Historias Piratas, Volumen2
- Jim Hawkins
- Recluta Privado de Primera

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Hawkins & Co.: El regreso de Tris.
Cuando el capitan Hawkins y los demás partieron de la aldea donde fueron atacados, justo en la dirección opuesta marchaba la teniente Tris con el Hawkinswood y Soga, su misión asaltar una prisión, su objetivo principal, encontrar a Cirón un italiano nacido en Roma, que vivia hasta el dia de su encarcelamiento en el mismisimo Vaticano. Diversas fueron las razones de la captura de Cirón, de todas ellas la única cierta era... que sabía demasiado.A Cirón se le permitia vivir en el Vaticano por que es un hombre con cualidades excepcionales, su sexto sentido le hace conocedor de los mayores secretos de los hombres y eso le hace peligroso. Cuando era joven fue espia para la Iglesia y recorrió todo el mundo conocido recopilando información para los rincones más oscuros del reino papal. Mucho antes de la toma de Nápoles por parte de Hawkins , Cirón y el capitan ya se habian cruzado y tuvieron una charla muy emotiva:
-!!Mr. Hawkins¡¡- exclamó Cirón- Capitán Sly Hawkins, para vos- le interrumpio Sly.- Estoy encantado de conocerle al fin, ¿Sabe quien soy?, si no le ofende la pregunta- dijo haciendo una reverencia el hombre- Si, es Cirón el telepata. Un perro faldero de la Iglesia, ellos le protegen y vos no cuenta cosas, aunque¿ Me gustaria saber porque la Inquisición no le silencia, si es una carga para ellos?- pregunto Hawkins con bastante interés( la obsesión de Hawkins por la Iglesia era evidente, el reino europeao con mayor fortuna que habia en el mundo, se encontraba en una ciudad dentro de los muros de Roma, menudo botín)- Le responderé muy agusto, pero antes tiene que hacerme un favor- rogo Cirón- Tal vez- repondió Hawkins- Vos tiene que acceder a tener una charla conmigo- dijo el hombre- ¿Pero , entonces esto que estamos teniendo que es para vos?- respondio sarcástico Hawkins- No, yo me refiero a que me habrá su corazón- la cara de Hawkins no tenia precio- Disculpe, no puedo satisfacerle en ese aspecto tampoco y así que lo mejopr será que me march...- decía Hawkins cuando Cirón le interrumpio- Sientese capitan, me parece que vos no me entiende. Así que le hablaré con franqueza. La telepatia es capaz de leer los pensamientos de la gente, pero solo los que pasan por su mente en ese instante. Así , yo ahora soy capaz de ver que vos entiende lo que le estoy diciendo. Pero está habilidad se puede explotar mucho más, cuando se abre un corazón. Los sentimientos que no se explican con palabras desvelan más cosas de las que nos imaginamos y si fueramos capaces de escuchar nuestros corazones lograriamos antes nuestros objetivos. Pero, esto no queda solo aqui. Se llega mucho más lejos, pues está habilidad es capaz de leer el futuro de las personas e incluso el pasado que no recordamos. Y bien,¿accederá?- preguntó Cirón- ....Está bien, acepto- respndio Hawkins.
La Isla de Siracusa habia sido el mayor reto que le habia planteado Hawkins nunca jamás a uno de sus tenientes, así que las palabras que le dijo Hawkins a Tris cuando salió del puerto todavia resuenan en la cabeza de la muchacha, ("Tris, esa isla es lo más parecido al infierno. Los hombres que hay alli, no tienen alma ni corazón, se las robarón para que no tuvieran compasión por ninguno de los bribones que se encuentran encerrados. Y anque no te lo digo muy amenudo, tú para mi eres las más importante de mis hombres, y jamás me perdonaria que te ocurriera nada. Pero tú eres la única capaz de lograrlo y yo confio en ti.") mientras con la cara manchada y las manos sucias de sangre observa como cada vez se acerca más la costa . A lo lejos ya se ve amarrado Viento, casi del todo reparado; pero ahora los que necesitan ser reparados son tanto el Soga como el buque insignia. En el Hawkinswood, donde antes se encontraba el camarote privado de Van Freud, ahora hay un agujero desde donde si te asomas ves la cocina y además posee otros quince agujeros más repartidos por todo el casco, pero esque además la situación en el Soga es practicamente la misma.
- Gracias a aquella repentina tormenta logramos escapar- decia Tris- No se porque mi capitan nos mando tan lejos solo por vos, un pobre anciano incapaz de luchar- repetia una y otra vez Tris muy enfadada por los desperfectos que habia sufrido sus naves- Por lo que veo señorita usted no me conoce- preguntó Cirón que se encontraba sentado en una silla al lado de Tris, estaba muy magullado y tenia una fea herida en su brazo izquierdo- Si, usted es Cirón ¿O a caso nos ha engañado? Traedme un cuchillo que le rebane el pescuezo- gritaba furiosa- Eso no te convendrá. Tu amado capitan pagaria mucho dinero por tenerme en su poder- dijo Cirón , mientras Tris se quedaba sorprendida-...¿Amado?...- dijo Tris-pero que demonios se ha creido usted que es- repetia Cirón las palabras que iba a decir Tris- Si exacto es exactamente lo que usted está pensando señorita....Yo Cirón, soy telepata. Y si, ese es el motivo por el cual su capitan me necesita. Y yo estoy encantado de volverle a ver. A por cierto ya hemos llegado a la costa. ¿ Ahora que?-pregunto Cirón.
-Las Rutas del Oro-
continuara...
Jim Hawkins
Cuando el capitan Hawkins y los demás partieron de la aldea donde fueron atacados, justo en la dirección opuesta marchaba la teniente Tris con el Hawkinswood y Soga, su misión asaltar una prisión, su objetivo principal, encontrar a Cirón un italiano nacido en Roma, que vivia hasta el dia de su encarcelamiento en el mismisimo Vaticano. Diversas fueron las razones de la captura de Cirón, de todas ellas la única cierta era... que sabía demasiado.A Cirón se le permitia vivir en el Vaticano por que es un hombre con cualidades excepcionales, su sexto sentido le hace conocedor de los mayores secretos de los hombres y eso le hace peligroso. Cuando era joven fue espia para la Iglesia y recorrió todo el mundo conocido recopilando información para los rincones más oscuros del reino papal. Mucho antes de la toma de Nápoles por parte de Hawkins , Cirón y el capitan ya se habian cruzado y tuvieron una charla muy emotiva:
-!!Mr. Hawkins¡¡- exclamó Cirón- Capitán Sly Hawkins, para vos- le interrumpio Sly.- Estoy encantado de conocerle al fin, ¿Sabe quien soy?, si no le ofende la pregunta- dijo haciendo una reverencia el hombre- Si, es Cirón el telepata. Un perro faldero de la Iglesia, ellos le protegen y vos no cuenta cosas, aunque¿ Me gustaria saber porque la Inquisición no le silencia, si es una carga para ellos?- pregunto Hawkins con bastante interés( la obsesión de Hawkins por la Iglesia era evidente, el reino europeao con mayor fortuna que habia en el mundo, se encontraba en una ciudad dentro de los muros de Roma, menudo botín)- Le responderé muy agusto, pero antes tiene que hacerme un favor- rogo Cirón- Tal vez- repondió Hawkins- Vos tiene que acceder a tener una charla conmigo- dijo el hombre- ¿Pero , entonces esto que estamos teniendo que es para vos?- respondio sarcástico Hawkins- No, yo me refiero a que me habrá su corazón- la cara de Hawkins no tenia precio- Disculpe, no puedo satisfacerle en ese aspecto tampoco y así que lo mejopr será que me march...- decía Hawkins cuando Cirón le interrumpio- Sientese capitan, me parece que vos no me entiende. Así que le hablaré con franqueza. La telepatia es capaz de leer los pensamientos de la gente, pero solo los que pasan por su mente en ese instante. Así , yo ahora soy capaz de ver que vos entiende lo que le estoy diciendo. Pero está habilidad se puede explotar mucho más, cuando se abre un corazón. Los sentimientos que no se explican con palabras desvelan más cosas de las que nos imaginamos y si fueramos capaces de escuchar nuestros corazones lograriamos antes nuestros objetivos. Pero, esto no queda solo aqui. Se llega mucho más lejos, pues está habilidad es capaz de leer el futuro de las personas e incluso el pasado que no recordamos. Y bien,¿accederá?- preguntó Cirón- ....Está bien, acepto- respndio Hawkins.
La Isla de Siracusa habia sido el mayor reto que le habia planteado Hawkins nunca jamás a uno de sus tenientes, así que las palabras que le dijo Hawkins a Tris cuando salió del puerto todavia resuenan en la cabeza de la muchacha, ("Tris, esa isla es lo más parecido al infierno. Los hombres que hay alli, no tienen alma ni corazón, se las robarón para que no tuvieran compasión por ninguno de los bribones que se encuentran encerrados. Y anque no te lo digo muy amenudo, tú para mi eres las más importante de mis hombres, y jamás me perdonaria que te ocurriera nada. Pero tú eres la única capaz de lograrlo y yo confio en ti.") mientras con la cara manchada y las manos sucias de sangre observa como cada vez se acerca más la costa . A lo lejos ya se ve amarrado Viento, casi del todo reparado; pero ahora los que necesitan ser reparados son tanto el Soga como el buque insignia. En el Hawkinswood, donde antes se encontraba el camarote privado de Van Freud, ahora hay un agujero desde donde si te asomas ves la cocina y además posee otros quince agujeros más repartidos por todo el casco, pero esque además la situación en el Soga es practicamente la misma.
- Gracias a aquella repentina tormenta logramos escapar- decia Tris- No se porque mi capitan nos mando tan lejos solo por vos, un pobre anciano incapaz de luchar- repetia una y otra vez Tris muy enfadada por los desperfectos que habia sufrido sus naves- Por lo que veo señorita usted no me conoce- preguntó Cirón que se encontraba sentado en una silla al lado de Tris, estaba muy magullado y tenia una fea herida en su brazo izquierdo- Si, usted es Cirón ¿O a caso nos ha engañado? Traedme un cuchillo que le rebane el pescuezo- gritaba furiosa- Eso no te convendrá. Tu amado capitan pagaria mucho dinero por tenerme en su poder- dijo Cirón , mientras Tris se quedaba sorprendida-...¿Amado?...- dijo Tris-pero que demonios se ha creido usted que es- repetia Cirón las palabras que iba a decir Tris- Si exacto es exactamente lo que usted está pensando señorita....Yo Cirón, soy telepata. Y si, ese es el motivo por el cual su capitan me necesita. Y yo estoy encantado de volverle a ver. A por cierto ya hemos llegado a la costa. ¿ Ahora que?-pregunto Cirón.
-Las Rutas del Oro-
continuara...
Jim Hawkins

"La perfección no está en la estatua, la perfección es algo que lleva el puro mármol blanco y que el artista saca a relucir": Anónimo
- Long_Jhon_Silver
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Cap. 001 "Reaparición"
Ocupado de su nuevo puesto en la marina, Rentarou Satsuma caminaba despreocupadamente comprobando que todo estuviese en orden en la isla de Aguas Fuertes. Como nuevo Capitán de Zona su función se refería no sólo a mantener alejados a los pocos piratas que aún quedaban en estas aguas, si no que también debía ocuparse del correcto funcionamiento del comercio en la zona y de que se observara la ley del Gobierno Mundial, tanto en tierra como en el mar. Rentarou Satsuma, ya no era el mismo joven de antes, el tiempo había pasado desde que dejó la ilegalidad de su antiguo puesto, ya no era perseguido por la ley, sino que él era la ley. Todo había cambiado, aquella noche en que vio partir a su antiguo capitán junto a su segundo de abordo, en el maltratado barco que tanto tiempo habían habitado. Se habían arriesgado ellos dos solo por salvar a su querida tripulación, habían dado su vida por salvar las vidas de sus fieles compañeros. Sabía que su sobrevivencia era un homenaje a aquel hombre al que admiraba tanto, por eso se prometió vivir. Cambio su nombre para cambiar su vida, se unió a un barco pesquero para aprovechar su experiencia como marino, y un día, en que por defender a una dama en apuros(recordando lo que siempre decía su ex capitán: Los verdadero malvados son los que pueden atentar contra una mujer), obtuvo el reconocimiento del pueblo y fue reclutado como marine. Entrar en la fuerza fue el primero de los pasos de su carrera ascendente. En menos de un año había llegado al puesto de capitán, por sus ideas, su responsabilidad y su honor a prueba de todo. ¿Por qué recordaba esto ahora?, se preguntó. Respiro hondo, miro el horizonte y creyó ver un barco surcando el mar contra el sol. Se restregó los ojos y no logro ver nada. Aquella imagen tenía algo familiar. Se volteó y encontró ante sí a uno de sus subordinados, que con los ojos desorbitados y con la respiración entrecortada le traía un informe del cuartel general. Sorprendido lo miró y se apresto a escuchar:
--Capitán Satsuma, señor-- Dijo el grumete cuadrandose ante él.
--Hable grumete--Le dijo respondiendo a su saludo marcial.
--Es terrible señor. El informe del cuartel general dice que en las aguas meridionales, cercanas a las isla abandonadas ha aparecido un barco fantasma--
Incrédulo y esbozando una sonrisa de burla. el capitán Satsuma miro al grumete y le dijo:
--No es posible que el cuartel general crea en fantasmas. Y si así fuera, que importa que un barquito se pasee por ahí asustando--
--Lo mismo pensé yo señor. Pero el informe del cuartel general es muy serio, de hecho, le dan prioridad al caso y le ordenan investigar--
Esto no se veía nada bien, salir de la isla para investigar un caso de un barco fantasma. Alguien en la marina se había vuelto loco. Cogió el informe que le presentaba el grumete y se percato que junto a él había una fotografía. Al verla pregunto:
--Y esto, ¿que significa?--
--Es una imagen del supuesto barco, señor. Pero yo no logro ver más que un viejo y destartalado bote--
Rentarou Satsuma miró la fotografía, su cara despreocupada adquirió un tono sorprendido, no podía dar crédito a su ojos. Miró una y otra vez la imagen hasta que estuvo seguro. En la distancia, sobre un mar calmo y cercano a un peñón de la isla desconocida, se veía la silueta de un barco viejo y maltratado, pero ciertamente muy conocido para él.
--¡¡El Caledonia!!--Exclamó en voz alta.--Es el Caledonia--
Sin prestar atención a la cara de pregunta de su subordinado enfilo hasta el edificio donde estaban sus oficinas. Tenía que contactarse de inmediato con el cuartel general. Si el barco que veía era el que creía haber reconocido; algo no muy bueno se precipitaba sobre la tranquilidad de los mares. Se sentía desesperado, en su corazón un viejo sentimiento reaparecía; las calles por las que corría no le parecían las mismas de antes y su cuerpo cansado extrañamente hasta ahora, recuperaba una antigua vitalidad perdida. Sin embargo ya nada era como antes, él era otro ahora y todo su pasado debía desaparecer. Antes de llegar al edificio, mientras su escolta lo perseguía, se topo con un viejo trovador que cantaba una historia sobre antiguas batallas en el mar, sin saber porque se paralizó al escuchar lo que decía la letra de aquella historia:
--Y en una noche terrible, amenazados por el arcano mar,
libero el viejo capitán a sus gaviotas, les pidió que vivieran muchos años más,
mientras la ley le acechaba, a orillas de la soledad.
Levo anclas en su cansado barco, mirando desafiante a la oscuridad,
una sonrisa flameaba, dándole luz a la oquedad,
ya nada le separaba de la ansiada inmortalidad.
Solo él y su fiel oficial quedaron sobre el antiguo barco
él y su mano derecha, enfrentándose al mismo diablo
dicen que hoy son dueños del mundo
de los sueños y del terror
en el corazón de los temerosos viven
El viejo Long Jhon Silver; el gran Mijok--
¿Quién era ese viejo?, ¿Por qué sabía lo que había ocurrido aquella noche?. De pie frente a él, lo examino de arriba a abajo, algo familiar había en su encorvada apariencia. No pudo pensarlo más, uno de sus hombres le urgía para que se apurase a entrar al edificio, tenia una llamada del Almirante supremo. Al desviar la mirada del hombre, vislumbro como este le hacía una reverencia para despedirse. Corrió hasta su oficina, cogió el den-den mushi y se reporto:
--Rentarou Satsuma al habla señor--
--Rentarou Satsuma, le hemos visto--Dijo una voz del otro lado del teléfono
--A quién, señor--Pregunto
--No ha recibido acaso el reporte--
--Acabo de revisarlo, pero no entiendo que relación tiene ese viejo barco con lo que usted me dice--
--Sí observo bien la fotografía, y si es cierto lo que dicen de usted; sobre su capacidad para memorizar barcos; habrá reconocido en esa imagen el barco de un viejo conocido de la marina--
--Exactamente, el barco lo reconozco, es el Caledonia, del famoso y desaparecido Long Jhon Silver, pero eso no me dice nada--
--Pues al que hemos visto ha sido al mentado Long Jhon Silver, lo encontró una patrulla de inspección en un bar de una isla olvidada--
Por la mente de Rentarou pasaron un montón de imágenes de su antigua vida, sus antiguos compañeros, su viejo capitán. Sin dar crédito a lo que oía se atrevió a preguntar:
--Y fue capturado?--
--No, lamentablemente el escuadrón enviado allí estaba compuesto por gente muy nueva. Se asustaron al primer movimiento del viejo Silver, se nota que no conocían sus triquiñuelas. El punto es que esto significa que se reactiva la búsqueda de este pirata, así como de su segundo de abordo. Se reactivan las recompensas puestas sobre sus cabezas y se pagara por cualquier información que podamos recibir al respecto--
No había duda, los antiguos navegantes volvían para retomar su lugar en esta nueva época, el pasado volvía para caer con todo su peso sobre las nuevas generaciones y el horizonte ya no se veía tan claro como hasta ahora.
--Una cosa más capitán Setsuma. Espero que de esto no se entere mi hija. Sabe bien que seria capaz de ir al infierno con tal de vengarse de ese tal Silver--
--Así será señor. No le informaremos nada a la almirante Alira, Aunque dudo mucho de que no se haya enterado aún--
---------------------------------------------------------------------------------------------
Un hombre cubierto por una capa se acerca al viejo trovador, con una sola mirada se entienden y se alejan de las luces de la ciudad. Cuando solo las sombras los cubren, el extraño se despoja de su capa y deja ver una chaqueta algo raída y bajo ella el brillo de una espada bien cuidada. El viejo, se endereza de a poco y contra la luz de la luna se recorta una figura de un hombre alto e imponente.
--Muy buena canción capitán--dice el sujeto de la capa
--Muy buena idea Mijok, asesino de sueños--responde el tipo imponente
--Crees que con esto baste, capitán--
--Será suficiente Mijok, solo así podremos saber si queda espacio en este nuevo mundo, para Silver y sus Outlaws--
--Y si no parece ninguno Silver--Pregunto Mijok incrédulo como siempre
--Entonces estaremos como al principio Mijok, solos y esperando que algo suceda. Ahora olvidate de esto y bebamos, que tanto cantar me ha dado sed--
En la quietud del mar nocturno dos hombres levantan sus botellas y brindan por el pasado que vuelve. Sentado frente a su escritorio, otro hombre no puede dormir pensando en las decisiones que tomo en su vida, que elegirá ahora, que el viejo camino ha reaparecido?.
Continuará
Bien, mucho tiempo después de mi capitulo 000, retomo aquí el comienzo de una nueva-vieja historia, espero que os guste y que nadie se moleste si le hago participar. Ah, si alguien más quiere ser incluido, basta un MP y yo le incluyo en la historia. Eso sí, el como, y el porque, así como el bando lo determinaré yo arbitrariamente...Es broma, aceptaré sugerencias...Bien, espero que os guste, que la lean y que se animen...Nos leemos.
P.D.: A ver si adivinas porque te puse de marine Amigo Rentarou...hehehehe
P.D.2: A ver si ahora si vuelves, ehh Terr...digo Alira....
P.D.3: Mijok, lo mismo pa´ti.....
