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- 4. La Sombra del Crepúsculo
-¡Ah-hahaaa! ¡Volved a las sombras, condenados zombis! ¡Yo, Geralt Witcher, os lo ordeno!
Con una nueva estocada, el caballero derribó a tres cadáveres andantes, que se retorcieron en el suelo.
-Te lo repito, Geralt, no son zombis, son personas en estado catatónico.
Con los últimos estertores de los “zombis” los compañeros envainaron sus espadas. Habían llegado a Hindurga el día antes, y llevaban investigando el profundo Bosque Mojo casi desde entonces. Un misterioso culto parecía tener un templo en lo más recóndito del bosque, y allí se habían encaminado. Encontraron mucha resistencia, pero los débiles enemigos que salieron al paso eran un obstáculo ineficaz.
-Mmh, hay que ser fanático… -MaNe se agachó comprobando los restos de uno de los caídos. –no hay signos de violencia anteriores a nuestro combate, por lo que probablemente hayan sufrido esto voluntariamente. Por lo que veo, se trata de una planta cuyos alcaloides anulan la voluntad y el mecanismo del dolor de esta gente. Parece que permanentemente.
-¿Permanentemente?
-Así es, me temo que estos pobres diablos morirían igualmente.
Ante ellos se encontraba el enorme pórtico del templo, excavado en la roca de una pared. Encendiendo una antorcha, Geralt se encaminó al interior, seguido de su compañero el naturalista.
-Calcula el rumbo, Kleb, no vamos a ir tras ellos. –La profunda voz del capitán del Architeuthys resonó de improviso. -¡Todos a sus puestos! ¡Subimos a la superficie!
Ghorrhyon dejó sobre la mesa las Crónicas del Captain Usopp, murmurando algo sobre malditas casualidades.
-¡Y traedme sal, preparad mi bote, y acercadme papel y tinta!
Delacure Mihawk y su compañero, desde la cubierta del Perdido, trataban de decidir donde desembarcar. Muy probablemente les estaría esperando alguna trampa o emboscada eligiesen el lugar que eligiesen. No era algo que les preocupase demasiado, pero tratarían de ahorrarse bajas inútiles entre sus hombres.
De pronto, entre los dispersos restos de los naufragios que habían provocado, algo empezó a surgir con un estruendo.
-¡¿Un kraken?! –Gritó Iaimitsu, desconcertado. ¡¿Aquí y ahora?!
-No. –Mihawk se había acercado más, y sus ojos, afilados como su espada negra, habían visto algo más. –Es de madera, y se está moviendo. Está cambiando.
En pocos minutos, lo que había parecido un enorme monstruo marino era un sencillo barco de exploración que chorreaba agua por todas sus compuertas. Ambos shichibukais siguieron contemplando su maniobra, ciertamente extrañados, mientras la niebla poco a poco acudía a tapar el escenario de la batalla.
Cuando la niebla empezaba a cubrir el barco, oyeron un chapoteo. A los pocos instantes, un pequeño bote, impulsado por las olas, se dirigía a la playa. De pie sobre él iba un hombre vestido con un grueso jersey de lana de cuello alto, y tocado con un gorro oscuro del mismo material. Empuñaba un bastón recto, apoyado en el suelo. Mihawk no pudo dejar de notar la ligera curvatura del objeto.
-Sigámosle. –Pidió el espadachín, interesado. –Pronto.
Llegaron a tierra, viendo el bote vacío delante de ellos. Las pisadas de su ocupante eran perfectamente distinguibles, pero se hicieron superfluas al internarse en un bosquecillo cubierto de niebla. Un reguero de cadáveres las sustituía, interrumpido a intervalos. Todos los muertos eran recientes, todos con el uniforme de la Marina, y todos con los ojos desorbitados y la boca abierta de par en par.
Iaimitsu se acercó a uno de ellos.
-Tiene algo en la boca. Parece… -Extrajo lo que había visto, y lo restregó entre sus dedos. -¿Sal?
Se oyó un grito y una serie de golpes sordos. Ambos se lanzaron a la carrera, profundamente desconcertados. ¿Quién era ese hombre?
Llegaron a un claro en el que la luz de la luna quedaba difuminada por la espesa niebla. No se oía ya nada, pero de repente, Mihawk sintió algo, una sólida presencia cargada de odio. Desenvainó la espada, pero no encontró oposición. En cambio, se volvió a Shiratori y lo encontró con el recio bastón negro apoyado en el cuello.
El objeto efectivamente estaba algo curvado. Estaba lacado, y producía un tenue brillo frío y limpio. Iaimitsu Shiratori parecía paralizado.
-Hace bien en no moverse… ¿Quiénes son ustedes y por qué me siguen?
La voz sonaba seria, apesadumbrada. Mihawk se sintió impulsado a responder, pero detectó a tiempo el brillo de resolución en los ojos de su compañero.
Unas espinas de hueso surgieron de su cuello, retirando el arma de la posición de amenaza. Iaimitsu se agachó, esquivando la respuesta y a su compañero, pero el extraño bloqueó el ataque del shichibukai espadachín. Saltando hacia atrás, el desconocido giró sobre sí mismo, desapareciendo entre la niebla.
-Ya que son tan poco corteses, me presentaré yo: me llamo Ghorrhyon, científico y explorador.
Los shichibukais se miraron, incrédulos. Ningún científico que hubieran conocido se movía así.
-Así que estamos en el mismo bando…
Sentado en un tocón de árbol, Mihawk retenía la información obtenida. Según el extraño científico, el Thriller Bark en el que se encontraban era una especie de “copia” del original, creada por el mortífero Maelstrom.
-¿Y dice que es probable que Gecko Moria tenga algo útil para su investigación? –Intervino Iaimitsu. –No me lo puedo creer.
-Todo está relacionado. –Explicó Ghorrhyon. –Tanto Moria como sus principales secuaces han regresado, pero el propio Thriller Bark está cambiado, ruinoso.
-¿Qué quiere decir?
-Es sólo una sombra de lo que fue, y eso sólo puede ser porque algo interfirió con el poder del Maelstrom.
-¿El qué?
-Pretendo averiguarlo. En la mansión.
Minutos más tarde, los tres entraban en la extraña mansión. Llegaron al salón principal y reconocieron los signos de una lucha corta y brutal.
-Separémonos. –Sugirió Mihawk, señalando a un pasillo. –Yo iré hacia el Wonder Garden. Shiratori, puede usted ir al laboratorio.
-Excelente. ¿Dónde irá usted, Ghorrhyon-sensei?
-Al salón de recepciones. Tengan. –Tendió unos sacos de sal a sus acompañantes. –Les ahorrará muchos esfuerzos si se lo hacen comer a los zombis.
Con los sacos en la mano, los dos sichibukais vieron alejarse al extraño visitante por el corredor.
Ghorrhyon llegó en pocos minutos a la escalinata que comunicaba la mansión con los salones de Moria en el mástil.
-Esto no era así. Está distinto, y no sólo estropeado por la interferencia.
Avanzó, con su bastón en la mano, y se deslizó cautelosamente bajo el arco de entrada a los aposentos del shichibukai desleal. Apenas dio un paso en el amplio recinto, oyó resonar el eco de otra persona caminando, tras el vacío trono de Moria.
-¡Bien, visitas! –Dijo una desconocida voz alegremente. -¡Por fin voy a poder desentumecerme!
Ante Ghorryon, tenuemente iluminada, se encontraba una figura con uniforme de alto rango de la Marina, en cuya mano había desenvainada una espada. La figura dio un paso, acercándose a la luz: una mujer alta, de cabello rubio, con el rostro parcialmente desfigurado por cicatrices. Y sobre los hombros, las insignias de Almirante de la Marina.
-Dios mío.
-¡Intruso! –La antes jovial voz se convirtió en un rugido de ira. -¡Te vas a enterar!
