Jóvenes escritores

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El Buda
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por El Buda »

Me encanta que se publiquen aquí vuestros diversos proyectos. Aquí dejo un relato por el que fui premiado en mi instituto:
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EL INSÓLITO COMETIDO DEL INSPECTOR MORGAN FLASS

El inspector Morgan Flass marchaba muy contento del hospital, pero aún así estaba confundido. Hacía dos meses recibió un disparo en la cabeza en un vulgar atraco a una joyería, por lo que su supervivencia se podría tachar de milagro. Y mucho más su rápida recuperación, aunque con una espinita clavada: no recordaba lo ocurrido en los últimos seis meses. Esta amnesia le llegaba en el momento más inoportuno, ya que semanas antes del terrible incidente le había sido encargado el caso más importante de su carrera.

Después de recibir unos cuantos abrazos y felicitaciones retomó sus pesquisas. Toda la comisaría trabajaba duro para desmantelar la red de narcotráfico instalada en la ciudad de Detroit y al inspector Flass le había sido asignado el cometido, podría decirse, más importante. Muchos indicios llevaban a pensar que entre todos los policías de la ciudad había un topo, y Morgan debía encontrarle. Esta hipótesis sólo la conocían el comisario jefe de todo el condado de Wayne; el encargado de la comisaría de Helpless Road (comisaría donde trabaja Flass y en la que se sospecha que se encuentra el traidor) y el
propio Flass, por lo que tenía que ser cauteloso y no dejar entrever su quehacer.

Si Morgan quería encontrar al topo antes debía conocer a fondo a la banda a la que pertenecía. La ciudad de Detroit, una de las mayores urbes de Estados Unidos, había sido manchada poco a poco desde hacía unos años por una infame red de tráfico de estupefacientes, la mayor de todo el país. El responsable de esta trama, Kenyon Harris, estaba por suerte entre rejas, pero la ciudad seguía infectada por sus secuaces. Muchos interrogatorios al criminal habían sido en vano, pero Flass creyó conveniente hacer un último intento. Su atrevimiento resultó ser un acierto. Kenyon, harto de la ínfima calidad de la vida en prisión, decidió colaborar para intentar rebajar su condena lo poco que pudiera. Tras acordar las condiciones, el criminal le contó lo que sabía de la organización de la banda actual, que no era mucho, pero para Flass era un antes y un después en el porvenir de su investigación. Según los pocos ex-compañeros que muy de vez en cuando le visitaban (hacían casi cuatro meses de la última visita), el infiltrado era un pez gordo de la comisaría de Helpless Road, aunque pensaban en deshacerse de él. Además de confirmar la hipótesis del topo y su ubicación ayudaba a descartar a muchos agentes.

La reacción de Morgan al oír esto fue pensar inmediatamente en el comisario, aunque sus sospechas fueron rápidamente rotas al recordar que fue él quien primero sospechó de un supuesto traidor. Así sólo quedaban dos sospechosos: Peter Romero, mano derecha del comisario y Rupert Sully, el segundo al mando del cuartel. Según lo que había estudiado a la banda, el que fuera el topo debía guardar un anillo con dos ochos grabados para poder identificarse entre los narcotraficantes. Pero, ¿cómo buscar el anillo sin ser descubierto? tenía que confiar en su astucia.

Flass se centró primero en Romero, buen amigo suyo, hablándole disimuladamente sobre los artículos de joyería para hombres. Peter le respondió que él nuca llevaría un anillo en ninguna de sus manos, ni siquiera su alianza de casado, ya que un problema en ambas manos no se lo permitía. El agente Romero se mostraba muy tranquilo, pero no dejaba de ser sospechoso. Flass rebuscó entre los historiales médicos de todos los policías de Helpless Road hasta confirmar las declaraciones que su amigo le había hecho, y aunque no se demostraba su inocencia ni mucho menos pasaba la pelota por el momento al lado de Rupert Sully.

La relación entre Morgan y Sully era más bien poca, se ceñía estrictamente a lo laboral, por lo que iba a ser más complicado sacarle algo en balde. La actitud nerviosa de Sully al comenzar a hablarle de anillos (ni el mismo Morgan sabía cómo había podido comenzar la conversación) era un indicio a tener en cuenta, al igual que la forma de cortar la charla de cuajo, nada propia de un policía y mucho menos del “noble” Rupert Sully. Flass volvió aquella noche a su apartamento casi convencido de saber quién era el topo y tenía la extraña sensación de que también lo sabía antes de recibir el maldito disparo. Justo en ese momento, al pensar en el disparo, recordó lo que Kenyon Harris le había contado: los narcotraficantes habrían intentado, o lo harían en un futuro, eliminar al infiltrado, y Sully había sido parte de un tiroteo relacionado con la banda hacía poco, del que había salido sin un rasguño. Tras confirmar un poco más sus sospechas, sólo tenía que encontrar el anillo para encerrar al topo.

A la mañana siguiente, cuando el agente Sully ya se encontraba en la comisaría, Flass se dirigió a su casa. Rupert era soltero, lo que facilitaba un poco el complicadísimo trabajo. Tras horas rebuscando salió con las manos vacías. No se lo podía explicar, estaba seguro. Solo quedaba la posibilidad de que Sully llevara el anillo encima, y aunque la probabilidad era remota era lo único que sostenía a Flass para intentar confirmar lo que presentía profundamente. De vuelta a su apartamento un deportivo rojo le embistió por detrás violentamente propiciándole un fuerte golpe en la cabeza. En ese instante se abrió un compartimiento oculto en el techo de su sedán y fue entonces cuando por fin pudo recordar. Resonó en su mente por qué le habían disparado en aquella joyería, y lo ocurrido en esos seis meses que no recordaba; tenía el anillo de los dos ochos sobre sus muslos. Había cumplido su cometido. Había descubierto al topo.
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Kate
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por Kate »

Lo escribí a principios de año y quedé cuarta en un certamen.
Rojo
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Era un viernes por la tarde. El crucero había amarrado a puerto esa mañana de otoño de 1953 en una pequeña ciudad cuyo nombre había olvidado. Había un gran mercado cerca del puerto, y no muy lejos unas pocas cafeterías. El mar gritaba ferozmente.

Él estaba sentado en una pequeña mesa del interior de una cafetería tomándose un café. Aun llevaba puesta su gabardina beige, le gustaba dar un aspecto elegante. Se encendió un cigarrillo. Le gustaba la mezcla, tanto de olor como de sabor, que el café y el humo hacían juntos. El sombrero estaba a un lado de la mesa. Hoy llevaba uno marrón oscuro, bastante elegante en su opinión, pero sin excedencias. Y unos mocasines acordonados a juego con el sombrero.

De repente, entraron dos mujeres vestidas con bonitos y coloridos vestidos, y unos pequeños bolsos, de piel de caimán quizás, junto con unos zapatos de tacón a su parecer bastante incómodos. Dio un sorbo a su café. Las dos mujeres se sentaron a una mesa de espaldas a él, mientras hablaban de lo bien que les quedaban esos peinados recogidos y el tocado que se pondrían esa noche.

Cuando se terminó de beber el café, decidió encenderse otro cigarro, mientras se apoyaba en el respaldo de la cómoda silla. Y mientras daba la primera calada, le llegaron los cuchicheos de las dos mujeres. De hecho, sólo las palabras de la mujer de los labios de color rojo carmín, la otra era más discreta. “Si si, te digo que he visto salir a un hombre corriendo del camarote 215 mientras se abrochaba los pantalones, será descarado”. Dio una calada. “No no, no era su marido estoy segura”. “Si si, el camarote de esa mujer de pelo caoba que lleva ese vestido rojo tan bonito y que luce tan caro, suertuda.” Se rascó la perilla. “Uy no, que no te de envidia, cuando su marido se entere esa mujer se arrepentirá.” Soltó el humo de su cigarro mientras lo veía desvanecerse en el aire junto a las demás esencias, y cerró los ojos, inspirando el reconfortante aroma de la cafetería. Y mientras lo apagaba, cogió su sombrero y se lo colocó encima de su bien peinado y oscuro pelo negro. Tranquilamente, fue a pagar en la barra, mientras dejaba unas pocas monedas de propina. Antes de salir echó un último vistazo a las dos mujeres, mientras estas le miraban sorprendidas. Decidió volver hacia el barco.

Una vez ahí, se quedó un rato en cubierta apoyado en la barandilla de espaldas al mar, viendo como unos niños jugaban a pelota mientras un hombre de gran bigote y frondosa barba no dejaba de rechistar, quejándose del ruido que hacían los niños. Decidió fumarse un último cigarro. Alzó la vista al cielo, viendo las gaviotas sobrevolar el puerto y contemplando el cielo, ya con el sol prácticamente escondido, dejando apenas unos rayos de luz visibles que daban un aire romántico al ambiente. Entró y se dirigió con calma hacía su camarote.

Dio dos golpes a la puerta, y una voz femenina del interior del camarote, le indicó que pasara. “Fue una lástima que tuvieras dolor de cabeza, ha sido una tarde agradable. ¿Te encuentras mejor?” preguntó él abriendo la puerta. Ella asintió. “Me alegro” dijo a la vez que se quitaba el sombrero y la gabardina y lo dejaba encima de la cama. “Por cierto cariño, llevas un vestido rojo precioso”.

