Página 56 de 67
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Mié Jun 07, 2017 8:03 pm
por trafalgar ha muerto
Ya me dijo javis de sacarlo él asi que cuando le de por ahí lo tendremos. En fin, como la otra vez os digo que es muy caca (de hecho quise revisarlo y mira que he tenido tiempo y se me olvidó) xD.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Mié Jun 07, 2017 8:34 pm
por El Buda
Lo siento chavales, pero mayo y junio no son mis meses. Ahora estoy pluriempleado (mi trabajo de siempre en la oficina, y además al salir voy a coger albaricoques). Me da pena que no haya salido la edición. Espero que javis ponga los textos, y ya de paso pongo yo un micro de propina.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Dom Jun 11, 2017 5:29 pm
por Javisba
Pues lo mismo si se me olvida no lo publico en la vida. Vamos alla, que cada una diga cual es el suyo si quiere y tal:
[center]4 de Marzo[/center][/b]
- Spoiler: Mostrar
- *Beep*,*Beep*,*Beep*
‘Qué sueño, si el móvil no fuera tan caro lo reventaría de una explosión’ pensaba Alfredo mientras abría lentamente los ojos y se desperezaba dentro de la cama.
Todavía medio dormido, se incorporó sobre la cama y comenzó a vestirse. Sus deportivos se acercaron arrastrándose por el piso hasta sus pies y la camiseta voló hacia él dándole en la cara.
- A estas horas no tendría que mover cosas, que no sé ni dónde están- murmuraba mientras se quitaba la camiseta de la cara y se terminaba de vestir.
Fue a la cocina y se empezó a servir el desayuno. Hizo que la leche y el zumo se vertieran en sendos vasos llenándolos hasta arriba, al tiempo que buscaba el último capítulo de la serie que estaba siguiendo en el móvil. Por desgracia no lo habían subido todavía y tuvo que conformarse con desayunar en silencio.
Tras recoger los restos del desayuno, fregar los platos de la noche anterior y volver a su habitación a por la mochila y el portátil, se dio cuenta de que estaba lloviendo y gruñó recordando que había olvidado el paraguas en el pueblo. De hecho, cada semana que venía al piso en la ciudad, se le olvidaba algo.
-0-
Antes de salir a la calle, juntó las manos y creó una nubecilla de vapor caliente que fue creciendo hasta poder usarla de paraguas. Comenzó a andar y, a medio camino, recordó que se había olvidado los cascos.
- Empiezo bien el día- Dijo resignado y siguió andando hasta la universidad. Habían quedado pronto para seguir con un trabajo y tenía esperanzas de terminar esa mañana. En el semáforo vio a un niño jugando a hacer remolinos con el agua que caía y sonrió aunque le salpicara. Cuando el niño se dio cuenta de que le había mojado, paró y le pidió perdón con un hilo de voz y la cara roja como un tomate.
- No pasa nada, mira cómo me seco- Le dijo mientras quitaba un pedazo de la nube y lo acercaba al pantalón.
- ¿Has visto lo calentito que está?- Le preguntó mientras le daba otro pedazo y cruzaban. Al niño se le iluminó la cara mientras tocaba su nuevo juguete.
- Dile adiós al chico, Sergio- Le pidió su madre al ver que se iban por caminos diferentes tras cruzar el paso de cebra.
- Adiós señor- Dijo el niño con una sonrisa de oreja a oreja y el trozo de nube caliente en la mano.
- Adiós- Respondió Alfredo con otra sonrisa mientras se dirigía a la biblioteca.
-0-
- ¿Tú también estás por el trabajo de eléctrica?- Le preguntó María. Habían coincidido en la puerta y había quedado para el mismo trabajo.
- Sí, lo llevamos bastante bien y quiero terminar esta mañana. Por cierto ¿Has visto a Marcos o Will? Es que estoy con ellos y no han dicho dónde están.
- No, pero seguro que están por donde las chicas. Oye, no irás a pasar con la nube en la cabeza, que te conozco.
- Uy, es verdad. Pues si no me lo dices entro así sin darme cuenta- Se lamentó Alfredo mientras la nube encogía y ambos pasaban por la puerta. – Creo que están por la izquierda, hasta esta tarde.
- Seguramente pasemos a preguntar a Will por la iluminación, porque no somos capaces de sacarla.- Se quejó María mientras se iba con sus compañeras, que habían empezado a trabajar sin ella.
Buscó a sus compañeros hasta que vio la inconfundible cara de Will, el estudiante de Erasmus que venía de Guinea Ecuatorial y, por suerte para el grupo, uno de los pocos estudiantes de eléctrica que había en la clase.
- Buenas- Le saludó Marcos al verle pasar por la puerta. -¿Qué tal?
- Bien, gracias. Se ha puesto a llover justo cuando he salido del piso y no me he puesto como una sopa de casualidad.- Comentaba Alfredo mientras sacaba el portátil de la mochila y lo ponía en la mesa.
- A ver si para cuando salgamos- Dijo Will sin levantar la vista de su ordenador.- Iván llegará pronto, ¿No?
- Sí, creo que ya venía. Se podría dar prisa, que el documento de la memoria lo tiene él en su portátil.- Dijo Alfredo mientras esperaba a que el ordenador terminase de encenderse.
-0-
- Buenas tardes, majo- Saludó Javi a Alfredo mientras este último cerraba la puerta del recibidor. Su compañero de piso estaba en la cocina fregando los platos. Sobre el fregadero había una nube verde de la que salía agua con gran cantidad de burbujas.- ¿Vas a ponerte a cocinar ahora?
- Enseguida que dejo la mochila.- Respondió mientras pasaba al comedor en dirección a su habitación. – Hola, Vicente.- Dijo a su otro compañero de piso, estudiante de medicina y que estaba en el sofá viendo la televisión.
- Buenas.- Respondió éste distraído.- ¿Has terminado el trabajo ese?
- No, hemos ido más lento de lo que pensaba y nos queda otro día, pero ya para rematar todo y revisarlo.
