZou! - rieron todos los piratas. El viejo derramaba lagrimas, no por las burlas sino porque era verdad que su tiempo se paso. ¿Que ocurrió con los antiguos valores de la piratería? ¿Porque se acabó esa gran época? Sentía que había fallado a su antiguo capitán - Lo siento... lo siento Capitán Virgil. Ya se termino... - sollozó.
- ¡ZouZouZou! Mírale capitán. Este "piratilla" no duraría ni un abordaje al Caledonia ahora que a vuelto, ¡ZouZouZou! Nosotros estamos dispuestos a dar caza al barco del bribón Silver. -
- ¡Siii! - gritaron todos los piratas.
El borracho quedó impresionado, ¿Como podía ser...? ¡Era imposible! El viejo Silver había vuelto de entre las ánimas para surcar de nuevo las aguas. Una nueva fuerza se apodero del hombre, tal vez no se había acabado todo, a lo mejor podría volver a navegar.
- Y ahora partamos a por nuestro objetivo muchachos - comento el capitán, - a por el Caledo...
- ¡flea´s kick! - de repente el capitán pirata Ircum salio despedido a lo largo del bar, chocando con la mesa donde se encontraban sus subordinados. Estirándose el viejo borracho se dirigió a los piratas caídos. - Mi nombre... hic... es Reyes, antiguo vigía de los Aka Sugoi. Unos niñatos como vosotros no son rivales para mi esperanza, ¡la esperanza de que vuelvan los viejos tiempos! ¡Yea! - Reyes saco el afilado cuchillo que se escondía dentro de su bastón y rasgo el saco del tesoro que pertenecía a la banda de Ircum.
- ¡"CaraVerdu"! Con este tesoro saldamos nuestra deuda... Brooorp... prepárame un par de botellas de tu asqueroso ron para el caminossss. - luego dio un gran silbido utilizando su mano derecha - ¡Vamos Mulder, viejo chucho! ¡ya es la hora! Tenemos que buscar a alguien - El perro se levanto de inmediato recuperando la vitalidad aparentemente perdida y juntos partieron a la playa de Serafia.
Continuará...
Hasta aqui la historia, espero que mas gente se anime a participar y entre todos nos quede un digno recuerdo de la guerra de bandas.
Un saludo
- Long_Jhon_Silver
- Sargento Mayor

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- Registrado: Mié Mar 30, 2005 4:27 am
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Wooooow!!...Lo menos que puedo decir es impresionante. De verdad Reyes que tu historia ha quedado muy bien, más aún porque encaja en la trama del resto. Me parece una genial introducción para un personaje que al parecer se las trae, es decir, promete mucho. Espero leer pronto algo más tuyo. Por cierto, no se porque dices que no esta a nivel, si yo la veo perfectamente nivelada...Ramsus, simplemente genial, un muy buen capitulo que prepara lo que vendrá más adelante, me gusto mucho ese dialogo con Rentarou, jojojojo...yo también quiero ver que sucederá...Y por ultimo, pero no por eso menos importante la vuelta de mi querida amiga Lalilulelo, conocida en estas historias como Seastone. Perdón si no aclare antes eso de quien es la verdadera madre de Seastone y Ur, pero ya ves, por lo menos así te interesaste en volver a escribir. Por cierto, sé muy bien que cuando escribas de nuevo, no tendrás problemas para acoplarte al argumento......
Bueno y luego de tanta chachara, a ver que se me ocurre a mí.
Cap 011: "En las Tierras de Serafía"
Habían pasado ya varios días desde el episodio de la tormenta, gracias al buen impulso obtenido a partir del uso de las esferas de Seastone, el Caledonia había logrado obtener otra vez una gran ventaja; sin embargo Silver y los demás sabían muy bien que era una calma momentánea la que habían obtenido, ya que eran muchos los marines que les perseguían y no menos los nuevos piratas que consideraban a Silver y a los suyos una buena manera de ganar fama. Apoyado sobre el barandal junto al timón, miraba el capitán del Caledonia la inmensa costa que se desplegaba ante sus ojos, allí, acariciada por la pálida luz de la luna, se encontraba una vasta extensión de tierra conocida como Serafia. Isla que debía su nombre a un extraño pez que habitaba sus aguas y los cuales; decía la leyenda;eran ángeles caídos, quienes en su nuevo cuerpo de peces intentaban constantemente volver al cielo del que habían sido expulsados. Serafines, fueron llamados por los antiguos pescadores, por sus graciosos saltos fuera del agua, que imitaban a un torpe vuelo. Quien lograse capturar a uno obtendría buena suerte de por vida.
--Que hacemos entonces capitán?--Pregunto Mijok acercándose a Silver
--Prepararse para desembarcar, eso claro, luego de ocultar al Caledonia--Respondió
--De eso me encargo yo--Sugirió una repuesta Seastone
--No me parece correcto, no podemos seguir utilizándote a ti y a tus energías de esa manera--Le replico Silver
--No te preocupes capitán, también puedo ocultarlo sin utilizar mis poderes--Dijo una risueña Seastone.
--Sin embargo, no se si sea una buena idea dejar el barco sólo, más si esos tipos aún nos siguen--Hablo As con un tono de preocupación.
--No seria la primera vez que dejamos el Caledonia solo, pero si te deja más tranquilo, dejaremos a dos de los tripulantes(Dos de seis, maldición, en estos momentos es cuando deseaba tener más gente a bordo) encargados de resguardar el barco y ponerse en acción si hay peligro--Dijo por fin Silver
--Entonces yo soy la más indicada para eso--Se adelanto Seastone de el resto del grupo--Además si hay peligro o es necesario dar una alarma, Ur puede buscar al resto y avisarles--Dijo, y Ur asintió con un fuerte aleteo.