Y la puerta se cerró. Las gaviotas seguían volando por encima de los barcos, esperando la oportunidad de robar algún pescado a cualquier pescador despistado. Los gritos cesaban en el mercado, y los niños empezaban a coger sueño. El mar seguía golpeando con fuerza el barco. Y en un camarote un golpe se escuchaba, mientras una mujer de vestido rojo caía al suelo sujetándose la mejilla, a la vez que un hilo de sangre, de color rojo intenso, bajaba suavemente para camuflarse en su rojo vestido. El sol se ocultó por completo.
Hay algunas cosas que a día de hoy corregiría, pero prefiero colgarlo en su formato original.
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El Buda
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por El Buda »

La verdad es que me ha encantado tu relato, Kate.

Aprovecho para decir que me han propuesto escribir un artículo en una revista de filología hispánica, Philologia, (que comenzará a publicarse en breve y tendrá tirada regional, en este caso en la Región de Murcia) y estoy entusiasmado con el proyecto. Mi artículo vendrá a tratar la parodia y ruptura del petrarquismo que tiene lugar en Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos, de Lope de Vega. Ya he comenzado a estudiar los sonetos, y la publicación de dicho artículo (más que artículo, me han pedido un elaborado ensayo de unas 25 páginas) podría darse a mediados del próximo año. Si al final tira todo para delante, colgaré aquí el ensayo.
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Lestrang
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por Lestrang »

Al final lo de tu artículo sigue adelante?
Si es que sí, me gustaría leerme el libro sobre el que trata, ¿podrías decirme donde encontrarlo? es que no sé si aqui en zaragoza habrá el mismo material que en Murcia, pero viendo que es de Lope de Vega supongo que no será difícil de encontrar
Un saludo y gracias de antemano!
PD: Por si a alguien le interesa (cosa que dudo) lamento mucho tardar tanto en escribir el 5º capitulo de mi libro, pero es que estoy atascado en la historia, y querría reescribir el 4º cap., pero espero tenerlo pronto
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The heart of an Eagle
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El Buda
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por El Buda »

Puedes buscarlo en el Corte Inglés, pero digo yo que en cualquier libreria más o menos extensa lo encontrarás, y si no, lo pides y no tardarán en traertelo.

En cuanto a lo del 5º cap, yo por lo menos lo espero y tengo ganas de leerlo ya, así que ánimo.
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Sandlash
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por Sandlash »

Hola,aqui mi novela,bueno,unos capis,saludos:
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Los Elementales
Episodio 1
El acero
Capítulo 1
Una vida acaba y otra Empieza
Aquello no podía estar pasando,aquella explosión,no podía ser obra de otros que…una sirena le despertó de sus pensamientos y su frustación,llegaban los bomberos,y,con la respiración entrecortada por el humo,echó a correr entre la multitud.Cuando llegó a los escombros,se dispuso a rebuscar desesperadamente,era todo madera y ceniza,de la cuál una parte ardía en llamas,pero eso no importaba.Solo se distinguían muebles, planchas y libros,muchos libros,que le hicieron darse cuenta de que era la hora,el reloj se había adelantado, pero el tiempo, había pasado, incluso para si mismo.Siguió buscando y encontró un libro,parecía antiguo,pero lo conocía bien,y sabía bien quien lo había escrito.Tashige,su amiga,alguien que lo había vivido todo y no había visto nada.Entre sollozos,Sandlash,el guía,recordó todo lo que le había enseñado,y lo cerca que estaba,una nueva era.
Capítulo 2 El libro de las maravillas
Una vez en casa,tras dar el pésame y agradecerle todo lo que Tashige le había dado,Sandlash sabía que no le quedaba mucho tiempo,abrió el libro y empezó a leer,recordando todo lo que Tashige había hecho desde que murieron sus padres y ella lo rescato,con solo tres años,tras sobrevivir a una bomba que él mismo había accionado,y gracias a eso Tashige descubrió su gran poder,el nuevo poder,el poder del acero,y que él,debía ser El Guía,y para poder cumplir su labor,necesitaba ese libro,de cubierta dorada y que escondía grandes secretos,algunos,que ni su autor conocía:
``Cada cierto periodo de tiempo,Los Elementales,personas con un poder infinito,que ni ellos llegan a dominar, renacen con una misión,traer la prosperidad al mundo y aportarle su conocimiento.Cada uno de ellos tiene control sobre un elemento o una parte del mundo o del espacio.Todos ellos deben reunirse
cuando les llegue La Señal,que El Guía esta listo,y la anterior generación,extinta por completo.
Actualmente hay siete Elementales,
Roca Oro Aire Fuego
Agua tiempo Tierra
Y cada uno de ellos tiene una base,una maravilla,o algún lugar imaginario,y una vez,el tiempo,el encargado de vivir para enseñar al Guía su misión,muera,todos deben dirigirse a sus bases,y El Guía debe reclutarlos y cumplir su misión.
Algunas bases conocidas son,
Agua-LA ATLÁNTIDO roca-LA PIRÁMIDE DE KEOPS
Oro-La ciudad de el dorado tiempo-no tiene base
Pero el encargado de cumplir la misión es El Guía,un nuevo elemento,y,se dice,que El Octavo Elemento,será un metal,y ayudará,a que en 2012,la nueva era,cambie el mundo.´´
Capítulo 3
En busca de la ciudad de oro
Se había cargado la mochila a cuestas y todo lo necesario para sobrevivir un año,tenía muy claro lo que debía hacer,utilizar su conocimiento del firmamento y su capacidad para hablar con los astros para encontrar la ciudad legendaria,la primera base,la ciudad el oro,El Dorado,y allí encontrar a su Elemental.Pero no todo sería tan fácil,cuando Tashige escribió el libro de las maravillas,hace varios milenios,no sabía que el mismo año,y el mismo día que debía comenzar La Nueva Era,era también El Fin del Mundo,un pacto causado por Los Oscuros,enemigos de los elementales,con el primer Elemental,
``Te dejaremos en paz durante millones de años,pero en el 2012 D.C volveremos,como 8,y con un ejército a la espalda,y el mundo,tal y como lo conocéis,no volverá a ser igual´´´
-Yo los detendré-Penso Sandlash-Conseguiré la ayuda de los otros 7 y salvaremos el mundo,pero antes debo encontrar al que mejor conoce este pacto,y ese,será mi primer paso,para dominar el acero.
Capítulo 4
El expreso de capricornio
Era una mañana cálida,aquel veinte de Mayo Sandlash debía coger el expreso que le llevaría a través del Atlántico hasta Barcelona,la primera parada de su viaje,pero no había ninguno,al menos del que se encargaran los humanos claro.Lo que debía hacer era llegar a la isla de Capricornia, un lugar,según dicen las leyendas,con una jungla inmensa y muy frondosa,que a la vez tenía un desierto en el mismo lugar en el que se situa lo que los indígenas,seres de orejas puntiagudas y dientes afilados llaman en su idioma natal,Oihara,El Cuerno de Capricornio.Pero para llegar allí había que viajar hasta la isla de Puerto Rico y subir hasta la frontera con las nubes,Moukala,la entrada a Capricornia.Pero no sería fácil,ya que desde el lago Michigan había un tramo respetable.Ya había recorrido un largo camino,pero Sandlash se estaba cansando y sus víveres no eran suficientes para su estómago hambriento y su cuerpo sediento de grandes aventuras.Habían pasado tres meses desde la salida de Sandlash y estaba muy cerca,pero ya no tenía fuerzas,había abusado de sus poderes para avanzar más y andaba falto de fuerzas.Aquella tarde y haciendo caso omiso al continuo llanto de su cuerpo,a su respiración agitada y el rugir de sus tripas,aceleró el paso y consiguió llegar,eso si,agotado a más no poder,al puerto.El esfuerzo había valido la pena y pudo descansar aquella noche con el canto del mar que sonaba como una nana que lo mecía haciéndole olvidar su cansancio,mañana sería un día duro,ya que los Imliden,los habitantes de Capricornia, no eran famosos precisamente por recibir con banquetes a sus visitantes,sino más bien todo lo contrario.
Capítulo 5
Cruzando el umbral de
Capricornia
Sandlash ya había llegado a su ciudad de destino,Puerto Rico,el lugar desde el que se accedía a Capricornia.Pero antes,debía conseguir hacerse con el control de un Sanix.Los Sanix son animales legendarios,y cada uno de los Elementales debe tener uno.Los Sanix son parecidos a los fénix,pero no son aves de fuego,sino que tienen el poder de uno de los elementos,concretamente el de su cabalgante,y poseen una velocidad vertiginosa.Pero lo que mas los diferencia es su tamaño,gigantes alados del tamaño de naves espaciales,y sus miembros,bien proporcionados, tienen una musculatura inusual y sus huesos reforzados los hacen bastante invulnerables.Otra gran diferencia es su unidad con su cabalgante,conocidos como Le Mosau e Sanix,le hacen,en muchos casos dar la vida por ellos,y debido a la fuerza de este lazo impide a su cabalgante poder dominar otro Sanix.
Sandlas había llegado a su lugar de destino,su aventura empezaba ahora.
-Hola-Se presentó-He venido a convertirme en un cabalgante de Sanix
-Bien,ellos elegirán su dueño.-Pensó lo que iba a decir y prosiguió-Debes mostrarles tu poder,si se te acerca alguno,tranquilo,no debería hacerte nada,si no se te acerca pronto alguno.-Calló y se se produjo un silencio insoportable.Adelante-Dijo,señalando una puerta,parecía un desván,no le gustaba aquel sitio,era muy extraño.
Una vez cruzó el umbral de la puerta,no vió nada, seguidamente oyó como la puerta se cerraba a sus espaldas y se quedaba solo,mas tarde un fogonazo que hizo saltar algunas chispas a sus pies y la luz se encendió.Aquel desván era todo un bosque,no tenía techo,esa puerta no era una habitación era una puerta de salida,el umbral que se debía cruzar para llegar a Capricornia.Sandlash sabía que debía darse prisa,empezaban a oírse rugidos cercanos y fuertes ráfagas de viento le azotaban la cara como un continuo golpeteo del viento en su brillante tez de acero en la que se reflejaban los rayos del sol.Decidio que era el momento,y utilizando su poder de derretir el acero con su sangre,mas caliente que la un humano normal,convirtiendo su cuerpo en numerosas armas tan resistentes como el acero convirtió su mano derecha en un un hacha de grande dimensiones,y gruñendo con sus colmillos de acero que desprendían una pequeña cantidad de vapor por su calor,que le daban un aspecto amenazador.No tardo mucho,apenas unos segundos,en aparecer enfrente de él un Sanix,era rojo como la calidez de aquel lugar,y tenía líneas grises que le daban un aspecto mucho mas terrorífico.Tenía una cicatriz en su ojo izquierdo,parecía muy antigua,y daba la sensación de que la lucía con respeto.Todos los sonidos habían cesado,aquel Sanix parecía el más fuerte del lugar y su marcha le importaba a todo aquel valle,tal vez por eso,atacó a Sandlash con toda su furia,quería probarle,pero Sandlash no pensaba echarse atrás.El Sanix,con un batir de alas y enseñando los colmillos,se lanzó hacia Sandlash y este,blandiendo el filo de su hacha en el aire dio un corte seco,que tiró al Sanix al suelo,con el cráneo aparentemente roto y sangrando,cubriendo de rojo aquella verde espesura,este se puso en pie mas rápido de lo que Sandlash había previsto,y lanzó su garra,de tres dedos,hacia su hombro.Sandlash quiso gritar,pero se contuvo,y,cuando miró su hombro,se sorprendió al ver que las garras,antes sucias y sangrantes,ahora también brillaban con el sol,y eran pesadas como el acero que cubría su cabeza,ahora mucho más dura y gacha,demostrando a Sandlash,que cabalgaría con él para siempre,hasta que uno de los dos,cayera.Sandlash miró al cielo y con los ojos acuosos,supo,que había llegado la hora de viajar a Capricornia.