El zombi de la Almirante Alira cargó contra Ghorryon, que suspiró de alivio al recordar que los macabros peones de Moria no conservaban los poderes de sus Akuma no mi. Pensó en Ramsus y Ailing y en cómo les iba a decir que Alira había muerto, convertida en zombi. Sin embargo, algo había en ese zombi. Se movía rápido, y emanaba una sensación de vigor irresistible.
-Feromonas y adrenalina, vaya, Hogback ha mejorado.
Detuvo la primera estocada con dificultad, arrastrando los pies al bloquear el ataque. Su adversaria giró sobre sí misma, y Ghorrhyon se agachó para esquivar el ataque a la altura de la cabeza. Empuñando su arma con las dos manos, Ghorrhyon golpeó de punta al costado, empujando hacia su agresora. No consiguió gran cosa, pues el ímpetu de ésta impidió que se moviese un ápice. El científico decidió rodar por el suelo, pero no pudo recuperarse a tiempo, obligándose a permanecer tumbado de espaldas para eludir otro barrido, esta vez a la altura de las rodillas de una persona de pie. El zombi prosiguió su frenético ataque, clavando su espada en el suelo mientras Ghorrhyon rodaba de lado. A punto de llegar a la pared, se impulsó con ambas piernas, y quedando en cuclillas giró para encarar el golpe…
…y abrió su bastón.
Bajo el nacarado mango de éste había una abertura, por la cual se extraía el filo de la vaina. Ghorrhyon sacó un palmo de hoja, sin llegar a desenvainar toda la espada. El filo brilló con codicia, con frialdad, pero con impotencia. Dominando sus intenciones, Ghorrhyon detuvo el golpe de su oponente, y apoyó una rodilla en el suelo. Empujando de nuevo, apartó la hoja enemiga, envainó de nuevo la suya, y volvió a ponerse de pie. La Alira zombi repitió su ataque, pero esta vez su adversario la estaba esperando. Dio un paso lateral, con la espada en posición sobre su cadera, y golpeó con ella envainada en las rodillas, haciendo que se trastabillase. Aprovechó el tambaleo para situarse a su espalda, y trató de golpear con ella en la nuca. Pero no llegó.
El zombi había dislocado sus hombros y había parado el golpe como si estuviera de frente. Ghorrhyon se quedó pasmado un momento, hasta que se vio obligado a parar otra lluvia de estocadas que provenían de su retorcida adversaria.
-Ehh, eso no te lo esperabas, ¿eh? A las formidables habilidades de esgrima de la Marina añado mi extraordinario desprecio por el dolor.
-Ya, que estés muerta ayuda, supongo.
-Jijijiji
La risa de la Almirante muerta hizo que a Ghorrhyon se le pusiesen los pelos de punta. ¿De quién sería su sombra? Ramsus le había dicho que Alira no era tan buena espadachina…
Resuelto a dejarse de lindezas, bloqueó otro ataque y lanzó una patada a la espalda de la zombi, lanzándola unos pasos hacia atrás.
-¡Wind shot! ¡Quarter edge iai!
Sacó de nuevo su espada con fuerza, tanto como un cuarto de la longitud total del filo, y un corte de la misma longitud apareció en el costado del muerto viviente. Insensible al daño, Alira cargó de nuevo con una sonrisa de autosuficiencia, otra vez encarada de frente a Ghorrhyon.
-¡Iai counter!
El profesor detuvo el golpe, y aprovechó para fijar el arma de su rival, de modo que su hoja, sin salir del todo, causó otra herida al zombi.
-No vamos a llegar a ninguna parte con esto.
La Alira zombi volvió a cargar, pero Ghorrhyon se agachó, usando su espada envainada para hacerla tropezar. La zombi rodó por el suelo a cierta distancia.
-Voy a tener que desenvainar.
-Es un hecho contrastado que los Reyes del Mar atacan a cientos de barcos en estas aguas todos los años. –afirmó Ramsus mientras acariciaba la empuñadura de su espada- Es completamente normal encontrar restos humanos en su interior.
-Claro, tan normal como que “casualmente” el Rey del Mar al que te enfrentabas la segunda vez que te encontré fuese “casualmente” el más grande y peligroso con diferencia de aquella zona y que, tras derrotarlo entre los dos, “casualmente” tuviese en su interior un esqueleto humano que “casualmente” portaba una de las 12 Saijou Oowazamono en sus manos. De situaciones como estas, casi imposibles de aceptar para cualquiera de nosotros por lo imposibles que parecen, es de donde nacen las verdaderas leyendas.
Años antes…
-Senpai.
-¿Si, MaNe?
-¿Qué vamos a hacer con este Rey del Mar. Es de la misma especie que el que derrotó con su amigo la semana pasada, pero más pequeño, no muy notable…
-Lo de siempre. Contenido del estómago y al agua con él.
-Si, Senpai.
Minutos más tarde, Ghorrhyon contemplaba otro esqueleto humano, abrazado a lo que parecía un bastón negro.
-Qué extraño. –El comandante del Architeuthys se acercó con prudencia al objeto, que parecía atraerlo irresistiblemente. –No puede ser…
Apenas tocó la hermosa superficie, se dio cuenta de su error. La voz sonó fuerte en su interior.
-Te llamaré amo, y tú a mí señora. Soy una de las Saijou Oo Wazamono, y busco al que empuña a mi hermana y enemiga. No pisarás tierra si no es conmigo, no me devolverás a mi vaina si no es tinta en sangre. Tu ira me pertenece, y la dirigiré contra quien prefiera… Pues soy la Sombra del Crepúsculo.
Maldiciendo de nuevo de las casualidades, Ghorrhyon corrió, su espada en posición “iai”. La zombi se acababa de incorporar, pero el científico saltó alto en el aire, levemente suspendido sobre su enemiga.
-Ni desde delante, ni desde atrás... ¡Mid-boreal insect catcher!
El filo de la Sombra del Crepúsculo brilló con júbilo. Le gustaba golpear como los pájaros.
-¡AEGITHALOS!
Ghorrhyon descendió envuelto en un fulgor azulado con la forma de un pajarillo de larga cola. Cuando tocó el suelo, rodilla en tierra, estaba justo detrás de la zombi, traspasada por una terrible estocada, y cuya sombra estaba saliendo de su boca.
El científico envainó la espada sin limpiarla y recobró la tranquilidad. Miró al rostro de su enemiga de cerca.
-Esos no son los ojos de Alira. Mejor, así no tendré que darles la mala noticia.
La corona sagrada, objeto del culto de los Mojo, se encontraba sobre una repisa en una pared de piedra, rodeada por un profundo foso de aguas oscuras.
-¿Y ahora, qué? –Preguntó MaNe, frustrado. –¿Acabamos de batirnos el cobre con zombis, bestias salvajes y sacerdotes fanáticos para llegar a un foso que ninguno podemos cruzar?
-Bueno, yo…
-No, no te voy a dejar que te quites la armadura en este lugar, y con ella no puedes nadar.
-Pues entonces tú dirás, eres el científico, ¿no?
-Si… ¡Kame-Kame Ha!
Girándose de súbito, y cambiando a su forma híbrida, MaNe lanzó una estocada al aire, golpeando de lleno en la repisa de piedra. La pequeña corona de metal brillante salió despedida, amenazando con caer al profundo foso.
-¡5-inch Caliber Shell Harpoon!
El hombre tortuga sacó un corto arpón de su caparazón, atado con una larga cuerda. El proyectil voló con puntería y ensartó la corona. Con un brusco tirón, MaNe la atrajo hacia sí, y el brillante objeto cayó en sus manos. De inmediato, se sintió débil y cambió a su forma humana.
-Uff. Me temo que es lo que buscábamos.
Geralt miró la corona con detenimiento. No era muy lujosa: de sencilla plata con una única piedra en el frente: una bonita esfera azulada de kairouseki.
Horas más tarde, a bordo del Orgullo de Rivia, un marino despertó a un exhausto MaNe.
-¿Qué ocurre?
-Llegó una gaviota muy rara, más grande que las del correo ordinario. Con un mensaje para usted.