Ocupado de su nuevo puesto en la marina, Rentarou Satsuma caminaba despreocupadamente comprobando que todo estuviese en orden en la isla de Aguas Fuertes. Como nuevo Capitán de Zona su función se refería no sólo a mantener alejados a los pocos piratas que aún quedaban en estas aguas, si no que también debía ocuparse del correcto funcionamiento del comercio en la zona y de que se observara la ley del Gobierno Mundial, tanto en tierra como en el mar. Rentarou Satsuma, ya no era el mismo joven de antes, el tiempo había pasado desde que dejó la ilegalidad de su antiguo puesto, ya no era perseguido por la ley, sino que él era la ley. Todo había cambiado, aquella noche en que vio partir a su antiguo capitán junto a su segundo de abordo, en el maltratado barco que tanto tiempo habían habitado. Se habían arriesgado ellos dos solo por salvar a su querida tripulación, habían dado su vida por salvar las vidas de sus fieles compañeros. Sabía que su sobrevivencia era un homenaje a aquel hombre al que admiraba tanto, por eso se prometió vivir. Cambio su nombre para cambiar su vida, se unió a un barco pesquero para aprovechar su experiencia como marino, y un día, en que por defender a una dama en apuros(recordando lo que siempre decía su ex capitán: Los verdadero malvados son los que pueden atentar contra una mujer), obtuvo el reconocimiento del pueblo y fue reclutado como marine. Entrar en la fuerza fue el primero de los pasos de su carrera ascendente. En menos de un año había llegado al puesto de capitán, por sus ideas, su responsabilidad y su honor a prueba de todo. ¿Por qué recordaba esto ahora?, se preguntó. Respiro hondo, miro el horizonte y creyó ver un barco surcando el mar contra el sol. Se restregó los ojos y no logro ver nada. Aquella imagen tenía algo familiar. Se volteó y encontró ante sí a uno de sus subordinados, que con los ojos desorbitados y con la respiración entrecortada le traía un informe del cuartel general. Sorprendido lo miró y se apresto a escuchar:
--Capitán Satsuma, señor-- Dijo el grumete cuadrandose ante él.
--Hable grumete--Le dijo respondiendo a su saludo marcial.
--Es terrible señor. El informe del cuartel general dice que en las aguas meridionales, cercanas a las isla abandonadas ha aparecido un barco fantasma--
Incrédulo y esbozando una sonrisa de burla. el capitán Satsuma miro al grumete y le dijo:
--No es posible que el cuartel general crea en fantasmas. Y si así fuera, que importa que un barquito se pasee por ahí asustando--
--Lo mismo pensé yo señor. Pero el informe del cuartel general es muy serio, de hecho, le dan prioridad al caso y le ordenan investigar--
Esto no se veía nada bien, salir de la isla para investigar un caso de un barco fantasma. Alguien en la marina se había vuelto loco. Cogió el informe que le presentaba el grumete y se percato que junto a él había una fotografía. Al verla pregunto:
--Y esto, ¿que significa?--
--Es una imagen del supuesto barco, señor. Pero yo no logro ver más que un viejo y destartalado bote--
Rentarou Satsuma miró la fotografía, su cara despreocupada adquirió un tono sorprendido, no podía dar crédito a su ojos. Miró una y otra vez la imagen hasta que estuvo seguro. En la distancia, sobre un mar calmo y cercano a un peñón de la isla desconocida, se veía la silueta de un barco viejo y maltratado, pero ciertamente muy conocido para él.
--¡¡El Caledonia!!--Exclamó en voz alta.--Es el Caledonia--
Sin prestar atención a la cara de pregunta de su subordinado enfilo hasta el edificio donde estaban sus oficinas. Tenía que contactarse de inmediato con el cuartel general. Si el barco que veía era el que creía haber reconocido; algo no muy bueno se precipitaba sobre la tranquilidad de los mares. Se sentía desesperado, en su corazón un viejo sentimiento reaparecía; las calles por las que corría no le parecían las mismas de antes y su cuerpo cansado extrañamente hasta ahora, recuperaba una antigua vitalidad perdida. Sin embargo ya nada era como antes, él era otro ahora y todo su pasado debía desaparecer. Antes de llegar al edificio, mientras su escolta lo perseguía, se topo con un viejo trovador que cantaba una historia sobre antiguas batallas en el mar, sin saber porque se paralizó al escuchar lo que decía la letra de aquella historia:
--Y en una noche terrible, amenazados por el arcano mar,
libero el viejo capitán a sus gaviotas, les pidió que vivieran muchos años más,
mientras la ley le acechaba, a orillas de la soledad.
Levo anclas en su cansado barco, mirando desafiante a la oscuridad,
una sonrisa flameaba, dándole luz a la oquedad,
ya nada le separaba de la ansiada inmortalidad.
Solo él y su fiel oficial quedaron sobre el antiguo barco
él y su mano derecha, enfrentándose al mismo diablo
dicen que hoy son dueños del mundo
de los sueños y del terror
en el corazón de los temerosos viven
El viejo Long Jhon Silver; el gran Mijok--
¿Quién era ese viejo?, ¿Por qué sabía lo que había ocurrido aquella noche?. De pie frente a él, lo examino de arriba a abajo, algo familiar había en su encorvada apariencia. No pudo pensarlo más, uno de sus hombres le urgía para que se apurase a entrar al edificio, tenia una llamada del Almirante supremo. Al desviar la mirada del hombre, vislumbro como este le hacía una reverencia para despedirse. Corrió hasta su oficina, cogió el den-den mushi y se reporto:
--Rentarou Satsuma al habla señor--
--Rentarou Satsuma, le hemos visto--Dijo una voz del otro lado del teléfono
--A quién, señor--Pregunto
--No ha recibido acaso el reporte--
--Acabo de revisarlo, pero no entiendo que relación tiene ese viejo barco con lo que usted me dice--
--Sí observo bien la fotografía, y si es cierto lo que dicen de usted; sobre su capacidad para memorizar barcos; habrá reconocido en esa imagen el barco de un viejo conocido de la marina--
--Exactamente, el barco lo reconozco, es el Caledonia, del famoso y desaparecido Long Jhon Silver, pero eso no me dice nada--
--Pues al que hemos visto ha sido al mentado Long Jhon Silver, lo encontró una patrulla de inspección en un bar de una isla olvidada--
Por la mente de Rentarou pasaron un montón de imágenes de su antigua vida, sus antiguos compañeros, su viejo capitán. Sin dar crédito a lo que oía se atrevió a preguntar:
--Y fue capturado?--
--No, lamentablemente el escuadrón enviado allí estaba compuesto por gente muy nueva. Se asustaron al primer movimiento del viejo Silver, se nota que no conocían sus triquiñuelas. El punto es que esto significa que se reactiva la búsqueda de este pirata, así como de su segundo de abordo. Se reactivan las recompensas puestas sobre sus cabezas y se pagara por cualquier información que podamos recibir al respecto--
No había duda, los antiguos navegantes volvían para retomar su lugar en esta nueva época, el pasado volvía para caer con todo su peso sobre las nuevas generaciones y el horizonte ya no se veía tan claro como hasta ahora.
--Una cosa más capitán Setsuma. Espero que de esto no se entere mi hija. Sabe bien que seria capaz de ir al infierno con tal de vengarse de ese tal Silver--
--Así será señor. No le informaremos nada a la almirante Alira, Aunque dudo mucho de que no se haya enterado aún--
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Un hombre cubierto por una capa se acerca al viejo trovador, con una sola mirada se entienden y se alejan de las luces de la ciudad. Cuando solo las sombras los cubren, el extraño se despoja de su capa y deja ver una chaqueta algo raída y bajo ella el brillo de una espada bien cuidada. El viejo, se endereza de a poco y contra la luz de la luna se recorta una figura de un hombre alto e imponente.
--Muy buena canción capitán--dice el sujeto de la capa
--Muy buena idea Mijok, asesino de sueños--responde el tipo imponente
--Crees que con esto baste, capitán--
--Será suficiente Mijok, solo así podremos saber si queda espacio en este nuevo mundo, para Silver y sus Outlaws--
--Y si no parece ninguno Silver--Pregunto Mijok incrédulo como siempre
--Entonces estaremos como al principio Mijok, solos y esperando que algo suceda. Ahora olvidate de esto y bebamos, que tanto cantar me ha dado sed--
En la quietud del mar nocturno dos hombres levantan sus botellas y brindan por el pasado que vuelve. Sentado frente a su escritorio, otro hombre no puede dormir pensando en las decisiones que tomo en su vida, que elegirá ahora, que el viejo camino ha reaparecido?.
Continuará
Bien, mucho tiempo después de mi capitulo 000, retomo aquí el comienzo de una nueva-vieja historia, espero que os guste y que nadie se moleste si le hago participar. Ah, si alguien más quiere ser incluido, basta un MP y yo le incluyo en la historia. Eso sí, el como, y el porque, así como el bando lo determinaré yo arbitrariamente...Es broma, aceptaré sugerencias...Bien, espero que os guste, que la lean y que se animen...Nos leemos.
P.D.: A ver si adivinas porque te puse de marine Amigo Rentarou...hehehehe
P.D.2: A ver si ahora si vuelves, ehh Terr...digo Alira....
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Cap. 002 "Reunión"
La luna asomaba entera por lo alto del cielo, a pesar del frío reinante era una noche bella. Apoyada en la baranda del balcón One Piece miraba la quietud del mar en la distancia, cuantos recuerdos yacían en sus olas, cuantas dulces y buenas aventuras. Había pasado algún tiempo ya desde que se separara de sus queridos amigos, y otro tanto hasta que su vida cambiase. Como una civil normal y que se apega a las normas del gobierno mundial, se encargaba ahora de atender un restaurant especializado en la alta cocina. Entre sus clientes se encontraban famosos personajes del mundo, así como altos cargos de la marina. Siempre se sonreía al atenderles y servirles exquisitos platos, ellos que disfrutaban con su cocina, no sabían que esa bella jovencita, había sido en un tiempo una fiera tripulante de los Outlaws, una de las bandas más temidas de las cuatro que asolaron las aguas del Grand Line. Pero por qué recordaba eso ahora?, porque el extraño dulzor de la brisa le traía el agradable aroma de su capitán? Que sería de él y de Mijok? Qué seria de As, Lufy, Sora Leo, Willy, Polizonte? Del único que sabía algo era de Dkantún, que ahora tenia otro nombre y que ahora servía a otra bandera. No le reprochaba eso, ya que ella también había ocultado su antigua vida, para empezar de nuevo. Sin ir más lejos, era lo que su capitán hubiese querido.
Se encontraba sumida en sus pensamientos, cuando vio movimientos en el muelle de la isla. Eran tres barcos fácilmente reconocibles en cualquier parte; sobretodo por el símbolo celeste que portaban a cada uno de sus flancos, así como en sus velas. Definitivamente era una escuadra de los marines, pero que querían a estas horas? Más aún, qué querrían en la isla donde solo habían civiles y un fuerte destacamento de sus fuerzas para resguardarles?. Sin esperar más, bajó corriendo las escaleras, llego hasta la puerta trasera de su local y envolviéndose en su chal salió con dirección al muelle. La luna que hace unos momentos iluminaba la noche, estaba ahora cubierta de unas negras nubes, ciertamente no anunciaban nada bueno. Al doblar en una estrecha calle se encontró de frente con una patrulla de marines, los guiaba un hombre al cual reconoció inmediatamente.
--Buenas noches señorita--dijo el oficial del grupo
--Buenas noches señor--respondió ella
--Es peligroso estar fuera de casa a estas horas, más cuando se es una dama y sola--
--No tengo miedo señor, además sé defenderme muy bien sola--
--Es bueno saber eso. Sin embargo me permito escoltarla de vuelta a su casa--
Quiso reprochar, pero una mirada de aquel hombre le dio a entender que no debía hacerlo. Por qué aquel hombre la miraba con esos ojos de desesperación? Ciertamente era un buen actor, ya que sus acompañantes no se habían percatado de nada. Al acercarse a su restaurant, el hombre les dijo a sus subordinados que se adelantasen hasta el cuartel, mientras él bebía una taza de café con la señorita. Una vez que estuvieron solos, el rostro del hombre palidecio y dejandose caer sobre una silla, tomo aire y dijo:
--Necesitaba hablar contigo. No sabes cuanto me ha costado encontrarte--
--Pero por qué estas tan preocupado Dkantún--Dijo One Piece
--No me llames así ahora. Ese ya no es mi nombre--
--Entiendo, ahora eres un oficial de marina. Perdóname Rentarou Satsuma--dijo ella, mientras le acercaba a su viejo amigo una taza humeante del mejor café de la zona. Luego pregunto--¿Pero que te tiene tan preocupado?--
--Es Silver, ha vuelto--
One Piece no podía creer lo que escuchaba, Silver había vuelto. Resultaba extraño escuchar eso, más cuando la marina aseguraba que había muerto en una tormenta. Con una mezcla de alegría e incredulidad tomo un trago de su taza de café y mirando a Rentarou pregunto:
--¿Lo has visto?--
--No exactamente--respondió--Un informe del cuartel general dio aviso sobre el avistamiento de su barco...--
--¿El Caledonia?--Interrumpió One Piece
--Exactamente, el Caledonia. Pero no en las condiciones que le conocíamos. Ahora más bien parece un barco fantasma--
Rentarou sorbió su taza de café y antes de que One Piece volviera a hablar continuo:
--El punto es que hay reportes de gente que asegura haber visto a un tipo que concuerda con la descripción de Silver; además, una patrulla intento capturarlo hace poco en un bar de una isla perdida, pero como siempre logro escapar--
--Entonces, sí Silver esta vivo, también lo esta Mijok--Agregó con un dejo de alegría One Piece
--Es lo mismo que pienso yo. Sin embargo no debemos alegrarnos tanto, ya que se ha reactivado la búsqueda por parte del gobierno mundial de Silver y de toda su tripulación--
--Entonces...--
--Entonces por eso estoy aquí. Hasta ahora en la marina no saben nada sobre ti o sobre mí, sin embargo hay quien nos conoce demasiado bien y que esta trabajando para el gobierno mundial--
--Quien puede ser--Dijo One Piece preocupada
--Recuerdas a ese tripulante que se agregó a la banda de los Dark Hunters, tres meses antes de que acabara todo--
--Sí, lo recuerdo muy bien. Era un tipo muy inteligente, de hecho, le ayudo bastante a la capitana de esa banda para ganar botines fabulosos--
--Así es, el famoso Ramsus. ¿Y sabes que paso con él cuando desaparecieron las bandas de piratas?--
--Fue capturado por la marina, si mal no recuerdo--Dijo pensativa, luego agregó--Pero deben haberle ejecutado, no?--
--No--Respondió Rentarou--No fue ejecutado, ya que el famoso Ramsus. era un agente enviado por el padre de Terreis para que la protegiese e investigase al resto de piratas asociados a ella--
One Piece no podía dar crédito a lo que oía, el amable Ramsus un marine. Quería decir entonces que tanto ella como Rentarou estaban en peligro, puesto que él los conocía a ambos y si llegaba a hablar, la marina los perseguiría por ser ex compañeros de Long Jhon Silver. Miró hacia la ventana, como esperando una señal, que oscura se veía ahora la noche. Sentía como si mil ojos estuviesen sobre ella ahora. Miró a Rentarou, quien terminaba su café y le pregunto:
--¿Que haremos ahora?--
--Sólo nos queda esperar. Si mis informes son correctos, Ramsus aún no se ha enterado de que Silver esta tratando de reunir a su antigua tripulación, por lo que aún tenemos tiempo de actuar. Por eso vine a avisarte, para que estés alerta y sepas que la calma se acabo--
--Por mí esta bien, ya me estaba aburriendo de esta vida tan tranquila. Pero dime, ¿qué harás tú?--
--Seguir en mi puesto en la marina. Si me llegan a acusar de pirata y por eso me encierran, confió en que mi buena suerte y el Caledonia me salven de ese percance. Por eso, cuento contigo--
Rentarou bebió el ultimo trago de café, se puso de pie y se dirigió a la puerta. Una vez allí, tomo la mano de One Piece y se despidió de ella deseándole suerte. Salio a la noche y se fue de allí dejándola sola con sus pensamientos. Si esto era lo que el destino quería, esto era lo que debía hacer; subió corriendo las escaleras y empezó a arreglar sus ropas, ciertamente este no sería un viaje muy corto. De pronto, sintió un golpe en la ventana, asustada se dio vuelta y casi se muere de la impresión al ver lo que estaba allí afuera.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
--Así que vuelve a aparecer ese viejo zorro de Silver ehh. Ya me estaba aburriendo de esperar--Dijo un hombre sentado tras un escritorio.
--Y que tan temible puede ser un viejo pirata--Pregunto un sujeto que miraba por la ventana
--No sé si Silver sea temible. Pero lo que si es seguro, es que esta misión nos entretendrá siquiera un poco--
--Vice Almirante Ramsus, Capitán Kitakaze, el informe del cuartel general--
--Empieza la cacería--
Continuará...
Bien, aquí el 002, por lo menos una persona lo ha leído(gracias Rentarou). Bueno, como nadie se ofrece, me tome la libertad de arreglar esta historia a mi gusto y con algunos celebres personajes del foro, que algo tuvieron que ver con la mítica guerra de bandas. Así que espero que les guste, eso sí, espero que por fin alguien se anime, ya que como he dicho tantas veces, no es nada bueno escribir para uno mismo. Bien, eso por ahora y como siempre, nos leemos.
P.D.:Rentarou, pues eres marine porque estas colaborando con nuestros queridos jefes en el fansub, pero sigue leyendo próximos capitulos,. a ver que pasa con esto.
P.D.2: Ramsus y Kitakaze, los incluiré por ahora como los antagonistas de mi historia. Esto porque recordé que cierta vez alguien menciono que veía a Ramsus como un personaje sanguinario. A Kitakaze lo sume al mismo grupo, porque como llegaste recomendado por él y además ambos son del staff de los marines.
P.D.3: Un homenaje a la querida (Y desaparecida) One Piece, espero algún día volver a saber de ti...
La luna asomaba entera por lo alto del cielo, a pesar del frío reinante era una noche bella. Apoyada en la baranda del balcón One Piece miraba la quietud del mar en la distancia, cuantos recuerdos yacían en sus olas, cuantas dulces y buenas aventuras. Había pasado algún tiempo ya desde que se separara de sus queridos amigos, y otro tanto hasta que su vida cambiase. Como una civil normal y que se apega a las normas del gobierno mundial, se encargaba ahora de atender un restaurant especializado en la alta cocina. Entre sus clientes se encontraban famosos personajes del mundo, así como altos cargos de la marina. Siempre se sonreía al atenderles y servirles exquisitos platos, ellos que disfrutaban con su cocina, no sabían que esa bella jovencita, había sido en un tiempo una fiera tripulante de los Outlaws, una de las bandas más temidas de las cuatro que asolaron las aguas del Grand Line. Pero por qué recordaba eso ahora?, porque el extraño dulzor de la brisa le traía el agradable aroma de su capitán? Que sería de él y de Mijok? Qué seria de As, Lufy, Sora Leo, Willy, Polizonte? Del único que sabía algo era de Dkantún, que ahora tenia otro nombre y que ahora servía a otra bandera. No le reprochaba eso, ya que ella también había ocultado su antigua vida, para empezar de nuevo. Sin ir más lejos, era lo que su capitán hubiese querido.
Se encontraba sumida en sus pensamientos, cuando vio movimientos en el muelle de la isla. Eran tres barcos fácilmente reconocibles en cualquier parte; sobretodo por el símbolo celeste que portaban a cada uno de sus flancos, así como en sus velas. Definitivamente era una escuadra de los marines, pero que querían a estas horas? Más aún, qué querrían en la isla donde solo habían civiles y un fuerte destacamento de sus fuerzas para resguardarles?. Sin esperar más, bajó corriendo las escaleras, llego hasta la puerta trasera de su local y envolviéndose en su chal salió con dirección al muelle. La luna que hace unos momentos iluminaba la noche, estaba ahora cubierta de unas negras nubes, ciertamente no anunciaban nada bueno. Al doblar en una estrecha calle se encontró de frente con una patrulla de marines, los guiaba un hombre al cual reconoció inmediatamente.