Capítulo 6
La ciudad de crapicornia y la
estación de centauro

El viento azotaba sus caras como una lluvia de agujas,pero no les importaba,eran lo suficientemente resistentes como para siquiera sentirlo,hacía una semana desde la partida hacia Capricornia y sabían que no les quedaba mucho,ya divisaban las nubes y a la velocidad que iban y la altura a la que estaban les hacían ir hacia arriba y subir y subir…sin descanso.Dos días después,el 4 de Junio de 2011,Sandlash y Antorcha,su Sanix,llegaron por fin a Capricornia.La entrada era una puerta hecha de oro,coronada por una cabeza de centauro y dos cuernos,que se presentaban amenazadores Sandlash llamó a la puerta pero no le abrió nadie.
-Ehhhh¡-Gritó-Sandlash,¿No ven que somos visitantes pacífi…?
No pudo acabar la frase,una cuerda le encerró los pies y unas flechas,grandes y afiladas,atravesaron sin problema su cuerpo de acero.Sintió unas ganas inmensas de dormir,lo habían sedado,pero no pudo hacer nada.
Lo siguiente que vieron los ojos de Sandlash fue una larga escalera de caracol sobre su cabeza y mucha gente mirándole,hablando y cuchicheando en voz baja.Eran seres altos,de cabellos cortosy rasgos un tanto extraños:ojas puntiagudas,en su mayoría adornados con joyas,ojos grandes,para poder saber todo lo que ocurre a su alrededor,y de mente muy atenta,lo observaban todo y escrudiñaban cada recobijo,se podría decir con solo verles a ellos que aquella isla,situada en las nubes,no era un buen sitio para gozar de tranquilidad y de paz.De repente,uno de los indígenas dio un paso adelante y empezó a hablar:
-Has entrado en la isla del cielo con un Sanix,pero nadie te quiere aquí,la gente del suelo no sabe vivir con peligro,con miedo,con la naturaleza salvaje,todo aquel que llega aquí tiene algo que lo hace único,pero no por poseer ese rasgo debe ser buena persona o merece .Debes mostranos tu poder,y el Gran Jefe te juzgará, con la gran sabiduría de Huilode,nuestro dios.No te preocupes,yo traduciré.

-Soruk nakara ni caghelion-No puedes echarte atrás-Ki lues ju giuh ki gonara sorun Huilo-Te juzgaré en nombre de Huilo-O yuh ki Mosau e Sanix-A ti cabalgante de Sanix.
Sandlah seguía escuchando a pesar de que sabía gran parte de lo que decía aquel ``Gran Jefe´´,al que,con los cuernos que llevaba pintados en la cara y su pelo a rastas le costaba tomarle enserio,aunque parecía que los habitantes de Capricornia le tenían una mano siempre tendida,parecía muy caprichoso y les trataba como unos simples subordinados,a pesar de ser,en su mayoría,grandes guerreros.
-Coagulo le huka ki re figun, de ki laju hu fers dekahui hy skig dikug, suyfa doge tshu jui ere ki jyegeo-No tengas miedo,te pondré la mano en el corazón para que Huilo juzge si es puro,y si lo es debes pasar la prueba para subir esas escalera de caracol.
Y,cumpliendo lo que acaba de decir posó su mano sobre su pecho y sentí un escalofrío,seguidamente una inyección de energía,que me provoco unas ganas locas de correr,pero antes de que mis pies pudieran moverse apenas unos milímetros,esa energía desapareció,y,sin poder ,mover las piernas un milímetro,y como si fueran de gelatina se mareó y cayó de bruces al suelo,inconsciente.
Lo siguiente que vió fue a miles de Sanix,cuatro veces más grandes que Antorcha,que llevaban pasajes hechos de oro,los cuales brillaban como el sol cuando se sienta en su trono al mediodía y extiende su luz sobre todo y todos.
-Sube ahí-Había reconocido de quien era esa voz,pertenecía al traductor-en este Fui gu Jigu, el Oro del Cielo,la nave más fuerte,y la única que puede llevarte a El Dorado,pero antes,debes superar la prueba de Capricornio.Esta prueba consiste en derrotar a un centauro,seres mitad hombre mitad caballo,y los mejores arqueros del mundo.
-Estoy listo,llévame ante él -No hace falta,él es quien dirige este sitio
Y se oyó un estrepitoso romper de cristales y apareció, delante de ellos,un centauro,bien formado,musculoso,con unas piernas peludas,sin herradura,pero musculosas y rápidas,y al final una cola dorada,al igual que sus cabellos,que contrastaban con sus ojos azules profundos como un océano en calma.
-Me encantaría enfrentarme contigo,Elemental,quiero ver tu poder.
-Encantado
Y diciendo esto,desembainó una flecha,de las muchas que tenía,y,arco en mano,disparó.
Capítulo 7
Una lucha encarnizada y la
partida del héroe
Sandlash había intentado esquivar el disparo, pero a duras penas impidió que le impactara en el pecho, ahora, tenía una flecha clavada en el brazo izquierdo, que le impedía modificar esa parte del cuerpo. El centauro se dispuso a lanzar otra flecha, pero Sandlash,dando un salto, se acercó mucho y pudo darle un fuerte golpe convirtiendo su mano en una maza de pinchos, que hizo al centauro caer,y posiblemente romperse la columna.El centauro estaba indefenso,y Sandlash decidió que era el momento de darle el golpe de gracia.
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Lestrang
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por Lestrang »