-Debe ser de mi senpai. –MaNe se levantó y acudió a cubierta, donde Geralt le esperaba con el sobre cerrado.
-Sólo pone “kohai”
Con los ojos en blanco, el joven abrió el sobre, mostrando su contenido a su compañero. Garabateadas precipitadamente estaban las coordenadas de un rumbo de navegación y su destino más probable. También había un críptico mensaje: “Llevad sal de mesa”
-¿Sabes qué hay ahí?
Geralt asintió.
-Una región del Nuevo Mundo. El Archipiélago de las Cinco Muertes.
Historias Piratas, Volumen2
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Re: Historias Piratas, Volumen2
¡Y ahíii vamooos, estalla la juerga en la renombrada mansión del terror!

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Re: Historias Piratas, Volumen2
si que existen y son cuatro, y quienes son pues ya lo verasEratia escribió: De todas formas, tengo una duda. Si no me he enterado mal, en este momento no existen los yonkou. ¿O si? Y en ese caso, ¿quienes son?

Re: Historias Piratas, Volumen2
-¡Ráfaga percutora de hueso!
Una lluvia de cuchillas de hueso derribaba incansablemente a todo Soldado Zombie que se ponía a tiro de Shiratori. Por muy inmunes al dolor que fueran, incluso ellos eran incapaces de moverse si un enorme pincho los ensartaba contra la pared. Realmente la escena que iba dejando a su paso era dantesca. Un montón de cadáveres atravesados por enormes estacas de marfil en los lugares más peregrinos. Y todos con sal en la boca. Parecía el paraíso de un sádico.
-¿Por qué será que se me viene a la cabeza Doflamingo?
De todas formas, quitando los adornos que el había puesto durante su paseo, la mansión estaba en muy mal estado. Parecía que lo que había dicho Ghorrhyon-sensei se estaba cumpliendo punto por punto.
Unos minutos más tarde llegó a una enorme puerta de madera. Había sido reparada, pero se notaba perfectamente que había sido cortada en dos mitades sin ningún problema por una espada.
-Y yo que pensaba que las Crónicas del Capitán Usopp eran una soberana estupidez.
De pronto el Shichibukai escuchó algo, pero antes de que pudiera ponerse en guardia, recibió un tremendo tortazo que lo hizo atravesar la puerta. Le había hecho picadillo el hueso del brazo derecho. Sin duda, empezaba con mal pie.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
Mihawk había dejado atrás pronto al ejército de zombies. Ni siquiera los espadachines inmortales tenían la capacidad de aguantar contra el. Ninguno de los zombies que se le habían lanzado encima le había durado más de un suspiro.
Hizo rodajas a otro mientras pensaba en lo que había cambiado Thriller Bark. El, como líder de los Shichibukais, había visitado la isla-barco tiempo atrás. No tenía nada que ver con lo que veía ahora. Antes la decoración era tétrica, pero cuidada, limpios los suelos y los muebles y alfombras cuidados. Ahora era una ruina. Había una enorme cantidad de suciedad en el suelo, las paredes estaban rotas y no había un adorno entero
-Jijiji.
Mihawk percibió el ataque que le lanzaban, y se apartó fácilmente. Un enorme espadón destrozó la mitad del pasillo con la onda de choque que generó, mientras que el ser que lo manejaba esbozaba una horrible caricatura de lo que era una sonrisa.
Era un enorme zombie, hecho de retazos de muchas personas y animales distintos. La cabeza era de toro, pero a partir de ahí era imposible identificar que era de quien. Sin embargo, manejaba su espada, que era tan grande como la de Mihawk, con una enorme soltura.
El Shichibukai sonrió en respuesta a su rival mientras desenfundaba lentamente su enorme espada negra.
-Vaya. Y yo que pensaba que hoy no iba a pasarme nada entretenido.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Un tremendo martillazo golpeó el escudo de Shiratori. Este intentó resistir, pero aún así salió por los aires. Aterrizó sobre el brazo herido y no pudo contener un gruñido y una maldición.
-¡Vamos, canijo!-Era un zombie realmente enorme, que esgrimía un martillo tan grande como el.
Un nuevo martillazo salió contra Shiratori, pero esta vez ya estaba preparado. Se apartó limpiamente de la trayectoria del ataque y mientras se levantaba le golpeó en mitad de la cara con una contundente patada. Su enemigo no sintió el dolor, pero el golpe bastó para hacerle caer.
Shiratori se tocó el brazo fracturado y acto seguido surgió una espada de hueso de su mano izquierda. Era un arma muy bien detallada, que pronto se enterró en el cuerpo del General zombie.
-Se necesita mucho más para vencerme que eso.
El bichejo se levantó de nuevo mientras sonreía. Su sonrisa presuntuosa se vio confirmada al aparecer una docena de zombies más.
-Tienes el brazo hecho picadillo. ¿Crees que podrás con todos los Generales Zombies?
-¿Te refieres a este brazo?-Extendió el brazo derecho sin ningún problema. Acto seguido creó dos espadas más y se puso en guardia. Su poder le había permitido repararse el hueso del brazo, cosa que pilló al zombie totalmente desprevenido.
-Da igual… tu morirás. Y cuando el Amo Moria gobierne, todos los que se le opongan morirán y se convertirán en zombies. Tu mujer, tu hija, tus amigos…¡todos servirán a Mo…! ¡Aghh!
Un enorme cuchillo de marfil le había atravesado la rodilla. Y no era el primero. Había sido atravesado por diez ataques.
-Prepárate. Ya me has cabreado. ¡Arenas movedizas!
Una ola de masa de hueso blanca cubrió a todos los generales Zombies menos al del martillo. Se solidificó un instante después y se escuchaban lo alaridos e terror de los zombies sepultados, que se quedaban sin aire.
-Antes de acabar contigo, gordinflón, te diré quien soy. Ouka Shichibukai Iaimitsu Shiratori. El Enterrador Blanco.
El General Zombie no pudo ni moverse. Una masa de hueso le recubrió, adoptando la forma de un ataúd.
-Ataúd maligno. ¡Dama de Hierro!
Un millar de pinchos de hueso que surgieron del interior del ataúd atravesaron al Zombie. Aunque no sentía el dolor, no pudo evitar gritar de pánico por lo que le estaba ocurriendo.
-Second stage ¡Infección!
El hueso empezó a crecer a partir de los pinchos, extendiéndose por el interior del zombie.
-Adiós, imbecil.
Cuando el ataúd dejó de moverse, Iaimitsu se giró hacia la estancia. El laboratorio de Hogbank.
-Será mejor que eche un vistazo. No creo que nadie más me moleste en un rato.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Una tremenda onda de choque terminó definitivamente con el enemigo de Mihawk. Daba igual lo inmortal que fuese un zombie, si no tenían cuerpo eran incapaces de sobrevivir. Y su rival había sido prácticamente desintegrado.
-Me ha durado menos de lo que esperaba.-Enfundó el arma mientras se giraba hacia el bosque.- Humm. Me pregunto que habrá por aquí.-Empezó a dirigirse hacia la espesura.
--------------------------------------------------------------------------------
--------------------------------------------------------------------------------
Pues ahí va el inicio del baile. Y Gorryhon, lo has hecho genial en tu historia, así que no puedo quejarme de que hayas usado a mi personaje. De todas formas, de momento los marcadores van empate.
Y tengo ganas de ver lo de los 5 emperadores y demás troupe. Espero con ganas los siguientes capítulos.
Una lluvia de cuchillas de hueso derribaba incansablemente a todo Soldado Zombie que se ponía a tiro de Shiratori. Por muy inmunes al dolor que fueran, incluso ellos eran incapaces de moverse si un enorme pincho los ensartaba contra la pared. Realmente la escena que iba dejando a su paso era dantesca. Un montón de cadáveres atravesados por enormes estacas de marfil en los lugares más peregrinos. Y todos con sal en la boca. Parecía el paraíso de un sádico.
-¿Por qué será que se me viene a la cabeza Doflamingo?
