
Mis mejores deseos para los afectados.
Por si a alguien le interesa mi opinión:
- No controlamos la naturaleza, que no se nos olvide. En vistas de las características del episodio de ayer todo apunta a que se trata de un suceso extremal que se sale de lo que, al menos hasta ahora, es lo habitual. No tenemos capacidad de protegernos de todos los desastres naturales posibles y en algún punto tenemos que dibujar la línea roja de hasta dónde llegamos, hasta dónde invertimos.
- Ignoro el alcance de los planes de inundación de las comunidades afectadas y los programas de actuación que puedan haber pendientes de ejecución. Estos planes también tienen un alcance limitado; estoy seguro de que contemplan la posibilidad del desbordamiento de todos los cauces importantes y el riesgo que llevan aparejado. Pero no sé hasta qué punto han sido capaces de predecir las inundaciones cuyo origen no han estado en el desbordamiento de cauces sino en la extrema torrencialidad del episodio. Lo esperable es que fuera impredecible: sencillamente queda fuera de nuestra capacidad planificadora pretender proteger frente a episodios similares hasta el último metro cuadrado del territorio expuesto a la gota fría, que es todo el Levante y parte del interior. Habrá que ver los números oficiales, pero se hablan de +200 litros m2/hora en algunas zonas, incluso cantidades también muy altas en apenas 10 minutos.
- Lo anterior lo digo porque ante las tristes noticias todos nos ponemos nerviosos y pedimos que rueden cabezas. Habrá una investigación, y se verá qué se pudo haber hecho mejor y si alguien tuvo alguna responsabilidad directa, pero el que al final no haya nadie al que responsabilizar más que al propio suceso meteorológico puede ser una posibilidad real. En cualquier caso, no creo que sea momento de juzgarlo.
- A priori, y lo comentaba con compañeros, parece que hay mucha posibilidad de mejora invirtiendo en medidas no estructurales destinadas a mejorar la evacuación y rapidez de evacuación de la población. Las medidas estructurales, los puentes, los encauzamientos están limitados por la capacidad de inversión que tenemos. En cambio, las medidas no estructurales como Planes de Emergencia, instrucciones a la población, servicios de alarma, etc. tienen en comparación un coste muy reducido a la vez que son capaces de reducir enormemente el riesgo producidos incluso por los peores desastres imaginables. En la Comunidad Valenciana no basta con que todo el mundo reciba una alerta ante este tipo de sucesos, todo el mundo debería saber qué hacer en caso de alerta para minimizar la pérdida de vidas y facilitar la actuación de los servicios de emergencias, igual que los japoneses saben en todo momento que cuando suene la alarma de tsunami tienen que dirigirse de inmediato a un determinado punto.
- Sí, se han demolido presas. Concretamente, en las zonas afectadas se han demolido azudes únicamente. Estos son antiguas obras hidráulicas de muy pequeño porte sin capacidad de retención significativa de caudales, cuya función es la de derivar hacia canales de riego una pequeña parte del caudal del río. La capacidad de regulación de estos azudes es inexistente. Tal cual. Muchos azudes en desuso se han eliminado dado que suponían un obstáculo innecesario para la vida natural y para el transporte de sedimentos.
- Las presas (ninguna ha sido demolida), sobre todo las grandes presas de más de 15m de altura, sí tienen capacidad de regulación de caudales, además de servir de almacenamiento de agua, y son útiles en estos casos. Pero creo que mucha gente las idealiza y no es capaz de ver el gran riesgo que conllevan: allí dónde construímos una presa, ponemos en peligro de inundación por rotura de la presa a toda la población que viva aguas abajo. Como ocurrió en Tous, o como mismo se ha visto durante este episodio en que algunas presas han tenido que advertir a la población de que se encontraban peligrosamente cerca de su capacidad, las presas suman recursos de energía y agua limpias a los que no podemos renunciar, pero no exentos de un riesgo incluso mayor al generado por las catástrofes naturales.