--Buenas noches señorita--dijo el oficial del grupo
--Buenas noches señor--respondió ella
--Es peligroso estar fuera de casa a estas horas, más cuando se es una dama y sola--
--No tengo miedo señor, además sé defenderme muy bien sola--
--Es bueno saber eso. Sin embargo me permito escoltarla de vuelta a su casa--
Quiso reprochar, pero una mirada de aquel hombre le dio a entender que no debía hacerlo. Por qué aquel hombre la miraba con esos ojos de desesperación? Ciertamente era un buen actor, ya que sus acompañantes no se habían percatado de nada. Al acercarse a su restaurant, el hombre les dijo a sus subordinados que se adelantasen hasta el cuartel, mientras él bebía una taza de café con la señorita. Una vez que estuvieron solos, el rostro del hombre palidecio y dejandose caer sobre una silla, tomo aire y dijo:
--Necesitaba hablar contigo. No sabes cuanto me ha costado encontrarte--
--Pero por qué estas tan preocupado Dkantún--Dijo One Piece
--No me llames así ahora. Ese ya no es mi nombre--
--Entiendo, ahora eres un oficial de marina. Perdóname Rentarou Satsuma--dijo ella, mientras le acercaba a su viejo amigo una taza humeante del mejor café de la zona. Luego pregunto--¿Pero que te tiene tan preocupado?--
--Es Silver, ha vuelto--
One Piece no podía creer lo que escuchaba, Silver había vuelto. Resultaba extraño escuchar eso, más cuando la marina aseguraba que había muerto en una tormenta. Con una mezcla de alegría e incredulidad tomo un trago de su taza de café y mirando a Rentarou pregunto:
--¿Lo has visto?--
--No exactamente--respondió--Un informe del cuartel general dio aviso sobre el avistamiento de su barco...--
--¿El Caledonia?--Interrumpió One Piece
--Exactamente, el Caledonia. Pero no en las condiciones que le conocíamos. Ahora más bien parece un barco fantasma--
Rentarou sorbió su taza de café y antes de que One Piece volviera a hablar continuo:
--El punto es que hay reportes de gente que asegura haber visto a un tipo que concuerda con la descripción de Silver; además, una patrulla intento capturarlo hace poco en un bar de una isla perdida, pero como siempre logro escapar--
--Entonces, sí Silver esta vivo, también lo esta Mijok--Agregó con un dejo de alegría One Piece
--Es lo mismo que pienso yo. Sin embargo no debemos alegrarnos tanto, ya que se ha reactivado la búsqueda por parte del gobierno mundial de Silver y de toda su tripulación--
--Entonces...--
--Entonces por eso estoy aquí. Hasta ahora en la marina no saben nada sobre ti o sobre mí, sin embargo hay quien nos conoce demasiado bien y que esta trabajando para el gobierno mundial--
--Quien puede ser--Dijo One Piece preocupada
--Recuerdas a ese tripulante que se agregó a la banda de los Dark Hunters, tres meses antes de que acabara todo--
--Sí, lo recuerdo muy bien. Era un tipo muy inteligente, de hecho, le ayudo bastante a la capitana de esa banda para ganar botines fabulosos--
--Así es, el famoso Ramsus. ¿Y sabes que paso con él cuando desaparecieron las bandas de piratas?--
--Fue capturado por la marina, si mal no recuerdo--Dijo pensativa, luego agregó--Pero deben haberle ejecutado, no?--
--No--Respondió Rentarou--No fue ejecutado, ya que el famoso Ramsus. era un agente enviado por el padre de Terreis para que la protegiese e investigase al resto de piratas asociados a ella--
One Piece no podía dar crédito a lo que oía, el amable Ramsus un marine. Quería decir entonces que tanto ella como Rentarou estaban en peligro, puesto que él los conocía a ambos y si llegaba a hablar, la marina los perseguiría por ser ex compañeros de Long Jhon Silver. Miró hacia la ventana, como esperando una señal, que oscura se veía ahora la noche. Sentía como si mil ojos estuviesen sobre ella ahora. Miró a Rentarou, quien terminaba su café y le pregunto:
--¿Que haremos ahora?--
--Sólo nos queda esperar. Si mis informes son correctos, Ramsus aún no se ha enterado de que Silver esta tratando de reunir a su antigua tripulación, por lo que aún tenemos tiempo de actuar. Por eso vine a avisarte, para que estés alerta y sepas que la calma se acabo--
--Por mí esta bien, ya me estaba aburriendo de esta vida tan tranquila. Pero dime, ¿qué harás tú?--
--Seguir en mi puesto en la marina. Si me llegan a acusar de pirata y por eso me encierran, confió en que mi buena suerte y el Caledonia me salven de ese percance. Por eso, cuento contigo--
Rentarou bebió el ultimo trago de café, se puso de pie y se dirigió a la puerta. Una vez allí, tomo la mano de One Piece y se despidió de ella deseándole suerte. Salio a la noche y se fue de allí dejándola sola con sus pensamientos. Si esto era lo que el destino quería, esto era lo que debía hacer; subió corriendo las escaleras y empezó a arreglar sus ropas, ciertamente este no sería un viaje muy corto. De pronto, sintió un golpe en la ventana, asustada se dio vuelta y casi se muere de la impresión al ver lo que estaba allí afuera.
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--Así que vuelve a aparecer ese viejo zorro de Silver ehh. Ya me estaba aburriendo de esperar--Dijo un hombre sentado tras un escritorio.
--Y que tan temible puede ser un viejo pirata--Pregunto un sujeto que miraba por la ventana
--No sé si Silver sea temible. Pero lo que si es seguro, es que esta misión nos entretendrá siquiera un poco--
--Vice Almirante Ramsus, Capitán Kitakaze, el informe del cuartel general--
--Empieza la cacería--
Continuará...
Bien, aquí el 002, por lo menos una persona lo ha leído(gracias Rentarou). Bueno, como nadie se ofrece, me tome la libertad de arreglar esta historia a mi gusto y con algunos celebres personajes del foro, que algo tuvieron que ver con la mítica guerra de bandas. Así que espero que les guste, eso sí, espero que por fin alguien se anime, ya que como he dicho tantas veces, no es nada bueno escribir para uno mismo. Bien, eso por ahora y como siempre, nos leemos.
P.D.:Rentarou, pues eres marine porque estas colaborando con nuestros queridos jefes en el fansub, pero sigue leyendo próximos capitulos,. a ver que pasa con esto.
P.D.2: Ramsus y Kitakaze, los incluiré por ahora como los antagonistas de mi historia. Esto porque recordé que cierta vez alguien menciono que veía a Ramsus como un personaje sanguinario. A Kitakaze lo sume al mismo grupo, porque como llegaste recomendado por él y además ambos son del staff de los marines.
P.D.3: Un homenaje a la querida (Y desaparecida) One Piece, espero algún día volver a saber de ti...

- Terreis
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- Gargadon
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Esta historia se va poniendo cada vez emocionante... (bueno porque tambien es la primera vez que salgo por algo mas de tiempo en una historia xD)
Ahora solo falta que añadas a los demás... creo que no muchos se pasan por aqui. Es nostalgico recordar a aquellos que estuvieron en la guerra de bandas y que ahora estan desaparecidos.
Ahora solo falta que añadas a los demás... creo que no muchos se pasan por aqui. Es nostalgico recordar a aquellos que estuvieron en la guerra de bandas y que ahora estan desaparecidos.
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01-Las cosas habían cambiado
Las viejas alianzas se habían perdido, las bandas y clanes de piratas habían desaparecido, una nueva era había comenzado y con ella unos cambios que afectarían al futuro de todas las criaturas del mundo, grandes y pequeñas.
Monkey D. Luffy había sido ejecutado como su antecesor anterior Gold D. Roger en Logue. Su banda había quedado dispersar por los siete mares, salvo Zoro Roronoa que después de quedar en empate en combate a Delacure Mihawk, esta había desaparecido para cuando estuviera preparado, una vez mas enfrentarse de nuevo al Ouka Shichibukai.
El Gorousei, antaño gobernado por hombres antiguos y sus viejos códigos habían sido remplazados por tres marines importantes (Xeno, Sengoku y Odracir) y dos dirigentes de renombre del Gobierno Mundial (Sarejit y Aznip).
Los Ouka Shichibukai seguían siendo 7 pero los nombres habían cambiado, solo Mihawk, el cual era el jefe de los Shichi, Ala Negra y Doflamingo, eran los únicos de la antigua orden, los otros cuatro, poco a poco adquirían fama en la nueva era.
Los "Grandes Poderes" del gobierno mundial, los antiguos tres Almirantes, solo quedaba Aokiji, el cual paso a ocupar el puesto de Sengoku y compartir el mando con Delacour.
Los tres cargos de Almirante, fueron ocupados por tres mujeres, Alaica, Aleira y Alira, esta ultima conocida antaño como Terreis, había cambiado de bando para ahora servir a la marina, la pirata había cumplido su sueño de llegar a Raftel y ahora tenia otras metas y otros objetivos y la idea de ver desde otra perspectiva las cosas la seducía.
Una fuerte palmada al aire en seco saco a la joven Almirante de sus pensamientos, y una voz entre risas malévolas sonó:
--la teniente Ailing esta esperando tu mensaje, so boba—contesto el capitán Overon.
--so boba, pero tu con quien crees estas hablando grumetillo—bufo Alira.
--como mi tía almirante favorita—contesto socarronamente, el joven capitán.
--tu tía favorita para lo que te conviene… en fin, teniente, el mensaje es para su superior—explico Alira—dígale a ese bribón de Ramsus que hace unos cuantos días iguale el numero de capturas de granujas con parche y que la apuesta se expande a una comida en el famoso restaurante Baratie y una merienda en la zumeria Naturnalia, con vaso gigante de zumo de frutas y crepes de chocolate y nata—
--para que luego digan que los altos cargos de la marina, no se ponen fondones—agrego Overon.
--te acabas de ganar esto—dijo la Almirante con malicia.
De uno de los hombros del joven, salio un brazo, y al final de el había una mano, esta se cerro y propino al capitán un capón.
--ay!!, desde que probaste la Akuma no Mi esa que copia las habilidades de las otras frutas no hay quien te diga nada—protesto Overon.
--te fastidias,-- --bien eso es todo Teniente puede retirarse— termino por decir Alira.
La teniente salio por la puerta y esta se cerro.
--por cierto he oído decir al abuelo Delacour, que el Caledonia ha parecido—dijo con una sonrisa triunfal el capitán, y haciéndose el importante.
-- eso había oído a un par de marines en el muelle—contesto la mujer arrastrando las palabras.
--no vas a perseguirles—inquirió intrigado el muchacho.
--mis prioridades han cambiado y el Caledonia no esta entre ellas, hay varios asuntos que son mas urgentes atender primero—respondió secamente la mujer.
Overon, conocía muy bien a su tía, esta se había encargado de el desde que nació, su madre había fallecido en el parto y su padre un alto cargo de la marina, estaba por entonces demasiado ocupado arreglando con Delacour y el resto de altos cargos el panorama, que habían dejado los piratas, como para poder atenderlo como tocaba.
Sentía una tremenda admiración y cariño hacia ella, pero ahora esa mujer que siempre era tierna, dulce y agradable con el, le preocupaba algo, algo que la había tenido días atrás entretenida y preocupada. Su cara era un reflejo de preocupación, estaba claro que no era por la aparición de los The Outlaws, era otra cosa y el muchacho se moría de ganas por saberlo.
--Tía Alira, te preocupa algo, estas muy rara—pregunto el muchacho valientemente.
Esta miro fijamente al sobrino, que hizo reburizarse al joven.
--perdona, por preocuparte tanto sobrino, pero la situación en la que estamos es complicada, el vació de poder entre los piratas hacen que el futuro sea un infierno, hemos conseguido establecer, los dos poderes principales, o Ouka Shichibukai y el consejo de la Marina-Gobierno Mundial, ahora falta el de los piratas, los "Cuatro Emperadores", actualmente las cuatro antiguas bandas de piratas más antiguas ya no están, ese vació hay que llenarlo, pero con cuatro bandas de igual peso a sus antecesores, si no estallara una guerra entre los piratas que afectara al futuro de todos los habitantes de los siete mares.—explico la Almirante.
--y que puedo hacer—pregunto Overon entusiasmado de que su tía le estuviera contado lo que le preocupara.
--que puedes hacer tu, pues ir al muelle y que preparen el Acadios para zarpar, voy a visitar a mi viejo amigo el espadachín, tenemos que movernos y rápido—
Lejos de allí, una escuadrad de galeones de guerra de la Marina, surcaba el ancho mar.
Mientras, la Teniente Ailing con sus briosas alas blancas que parecía un ángel, llegaba al Galeón del Vice Almirante Ramsus.
--señor la teniente ha vuelto—grito un marine.
--ya esta aquí, que rápido—inquirió Ramsus.
Con soltura y como si el aire fuera la mismísima tierra, la marine apoyo sus pies en el suelo del barco y grito con ímpetu:
--la teniente Ailing se presenta señor—
--descanse oficial—dijo con un gesto Ramsus—y bien q se cuenta mi vieja amiga—
--ha dicho básicamente que estáis de nuevo en empate y que aumenta la apuesta a una comida en el Baratie y unos zumos y crepes en donde siempre—explico la marine.
--uy,uy ahora si que no voy a perder, con lo rico que están los zumos, se me hace agua la boca—
Ailing, no puedo contener una risita, cuando le vinieron las palabras de Ovaron, de los altos cargos q eran unos fondones.
--bien, pongamos rumbo a Grand Line, mientras vamos en busca del Caledonia iremos pillando a piratas y eso me dará una ventaja en la apuesta—dijo sonriente el vicealmirante.
Continuara.
bueno, me animado a escribir yo tambien, asi que Long_Jhon, animemos un poco este tema
espero q os guste
Las viejas alianzas se habían perdido, las bandas y clanes de piratas habían desaparecido, una nueva era había comenzado y con ella unos cambios que afectarían al futuro de todas las criaturas del mundo, grandes y pequeñas.
Monkey D. Luffy había sido ejecutado como su antecesor anterior Gold D. Roger en Logue. Su banda había quedado dispersar por los siete mares, salvo Zoro Roronoa que después de quedar en empate en combate a Delacure Mihawk, esta había desaparecido para cuando estuviera preparado, una vez mas enfrentarse de nuevo al Ouka Shichibukai.
El Gorousei, antaño gobernado por hombres antiguos y sus viejos códigos habían sido remplazados por tres marines importantes (Xeno, Sengoku y Odracir) y dos dirigentes de renombre del Gobierno Mundial (Sarejit y Aznip).
Los Ouka Shichibukai seguían siendo 7 pero los nombres habían cambiado, solo Mihawk, el cual era el jefe de los Shichi, Ala Negra y Doflamingo, eran los únicos de la antigua orden, los otros cuatro, poco a poco adquirían fama en la nueva era.
Los "Grandes Poderes" del gobierno mundial, los antiguos tres Almirantes, solo quedaba Aokiji, el cual paso a ocupar el puesto de Sengoku y compartir el mando con Delacour.
Los tres cargos de Almirante, fueron ocupados por tres mujeres, Alaica, Aleira y Alira, esta ultima conocida antaño como Terreis, había cambiado de bando para ahora servir a la marina, la pirata había cumplido su sueño de llegar a Raftel y ahora tenia otras metas y otros objetivos y la idea de ver desde otra perspectiva las cosas la seducía.
Una fuerte palmada al aire en seco saco a la joven Almirante de sus pensamientos, y una voz entre risas malévolas sonó:
--la teniente Ailing esta esperando tu mensaje, so boba—contesto el capitán Overon.
--so boba, pero tu con quien crees estas hablando grumetillo—bufo Alira.
--como mi tía almirante favorita—contesto socarronamente, el joven capitán.
--tu tía favorita para lo que te conviene… en fin, teniente, el mensaje es para su superior—explico Alira—dígale a ese bribón de Ramsus que hace unos cuantos días iguale el numero de capturas de granujas con parche y que la apuesta se expande a una comida en el famoso restaurante Baratie y una merienda en la zumeria Naturnalia, con vaso gigante de zumo de frutas y crepes de chocolate y nata—
--para que luego digan que los altos cargos de la marina, no se ponen fondones—agrego Overon.
--te acabas de ganar esto—dijo la Almirante con malicia.
De uno de los hombros del joven, salio un brazo, y al final de el había una mano, esta se cerro y propino al capitán un capón.
--ay!!, desde que probaste la Akuma no Mi esa que copia las habilidades de las otras frutas no hay quien te diga nada—protesto Overon.
--te fastidias,-- --bien eso es todo Teniente puede retirarse— termino por decir Alira.
La teniente salio por la puerta y esta se cerro.
--por cierto he oído decir al abuelo Delacour, que el Caledonia ha parecido—dijo con una sonrisa triunfal el capitán, y haciéndose el importante.
-- eso había oído a un par de marines en el muelle—contesto la mujer arrastrando las palabras.
--no vas a perseguirles—inquirió intrigado el muchacho.
--mis prioridades han cambiado y el Caledonia no esta entre ellas, hay varios asuntos que son mas urgentes atender primero—respondió secamente la mujer.
Overon, conocía muy bien a su tía, esta se había encargado de el desde que nació, su madre había fallecido en el parto y su padre un alto cargo de la marina, estaba por entonces demasiado ocupado arreglando con Delacour y el resto de altos cargos el panorama, que habían dejado los piratas, como para poder atenderlo como tocaba.
Sentía una tremenda admiración y cariño hacia ella, pero ahora esa mujer que siempre era tierna, dulce y agradable con el, le preocupaba algo, algo que la había tenido días atrás entretenida y preocupada. Su cara era un reflejo de preocupación, estaba claro que no era por la aparición de los The Outlaws, era otra cosa y el muchacho se moría de ganas por saberlo.
--Tía Alira, te preocupa algo, estas muy rara—pregunto el muchacho valientemente.
Esta miro fijamente al sobrino, que hizo reburizarse al joven.
--perdona, por preocuparte tanto sobrino, pero la situación en la que estamos es complicada, el vació de poder entre los piratas hacen que el futuro sea un infierno, hemos conseguido establecer, los dos poderes principales, o Ouka Shichibukai y el consejo de la Marina-Gobierno Mundial, ahora falta el de los piratas, los "Cuatro Emperadores", actualmente las cuatro antiguas bandas de piratas más antiguas ya no están, ese vació hay que llenarlo, pero con cuatro bandas de igual peso a sus antecesores, si no estallara una guerra entre los piratas que afectara al futuro de todos los habitantes de los siete mares.—explico la Almirante.
--y que puedo hacer—pregunto Overon entusiasmado de que su tía le estuviera contado lo que le preocupara.
--que puedes hacer tu, pues ir al muelle y que preparen el Acadios para zarpar, voy a visitar a mi viejo amigo el espadachín, tenemos que movernos y rápido—
Lejos de allí, una escuadrad de galeones de guerra de la Marina, surcaba el ancho mar.
Mientras, la Teniente Ailing con sus briosas alas blancas que parecía un ángel, llegaba al Galeón del Vice Almirante Ramsus.
--señor la teniente ha vuelto—grito un marine.
--ya esta aquí, que rápido—inquirió Ramsus.
Con soltura y como si el aire fuera la mismísima tierra, la marine apoyo sus pies en el suelo del barco y grito con ímpetu:
--la teniente Ailing se presenta señor—
--descanse oficial—dijo con un gesto Ramsus—y bien q se cuenta mi vieja amiga—
--ha dicho básicamente que estáis de nuevo en empate y que aumenta la apuesta a una comida en el Baratie y unos zumos y crepes en donde siempre—explico la marine.
--uy,uy ahora si que no voy a perder, con lo rico que están los zumos, se me hace agua la boca—
Ailing, no puedo contener una risita, cuando le vinieron las palabras de Ovaron, de los altos cargos q eran unos fondones.
--bien, pongamos rumbo a Grand Line, mientras vamos en busca del Caledonia iremos pillando a piratas y eso me dará una ventaja en la apuesta—dijo sonriente el vicealmirante.
Continuara.
bueno, me animado a escribir yo tambien, asi que Long_Jhon, animemos un poco este tema
espero q os guste
Última edición por Terreis el Mié Mar 21, 2007 11:14 am, editado 1 vez en total.