De todas formas, quitando los adornos que el había puesto durante su paseo, la mansión estaba en muy mal estado. Parecía que lo que había dicho Ghorrhyon-sensei se estaba cumpliendo punto por punto.
Unos minutos más tarde llegó a una enorme puerta de madera. Había sido reparada, pero se notaba perfectamente que había sido cortada en dos mitades sin ningún problema por una espada.
-Y yo que pensaba que las Crónicas del Capitán Usopp eran una soberana estupidez.
De pronto el Shichibukai escuchó algo, pero antes de que pudiera ponerse en guardia, recibió un tremendo tortazo que lo hizo atravesar la puerta. Le había hecho picadillo el hueso del brazo derecho. Sin duda, empezaba con mal pie.
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Mihawk había dejado atrás pronto al ejército de zombies. Ni siquiera los espadachines inmortales tenían la capacidad de aguantar contra el. Ninguno de los zombies que se le habían lanzado encima le había durado más de un suspiro.
Hizo rodajas a otro mientras pensaba en lo que había cambiado Thriller Bark. El, como líder de los Shichibukais, había visitado la isla-barco tiempo atrás. No tenía nada que ver con lo que veía ahora. Antes la decoración era tétrica, pero cuidada, limpios los suelos y los muebles y alfombras cuidados. Ahora era una ruina. Había una enorme cantidad de suciedad en el suelo, las paredes estaban rotas y no había un adorno entero
-Jijiji.
Mihawk percibió el ataque que le lanzaban, y se apartó fácilmente. Un enorme espadón destrozó la mitad del pasillo con la onda de choque que generó, mientras que el ser que lo manejaba esbozaba una horrible caricatura de lo que era una sonrisa.
Era un enorme zombie, hecho de retazos de muchas personas y animales distintos. La cabeza era de toro, pero a partir de ahí era imposible identificar que era de quien. Sin embargo, manejaba su espada, que era tan grande como la de Mihawk, con una enorme soltura.
El Shichibukai sonrió en respuesta a su rival mientras desenfundaba lentamente su enorme espada negra.
-Vaya. Y yo que pensaba que hoy no iba a pasarme nada entretenido.
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Un tremendo martillazo golpeó el escudo de Shiratori. Este intentó resistir, pero aún así salió por los aires. Aterrizó sobre el brazo herido y no pudo contener un gruñido y una maldición.
-¡Vamos, canijo!-Era un zombie realmente enorme, que esgrimía un martillo tan grande como el.
Un nuevo martillazo salió contra Shiratori, pero esta vez ya estaba preparado. Se apartó limpiamente de la trayectoria del ataque y mientras se levantaba le golpeó en mitad de la cara con una contundente patada. Su enemigo no sintió el dolor, pero el golpe bastó para hacerle caer.
Shiratori se tocó el brazo fracturado y acto seguido surgió una espada de hueso de su mano izquierda. Era un arma muy bien detallada, que pronto se enterró en el cuerpo del General zombie.
-Se necesita mucho más para vencerme que eso.
El bichejo se levantó de nuevo mientras sonreía. Su sonrisa presuntuosa se vio confirmada al aparecer una docena de zombies más.
-Tienes el brazo hecho picadillo. ¿Crees que podrás con todos los Generales Zombies?
-¿Te refieres a este brazo?-Extendió el brazo derecho sin ningún problema. Acto seguido creó dos espadas más y se puso en guardia. Su poder le había permitido repararse el hueso del brazo, cosa que pilló al zombie totalmente desprevenido.
-Da igual… tu morirás. Y cuando el Amo Moria gobierne, todos los que se le opongan morirán y se convertirán en zombies. Tu mujer, tu hija, tus amigos…¡todos servirán a Mo…! ¡Aghh!
Un enorme cuchillo de marfil le había atravesado la rodilla. Y no era el primero. Había sido atravesado por diez ataques.
-Prepárate. Ya me has cabreado. ¡Arenas movedizas!
Una ola de masa de hueso blanca cubrió a todos los generales Zombies menos al del martillo. Se solidificó un instante después y se escuchaban lo alaridos e terror de los zombies sepultados, que se quedaban sin aire.
-Antes de acabar contigo, gordinflón, te diré quien soy. Ouka Shichibukai Iaimitsu Shiratori. El Enterrador Blanco.
El General Zombie no pudo ni moverse. Una masa de hueso le recubrió, adoptando la forma de un ataúd.
-Ataúd maligno. ¡Dama de Hierro!
Un millar de pinchos de hueso que surgieron del interior del ataúd atravesaron al Zombie. Aunque no sentía el dolor, no pudo evitar gritar de pánico por lo que le estaba ocurriendo.
-Second stage ¡Infección!
El hueso empezó a crecer a partir de los pinchos, extendiéndose por el interior del zombie.
-Adiós, imbecil.
Cuando el ataúd dejó de moverse, Iaimitsu se giró hacia la estancia. El laboratorio de Hogbank.
-Será mejor que eche un vistazo. No creo que nadie más me moleste en un rato.
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Una tremenda onda de choque terminó definitivamente con el enemigo de Mihawk. Daba igual lo inmortal que fuese un zombie, si no tenían cuerpo eran incapaces de sobrevivir. Y su rival había sido prácticamente desintegrado.
-Me ha durado menos de lo que esperaba.-Enfundó el arma mientras se giraba hacia el bosque.- Humm. Me pregunto que habrá por aquí.-Empezó a dirigirse hacia la espesura.
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Pues ahí va el inicio del baile. Y Gorryhon, lo has hecho genial en tu historia, así que no puedo quejarme de que hayas usado a mi personaje. De todas formas, de momento los marcadores van empate.
Y tengo ganas de ver lo de los 5 emperadores y demás troupe. Espero con ganas los siguientes capítulos.
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Re: Historias Piratas, Volumen2
Ghorrhyon, pedazo de historia, me ha encantado, sobre todo la parte del combate
y Eratia tu a noche tenias que estar por mi habitacion por que me fui a la cama y estuve pensando en los poderes de Overon y se me ocurrio lo de hacer brotar los huesos como hace Robin con sus manos ...etc
en fin me buscare otra habilidad y eso si la historia esta genial.
EDITADO:
HE AQUI MI TROZO pequeño DE HISTORIA Y PERDONAR EL RETRASO
EDITADO:
HE AQUI MI TROZO pequeño DE HISTORIA Y PERDONAR EL RETRASO
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Re: Historias Piratas, Volumen2
Vale... también es puntería que escogieras esa habilidad para Overon. Pero yo ya se la tenía puesta a mi personaje desde el momento en que lo hice aparecer por primera vez, así que...
Bueno, pues un buen capítulo, aunque un poco corto para mi gusto. Ahora solo falta ver la llegada triunfal de Ramsus, que va a rebanar un par de pescuezos de Zombies cuando llegue. Y a ver si aparece Silver...
Bueno, pues un buen capítulo, aunque un poco corto para mi gusto. Ahora solo falta ver la llegada triunfal de Ramsus, que va a rebanar un par de pescuezos de Zombies cuando llegue. Y a ver si aparece Silver...
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Re: Historias Piratas, Volumen2
es que no estaba inspirada, pero haber mañana si tengi un hueco y escribo y haber si me viene la inspiracion 

Re: Historias Piratas, Volumen2
Pues aquí pongo un poco más. Es de otra de las tramas que estaba llevando, pero tenía que ponerla en algún momento, asi que ahí va.
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Shenka dejó caer con un suspiro mientras dejaba caer el trapo con el que había limpiado la mesa. La cafetería había sido limpiada de arriba abajo, de tal forma que hasta las patas de las mesas relumbraban.
-Shenka…-Hakurón había entrado en esos momentos por la puerta, con cuidado de no ensuciar el suelo con los zapatos.- ¿De verdad hacía falta limpiar todo esto de esta manera?-El pirata señaló hacia la calle.- No vamos a volver en bastante tiempo. Y eso si volvemos.