--Sin contar que con sus esferas puede mover el barco casi por si sola--Decía Mijok mientras le palmeaba la espalda
--Decidido esta entonces, Seastone y As se quedarán a cargo del Caledonia; One Piece, Roca, Mijok y Yo descenderemos del barco y nos dirigiremos rumbo a la ciudad que hay en esta isla.--
--Y que haremos allí--Pregunto un curioso Roca
--Esperar a nuestros queridos perseguidores--Dijo maliciosamente Silver--A ver si así solucionamos unos asuntos--
--Dicho esta entonces, no retardemos más nuestro paso. Los que deben marchar preparen sus armas y vamonos--Grito Mijok, recordando que era el segundo de abordo. Luego agregó--Mucha suerte Seastone y As--
Echaron un bote al agua y en el se montaron para dirigirse hasta la playa, desde aquí y recortado sobre la inmensa luna, el silencioso barco se veía aún más imponente. Esta isla seria el lugar indicado para enfrentar de una vez por todas a los marines y saber el porque estaban tan interesados en darles caza. Era cierto que los de blanco perseguían a cualquier pirata que se encontrase fuera de la ley impuesta por el gobierno mundial, sin embargo, en otras gloriosas épocas no había sido tan grande la persecución que habían enfrentado por parte de los marines. Sería acaso cierto que toda esta enfermiza persecución tenia que ver con el pasado?. Lo había mencionado Mijok luego de verle de nuevo la cara al viejo Dkantún, ahora convertido en marine. ¿Y si todos esos altos mandos que les perseguían tenían que ver también con la antigua época?, no era un secreto que Ramsus tenía un pasado oscuro, así como Kitakaze o el mismo Rentarou, sin embargo alguien muy cercano a los mandos supremos también tenía que ver con toda esa antigua historia. Se acabó el tiempo de alianzas, pensó Silver, mientras recordaba a los marines junto a los que había peleado en contra de poderosos enemigos. Pero ahora no había tiempo para eso, la noche era joven, mas la ciudad se encontraba aún distante de esta playa. Mientrás se adentraban en un oscuro bosque de pinos, One Piece creyó oír pasos cerca de ellos, y una respiración animal semejante a la de un perro.
--No creo que en esta zona hayan lobos--Pregunto Roca con un aire distraído
--Hasta donde yo sé, nunca existieron lobos en esta isla. Quizás perros sí, pero dudo que uno estuviese tan lejos de la ciudad--Dijo Mijok.
--Tal vez solo haya sido el viento--Agregó One Piece
--Sin embargo jamás debemos confiarnos tanto. Es mejor que caminemos rápido y alertas--Les espeto Silver al resto.
Desde ahí se movieron en silencio y como si los llevase el viento. Ninguno de ellos parecía tener sueño, y al moverse entre los árboles era como si conociesen el terreno y el lugar de memoria. Habían pasado por allí en otro tiempo, pero eso era otra historia. Al cabo de una hora de caminata arribaron a la ciudad, sus altos edificios de piedra y los grabados que adornaban sus fachadas les indicaban que esa no era precisamente una simple y triste ciudad. La riqueza y abundancia se dejaban sentir en el aire. Ya sé donde se fueron los serafines, pensó Silver, esbozando una sonrisa.
--Eah! miren esto--Les llamo la atención en voz baja Roca, mientras les indicaba un tablón de anuncios
--Se busca. Long Jhon Silver--Leyó Mijok--Pero este cartel es antiquísimo, si incluso Silver no tiene ya ese feo sombrero--
--Y tu no tienes ya esa melena de león pulgoso--Le respondió Silver indicándole un cartel junto al de él--
--Wooo!!, entonces soís famosos--Dijo un sorprendido Roca--Yo no tengo ni siquiera un cartel de esos--
--Ni yo--Agregó sonriendo One Piece--
--Por ahora no--Les señalo Mijok--Sin embargo pronto si que los tendrán.--
--Esto es inaudito; miren--Dijo Silver señalando el tablón de anuncios.
Allí sobre la madera, estaban aún, un montón de carteles de otros piratas conocidos por Silver y Mijok de otros tiempos. Así se podían leer nombres como Nachitous, Virgil, Kaolla, Onizuka o Jororge. Sin embargo los que más llamarón la atención de Silver fueron unos carteles que estaban algo alejados del resto, en ellos se podían leer nombres como Dkantún, Ramsus, Kitakaze y Terreis. Sin decir nada, cogieron los carteles del tablón de anuncios y con sumo cuidado los enrollaron y guardaron entre sus ropas. Luego cogiendo un trozo de carbón le dibujaron espesas cejas al cartel de Silver y unas gafas gigantescas al de Mijok, dejandoles irreconocibles. Entre risas se adentraron en las calles de la solitaria ciudad. Caminaban buscando un bar, ya que esos no cierran a ninguna hora; cuando se cruzaron con un hombre de aspecto descuidado, quien vestía con lo que quedaba de un atuendo otrora glorioso. Juntó a él, un perro con la misma apariencia de vejez y cansancio que el hombre, se mantenía en pie y a paso firme. Al pasar junto a él, el extraño grupo no le pareció para nada sospechoso, mas a su perro algo parecía llamarle la atención. Como si reconociese un antiguo aroma, se detuvo, levanto la cabeza y con la nariz apuntando al cielo, volvió a respirar el nocturno aire, luego miró en dirección a las figuras que se alejaban y movió su cola alegremente. El hombre que le acompañaba, miró en la misma dirección y un extraño impulso lo llevo a volver por el camino que seguía, tras los pasos de aquellos "extraños".
Silver y los demás llegaban ya a un amplio y oscuro bar, el que se emplazaba frente a una de las tantas plazas de la ciudad. El lugar parecía el sitio ideal para todos aquellos que no quieren ser descubiertos y ese seria el sitio donde esperarían solucionar ciertos acontecimientos.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
--No puede ser!! No puede ser!! Estoy rodeado de ineptos!!--Grito vuelto loco el capitán de marina Kid
--Señor, no es nuestra responsabilidad que el Saint Andrews haya desaparecido ante nosotros--Se disculpo un oficial
--No es esa una respuesta para su incompetencia--
--Señor, no es un secreto en la marina que el barco del Vice almirante Ramsus tenga características especiales que lo hacen muy superior al resto de los barcos; no por nada esta construido de acuerdo a sus ideas y planos--Volvió a responder el oficial.
--Ya es segunda vez que estos malditos superiorcillos me hacen este chiste...Primero la enferma de esa Almirante con sus desaires y ahora este vice con sus trucos y artilugios--Farfulló descontento Kid
--Señor!! Ya tenemos la ubicación del Saint Andrews, se encuentran cerca de Red Village, su operador de Den Den Mushi informa que van rumbo a Serafia--Grito un cabo a cargo de las comunicaciones.
--Serafia??--Se pregunto Kid
--No es allí donde se encuentra ese famoso cementerio de piratas?--Pregunto uno de sus oficiales
--La Tumba de un famoso pirata, querrás decir--Corrigió un interesado Kid, luego agregó--Rumbo a Serafia, a toda vela--
Continuará...
Bien, un capitulo laaargo...a ver como llega el resto, que os sucede camino hasta aquí y atentos, tenemos una gran ciudad y muchos bares para desarrollar los siguientes capítulos....Nos leemos.
Bueno y luego de tanta chachara, a ver que se me ocurre a mí.