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Ramsus
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Recuerdos de luna y mar
La luz de la luna que entraba por las largas y estrechas ventanas iluminaba tenuemente la enorme sala situada en el sexto piso del cuartel general de la marina. De pié, mirando por una de ellas hacia la inmensidad del mar, siempre en calma en esa zona, se encontraba el Vicealmirante Ramsus navegando a la deriva por sus propios pensamientos cuando dos golpes en la puerta lo hicieron regresar a la realidad.
-Adelante -dijo sin apenas inmutarse.
Un joven de apenas 18 años con la camisa blanca, un pañuelo azul al cuello y una gorra con el símbolo de la gaviota que apenas dejaba ver sus ojos entró de forma nerviosa, casi asustada en el despacho. Hizo el saludo militar y comenzó a hablar atropelladamente del estado de los preparativos de la misión hacia el escritorio vacío del vicealmirante. Ni siquiera lo había visto.
-Vicealmirante Ramsus, señor, los miembros del equipo de carpinteros informan que tras la última inspección, su galeón personal, el Saint Andrews, está listo para zarpar del muelle principal. Los hombres que el capitán Kitakaze ha seleccionado para la misión en su nombre están preparando sus pertenencias para zarpar tal y como usted ordenó. En cuanto a las municiones especiales, nuestros artilleros casi han… -justo en ese momento, el joven marine se percató de que estaba hablando con un escritorio vacío, y se quedó completamente paralizado.
-¿Sabe por qué el nuevo galeón se llama Saint Andrews, soldado? –el vicealmirante abandonó su posición junto a la ventana y comenzó a avanzar lentamente hacia el marine, que no había podido evitar dar un respingo del susto al oír a su superior- hace mucho tiempo, cuando no era más que un soldado del cuerpo de mecánicos, yo viajaba en un acorazado con el mismo nombre que naufragó en la tormenta mas terrible que jamás haya presenciado, haciendo que cientos de marines perdieran la vida en alta mar. Sin embargo, un diminuto y frágil bote de remos consiguió que unos pocos nos salvásemos de la muerte segura aquel fatídico día. Le debo la vida a aquel barco, y el nuevo galeón, diseñado por mí hasta el último tablón, lleva su nombre como homenaje, con la esperanza de que no haya tormenta, batalla, ni rey del mar que consigan hacer que deje de navegar. El segundo mejor barco que he diseñado… -Ramsus levantó levemente la mirada y se quedó en silencio.
-¿Cuál fue el primero señor? –preguntó el marine con gesto curioso.
El vicealmirante, bastante más alto que su acompañante, bajó la cabeza y miró fijamente al muchacho, sin variar ni un ápice la seriedad que siempre marcaba su rostro.
-¿Y bien? ¿Qué pasa con nuestros artilleros? ¿Han acabado la munición que les ordené? –preguntó finalmente.
-Eh… ah… si! Los artilleros… dijeron que necesitarían un día más para acabar. –al joven soldado le costó volver a recordar el informe que traía en un principio, y tragó saliva tras hablar.
-Hmmm… dígales que tienen cinco horas para terminar. Ni un minuto más. Puede retirarse soldado.
El chico tardó un momento en asimilar las palabras de su superior y a continuación salió a toda velocidad del despacho del vicealmirante, que quedó de nuevo silencioso y levemente iluminado por los rayos de luna que entraban por las ventanas.
Aprovechando su recién recuperada soledad, Ramsus caminó despacio hacia una estantería llena de libros de carpintería de barcos, navegación y tácticas militares entre otros y cogió un viejo tomo de entre todos ellos, “Tratado sobre la pesca restringida en los archipiélagos de South Blue”. Una vez lo tuvo en sus manos, lo abrió por la mitad y una pequeña llave calló al suelo. El vicealmirante puso el libro donde estaba, recogió la llave y se encaminó hacia su escritorio donde con ella abrió un cajón cerrado con un candado.
Hacía ya muchísimo tiempo que no abría ese cajón, pero si algún momento era el adecuado para volver a hacerlo sin duda era ese. Dentro, unos cuantos papeles enrollados y amarillentos estaban tal cual se quedaron la última vez que los vio. Desenrolló algunos de ellos y no pudo evitar esbozar una sonrisa al volver a verlos: Los planos de su mejor barco, el que se alzó con el tesoro más grande que había conocido, el barco de los Dark Hunters. Pero al fondo del cajón esperaba un papel más. Uno mucho más desgastado que todos los demás, hasta el punto que pareciera que iba a romperse con tan solo tocarlo. Pero no sucedió cuando Ramsus lo agarró y lo estiró para volver a verlo después de tanto tiempo.
“Ramsus el mecánico de barcos 346 millones de Berries”
Durante unos segundos, el vicealmirante sostuvo ese cartel en sus manos de pie en la soledad de su despacho, mirándolo fijamente con gesto serio. Aquella foto de su cara, aquel cartel y los planos le traían muchos recuerdos, y los atesoraba todos juntos dentro de aquel cajón de su escritorio de vicealmirante. Sin embargo había llegado el momento de anteponer definitivamente el deber a todo aquello. Jugar a ser pirata había estado muy bien, pero ahora era un marine con una misión y no iba a descansar hasta que la cumpliese.
Volvió a poner todo en su sitio, cerró el cajón con el candado y justo cuando iba a volver a guardar la llave en el viejo tomo, se detuvo un instante y cambió de opinión. A partir de ahora, la llave iría colgada en su cadena del cuello, al lado del colgante de oro con forma de papiro. Una vez hizo esto, terminó de recoger sus cosas, cogió su capa con la palabra “justicia” escrita en la espalda, la puso sobre sus hombros y abandonó el solitario despacho. Sabía que no volvería a verlo en mucho tiempo. No hasta que el capitán pirata Long Jhon Silver fuese capturado por él mismo.
-¿Crees que su Akuma no mi es tipo Zoan o Paramecia? -el capitán Kitakaze se acercó al vicealmirante Ramsus mientras éste miraba por la proa del barco con un catalejo.
-¿De qué demonios estás hablando?
-De la teniente Ailing, la de las alas blancas. Algunos hombres dicen que sus alas surgen de su espalda como si fuese un ángel, lo que la convertiría en Paramecia, pero otros sostienen que si quisiese podría convertirse en pájaro totalmente, signo de una Zoan. ¿Pero qué tipo de pájaro sería?
-¿Y se supone que yo debo saberlo? –dijo Ramsus algo contrariado por la pregunta- Sabes que las Akuma no mi y yo nunca nos hemos llevado muy bien. Si queréis saber cual es la fruta que probó, preguntádselo a ella directamente, pero tendrá que ser hoy, porque según tengo entendido y si no ha habido cambio en los planes se irá al amanecer.
-Por lo visto traía un mensaje de parte de Terreis, no? –volvió a preguntar el capitán Kitakaze.
-Sí, traía un mensaje de la “Almirante Alira” –contestó Ramsus poniendo especial énfasis en esa última parte- y ya le he pedido a la teniente Ailing que le lleve mi contestación. Aunque su rango sea superior al mío, no le será nada fácil superarme en el número de capturas, tenlo por seguro. Y más cuando están en juego esos magníficos zumos…
-¿Perdón?
-Eh? Nada, olvídalo. Tan solo quería decirte que no utilices el sobrenombre que utilizó la almirante cuando éramos piratas, ya que puede traerte problemas por aquí, viejo amigo.
-En cuanto a la misión, aún me cuesta creer que Silver haya regresado. –Kitakaze cambió de tema de forma burlona- Pero si los altos cargos lo dicen, entonces es más que un simple rumor. Es como si el pasado volviese para pedirnos cuentas.
-Yo no tengo nada pendiente con mi pasado –respondió Ramsus mirando de nuevo al frente- no me arrepiento de nada de lo que hice, ya que tan solo cumplí con mi deber, como ahora mismo.
-¿Crees que Silver volverá a por ella?
-¿Te refieres a la almirante Alira? Seguro que sí, ellos sí que tienen cuentas pendientes, pero para algo estoy yo aquí. Nada le sucederá a ella mientras yo siga navegando, la protegeré con mi vida si es necesario. Así fue antes, así es ahora y así será siempre.
Pero nuestra misión es adelantarnos a sus pasos. Antes de actuar contra nosotros, el capitán Silver tratará de reunir de nuevo a sus nakamas y nosotros estaremos ahí para impedirlo. –Los ojos del vicealmirante parecieron iluminarse en ese momento.
-Te noto muy motivado para esta misión, amigo.
-¿Sabes? En la época en la que nuestra banda y la de Silver navegaron por el mismo mar, tan solo hubo una única cosa que no pude lograr: Enfrentarme cara a cara con él y con su mano derecha Mijok en un duelo de honor. Y por fin tendré la oportunidad de arreglar eso. Estoy impaciente porque llegue ese momento.
-Ya veo -El capitán Kitakaze puso una mano en el hombro de su antiguo nakama y se alejó de él caminando por la borda del Saint Andrews.
-Kitakaze, espera –el vicealmirante Ramsus lo volvió a llamar desde la proa del barco y éste se giró hacia él- ¿Tu crees que me estoy poniendo fondón?
Bueno, esta historia es mi forma de agradecer tanto a Silver como a Alira el hecho de que me hayan puesto en sus legendarias historias piratas, historia viva del foro. Espero que os haya gustado.
La luz de la luna que entraba por las largas y estrechas ventanas iluminaba tenuemente la enorme sala situada en el sexto piso del cuartel general de la marina. De pié, mirando por una de ellas hacia la inmensidad del mar, siempre en calma en esa zona, se encontraba el Vicealmirante Ramsus navegando a la deriva por sus propios pensamientos cuando dos golpes en la puerta lo hicieron regresar a la realidad.
-Adelante -dijo sin apenas inmutarse.
Un joven de apenas 18 años con la camisa blanca, un pañuelo azul al cuello y una gorra con el símbolo de la gaviota que apenas dejaba ver sus ojos entró de forma nerviosa, casi asustada en el despacho. Hizo el saludo militar y comenzó a hablar atropelladamente del estado de los preparativos de la misión hacia el escritorio vacío del vicealmirante. Ni siquiera lo había visto.
-Vicealmirante Ramsus, señor, los miembros del equipo de carpinteros informan que tras la última inspección, su galeón personal, el Saint Andrews, está listo para zarpar del muelle principal. Los hombres que el capitán Kitakaze ha seleccionado para la misión en su nombre están preparando sus pertenencias para zarpar tal y como usted ordenó. En cuanto a las municiones especiales, nuestros artilleros casi han… -justo en ese momento, el joven marine se percató de que estaba hablando con un escritorio vacío, y se quedó completamente paralizado.
-¿Sabe por qué el nuevo galeón se llama Saint Andrews, soldado? –el vicealmirante abandonó su posición junto a la ventana y comenzó a avanzar lentamente hacia el marine, que no había podido evitar dar un respingo del susto al oír a su superior- hace mucho tiempo, cuando no era más que un soldado del cuerpo de mecánicos, yo viajaba en un acorazado con el mismo nombre que naufragó en la tormenta mas terrible que jamás haya presenciado, haciendo que cientos de marines perdieran la vida en alta mar. Sin embargo, un diminuto y frágil bote de remos consiguió que unos pocos nos salvásemos de la muerte segura aquel fatídico día. Le debo la vida a aquel barco, y el nuevo galeón, diseñado por mí hasta el último tablón, lleva su nombre como homenaje, con la esperanza de que no haya tormenta, batalla, ni rey del mar que consigan hacer que deje de navegar. El segundo mejor barco que he diseñado… -Ramsus levantó levemente la mirada y se quedó en silencio.
-¿Cuál fue el primero señor? –preguntó el marine con gesto curioso.
El vicealmirante, bastante más alto que su acompañante, bajó la cabeza y miró fijamente al muchacho, sin variar ni un ápice la seriedad que siempre marcaba su rostro.
-¿Y bien? ¿Qué pasa con nuestros artilleros? ¿Han acabado la munición que les ordené? –preguntó finalmente.
-Eh… ah… si! Los artilleros… dijeron que necesitarían un día más para acabar. –al joven soldado le costó volver a recordar el informe que traía en un principio, y tragó saliva tras hablar.
-Hmmm… dígales que tienen cinco horas para terminar. Ni un minuto más. Puede retirarse soldado.
El chico tardó un momento en asimilar las palabras de su superior y a continuación salió a toda velocidad del despacho del vicealmirante, que quedó de nuevo silencioso y levemente iluminado por los rayos de luna que entraban por las ventanas.
Aprovechando su recién recuperada soledad, Ramsus caminó despacio hacia una estantería llena de libros de carpintería de barcos, navegación y tácticas militares entre otros y cogió un viejo tomo de entre todos ellos, “Tratado sobre la pesca restringida en los archipiélagos de South Blue”. Una vez lo tuvo en sus manos, lo abrió por la mitad y una pequeña llave calló al suelo. El vicealmirante puso el libro donde estaba, recogió la llave y se encaminó hacia su escritorio donde con ella abrió un cajón cerrado con un candado.
Hacía ya muchísimo tiempo que no abría ese cajón, pero si algún momento era el adecuado para volver a hacerlo sin duda era ese. Dentro, unos cuantos papeles enrollados y amarillentos estaban tal cual se quedaron la última vez que los vio. Desenrolló algunos de ellos y no pudo evitar esbozar una sonrisa al volver a verlos: Los planos de su mejor barco, el que se alzó con el tesoro más grande que había conocido, el barco de los Dark Hunters. Pero al fondo del cajón esperaba un papel más. Uno mucho más desgastado que todos los demás, hasta el punto que pareciera que iba a romperse con tan solo tocarlo. Pero no sucedió cuando Ramsus lo agarró y lo estiró para volver a verlo después de tanto tiempo.
“Ramsus el mecánico de barcos 346 millones de Berries”
Durante unos segundos, el vicealmirante sostuvo ese cartel en sus manos de pie en la soledad de su despacho, mirándolo fijamente con gesto serio. Aquella foto de su cara, aquel cartel y los planos le traían muchos recuerdos, y los atesoraba todos juntos dentro de aquel cajón de su escritorio de vicealmirante. Sin embargo había llegado el momento de anteponer definitivamente el deber a todo aquello. Jugar a ser pirata había estado muy bien, pero ahora era un marine con una misión y no iba a descansar hasta que la cumpliese.
Volvió a poner todo en su sitio, cerró el cajón con el candado y justo cuando iba a volver a guardar la llave en el viejo tomo, se detuvo un instante y cambió de opinión. A partir de ahora, la llave iría colgada en su cadena del cuello, al lado del colgante de oro con forma de papiro. Una vez hizo esto, terminó de recoger sus cosas, cogió su capa con la palabra “justicia” escrita en la espalda, la puso sobre sus hombros y abandonó el solitario despacho. Sabía que no volvería a verlo en mucho tiempo. No hasta que el capitán pirata Long Jhon Silver fuese capturado por él mismo.
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Seis días habían pasado desde que el Saint Andrews y el resto de navíos saliesen del cuartel general. Un día más y estarían fuera de la Calm Belt para entrar en Grand Line, en la zona del Nuevo Mundo.-¿Crees que su Akuma no mi es tipo Zoan o Paramecia? -el capitán Kitakaze se acercó al vicealmirante Ramsus mientras éste miraba por la proa del barco con un catalejo.
-¿De qué demonios estás hablando?
-De la teniente Ailing, la de las alas blancas. Algunos hombres dicen que sus alas surgen de su espalda como si fuese un ángel, lo que la convertiría en Paramecia, pero otros sostienen que si quisiese podría convertirse en pájaro totalmente, signo de una Zoan. ¿Pero qué tipo de pájaro sería?
-¿Y se supone que yo debo saberlo? –dijo Ramsus algo contrariado por la pregunta- Sabes que las Akuma no mi y yo nunca nos hemos llevado muy bien. Si queréis saber cual es la fruta que probó, preguntádselo a ella directamente, pero tendrá que ser hoy, porque según tengo entendido y si no ha habido cambio en los planes se irá al amanecer.
-Por lo visto traía un mensaje de parte de Terreis, no? –volvió a preguntar el capitán Kitakaze.
-Sí, traía un mensaje de la “Almirante Alira” –contestó Ramsus poniendo especial énfasis en esa última parte- y ya le he pedido a la teniente Ailing que le lleve mi contestación. Aunque su rango sea superior al mío, no le será nada fácil superarme en el número de capturas, tenlo por seguro. Y más cuando están en juego esos magníficos zumos…
-¿Perdón?
-Eh? Nada, olvídalo. Tan solo quería decirte que no utilices el sobrenombre que utilizó la almirante cuando éramos piratas, ya que puede traerte problemas por aquí, viejo amigo.
-En cuanto a la misión, aún me cuesta creer que Silver haya regresado. –Kitakaze cambió de tema de forma burlona- Pero si los altos cargos lo dicen, entonces es más que un simple rumor. Es como si el pasado volviese para pedirnos cuentas.
-Yo no tengo nada pendiente con mi pasado –respondió Ramsus mirando de nuevo al frente- no me arrepiento de nada de lo que hice, ya que tan solo cumplí con mi deber, como ahora mismo.
-¿Crees que Silver volverá a por ella?
-¿Te refieres a la almirante Alira? Seguro que sí, ellos sí que tienen cuentas pendientes, pero para algo estoy yo aquí. Nada le sucederá a ella mientras yo siga navegando, la protegeré con mi vida si es necesario. Así fue antes, así es ahora y así será siempre.
Pero nuestra misión es adelantarnos a sus pasos. Antes de actuar contra nosotros, el capitán Silver tratará de reunir de nuevo a sus nakamas y nosotros estaremos ahí para impedirlo. –Los ojos del vicealmirante parecieron iluminarse en ese momento.
-Te noto muy motivado para esta misión, amigo.
-¿Sabes? En la época en la que nuestra banda y la de Silver navegaron por el mismo mar, tan solo hubo una única cosa que no pude lograr: Enfrentarme cara a cara con él y con su mano derecha Mijok en un duelo de honor. Y por fin tendré la oportunidad de arreglar eso. Estoy impaciente porque llegue ese momento.
-Ya veo -El capitán Kitakaze puso una mano en el hombro de su antiguo nakama y se alejó de él caminando por la borda del Saint Andrews.
-Kitakaze, espera –el vicealmirante Ramsus lo volvió a llamar desde la proa del barco y éste se giró hacia él- ¿Tu crees que me estoy poniendo fondón?
Bueno, esta historia es mi forma de agradecer tanto a Silver como a Alira el hecho de que me hayan puesto en sus legendarias historias piratas, historia viva del foro. Espero que os haya gustado.
- Long_Jhon_Silver
- Sargento Mayor

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- Registrado: Mié Mar 30, 2005 4:27 am
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Que puedo decir mi querido amigo Ramsus...Definitivamente, desde siempre espere leer alguna cosa tuya en este apartado. Es genial, calza perfectamente con las nuestras...Así que ahora tendrás que seguir poniendo uno que otro capitulo regularmente. Es un honor incluirte en estas historias, pero más honor aún es el que participes en ellas. Venga pues, hagamos que este tema sea propicio para revivir y a la vez escribir la nueva gran historia del foro...Como hace días que no vengo, y como las historias de Alira y Ramsus me han inspirado, pondré algo ahora.
Cap. 003 "Destino"
Sentado sobre el muelle, y con los pies colgando, el muchacho miraba el horizonte pensando en cosas que ya se habían ido. El sol en la distancia empezaba a hundirse en el mar, y una nueva inquietud le roía el corazón lentamente. ¿Por qué se sentía tan intranquilo?. No sabía como responder a esta pregunta, llevaba ya un mes sin poder dormir plácidamente, a pesar de que no le faltaba nada, ya que gracias a su secreta y antigua vida de pirata podía solventar todos los caprichos y comodidades de su actual situación. En aquella isla todos le conocían como el "Barón del Fuego", un joven noble perteneciente a una acaudalada familia. Sin embargo, su dinero y su estatus se lo debía a otro nombre. Pero eso era cosa del pasado, sus antiguos amigos habían desaparecido y con ellos toda la alegría de la vida. Que sería del resto ahora?.