Un enorme barco se encontraba anclado en ese momento en el puerto. Era un barco blanco, totalmente blanco, con finísimas decoraciones a lo largo de toda la embarcación. El blanco era tal, que el barco brillaba. Sin embargo, no era su vistosidad lo que más llamaba la atención. Era su capitana. Bianka, la Reina Blanca. La Flor Brillante de los 7 Mares. Y uno de los Yonkou. Muchos pensaban que su belleza era inigualable y otros que era más fea que Picio, pero realmente nadie lo sabía, porque siempre aparecía con una máscara ante los extraños a su tripulación. Además, una cosa que la diferenciaba del resto de los piratas es que nunca había plantado en lo alto del mástil de ninguna de las embarcaciones que había dirigido una bandera pirata.
La aparición de ese enorme barco blanco, mayor que muchas de las embarcaciones de los altos cargos de la marina, había traído el pánico a la ciudad. Muchas personas habían reconocido la embarcación y habían corrido a esconderse, de tal forma que, en esos instantes, las calles de la ciudad estaban desiertas.
Shenka, en cuanto avisaron de la llegada del barco de Bianca, se había puesto a limpiar la cafetería entera, mientras mandaba a Taanis a echar un vistazo al puerto. Hakuron, alias Linkain, también le había acompañado, pero por primera vez desde que llegaron a la isla, cuatro meses atrás, había salido a la calle con sus dos katanas. Linkain era un hombre un poco bajito, con el pelo azul y siempre, incluso en verano, llevaba ropa larga. Sus dos katanas eran algo especial. Eran armas legendarias, pero tenía una especial relevancia el que las fundas de sus armas fueran tan afiladas como las mismas katanas.
Taanis, en cambio, era un hombre un poco rechoncho, con el pelo oscuro y cuando luchaba, siempre se aseguraba de llevar encima una cantidad enorme de pistolas. Especialista en explosivos, era un peligro si le dejabas trastear con cualquier cosa que pareciera lo más minimamente inflamable.
-Shenka… es lo que esperábamos. Han venido a buscarnos.
-Aha…-La Capitana de Eratia asintió mientras terminaba de fregar el suelo.- ¿Y que ocurre esta vez? Creo que dejamos claro que nos íbamos a marchar durante unos 6 meses, ¿no? No entiendo que vengan a buscarnos ahora.
-Es simple, Shenka.- Taanis miró nerviosamente al barco del puerto.-Va a haber una reunión de Yonkous con un Almirante.
-Tcht. Normal que nos vengan a buscar entonces. Puede pasar cualquier cosa.
-Ya… Rita debe de estar hecha un manojo de nervios.
-Jujuju.-Shenka estaba acabando de limpiar los cristales.-Iros adelantando. Yo ya casi he acabado. Decidles que voy en un momento, y que no se les ocurra meterme prisa, porque si no les corto los…
-Si, si. Ya nos vamos.
Taanis y Hakurón estaban andando por las desiertas calles de la ciudad. Ambos hombres se conocían desde hacía bastante, y habían pasado por mucho hasta que lograron estar en la situación en la que se encontraban en ese momento. Siendo parte integrante de la tripulación de un Yonkou.
-Las vueltas que da la vida ¿eh? Y hace unos años, cuando nos separamos de Eraria, parecía que estábamos acabados.
-Jajajajaja. –Hakurón se llevó las manos al estómago. –Me pregunto como reaccionará Eratia cuando sepa donde nos hemos metido esta vez.
-Vete tú a saber. Era el más raro de todos nosotros. Nunca tuvo una meta en la vida, salvo la de sobrevivir. Aunque con esa recompensa que tenía…
-¡Y la que tiene ahora! Es más grande que la de Shenka, que ya es decir.
-Jujuju. Y eso es lo que siempre le ha cabreado más, ¿no? Que Eratia, siendo el navegante, siempre tuviera más recompensa que ella., la capitana.
En esos momentos, ambos llegaron al puerto. Uno de los tripulantes del enorme navío blanco estaba sentado encima de uno de los topes del puerto, golpeteando el suelo con el pie, obviamente aburrido.
-Ya era hora…-Miró a todos los lados.- ¿Y Shenka?
-Ha dicho que ahora viene. Y que como se os ocurra ir a meterle prisa…
-*Glup* Me lo imagino.-El marinero chasqueó la lengua con fastidio.- Pero tenemos mucha prisa. El encuentro es…
-¡Ja! Me juego Dobles contra Sencillo a que Bianca y su tripulación no se van a dirigir a la reunión.-Las sonrisas de Taanis y Hakuron era claras… y un poco malignillas.
-¿Eso crees? Tienes que conocer muy bien a la jefa para poder decir algo así.
-Ya veremos. Pero la jefa no se fía en absoluto de los marines. Los detesta un poco bastante, de hecho.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Shenka cerró la puerta de la cafetería con llave y miró por última vez el establecimiento. Había bajado todas las persianas para proteger los cristales, de manera que el lugar, usualmente tan llenos de vida, parecía muerto.
Se giró y empezó a andar por la calle abajo, cuando, de pronto, sacó un shuriken y lo lanzó con un simple movimiento de muñeca. El arma pasó limpiamente por una pequeña rendija que había entre dos letras del cartel de la cafetería.
-No he perdido facultades en absoluto, por lo que parece…-Una sonrisa cruzó su cara.- Y me parece que más de uno lo va a descubrir pronto.
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Shenka dejó caer con un suspiro mientras dejaba caer el trapo con el que había limpiado la mesa. La cafetería había sido limpiada de arriba abajo, de tal forma que hasta las patas de las mesas relumbraban.
-Shenka…-Hakurón había entrado en esos momentos por la puerta, con cuidado de no ensuciar el suelo con los zapatos.- ¿De verdad hacía falta limpiar todo esto de esta manera?-El pirata señaló hacia la calle.- No vamos a volver en bastante tiempo. Y eso si volvemos.
Un enorme barco se encontraba anclado en ese momento en el puerto. Era un barco blanco, totalmente blanco, con finísimas decoraciones a lo largo de toda la embarcación. El blanco era tal, que el barco brillaba. Sin embargo, no era su vistosidad lo que más llamaba la atención. Era su capitana. Bianka, la Reina Blanca. La Flor Brillante de los 7 Mares. Y uno de los Yonkou. Muchos pensaban que su belleza era inigualable y otros que era más fea que Picio, pero realmente nadie lo sabía, porque siempre aparecía con una máscara ante los extraños a su tripulación. Además, una cosa que la diferenciaba del resto de los piratas es que nunca había plantado en lo alto del mástil de ninguna de las embarcaciones que había dirigido una bandera pirata.
La aparición de ese enorme barco blanco, mayor que muchas de las embarcaciones de los altos cargos de la marina, había traído el pánico a la ciudad. Muchas personas habían reconocido la embarcación y habían corrido a esconderse, de tal forma que, en esos instantes, las calles de la ciudad estaban desiertas.
Shenka, en cuanto avisaron de la llegada del barco de Bianca, se había puesto a limpiar la cafetería entera, mientras mandaba a Taanis a echar un vistazo al puerto. Hakuron, alias Linkain, también le había acompañado, pero por primera vez desde que llegaron a la isla, cuatro meses atrás, había salido a la calle con sus dos katanas. Linkain era un hombre un poco bajito, con el pelo azul y siempre, incluso en verano, llevaba ropa larga. Sus dos katanas eran algo especial. Eran armas legendarias, pero tenía una especial relevancia el que las fundas de sus armas fueran tan afiladas como las mismas katanas.
Taanis, en cambio, era un hombre un poco rechoncho, con el pelo oscuro y cuando luchaba, siempre se aseguraba de llevar encima una cantidad enorme de pistolas. Especialista en explosivos, era un peligro si le dejabas trastear con cualquier cosa que pareciera lo más minimamente inflamable.
-Shenka… es lo que esperábamos. Han venido a buscarnos.
-Aha…-La Capitana de Eratia asintió mientras terminaba de fregar el suelo.- ¿Y que ocurre esta vez? Creo que dejamos claro que nos íbamos a marchar durante unos 6 meses, ¿no? No entiendo que vengan a buscarnos ahora.
