Ver El Chicho y la Garza ha sido una experiencia curiosa cuanto menos:
.Para empezar debido a presiones de compañías como Dreamworks, la peli se ha visto relegada a un estreno super escaso. En mi ciudad no la echaban.
.Para mi sorpresa, no solo la proyectan en mi ciudad paterna. Sino que lo hacen en el duplex, un cine de barrio de 2 salas. Un total unicornio de los que se habían extinguido hace 28 años. Y descubro este hecho por casualidad.
.Tras salir del curro, compro una empanadilla de atún y cojo el bus para ir. Allí debo encontrarme con un colega que ha ido directo desde su trabajo y que nunca ha estado en esa ciudad.
.Llego a la estacion de buses mas fistra de España. Donde reinan las palomas en su interior y su naturaleza plutarquica, hace que no haya nada en su interior. Porque... quien coño viaja a ese lugar?
.Hace tiempo que no callejeo por las calles donde crecí. Compruebo con poca sorpresa, pero sí mucha tristeza, que el barrio es poco menos que una ruina. Edificios caídos, el pavimento levantado por raíces de árboles (la bida se habre kamino), baches que son entradas de metro en el asfalto. Cadáveres de palomas. Todo local cerrado.
.Me encuentro mi antigua casa tapiada, curiosamente no con ladrillo sino con chapa metálica como las de los locales.
.Mi colega me llama apurado, se encuentra en el único local q parece abierto, un bar anclado en el espacio y el tiempo. Necesita dinero, pues descubre que tal sitio no acepta bizum ni tarjeta. Tras su primera sorpresa horrorizadora: Que el local no usa carta, sino menú del día (tuvo que comer judías y tarta al muchisimo whisky)
.Cogemos las entradas. Hace 22 años que no entro en el Duplex. Verlo abierto y funcionando me anima un poco, se ha convertido en una especie de bastión de cine independiente y europeo. Mi amigo descubre en su constante horror, que en sus dos pasillos no puede albergar la posibilidad de que vendan palomitas. Me pregunta esperanzado sobre la ubicación de algún supermercado por la zona. Me sale del alma reírme y le pido que mire donde está.
.Finalmente entramos, pero... a lo largo del día he sentido como mis músculos van doliendo y siento escalofríos. Está claro que estoy incubando algo.
.Nos acomodamos sobre las estrechas y antediluvianas butacas, para ver la película en una pantalla de Game Boy. De niño la pantalla ya me parecía algo pequeña. Pero vi La Comunidad del Anillo en ella, y no era consciente de su diminuta magnitud como lo soy ahora.
.Tras 6 euros de entrada, 4 de autobús y 2 de empanadillas. Descubro que la película no es tal, sino un viodeo reel de los mejores bits de la carrera de Myzaki. Dos horas y media que paso entre escalofríos y malestar, viendo una gigantesca paja animada.
.Pero a la hora de la verdad, una paja animada de Myzaki seguirá siendo mejor que 4039094309 productos combinados.
.Hoy descubro que, al final, debido a la indignación que le provocó, un amigo ha comprado a Vertigo los derechos de proyección de la peli. Y van a traerla a la comodidad del centro comercial a 20 min de mi casa, a pantalla grande.
Y esa es mi experiencia con El Chico y la Grulla. Una peli que quizás me acerque a ver de nuevo cuando no esté hecho una braga por la gripe y con el corazón en un puño, al ver que ha quedado del lugar donde me crie.