Cansado, se restregó los ojos, se puso de pie y se encamino hacia la taberna, un trago del mejor ron le haría olvidar por un momento esa odiosa inquietud. Mientras caminaba, percibo en el aire un ambiente de exaltación algo extraño para la gente de esa isla, algo malo iba a suceder. Lo comprobó al llegar a la taberna y ver que en el lugar habían un montón de marines preparándose para un nueva misión. Picado por la curiosidad y ayudado por el dinero, pronto se hizo amigo de un grupo de jóvenes marines que emocionados comentaban cuantas proezas realizarían en esta primera misión. Como en los viejos tiempos, nada le costo averiguar de que se trataba. Estos muchachos debían embarcarse pronto en la persecución de un extraño barco que supuestamente correspondía a un antiguo pirata de la vieja época. Envalentonados por el alcohol, fanfarroneaban acerca de que peligros podía representar un antiguo pirata y su barco:
--Debe ser un viejecillo algo decrepito, sí cree que puede derrotar a los marines--dijo uno
--Pero solo un loco podría pensar así--Lo apoyo el segundo--Nadie en su sano juicio se atrevería a cruzarse con nosotros--
--Aunque me gustaría que lo hiciera, así terminaríamos de una vez con la supuesta leyenda del gran pirata--
Molesto por lo que oía y como si una fuerza superior lo empujara, el joven hablo tan fuerte, que todos en el bar lo escucharon:
--Me dan lastima, pobres ignorantes. Hablar tan ligeramente de algo que no conocéis. Seguro estoy que ninguno de ustedes, seria capaz de mirar a la cara al temible capitán pirata del que os burláis. De verdad me dan lastima--
Furiosos, los marines intentaron atacarle, pero al ver aparecer en la puerta de la taberna a su superior desistieron. Sin embargo uno se atrevió a decir:
--Que sabe alguien que toda su vida ha estado con los pies sobre la tierra. Alguien que no ha tenido que luchar por nada, puesto que todo lo que ha necesitado se lo ha dado su querida familia.--
Esas palabras hirieron aún más al joven barón, ¿como se atrevía aquel tipo a decirle eso?. Si supiera en verdad quien era el y cual era su pasado, difícilmente estaría ahora hablando de tal manera. Pero se contuvo, llamo al cantinero, pago su cuenta y se marcho en silencio, masticando su rabia. Al salir, la brisa nocturna lo animo un poco, cuantos recuerdos venían a su mente. Una lagrima corrió entonces por su mejilla. ¿Por que razón había cambiado tanto? No era ya aquel joven que se burlaba de la muerte, si no, un simple burgués que se ocultaba entre sus riquezas y comodidades. Sería tan distinto todo, si ellos siguiesen con vida.
Tan absorto estaba en sus pensamientos, que no se percato de que dos figuras imponentes caminaban a su lado. Al mirar a ambos lados, vio dos capas negras que cubrían completamente a aquellos individuos. Quienes serian?. Intento hablarles, pero se contuvo al ver que uno le mostraba el filo de una espada, y con un gesto sarcástico y casi amable le indicaba la dirección del desfiladero como ruta a seguir. Definitivamente eran un par de asaltantes, pero el no se dejaría atrapar tan fácilmente. Una vez llegaron a la explanada junto al desfiladero, se separo de sus escoltas y poniéndose en posición de ataque se dispuso a luchar. Si debía morir, no seria sin defenderse. Pensó. Luego de esto se abalanzó sobre uno de los hombres, pero este, con una rapidez inusual, lo esquivo y le propino un certero golpe que lo hizo trastabillar. Vio acercarse al otro hombre hasta él, y sintiendo cercana la muerte, se preparó para morir como el antiguo combatiente que era. Sin embargo oyó que le decían:
--Veo que sigues tan impulsivo como antes, me alegro mucho por eso--
--Sin embargo, es cierto que el descanso te ha sentado mal, As Puño de Fuego--Dijo el hombre que le había golpeado.
--¿Como saben mi nombre?--Pregunto--Son acaso ustedes del servicio secreto del Gobierno Mundial.
--Te equivocas muchacho. Tan sólo somos un par de viejos amigos--
Y dicho esto ambos se descubrieron las caras y dejaron ver unos rostros que ciertamente eran familiares para As. De pie y frente a él. se encontraban nada más y nada menos que su querido capitán, Long Jhon Silver y su primero de abordo Mijok.
--No puedo creer que sean ustedes--Dijo emocionado--Pensé que habían muerto en esa tormenta--
--Pues pensaste mal--dijo Mijok, con su particular simpatía--Sabes muy bien que ni el diablo nos quiere en su reino, así que puedes ver que seguimos por estos lares transitando. Además tu capitán aquí presente tiene unas viejas cuentas que arreglar con ciertos "viejos" amigos--
As no podía creerlo, el viejo Silver de pie allí, igual que el día que lo vio partir. Empezaba a creer las historias que contaron alguna vez sobre su supuesta inmortalidad, y que él y Mijok eran descendientes de una antigua raza. Solo viejas historias le dijo Silver, la vez que le pregunto al respecto. Pero ahora no podía preocuparse de eso, algo importante estaba por suceder y quería saberlo. Iba a preguntar, pero la voz de Silver se dejo oír entonces:
--Recuerdas el tiempo en que sobre este mar teníamos un lugar?. Pues esa época se ha olvidado e incluso nosotros no somos más que un mal recuerdo. Sin embargo nosotros que fuimos grandes, nos resistimos a morir tan fácilmente, por eso en esta noche y en las que vendrán, invocamos nuestra antigua fuerza para volver a surcar el cielo y el mar, reconquistando nuestro perdido lugar en los océanos, recuperando nuestra vieja posición en el altar de los que a la noche le temen--
--Eso quiere decir que me necesitan?--Pregunto As con un dejo de emoción.
--Exactamente viejo amigo--Dijo Mijok.
--Aunque teníamos nuestras dudas sobre si volver a reclutarte--Le dijo Silver
--Pero tus palabras en la taberna nos confirmaron que seguías siendo el mismo tipo que necesitabamos para nuestro barco--agregó Mijok
--Barco?. Pero oí decir que el Caledonia es un barco destruido ahora--dijo As
Cogiéndolo del brazo, Mijok lo acercó al borde del barranco y le señalo el mar junto a las rocas, luego le dijo:
--Dime si eso es un barco destruido--
No podía creer lo que veía, allí, mecido por la fuerza de las olas, se encontraba el más hermoso barco que jamás hubiese visto, el mismo esplendor del Caledonia, pero con una aire de fuerza que emanaba de cada unos de sus rincones, de cada una de las maderas que componían aquel magnifico barco. Era como si todos sus sueños hubiesen renacido esa noche. Ahora entendía el porque de su intranquilidad, de su incomodidad con el descanso interminable. Era la llama del mar que le incitaba, era el deseo de navegar en libertad. Miró de nuevo al Caledonia renacido, miró a su antiguo capitán y esbozando una sonrisa, intento preguntar, sin embargo Silver le interrumpió:
--No es necesario que digas nada. Somos nosotros quienes estamos aquí esta noche para invitarte. Queremos saber si quieres volver a navegar junto a nosotros--
No tenían que decirlo dos veces, era lo que su corazón le reclamaba hace tanto tiempo. Sin tardar más, hizo una señal sobre su pecho y mirando alegre a Mijok y a Silver gritó:
--Acepto capitán!!--
La noche estaba plena de estrellas, y una misteriosa hermosura envolvía con su perfume el aire del lugar. Una nueva historia comenzaba, un nuevo paso hacia el destino.
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--Esto se ve esplendidamente bien--Pensó el vicealmirante Ramsus, mientras sus hombres le reportaban la captura con éxito de una desconocida banda de nuevos piratas.
--Creo que le llevamos ventaja a la almirante Alira, señor--Dijo con voz cómplice el capitán Kitakaze.
--Sin embargo, estos no son nada comparados con los piratas que nos encontraremos más adelante y menos se acercan a esos que perseguimos--Espeto seremonioso Ramsus
Miró entonces el horizonte, el sol empezaba ya a esconderse por el mar. Esta noche podrían descansar merecidamente y luego proseguir con su ansiado objetivo. Ramsus se encerró en su camarote y escribió en su bitácora:
" Me embarga la emoción el saber que esta vez si podré enfrentarme al famoso Long Jhon Silver, he esperado desde tanto tiempo este momento. No porque tenga hacia él un odio especial, si no simplemente porque quiero saber, que tan ciertas son las historias que sobre él se cuentan. Hoy nos hemos enfrentado a unos piratillas de poca monta, que en nada se comparan a los temibles personajes de la vieja época. Sin embargo, les sirve de experiencia a mis hombres, todos jóvenes muchachos que no conocen aún de la crudeza del mar. Sea pronto el momento de develar los misterios, sea pronto el momento de conocer la verdad. Por la justicia y el honor de la marina"
Dejo la pluma sobre el libro, se reclino en su silla y miró el techo del cuarto. En algún lugar surgía una amenaza a la paz de este mundo, y hasta allí debía llegar el brazo de la justicia representados por el y sus hombres. Sólo los justos y buenos prevalecerán. Pensó. Se puso de pie entonces y se dirigió al comedor, era ya la hora de la cena.
Continuará...
Bueno, este capitulo por ahora. Se pone interesante esto, con las historias de Ramsus y Alira, solo espero que podamos hacer una nueva historia tan buena como la de antes...Eso y que yo alcance a escapar un montón de capitulos hasta que pueda rearmar a mi banda...Por el regreso de la antigua era, que sean estas las crónicas de nuestras aventuras...
Nos leemos.
P.D.:Espero que más gente se anime a leerlas...

Cap. 003 "Destino"
Sentado sobre el muelle, y con los pies colgando, el muchacho miraba el horizonte pensando en cosas que ya se habían ido. El sol en la distancia empezaba a hundirse en el mar, y una nueva inquietud le roía el corazón lentamente. ¿Por qué se sentía tan intranquilo?. No sabía como responder a esta pregunta, llevaba ya un mes sin poder dormir plácidamente, a pesar de que no le faltaba nada, ya que gracias a su secreta y antigua vida de pirata podía solventar todos los caprichos y comodidades de su actual situación. En aquella isla todos le conocían como el "Barón del Fuego", un joven noble perteneciente a una acaudalada familia. Sin embargo, su dinero y su estatus se lo debía a otro nombre. Pero eso era cosa del pasado, sus antiguos amigos habían desaparecido y con ellos toda la alegría de la vida. Que sería del resto ahora?.
Cansado, se restregó los ojos, se puso de pie y se encamino hacia la taberna, un trago del mejor ron le haría olvidar por un momento esa odiosa inquietud. Mientras caminaba, percibo en el aire un ambiente de exaltación algo extraño para la gente de esa isla, algo malo iba a suceder. Lo comprobó al llegar a la taberna y ver que en el lugar habían un montón de marines preparándose para un nueva misión. Picado por la curiosidad y ayudado por el dinero, pronto se hizo amigo de un grupo de jóvenes marines que emocionados comentaban cuantas proezas realizarían en esta primera misión. Como en los viejos tiempos, nada le costo averiguar de que se trataba. Estos muchachos debían embarcarse pronto en la persecución de un extraño barco que supuestamente correspondía a un antiguo pirata de la vieja época. Envalentonados por el alcohol, fanfarroneaban acerca de que peligros podía representar un antiguo pirata y su barco:
--Debe ser un viejecillo algo decrepito, sí cree que puede derrotar a los marines--dijo uno
--Pero solo un loco podría pensar así--Lo apoyo el segundo--Nadie en su sano juicio se atrevería a cruzarse con nosotros--
--Aunque me gustaría que lo hiciera, así terminaríamos de una vez con la supuesta leyenda del gran pirata--
Molesto por lo que oía y como si una fuerza superior lo empujara, el joven hablo tan fuerte, que todos en el bar lo escucharon:
--Me dan lastima, pobres ignorantes. Hablar tan ligeramente de algo que no conocéis. Seguro estoy que ninguno de ustedes, seria capaz de mirar a la cara al temible capitán pirata del que os burláis. De verdad me dan lastima--
Furiosos, los marines intentaron atacarle, pero al ver aparecer en la puerta de la taberna a su superior desistieron. Sin embargo uno se atrevió a decir:
--Que sabe alguien que toda su vida ha estado con los pies sobre la tierra. Alguien que no ha tenido que luchar por nada, puesto que todo lo que ha necesitado se lo ha dado su querida familia.--
Esas palabras hirieron aún más al joven barón, ¿como se atrevía aquel tipo a decirle eso?. Si supiera en verdad quien era el y cual era su pasado, difícilmente estaría ahora hablando de tal manera. Pero se contuvo, llamo al cantinero, pago su cuenta y se marcho en silencio, masticando su rabia. Al salir, la brisa nocturna lo animo un poco, cuantos recuerdos venían a su mente. Una lagrima corrió entonces por su mejilla. ¿Por que razón había cambiado tanto? No era ya aquel joven que se burlaba de la muerte, si no, un simple burgués que se ocultaba entre sus riquezas y comodidades. Sería tan distinto todo, si ellos siguiesen con vida.
Tan absorto estaba en sus pensamientos, que no se percato de que dos figuras imponentes caminaban a su lado. Al mirar a ambos lados, vio dos capas negras que cubrían completamente a aquellos individuos. Quienes serian?. Intento hablarles, pero se contuvo al ver que uno le mostraba el filo de una espada, y con un gesto sarcástico y casi amable le indicaba la dirección del desfiladero como ruta a seguir. Definitivamente eran un par de asaltantes, pero el no se dejaría atrapar tan fácilmente. Una vez llegaron a la explanada junto al desfiladero, se separo de sus escoltas y poniéndose en posición de ataque se dispuso a luchar. Si debía morir, no seria sin defenderse. Pensó. Luego de esto se abalanzó sobre uno de los hombres, pero este, con una rapidez inusual, lo esquivo y le propino un certero golpe que lo hizo trastabillar. Vio acercarse al otro hombre hasta él, y sintiendo cercana la muerte, se preparó para morir como el antiguo combatiente que era. Sin embargo oyó que le decían:
--Veo que sigues tan impulsivo como antes, me alegro mucho por eso--
--Sin embargo, es cierto que el descanso te ha sentado mal, As Puño de Fuego--Dijo el hombre que le había golpeado.
--¿Como saben mi nombre?--Pregunto--Son acaso ustedes del servicio secreto del Gobierno Mundial.
--Te equivocas muchacho. Tan sólo somos un par de viejos amigos--
Y dicho esto ambos se descubrieron las caras y dejaron ver unos rostros que ciertamente eran familiares para As. De pie y frente a él. se encontraban nada más y nada menos que su querido capitán, Long Jhon Silver y su primero de abordo Mijok.
--No puedo creer que sean ustedes--Dijo emocionado--Pensé que habían muerto en esa tormenta--
--Pues pensaste mal--dijo Mijok, con su particular simpatía--Sabes muy bien que ni el diablo nos quiere en su reino, así que puedes ver que seguimos por estos lares transitando. Además tu capitán aquí presente tiene unas viejas cuentas que arreglar con ciertos "viejos" amigos--
As no podía creerlo, el viejo Silver de pie allí, igual que el día que lo vio partir. Empezaba a creer las historias que contaron alguna vez sobre su supuesta inmortalidad, y que él y Mijok eran descendientes de una antigua raza. Solo viejas historias le dijo Silver, la vez que le pregunto al respecto. Pero ahora no podía preocuparse de eso, algo importante estaba por suceder y quería saberlo. Iba a preguntar, pero la voz de Silver se dejo oír entonces:
--Recuerdas el tiempo en que sobre este mar teníamos un lugar?. Pues esa época se ha olvidado e incluso nosotros no somos más que un mal recuerdo. Sin embargo nosotros que fuimos grandes, nos resistimos a morir tan fácilmente, por eso en esta noche y en las que vendrán, invocamos nuestra antigua fuerza para volver a surcar el cielo y el mar, reconquistando nuestro perdido lugar en los océanos, recuperando nuestra vieja posición en el altar de los que a la noche le temen--
--Eso quiere decir que me necesitan?--Pregunto As con un dejo de emoción.
--Exactamente viejo amigo--Dijo Mijok.
--Aunque teníamos nuestras dudas sobre si volver a reclutarte--Le dijo Silver
--Pero tus palabras en la taberna nos confirmaron que seguías siendo el mismo tipo que necesitabamos para nuestro barco--agregó Mijok
--Barco?. Pero oí decir que el Caledonia es un barco destruido ahora--dijo As
Cogiéndolo del brazo, Mijok lo acercó al borde del barranco y le señalo el mar junto a las rocas, luego le dijo:
--Dime si eso es un barco destruido--
No podía creer lo que veía, allí, mecido por la fuerza de las olas, se encontraba el más hermoso barco que jamás hubiese visto, el mismo esplendor del Caledonia, pero con una aire de fuerza que emanaba de cada unos de sus rincones, de cada una de las maderas que componían aquel magnifico barco. Era como si todos sus sueños hubiesen renacido esa noche. Ahora entendía el porque de su intranquilidad, de su incomodidad con el descanso interminable. Era la llama del mar que le incitaba, era el deseo de navegar en libertad. Miró de nuevo al Caledonia renacido, miró a su antiguo capitán y esbozando una sonrisa, intento preguntar, sin embargo Silver le interrumpió:
--No es necesario que digas nada. Somos nosotros quienes estamos aquí esta noche para invitarte. Queremos saber si quieres volver a navegar junto a nosotros--
No tenían que decirlo dos veces, era lo que su corazón le reclamaba hace tanto tiempo. Sin tardar más, hizo una señal sobre su pecho y mirando alegre a Mijok y a Silver gritó:
--Acepto capitán!!--
La noche estaba plena de estrellas, y una misteriosa hermosura envolvía con su perfume el aire del lugar. Una nueva historia comenzaba, un nuevo paso hacia el destino.
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--Esto se ve esplendidamente bien--Pensó el vicealmirante Ramsus, mientras sus hombres le reportaban la captura con éxito de una desconocida banda de nuevos piratas.
--Creo que le llevamos ventaja a la almirante Alira, señor--Dijo con voz cómplice el capitán Kitakaze.
--Sin embargo, estos no son nada comparados con los piratas que nos encontraremos más adelante y menos se acercan a esos que perseguimos--Espeto seremonioso Ramsus
Miró entonces el horizonte, el sol empezaba ya a esconderse por el mar. Esta noche podrían descansar merecidamente y luego proseguir con su ansiado objetivo. Ramsus se encerró en su camarote y escribió en su bitácora:
" Me embarga la emoción el saber que esta vez si podré enfrentarme al famoso Long Jhon Silver, he esperado desde tanto tiempo este momento. No porque tenga hacia él un odio especial, si no simplemente porque quiero saber, que tan ciertas son las historias que sobre él se cuentan. Hoy nos hemos enfrentado a unos piratillas de poca monta, que en nada se comparan a los temibles personajes de la vieja época. Sin embargo, les sirve de experiencia a mis hombres, todos jóvenes muchachos que no conocen aún de la crudeza del mar. Sea pronto el momento de develar los misterios, sea pronto el momento de conocer la verdad. Por la justicia y el honor de la marina"
Dejo la pluma sobre el libro, se reclino en su silla y miró el techo del cuarto. En algún lugar surgía una amenaza a la paz de este mundo, y hasta allí debía llegar el brazo de la justicia representados por el y sus hombres. Sólo los justos y buenos prevalecerán. Pensó. Se puso de pie entonces y se dirigió al comedor, era ya la hora de la cena.
Continuará...
Bueno, este capitulo por ahora. Se pone interesante esto, con las historias de Ramsus y Alira, solo espero que podamos hacer una nueva historia tan buena como la de antes...Eso y que yo alcance a escapar un montón de capitulos hasta que pueda rearmar a mi banda...Por el regreso de la antigua era, que sean estas las crónicas de nuestras aventuras...
Nos leemos.
P.D.:Espero que más gente se anime a leerlas...