-Es simple, Shenka.- Taanis miró nerviosamente al barco del puerto.-Va a haber una reunión de Yonkous con un Almirante.
-Tcht. Normal que nos vengan a buscar entonces. Puede pasar cualquier cosa.
-Ya… Rita debe de estar hecha un manojo de nervios.
-Jujuju.-Shenka estaba acabando de limpiar los cristales.-Iros adelantando. Yo ya casi he acabado. Decidles que voy en un momento, y que no se les ocurra meterme prisa, porque si no les corto los…
-Si, si. Ya nos vamos.
Taanis y Hakurón estaban andando por las desiertas calles de la ciudad. Ambos hombres se conocían desde hacía bastante, y habían pasado por mucho hasta que lograron estar en la situación en la que se encontraban en ese momento. Siendo parte integrante de la tripulación de un Yonkou.
-Las vueltas que da la vida ¿eh? Y hace unos años, cuando nos separamos de Eraria, parecía que estábamos acabados.
-Jajajajaja. –Hakurón se llevó las manos al estómago. –Me pregunto como reaccionará Eratia cuando sepa donde nos hemos metido esta vez.
-Vete tú a saber. Era el más raro de todos nosotros. Nunca tuvo una meta en la vida, salvo la de sobrevivir. Aunque con esa recompensa que tenía…
-¡Y la que tiene ahora! Es más grande que la de Shenka, que ya es decir.
-Jujuju. Y eso es lo que siempre le ha cabreado más, ¿no? Que Eratia, siendo el navegante, siempre tuviera más recompensa que ella., la capitana.
En esos momentos, ambos llegaron al puerto. Uno de los tripulantes del enorme navío blanco estaba sentado encima de uno de los topes del puerto, golpeteando el suelo con el pie, obviamente aburrido.
-Ya era hora…-Miró a todos los lados.- ¿Y Shenka?
-Ha dicho que ahora viene. Y que como se os ocurra ir a meterle prisa…
-*Glup* Me lo imagino.-El marinero chasqueó la lengua con fastidio.- Pero tenemos mucha prisa. El encuentro es…
-¡Ja! Me juego Dobles contra Sencillo a que Bianca y su tripulación no se van a dirigir a la reunión.-Las sonrisas de Taanis y Hakuron era claras… y un poco malignillas.
-¿Eso crees? Tienes que conocer muy bien a la jefa para poder decir algo así.
-Ya veremos. Pero la jefa no se fía en absoluto de los marines. Los detesta un poco bastante, de hecho.
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Shenka cerró la puerta de la cafetería con llave y miró por última vez el establecimiento. Había bajado todas las persianas para proteger los cristales, de manera que el lugar, usualmente tan llenos de vida, parecía muerto.
Se giró y empezó a andar por la calle abajo, cuando, de pronto, sacó un shuriken y lo lanzó con un simple movimiento de muñeca. El arma pasó limpiamente por una pequeña rendija que había entre dos letras del cartel de la cafetería.
-No he perdido facultades en absoluto, por lo que parece…-Una sonrisa cruzó su cara.- Y me parece que más de uno lo va a descubrir pronto.
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Última edición por Eratia el Lun Mar 31, 2008 9:39 pm, editado 1 vez en total.
Re: Historias Piratas, Volumen2
Bueno,siento hacer doble post, pero no me queda otra, ya que no puedo poner dos capítulos tan distintos juntos.
--------------------------------------------------------------------------------------------
-Treinta Fleur: ¡Strangle!
Una veintena de piratas cayó estrangulada por el poder de Robin. La antigua tripulante del Rey de los Piratas demostró ser un rival tan temible como cuando los Sombrero de Paja eran una de las tripulaciones imbatidas e imbatibles de ese mundo.
Por otro lado, Seastone literalmente barría a todos los piratas que se les ponían por delante. Sus bolas de Karioseki eran imparables. Daba igual como intentasen defenderse, esquivaban las espadas o escudos y golpeaban sin perder un ápice de su fuerza.
Eratia, mientras tanto, era el que menos enemigos derribaba, pero era un auténtico tifón. Su presencia física era atemorizadora y sus golpes brutales. Movía barriles y cajas para detener las balas, usándolas como armas arrojadizas. En la mayor parte de las ocasiones, un golpe suyo bien dado bastaba para dejar inconsciente a un hombre. Era más lento que sus acompañantes, pero no por ello menos temible.
En cambio, la situación en que se encontraba la ciudad no podía ser más desesperada. Las embarcaciones de los piratas sabían perfectamente que hacer en esos casos, y tres de ellas estaban bombardeando la ciudad, causando caos e impidiendo cualquier intento ordenado de establecer una defensa que aguantase contra los piratas.
Cada poco, los del grupo se cruzaban con ciudadanos, que corrían despavoridos hacia la Academia, que ya fuera por accidente o por órdenes del capitán, había sido respetada. Ni un solo cañonazo había caído allí.
-Esto se empieza a poner feo. Tenemos que reunirnos con los demás o no haremos mucho.- Seastone era la que había hablado mientras terminaba con sus bolas de karioseki con los cuatro últimos piratas que se le pusieron por delante.
-Sí, supongo que será lo mejor.-Eratia seguía mirando a la bandera que portaban esos barcos. Tenía un mal presentimiento, pero no podía concretarlo.
-¿Por qué no? Tengo ganas de saber quienes son los acompañantes de unos piratas tan poderosos.
“Ju.” Pensó Eratia. ”Como si tu no fueras con mucho más famosa que nosotros”
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
-¡Capitán, Capitán!
Silver, acompañado por Rentarou y por As de pronto vio al resto de su tripulación corriendo hacia el. Faltaban Seastone y Mijok, pero iban acompañados de dos personas que no había visto hasta ese momento. Uno de ellos era un joven al que no había visto en su vida. En cuanto al otro…
-Profesor. Cuanto tiempo sin vernos. ¿Qué le trae ante mi humilde presencia?
-¡Como si no lo supieras muy bien!-Saltó el chico que acompañaba al profesor.- ¡Tu…!
-Cálmate Miguel.- Intervino el otro hombre. Tenemos que hablar.
Pero antes de que Silver pudiera responder se escucharon unos pasos de carreras, apareciendo el resoplante Mijok, bastante alegre.
-¿Ya acabaste con ese marine? Porque no hará ni 10 minutos que te dejamos.- One Piece se rascó la coronilla, sorprendida.
-Bah. Era mucha charla pero poco aguante.
Rentarou, mientras tanto, escuchó unos sonidos peculiares. Casi no se escuchaban por la animada conversación de Reyes y Roca y los ladridos del perro, pero no le gustaba nada. Se alejó unos pasos decidido, dispuesto a ver que era. De pronto se produjo una explosión por encima del antiguo marine. Este se apartó de un salto, como pudo, esquivando los escombros que caían sobre el.
“¡Eran cañonazos!
Dos balas más estallaron en las casas de alrededor del joven.
“Maldición”. Eso fue todo lo que pudo pensar antes de desmayarse.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
-¡Diantes! ¿Ahora por donde es?- Seastone estaba totalmente perdida por aquel laberinto de calles, al igual que Eratia, pero Robin se las apañaba perfectamente y los guiaba diestramente por el laberinto de calles. Sin embargo, en un momento dado, se encontraron con una calle que estaba totalmente en ruinas. Sin duda se habían cebado en ella. No era muy común que los cañonazos se centraran tanto en una zona como habían hecho en esa.
-Robin.
-¿Si?
-¿Existen más calles que permitan el acceso a la Academia?- El mal presentimiento que estaba teniendo Eratia se estaba agudizando.
-Hay tres calles por las que se puede acceder. Pero están a mucha distancia las unas de las otras. ¿Por qué lo preguntas?
Pero Seastone no escuchaba la conversación. Se acercó al desastre y de pronto llamó a los otros.
-¡Rápido, venid aquí!