Al volver a la cocina se acordó de que no había sacado pan del congelador y le tocaría descongelarlo a mano. Puso el pan sobre un plato y, colocando la mano debajo, hizo que el plato se calentara rápidamente y lo dejó sobre la encimera mientras recalentaba comida en el microondas.
- ¿No haces lo mismo con lo del micro?- Le preguntó Javi, todavía en la cocina.
- No, para calentar una comida entera tardo más con las manos y me da pereza. Por cierto, ¿Cómo haces lo del jabón?
- Hay que pensar en los componentes del jabón y concentrarlos en las proporciones correctas. En la facultad de química nos enseñan a hacer cosas así en primero. ¿Te enseño?
- Paso, ya después de comer si eso.- Respondió Alfredo mientras se llevaba la comida y el pan, ya calientes al salón y pensaba en los componentes que podría tener el jabón.
-0-
Entrando en clase vio una tiza volando mientras intentaba dibujar un inmenso pene en la pizarra. Tras ella había un borrador eliminando cualquier prueba de la fechoría.
- ¿Es que tienes doce años, Carlos?- Le espetó Marcos al otro lado de la clase.
- ¿Tú nunca has hecho esto, listo?- Respondía Carlos con su tiza intentando terminar la labor que había empezado.
- Sí, pero en el instituto, no con veinticuatro años que tienes ya, macho. Replicó Marcos un minuto antes de que el profesor pasara por la puerta y diera comienzo a la clase.
- Vamos a terminar con lo que se me quedó a medias ayer que vamos justos de tiempo.- Explicó en voz alta el profesor tras encender el proyector.
- Vaya castaña, espero no dormirme.- Susurró Iván a Alfredo, sentado a su lado y con los apuntes sobre la mesa.
- Sí, como ayer, que vaya cabezazos dabas.- Se reía Alfredo buscando la hoja concreta donde se habían quedado ayer.
La clase transcurría con su habitual lentitud y pesadez hasta que Iván, entre cabezada y cabezada se dio cuenta de que el boli de Alfredo estaba escribiendo sin ayuda de su dueño.
- ¿Eres capaz de escribir sin usar las manos?
- Es la única forma de mantener la concentración en algo y no dormirme en su clase, aunque mira que me cuesta.
- Es que encima esto ya lo hemos visto cuatro veces. Yo a la próxima clase no vengo y me quedo en mi casa, que hago más.
- La verdad, yo no hago lo mismo por vergüenza. A ver si se pasa rápido la tarde y nos vamos pronto a casa.- Dijo Alfredo con su boli revoloteando la hoja de apuntes.
Y la tarde, a su pesar, pasó lenta, como era de esperar, entre cambios de profesor, bolis revoloteando y bostezos de aburrimiento durante las clases.
-0-
De vuelta en el piso, cansado tras un largo día, Alfredo se puso a hacer la cena distraído mientras oía las noticias de fondo. La sartén recibía calor tanto de la vitrocerámica como de una lengua de fuego azul que la rodeaba.
- No tiene pinta de que eso sea bueno para la vitro.- Comentó Javi al abrir la puerta del frigorífico.- Además de que se puede descontrolar con nada que te distraigas.
- Estoy pendiente, tranquilo. Además, he hecho el fuego pequeño para que se apague sólo.- Respondió Alfredo mientras miraba el móvil.
- Bueno, tú sabrás.- Sentenció Javi al volver al salón.- Pero yo lo apagaría pronto.
Alfredo seguía con el móvil sin darse cuenta de que la lengua de fuego estaba creciendo y empezando a quemar la pintura del exterior de la sartén. Al darse cuenta del fuerte olor, soltó el móvil, quitó la carne de la sartén y la puso bajo el fregadero, mientras intentaba apagar el pequeño incendio con un paño que empezaba a humear.
- ¡Mierda, joder!- Gritaba al darse cuenta del desastre que había provocado. El fuego ya se había extinguido pero el paño había quedado inservible y se había quemado las manos.
- ¿Qué pasa?- Preguntó Vicente muy sorprendido al pasar por la puerta. -¿Qué puñetas has hecho? ¿Por qué hay un trapo quemado en el suelo?
- Estaba con la sartén, me he distraído y he quemado el paño y me he quemado las manos. – Gritó Alfredo, todavía alterado por lo que acababa de pasar.
- ¿Las manos? Déjame echarle un ojo a ver si te puedo curar un poco. ¡Javi, ven y haz un poco de alcohol para tratarle!- Llamó al otro compañero mientras miraba las manos de su nuevo paciente.- Voy a tener que estar un rato largo, vamos al comedor.
- Al final te has quemado, ¿Eh?- Sonreía Javi sentado en el sofá al tiempo que hacía una nubecilla de alcohol con sus manos.
- Si es que soy gilipollas, no me puedo distraer ni un segundo, joder.- Se quejaba Alfredo con las manos doloridas.
- No te muevas, que va a ser peor.- Le dijo Vicente al curarle las manos y reducir las quemaduras que tenían.- Ten cuidado al coger cosas que las vas a tener muy sensibles esta noche hasta que terminen de curarse.
Tras cenar, enfurruñado y con dificultades para usar los cubiertos, se fue a su habitación a ver una película medio dormido en la cama y con las manos a ambos lados de la cama para evitar que le doliera más.
Y así terminó un día que podría haber ido mejor, pero también mucho peor.
[center]El Circo de los Espejos[/center]
- Spoiler: Mostrar
- A causa de la crisis he tenido que cambiar de empleo. Antes trabajaba en un circo de prestigio pero como la gente dejó de asistir me encontré en la tesitura de cambiar mi estilo de vida. Aun así la suerte no me ha abandonado ya que he conseguido empezar a trabajar de inmediato. No es lo que yo esperaba pero bueno, viendo la situación actual tampoco me puedo quejar mucho. Al igual que en el circo existe una rutina diaria con la música a cuestas y el público es diferente cada día por lo que he podido comprobar la variedad de sus gestos, tales como la ira, la satisfacción, la curiosidad, la duda, la tristeza, el ego o la felicidad. Más que nada porque los clientes suelen plantarse en frente de uno de los tantos espejos para evaluarse a sí mismos y constatar cómo les queda la ropa que se han puesto, el nuevo corte de pelo, una pose para el selfie... ¡Ah! Perdón, se me ha olvidado mencionar que trabajo como responsable de seguridad en una tienda de ropa en un centro comercial.