Cap 011: "En las Tierras de Serafía"
Habían pasado ya varios días desde el episodio de la tormenta, gracias al buen impulso obtenido a partir del uso de las esferas de Seastone, el Caledonia había logrado obtener otra vez una gran ventaja; sin embargo Silver y los demás sabían muy bien que era una calma momentánea la que habían obtenido, ya que eran muchos los marines que les perseguían y no menos los nuevos piratas que consideraban a Silver y a los suyos una buena manera de ganar fama. Apoyado sobre el barandal junto al timón, miraba el capitán del Caledonia la inmensa costa que se desplegaba ante sus ojos, allí, acariciada por la pálida luz de la luna, se encontraba una vasta extensión de tierra conocida como Serafia. Isla que debía su nombre a un extraño pez que habitaba sus aguas y los cuales; decía la leyenda;eran ángeles caídos, quienes en su nuevo cuerpo de peces intentaban constantemente volver al cielo del que habían sido expulsados. Serafines, fueron llamados por los antiguos pescadores, por sus graciosos saltos fuera del agua, que imitaban a un torpe vuelo. Quien lograse capturar a uno obtendría buena suerte de por vida.
--Que hacemos entonces capitán?--Pregunto Mijok acercándose a Silver
--Prepararse para desembarcar, eso claro, luego de ocultar al Caledonia--Respondió
--De eso me encargo yo--Sugirió una repuesta Seastone
--No me parece correcto, no podemos seguir utilizándote a ti y a tus energías de esa manera--Le replico Silver
--No te preocupes capitán, también puedo ocultarlo sin utilizar mis poderes--Dijo una risueña Seastone.
--Sin embargo, no se si sea una buena idea dejar el barco sólo, más si esos tipos aún nos siguen--Hablo As con un tono de preocupación.
--No seria la primera vez que dejamos el Caledonia solo, pero si te deja más tranquilo, dejaremos a dos de los tripulantes(Dos de seis, maldición, en estos momentos es cuando deseaba tener más gente a bordo) encargados de resguardar el barco y ponerse en acción si hay peligro--Dijo por fin Silver
--Entonces yo soy la más indicada para eso--Se adelanto Seastone de el resto del grupo--Además si hay peligro o es necesario dar una alarma, Ur puede buscar al resto y avisarles--Dijo, y Ur asintió con un fuerte aleteo.
--Sin contar que con sus esferas puede mover el barco casi por si sola--Decía Mijok mientras le palmeaba la espalda
--Decidido esta entonces, Seastone y As se quedarán a cargo del Caledonia; One Piece, Roca, Mijok y Yo descenderemos del barco y nos dirigiremos rumbo a la ciudad que hay en esta isla.--
--Y que haremos allí--Pregunto un curioso Roca
--Esperar a nuestros queridos perseguidores--Dijo maliciosamente Silver--A ver si así solucionamos unos asuntos--
--Dicho esta entonces, no retardemos más nuestro paso. Los que deben marchar preparen sus armas y vamonos--Grito Mijok, recordando que era el segundo de abordo. Luego agregó--Mucha suerte Seastone y As--
Echaron un bote al agua y en el se montaron para dirigirse hasta la playa, desde aquí y recortado sobre la inmensa luna, el silencioso barco se veía aún más imponente. Esta isla seria el lugar indicado para enfrentar de una vez por todas a los marines y saber el porque estaban tan interesados en darles caza. Era cierto que los de blanco perseguían a cualquier pirata que se encontrase fuera de la ley impuesta por el gobierno mundial, sin embargo, en otras gloriosas épocas no había sido tan grande la persecución que habían enfrentado por parte de los marines. Sería acaso cierto que toda esta enfermiza persecución tenia que ver con el pasado?. Lo había mencionado Mijok luego de verle de nuevo la cara al viejo Dkantún, ahora convertido en marine. ¿Y si todos esos altos mandos que les perseguían tenían que ver también con la antigua época?, no era un secreto que Ramsus tenía un pasado oscuro, así como Kitakaze o el mismo Rentarou, sin embargo alguien muy cercano a los mandos supremos también tenía que ver con toda esa antigua historia. Se acabó el tiempo de alianzas, pensó Silver, mientras recordaba a los marines junto a los que había peleado en contra de poderosos enemigos. Pero ahora no había tiempo para eso, la noche era joven, mas la ciudad se encontraba aún distante de esta playa. Mientrás se adentraban en un oscuro bosque de pinos, One Piece creyó oír pasos cerca de ellos, y una respiración animal semejante a la de un perro.
--No creo que en esta zona hayan lobos--Pregunto Roca con un aire distraído
--Hasta donde yo sé, nunca existieron lobos en esta isla. Quizás perros sí, pero dudo que uno estuviese tan lejos de la ciudad--Dijo Mijok.
--Tal vez solo haya sido el viento--Agregó One Piece
--Sin embargo jamás debemos confiarnos tanto. Es mejor que caminemos rápido y alertas--Les espeto Silver al resto.
Desde ahí se movieron en silencio y como si los llevase el viento. Ninguno de ellos parecía tener sueño, y al moverse entre los árboles era como si conociesen el terreno y el lugar de memoria. Habían pasado por allí en otro tiempo, pero eso era otra historia. Al cabo de una hora de caminata arribaron a la ciudad, sus altos edificios de piedra y los grabados que adornaban sus fachadas les indicaban que esa no era precisamente una simple y triste ciudad. La riqueza y abundancia se dejaban sentir en el aire. Ya sé donde se fueron los serafines, pensó Silver, esbozando una sonrisa.
--Eah! miren esto--Les llamo la atención en voz baja Roca, mientras les indicaba un tablón de anuncios
--Se busca. Long Jhon Silver--Leyó Mijok--Pero este cartel es antiquísimo, si incluso Silver no tiene ya ese feo sombrero--
--Y tu no tienes ya esa melena de león pulgoso--Le respondió Silver indicándole un cartel junto al de él--
--Wooo!!, entonces soís famosos--Dijo un sorprendido Roca--Yo no tengo ni siquiera un cartel de esos--
--Ni yo--Agregó sonriendo One Piece--
--Por ahora no--Les señalo Mijok--Sin embargo pronto si que los tendrán.--
--Esto es inaudito; miren--Dijo Silver señalando el tablón de anuncios.