-¿Qué ocurre?- Tanto la arqueóloga como el navegante salieron corriendo.
-¡Es Satsuma! Está aquí semienterrado.
Cuando los dos se acercaron vieron que tenía razón. Satsuma estaba cubierto por unos cuantos escombros, que salieron volando en cuanto Eratia se puso al curro. Suspiraron con alivio al ver que solo tenía magulladuras. Unos instantes después escucharon unas voces.
-¡No! ¡No puedes cortar todo esto, As! ¡Si está en medio, le puedes dañar de verdad!
-¿Y entonces que hacemos? ¡Tenemos que hacer algo!
-Estos edificios están muy dañados. Si atacas a lo burro, puedes hacer incluso que se derrumbe lo que ha quedado en pie.
-¿Y entonces que hacemos?
Eratia y Seastone intercambiaron una mirada.
-¡Capitán!
Las voces se callaron al instante.
-¿Seastone, eres tu?
-¡Si Capitán! ¡Estoy aquí con Eratia y… una compañera!-Obviamente no quería divulgar la identidad de su acompañante en voz alta.
-¡De acuerdo!-Silver parecía nervioso.
-¡Ya hemos sacado a Satsuma, Capitán! ¡Está bien! ¡Pero no podéis pasar por aquí! ¡Si intentáis pasar por la fuerza se os caerá todo encima!
Se escucharon algunos rezognos del otro lado del muro mientras deliberaban.
-¡Entendido! ¡Nos veremos luego en el Caledonia! ¡Y tened cuidado!
Se escuchó un ruido de pasos que indicaba que el resto del grupo se había puesto en movimiento.
Mientras tanto, Robin y Eratia estaban intentando despertar al inconsciente Satsuma. En uno de estos envites, al excapitán se le cayó un trozo de piedra finamente tallado.
“¿Y esto que carajos es?” Eratia se lo volvió a meter en el bolsillo, justo en el momento en que Satsuma empezaba a recuperarse. Robin le lanzó una mirada severa al abrigo blanco de capitán, pero se abstuvo de hacer comentarios.
-¿Estas bien?
-Tengo la cabeza como unas maracas, pero si, mas o menos estoy bien.
-Pues será mejor que nos vayamos marchando.- Eratia lanzó una mirada a su acompañante.-Por cierto. Robin, este es Rentarou Satsuma. Satsuma, ella es Nico Robin.
-------------------------------------------------------------------------
Lo primero, siento haber manipulado a tu personaje de esta manera Rentarou, pero no me quedó otra con la ausencia de Silver. Se que tenías algo planeado para esta isla, así que te lo dejo en este punto. Solo pido que se me deje a mí lo de la salida de la isla, si no es mucho inconveniente. Es que es un punto fundamental para la historia de mi personaje.
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-Treinta Fleur: ¡Strangle!
Una veintena de piratas cayó estrangulada por el poder de Robin. La antigua tripulante del Rey de los Piratas demostró ser un rival tan temible como cuando los Sombrero de Paja eran una de las tripulaciones imbatidas e imbatibles de ese mundo.
Por otro lado, Seastone literalmente barría a todos los piratas que se les ponían por delante. Sus bolas de Karioseki eran imparables. Daba igual como intentasen defenderse, esquivaban las espadas o escudos y golpeaban sin perder un ápice de su fuerza.
Eratia, mientras tanto, era el que menos enemigos derribaba, pero era un auténtico tifón. Su presencia física era atemorizadora y sus golpes brutales. Movía barriles y cajas para detener las balas, usándolas como armas arrojadizas. En la mayor parte de las ocasiones, un golpe suyo bien dado bastaba para dejar inconsciente a un hombre. Era más lento que sus acompañantes, pero no por ello menos temible.
En cambio, la situación en que se encontraba la ciudad no podía ser más desesperada. Las embarcaciones de los piratas sabían perfectamente que hacer en esos casos, y tres de ellas estaban bombardeando la ciudad, causando caos e impidiendo cualquier intento ordenado de establecer una defensa que aguantase contra los piratas.
Cada poco, los del grupo se cruzaban con ciudadanos, que corrían despavoridos hacia la Academia, que ya fuera por accidente o por órdenes del capitán, había sido respetada. Ni un solo cañonazo había caído allí.
-Esto se empieza a poner feo. Tenemos que reunirnos con los demás o no haremos mucho.- Seastone era la que había hablado mientras terminaba con sus bolas de karioseki con los cuatro últimos piratas que se le pusieron por delante.
-Sí, supongo que será lo mejor.-Eratia seguía mirando a la bandera que portaban esos barcos. Tenía un mal presentimiento, pero no podía concretarlo.
-¿Por qué no? Tengo ganas de saber quienes son los acompañantes de unos piratas tan poderosos.
“Ju.” Pensó Eratia. ”Como si tu no fueras con mucho más famosa que nosotros”
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-¡Capitán, Capitán!
Silver, acompañado por Rentarou y por As de pronto vio al resto de su tripulación corriendo hacia el. Faltaban Seastone y Mijok, pero iban acompañados de dos personas que no había visto hasta ese momento. Uno de ellos era un joven al que no había visto en su vida. En cuanto al otro…
-Profesor. Cuanto tiempo sin vernos. ¿Qué le trae ante mi humilde presencia?
-¡Como si no lo supieras muy bien!-Saltó el chico que acompañaba al profesor.- ¡Tu…!
-Cálmate Miguel.- Intervino el otro hombre. Tenemos que hablar.
Pero antes de que Silver pudiera responder se escucharon unos pasos de carreras, apareciendo el resoplante Mijok, bastante alegre.
-¿Ya acabaste con ese marine? Porque no hará ni 10 minutos que te dejamos.- One Piece se rascó la coronilla, sorprendida.
-Bah. Era mucha charla pero poco aguante.
Rentarou, mientras tanto, escuchó unos sonidos peculiares. Casi no se escuchaban por la animada conversación de Reyes y Roca y los ladridos del perro, pero no le gustaba nada. Se alejó unos pasos decidido, dispuesto a ver que era. De pronto se produjo una explosión por encima del antiguo marine. Este se apartó de un salto, como pudo, esquivando los escombros que caían sobre el.
“¡Eran cañonazos!
Dos balas más estallaron en las casas de alrededor del joven.
“Maldición”. Eso fue todo lo que pudo pensar antes de desmayarse.
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-¡Diantes! ¿Ahora por donde es?- Seastone estaba totalmente perdida por aquel laberinto de calles, al igual que Eratia, pero Robin se las apañaba perfectamente y los guiaba diestramente por el laberinto de calles. Sin embargo, en un momento dado, se encontraron con una calle que estaba totalmente en ruinas. Sin duda se habían cebado en ella. No era muy común que los cañonazos se centraran tanto en una zona como habían hecho en esa.
-Robin.
-¿Si?
-¿Existen más calles que permitan el acceso a la Academia?- El mal presentimiento que estaba teniendo Eratia se estaba agudizando.
-Hay tres calles por las que se puede acceder. Pero están a mucha distancia las unas de las otras. ¿Por qué lo preguntas?
Pero Seastone no escuchaba la conversación. Se acercó al desastre y de pronto llamó a los otros.
-¡Rápido, venid aquí!
-¿Qué ocurre?- Tanto la arqueóloga como el navegante salieron corriendo.
-¡Es Satsuma! Está aquí semienterrado.
Cuando los dos se acercaron vieron que tenía razón. Satsuma estaba cubierto por unos cuantos escombros, que salieron volando en cuanto Eratia se puso al curro. Suspiraron con alivio al ver que solo tenía magulladuras. Unos instantes después escucharon unas voces.
-¡No! ¡No puedes cortar todo esto, As! ¡Si está en medio, le puedes dañar de verdad!
-¿Y entonces que hacemos? ¡Tenemos que hacer algo!
-Estos edificios están muy dañados. Si atacas a lo burro, puedes hacer incluso que se derrumbe lo que ha quedado en pie.
-¿Y entonces que hacemos?