Mi tarea es muy sencilla. No permitir a ciertas personas que se creen magos o druidas que hagan desaparecer las existencias o, como la otra vez, apaciguar los ánimos de dos hombres que querían comprar la misma bufanda. Salvando las distancias tal y como hacía con los leones en el pasado. ¡Ay! No tengo remedio pues se me olvidó decir que también ejercí de domadora. Sí, antes utilizaba el látigo y la fuerza y ahora en cambio aunque dispongo de otras armas, la principal es la palabra.
Soy consciente de que muchos no perciben esta tarea como una profesión pero la gente no se percata de lo duro que puede llegar a ser, siempre y cuando se haga debidamente el trabajo. Me paso el día observando a la gente y mi atención se centra en detalles como pueden ser la vestimenta, el andar, la mirada, la forma de relacionarse con los demás, la longitud de las uñas, la postura del cuerpo y un largo etcétera para plasmarlos en una radiografía personal de la persona en cuestión. Así me lo decía Melkiades: “somos el reflejo de los demás, como lo es la luna del sol”. Y tiene razón, nos construimos en los ojos de los demás pero no nos damos cuenta de ello. Dicho esto, os contaré una anécdota ocurrida recientemente.
Desde que comencé a trabajar, quitando las fechas más significativas, así como las rebajas o las navidades (lo de esos días sí que es un show y no el de algunos circos) normalmente la afluencia de la gente solía ser bastante regular pero todo cambió desde el día que alguien tropezó tras una reyerta y rompió el espejo principal de la tienda. Al instante pude comprobar las caras de preocupación de las dependientas y pensé que quizás serían susceptibles de aquello de que romper un espejo convierte a uno en víctima de la mala suerte. Intenté tranquilizar al gerente de la tienda pues al fin y al cabo era un simple espejo pero sin poder parar de llorar me dijo lo siguiente:
- ¡Ese espejo no era uno cualquiera, fue comprado en la subasta Sotheby´s! Era el objeto preferido de la reina Elizabeth VII y básicamente era el reclamo principal de la tienda. Además, la gente tenía que comprar algo obligatoriamente para que pudiera mirarse en él y ahora que está rota, ¿qué vamos a hacer, eh? ¿Qué?
Después de oír aquello me quedé sin saber qué decir. Automáticamente me puse a ayudar a recoger los trozos esparcidos en el suelo y cuando levanté la cabeza por casualidad me percaté del caos reinante en el ambiente. Al gerente le dio un tic en el ojo izquierdo y a la hora de cobrar la mercancía no lo hizo solamente en metálico sino que hubo algún que otro bofetón de por medio a raíz de los malentendidos generados por dicho espasmo porque al parecer ciertas personas veían en ello proposiciones indecentes...Resulta que al final del día tenía dos dientes menos. Otro trabajador que, si antes estaba al borde de la calvicie, por un ataque de nervios se arrancó los pocos pelos que tenía y no contento con ello se los comía. También había otra trabajadora en el espacio reservado para los niños y al igual que ellos, moviendo el labio inferior con un dedo produciendo la famosa sonata de “ble ble ble, bli bli bli, ble ble ble...”. Mención especial el de la trabajadora mareada que fue utilizada por los clientes a modo de alfombra para limpiar las suelas de sus zapatos... ¡Increíble, sí señor! Parecía una casa de locos hasta que puse en práctica aquello que hacía con mis animales: silbé fuertemente. Al instante todos quedaron petrificados y argumentando que cualquiera podía cortarse con los trozos de cristal esparcidos por doquier insté amablemente a los clientes que saliesen de la tienda ordenadamente y sin prisa ni gritos hasta que sólo quedamos los trabajadores de la tienda. De alguna forma había que encontrar alguna solución y mientras pensaba qué hacer me acordé de un buen amigo del circo llamado Melkiades, precisamente alguien cuyo hobby era coleccionar espejos de todo tipo de procedencias y tamaños. Así es que le llamé sin demora y tras escuchar mi relato con atención y apuntar la dirección de la tienda, me dijo lo siguiente:
-Tranquila, tengo uno especial de esas dimensiones y yo me encargo de todo pero eso sí, tenéis que tener mucho cuidado con ese espejo que os llegará en breve porque...
Y la comunicación, a causa de la poca cobertura u otra razón que desconozco, se cortó. ¿Qué quiso decir con aquello? Ese aviso me desconcertó en cierta manera pero como es en vano preocuparse sin razón decidí no hacerlo hasta que el objeto llegase a su destino. Irónicamente los trabajadores de la tienda estaban en una metacrisis colectiva y a fin de tranquilizarlos un poco los llevé al bar. El hecho de que acabasen las existencias de todas las infusiones no surtió ningún efecto, es más, estaban fuera de sí, tanto que cuando uno pidió cloroformo al camarero y obtuvo como respuesta que no tenían dicho producto, además de ofrecerle todo tipo de improperios que dejarían como un novato al capitán Haddock le exigió las hojas de reclamación totalmente indignado.
El día siguiente fue todavía peor que el anterior y por miedo a perder la clientela por el espectáculo tan dantesco que se originó se cerró el negoció hasta la llegada del espejo. Eso ocurrió al séptimo día y teniendo en cuenta el aviso de Melkiades le pregunté al transportista si había alguna nota escrita a lo que contestó que sí pero tras unos cuantos intentos infructuosos tuvo que reconocer que lo había perdido inexplicablemente. Entonces se me ocurrió llamarle directamente pero como se me olvidó el móvil en casa no pude y por lo tanto, les ayudé en ubicar el espejo donde estaba el anterior. Cuando le quitamos el embalaje pudimos constatar que era tan bello como el anterior y la mayoría de los trabajadores suspiraron de satisfacción y tranquilidad. Digo esto porque hubo quien se desmayó de la alegría y el gerente en cambió rompió a llorar mientras se atragantaba en sus carcajadas roncas. Por mi parte en cambio, noté algo que por aquel entonces no supe describir e identificar. Con la mirada perdida en el vacío del espejo pasé largo rato en ese estado, o quizás fuese al revés, y no sé cómo explicarlo pero en su presencia se me antojaba que el tono de voz usado por mi amigo escondía algo. En los días siguientes le llamé varias veces para hablar de ello pero fue en vano, siempre estaba ilocalizable.