Allí sobre la madera, estaban aún, un montón de carteles de otros piratas conocidos por Silver y Mijok de otros tiempos. Así se podían leer nombres como Nachitous, Virgil, Kaolla, Onizuka o Jororge. Sin embargo los que más llamarón la atención de Silver fueron unos carteles que estaban algo alejados del resto, en ellos se podían leer nombres como Dkantún, Ramsus, Kitakaze y Terreis. Sin decir nada, cogieron los carteles del tablón de anuncios y con sumo cuidado los enrollaron y guardaron entre sus ropas. Luego cogiendo un trozo de carbón le dibujaron espesas cejas al cartel de Silver y unas gafas gigantescas al de Mijok, dejandoles irreconocibles. Entre risas se adentraron en las calles de la solitaria ciudad. Caminaban buscando un bar, ya que esos no cierran a ninguna hora; cuando se cruzaron con un hombre de aspecto descuidado, quien vestía con lo que quedaba de un atuendo otrora glorioso. Juntó a él, un perro con la misma apariencia de vejez y cansancio que el hombre, se mantenía en pie y a paso firme. Al pasar junto a él, el extraño grupo no le pareció para nada sospechoso, mas a su perro algo parecía llamarle la atención. Como si reconociese un antiguo aroma, se detuvo, levanto la cabeza y con la nariz apuntando al cielo, volvió a respirar el nocturno aire, luego miró en dirección a las figuras que se alejaban y movió su cola alegremente. El hombre que le acompañaba, miró en la misma dirección y un extraño impulso lo llevo a volver por el camino que seguía, tras los pasos de aquellos "extraños".
Silver y los demás llegaban ya a un amplio y oscuro bar, el que se emplazaba frente a una de las tantas plazas de la ciudad. El lugar parecía el sitio ideal para todos aquellos que no quieren ser descubiertos y ese seria el sitio donde esperarían solucionar ciertos acontecimientos.
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--No puede ser!! No puede ser!! Estoy rodeado de ineptos!!--Grito vuelto loco el capitán de marina Kid
--Señor, no es nuestra responsabilidad que el Saint Andrews haya desaparecido ante nosotros--Se disculpo un oficial
--No es esa una respuesta para su incompetencia--
--Señor, no es un secreto en la marina que el barco del Vice almirante Ramsus tenga características especiales que lo hacen muy superior al resto de los barcos; no por nada esta construido de acuerdo a sus ideas y planos--Volvió a responder el oficial.
--Ya es segunda vez que estos malditos superiorcillos me hacen este chiste...Primero la enferma de esa Almirante con sus desaires y ahora este vice con sus trucos y artilugios--Farfulló descontento Kid
--Señor!! Ya tenemos la ubicación del Saint Andrews, se encuentran cerca de Red Village, su operador de Den Den Mushi informa que van rumbo a Serafia--Grito un cabo a cargo de las comunicaciones.
--Serafia??--Se pregunto Kid
--No es allí donde se encuentra ese famoso cementerio de piratas?--Pregunto uno de sus oficiales
--La Tumba de un famoso pirata, querrás decir--Corrigió un interesado Kid, luego agregó--Rumbo a Serafia, a toda vela--
Continuará...
Bien, un capitulo laaargo...a ver como llega el resto, que os sucede camino hasta aquí y atentos, tenemos una gran ciudad y muchos bares para desarrollar los siguientes capítulos....Nos leemos.

- Gargadon
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Capítulo 4: Rumbo a Serafia: Encuentro con el gato espía
Ramsus azotó la puerta fuertemente al salir. Satsuma se quedó callado, no le replicó nada. Era de esperarse, cualquier palabra que saliera de su boca podía ser usada en su contra. Pero, se quedaba pensando, ¿por qué ese afán de reprocharle su antiguo pasado? ¿Por qué hasta ese instante cuando cruzaron palabras por el Den Den Mushi? Suponía que alguien le debía haber dado una razón más para que el vicealmirante fuera detrás de él. De otro modo, ¿por qué lo seguirían a él más que a nadie más? No fue el más destacado de los Outlaws, pero debía tener algo que interesara a Ramsus, ¿pero qué?
Ambos tenían sus disputas, más de rangos que de cualquier otra cosa. Ese era el motivo por la que el capitán muchas veces estuvo a punto de ser dado de baja. No se podían ver el uno al otro. Pero esta vez había un motivo personal de por medio. Le preocupaba, no por el que hubieran descubierto su oscuro pasado, sino porque tenía una vida hecha. Quería volver, pero a la vez no quería. Era definitivo. Debía volver a reunirse con su antiguo capitán y decidir de una vez por todas cuál era el camino que debía seguir, tal como le había prometido, debía ir a Serafia.
Con estos pensamientos en mente, salió de su camarote. Lo que vio lo dejó sorprendido. Todos sus hombres se encontraban en completo estado de ebriedad, habían bebido demasiado celebrando que no habían muerto en aquella tormenta. Muchos de ellos no podían siquiera mantenerse en pie. El teniente Fletcher también estaba celebrando.
-¿Qué se supone que están haciendo? –le reclamó el capitán a sus tripulantes.
-Aquí celebrando, mi muy… hic… estimado capitán.- le dijo con voz temblorosa el teniente Fletcher.
-¿Cuál es el motivo?
-Por haber hecho esas maniobras increíbles con el… barco… ¿cómo… supo qué debía hacer?
-Eso es algo que no se aprende en el entrenamiento, sino con la experiencia. –dijo el capitán mientras recordaba las veces que sus antiguos amigos y él habían aplicado esas maniobras durante miles de tormentas. – ¡Pero eso no es motivo para beber durante las horas de trabajo! –contestó aun más enojado.
-Vamos… hic… tome aunque sea un poco.
-No, en estos momentos no estoy de humor como para eso.
Y con esas palabras se retiró de la cubierta y se dirigió a la cocina. No se fijó a dónde se dirigía. Entró y cerró la puerta. No había ni un cocinero. Todos estaban en aquella fiesta improvisada. Creyó estar solo. Estaba aun más confundido. No podía traicionar a aquellos que confiaban en él.
De pronto escuchó un ruido que provenía de un rincón. Una voz que decía: “¡Sáquenme de este lugar!”. Se dirigió hacia donde provenía la voz. Vio a un gato encerrado en una jaula de kairouseki. Bastante fuerte como para anular los poderes de las Akuma no mi, pero no lo suficiente como para dejar un pequeño rastro de sus poderes. El gato se sintió descubierto.
-¿Un gato tratando de ser mi guía? ¿O un gato tratando ser un espía?- Dijo el capitán en forma insinuada. El gato se asustó. No tuvo más opción que hablar.
-Siento mucho que haya descubierto esto, capitán.
-El gato del capitán Rurouni. El Gran Citan del que todos hablan. Esos rumores son ciertos después de todo. Debió haber sido difícil infiltrarse en la base de los piratas de Red Village hace un año, ¿o no?
-¿Cómo sabe que soy enviado de…?
-Suposiciones. ¿Por qué a la base de la marina de Red Village le interesaría una misión de este tipo?
Gran Citan no tuvo más opción que contestar a lo que le preguntaban.
