En las ruinas de Onigashima, Hawkins decide sincerarse con Drake admitiendo que la persona que no vería el día de mañana de su predicción era él mismo. Siete días tras la batalla, los cambios ya se empiezan a reflejar en Wanokuni. En la escuela hay un nuevo profesor que enseña a los niños sobre la auténtica historia de Oden. Kinemon y Kawamatsu deciden que habría que levantar un templo en honor de Oden y aquellos que cayeron en la batalla, como Ashura e Izou. Mientras tanto, en el castillo Luffy y Zoro acaban de recuperar el conocimiento tras recuperarse de sus heridas. Tras un gran festín, todos deciden relajarse tomando un baño. Pero la tranquilidad no durará mucho, en el Puerto Tokage, Apoo muestra a Kid y Law las nuevas recompensas publicadas. Al mismo tiempo, Ryokugyuu se dirige hacia Wanokuni mientras Sakazuki trata de convencerle de que no complique las cosas.
A mí también me ha encantado ese relleno sutil entre planos del manga, es el relleno bueno, el de transición que ayuda a entender mejor las capítulos.
Además se da el caso que Oda le corrieron las prisas por cerrar el arco y en el manga dio la sensación de querer meter muchas cosas en poco tiempo. El anime al menos permite esas transiciones que lo mejoran mucho.
¡En el próximo capítulo parece que se viene una pelea entre King y Queen vs Ryukugyu!, qué ganas de ver estos rellenos.
Me ha pillado con la guardia baja la flipada que se han montado con Luffy y Zoro comiendo. Desde lo de Usopp y Chopper jugando a los tanques con Big Mom no me sorprendía tanto el anime.
Ya ni en los banquetes nos libramos de las auras. Los de Toei son igual o más trolazos que Oda.