Que no decaiga el tema! Vamos a revivirlo!
todavía no he escrito el nuevo capítulo de mi novela, pero traigo una historia de terror que he escrito hoy, aviso, sale mucha sangre
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Día 21, Febrero 1992, 19:55:
Hoy cena familiar en casa. No se me habría ocurrido una manera más… ¿cómo decirlo suavemente?… estúpida, sí, estúpida es la palabra, de celebrar un sábado por la noche. Todos mis amigos están fuera de la ciudad, y como padres invitaron a mis tíos y a mis primos, no tengo otro plan mejor que quedarme en la mesa a escuchar una aburridísima historia de las expediciones al monte de mi primo Miguel. Creo que acaba de sonar el timbre, así que serán ellos, mis tíos, a los que mi madre está a punto de atender en el umbral de la puerta. Sí, lo que me imaginaba, son ellos, y por lo visto vienen con todos mis primos, desde la benjamín de la familia, Elena, hasta mi primo Héctor, que me saca unos diez años de edad. Yo no me explico cómo un chico como yo, con mis 19 años cumplidos ya hace bastante, tenía que quedarse a intentar charlar con mis familiares sobre algo, cualquier tema, con tal de animar la conversación. Lo que suelo hacer en esas ocasiones es contar un par de chistes, hacer reír a todos y después escabullirme y encerrarme en mi cuarto, con la excusa de que voy al baño.
Por lo visto mis tíos ya están saludando a mis hermanas y a mi hermano, pronto vendrán directos a por mí con sus típicas frases de “¡Cuánto has crecido!” y “¡Qué chico más majo, qué alto está!”. Me da escalofríos sólo de pensarlo. Bueno, ya entran por la puerta, a ver qué me dicen. Primero saludo a mi tío Hugo, ahora a Elena, José, Víctor, Pilar, Ernesto, Miguel e Irene. Hala, ahora a la mesa a cenar.
21 Febrero 1992, 20:37:
Bueno, ya he contado mis historias para echarse unas risas, y ahora me deslizaré sigilosamente entre las sillas para irme a mi cuarto. Mi madre me pregunta: “¿Adónde vas?”, yo respondo que al baño. Hecho, ahora podré estar tranquilo viendo la tele un rato en mi habitación. Pero puede que lo de ir al baño no sea tan mala idea, ahora que lo pienso el guiso de mi madre juntado con cocacola, chicles y las sosas y asquerosas patatas de mi tía Pilar no me ha podido sentar demasiado bien. No se hable más, al baño voy pues.
21 Febrero 1992, 20:39:
Entro al baño. Enciendo la luz y una tímida bombilla comienza a titilar en el techo, pero antes de que el cuarto se ilumine totalmente, una imagen horrorosa viene a mi mente: un hombre, mejor dicho algo parecido a un hombre, con la cara llena de cortes profundos, sonriendo y mostrando sus totalmente blancos dientes. No sé cómo me ha venido a la cabeza pero por un momento realmente pensaba que estaba ante mí esa cosa. Bueno, sólo ha sido mi imaginación.
21 Febrero 1992, 20:40
Por lo visto el guiso no me había sentado bien realmente. Me dispongo a salir del baño, cuando me distraigo mirando el espejo. Realmente mis tíos tienen razón, he crecido mucho.
Decido que ya es hora de dejar de mirarse en mi reflejo, pero cuando voy a girarme veo una sombra durante unos segundos. No, no era una sombra. Vuelvo a mirar y me caigo hacia atrás, aterrizando en el frío suelo. La figura que creo haber visto es la misma que acababa de visualizar al entrar al baño, y la he visto sonriendo de nuevo, pero moviendo los labios, como si me dijese algo. No me atrevo a levantarme del suelo. Recapitulo y me giro. Veo un botiquín rojo y negro, con una línea curva dibujada horizontalmente, y me digo que eso era lo que había visto, el espejo había reflejado el botiquín, y mi cabeza me había jugado una mala pasada, sólo eso. Aún diciéndome firmemente esto a mi mismo me cuesta bastante ponerme en pie. Finalmente me levanto y miro al espejo. Esta vez me quedo totalmente rígido, quieto en el sitio: La figura sigue ahí, con los ojos inyectados en sangre, y esta vez puedo oír claramente lo que dice: “Tú todavía no. Tú todavía no.” Repite una y otra vez, con una sonrisa enfermiza. En un arranque de miedo e ira, le pego un puñetazo al cristal, abriendo un buen boquete, pero, entre los fragmentos del espejo que quedan en pie veo cómo esa cosa sale del espejo. La noto a mi lado pero no puedo verla, no puedo tocarla. Oí una carcajada y la puerta abrirse y cerrarse, pero no vi en ningún momento la puerta abrirse o cerrarse. Salgo a toda prisa del baño, con la mano ensangrentada y con pequeños cristales en ella, y me dirijo al comedor. Mi madre, al verme, me dice:”¡Sí que has tardado!””¿Te encuentras bien?”. Asiento con la cabeza, todavía en estado de shock. Veo una silla vacía aparte de la mía
-¿Dónde ha ido el primo José?
- Acaba de ir al baño.
Nada más oír esto echo a correr hacia el baño. Cuando llego a la puerta acerco la mano para llamar a la puerta, y justo cuando voy a dar el primer golpe oigo un grito desgarrador. Trato de abrir la puerta. El cerrojo está echado. Forcejeo y el pomo se rompe. Rompo la puerta de una patada, con una fuerza que no tengo, sólo la adrenalina me la proporciona. Entro. De nuevo veo el espejo, ahora roto en pedazos. No veo a nadie, pero sí que veo algo en el suelo: manchas rojas carmesí. Me asomo al borde de la ducha. No veo nada. Inspecciono el lavabo, y encuentro más sangre. Abro el armario de medicinas. Ni rastro de mi primo. Entonces se me ocurre una idea: posiblemente esté escondido en la bañera, para tratar de darme un susto, mi primo José lo suele hacer, igual aquel ser de antes fuese él con una careta. Me acerco a la bañera mientras oigo pasos acercándose, y el corazón me da un vuelco. Me quedo mirando la bañera, antes blanca. Está llena de agua, pero ésta no es transparente. Un color rojo intenso surca el recipiente, y un bulto negro se sumerge entre las ensangrantadas aguas: mi primo José. Me giro al oír más pasos acercándose. La que viene a verme no es otra que mi prima Elena, que se había preocupado por mi reacción y ha venido a buscarme. No permitiré que vea una escena tan horrorosa. Instintivamente me tiro sobre ella cuando cruza el marco de la puerta del baño. Ahora su precioso vestido naranja está manchado con grandes e imperfectos círculos carmesí, al igual que mis manos.
-¿¡Que haces!?- me grita- ¡Suéltame!
Doy un brinco para levantarme y cierro de un portazo la puerta, la cual ya no se quedará cerrada del todo nunca, ya que el pomo está roto. Doy un grito de dolor al recordar la imagen de mi primo ahora muerto y me caigo al suelo. Mis padres y mis tíos se acercan desde el comedor al oír mi grito y los llantos de Elena, que no entiende lo que pasa. Mi madre ve el pomo roto, y empieza a gritarme, hasta que ve la sangre en el parqué del pasillo, y mis manos teñidas del mismo color. Todos se arremolinan entorno a mí y cogen a Elena en brazos para tranquilizarla. Grito otra vez, ahora más fuerte. Mis padres entran al baño y ven entonces la horrible escena, mientras mis hermanas y mi hermano tratan de calmarme. Entonces, mientras mis padres están dentro del baño, les pido a gritos que salgan, pero es demasiado tarde: La puerta se cierra de golpe, y se queda bloqueada, a pesar de no tener pomo. Aúllo de miedo y tristeza al oír el portazo, mientras le pido a mi hermano que abra la puerta rápido. Inútil, ya que está demasiado ocupado intentando que yo no comience a convulsionar.
-Tranquilo, Trav (así es como él me llama) ¿Qué te pasa? ¡Estás fuera de control!
-¡Cállate! ¡Abre la maldita puerta, por dios!
Tras decírselo un millón de veces la abre de un golpe, ya que es más fuerte que yo. Mi hermano se vuelve blanco en un segundo. Me arrastro por el suelo para ver el interior del baño: el suelo es ahora un recubrimiento de sangre, y no hay rastro de mis padres. Me echo a llorar mientras toda mi familia contempla la habitación donde antes todas las baldosas eran azules.
Tras unos minutos de caos mi tía resuelve que debe llamar a la policía, o los bomberos, o a alguien, sea quien sea, así que se aleja del ruido, pero con los nervios se tropieza y se cae hacia atrás, cayendo accidentalmente dentro de la habitación de mi hermana menor, pero nadie se da cuenta de que ella se ha ido y todos ignoramos el portazo que se oye más tarde proveniente de la puerta del cuarto de mi hermana menor. Cuando nos damos cuenta de su ausencia decidimos buscarla por la casa, pero nunca encontraríamos más que su móvil y un charco de sangre en el cuarto de mi hermana. Decidimos entonces marcharnos de esta casa, en la que llevo viviendo trece de mis años, pero no tengo ningún miedo o pena a dejarla atrás. Bajamos al garaje para irnos lo más rápido posible en coche, pero no cabíamos todos en el ascensor, así que mis hermanas, mi prima y mi tío bajan al garaje en ascensor, ya que el resto debemos bajar por las escaleras, y al estar más oscuro es mejor que sean ellos quienes, en el peor de los casos, sobrevivan. Al bajar el primer piso oímos un chasquido y dos segundos después un fortísimo ruido. Bajamos corriendo al siguiente piso y miramos por el hueco del ascensor: el cable está roto, y los restos del ascensor se encuentran varios pisos más abajo. Entonces todos los que hemos contemplado el hilo colgante del ascensor lloramos. Sólo quedamos mi hermano, mi tío Hugo, mis primos Miguel, Irene y Víctor y yo. Seguimos bajando, y mi primo Víctor decide ir él por delante.
-Si oís algo raro corred, sin mirar atrás- dice, aún entre sollozos por la pérdida de su hermana pequeña, Helena, y su padre, Ernesto.
Seguimos bajando, y de repente pierdo a mi tío de vista, y se lo digo a Víctor, que, si lo que pienso es cierto, él es ahora el más mayor del grupo. Trata de decir algo, pero no puede. Ninguno de nosotros puede. Al fin llegamos al garaje y cogemos a toda prisa el coche de Miguel, y salimos del garaje a toda velocidad. Por suerte o por desgracia, nuestra casa se encuentra en un lugar abierto, lejos de la ciudad. Oigo el chirrido del motor y algo explotar. Antes de que cualquiera de nosotros pueda decir algo el coche comienza a realizar violentas acrobacias en aire, y caemos de lado.
-Irene, tienes que salir, eres la única que puede. A nosotros no bloquea el árbol-dice Miguel
-Está bien,- dice ella- pero enseguida os sacaré de ahí.
Tras forcejear con la puerta del maletero conseguimos salir los cuatro que quedábamos. Entonces noto cómo una mano se cierra alrededor de mi cuello y me levanta en el aire. Aunque no veo lo que me sujeta sé lo que es. Mis primos y mi hermano estaban paralizados.
-¿Q-qué e-eres?- Alcanzo a decir antes de que esa cosa me agarre todavía más fuerte. Aunque no lo vea sé que ahora mismo sonríe
-Pues…-comienza a hablar, aunque yo no sabía que supiese hablar- soy el espectro de esa casa. Llevas 13 años en ella. Los mismos que pasé yo. Tú eres mi objetivo, crío.
Me quedo perplejo. No sólo me había hablado algo que no veía, sino que me esa cosa me había explicado que iba a matarme.
-¿Por qué?- pregunto- ¿Por qué haces esto?
No creo que vaya a responder, pero ese ser me dejó en el suelo, sin soltar mi cuello.
-Porque, hace 223 del día de hoy, yo vivía allí. Decían que un demonio moraba en esa estructura, pero yo no hice caso a esas leyendas. Pero la leyenda resultó ser cierta. Aquel demonio que vivía en esa casa fue matando a mi familia, mi mujer, mi preciosa hija, mi queridísimo hijo… y a mí, de la misma manera de la que lo he hecho yo. En ese momento viví la muerte, pero no pude terminar mi viaje en ella. Aquel maldito demonio me obligó a servirle durante generaciones a cambio de devolverme a mi familia. Pero un día, tras 123 años de esclavitud maté a ese bellaco, creyendo que así mi familia regresaría, pero nunca lo hizo. Y 79 años después vuestra familia se asentó allí, como si esa casa le perteneciera. Os di 13 años de tiempo para abandonarla, el mismo tiempo que tuve yo para hacer lo mismo. Juré que nadie estaría en esta casa, ya que es el único recuerdo que tengo de mi familia. Así que, por ello jamás dejaré que salgáis vivos de aquí, tras haber profanado mi hogar. Os mataré con mis propias manos.
Tras decir esto, suelta mi cuello, y oigo el sonido del desenvaine de una espada. Lanzo una patada al aire con esperanza en retrasar su ataque y acierto a golpear el cuerpo de aquella criatura, que da un grito de rabia y se hace visible por fin. Lleva una armadura sin yelmo, que dejaba al descubierto su horrendo rostro. Entonces, en un momento de desconcierto por parte de todos, mi hermano se abalanza sobre mi agresor, y la espada de éste cae al suelo. Mis primos, mi hermano y yo tratamos de golpear al horrendo combatiente, ahora desarmado, pero nuestros esfuerzos son inútiles, ya que ningún golpe le afecta. Entonces se abalanza sobre el suelo para recoger su espada, pero yo me interpongo en su camino, y recordando lo poco que sé de esgrima, me levanto blandiendo la espada. Es una espada normal, de acero y sin abalorios. Salta hacia mí y lanzo un tajo al aire. Afortunadamente le acierto en el pecho, y esto sí que le hace daño. Cae de rodillas y yo, sin saber muy bien qué está pasando, cerceno su cabeza para asegurarme de que la pesadilla ha terminado. Entonces todo se vuelve negro y vuelvo a estar en mi cuarto de baño, pero sin caras en el espejo, que ahora está perfecto y sin rasguños, como siempre lo ha estado estos 13 años que llevo mirándome en él. Salgo y veo a toda mi familia comiendo. Todos están bien, todos están a salvo. Sé que todo ha ocurrido de verdad, pero al matar a aquel demonio he hecho que todo vuelva a la normalidad.
Espero que esta casa siga así durante otros 13 años y más
21 Febrero, 1992, 02:33:
FIN
No me gusta mucho el final, pero bueno
Saludos!
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Hector92Ivan
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Un mundo en tus ojos.