-Todo es cierto. Él fue el que me mandó. Estaba interesado en saber si aquellos rumores que corrían que existían piratas en las bases de la marina eran totalmente ciertos.
-Mire… usted sabe quién soy yo en realidad, y yo sé quién es usted y quién lo mandó. Encerrado en esa jaula no podrá hacer mucho que digamos.
Se detuvo un momento y el capitán le siguió hablando.
-Debió ser más cuidadoso. Un espía no puede dejarse confiar por nadie. Todos son sus enemigos. Y hablando de confianzas, ¿por qué está encerrado en aquella jaula?
Gran Citan le contó a Satsuma de todo lo que había informado anteriormente.
-No debe soltar esa información tan fácilmente. Pero, ahora que lo ha hecho, déjeme decirle algo... –hizo una pausa el capitán y luego le dijo al espía.- Espiar a sus superiores le puede costar el rango. Eso es algo que no debería hacer.
-Lo siento mucho, capitán. –Dijo con respeto fingido el gato.- Solo recibo órdenes de marines y no de piratas.
-Lo sabes perfectamente. Aunque si es cierto lo que dices, podría hacerlo al método “echar al traidor por la borda”. Suponiendo que sabes nadar. ¡Ah, no! ¡Espera! ¡No puedes nadar! –Dijo en modo sarcástico.
-¡Por favor, no lo haga, señor capitán! – Empezó a rogar Gran Citan.
-No lo haré.
-¿Cómo dijo?
-No lo haré por dos sencillas razones. –Satsuma hizo una pausa y agachó la cabeza – La primera es, que no puedo atacar al que salvó a mi pueblo.
El gato se quedó extrañado.
-¿Cómo dijo?
-Así es. Y quiero que sepas que te doy las gracias por aquel acto tan noble. Como sabes, no puedo volver ahí, pero me agrada saber que por lo menos mi pueblo se encuentra a salvo.
Gran Citan no supo qué decir. Nadie la había dicho tales palabras de aliento. Todo el crédito se lo llevaba su dueño, pero el gato, eso era lo que era, era solo un gato.
-Muchas gracias por el cumplido, señor.-Dijo Gran Citan.
-De nada, señor. En segunda, tanto Ramsus como su aliado Kitakaze saben perfectamente quiénes somos nosotros dos. Al haber revelado toda esa información, ambos estamos en riesgo de perder nuestros cargos y que a tu dueño lo degraden por interferir en las misiones a las cuales no ha sido llamado.
-Entonces, ¿qué debemos hacer, capitán?
-Si trabajas aquí con normalidad e informando a tu amo, no haré nada. Pero si me llego a enterar que sigues soltando información a aquellos que no les interesa, no sabrás de que lo que soy capaz de hacer.
-De acuerdo, señor.
Liberó al gato y se dirigió a cubierta. Era de noche, pero algo andaba mal… ¡no había nadie en sus labores! Corrió directo a los dormitorios y los encontró a todos dormidos.
-¡¡DESPIERTEN INMEDIATAMENTE!! –Gritó el capitán con todas sus fuerzas, de tal manera que todos se despertaron totalmente alarmados. –¡Este no es el momento para dormir! ¡Vamos, levántense de inmediato y a sus labores!
Todos los marines se levantaron y fueron corriendo a sus labores. Algunos se quedaron con Gran Citan para trazar rutas de navegación.
-Debemos llegar lo más rápido posible a isla Serafia. -dijo el capitán, luego se dirigió a Gran Citan y le dijo: "Señálenos la ruta más corta hacia ese lugar".
Big Ci, trazando líneas en el mapa, dijo:
-Aquí hay una, pero se rumora que por esa ruta viven muchos Reyes del Mar.
-No importa. Tenemos suficiente armamento para acabar con los que se interpongan.- dijo el capitán muy confiado.
-Pero... -replicó Fletcher.
-¿Acaso no confía en las órdenes de sus superiores? -dijo totalmente confiado el capitán. Fletcher no dijo nada. - Entonces, ¡viren el barco! Senor Big Ci, tengo entendido que su vista es muy aguda, guíenos por favor.
-Si, señor. -Dijo el gato.
Durante toda la noche siguieron esa ruta. Durante el trayecto cruzaron por la parte trasera de Red Village, estaba totalmente bardada, una gran muralla protegía el pueblo. Satsuma pudo ver a lo lejos una pequeña casa, casi destruida por el paso del tiempo. Nadie vivía allí.
-Quieres que vuelva pronto, ¿no, Red Village? -se dijo a sí mismo mientras en su cara se formaba una pequeña sonrisa.
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Isla Serafia. Era de mañana... El barco "Estrella Fugaz" llegaba a las costas de la isla.
-Hemos llegado a nuestro destino. -Dijo el capitán, más fresco que nunca.
Flecther aun asustado por ser casi atacado por un Rey del Mar, solo pudo decir: -Prométame que no volverá a seguir rutas demasiado arriesgadas, capitán.
-Prometo que no lo haré. -dijo el capitán casi a modo de burla.
Continuará...
Bien, ha sido suficiente por hoy. Como hasta el viernes no tendré "clases normales", puedo pensar con algo más de claridad. Ahora pues, claro que hay mas gente que supongo te falta reclutar. Si no recuerdas quienes estaban con nosotros, no me acuerdo de todos, pero si puedo ser de ayuda.
Ramsus azotó la puerta fuertemente al salir. Satsuma se quedó callado, no le replicó nada. Era de esperarse, cualquier palabra que saliera de su boca podía ser usada en su contra. Pero, se quedaba pensando, ¿por qué ese afán de reprocharle su antiguo pasado? ¿Por qué hasta ese instante cuando cruzaron palabras por el Den Den Mushi? Suponía que alguien le debía haber dado una razón más para que el vicealmirante fuera detrás de él. De otro modo, ¿por qué lo seguirían a él más que a nadie más? No fue el más destacado de los Outlaws, pero debía tener algo que interesara a Ramsus, ¿pero qué?
Ambos tenían sus disputas, más de rangos que de cualquier otra cosa. Ese era el motivo por la que el capitán muchas veces estuvo a punto de ser dado de baja. No se podían ver el uno al otro. Pero esta vez había un motivo personal de por medio. Le preocupaba, no por el que hubieran descubierto su oscuro pasado, sino porque tenía una vida hecha. Quería volver, pero a la vez no quería. Era definitivo. Debía volver a reunirse con su antiguo capitán y decidir de una vez por todas cuál era el camino que debía seguir, tal como le había prometido, debía ir a Serafia.
Con estos pensamientos en mente, salió de su camarote. Lo que vio lo dejó sorprendido. Todos sus hombres se encontraban en completo estado de ebriedad, habían bebido demasiado celebrando que no habían muerto en aquella tormenta. Muchos de ellos no podían siquiera mantenerse en pie. El teniente Fletcher también estaba celebrando.
