Hombre, si nos hacemos estas trampas al solitario, entonces sí, no hay ningún componente religioso acerca de los seguidores del Dragón Celestial y la Ciudad Santa de Mary Geoise, antiguamente poblada por ángeles. Y los Caballeros de Dios, de hecho, se llaman así porque son muy fans de Ronnie James Dio y se les traspapeló una S en la imprenta no se sabe cómo.
Cuando se incide en las supersticiones religiosas, como por ejemplo hace Mother Carmel en Elbaph, pues supongo que tampoco se está hablando de la religión y su poder sobre el pueblo. Aunque claro, Mother Carmel debe ser otro personaje flavour de esos, así que tampoco cuenta.
Como tampoco cuentan las frutas del diablo, el Árbol del Tesoro Adán, el Árbol de la Luz Solar Eva, Vegapunk citando a Ícaro y diciendo que voló demasiado cerca del sol al hablar, presumiblemente, de la tecnología del Siglo Vacío (el deseo de iluminar el mundo es la misma llama que lo consume) y tantísimas y tantísimas alusiones con un claro componente simbólico religioso/filosófico.
Es precisamente porque esa religiosidad atávica parece estar atada temáticamente al Siglo Vacío, que no está en primer plano durante toda la serie, pero no es raro que esté presente de una forma más o menos velada o simbólica, esperando, como tantas otras cosas, a que Oda se decida a ponerla en primer plano otra vez.
Pero me sorprende muchísimo ver que hay gente que tampoco ha sabido ver venir que la religión iba a jugar un papel importante en el lore, el mito y el simbolismo del Siglo Vacío, y por ende, del final de la serie.
Todo lo que nos ha mostrado One Piece acerca de la religión ha sido para decirnos que los dioses no existen. Oda ahora ha introducido a Nika e Imu, y habéis caído en el análisis literal y precipitado para sentenciar sus figuras, cuando sus arcos acaban de empezar y están todavía lejos de cumplir sus verdaderos propósitos narrativos en la historia.LuxorHeart escribió: ↑Lun Ene 12, 2026 2:12 pm Fuera de coña, Los Dioses de Skypea se entendían como representaciones de la naturaleza. Hasta la serpiente aquella gigante le llamaban Dios. Ahora sí hay dioses de verdad, y muchos
No tengo pruebas, pero sí indicios, y desde luego ninguna duda de que Nika e Imu son Oda deconstruyendo, subvirtiendo y profundizando en los mismos conceptos que ya ha abordado anteriormente en la serie. Los cuales los coloco estratégicamente en posiciones narrativas que nos hablan de su inequívoca importancia.

Irónicamente, hay gente que ha dejado de creer o que realmente nunca vio el mensaje, pero yo estoy aquí, con mi figura de Mihawk en una mano y mi edición coleccionista de Nadia apretada contra el corazón.
Y con la primera luz del quinto día, al alba, venceré.






