Mensaje por Hector92Ivan »

Hola, este poema lo escribí hace un tiempo ya(creo hace un año), me gusta mucho escribir poesía en mis tiempos libres. Lo titule así:

[center]Un Mundo en tus ojos.[/center]
Mujer, hay en tus ojos mares tan azules, grandes y bellos, que al ver en ellos me pierdo sin rumbo alguno, soy cual naufrago que yace a la deriva, navegando, buscando tierra firme, sin poder hacer nada, solo contemplar las estrellas en el cielo.

Mujer, hay en tus ojos praderas verdes y hermosas, que al verlas siento que son capaces de calmar el tornado mas iracundo, el tsunami más devastador, las olas mas tormentosas. Tus ojos me colman de una tranquilidad tan grande que me siento al lado de los dioses.

Mujer, hay en tus ojos ríos cristalinos y puros, que al ver en ellos purifican mi alma, que con el pasar del tiempo se ha llenado de lujuria, pasiones sin sentido y cosechado malos pensamientos.

Mujer, hay en tus ojos bosques llenos de vida que me he aventurado a recorrer en busca de su corazón, he pasado hambre, frío, cansancio por largas caminatas, he creído entrar en la locura, pero al encontrar aquel hermoso corazón entre en éxtasis, por que en el he hallado una mujer tan hermosa, cual ángel caído del cielo que emana radiante atmósfera.

Mujer, en tus ojos me pierdo al ver aquellos hermosos paisajes, pero por muy bellos que sean, nunca alcanzara la belleza de la mujer que posee hermosos ojos.
Buscare algunos otros poemas que tengo guardados y con el tiempo los publicare, de momento me gustaría escuchar(o mas bien leer xD) opiniones y criticas de este.

Un saludo y nos leemos.

P.D: A revivir el tema como es debido.
P.D2: Ahora dirán que la mujer quien me inspiro en este poema sera una Ojona xD
P.D3: El que siga con la duda y no halla entendido el chiste, no lo era.

@Sandlash, no hagas tanta propagando por tu libro que se hace un poco cansino y no te desanimes por que no lo lean, el mío creo que no mas lo lee MrMuggyBall y es un tocho mucho mas largo de lo que llevas y sigo trabajando en ello.

@MrMuggyBall, si te pasas por aqui y ves este post, ya he empezado a trabajar nuevamente en el libro, ya me esta quedando un poco de tiempo libre, si todo va bien creo que para el viernes o sábado publico otra parte.
De momento llevo 1 pagina más en el word y siempre que publico algo es por que ya he trabajado unas 3-5 paginas.
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Mono_Kurt
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por Mono_Kurt »

Me acabo de topar con este post. Me parece genial la idea. No he leído ninguno de sus trabajos todavía. Pero prometo ponerme en ello :) Mientras, quiero compartir unas mini-historias que publiqué en el foro. Nos vemos luego. Pronto estaré dando mi opinión de cada escrito :)
Imagen En mi intento de novela, en el delirio de naufragar entre tus piernas.
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llaelien
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por llaelien »

:shock: ¿Cómo es que no había visto este tema antes? Está genial! Muchos acá escriben muy bien.

@Kate: no sabía que escribías así. Te felicito. Me ha gustado tu relato.

Bueno, pues al igual que The Buddha, desde niña siempre he sabido que quería ser escritora. Asustaba a mi melliza contándole historias de marcianos y de horror, así que mis viejos me prohibían "imaginarme" tantas historias descabelladas.

Luego, cuando crecí, empecé a escribir y a comprender que no era una cosa tan fácil. De hecho cada vez que releo lo que escribo le encuentro cientos de errores.

Pero decir que me gusta la literatura o que me gusta escribir es un eufemismo: de hecho es mi total pasión. No puedo vivir sin la literatura. Y no piensen que soy una nerd o una empollona, de hecho me encanta salir de fiesta y divertirme con mis amigos, pero para mí escribir y leer es como respirar. Así que siempre he sabido que quería dedicarme a eso.