Este pequeño cambio además de restablecer la situación anterior la mejoró. En los primeros días empezaron a venir más clientes y lo achacaron tanto a los productos en venta de la nueva temporada como a la novedad del espejo pero cuando vieron que según iban transcurriendo los meses la afluencia seguía subiendo y aun teniendo dificultades para comprender la tesitura estaban contentísimos. Obviamente no hace falta decir que todo ello lo fundamentaban en el famoso espejo. Ahora el sonido que se escuchaba incesantemente era el “pii” del lector del código de barras y todo parecía ir como la seda.
En relación con lo anterior la actitud de los clientes atrajo mi atención. Cada persona pasaba mucho tiempo en frente del espejo y además de rehusar utilizar los espejos restantes, la gente solía formar colas cada vez más serpenteantes que atravesaban toda la tienda para poder utilizar este objeto tan codiciado. Antes se solían cumplir las previsiones que hacía pero desde que se introdujo este objeto no daba ni una. Por ejemplo, un abuelo que como los jóvenes iba mostrando sus bóxers de marca y los pantalones a punto de caer con la consecuencia de que antes de que pudiera salir de la tienda se había roto la cadera al intentar bailar el reggaetón con una dependienta; un ejecutivo de pelo corto, elegantemente vestido y bien acicalado salió de la tienda repleto de piercings, anillos y cadenas, con los labios pintados de negro, una peluca larga fucsia, pantalones y chaqueta de cuero mientras cantaba piezas de la tuna. Aquel suceso no era para denunciarlo y meterlo en la cárcel pero si en un manicomio pues estábamos en pleno invierno y él iba con el culo al aire aun teniendo los pantalones puestos. También pude presenciar cómo una persona fornida intentaba que los apretujados shorts pasasen por sus voluminosos muslos y tras varios intentos fallidos, amén de la ayuda de media tienda -clientes incluidos- al final se los pudo poner aunque inevitablemente se rompieron convirtiéndose así en la viva imagen de Hulk pero en versión caribeña. Y así hasta la saciedad...
Totalmente intrigada dejé adrede mi móvil en el centro comercial para tener así una excusa en caso de que alguien me preguntara qué hacía allí a medianoche en lugar de estar en casa. Una vez entrado al recinto me dirigí a la dichosa tienda. Mi cuerpo estaba en disonancia con el silencio reinante de aquella sala al estar mi mente enfrascada en una especie de conversación interior. Me enfrenté a la imagen que tenía en frente con calma y detenimiento. Fue una experiencia curiosa cuando comprobé que quien tenía delante no era yo. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo pero como la curiosidad era mayor me quedé absorta ante la imagen. De repente, a la vez que hacía una sonrisa que yo no hice, surgió la siguiente conversación:
-¿Es que no me conoces?
-Pues la verdad es que no. Veo que te pareces a mí pero no eres yo porque no veo en tu frente las arrugas que deberían de estar. ¿Qué está ocurriendo aquí?
-Tengo que reconocerlo, eres muy perspicaz. En sí es muy simple pero se podría comparar con vuestra ambivalencia o si quieres, con la realidad. Nosotros hemos sido creados para reflejar y al igual que nuestros creadores, podemos reflejar aquello que es tangible o intangible o dicho de otro modo, la realidad o la ilusión. Como habrás deducido, yo ofrezco lo segundo y no me negarás que al ver esta imagen no estás más feliz, ¿verdad? Simplemente me limito a reflejar lo que la gente quiere ver.
-Si fuera así el espectro que estoy contemplando debería ser diferente por lo tanto no afirmes que la imagen sea acorde a mis deseos. No soy perfecta pero estoy muy a gusto con mi cuerpo y soy consciente que lo que tengo delante y lo que nos venden los medios de comunicación nunca llegaré a serlo pero tampoco es que lo quiera.
-Ya, permíteme aplaudirte, un discurso memorable pero lo dices para quedar bien. Dime una cosa, ¿qué daño puede hacer subir la moral de cada uno o una?
-Mucho si consiste en mentiras. Alguien me dijo una vez que lo que nos convierte en bellas es aquello que no es visible por lo tanto me refiero a algo que ningún espejo podrá reflejar jamás. Esta acción es tóxica y para evitar males mayores ahora mismo voy a tomar medidas al respecto gracias a que los demás espejos me han susurrado que hacer qué hacer por pura envidia.
Así es que cogí el manojo de llaves y lo rayé de lado a lado, de arriba abajo y de izquierda a derecha. Después le día la vuelta y entonces comprobé que la imagen estaba en consonancia con lo que era yo. Apagué las luces y mientras silbaba fui tras el haz de luz de la linterna.
A partir del día siguiente la gente empezó a comprar con criterio, el bienestar de cada persona empezó a mejorar gradualmente al desaparecer uno de los tantos emisarios creadores de dependencia. A su vez, la cantidad de los clientes bajó en picado siendo de nuevo en vano las reflexiones de los dependientes a la hora de buscar alguna razón que justificase la situación tan diferente a la anterior. La gente empezó a contemplarse en los espejos que se habían dejado de limpiar hace meses y nuevamente empezaba el desfile de los gestos, siendo el de la resignación la más habitual.