-¿Qué se supone que están haciendo? –le reclamó el capitán a sus tripulantes.
-Aquí celebrando, mi muy… hic… estimado capitán.- le dijo con voz temblorosa el teniente Fletcher.
-¿Cuál es el motivo?
-Por haber hecho esas maniobras increíbles con el… barco… ¿cómo… supo qué debía hacer?
-Eso es algo que no se aprende en el entrenamiento, sino con la experiencia. –dijo el capitán mientras recordaba las veces que sus antiguos amigos y él habían aplicado esas maniobras durante miles de tormentas. – ¡Pero eso no es motivo para beber durante las horas de trabajo! –contestó aun más enojado.
-Vamos… hic… tome aunque sea un poco.
-No, en estos momentos no estoy de humor como para eso.
Y con esas palabras se retiró de la cubierta y se dirigió a la cocina. No se fijó a dónde se dirigía. Entró y cerró la puerta. No había ni un cocinero. Todos estaban en aquella fiesta improvisada. Creyó estar solo. Estaba aun más confundido. No podía traicionar a aquellos que confiaban en él.
De pronto escuchó un ruido que provenía de un rincón. Una voz que decía: “¡Sáquenme de este lugar!”. Se dirigió hacia donde provenía la voz. Vio a un gato encerrado en una jaula de kairouseki. Bastante fuerte como para anular los poderes de las Akuma no mi, pero no lo suficiente como para dejar un pequeño rastro de sus poderes. El gato se sintió descubierto.
-¿Un gato tratando de ser mi guía? ¿O un gato tratando ser un espía?- Dijo el capitán en forma insinuada. El gato se asustó. No tuvo más opción que hablar.
-Siento mucho que haya descubierto esto, capitán.
-El gato del capitán Rurouni. El Gran Citan del que todos hablan. Esos rumores son ciertos después de todo. Debió haber sido difícil infiltrarse en la base de los piratas de Red Village hace un año, ¿o no?
-¿Cómo sabe que soy enviado de…?
-Suposiciones. ¿Por qué a la base de la marina de Red Village le interesaría una misión de este tipo?
Gran Citan no tuvo más opción que contestar a lo que le preguntaban.
-Todo es cierto. Él fue el que me mandó. Estaba interesado en saber si aquellos rumores que corrían que existían piratas en las bases de la marina eran totalmente ciertos.
-Mire… usted sabe quién soy yo en realidad, y yo sé quién es usted y quién lo mandó. Encerrado en esa jaula no podrá hacer mucho que digamos.
Se detuvo un momento y el capitán le siguió hablando.
-Debió ser más cuidadoso. Un espía no puede dejarse confiar por nadie. Todos son sus enemigos. Y hablando de confianzas, ¿por qué está encerrado en aquella jaula?
Gran Citan le contó a Satsuma de todo lo que había informado anteriormente.
-No debe soltar esa información tan fácilmente. Pero, ahora que lo ha hecho, déjeme decirle algo... –hizo una pausa el capitán y luego le dijo al espía.- Espiar a sus superiores le puede costar el rango. Eso es algo que no debería hacer.
-Lo siento mucho, capitán. –Dijo con respeto fingido el gato.- Solo recibo órdenes de marines y no de piratas.
-Lo sabes perfectamente. Aunque si es cierto lo que dices, podría hacerlo al método “echar al traidor por la borda”. Suponiendo que sabes nadar. ¡Ah, no! ¡Espera! ¡No puedes nadar! –Dijo en modo sarcástico.
-¡Por favor, no lo haga, señor capitán! – Empezó a rogar Gran Citan.
-No lo haré.
-¿Cómo dijo?
-No lo haré por dos sencillas razones. –Satsuma hizo una pausa y agachó la cabeza – La primera es, que no puedo atacar al que salvó a mi pueblo.
El gato se quedó extrañado.
-¿Cómo dijo?
-Así es. Y quiero que sepas que te doy las gracias por aquel acto tan noble. Como sabes, no puedo volver ahí, pero me agrada saber que por lo menos mi pueblo se encuentra a salvo.
Gran Citan no supo qué decir. Nadie la había dicho tales palabras de aliento. Todo el crédito se lo llevaba su dueño, pero el gato, eso era lo que era, era solo un gato.
-Muchas gracias por el cumplido, señor.-Dijo Gran Citan.
-De nada, señor. En segunda, tanto Ramsus como su aliado Kitakaze saben perfectamente quiénes somos nosotros dos. Al haber revelado toda esa información, ambos estamos en riesgo de perder nuestros cargos y que a tu dueño lo degraden por interferir en las misiones a las cuales no ha sido llamado.
-Entonces, ¿qué debemos hacer, capitán?
-Si trabajas aquí con normalidad e informando a tu amo, no haré nada. Pero si me llego a enterar que sigues soltando información a aquellos que no les interesa, no sabrás de que lo que soy capaz de hacer.
-De acuerdo, señor.
Liberó al gato y se dirigió a cubierta. Era de noche, pero algo andaba mal… ¡no había nadie en sus labores! Corrió directo a los dormitorios y los encontró a todos dormidos.
-¡¡DESPIERTEN INMEDIATAMENTE!! –Gritó el capitán con todas sus fuerzas, de tal manera que todos se despertaron totalmente alarmados. –¡Este no es el momento para dormir! ¡Vamos, levántense de inmediato y a sus labores!
Todos los marines se levantaron y fueron corriendo a sus labores. Algunos se quedaron con Gran Citan para trazar rutas de navegación.
-Debemos llegar lo más rápido posible a isla Serafia. -dijo el capitán, luego se dirigió a Gran Citan y le dijo: "Señálenos la ruta más corta hacia ese lugar".
Big Ci, trazando líneas en el mapa, dijo:
-Aquí hay una, pero se rumora que por esa ruta viven muchos Reyes del Mar.
-No importa. Tenemos suficiente armamento para acabar con los que se interpongan.- dijo el capitán muy confiado.
-Pero... -replicó Fletcher.
-¿Acaso no confía en las órdenes de sus superiores? -dijo totalmente confiado el capitán. Fletcher no dijo nada. - Entonces, ¡viren el barco! Senor Big Ci, tengo entendido que su vista es muy aguda, guíenos por favor.
-Si, señor. -Dijo el gato.
Durante toda la noche siguieron esa ruta. Durante el trayecto cruzaron por la parte trasera de Red Village, estaba totalmente bardada, una gran muralla protegía el pueblo. Satsuma pudo ver a lo lejos una pequeña casa, casi destruida por el paso del tiempo. Nadie vivía allí.