Por lo tanto decidí estudiar periodismo y, tras 3 años de carrera, debo confesar que es una profesión que me encanta y con la que puedo complementar la escritura y la lectura.

He ganado algunos concursos literarios ( y he perdido en muchos también :lol: ), pero siempre estoy tratando de ser mejor. Tengo muy claro que algún día quiero publicar novelas. Pero si no lo logro, no dejaré de escribir porque es algo que necesito. Me la paso muy bien escribiendo.

Ahora estoy en el proyecto de una novela basada en la época victoriana de misterio y drama que se llama "El coleccionista de Juguetes" y en la cual estoy entregando mi alma entera.

Aquí pondré los primeros párrafos del primer capítulo de la novela que estoy trabajando para el que le interese echarle un vistazo:
Spoiler: Mostrar
Capítulo 1.

El día en que conocí al señor Chadwick y supe que las coincidencias no existían, sombríos nubarrones grises se deslizaron con parsimonia sobre el cielo de Londres hasta encapotarlo por completo.

Asomaban los primeros días del invierno de 1888 y la Ciudad era por entonces un hervidero de intriga y terror. Terror exacerbado por los periódicos, que pregonaban por toda Inglaterra los ataques escabrosos de un hombre enigmático que en años venideros pasaría a la historia.

Le apodaron Jack el destripador.

Sin embargo, el invierno era para mí un asesino mucho más indolente. Plaga invisible y silenciosa que iba de puerta en puerta robándose el aliento de enfermos, niños y ancianos. A veces familias completas. Cadáveres pálidos y encogidos entre los mugrientos callejones eran recogidos a menudo por la policía de Londres. Lo hacían durante la madrugada, poco antes del alba, para que la gente no tuviera que contemplar la peor de las realidades.

Muchos de aquellos cadáveres eran niños.

No quiero mentir diciendo, sin embargo, que recuerdo aquel invierno por las numerosas almas que se llevó consigo: sino porque es cuando parte la verdadera historia de mi vida. Una que jamás le he contado a nadie.

Pero como se suele decir, siempre llega un momento en el que miramos sobre nuestro hombro y todos los escenarios que dejamos atrás vuelven levantar su telón delante de nuestros ojos.

En mi caso, la función no acumula más que remordimientos…
Bueno, solo quiero añadir: a los que les guste escribir y desean ser escritores, pues sean persistentes.

Al fin y al cabo todos tenemos derecho a tener sueños y luchar por ellos, ¿no? :)
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Debo confesar que nací a una edad muy temprana
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por Mono_Kurt »

llaelien escribió::shock: ¿Cómo es que no había visto este tema antes? Está genial! Muchos acá escriben muy bien.

@Kate: no sabía que escribías así. Te felicito. Me ha gustado tu relato.

Bueno, pues al igual que The Buddha, desde niña siempre he sabido que quería ser escritora. Asustaba a mi melliza contándole historias de marcianos y de horror, así que mis viejos me prohibían "imaginarme" tantas historias descabelladas.

Luego, cuando crecí, empecé a escribir y a comprender que no era una cosa tan fácil. De hecho cada vez que releo lo que escribo le encuentro cientos de errores.

Pero decir que me gusta la literatura o que me gusta escribir es un eufemismo: de hecho es mi total pasión. No puedo vivir sin la literatura. Y no piensen que soy una nerd o una empollona, de hecho me encanta salir de fiesta y divertirme con mis amigos, pero para mí escribir y leer es como respirar. Así que siempre he sabido que quería dedicarme a eso.

Por lo tanto decidí estudiar periodismo y, tras 3 años de carrera, debo confesar que es una profesión que me encanta y con la que puedo complementar la escritura y la lectura.

He ganado algunos concursos literarios ( y he perdido en muchos también :lol: ), pero siempre estoy tratando de ser mejor. Tengo muy claro que algún día quiero publicar novelas. Pero si no lo logro, no dejaré de escribir porque es algo que necesito. Me la paso muy bien escribiendo.

Ahora estoy en el proyecto de una novela basada en la época victoriana de misterio y drama que se llama "El coleccionista de Juguetes" y en la cual estoy entregando mi alma entera.

Aquí pondré los primeros párrafos del primer capítulo de la novela que estoy trabajando para el que le interese echarle un vistazo:
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Capítulo 1.

El día en que conocí al señor Chadwick y supe que las coincidencias no existían, sombríos nubarrones grises se deslizaron con parsimonia sobre el cielo de Londres hasta encapotarlo por completo.

Asomaban los primeros días del invierno de 1888 y la Ciudad era por entonces un hervidero de intriga y terror. Terror exacerbado por los periódicos, que pregonaban por toda Inglaterra los ataques escabrosos de un hombre enigmático que en años venideros pasaría a la historia.

Le apodaron Jack el destripador.

Sin embargo, el invierno era para mí un asesino mucho más indolente. Plaga invisible y silenciosa que iba de puerta en puerta robándose el aliento de enfermos, niños y ancianos. A veces familias completas. Cadáveres pálidos y encogidos entre los mugrientos callejones eran recogidos a menudo por la policía de Londres. Lo hacían durante la madrugada, poco antes del alba, para que la gente no tuviera que contemplar la peor de las realidades.

Muchos de aquellos cadáveres eran niños.

No quiero mentir diciendo, sin embargo, que recuerdo aquel invierno por las numerosas almas que se llevó consigo: sino porque es cuando parte la verdadera historia de mi vida. Una que jamás le he contado a nadie.

Pero como se suele decir, siempre llega un momento en el que miramos sobre nuestro hombro y todos los escenarios que dejamos atrás vuelven levantar su telón delante de nuestros ojos.

En mi caso, la función no acumula más que remordimientos…
Bueno, solo quiero añadir: a los que les guste escribir y desean ser escritores, pues sean persistentes.

Al fin y al cabo todos tenemos derecho a tener sueños y luchar por ellos, ¿no? :)
Me alegra el entusiasmo de tu post. Me encanta que te hayas trazado ese objetivo en tu vida. Se ve interesante tu novela. Me cautivó la parte que compartiste :mrgreen: Yo también estoy escribiendo una novela que lleva 5 capítulos hasta la fecha. También tengo planeado publicar un libro con 100 poemas escritos por mí desde que empecé a escribir. Estará dividido en 4 partes. La primera parte tendrá mis poemas que escribí a los 8 años hasta los 14... bueno, será una experiencia divertida porque se podrá comparar mi capacidad de creatividad e imaginación por etapas xD
Saludos para ti también.
Imagen En mi intento de novela, en el delirio de naufragar entre tus piernas.
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por HeisenBear »

Y yo sin darme cuenta de que existe este tema, vaya vaya, lo voy a frecuentar mucho, me parece a mí.
Con el permiso de The Buddha, que me ha dejado, os pongo el link a mi tema, para que echéis un vistazo a mis textos. Espero respuestas con consejos y críticas, un saludo.
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¿Apuesta?¿Qué apuesta? xD
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por Sandlash »

Hola, he aumentado mi novela, va por la parte mas o menos 1 cuarto del total que tendra.
Spoiler: Mostrar
Los Elementales
PARTE 1
El acero

Capítulo 1
Una vida acaba y otra Empieza
Aquello no podía estar pasando, aquella explosión, no podía ser obra de otros que…una sirena le despertó de sus pensamientos y su frustración, llegaban los bomberos. El humo oscurecía su corto cabello rojizo, sus ojos azules reflejaban las llamas de la explosión y las cenizas se pegaban a su tez, pálida por el miedo.
Con la respiración entrecortada por el humo, echó a correr entre la multitud. Cuando llegó a los escombros, se dispuso a rebuscar desesperadamente, era todo madera y ceniza, de la cuál una parte ardía en llamas, pero eso no importaba. Solo se distinguían muebles, planchas y libros, muchos libros, que le hicieron darse cuenta de que era la hora, el reloj se había adelantado, pero el tiempo había pasado, incluso para sí mismo.
Siguió buscando y encontró un libro en especial, parecía antiguo, pero lo conocía bien, y sabía bien quien lo había escrito. Tashige, su amiga, alguien que lo había vivido todo y no había visto nada.
Entre sollozos, Sandlash, el Guía, recordó todo lo que le había enseñado, y lo cerca que estaba, una nueva era.