No obstante, el gerente de la tienda quien, al evaluar que las ganancias estaban aminorando a marchas forzadas, persistió en el empeño de volver a la época pasada del “pii” y con ese afán decidió tomar algunas medidas. Una de ellas fue despedir a un trabajador con la excusa de que había ganado algunos kilos y deterioraba la imagen de la empresa. Aunque fue vergonzoso la siguiente medida fue aun peor. Tomando como ejemplo el fervor que suscitan los karaokes en Japón, decidió que para atraer a la nueva clientela sería un buen reclamo. Debido a que quiso ser él el primero en cantar estaba más nervioso de lo habitual y tuvo que ir al lavabo a serenarse. Cuando volvió no se dio cuenta de que aún tenía las manos mojadas y aunque no pudo cantar ni una sola palabra, el espectáculo que ofreció fue increíble ya que fue electrocutado in situ. A día de hoy ese vídeo es el más visto en las redes sociales.
Estos sucesos hicieron que reflexionase y me han valido para darme cuenta que aquel espejo tenía razón en parte visto la capacidad de complicarnos la vida que tenemos pudiendo ser la vida más sencilla de lo que hacemos. Curiosamente algunos no necesitan ningún espejo porque ellos mismos son el mayor reflejo de una sociedad caracterizada como un circo constante.
Arena y Metal
- Spoiler: Mostrar
- La anaranjada luz del sol tiñó todo el cielo mientras unas cuantas gaviotas se adueñaban de los bancos vacíos haciendo lo que quiera que hagan las gaviotas por las tardes. Yumi caminaba a buen paso por el paseo marítimo, sus tacones marcando una cadencia precisa. Una cadencia tan exacta; ni muy veloz ni muy lenta, que sólo podía obtenerse tras treinta y cinco años de practicarla. Volvía a casa tras su jornada en la oficina. No acostumbraba a hacerlo andando, pero hacía un par de días su coche se había estropeado y no podía hacerlo de otro modo. De cualquier forma, Yumi prefería caminar a volver en autobús, atestado a esas horas. Así podía, por otro lado, ver el mar. Adoraba el mar, pero últimamente apenas podía observarlo, tan ocupada como estaba.
Mientras caminaba, pensó en los asuntos a resolver inmediatamente. Que hacer de cena, el informe de la siguiente semana… Siempre había funcionado así; cuando tenía tiempo libre lo invertía en intentar adivinar las trabas que aparecerían en el futuro. En su opinión eso suponía una virtud, y evitaba que se distrajese. Pero poco a poco la invadió una sensación cíclica, como si estuviese en un sueño. Su sombra cambiaba caprichosamente sobre los bancos del parque, como con vida propia. El ritmo invariante de sus pasos se imponía al resto de los sonidos de la ciudad, y al murmullo quedo del mar. La estructura simétrica del paseo, en ligera curva, favorecía la sensación de desconexión.
Al cabo de un rato, se abstrajo del todo. Al hacerlo, desaparecieron los pensamientos estructurados. Pero pervivía una sensación. Algunas veces una sensación cálida, como cuando haces balance de las cosas buenas que han pasado en un determinado día. Otras es reflexiva, más calmada. Sin embargo, aquella vez era diferente. La sensación era de vaga intranquilidad. La misma intranquilidad que tienes cuando sabes que has olvidado algo pero no recuerdas qué. Yumi ignoraba porque podía describirla con tanta precisión.
Y transcurrió el tiempo. Como sólo pasa el tiempo cuando está nevando. Suavemente, pasaron los minutos. Y luego las horas. Y luego una eternidad. O puede que no hubiese transcurrido ni un instante. Parecía que en aquella nube del tiempo nada iba a cambiar, pero a Yumi no le importaba. La aterraba quedarse sin tiempo, así que disfrutaba del que tenía ahora. Se encendieron las farolas del parque sin que lo notase, arrojando algo de luz artificial a la espectacular luz del atardecer que ya iluminaba las palmeras.
Surgió de la nada. Primero mucha niebla. Luego, su parque de la infancia. Donde había pasado las tardes cuando era niña. Ni siquiera lo recordaba hasta que lo vio. ¿Era realmente aquel parque? Giró repentinamente la cabeza. La bruma había invadido todo el entorno. Una bruma diferente a cualquiera que hubiese visto, del color del atardecer y que se movía en patrones caprichosos, como arena en el desierto. Se arremolinaba sobre todo lo que no era el parque. Por instinto, Yumi supo que nada bueno pasaría si se perdía en aquella bruma del tiempo.
Carente de más opciones, se volvió hacia el arenero. Estaba precintado para evitar que nadie se acercase, oxidado el tobogán, carcomida la madera de los columpios. Hacía mucho que ningún niño jugaba por allí. Aquel precinto sólo habría sido una constatación del hecho.
- ¿No es el tiempo algo fascinante? -dijo una voz en el interior del parque-.
Rebasó la cinta de plástico y entró al recinto. Sus tacones crujieron en contacto con la arena húmeda. Pasó por delante de los columpios. El parque cambiaba ante ella, sabía que a sus espaldas el entorno había vuelto a la bruma. Simplemente, adoptaba aquella forma ante su mirada.
Encontró al propietario de la voz subido en lo alto del tobogán, pero con los pies en las escaleras, de espaldas a la rampa. Era un niño, no tendría más de ocho o nueve años. Vestía a la forma occidental, con pantalones y camiseta. En su gorra rezaba “I love Tokyo”. Sonreía de una forma que daba escalofríos.
Yumi hizo lo que toda persona en su situación haría:
- ¿Dónde estoy? -preguntó bajito, como para no molestar a la niebla. Hablar se la hizo extraño.
- ¿Físicamente? En medio de un paseo marítimo, en el lapso de tiempo entre el que tus tacones golpean el suelo dos veces. Te he llamado aquí, Yumi. Quiero hablar contigo. Quiero algo de ti, y si me lo das consideraré dejarte ir.
- ¿Qué quieres de mí, entonces?
Negó con la cabeza, abatido.
- No puedo decirte eso. Tú mismo verás eso claro en un momento dado. Por ahora, hablemos.
Mientras decía esto, saltó desde su asiento en lo alto del tobogán hasta caer en frente suya, caminó hacia un columpio y la invitó a sentarse en el otro. La cadena chirrió un poco al hacerlo.
- Antes de hablar, tengo una pregunta. ¿Qué es este lugar?
Asintió. Sus ojos transmitían cierta tensión que contrastaba vivamente con su cara infantil.