-Quieres que vuelva pronto, ¿no, Red Village? -se dijo a sí mismo mientras en su cara se formaba una pequeña sonrisa.
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Isla Serafia. Era de mañana... El barco "Estrella Fugaz" llegaba a las costas de la isla.
-Hemos llegado a nuestro destino. -Dijo el capitán, más fresco que nunca.
Flecther aun asustado por ser casi atacado por un Rey del Mar, solo pudo decir: -Prométame que no volverá a seguir rutas demasiado arriesgadas, capitán.
-Prometo que no lo haré. -dijo el capitán casi a modo de burla.
Continuará...
Bien, ha sido suficiente por hoy. Como hasta el viernes no tendré "clases normales", puedo pensar con algo más de claridad. Ahora pues, claro que hay mas gente que supongo te falta reclutar. Si no recuerdas quienes estaban con nosotros, no me acuerdo de todos, pero si puedo ser de ayuda.
- lalilulelo
- Recluta Privado de Tercera

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- Registrado: Lun Jun 27, 2005 2:47 pm
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SEASTONE—
Las cálidas costas de Serafia eran el reflejo de una profunda tranquilidad. Seastone aprovechaba para disfrutar de un gratificante baño, intentando relajarse por una vez. Aún así, algo la inquietaba: de las Kairouseki que tenía hasta ahora, no había conseguido atraer a una de sus esferas. Esto resultaba totalmente inusual, ya que la potencia y velocidad de esas bolas podía llegar a ser increíble. Algo o alguien debía estar reteniéndola. Este acontecimiento retrasaría aún mas su búsqueda de otras esferas de Kairouseki, pero todo tenía que seguir su curso, y puede que un caprichoso destino hubiese marcado así lo ocurrido por alguna razón.
Seastone recordó con ternura como hacía bastante tiempo una gran bestia marina se tragó una de las esferas, ya que el destello azulado le llamó la atención. Aquella misma noche, ella se encontraba en un pequeño pueblo, e invitó a todos sus habitantes a degustar un gran festín. Ni siquiera un Rey del Mar podía hacer frente a la fuerza de una de sus esferas. Esto la inquietaba aún más. Claramente, sólo alguien con una extraordinaria fuerza podría retener a esa esfera desaparecida.
Decidida a intentarlo de nuevo, se sumergió en las aguas de Serafia con el fin de acercarse más a las corrientes marinas. De este modo, tendría más posibilidades de atraer a la pequeña bola de seastone. Bajo el agua, acompañada de una calma absoluta, cerró sus ojos e intentó concentrarse. La esfera seguía sin volver, pero de pronto comenzó a notar unas pequeñas palpitaciones. En su interior, sentía una gran energía concentrada lejos de donde se encontraba. Aquella tenía que ser su Kairouseki, y lentamente se acercaba hacia la isla. A pesar de sentirla, no podía acercarla hacia ella: definitivamente, quien poseía su preciado tesoro se aproximaba hacia ellos.
Sin demorarse más, buceó rápidamente hacia la superficie, y una vez recuperó el aliento, alertó a As y Ur sobre la situación:
-¡Ur! Necesito que vueles hacia esa dirección, creo que alguien se acerca. Ve hacia allí y vuelve a explicarnos lo que ves. Y una cosa más, si te acercas a ellos, da un pequeño rodeo antes de que te vean, así creerán que nos encontramos en otro lugar.
-¿Qué ocurre, Seastone? –preguntó As alarmado.
-Creo que alguien se acerca, y debemos estar alerta. Todavía están un poco lejos, pero si no nos damos prisa, puede que nos vean –explicó mientras se subía a la cubierta.
-¿Pero, a quién te refieres?
-No estoy segura, pero probablemente será uno de nuestros perseguidores.
-Seastone, si mal no recuerdo, esa bola fue lanzada hacia el barco de Rentarou. ¿Y si nos está buscando para unirse a nosotros? –dudó por un momento As.
-Con el revuelo de la tormenta, quién sabe donde terminaría la esfera. Y, suponiendo que fuese Rentarou Satsuma, no sabemos con certeza cuales son sus intenciones. Así pues, tenemos que tomar precauciones en cualquiera de los casos –afirmó, algo apenada.
-Sugiero que esperemos las noticias de Ur. Vamos, no es necesario que estés tan tensa. Podemos hacer frente a cualquier situación, por algo somos tripulantes del Caledonia –comentó con tono tranquilizador As.
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Mientras tanto, el Vicealmirante Ramsus notaba como la inquieta piedra de Kairouseki vibraba en su bolsillo, y cogiéndola entre sus manos se percataba de que el brillo de color azul adquiría una intensidad cada vez mayor. Una discreta sonrisa se vislumbraba en sus labios, y la certeza de ir por buen camino le animaba a seguir.
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As seguía alerta cuando de pronto divisó un barco en el horizonte, aproximándose hacia donde ellos se encontraban. A su vez, Ur había regresado ya y se posó sobre el hombro de su ama advirtiéndola sobre la situación.
-As, ese barco, mucho me temo que sea el Saint Andrews. Ur ha detectado la esfera de Kairouseki en posesión de un marine, y siendo astutos, les conducirá hasta aquí. Por mucho que nos desplacemos sabrán dónde nos encontramos.
-Por lo tanto, tenemos que recuperar esa bola si queremos huir. Pero estando nosotros dos solos es peligroso luchar y proteger el barco al mismo tiempo –remarcó pensativo As-. Tenemos que mantener a salvo al Caledonia, ante todo. Seastone, ¿hay alguna posibilidad, de que por mucho que sepan donde se encuentra nuestro barco, no puedan alcanzarlo?
Seastone miró a su alrededor en busca de una respuesta.
-Puede que ya nos hayan visto. Bueno, no pierdo nada por intentarlo –respondió, con la mirada ausente.
-¿Qué planeas?
-Hasta ahora, me ha resultado fácil mover el barco, y estando sobre el agua, las corrientes marinas me ayudaban. Pero para esto necesitaré toda la energía que pueda.
Sin decir una palabra más, Seastone se lanzó al agua, con la esperanza de que el mar le diese la suficiente fuerza. Colocó sus esferas bajo el barco y enfocó hacia esos puntos gran cantidad de energía. El Caledonia flotaba en el aire ante la atónita mirada de As. El navío se movía lentamente, hasta que se detuvo sobre un montículo poblado de altos árboles. As, entonces, lanzó unas bolas de fuego para despejar una pequeña zona donde descansaría el barco. Este se posó sobre el montículo, sin resultar dañado por las llamas, ya que las esferas de Kairouseki absorbieron el fuego producido por las Akuma no mi.