Eratia y Seastone intercambiaron una mirada.
-¡Capitán!
Las voces se callaron al instante.
-¿Seastone, eres tu?
-¡Si Capitán! ¡Estoy aquí con Eratia y… una compañera!-Obviamente no quería divulgar la identidad de su acompañante en voz alta.
-¡De acuerdo!-Silver parecía nervioso.
-¡Ya hemos sacado a Satsuma, Capitán! ¡Está bien! ¡Pero no podéis pasar por aquí! ¡Si intentáis pasar por la fuerza se os caerá todo encima!
Se escucharon algunos rezognos del otro lado del muro mientras deliberaban.
-¡Entendido! ¡Nos veremos luego en el Caledonia! ¡Y tened cuidado!
Se escuchó un ruido de pasos que indicaba que el resto del grupo se había puesto en movimiento.
Mientras tanto, Robin y Eratia estaban intentando despertar al inconsciente Satsuma. En uno de estos envites, al excapitán se le cayó un trozo de piedra finamente tallado.
“¿Y esto que carajos es?” Eratia se lo volvió a meter en el bolsillo, justo en el momento en que Satsuma empezaba a recuperarse. Robin le lanzó una mirada severa al abrigo blanco de capitán, pero se abstuvo de hacer comentarios.
-¿Estas bien?
-Tengo la cabeza como unas maracas, pero si, mas o menos estoy bien.
-Pues será mejor que nos vayamos marchando.- Eratia lanzó una mirada a su acompañante.-Por cierto. Robin, este es Rentarou Satsuma. Satsuma, ella es Nico Robin.
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Lo primero, siento haber manipulado a tu personaje de esta manera Rentarou, pero no me quedó otra con la ausencia de Silver. Se que tenías algo planeado para esta isla, así que te lo dejo en este punto. Solo pido que se me deje a mí lo de la salida de la isla, si no es mucho inconveniente. Es que es un punto fundamental para la historia de mi personaje.
- Gargadon
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¡Mamá, mi hermano es un pirata!
Dos semanas y no llega nada bueno, es hora de revivir el tema:
).
- Spoiler: Mostrar
Re: Historias Piratas, Volumen2
Está genial y tranquilo, que no me has estropeado nada. De todas formas, quiero avisar de que no creo que pueda escribir mi capítulo hasta dentro de algún tiempo, así que ruego vuestra indulgencia de momento. Pero que conste que no lo he dejado ni mucho menos.
Re: Historias Piratas, Volumen2
Esto... hola. Aquí novatillo presentándose. Eratia el Maestro Navegante aquí presente me ha recomendado las historias piratas. Me leí desde el comienzo de esta nueva saga y... la verdad, me he enganchado desde el primer momento. Desde siempre me han gustado las historias de aventuras y siempre me ha gustado escribir así que... si no hay mucho problema, me sumaré (también por recomendación de Eratia xD). Ahí va mi primera aportación, algo cortito porque hay que ir abriendo boca ^^
- Spoiler: Mostrar
Última edición por rido el Dom Jun 15, 2008 12:22 am, editado 1 vez en total.
¿Todavía no lo sabes? El verde está de moda || 7NA


It's clobberin' time! || Rido's Corner || Ohara Tree Library


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Re: Historias Piratas, Volumen2
Sonriente como durante toda su vida, el pirata del Sombrero de Paja avanzaba hasta la plataforma de ejecución. Sus camaradas, escondidos entre la turba de multitud expectante, lloraban de orgullo por ver al nuevo Rey de los Piratas morir tras cumplir su sueño. Uno de los curiosos alzó la voz por encima de la multitud:
- ¡¡¡EH, SOMBRERO DE PAJA!!! ¿¿¿¡¡¡QUÉ HICISTE CON EL ONE PIECE!!!???
El condenado respondió sonriente:
- ¡¡¡JAAAAAJAAAAAAAAAAAJAAAAAAAAAAA!!! (risa del doblaje en español) ¡¡¡A MI NO ME PREGUNTES!!! ¡¡¡NO ERA CARNE, ASÍ QUE LO DEJE EN MANOS DE NAMI!!! - y señalo a su navegante, escondida entre la multitud.
La gente se volvió:
- ¡¡¡AHHH, ESE IDIOTA!!! ¡¡¡SABÍA QUE DEBERÍAN HABERLE AMORDAZADO!!! ¡¡¡ZORO, SANJI, CORRED!!! - dijo Nami.
- ¡¡¡Y A MÍ POR QUE ME METES EN ESTO, GILIPOLLAS!!! - dijo Zoro.
- ¡¡¡POR TÍ CORRERÍA HASTA EL FIN DEL MUNDO, PELIRROJA!!! - dijo Sanji.
Continuadla vosotros si quereis

- ¡¡¡EH, SOMBRERO DE PAJA!!! ¿¿¿¡¡¡QUÉ HICISTE CON EL ONE PIECE!!!???
El condenado respondió sonriente:
- ¡¡¡JAAAAAJAAAAAAAAAAAJAAAAAAAAAAA!!! (risa del doblaje en español) ¡¡¡A MI NO ME PREGUNTES!!! ¡¡¡NO ERA CARNE, ASÍ QUE LO DEJE EN MANOS DE NAMI!!! - y señalo a su navegante, escondida entre la multitud.
La gente se volvió:
- ¡¡¡AHHH, ESE IDIOTA!!! ¡¡¡SABÍA QUE DEBERÍAN HABERLE AMORDAZADO!!! ¡¡¡ZORO, SANJI, CORRED!!! - dijo Nami.
- ¡¡¡Y A MÍ POR QUE ME METES EN ESTO, GILIPOLLAS!!! - dijo Zoro.
- ¡¡¡POR TÍ CORRERÍA HASTA EL FIN DEL MUNDO, PELIRROJA!!! - dijo Sanji.
Continuadla vosotros si quereis

- Gargadon
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Re: Historias Piratas, Volumen2
Qué puedo decir, bienvenido Rido, muy buena historia, me gusta tu posición como simple carpintero, y me has dejado con el suspenso de saber más sobre "La Joya de la Corona". En fin, felicidades
. Lástima que no pueda decir lo mismo del que posteó después de ti.
Última edición por Gargadon el Vie Jun 13, 2008 6:19 am, editado 1 vez en total.
-
Ramsus
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Re: Historias Piratas, Volumen2
Anda! Actualizaciones! Pues bienvenido seas Rido. Es demasiado tarde para mí hoy, pero mañana sin falta me leo tu nueva historia, que a simple vista no parece que vaya a defraudar en absoluto.
Yo por mi parte esta misma noche he avanzado un poquito más en la que tengo entre manos, pero por hoy no podré seguir mas. A ver si esta semana que entra, ya libre de los millones de compromisos que he tenido, la puedo publicar. Que me prometí a mí mismo darme un poco más de ritmo con esto y poder matar cuanto antes a Rentarou
.
PD: Por cierto, me alegra que te hayas leído todas las historias de la "Nueva Saga", que ya no son pocas. A ver si nos das tu opinión sobre ellas.
Yo por mi parte esta misma noche he avanzado un poquito más en la que tengo entre manos, pero por hoy no podré seguir mas. A ver si esta semana que entra, ya libre de los millones de compromisos que he tenido, la puedo publicar. Que me prometí a mí mismo darme un poco más de ritmo con esto y poder matar cuanto antes a Rentarou
PD: Por cierto, me alegra que te hayas leído todas las historias de la "Nueva Saga", que ya no son pocas. A ver si nos das tu opinión sobre ellas.
- Gargadon
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Re: Historias Piratas, Volumen2
Pues apúrate que a este paso moriré antes bajo los escombros o por cualquier otra cosa que me deje inconsciente xD. Así me gusta, no te rindas, sé que podrás (no sé cuándo pero podrás)Ramsus escribió:Que me prometí a mí mismo darme un poco más de ritmo con esto y poder matar cuanto antes a Rentarou.