- De hecho, con eso quería empezar. Estamos en la niebla. Tú has creado este lugar. Esto es simplemente la forma que adopta en tu subconsciente.
- Entonces es como pensaba -musitó para sí Yumi-.
El chico se rio y empezó a columpiarse. Hasta la atmósfera de la niebla cambió cuando lo hizo.
- ¡Eso es, buena intuición! Tal vez este entorno te de una pista de por qué estás aquí. Esto es la Niebla del Tiempo. Es lo que la mente crea cuando no puede percibir el tiempo. Los que aquí caen pueden permanecer una eternidad encerrados. Y una eternidad, Yumi, es el mayor castigo que una mente puede recibir.
- ¿Un castigo dices?
- Sí, un castigo. Por muchos más motivos de los que puedas imaginar.
- Siempre he pensado que si tuviese una eternidad, aunque tuviese que vivirla sola, sería mucho mejor que morir con tan poco tiempo como el que nos dan a los humanos. -suspiró Yumi-. Tal vez no quiera irme…
Por la cara del chico pasaron varias expresiones. La primera fue un odio tan gélido e inhumano que el paisaje que ofrecía la niebla se congeló, se hizo invierno de repente, y el arenero se cubrió de nieve. Por todas partes los árboles crujieron. Yumi, alarmada, saltó del columpio y se alejó unos cuantos pasos. Pero tan rápido como llegó pasó y durante largo tiempo la tristeza se apoderó de su cara y fue derritiendo la nieve. Por último, algo de resignación y unos suspiros y volvió a hablar, medio para sí medio para Yumi.
- Olvidaba la idiotez de los humanos. ¿Quieres más tiempo? Muy bien, no seré yo quien lo impida. Eres libre de elegir, verdaderamente. Pero sigamos hablando. Te diré por qué quieres más tiempo, sin saber siquiera qué es el tiempo. No te preocupes, después de ello no me verás más.
Abandonó el también el columpio y trepó por un enrejado metálico que llevaba tiempo oxidado. Yumi se preguntó cómo podía hacerlo si el metal probablemente seguía congelado.
- El tiempo -prosiguió y hasta el viento y la niebla se pararon a escuchar- es simple y llanamente capacidad para engañarte a ti misma. Cuando tienes tiempo, cuando tienes un futuro del que preocuparte, puedes olvidarte de todas esas cosas urgentes que quisiste cambiar. Puedes centrarte en qué debes comer mañana, qué nuevo encargo te mandará el jefe en el trabajo, que opinará de ti la vecina del sexto. Puedes aplazar esa parte de ti que te quiere obligar a hacer balance, a juzgarte. Puedes olvidar tus errores, puedes diluirte en la rutina, dormirte y despertar sólo cuando tu tiempo ya se haya consumido.
Porque sí, la vida es despertarse. Nacimos dormidos, y cuando va quedándonos menos tiempo vamos apreciándolo más y más. Y cuando estamos mirando de frente a la muerte, y ya no nos queda tiempo, nos despertamos. Pero entonces dormimos para siempre. No quieres, Yumi, el tiempo por los motivos correctos. Sólo quieres no despertar.
De repente, la niebla se transformó y el parque se convirtió en primavera. Los pétalos envolvieron el aire mientras ante sus ojos, aquel chico sin nombre empezaba a deshacerse en arena, arena del tiempo que se mezcló con la del arenero.
- Para ti hay opción, Yumi. No fue así en mi caso. ¿Quieres salir de aquí? Sólo debes enfrentarte a ti misma. Tuya es la elección, quedarte aquí o volver. Si te afrontas, descubrirás la manera de salir.
- ¡Espera! -ya se había desvanecido casi por completo-. Ni siquiera he preguntado tu nombre.
Pero para entonces ya había desaparecido. Y Yumi pensó que, como decía, no le volvería a ver.
El parque volvió a su apariencia otoñal. Yumi había perdido un nombre pero había ganado una eternidad… si la quería de veras. Se sentó sabiéndose sola, en frente del montoncito que había dejado el chico al caer. Supo, sin embargo, que no sería capaz de volver si se quedaba mucho tiempo en aquel sitio. Era, al fin y al cabo, un instante, el tiempo entre dos pasos. Y nadie podía cambiar radicalmente en un instante. Si lo hacía, se quedaría eternamente allí. Y no dudaba ya de la maldición que ello suponía. Pero, según el chico, debía afrontarse para salir. Sin embargo, no podía cambiar si quería salir. Era un dilema irresoluble. ¿O no?
A Yumi le bastó un pensamiento. “El tiempo es percepción. De nosotros depende lo rápido o lento que pase.” Recordó que, aunque nadie pueda cambiar, sí puede hacer una promesa de cambiar en un instante. Sí puede darse cuenta de algo. Y ella, en el fondo, ya lo había hecho.
Cerró los ojos y expresó su resolución a la niebla: “no voy a huir hacia el futuro”. Supo que había acertado cuando sintió un viento huracanado. Se desorientó, sonó un tacón en el suelo. Sin abrir los ojos, anduvo otro paso. Y, sonriendo, continuó su camino.
Sentado en un parque de un paseo marítimo -esta vez real- pero invisible para ella, Najiku, demonio del tiempo, la observó pasar. Cuando se perdió de vista chasqueó la lengua, fastidiado, y fue en busca de su siguiente víctima.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Lun Jun 12, 2017 11:07 am
por El Buda
Yo dejo tres microrrelatos muy cortos de tema fantástico, para que así haya más variedad para leer. La única pega es que ya sabéis que son míos, pero no importa.
La biblioteca de Babel
- Spoiler: Mostrar
- Recuerdo que aquella noche cené con Borges. La velada transcurrió sin incidencias, con ceremoniosa naturalidad. Conversamos, casi por mera cortesía, sobre el tiempo, el cine de Howard Hawks, las carreras de caballos; tras los postres, sin embargo, nos demoró una animada discusión sobre las significaciones del capítulo VI de la primera parte del Quijote. Sin saber cómo el debate había podido desviarse tanto de su objeto original, acabé por citar una leyenda medieval árabe, o acaso persa, que refiere que en algún lugar de Irak se encuentra una biblioteca que reúne entre sus anaqueles toda la literatura que ha sido escrita. Borges me replicó que erraba, que la perdida biblioteca contiene, en un número vasto pero finito de volúmenes, toda la literatura que nunca será escrita; luego me remitió sin mucha convicción a no sé qué obra de no sé qué pensador sirio.
