
El cielo se nubla, las montañas se oscurecen y los rios se tiñen de rojo sangre. Las calderas de la diabólica máquina hollywoodiense de hacer dinero trabajan a destajo, y de sus chimeneas emergen columnas de humo negro. Corren malos tiempos para el mundo del cine. Se confirma lo que ya se anunció: La cuarta entrega de Piratas del Caribe está en camino e iniciará su rodaje este mismo verano, estrenándose en mayo del año que viene. Además vendrá con garantías de "calidad", pues los guionistas de las anteriores secuelas se mantienen. Y por supuesto, su personaje estrella, Jack Sparrow.
Todos nosotros, el gran público, somos culpables de esto. Mordimos el anzuelo repetidamente con los anteriores subproductos de esta espeluznante saga, año tras año, con diálogos que rezuman incompetencia e interpretaciones que son la viva imagen de la desidia. Inspiradas en un espectáculo de Disneyland Paris y promovidas por el ansia de enriquecimiento a golpe de campaña publicitaria. Pero el dinero manda, y las cifras de taquilla hablan por si mismas. Nosotros lo hemos fomentado y ahora tenemos que apechugar. Dios nos pille confesaos.
Nyu!

