- Long_Jhon_Silver
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Cap.004: "El Camino desde Noome"
--Capitán!! Tierra a la vista!!--
--Prepárense para ocultar el barco. Y para bajar a tierra--Contesto el capitán
--Con que esta es la isla de Noome, ehh Silver--
--Sí, esta es. Y es aquí donde empieza la nueva aventura--
Luego de fondear el barco en un lugar donde la vista desde el mar fuese imposible, Silver, Mijok, y As se adentraron en la frondosa vegetación de la isla. A As le preocupaba dejar el barco sólo en aquel lugar, pero Mijok lo tranquilizo diciéndole
que nadie se atrevería siquiera a acercarse a él, puesto que la isla donde se encontraban tenía fama de estar maldita. As, no se tranquilizó con dicha respuesta, y empezó a mirar con desconfianza el camino que seguía tras su capitán. A cada segundo volteaba para ver si no les seguían o si de entre los matorrales aparecía algún monstruo o espectro. Luego de una camitnata que para As fue eterna llegaron hasta un claro, donde se podían ver además algunas viejas ruinas. En el lugar se respiraba un aire de antigüedad, que inundaba todo lo que allí había. Silver se acerco a una especie de escalinata y sacándose la espada del cinto, la deposito ante sí sobre el suelo de piedras. Mijok se quedo de pie junto a unos monolitos, mientras As extrañado no sabía que era lo que hacían allí.
--Capitán, que haremos ahora?--pregunto
--Pues, esperar a que algo suceda--le respondió Silver
--Y eso puede ser muy pronto o en mucho tiempo más--Agregó Mijok, con habitual tono de despreocupación
Así que As, no tuvo más remedio que sentarse también sobre el suelo y esperar a que algo sucediese. Ciertamente había olvidado que a veces, a su capitán le gustaba frecuentar lugares donde nada sucedía o donde sucedían muchas cosas a la vez.
No sabía cuanto tiempo había pasado, ni en que momento se había dormido, pero algo en su interior le decía que debía despertarse y pronto. Entonces, como temiendo que algún ser fantasmal estuviese por allí cerca, abrió lentamente los ojos. Al hacerlo no vio a su capitán sentado en el lugar donde antes de dormirse le había visto; asustado miró hacia un costado, y tampoco vio a Mijok. El sol empezaba a descender por el horizonte y una brisa helada empezaba a correr. Sí habían vuelto hasta el barco sin él como una manera de probarlo, no le parecía una buena prueba. Se puso de pie, para alejarse de allí, cuando escucho un extraño ruido de alas tras unas rocas. Venciendo a su miedo se obligo a ir hasta allí; lentamente se asomo por detrás de una pared derruida( o al menos eso parecía) y vio de donde provenía aquel ruido. Posado sobre una especie de columna, vio al ave más bella que jamás había contemplado, con unas plumas de un color tan hermoso, que hasta el arcoiris más perfecto le hubiese envidiado; parecía que cada una de sus plumas tenía encerrado el color del sol y del cielo a la vez, como si encerrasen todo el verde del mundo y a la vez todo el rojo del fuego. Quiso acercarse para verla más de cerca, pero sus músculos no le respondieron, asustado intento una y otra vez moverse, pero su esfuerzo fue en vano, luego sintió como si un gran peso cayese sobre sus ojos y un pesado sopor le inundara arrojándolo a un profundo sueño. No pudo resistirse más y por fin se durmió.
--Eah!! As, despierta que se nos hace tarde--Le dijo Mijok mientras lo movía
--Veo que lo del profundo sueño era cierto. Que bueno que no nos ocurrió a todos--agregó Silver mientras le tendía una mano a AS
Algo desorientado y sin saber que pasaba, As se incorporó de un salto y comprobó que sus piernas y sentidos estaban en perfecto estado. Extrañado, le pregunto a Silver y a Mijok por que se habían ido dejandole allí sólo.
--Tú estas loco--Le dijo Mijok--Nosotros no nos hemos movido de aquí. Cierto Silver--
--Así es As, no nos hemos movido ni un ápice. De hecho, no han pasado ni veinte minutos desde que tú te quedaste sentado allí con los ojos cerrados--
Entonces lo que había visto era sólo un sueño, producto del encanto de esa isla, sin embargo había sido tan real. Se disponía a relatarles lo que había visto, cuando una extraña esfera apareció volando por sobre sus cabezas. Como si los reconociese, bajo lentamente junto a ellos y se quedo inmóvil. As sorprendido, no sabía que decir, sin embargo Mijok y Silver ni se inmutaron por tan extraño espectáculo. De pronto, la esfera transparento uno de sus lados y desde su interior aparecieron dos hermosas jovenes.
--Tan puntual como siempre Silver--Dijo la una
--Y tú tan parafernalíca como nunca Seastone--Respondió Silver
Dicho esto se saludaron dándose un fuerte abrazo. Luego de esto saludo a Mijok de igual manera y agregó:
--La he encontrado capitán, me costo un poquito, pero gracias a Ur lo logré--Dijo Seastone satisfecha--Lo malo es que al parecer aún esta un poco shockeada por el viaje--
De pie un poco alejada se encontraba One Piece, en sus manos sostenía una gran bolsa de marino con sus pertenencias, y en sus ojos se podían ver algunas lagrimas. Miró sin entender lo que sucedía y de pronto se abalanzó sobre Silver dándole un gran abrazo y diciendo:
--Capitán!!, Pensé que habían muerto esa noche. No saben cuan feliz soy por saber que estaís vivos y a salvo--
Luego miró a Mijok y acercándose también a él lo cogió de las manos y le reprocho:
--¿Por qué no me avisasteis antes?. Me tenían preocupada--
--Porque simplemente ni nosotros sabíamos donde estábamos, mi querida amiga. Pero tranquila ya habrá tiempo para esas historias--
Una vez en calma, saludaron también a As, este parecía entender por fin a que habían venido a esta isla. Era para reunirse con el resto de la tripulación. Sin embargo, Silver no daba aún orden de volver al barco, por lo que se atrevió a preguntar:
--A que esperamos capitán?--
--A que aparezca la que nos indicará nuestro siguiente paso--
Extrañado, As no entendía a que se refería Silver. A quién se referiría?. Él no veía a nadie por allí. De pronto, como si se repitiese su sueño, sintió ruidos de aleteos tras las rocas; quiso dirigirse hacia allí, pero Mijok se lo impidió obligandolo a sentarse. Todos esperaron en silencio, cuando de pronto, desde el lugar de donde provenía el sonido aquel, apareció una imagen que se dirigía hacia ellos; era esta una mujer alta, vestida con unas ropas que recordaban a antiguas civilizaciones, con una mirada que penetraba el corazón y una presencia que encogía el alma. Se acercó y una vez que estuvo junto a ellos hablo con una voz dulce y clara:
--Hijos del mar y de la tierra...Veo que nuevamente volveis a surcar la infinidad de las aguas...Y veo que en vuestra ruta hay también nuevos peligros y dificultades...Pero no deben temer, ya que la luz de los tiempos les acompaña en esta ruta, en la que buscan rescatar el perdido bastión de la verdad. Encaminad vuestros pasos hacia el norte, donde encontrarán a viejos conocidos y ayudantes, ellos os señalaran el siguiente paso. Pero tengan cuidado, nuevas sombras buscan ocultarles el camino, y los que antes remaban con ustedes, ahora jalan las cuerdas que los atan. Esta es la visión de Noome, esta es la esperanza que puedo ofrecerles. Id y no olvidéis vuestra promesa.--
Silver se quito el sombrero y haciendo una reverencia, agradeció a la grácil dama. Acto seguido ordeno volver al barco. Se pusieron en marcha entonces, y mientras caminaban As se volteo para ver una vez más a la hermosa mujer que estaban esperando. Al hacerlo, no logro verla, ya que en su lugar solo estaba una hermosa ave que en sus plumas guardaba todos los colores del mundo.
Una vez en el barco, y con la tripulación aumentada a cinco tripulantes, se pusieron en marcha. As se acercó a Silver para preguntarle por el origen de la dama de la isla y como si adivinará su pregunta este le dijo:
--Quien nos dio la ruta a seguir, es una importante maestra del pueblo de Sora Leo, esa mujer que viste en esta isla, nos ayudo por nuestra promesa de encontrarla y traerla con vida.--
--Pero y el ave? Y el sueño?--pregunto As otra vez.
--Eso es algo que algún día todos descubriremos. Por ahora solo queda concentrarnos en nuestra misión--le rerspondio Silver.
A As no parecía gustarle dicha respuesta, él quería saber más, sin embargo no tuvo más tiempo de preguntarse nada, ya que la voz de Mijok lo saco de sus pensamientos:
--Mi querido As, como no hay grumetes todavía y por haberte dormido en la isla, te toca trapear la cubierta--
As quiso protestar, pero al ver el ceño fruncido de Mijok, no le quedo más que aceptar. Esta era la vida que extrañaba, y hacer esto era parte también de su vida. Ya habría tiempo de descansar, sobre todo cuando se uniesen más tripulantes. Por ahora solo quedaba obedecer y cantar.
---------------------------------------------------------------------------------------------------
--¿Has escuchado el rumor de que en la marina hay gente ligada a la antigua era de piratas?--
--Sí, incluso dicen que algunos ocupan altos puestos en algunas bases--
--Uff, seguro que si los descubren los ejecutan de inmediato--
--Aunque primero seguro que intentan sacarles alguna información--
Rentarou había vuelto a escuchar a un par de grumetes referirse a este tema, al parecer el rumor se había propagado rápidamente, sobre todo ahora que se conocía que el Vice-almirante Ramsus y el capitán Kitakaze se encontraban en una misión especial, que incluso involucraba a la almirante Alira. No se veía nada bien el panorama para él. Cuanto tiempo más podría ocultar su pasado?. Debía moverse y pronto. Una idea cruzo por su mente y se dispuso a llevarla a cabo. Era su única oportunidad y esperanza. Así que se dirigió a su oficina y se dispuso a informar al cuartel general. Partiría en una misión relámpago para capturar piratas, así ganaría tiempo.
--Capitán Rentarou Satsuma reportándose, señor--
La suerte estaba echada...
Continuara...
Bien, otro capitulo por ahora, veamos con que nos deleitaran Alira y Ramsus...Y al resto, que les pasa? Cuando participarán con nosotros? Bueno, nos leemos.
--Capitán!! Tierra a la vista!!--
--Prepárense para ocultar el barco. Y para bajar a tierra--Contesto el capitán
--Con que esta es la isla de Noome, ehh Silver--
--Sí, esta es. Y es aquí donde empieza la nueva aventura--
Luego de fondear el barco en un lugar donde la vista desde el mar fuese imposible, Silver, Mijok, y As se adentraron en la frondosa vegetación de la isla. A As le preocupaba dejar el barco sólo en aquel lugar, pero Mijok lo tranquilizo diciéndole
que nadie se atrevería siquiera a acercarse a él, puesto que la isla donde se encontraban tenía fama de estar maldita. As, no se tranquilizó con dicha respuesta, y empezó a mirar con desconfianza el camino que seguía tras su capitán. A cada segundo volteaba para ver si no les seguían o si de entre los matorrales aparecía algún monstruo o espectro. Luego de una camitnata que para As fue eterna llegaron hasta un claro, donde se podían ver además algunas viejas ruinas. En el lugar se respiraba un aire de antigüedad, que inundaba todo lo que allí había. Silver se acerco a una especie de escalinata y sacándose la espada del cinto, la deposito ante sí sobre el suelo de piedras. Mijok se quedo de pie junto a unos monolitos, mientras As extrañado no sabía que era lo que hacían allí.
--Capitán, que haremos ahora?--pregunto
--Pues, esperar a que algo suceda--le respondió Silver
--Y eso puede ser muy pronto o en mucho tiempo más--Agregó Mijok, con habitual tono de despreocupación
Así que As, no tuvo más remedio que sentarse también sobre el suelo y esperar a que algo sucediese. Ciertamente había olvidado que a veces, a su capitán le gustaba frecuentar lugares donde nada sucedía o donde sucedían muchas cosas a la vez.
No sabía cuanto tiempo había pasado, ni en que momento se había dormido, pero algo en su interior le decía que debía despertarse y pronto. Entonces, como temiendo que algún ser fantasmal estuviese por allí cerca, abrió lentamente los ojos. Al hacerlo no vio a su capitán sentado en el lugar donde antes de dormirse le había visto; asustado miró hacia un costado, y tampoco vio a Mijok. El sol empezaba a descender por el horizonte y una brisa helada empezaba a correr. Sí habían vuelto hasta el barco sin él como una manera de probarlo, no le parecía una buena prueba. Se puso de pie, para alejarse de allí, cuando escucho un extraño ruido de alas tras unas rocas. Venciendo a su miedo se obligo a ir hasta allí; lentamente se asomo por detrás de una pared derruida( o al menos eso parecía) y vio de donde provenía aquel ruido. Posado sobre una especie de columna, vio al ave más bella que jamás había contemplado, con unas plumas de un color tan hermoso, que hasta el arcoiris más perfecto le hubiese envidiado; parecía que cada una de sus plumas tenía encerrado el color del sol y del cielo a la vez, como si encerrasen todo el verde del mundo y a la vez todo el rojo del fuego. Quiso acercarse para verla más de cerca, pero sus músculos no le respondieron, asustado intento una y otra vez moverse, pero su esfuerzo fue en vano, luego sintió como si un gran peso cayese sobre sus ojos y un pesado sopor le inundara arrojándolo a un profundo sueño. No pudo resistirse más y por fin se durmió.
--Eah!! As, despierta que se nos hace tarde--Le dijo Mijok mientras lo movía
--Veo que lo del profundo sueño era cierto. Que bueno que no nos ocurrió a todos--agregó Silver mientras le tendía una mano a AS
Algo desorientado y sin saber que pasaba, As se incorporó de un salto y comprobó que sus piernas y sentidos estaban en perfecto estado. Extrañado, le pregunto a Silver y a Mijok por que se habían ido dejandole allí sólo.
--Tú estas loco--Le dijo Mijok--Nosotros no nos hemos movido de aquí. Cierto Silver--
--Así es As, no nos hemos movido ni un ápice. De hecho, no han pasado ni veinte minutos desde que tú te quedaste sentado allí con los ojos cerrados--
Entonces lo que había visto era sólo un sueño, producto del encanto de esa isla, sin embargo había sido tan real. Se disponía a relatarles lo que había visto, cuando una extraña esfera apareció volando por sobre sus cabezas. Como si los reconociese, bajo lentamente junto a ellos y se quedo inmóvil. As sorprendido, no sabía que decir, sin embargo Mijok y Silver ni se inmutaron por tan extraño espectáculo. De pronto, la esfera transparento uno de sus lados y desde su interior aparecieron dos hermosas jovenes.
--Tan puntual como siempre Silver--Dijo la una
--Y tú tan parafernalíca como nunca Seastone--Respondió Silver
Dicho esto se saludaron dándose un fuerte abrazo. Luego de esto saludo a Mijok de igual manera y agregó:
--La he encontrado capitán, me costo un poquito, pero gracias a Ur lo logré--Dijo Seastone satisfecha--Lo malo es que al parecer aún esta un poco shockeada por el viaje--
De pie un poco alejada se encontraba One Piece, en sus manos sostenía una gran bolsa de marino con sus pertenencias, y en sus ojos se podían ver algunas lagrimas. Miró sin entender lo que sucedía y de pronto se abalanzó sobre Silver dándole un gran abrazo y diciendo:
--Capitán!!, Pensé que habían muerto esa noche. No saben cuan feliz soy por saber que estaís vivos y a salvo--
Luego miró a Mijok y acercándose también a él lo cogió de las manos y le reprocho:
--¿Por qué no me avisasteis antes?. Me tenían preocupada--
--Porque simplemente ni nosotros sabíamos donde estábamos, mi querida amiga. Pero tranquila ya habrá tiempo para esas historias--
Una vez en calma, saludaron también a As, este parecía entender por fin a que habían venido a esta isla. Era para reunirse con el resto de la tripulación. Sin embargo, Silver no daba aún orden de volver al barco, por lo que se atrevió a preguntar:
--A que esperamos capitán?--
--A que aparezca la que nos indicará nuestro siguiente paso--
Extrañado, As no entendía a que se refería Silver. A quién se referiría?. Él no veía a nadie por allí. De pronto, como si se repitiese su sueño, sintió ruidos de aleteos tras las rocas; quiso dirigirse hacia allí, pero Mijok se lo impidió obligandolo a sentarse. Todos esperaron en silencio, cuando de pronto, desde el lugar de donde provenía el sonido aquel, apareció una imagen que se dirigía hacia ellos; era esta una mujer alta, vestida con unas ropas que recordaban a antiguas civilizaciones, con una mirada que penetraba el corazón y una presencia que encogía el alma. Se acercó y una vez que estuvo junto a ellos hablo con una voz dulce y clara:
--Hijos del mar y de la tierra...Veo que nuevamente volveis a surcar la infinidad de las aguas...Y veo que en vuestra ruta hay también nuevos peligros y dificultades...Pero no deben temer, ya que la luz de los tiempos les acompaña en esta ruta, en la que buscan rescatar el perdido bastión de la verdad. Encaminad vuestros pasos hacia el norte, donde encontrarán a viejos conocidos y ayudantes, ellos os señalaran el siguiente paso. Pero tengan cuidado, nuevas sombras buscan ocultarles el camino, y los que antes remaban con ustedes, ahora jalan las cuerdas que los atan. Esta es la visión de Noome, esta es la esperanza que puedo ofrecerles. Id y no olvidéis vuestra promesa.--
Silver se quito el sombrero y haciendo una reverencia, agradeció a la grácil dama. Acto seguido ordeno volver al barco. Se pusieron en marcha entonces, y mientras caminaban As se volteo para ver una vez más a la hermosa mujer que estaban esperando. Al hacerlo, no logro verla, ya que en su lugar solo estaba una hermosa ave que en sus plumas guardaba todos los colores del mundo.
Una vez en el barco, y con la tripulación aumentada a cinco tripulantes, se pusieron en marcha. As se acercó a Silver para preguntarle por el origen de la dama de la isla y como si adivinará su pregunta este le dijo:
--Quien nos dio la ruta a seguir, es una importante maestra del pueblo de Sora Leo, esa mujer que viste en esta isla, nos ayudo por nuestra promesa de encontrarla y traerla con vida.--
--Pero y el ave? Y el sueño?--pregunto As otra vez.
--Eso es algo que algún día todos descubriremos. Por ahora solo queda concentrarnos en nuestra misión--le rerspondio Silver.
A As no parecía gustarle dicha respuesta, él quería saber más, sin embargo no tuvo más tiempo de preguntarse nada, ya que la voz de Mijok lo saco de sus pensamientos:
--Mi querido As, como no hay grumetes todavía y por haberte dormido en la isla, te toca trapear la cubierta--
As quiso protestar, pero al ver el ceño fruncido de Mijok, no le quedo más que aceptar. Esta era la vida que extrañaba, y hacer esto era parte también de su vida. Ya habría tiempo de descansar, sobre todo cuando se uniesen más tripulantes. Por ahora solo quedaba obedecer y cantar.
---------------------------------------------------------------------------------------------------
--¿Has escuchado el rumor de que en la marina hay gente ligada a la antigua era de piratas?--
--Sí, incluso dicen que algunos ocupan altos puestos en algunas bases--
--Uff, seguro que si los descubren los ejecutan de inmediato--
--Aunque primero seguro que intentan sacarles alguna información--
Rentarou había vuelto a escuchar a un par de grumetes referirse a este tema, al parecer el rumor se había propagado rápidamente, sobre todo ahora que se conocía que el Vice-almirante Ramsus y el capitán Kitakaze se encontraban en una misión especial, que incluso involucraba a la almirante Alira. No se veía nada bien el panorama para él. Cuanto tiempo más podría ocultar su pasado?. Debía moverse y pronto. Una idea cruzo por su mente y se dispuso a llevarla a cabo. Era su única oportunidad y esperanza. Así que se dirigió a su oficina y se dispuso a informar al cuartel general. Partiría en una misión relámpago para capturar piratas, así ganaría tiempo.
--Capitán Rentarou Satsuma reportándose, señor--
La suerte estaba echada...
Continuara...
Bien, otro capitulo por ahora, veamos con que nos deleitaran Alira y Ramsus...Y al resto, que les pasa? Cuando participarán con nosotros? Bueno, nos leemos.

- Gargadon
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De toda la historia, me quedo con esta parte. Simplemente se me hizo algo gracioso:
(sé que no hay quinto malo pero...)