Pues bien, un servidor puede corroborar que la leyenda, cualesquiera sean sus versiones, no es cierta, pues esa misma madrugada la encontré y vi, entre las páginas de uno de sus anchos volúmenes, plasmadas estas mismas líneas.
El ocio del diablo
- Spoiler: Mostrar
- Las incursiones del diablo en el mundo terrenal son esporádicas y puramente ociosas: con humano disfraz gusta de pasearse inadvertido por la tierra para cometer alguna fechoría.
Hasta el momento, la última vez que el maligno se ha mezclado entre los hombres fue el 24 de enero de 1989, en Bradford, Florida. Aquella mañana allí había de ser ejecutado Ted Bundy, responsable de la muerte de alrededor de cien mujeres entre 1974 y 1975. Bundy, tras haber conseguido retrasar su punto y final en numerosas ocasiones, por fin iba a ser electrocutado. Muchos aún hoy le consideran la encarnación misma del mal.
Cegados por la tensión del momento, los que estuvieron presentes en la ejecución del macabro asesino no se percataron de que su verdugo, despistado, había olvidado ocultar sus cuernos.
El arma de Chéjov
- Spoiler: Mostrar
- En una habitación desconocida se halla un hombre. La habitación no tiene puertas ni ventanas. En su centro hay una mesa; sobre la mesa hay un revólver. Aturdido, nervioso, el hombre escudriña la estancia en busca de una salida, de una suerte de salvación oculta, sin éxito. Se lamenta. Grita, primero pidiendo auxilio, luego de manera irreflexiva. Se desespera. Llora.
Transcurre un tiempo indefinido. El hombre se calma. Divaga. Juzga su situación imposible; se convence de que todo es un mal sueño. Realiza movimientos erráticos en derredor de la mesa, en silencio, la mirada fija en el revólver. Advierte que el oxígeno se agota. Recuerda el precepto del «arma de Chéjov». (El arma de Chéjov es un principio dramático que determina que cada elemento de la narración debe desempeñar una función expresa y necesaria, o de lo contrario ha de ser eliminado. Su autor lo expresó así: «Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí.»)
El hombre se complace en su razonamiento. «El revólver es el arma de Chéjov.» Llega a la conclusión de que si lo dispara, despertará. Coge el revólver. Amartilla. Deduce que el disparo debe tener un objetivo: se apunta a la cabeza. Respira. Aprieta el gatillo…
No ocurre nada. El tambor no tiene balas.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Mar Jun 13, 2017 10:38 am
por Crikrien
Si tuviera que hacer una votación, dejando a un lado los microrelatos porque entiendo que no forman parte del concurso, diría que por orden de gusto, el mío concretamente, serían: Arena y Metal, Circo y luego 4 de Mayo.
Si tuviera que intentar hacer una crítica constructiva sería que en 4 de Mayo al ser un relato corto, uno espera que el impacto final o tal vez lo sucedido fuera algo más trascendente, lo estuve leyendo esperando inconscientemente que algo más "gordo" pasaría, en el del Circo, creo que con el mensaje tan potente que tiene sobre el espejo, tal vez debería haberle dado más importancia a esa conversación y haber ocupado mucho más del relato en ese instante de encontrarse con ese reflejo, y sobre Arena y Metal no encuentro nada negativo que sea reseñable.
Los tres han estado bien, me han gustado. 4 de Mayo por su simpleza y naturalidad, gente normal con poderes, se plasma bastante bien. En el del Circo por la crítica social hacia el ser humano y la forma en la que articulamos nuestras sociedades y en el de Arena por esa comida de olla con el tiempo y el espacio.
En cuanto a la redacción, bastante coherente con el tema. 4 de Mayo ha optado por un estilo informal, muy bien encaminado a lo que es reflejar un día cualquiera entre gente con poderes. Mientras que el de Circo realista, minucioso y humano, muy cercano a lo que simboliza sobre la sociedad su discurso y por último Arena pues a un paso entre el realismo y toques oníricos que son bastante interesantes.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Dom Jun 25, 2017 5:40 pm
por trafalgar ha muerto
Vale, me lo he leido todo.
Lo primero que debo hacer es quitarme el jodido sombrero (los cascos, en mi caso) ante los relatos cortos del maestro The Buddha. En serio, es espectacular. Serían espectaculares incluso si proviniesen de un escritor profesional. El primero me encanta, el segundo esta bien y el tercero es una pasada. Y si ya me parece difícil conseguir un relato que provoque esa sorpresa (y posterior expectación en los siguientes) con tan pocas frases, hacerlo 3 veces seguidas y sucesivas es brutal. De 10, en mi opinión.
Y luego:
1 punto (o los que fueren): 4 de marzo Es un relato bien ejecutado. No tengo ninguna cosa especial que me haya llamado la atención negativamente como para criticarlo, pero supongo que querrás feedback.
Yo hubiese juntado más algunos párrafos, queda más compactito. Entiendo lo de hacerlo cotidiano y me parece que queda bien, pero tal vez se pudiese haber enfatizado más algunas situaciones para dejar claro que está haciendo, como la levitación del principio. Igual con los personajes. De hecho me parece que del siguiente relato, el del Circo de los Espejos, podríamos sacar bastante de cómo en una frase se construye una personalidad hiperbizarra para cada cliente que sea divertida y atraiga hacia las situaciones de cada personajes. Es una opinión, pero creo que tu relato hubiese resaltado más con algún truquillo del estilo.
Por lo demás, me parece muy guay. Las conversaciones se te dan mucho mejor que a mi, que envidia QQ. El relato está bien realizado pese a que has querido hacer algo que parece muy fácil pero que luego es bastante complicado, el "narrar por narrar"; contar un día de la vida de alguien y que atraiga. Por eso aunque lo puntue así me parece muy guay y el tipo de cosas que mola ver de este concurso. Además creo que está bien pensado en torno al tema del realismo mágico aunque tire más hacia la fantasía.