Seastone, todavía en el agua, murmuró:
-Bien, no llegarán hasta allí. Y suponiendo que sus cañones alcancen una distancia asombrosa, impactaran contra los árboles. Por el momento, el barco no corre peligro, pero no consentiré que se acerquen a él, es mi responsabilidad.
Hizo regresar a sus esferas, y soportando el cansancio, se internó en el bosque.
Dejo un pedacito mas ahora que no estoy saturada del todo
A ver si poco a poco entre todos conseguimos tejer una trama aun mas interesante.
Nos vemos y a pulir el ingenio!!

Las cálidas costas de Serafia eran el reflejo de una profunda tranquilidad. Seastone aprovechaba para disfrutar de un gratificante baño, intentando relajarse por una vez. Aún así, algo la inquietaba: de las Kairouseki que tenía hasta ahora, no había conseguido atraer a una de sus esferas. Esto resultaba totalmente inusual, ya que la potencia y velocidad de esas bolas podía llegar a ser increíble. Algo o alguien debía estar reteniéndola. Este acontecimiento retrasaría aún mas su búsqueda de otras esferas de Kairouseki, pero todo tenía que seguir su curso, y puede que un caprichoso destino hubiese marcado así lo ocurrido por alguna razón.
Seastone recordó con ternura como hacía bastante tiempo una gran bestia marina se tragó una de las esferas, ya que el destello azulado le llamó la atención. Aquella misma noche, ella se encontraba en un pequeño pueblo, e invitó a todos sus habitantes a degustar un gran festín. Ni siquiera un Rey del Mar podía hacer frente a la fuerza de una de sus esferas. Esto la inquietaba aún más. Claramente, sólo alguien con una extraordinaria fuerza podría retener a esa esfera desaparecida.
Decidida a intentarlo de nuevo, se sumergió en las aguas de Serafia con el fin de acercarse más a las corrientes marinas. De este modo, tendría más posibilidades de atraer a la pequeña bola de seastone. Bajo el agua, acompañada de una calma absoluta, cerró sus ojos e intentó concentrarse. La esfera seguía sin volver, pero de pronto comenzó a notar unas pequeñas palpitaciones. En su interior, sentía una gran energía concentrada lejos de donde se encontraba. Aquella tenía que ser su Kairouseki, y lentamente se acercaba hacia la isla. A pesar de sentirla, no podía acercarla hacia ella: definitivamente, quien poseía su preciado tesoro se aproximaba hacia ellos.
Sin demorarse más, buceó rápidamente hacia la superficie, y una vez recuperó el aliento, alertó a As y Ur sobre la situación:
-¡Ur! Necesito que vueles hacia esa dirección, creo que alguien se acerca. Ve hacia allí y vuelve a explicarnos lo que ves. Y una cosa más, si te acercas a ellos, da un pequeño rodeo antes de que te vean, así creerán que nos encontramos en otro lugar.
-¿Qué ocurre, Seastone? –preguntó As alarmado.
-Creo que alguien se acerca, y debemos estar alerta. Todavía están un poco lejos, pero si no nos damos prisa, puede que nos vean –explicó mientras se subía a la cubierta.
-¿Pero, a quién te refieres?
-No estoy segura, pero probablemente será uno de nuestros perseguidores.
-Seastone, si mal no recuerdo, esa bola fue lanzada hacia el barco de Rentarou. ¿Y si nos está buscando para unirse a nosotros? –dudó por un momento As.
-Con el revuelo de la tormenta, quién sabe donde terminaría la esfera. Y, suponiendo que fuese Rentarou Satsuma, no sabemos con certeza cuales son sus intenciones. Así pues, tenemos que tomar precauciones en cualquiera de los casos –afirmó, algo apenada.
-Sugiero que esperemos las noticias de Ur. Vamos, no es necesario que estés tan tensa. Podemos hacer frente a cualquier situación, por algo somos tripulantes del Caledonia –comentó con tono tranquilizador As.
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Mientras tanto, el Vicealmirante Ramsus notaba como la inquieta piedra de Kairouseki vibraba en su bolsillo, y cogiéndola entre sus manos se percataba de que el brillo de color azul adquiría una intensidad cada vez mayor. Una discreta sonrisa se vislumbraba en sus labios, y la certeza de ir por buen camino le animaba a seguir.
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As seguía alerta cuando de pronto divisó un barco en el horizonte, aproximándose hacia donde ellos se encontraban. A su vez, Ur había regresado ya y se posó sobre el hombro de su ama advirtiéndola sobre la situación.
-As, ese barco, mucho me temo que sea el Saint Andrews. Ur ha detectado la esfera de Kairouseki en posesión de un marine, y siendo astutos, les conducirá hasta aquí. Por mucho que nos desplacemos sabrán dónde nos encontramos.
-Por lo tanto, tenemos que recuperar esa bola si queremos huir. Pero estando nosotros dos solos es peligroso luchar y proteger el barco al mismo tiempo –remarcó pensativo As-. Tenemos que mantener a salvo al Caledonia, ante todo. Seastone, ¿hay alguna posibilidad, de que por mucho que sepan donde se encuentra nuestro barco, no puedan alcanzarlo?
Seastone miró a su alrededor en busca de una respuesta.
-Puede que ya nos hayan visto. Bueno, no pierdo nada por intentarlo –respondió, con la mirada ausente.
-¿Qué planeas?
-Hasta ahora, me ha resultado fácil mover el barco, y estando sobre el agua, las corrientes marinas me ayudaban. Pero para esto necesitaré toda la energía que pueda.
Sin decir una palabra más, Seastone se lanzó al agua, con la esperanza de que el mar le diese la suficiente fuerza. Colocó sus esferas bajo el barco y enfocó hacia esos puntos gran cantidad de energía. El Caledonia flotaba en el aire ante la atónita mirada de As. El navío se movía lentamente, hasta que se detuvo sobre un montículo poblado de altos árboles. As, entonces, lanzó unas bolas de fuego para despejar una pequeña zona donde descansaría el barco. Este se posó sobre el montículo, sin resultar dañado por las llamas, ya que las esferas de Kairouseki absorbieron el fuego producido por las Akuma no mi.
Seastone, todavía en el agua, murmuró:
-Bien, no llegarán hasta allí. Y suponiendo que sus cañones alcancen una distancia asombrosa, impactaran contra los árboles. Por el momento, el barco no corre peligro, pero no consentiré que se acerquen a él, es mi responsabilidad.
Hizo regresar a sus esferas, y soportando el cansancio, se internó en el bosque.
Dejo un pedacito mas ahora que no estoy saturada del todo
el mundo es de papel y con papel se compra