Iba a poner como una especie de historia ligada a la tuya pero me quedó algo sosa y la borré, aunque tengo la idea, me extiendo demasiado, ya llevaba una hoja en Word con Times New Roman 12 y no habia escrito ni la mitad de la historia. Parece que me has leido la mente con la ultima parte de la historia.
Solo una cosa...Long_Jhon_Silver escribió:Ciertamente había olvidado que a veces, a su capitán le gustaba frecuentar lugares donde nada sucedía o donde sucedían muchas cosas a la vez.
Veamos... Silver, Mijok, As, One Piece, ¿y el quinto?Long_Jhon_Silver escribió:...y con la tripulación aumentada a cinco tripulantes...
Iba a poner como una especie de historia ligada a la tuya pero me quedó algo sosa y la borré, aunque tengo la idea, me extiendo demasiado, ya llevaba una hoja en Word con Times New Roman 12 y no habia escrito ni la mitad de la historia. Parece que me has leido la mente con la ultima parte de la historia.
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Ramsus
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Encuentro en Isla Behrish
El ruido del chocar de espadas y los gritos parecían llenar toda la cubierta del Saint Andrews. En el centro de ésta, un corpulento y velludo sargento con cara de bruto se enfrentaba con su enorme espada al florete del vicealmirante Ramsus en un combate de entrenamiento bajo un sol de justicia, ante la atenta mirada de un enorme grupo de marines que animaban sin cesar. Sonidos que desaparecieron casi al instante cuando el arma del sargento salió volando.
-No! Ha vuelto a cometer el mismo error, sargento. –la voz de Ramsus sonaba fuerte para que lo oyeran todos los allí presentes- Se fía demasiado de su fuerza y descuida la técnica por completo. El posicionamiento de sus piernas deja mucho que desear y su defensa es casi nula. Lo apuesta todo al ataque, pero sin embargo contra mí no ha podido atacar ni una sola vez.
El vicealmirante bajó su arma rápidamente y se dirigió a sus hombres:
-Este combate es un claro ejemplo de la preparación que debe tener un buen marine. Al igual que en combate un equilibrio perfecto entre ataque, defensa y técnica llevan a la victoria, en nuestra vida debemos alcanzar el equilibrio perfecto entre cuerpo, mente y espíritu. Tan solo así podremos estar preparados para cualquier situación y actuar de forma adecuada según ésta lo requiera, y no agarrotados por nuestras propias limitaciones. –Ramsus miró a sus hombres un instante antes de continuar- Pero al igual que en un combate nuestra arma es el instrumento para alcanzar la victoria, en nuestra vida el honor será nuestra arma para alcanzar la justicia. ¿Entendido?
-SI!! SEÑOR!! –todos los marines contestaron al unísono.
El vicealmirante contestó con un gesto de asentimiento y dio por terminado el ejercicio, no sin antes agradecer al sargento su inestimable ayuda en él. Tras esto, se retiró a prepararse para la inminente llegada al primer destino de la flota: Isla Berhish.
-Mírate, ni siquiera te has arrugado la camisa. –el capitán Kitakaze salió al encuentro de su viejo amigo cuando estaba a punto de entrar en el camarote- Me podías haber dejado el entrenamiento a mí.
-La próxima vez, si quieres. Hoy me apetecía hacer algo de ejercicio. Además, los piratas que capturamos hace tres días fueron todos para ti, no sé de qué te quejas.
-¿Te apetecía hacer ejercicio o desahogarte por las últimas noticias que recibimos por el Den Den mushi? –preguntó Kitakaze en tono burlón.
-Calla, no me lo recuerdes. El capitán Bocanegra y su flota de casi 300 hombres capturados por la flota de la Almirante Alira en el segundo cruce de Red Line. –contestó Ramsus en tono resignado mientras se sentaba en su escritorio- ¿Cómo demonios puedo competir contra eso? Ya me estoy imaginando las carcajadas que se estará pegando a mi costa.
-Quizá en Berhish puedas desquitarte.
-No. En esa isla no vamos a capturar a ningún pirata de poca monta, si no a ocuparnos de una vez de nuestra misión principal. Esa isla será nuestro primer paso.
A la llegada del caluroso atardecer, una estrecha piedra con forma de cuña apareció en el horizonte, y tan solo una hora después, el Saint Andrews llegaba a la playa de isla Berhish. Esta curiosa isla no era más que una ciudad que comenzaba en la playa y que ascendía en una empinada cuesta hasta la parte alta de la rojiza piedra, donde se cortaba bruscamente y comenzaba un impresionante acantilado por su parte trasera. En el centro de la cuesta había unas inmensas escaleras en las que comenzaban todas las calles y que acababan en una pequeña plaza situada en lo mas alto, en la que se encontraba la mansión del gobernador de la isla y algunas más de la gente adinerada de Berhish.
Cuando el barco amarró, el vicealmirante dio el resto de la tarde y la noche libre a sus hombres, y le pidió al capitán que lo acompañara.
-¿Y bien, me vas a decir de una vez a qué hemos venido aquí? –preguntó Kitakaze.
-Hemos venido a encontrarnos con alguien que nos puede dar una información muy valiosa sobre el paradero de Silver y del resto de sus nakamas, y que vive en esta isla.
-¿Y donde lo vamos a encontrar?
La única respuesta del vicealmirante fue mirar hacia otro lado y señalar con el dedo. Los peores presagios del capitán se habían cumplido: En lo más alto de la isla.
La noche empezaba a caer cuando los dos marines llevaban ya tres cuartas partes de la escalera recorrida. Ninguno de los 2 reconocería jamás el tremendo esfuerzo que estaba resultando para ambos subirlas, y mucho menos cuando muchos ciudadanos curiosos les estaban mirando desde las ventanas o las calles. Para hacer menos pesada la escalada, los dos continuaban hablando.
-Aún no me has dicho el nombre del tipo con el que vamos a encontrarnos. –dijo resoplando Kitakaze.
-Lo sé. Pero todo tiene un motivo. No quería que nadie más lo oyera, ni siquiera nuestros hombres. –la voz entrecortada de Ramsus comenzó a desvelar el misterio- Quizá no lo recuerdes, pero cuando tomamos parte en la guerra pirata, tu y yo no fuimos los únicos “extraños” en ella. Había otro más, una tercera persona que entró a formar parte de la tripulación de Silver para poder controlarlo de cerca. Aquel tipo era un espía del gobierno, agente de uno de los Cipher Pol, sigiloso, listo, discreto y con una habilidad increíble para colarse en cualquier sitio. Tal era la fama que tenía gracias a esa habilidad, que todos los que lo conocían lo llamaban “El Polizonte”.
-¿El Polizonte? Creo que me suena… ¿Y él estaba de nuestra parte también?
-Ese es el problema, jamás llegamos a saberlo del todo. Cuando la guerra acabó, él se esfumó sin más, y me ha costado un esfuerzo tremendo encontrar su paradero. Pero tras mucho intentarlo, supe que se vino a vivir aquí, a una gran mansión comprada con la parte que le correspondió de los botines de Silver y su sueldo como espía del gobierno.
-Entiendo… -El capitán puso un gesto pensativo durante un momento, hasta que lo cambió por uno de alivio al mirar al frente- Por cierto, hablando de esfuerzos tremendos, creo que al fin llegamos.
- Oh, vamos –el vicealmirante Ramsus se paró un instante para colocarse la camisa y miró sonriendo a su viejo amigo- No me digas que estas cansado!
La casa que tenían ante ellos era imponente, casi tan grande como la del gobernador. Tenía columnas de mármol a la entrada y estatuas del mismo material en el amplio jardín, que cruzaron los dos oficiales hasta llegar a la puerta, donde llamaron al timbre. Tras esperar unos instantes, la puerta se abrió y tras ella apareció la figura de un hombre joven vestido de manera informal.
-Ramsus, sabía que si alguien debía encontrarme serías tú. –dijo nada más recibirles- Me temo que ha llegado el momento de que termine de sellar mi pasado. Adelante, podéis pasar.
La conversación continuó en el ostentoso salón principal de la casa.
-Vaya, veo que no le ha ido nada mal en la vida, señor Nack Green –dijo Ramsus mirando los cuadros de las paredes- Mucho mejor que cuando eras “el Polizonte”.
-A ti tampoco te queda mal esa capa, “Ramsus el mécanico de barcos”. Vicealmirante, no está nada mal. ¿Qué te trae por mi humilde morada?
-Si sigues siendo la persona que solías ser –contestó Ramsus- lo sabrás perfectamente.
-Por supuesto –dijo Nack sonriendo- si me retiré a esta isla, fue para que el que fuese capaz de encontrarme tuviese que superar una última prueba subiendo esas infernales escaleras. Yo no lo hago, para eso tengo a mis sirvientes. ¿Una copa?
-No, gracias –contestó Kitakaze muy serio.
-Como queráis -Nack se sirvió una para él- Pero como bien has adivinado, estar aquí alejado de todo no ha mermado mis habilidades, y he estado preparándome para este momento. Veréis, nosotros tres somos muy parecidos. Hemos fingido ser quienes no somos, cada uno con un objetivo distinto, pero ahora cada uno debe tomar su camino y yo ya he decidido el mío: Tras esta reunión no volveré a tomar parte en ninguno de los dos bandos.
Nack se levantó y cogió un papel de un pequeño cofre.
-Ramsus, yo desde siempre serví al gobierno. Era capaz de hacerme pasar por cualquier persona, ganarme la confianza del peor de los criminales para después destaparlo ante los ojos de la justicia sin el menor remordimiento… Pero con Silver fue distinto. No sé que tenía aquel hombre, aquella tripulación, que me hicieron sentirme como jamás me había sentido. Por primera vez en mi vida, me hicieron sentirme libre y querido. Tal fue ese sentimiento, que una vez llegó la hora de la verdad, de hacer que Silver cayese en manos del gobierno de una vez por todas, por primera vez en mi vida me sentí incapaz de cumplir con mi trabajo. Por eso salí corriendo y me escondí aquí. Me debatí durante demasiado tiempo entre el deber y la amistad y no pude soportarlo. Pero durante este tiempo he podido reflexionar, y he llegado a la conclusión de que esto es lo mejor que puedo hacer. –Nack le entregó el papel a Ramsus- En ese papel, encontrarás la clave para ir a por Silver. No encontrarás mas ayuda en mí. Lo que tenga que pasar pasará, pero será entre Silver y tú. Yo ya no quiero tener nada más que ver con esto. Espero que lo comprendáis.
Nack agachó la cabeza y se apoyó en la pared, justo al lado de la ventana. Mientras, sentado en su butaca, el vicealmirante Ramsus desdobló la hoja de papel y la leyó con detenimiento. Al fín había llegado la clave que estaba buscando. Ya sabía por donde debía empezar.
-Satsuma, ¿eh? –una ligera sonrisa apareció en su cara- Perfecto…
Ains... mira que yo solo quería hacer una historia sin más. Ya me habéis picado, con el tiempo que hacía que no escribía nada.
Bueno, al menos espero que la disfrutéis.
El ruido del chocar de espadas y los gritos parecían llenar toda la cubierta del Saint Andrews. En el centro de ésta, un corpulento y velludo sargento con cara de bruto se enfrentaba con su enorme espada al florete del vicealmirante Ramsus en un combate de entrenamiento bajo un sol de justicia, ante la atenta mirada de un enorme grupo de marines que animaban sin cesar. Sonidos que desaparecieron casi al instante cuando el arma del sargento salió volando.
-No! Ha vuelto a cometer el mismo error, sargento. –la voz de Ramsus sonaba fuerte para que lo oyeran todos los allí presentes- Se fía demasiado de su fuerza y descuida la técnica por completo. El posicionamiento de sus piernas deja mucho que desear y su defensa es casi nula. Lo apuesta todo al ataque, pero sin embargo contra mí no ha podido atacar ni una sola vez.
El vicealmirante bajó su arma rápidamente y se dirigió a sus hombres:
-Este combate es un claro ejemplo de la preparación que debe tener un buen marine. Al igual que en combate un equilibrio perfecto entre ataque, defensa y técnica llevan a la victoria, en nuestra vida debemos alcanzar el equilibrio perfecto entre cuerpo, mente y espíritu. Tan solo así podremos estar preparados para cualquier situación y actuar de forma adecuada según ésta lo requiera, y no agarrotados por nuestras propias limitaciones. –Ramsus miró a sus hombres un instante antes de continuar- Pero al igual que en un combate nuestra arma es el instrumento para alcanzar la victoria, en nuestra vida el honor será nuestra arma para alcanzar la justicia. ¿Entendido?
-SI!! SEÑOR!! –todos los marines contestaron al unísono.
El vicealmirante contestó con un gesto de asentimiento y dio por terminado el ejercicio, no sin antes agradecer al sargento su inestimable ayuda en él. Tras esto, se retiró a prepararse para la inminente llegada al primer destino de la flota: Isla Berhish.
-Mírate, ni siquiera te has arrugado la camisa. –el capitán Kitakaze salió al encuentro de su viejo amigo cuando estaba a punto de entrar en el camarote- Me podías haber dejado el entrenamiento a mí.
-La próxima vez, si quieres. Hoy me apetecía hacer algo de ejercicio. Además, los piratas que capturamos hace tres días fueron todos para ti, no sé de qué te quejas.
-¿Te apetecía hacer ejercicio o desahogarte por las últimas noticias que recibimos por el Den Den mushi? –preguntó Kitakaze en tono burlón.
-Calla, no me lo recuerdes. El capitán Bocanegra y su flota de casi 300 hombres capturados por la flota de la Almirante Alira en el segundo cruce de Red Line. –contestó Ramsus en tono resignado mientras se sentaba en su escritorio- ¿Cómo demonios puedo competir contra eso? Ya me estoy imaginando las carcajadas que se estará pegando a mi costa.
-Quizá en Berhish puedas desquitarte.
-No. En esa isla no vamos a capturar a ningún pirata de poca monta, si no a ocuparnos de una vez de nuestra misión principal. Esa isla será nuestro primer paso.
A la llegada del caluroso atardecer, una estrecha piedra con forma de cuña apareció en el horizonte, y tan solo una hora después, el Saint Andrews llegaba a la playa de isla Berhish. Esta curiosa isla no era más que una ciudad que comenzaba en la playa y que ascendía en una empinada cuesta hasta la parte alta de la rojiza piedra, donde se cortaba bruscamente y comenzaba un impresionante acantilado por su parte trasera. En el centro de la cuesta había unas inmensas escaleras en las que comenzaban todas las calles y que acababan en una pequeña plaza situada en lo mas alto, en la que se encontraba la mansión del gobernador de la isla y algunas más de la gente adinerada de Berhish.
Cuando el barco amarró, el vicealmirante dio el resto de la tarde y la noche libre a sus hombres, y le pidió al capitán que lo acompañara.
-¿Y bien, me vas a decir de una vez a qué hemos venido aquí? –preguntó Kitakaze.
-Hemos venido a encontrarnos con alguien que nos puede dar una información muy valiosa sobre el paradero de Silver y del resto de sus nakamas, y que vive en esta isla.
-¿Y donde lo vamos a encontrar?
La única respuesta del vicealmirante fue mirar hacia otro lado y señalar con el dedo. Los peores presagios del capitán se habían cumplido: En lo más alto de la isla.
La noche empezaba a caer cuando los dos marines llevaban ya tres cuartas partes de la escalera recorrida. Ninguno de los 2 reconocería jamás el tremendo esfuerzo que estaba resultando para ambos subirlas, y mucho menos cuando muchos ciudadanos curiosos les estaban mirando desde las ventanas o las calles. Para hacer menos pesada la escalada, los dos continuaban hablando.
-Aún no me has dicho el nombre del tipo con el que vamos a encontrarnos. –dijo resoplando Kitakaze.
-Lo sé. Pero todo tiene un motivo. No quería que nadie más lo oyera, ni siquiera nuestros hombres. –la voz entrecortada de Ramsus comenzó a desvelar el misterio- Quizá no lo recuerdes, pero cuando tomamos parte en la guerra pirata, tu y yo no fuimos los únicos “extraños” en ella. Había otro más, una tercera persona que entró a formar parte de la tripulación de Silver para poder controlarlo de cerca. Aquel tipo era un espía del gobierno, agente de uno de los Cipher Pol, sigiloso, listo, discreto y con una habilidad increíble para colarse en cualquier sitio. Tal era la fama que tenía gracias a esa habilidad, que todos los que lo conocían lo llamaban “El Polizonte”.
-¿El Polizonte? Creo que me suena… ¿Y él estaba de nuestra parte también?
-Ese es el problema, jamás llegamos a saberlo del todo. Cuando la guerra acabó, él se esfumó sin más, y me ha costado un esfuerzo tremendo encontrar su paradero. Pero tras mucho intentarlo, supe que se vino a vivir aquí, a una gran mansión comprada con la parte que le correspondió de los botines de Silver y su sueldo como espía del gobierno.
-Entiendo… -El capitán puso un gesto pensativo durante un momento, hasta que lo cambió por uno de alivio al mirar al frente- Por cierto, hablando de esfuerzos tremendos, creo que al fin llegamos.
- Oh, vamos –el vicealmirante Ramsus se paró un instante para colocarse la camisa y miró sonriendo a su viejo amigo- No me digas que estas cansado!
La casa que tenían ante ellos era imponente, casi tan grande como la del gobernador. Tenía columnas de mármol a la entrada y estatuas del mismo material en el amplio jardín, que cruzaron los dos oficiales hasta llegar a la puerta, donde llamaron al timbre. Tras esperar unos instantes, la puerta se abrió y tras ella apareció la figura de un hombre joven vestido de manera informal.
-Ramsus, sabía que si alguien debía encontrarme serías tú. –dijo nada más recibirles- Me temo que ha llegado el momento de que termine de sellar mi pasado. Adelante, podéis pasar.
La conversación continuó en el ostentoso salón principal de la casa.
-Vaya, veo que no le ha ido nada mal en la vida, señor Nack Green –dijo Ramsus mirando los cuadros de las paredes- Mucho mejor que cuando eras “el Polizonte”.
-A ti tampoco te queda mal esa capa, “Ramsus el mécanico de barcos”. Vicealmirante, no está nada mal. ¿Qué te trae por mi humilde morada?
-Si sigues siendo la persona que solías ser –contestó Ramsus- lo sabrás perfectamente.
-Por supuesto –dijo Nack sonriendo- si me retiré a esta isla, fue para que el que fuese capaz de encontrarme tuviese que superar una última prueba subiendo esas infernales escaleras. Yo no lo hago, para eso tengo a mis sirvientes. ¿Una copa?
-No, gracias –contestó Kitakaze muy serio.
-Como queráis -Nack se sirvió una para él- Pero como bien has adivinado, estar aquí alejado de todo no ha mermado mis habilidades, y he estado preparándome para este momento. Veréis, nosotros tres somos muy parecidos. Hemos fingido ser quienes no somos, cada uno con un objetivo distinto, pero ahora cada uno debe tomar su camino y yo ya he decidido el mío: Tras esta reunión no volveré a tomar parte en ninguno de los dos bandos.
Nack se levantó y cogió un papel de un pequeño cofre.
-Ramsus, yo desde siempre serví al gobierno. Era capaz de hacerme pasar por cualquier persona, ganarme la confianza del peor de los criminales para después destaparlo ante los ojos de la justicia sin el menor remordimiento… Pero con Silver fue distinto. No sé que tenía aquel hombre, aquella tripulación, que me hicieron sentirme como jamás me había sentido. Por primera vez en mi vida, me hicieron sentirme libre y querido. Tal fue ese sentimiento, que una vez llegó la hora de la verdad, de hacer que Silver cayese en manos del gobierno de una vez por todas, por primera vez en mi vida me sentí incapaz de cumplir con mi trabajo. Por eso salí corriendo y me escondí aquí. Me debatí durante demasiado tiempo entre el deber y la amistad y no pude soportarlo. Pero durante este tiempo he podido reflexionar, y he llegado a la conclusión de que esto es lo mejor que puedo hacer. –Nack le entregó el papel a Ramsus- En ese papel, encontrarás la clave para ir a por Silver. No encontrarás mas ayuda en mí. Lo que tenga que pasar pasará, pero será entre Silver y tú. Yo ya no quiero tener nada más que ver con esto. Espero que lo comprendáis.