2 puntos (o los que correspondieren): El Circo de los Espejos Me gusta mucho, me ha divertido. Consigue ser extraño y mantener un tono distendido sin perder el mensaje y la crítica. La metáfora de los espejos (y su interacción con la suerte) está genial. Es igual el relato que más se acerca al realismo mágico y eso, tiene un espíritu propio que mola.
No tengo casi ninguna crítica, salvo que hay partes donde me parece que se narra muy rápido y se podría ralentizar el ritmo para mejorar el "flujo" del relato. Pero vamos, chorradas.
(Y si participasen los microrelatos que no lo se, para mi se llevarían el gato al agua)
Por mi parte ya sabeis qué he escrito. Ya sabeis que opino que es caquita pero un poco menos caquita ahora que lo he releido en un momento. Cambiaría unas cuantas cosas, eso sí XDD. Y ya sabeís, si escribo yo que no tengo ni puñetera idea cualquier forero anónimo (o vago) que pueda estar leyendo esto también puede hacer algo sin miedo a hacer el ridículo xD.
No dejemos morir este concurso gente, que escribis muy bien coñe.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Lun Jun 26, 2017 8:19 pm
por Arpegio
Bueno, me toca, para una vez que participo.
Los relatos de The Buddha son como tres bombones: pequeños, intensos y deliciosos. Una pena que no entren en el concurso. Ahora los otros.
4 de marzo: Es mi hijo y le quiero. Tenía un par de ideas pensadas de gente en una construcción, y un par de situaciones más, pero no sabía cómo meterlas en el relato.
Después de leer el comentario de Crikien, se me ocurrió que podría haber metido alguna situación de tensión, como la nota de un examen para generar un poquito de suspense y resolverlo al final. Para la próxima edición lo intentaré tener en cuenta.
El circo de los espejos: Para mí, éste sería el ganador, ya que se acerca más a lo que yo esperaba de realismo mágico, con fantasía y cosas así.
Arena y metal: Dentro de que tiene más fantasía, me gusta menos simplemente por el tono más filosófico y onírico, por lo que he comentado sobre el relato anterior.
Y nada, en la próxima edición intentaré por lo menos participar y hacerlo mejor.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Mié Jun 28, 2017 8:34 pm
por Shenron
Para cerrar ya esta edición tan rara:
- 2 puntos: Arena y Metal. Me ha atraído la temática y la dificultad que conlleva su narración, nada fácil cuando hablamos de algo tan abstracto como el tiempo.
-1 punto: 4 de Marzo. Deduzco que te has basado en tu experiencia estudiantil para escribirlo pero no me ha enganchado del todo, no sé, gente con poderes podría acabar en unas situaciones muy variopintas...Por lo demás todo correcto, muy fácil de leer.
En cuanto a mi obra del "circo" pensé que podía denominarse como realismo mágico pero cuando vi la definición con más detenimiento me percaté de que no. Al menos disfruté escribiendólo...
Nos vemos y felicidades al ganador o a los participantes.
P.D. Dicen que lo bueno suele presentarse en frascos pequeños.

Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Mié Jun 28, 2017 8:58 pm
por Arpegio
Entonces, el próximo concurso, o tema, o lo que sea, ¿Cuándo es y sobre qué tema va a ser?
Y eso, enhorabuena a los participantes y a ver si la próxima edición sale más gente.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Sab Jul 15, 2017 11:28 pm
por trafalgar ha muerto
Ale gente, que en verano hay (bueno, para algunos) más tiempo.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Sab Jul 29, 2017 5:35 pm
por Arpegio
Bueno, ahora que me acuerdo, y se supone que en verano hay tiempo, creo que se podría hacer alguna edición en agosto, no?
Si esto cuaja, y aunque no haya ganado, propongo el tema de música, por decir alguno.
A ver si se anima suficiente gente y podemos tener un concurso decente.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Sab Jul 29, 2017 8:17 pm
por El Buda
A mí me apetece una de microrrelatos.
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Sab Jul 29, 2017 8:23 pm
por Marty McFly
A las profundas cavernas de una montaña helada llegan unas palabras arrastradas por el gélido viento: "propongo el tema de música". En ella, un vagabundo con pintas de travesti se levanta de su trono de hielo y le mete una patada a un montículo de nieve, el cual se deshace mostrando a un hispter maltrecho y soñoliento.
- ¿Cuánto ha pasado?
+ Demasiado. Es hora de practicar nigromancia otra vez.
- Las buenas costumbres nunca se pierden.
Lo cual, resumido, viene a decir que Poli y servidor nos apuntamos al tema de música que propone Arpegio. Ojalá más gente se anime y podamos ser cinco o seis para desempolvar la pluma y rehabilitarnos en el arte de la escritura. Junto al fiel Buddha, somos cuatro por lo que veo. Hay que definir un poco el tema, pero puede quedar una gran edición.
Aunque claro, todo depende de si el héroe de este tema nos concede el favor una vez más...
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Sab Jul 29, 2017 8:38 pm
por Javisba
¡¡¡Ya estoy aquí!!!
Esta vez en forma de héroe al parecer, los tiempos varian de sempiternidad a heroismo. He sido convocado por un ser del futuro para recoger relatos una vez más, siempre y cuando arpegio este de acuerdo.
Perfila un poco el tema arpegio, que
música es muy amplio, haz un post de esos clasicos de inicio de edición
(Con sus fechas, normas y toda la pesca) y que empiece la fiesta.
PD: Que se me acaba de ocurrir, al ser el tema Música se podrian acompañar los relatos con alguna tonada, es una idea
Re: Concurso mensual - 39ª edición: Dogma PK
Publicado: Sab Jul 29, 2017 9:06 pm
por Eli Lawliet
Cuando dicen música... En que sentido estamos hablando?
No me llama mucho ya que no entiendo el foco del tema, pero si alguien me ilumina podría apuntarme.