Capítulo 2 El libro de las maravillas

Una vez en casa, tras dar el pésame y agradecerle todo lo que Tashige le había dado, Sandlash sabía que no le quedaba mucho tiempo, abrió el libro y empezó a leer.
Recordó todo lo que Tashige había hecho desde que murieron sus padres y ella lo rescato, con solo tres años, tras sobrevivir a una bomba que él mismo había accionado. Gracias a eso Tashige descubrió su gran poder, el nuevo poder, el poder del acero, y que él era, quien debía ser el Guía, y para poder cumplir su labor, necesitaba ese libro. Tenía una cubierta dorada y escondía grandes secretos, algunos que ni su autor conocía:
``Cada cierto periodo de tiempo, Los Elementales, personas con un poder infinito, que ni ellos llegan a dominar, renacen con una misión, traer la prosperidad al mundo y aportarle su conocimiento. Cada uno de ellos tiene control sobre un elemento o una parte del mundo o del espacio .Todos ellos deben reunirse cuando les llegue La Señal, que El Guía esté listo, y la anterior generación, extinta por completo.
Actualmente hay siete Elementales:
Roca Oro Aire Fuego
Agua tiempo Tierra
Y cada uno de ellos tiene una base, una maravilla, o algún lugar imaginario. Y una vez, el tiempo, el encargado de vivir para enseñar al Guía su misión, muera, todos deben dirigirse a sus bases, y El Guía reclutarlos para cumplir su misión.
Algunas bases conocidas son,
Agua-LA ATLÁNTIDa roca-LA PIRÁMIDE DE KEOPS
Oro-el dorado tiempo-no tiene base
Pero el encargado de cumplir la misión es El Guía, un nuevo elemento, y, se dice, que el octavo elemento, será un metal, y ayudará, a que el 14 de Agosto 2012, la nueva era, cambie el mundo.´´

Capítulo 3
En busca de la ciudad de oro

Se había cargado la mochila a cuestas y todo lo necesario para sobrevivir un año, tenía muy claro lo que debía hacer, utilizar su conocimiento del firmamento y su capacidad para hablar con los astros para encontrar la ciudad legendaria, la primera base, la ciudad del oro, El Dorado, y allí encontrar a su Elemental. Pero no todo iba a ser tan fácil, cuando Tashige escribió el libro de las maravillas, hace ya varios milenios, no sabía que el mismo año, y el mismo día, que debía comenzar una nueva era, también debía empezar el fin del mundo, un pacto causado por Los Desertores, enemigos de sangre de los elementales, con el primer Elemental, el Elemental del oro, al principio de los tiempos:
``Te dejaremos en paz durante millones de años, pero en el 2012 D.C, el 14 de agosto, volveremos, como 8 Comandantes, con sed de venganza, y con un ejército a la espalda, y el mundo, tal y como lo conocéis, no volverá a ser igual´´

Capítulo 4
El expreso de capricornio

Era una mañana cálida, aquel veinte de Mayo Sandlash debía coger el expreso que le llevaría a través del Atlántico hasta El Dorado, la primera parada de su viaje, pero no había ninguno, al menos del que se encargaran los humanos, claro. Lo que debía hacer era llegar a la isla de Capricornia, un lugar, según dicen las leyendas, con una jungla inmensa y muy frondosa, que a la vez tenía un desierto en el mismo lugar en el que se sitúa lo que los indígenas, seres de orejas puntiagudas y dientes afilados llaman en su idioma natal, Oihara, El Cuerno de Capricornia.
Pero para llegar allí había que viajar hasta la isla de Puerto Rico y subir hasta la frontera con las nubes, Moukala, la entrada a Capricornia.
Pero no sería fácil, ya que desde el lago Michigan había un tramo respetable. Ya había recorrido un largo camino, pero Sandlash se estaba cansando y sus víveres no eran suficientes para su estómago hambriento y su cuerpo sediento de grandes aventuras.
Habían pasado tres meses desde la salida de Sandlash y estaba muy cerca, pero ya no tenía energías, había abusado de sus poderes para avanzar más y andaba falto de fuerzas.
Aquella tarde y haciendo caso omiso al continuo llanto de su cuerpo, a su respiración agitada y el rugir de sus tripas, aceleró el paso y consiguió llegar, eso sí, agotado a más no poder, al puerto.
El esfuerzo había valido la pena y pudo descansar aquella noche con el canto del mar que sonaba como una nana que lo mecía haciéndole olvidar su cansancio.
Sabía que mañana sería un día duro, ya que los Imliden, los habitantes de Capricornia, no eran famosos precisamente por recibir con banquetes a sus visitantes, sino más bien todo lo contrario.

Capítulo 5
Cruzando el umbral de
Capricornia

Sandlash ya había llegado a su ciudad de destino, Puerto Rico, el lugar desde el que se accedía a Capricornia.
Pero antes, debía conseguir hacerse con el control de un Sanix. Los Sanix son animales legendarios, y para llegar a la isla del cielo, se debe tener uno. Los Sanix son parecidos a los fénix, pero no son aves de fuego, sino que tienen el poder de uno de los elementos, concretamente el de su cabalgante, y poseen una velocidad vertiginosa. Pero lo que más los diferencia es su tamaño, gigantes alados del tamaño de naves espaciales, y sus miembros, bien proporcionados, tienen una musculatura inusual y sus huesos reforzados los hacen bastante invulnerables. Otra gran diferencia es su unidad con su cabalgante, conocidos como Le Mosau e Sanix, les hacen, en muchos casos dar la vida por ellos, y debido a la fuerza de este lazo impide a su cabalgante poder dominar otro Sanix.
Sandlash había llegado a su lugar de destino, su aventura empezaba ahora.
-Hola-Se presentó-He venido en busca de convertirme en un cabalgante de Sanix.
-Bien, ellos elegirán su dueño.-Pensó lo que iba a decir y prosiguió.-Debes mostrarles tu poder, si se te acerca alguno, tranquilo, no debería hacerte nada, si no se te acerca pronto alguno...- Calló y se produjo un silencio insoportable.- Adelante. -Dijo, señalando una puerta, parecía un desván, no le gustaba aquel sitio, era muy extraño.
Una vez cruzó el umbral de la puerta, no vió nada, seguidamente oyó como la puerta se cerraba a sus espaldas y se quedaba solo, más tarde vio un fogonazo que hizo saltar algunas chispas a sus pies, y la estancia se iluminó.
Aquel desván era todo un bosque, no tenía techo, esa puerta no era una habitación era una puerta de salida, el umbral que se debía cruzar para llegar a Capricornia. Sandlash sabía que debía darse prisa, empezaban a oírse rugidos cercanos y fuertes ráfagas de viento le azotaban la cara como un continuo golpeteo del viento en su brillante tez de acero en la que se reflejaban los rayos del sol. Decidió que era el momento, y utilizando su poder de derretir el acero con su sangre, más caliente que la un humano normal, convirtiendo su cuerpo en numerosas armas tan resistentes como el acero convirtió su mano derecha en un hacha de grandes dimensiones, y gruñendo con sus colmillos de acero que desprendían una pequeña cantidad de vapor por su calor, los cuales le daban un aspecto amenazador. No tardo mucho, apenas unos segundos, en aparecer enfrente de él un Sanix, era rojo como la calidez de aquel lugar, y tenía líneas grises que le daban un aspecto mucho más terrorífico. Tenía una cicatriz en su ojo izquierdo, parecía muy antigua y daba la sensación de que la lucía con respeto.
Todos los sonidos habían cesado, aquel Sanix parecía el más fuerte del lugar y su marcha le importaba a todo aquel valle, tal vez por eso, atacó a Sandlash con toda su furia, quería probarle. Sandlash no pensaba echarse atrás. El Sanix, con un batir de alas y enseñando los colmillos, se lanzó hacia Sandlash y este, blandiendo el filo de su hacha en el aire dio un corte seco, que tiró al Sanix al suelo, con el cráneo aparentemente roto y sangrando, cubriendo de rojo aquella verde espesura. Este se puso en pie más rápido de lo que Sandlash habría previsto, y lanzó su garra, de tres dedos, hacia su hombro.
Sandlash quiso gritar, pero se contuvo, y, cuando miró su hombro, se sorprendió al ver que las garras, antes sucias y sangrantes, ahora también brillaban con el sol, y eran pesadas como el acero que cubría su cabeza, ahora mucho más dura y gacha, demostrando a Sandlash que cabalgaría con él para siempre, hasta que uno de los dos cayera.
Sandlash miró al cielo y con los ojos acuosos, supo, que había llegado la hora de emprender el viaje a Capricornia.

Capítulo 6
La ciudad de crapicornia y la
Estación del centauro

El viento azotaba sus caras como una lluvia de agujas, pero no les importaba, eran lo suficientemente resistentes como para siquiera sentirlo. Hacía una semana desde la partida hacia Capricornia y sabían que no les quedaba mucho.
Ya divisaban las nubes y a la velocidad que iban y la altura a la que estaban no tardarían en llegar. Dos días después, el 4 de Junio de 2011, Sandlash y Serafín, su Sanix, llegaron por fin a Capricornia.
La entrada era una puerta hecha de oro, coronada por una cabeza de centauro y dos cuernos, que se presentaban amenazadores sobre sus cabezas.
Sandlash llamó a la puerta pero no le abrió nadie.
-¡Ehhhh¡- Gritó Sandlash.- ¿No ven que somos visitantes pacífi…?
No pudo acabar la frase, una cuerda le encerró los pies y unas flechas, grandes y afiladas, atravesaron sin problema su cuerpo de acero.
Sintió unas ganas inmensas de dormir, lo habían sedado, pero no pudo hacer nada.
Lo siguiente que vieron los ojos de Sandlash fue una larga escalera de caracol sobre su cabeza y mucha gente mirándole, hablando y cuchicheando en voz baja.
Eran seres altos, de cabellos cortos y rasgos un tanto extraños: orejas puntiagudas, en su mayoría adornados con joyas, ojos grandes, para poder saber todo lo que ocurría a su alrededor, y de mente muy atenta, lo observaban todo y escrudiñaban cada recobijo, se podría decir con solo verles a ellos que aquella isla, situada en las nubes, no era un buen sitio para gozar de tranquilidad y de paz.
De repente, uno de los indígenas dio un paso adelante y empezó a hablar:
-Has entrado en la isla del cielo con un Sanix, pero nadie te quiere aquí, la gente del suelo no sabe vivir con peligro, con miedo, con la naturaleza salvaje. Todo aquel que llega aquí tiene algo que lo hace único, pero no por poseer ese rasgo debe ser buena persona o merece serlo.
Debes mostrarnos tu poder, y el Gran Jefe te juzgará, con la gran sabiduría de Huilo, nuestro dios.
Huilo es la mayor divinidad de Capricornia, Él es el que decide quien vive y quien muere en esta isla. Es muchas veces un dios muy cruel, se dice que han llegado a morir niños recién nacidos y guerreros que han fallado en sus misiones. Los ha hecho sufrir hasta su muerte, o incluso algo peor.
Te deseo mucha suerte. Adelante, y no te preocupes, yo traduciré.