Nack agachó la cabeza y se apoyó en la pared, justo al lado de la ventana. Mientras, sentado en su butaca, el vicealmirante Ramsus desdobló la hoja de papel y la leyó con detenimiento. Al fín había llegado la clave que estaba buscando. Ya sabía por donde debía empezar.
-Satsuma, ¿eh? –una ligera sonrisa apareció en su cara- Perfecto…
Ains... mira que yo solo quería hacer una historia sin más. Ya me habéis picado, con el tiempo que hacía que no escribía nada.
Bueno, al menos espero que la disfrutéis.
- Long_Jhon_Silver
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Cap. 005: "Uno Más"
Era extraño navegar por tanto tiempo sin ver siquiera una isla pequeñita, al parecer, los rumores acerca de las extrañas desapariciones de tierra eran ciertos, puesto que como comprobaba Silver mirando un antiguo mapa, en ese lugar antes se encontraba una pequeña extensión de tierra de la que se servían los piratas para ocultar ron y tabaco.
--Me temo que seguiremos con sed por algún tiempo--Refunfuño Mijok molesto
--Y yo que tenia ganas de probar ese licor guardado por tanto tiempo bajo las arenas--Se lamento un desconsolado As
--No se preocupen mis queridos amigos--Dijo en un suspiro Silver--Si el viento nos acompaña, pronto estaremos en isla Camarón, y allí podremos llenar las bodegas de todo lo que necesitamos--
Los Outlaws, navegaban a buen ritmo alejándose de sus perseguidores. A pesar de ser el mar tan grande, las noticias volaban y Silver y los suyos, ya se habían enterado de que eran la presa perseguida por antiguos conocidos que ahora servían al gobierno mundial, y que hoy como antes, volvían a ser prófugos de una justicia que no entendían. Seastone, se encargaba de mantener informada a la tripulación de los acontecimientos que ocurrían a lo largo y ancho del océano, todo gracias a la información que le proveía su fiel ave Ur, el cual volaba incansablemente de un lado a otro para mantener al día su ama. De esta forma podían moverse por el mar, evitando rutas que estuviesen custodiadas por marines, y así, alcanzar los puertos necesarios donde conseguir todo aquello que aún hacía falta. Últimamente le extrañaba a Silver que los Shichibukais estuviesen tan inactivos; sería esto producto de que quienes se encargaban de su búsqueda ahora eran Alira, Ramsus y Kitakaze?. Algo le decía a Silver que mayores peligros se avecinaban y que sería necesario estar preparados para una especie de tormenta de acontecimientos.
Al cabo de un día y gracias al buen viento, arribaron a la isla Camarón, One Piece se reía del ridiculo origen del nombre del lugar, el cual en sus inicios era Isla Cameron, pero debido a la indiferencia de los isleños para con su fundador (Juan Cameron) lentamente se transformo en Camarón. Seastone se quedo a cargo del barco, mientras los demás se encargaban de ir hasta las tiendas para comprar provisiones y conseguir información. La isla, una de las más grandes de este extremo de Grand Line, contaba con uno de los mercados mejor provistos también, llegaban allí comerciantes de todos los rincones a ofrecer sus productos. Así también esta isla, poseía el mejor servicio de espías y mercenarios que alguien podía pagar; y eso precisamente era lo que buscaba Silver en este lugar.
Mijok llevaba un barril de ron bajo el brazo, mientras tarareaba una alegre canción, su animo había mejorado bastante y no sólo por la imagen de la bebida prometida, si no que también por las señoritas de buen ver que poblaban aquel lugar. Silver en cambio se notaba algo preocupado, pero no quería compartir su inquietud con el resto. Llegaron hasta una plaza, en el centro de la cual había una fuente que recordaba al distinguido fundador de la isla. Silver se sentó sobre las frías piedras que formaban el borde de esta y aguzo el oído para escuchar atentamente. Una extraña y profunda voz se dejo oír:
--Ese al que llamaban Polizonte ya no vendrá. Hace unos días se reunió con el vice-almirante Ramsus y le dijo que no pensaba tomar parte en esta nueva era--
Silver miró hacia el suelo y dejo escapar una maldición, uno de sus mejores hombres no volvería a bordo.
--Pero eso no es todo--Agregó la voz--Polizonte le entrego la identidad de uno de los tuyos y que esta al servicio de la marina--
Satsuma, dijo para sí Silver. Esto no pintaba nada bien, si Ramsus ya sabía quién era ahora DKantún, este corría un serio peligro. Sin embargo, sabía que no se dejaría atrapar fácil, puesto que como le contó One Piece, Rentarou ya estaba en movimiento, de alguna manera había oído el llamado del Caledonia.
--Algo más que agregar--Inquirió Silver distraído
--Sí señor, la Almirante Alira se mueve rápido y pretende que sea usted y su banda quienes formen el broche de oro para su carrera de atrapar piratas--
--Así que mis problemas de faldas jamás se acabaran--Dijo suspirando
--Eso te pasa por ser tan bobo, y decirles a las mujeres que son lo mejor que se ha creado--Le recrimino Mijok con su tono paternal--Por ser tan galán es que te metes en tantos problemas--
Silver soltó una carcajada y haciéndole una seña a Mijok, este hizo rodar el barril de ron hacia un lado. Este paso por enfrente de su capitán y fue a parar bajo la bota de una bella mujer que se encontraba sentada de espaldas a Silver. Lo tomo entre sus manos y haciendo un gesto a modo de saludo se marcho con paso rápido.
--Es increíble que una mujercita como ella tenga tanta fuerza para levantar ese pesado barril lleno de oro--Dijo Mijok sorprendido
--Nunca subestimes los poderes y métodos de un mujer, mi querido Mijok--Le dijo One Piece quién aparecía en el lugar acompañada de As. Luego agregó:
--Todo lo necesario para continuar el viaje esta a bordo Silver--
--Excelente, partiremos esta tarde entonces. Debemos mantener la ventaja que llevamos sobre nuestros "EX" compañeros--
Gastaron el resto de la mañana en deambular por las calles de la isla, debían aprovechar de sentir el contacto con la gente, después de tanto tiempo solo en ese extraño lugar, a Silver se le hacia necesario sentirse rodeado de más almas. Ciertamente no volvería allí; prefería mil veces ser perseguido por los marines, que ser observado por ese "Ser".
--Venga Silver, baja de tu nube y refresca la garganta con este exquisito trago de cerveza negra--Le grito Mijok mientras apuraba una gran jarra de la espumosa bebida
--Si solo pudiera encontrar a alguien más--Dijo en voz alta
Como si hubiese formulado un deseo, el hombre que bebía junto a él se enderezo, estiro su mano y tomando la de Silver la estrecho con la de él. Hecho esto y sin mirarle siquiera, le dijo:
--Roca es mi nombre. Soy un viajero desempleado y por una comida caliente y una buena jarra de licor estoy dispuesto a embarcarme en su aventura--
--¿Como sabes de nuestra aventura?--Le pregunto Silver extrañado
--Camarón es un nido de espías capitán, y para alguien como yo que trabajaba atendiendo un bar no era difícil conseguir dicha información--
--Vamos Silver, deja que se quede con nosotros, me gusta su actitud--Dijo As, feliz de pensar que se agregaría un nuevo grumete
--Yo también estoy de acuerdo--Dijo One Piece--Así por lo menos ocuparemos la plaza que ya no va a ocupar Polizonte--
--Que venga--Dijo sin darle importancia Mijok--Si es un traidor o un espía, ya me encargaré yo de echarle por la borda--
--Esta dicho entonces, bienvenido a nuestra tripulación--Le dijo Silver--La paga será de tres comidas diarias además de una sexta parte de todo lo que consigamos. Espero que sepas que por unirte a nosotros, puedes haber firmado tu sentencia de muerte--
--Mientras pueda ver el mundo y salir de aquí, nada me importa--Contesto indiferente Roca
Ahora estaba todo más claro, debían seguir adelante, el tiempo se agotaba lentamente. Sin embargo Silver seguía preocupado por lo que le pudiese pasar a su antiguo amigo. Seguiría siéndoles leal? Se uniría el también a las patrullas que los buscaban? o Dejaría todo por volver con ellos? Sabía muy bien que todos lamentarían tener que enfrentar a un viejo amigo, más cuando había compartido tantas aventuras con ellos. Ya habría tiempo de responder estas preguntas, cuando volviesen a encontrarse, ahora debían llegar cuanto antes a su destino y prepararse para lo que venía.
--¿Puedo hacerte una pregunta?--le dijo Mijok a Roca mientras se paraba junto a él
--Claro, las que quieras--
--Por qué perdiste el empleo?--
--Por borracho--
--Pero hombre, fue por emborracharte y olvidar tus obligaciones?--
--En realidad fue por beberme todo el alcohol del pueblo donde trabajaba--
--No me digas qué...?--
--Sí, sufro la maldición del marino, la sed crónica--contesto por fin Roca.
--Silver!!--Grito Mijok contrariado--Menuda esponja hemos aceptado en el barco--
---------------------------------------------------------------------------------------------
Ramsus apresuro el paso para volver pronto hasta su barco, necesitaba ordenar sus ideas y preparar pronto un plan. No había tiempo que perder. Tras el, Kitakaze daba grandes zancadas para tratar de alcanzarle escaleras abajo. Al llegar, entro rápidamente en su despacho y cogiendo el Den-den Mushi habló:
--Rápido, comuníqueme con el cuartel general--
--Cuartel general, saludos Vice Almirante Ramsus--Le dijeron del otro lado de la línea--Que desea?--
--Necesito que transmitan un mensaje para la Almirante Alira--Dijo Ramsus
--Hable señor, tomamos nota--Volvío a hablar el grumete
--Jaque!!--Dijo Ramsus esbozando una sonrisa.
Colgó el Den-den Mushi y se sentó tras su escritorio a soñar con ese delicioso zumo de frutas
Continuará...
Bien, que puedo decir...Ramsus, simplemente fabulosa tu nueva historia. Demás esta decir que espero leer más. Esto se pone interesantisimo, quiero ver que pasará ahora que manejas esa información.
Rentarou, vamos, quiero ver tu parte de la historia, ya ves que he dejado el espacio justo para que nos cuentes tú mismo que sucederá, así la cosa es más interesante. Espero también leer eso pronto. Ah, viste ya cual era el quinto tripulante?
Alira: Y?...nada, nada todavía...Después me dices quien olvida que....
Eso por ahora, nos leemos.
Era extraño navegar por tanto tiempo sin ver siquiera una isla pequeñita, al parecer, los rumores acerca de las extrañas desapariciones de tierra eran ciertos, puesto que como comprobaba Silver mirando un antiguo mapa, en ese lugar antes se encontraba una pequeña extensión de tierra de la que se servían los piratas para ocultar ron y tabaco.
--Me temo que seguiremos con sed por algún tiempo--Refunfuño Mijok molesto
--Y yo que tenia ganas de probar ese licor guardado por tanto tiempo bajo las arenas--Se lamento un desconsolado As
--No se preocupen mis queridos amigos--Dijo en un suspiro Silver--Si el viento nos acompaña, pronto estaremos en isla Camarón, y allí podremos llenar las bodegas de todo lo que necesitamos--
Los Outlaws, navegaban a buen ritmo alejándose de sus perseguidores. A pesar de ser el mar tan grande, las noticias volaban y Silver y los suyos, ya se habían enterado de que eran la presa perseguida por antiguos conocidos que ahora servían al gobierno mundial, y que hoy como antes, volvían a ser prófugos de una justicia que no entendían. Seastone, se encargaba de mantener informada a la tripulación de los acontecimientos que ocurrían a lo largo y ancho del océano, todo gracias a la información que le proveía su fiel ave Ur, el cual volaba incansablemente de un lado a otro para mantener al día su ama. De esta forma podían moverse por el mar, evitando rutas que estuviesen custodiadas por marines, y así, alcanzar los puertos necesarios donde conseguir todo aquello que aún hacía falta. Últimamente le extrañaba a Silver que los Shichibukais estuviesen tan inactivos; sería esto producto de que quienes se encargaban de su búsqueda ahora eran Alira, Ramsus y Kitakaze?. Algo le decía a Silver que mayores peligros se avecinaban y que sería necesario estar preparados para una especie de tormenta de acontecimientos.
Al cabo de un día y gracias al buen viento, arribaron a la isla Camarón, One Piece se reía del ridiculo origen del nombre del lugar, el cual en sus inicios era Isla Cameron, pero debido a la indiferencia de los isleños para con su fundador (Juan Cameron) lentamente se transformo en Camarón. Seastone se quedo a cargo del barco, mientras los demás se encargaban de ir hasta las tiendas para comprar provisiones y conseguir información. La isla, una de las más grandes de este extremo de Grand Line, contaba con uno de los mercados mejor provistos también, llegaban allí comerciantes de todos los rincones a ofrecer sus productos. Así también esta isla, poseía el mejor servicio de espías y mercenarios que alguien podía pagar; y eso precisamente era lo que buscaba Silver en este lugar.
Mijok llevaba un barril de ron bajo el brazo, mientras tarareaba una alegre canción, su animo había mejorado bastante y no sólo por la imagen de la bebida prometida, si no que también por las señoritas de buen ver que poblaban aquel lugar. Silver en cambio se notaba algo preocupado, pero no quería compartir su inquietud con el resto. Llegaron hasta una plaza, en el centro de la cual había una fuente que recordaba al distinguido fundador de la isla. Silver se sentó sobre las frías piedras que formaban el borde de esta y aguzo el oído para escuchar atentamente. Una extraña y profunda voz se dejo oír:
--Ese al que llamaban Polizonte ya no vendrá. Hace unos días se reunió con el vice-almirante Ramsus y le dijo que no pensaba tomar parte en esta nueva era--
Silver miró hacia el suelo y dejo escapar una maldición, uno de sus mejores hombres no volvería a bordo.
--Pero eso no es todo--Agregó la voz--Polizonte le entrego la identidad de uno de los tuyos y que esta al servicio de la marina--
Satsuma, dijo para sí Silver. Esto no pintaba nada bien, si Ramsus ya sabía quién era ahora DKantún, este corría un serio peligro. Sin embargo, sabía que no se dejaría atrapar fácil, puesto que como le contó One Piece, Rentarou ya estaba en movimiento, de alguna manera había oído el llamado del Caledonia.
--Algo más que agregar--Inquirió Silver distraído
--Sí señor, la Almirante Alira se mueve rápido y pretende que sea usted y su banda quienes formen el broche de oro para su carrera de atrapar piratas--
--Así que mis problemas de faldas jamás se acabaran--Dijo suspirando
--Eso te pasa por ser tan bobo, y decirles a las mujeres que son lo mejor que se ha creado--Le recrimino Mijok con su tono paternal--Por ser tan galán es que te metes en tantos problemas--
Silver soltó una carcajada y haciéndole una seña a Mijok, este hizo rodar el barril de ron hacia un lado. Este paso por enfrente de su capitán y fue a parar bajo la bota de una bella mujer que se encontraba sentada de espaldas a Silver. Lo tomo entre sus manos y haciendo un gesto a modo de saludo se marcho con paso rápido.
--Es increíble que una mujercita como ella tenga tanta fuerza para levantar ese pesado barril lleno de oro--Dijo Mijok sorprendido
--Nunca subestimes los poderes y métodos de un mujer, mi querido Mijok--Le dijo One Piece quién aparecía en el lugar acompañada de As. Luego agregó:
--Todo lo necesario para continuar el viaje esta a bordo Silver--
--Excelente, partiremos esta tarde entonces. Debemos mantener la ventaja que llevamos sobre nuestros "EX" compañeros--
Gastaron el resto de la mañana en deambular por las calles de la isla, debían aprovechar de sentir el contacto con la gente, después de tanto tiempo solo en ese extraño lugar, a Silver se le hacia necesario sentirse rodeado de más almas. Ciertamente no volvería allí; prefería mil veces ser perseguido por los marines, que ser observado por ese "Ser".
--Venga Silver, baja de tu nube y refresca la garganta con este exquisito trago de cerveza negra--Le grito Mijok mientras apuraba una gran jarra de la espumosa bebida
--Si solo pudiera encontrar a alguien más--Dijo en voz alta
Como si hubiese formulado un deseo, el hombre que bebía junto a él se enderezo, estiro su mano y tomando la de Silver la estrecho con la de él. Hecho esto y sin mirarle siquiera, le dijo:
--Roca es mi nombre. Soy un viajero desempleado y por una comida caliente y una buena jarra de licor estoy dispuesto a embarcarme en su aventura--
--¿Como sabes de nuestra aventura?--Le pregunto Silver extrañado
--Camarón es un nido de espías capitán, y para alguien como yo que trabajaba atendiendo un bar no era difícil conseguir dicha información--
--Vamos Silver, deja que se quede con nosotros, me gusta su actitud--Dijo As, feliz de pensar que se agregaría un nuevo grumete
--Yo también estoy de acuerdo--Dijo One Piece--Así por lo menos ocuparemos la plaza que ya no va a ocupar Polizonte--
--Que venga--Dijo sin darle importancia Mijok--Si es un traidor o un espía, ya me encargaré yo de echarle por la borda--
--Esta dicho entonces, bienvenido a nuestra tripulación--Le dijo Silver--La paga será de tres comidas diarias además de una sexta parte de todo lo que consigamos. Espero que sepas que por unirte a nosotros, puedes haber firmado tu sentencia de muerte--
--Mientras pueda ver el mundo y salir de aquí, nada me importa--Contesto indiferente Roca
Ahora estaba todo más claro, debían seguir adelante, el tiempo se agotaba lentamente. Sin embargo Silver seguía preocupado por lo que le pudiese pasar a su antiguo amigo. Seguiría siéndoles leal? Se uniría el también a las patrullas que los buscaban? o Dejaría todo por volver con ellos? Sabía muy bien que todos lamentarían tener que enfrentar a un viejo amigo, más cuando había compartido tantas aventuras con ellos. Ya habría tiempo de responder estas preguntas, cuando volviesen a encontrarse, ahora debían llegar cuanto antes a su destino y prepararse para lo que venía.
--¿Puedo hacerte una pregunta?--le dijo Mijok a Roca mientras se paraba junto a él
--Claro, las que quieras--
--Por qué perdiste el empleo?--
--Por borracho--
--Pero hombre, fue por emborracharte y olvidar tus obligaciones?--
--En realidad fue por beberme todo el alcohol del pueblo donde trabajaba--
--No me digas qué...?--
--Sí, sufro la maldición del marino, la sed crónica--contesto por fin Roca.
--Silver!!--Grito Mijok contrariado--Menuda esponja hemos aceptado en el barco--
---------------------------------------------------------------------------------------------
Ramsus apresuro el paso para volver pronto hasta su barco, necesitaba ordenar sus ideas y preparar pronto un plan. No había tiempo que perder. Tras el, Kitakaze daba grandes zancadas para tratar de alcanzarle escaleras abajo. Al llegar, entro rápidamente en su despacho y cogiendo el Den-den Mushi habló:
--Rápido, comuníqueme con el cuartel general--
--Cuartel general, saludos Vice Almirante Ramsus--Le dijeron del otro lado de la línea--Que desea?--
--Necesito que transmitan un mensaje para la Almirante Alira--Dijo Ramsus
--Hable señor, tomamos nota--Volvío a hablar el grumete
--Jaque!!--Dijo Ramsus esbozando una sonrisa.
Colgó el Den-den Mushi y se sentó tras su escritorio a soñar con ese delicioso zumo de frutas
Continuará...
Bien, que puedo decir...Ramsus, simplemente fabulosa tu nueva historia. Demás esta decir que espero leer más. Esto se pone interesantisimo, quiero ver que pasará ahora que manejas esa información.
Rentarou, vamos, quiero ver tu parte de la historia, ya ves que he dejado el espacio justo para que nos cuentes tú mismo que sucederá, así la cosa es más interesante. Espero también leer eso pronto. Ah, viste ya cual era el quinto tripulante?
Alira: Y?...nada, nada todavía...Después me dices quien olvida que....
Eso por ahora, nos leemos.