-Soruk nakara ni caghelion.-No puedes echarte atrás.-Ki lues ju giuh ki gonara sorun Huilo.-Te juzgaré en nombre de Huilo.-O yuh ki Mosau e Sanix.-A ti cabalgante de Sanix.
Sandlash seguía escuchando a pesar de que sabía gran parte de lo que decía aquel ``Gran Jefe´´, al que, con los cuernos que llevaba pintados en la cara y su pelo a rastas le costaba tomarle enserio, aunque parecía que los habitantes de Capricornia le tenían una mano siempre tendida.
Parecía muy caprichoso y les trataba como unos simples subordinados, a pesar de ser, en su mayoría, grandes guerreros.
-Coagulo le huka ki re figun, de ki laju hu fers dekahui hy skig dikug, suyfa doge tshu jui ere ki jyegeo.- No tengas miedo, te pondré la mano en el corazón para que Huilo juzgue si es puro, y si lo es debes pasar la prueba para subir poder viajar a El Dorado.
Y, cumpliendo lo que acababa de decir posó su mano sobre su pecho y sintió un escalofrío, Seguidamente una inyección de energía, que le provocó unas ganas locas de correr, pero antes de que sus pies pudieran moverse apenas unos milímetros, esa energía desapareció, y, sin poder mover las piernas, y como si fueran de gelatina se mareó y cayó de bruces al suelo, inconsciente.
Lo siguiente que vió fue a miles de Sanix, cuatro veces más grandes que Serafín, que llevaban carromatos hechos de oro, los cuales brillaban como el sol cuando se sienta en su trono al mediodía y extiende su luz sobre todo y todos.
-Sube ahí.-Había reconocido de quien era esa voz, pertenecía al traductor.- En este Fui gu Jigu, el Oro del Cielo, la nave más fuerte, y la única que puede llevarte a El Dorado, pero antes, debes superar la prueba de Capricornia.
Esta prueba consiste en derrotar a un centauro, seres mitad hombre mitad caballo, y los mejores arqueros del mundo terrestre.
-Estoy listo, llévame ante él.
-No hace falta, él es quien dirige este sitio.
Y se oyó un estrepitoso romper de cristales y apareció, delante de ellos, un centauro, bien formado, musculoso, con unas piernas peludas, sin herraduras, pero fuertes y rápidas, y al final una cola dorada, al igual que sus cabellos, que contrastaban con sus ojos azules profundos como un océano en calma.
-Me encantaría enfrentarme contigo, Elemental, quiero ver tu poder.
-Encantado
Y diciendo esto, desenvainó una flecha, de las muchas que tenía, y, arco en mano, disparó.

Capítulo 7
Una lucha encarnizada y la
partida del héroe

Sandlash había intentado esquivar el disparo, pero a duras penas impidió que le impactara en el pecho, pero ahora tenía una flecha clavada en el brazo izquierdo, que le impedía modificar esa parte del cuerpo.
El centauro se dispuso a lanzar otra flecha, pero Sandlash, dando un salto, se acercó mucho y pudo darle un fuerte golpe convirtiendo su mano en una bola de demolición, que hizo al centauro caer, y posiblemente, romperse la columna.
El centauro estaba indefenso, y Sandlash decidió que era el momento de darle el golpe de gracia.
Se abalanzó sobre el centauro blandiendo una gigantesca maza, recubierta de afilados pinchos que hacían perder al centauro las posibilidades de sobrevivir al ataque de Sandlash.
Ya se había acercado lo suficiente, y, levantando el brazo hacia el cielo, bajó la maza directa a la cabeza del centauro.
Pero el centauro era un animal muy rápido, e intentando coger una de sus flechas, alargó el brazo, con la sombra de Sandlash que le parecía la de un gigante, amenazante. Colocó la flecha encima de su cabeza, rezando porque esta no se rompiera con el impacto. Justo cuando Sandlash estaba a punto de golpear al centauro, este se lo pensó y atacó con la flecha a Sandlash.
El golpe había dañado a los dos. Los pinchos habían atravesado la columna del centauro, que se mantenía en pie todavía, pero Sandlash estaba en el suelo, con la flecha atravesándole un pulmón, y casi sin poder moverse.
El centauro cabalgó hasta Sandlash, desenvainó otra flecha, apuntando a la cabeza de Sandlash. Este, haciendo de tripas corazón, convirtió sus pies en acero y saltó por encima del centauro, pero este lanzó una flecha, que atravesó el pie de Sandlash y le hizo correr más despacio, pero no pensaba parar. Llegó hasta el carromato de oro, que ahora dirigía Serafín, y, subiéndose, indicó a Serafín que debía ponerse en marcha.
Con un batir de alas, Serafín levantó aquella carroza sin mucha dificultad. Una vez estuvieron a una altura respetable, iniciaron la huida, hasta los bordes de la isla. Llegaron a una de las fronteras de Capricornia en poco tiempo, pero algo extraño pasó, en cuanto cruzaron la frontera, Serafín perdió el control y la carroza dorada se precipitó al vacío, hacia una muerte segura.

Capítulo 8
La caída del cielo
¿La muerte de Sandlash?

Llevaban bajando y bajando unos tres días, Serafín, por mucho que lo intentaba, no podía mover ni un milímetro aquella carroza, y Sandlash no podía hacer otra cosa que mirar el paisaje. Desde su partida, habían visto cientos de animales que en la tierra se consideraban imaginarios, o incluso extinguidos por completo, hace millones de años. En aquel tramo entre las nubes y tierra firme, habían podido observar animales con varios ojos, como los hygter, mamíferos con alas, grandes cazadores, que no se alimentan de oxígeno, sino que necesitan volar para llegar a encontrarse a gusto. Solo bajan a tierra firme para que su legado no acabe nunca. Se dice que el último hygter visto en la tierra fue en el año 1434 D. C.
Pasados unos días, el 14 de agosto de 2011, Serafín se alteró, y dando gritos, despertó a Sandlash.``¿Qué pasará ahora? ´´.
Sandlash corrió hacia la ventana, era increíble, estaban… flotando!

CAPÍTULO 9
lA LLEGADA A EL DORADO,
eL SEGUNDO ELEMENTAL

Aquella ciudad era impresionante,las calles estaban hechas de baldosas de oro macizo, al igual que las casas, fuentes, incluso el agua del lugar era dorada como el sol, excepto sus habitantes, que parecían personas normales, quitando que niguna de ellas rozaba nada del oro, sino que flotaban, y las cosas se movian con sus pensamientos, pero a fin de cuentas, era un lugar fantástico, y en un lugar así, nunca hay nada normal.
De repente, la tierra tembló, y Sandlash decidió ir a investigar el porqué de ese temblor. Pero no hizo falta, la respuesta le buscaba, y le había encontrado. Lo siguiente que vieron sus ojos fué un león dorado, era tan alto como los edificios del lugar, tenía una melena larga alrededor de su rostro, grandes colmillos que le sobresalían sobre la barbilla y le faltaba una la oreja izquierda, y la derecha estaba rota a la mitad.
Para rematar su aspecto de bestia legendaria, tenía un ojo cerrado, por una cicatriz que le atravesaba desde su oreja partida a la mitad hasta su cuello, el cúal recorría y se adentraba en su melena.
Era el resultado de un duro combate, del que como esa marca indicaba, había salido vencedor.
El león agachó la cabeza, y por su cuello saltó una sombra, que al caer al suelo provocó otro temblor. Pero eso no era lo raro, sino que la sombra, al igual que su montura, eran de oro.
La sombra tenía una gorra y sus cabellos eran dorados como el sol. Tenía unas zapatillas y unos pantalones vaqueros, que iban cubiertos en parte por una capa dorada que llevaba atada al cuello.
-Te estaba buscando, ¿eres Sandlash verdad?
-Sí, y yo soy el guía, por lo que debes unirte a mí, es tu misión, ¿lo harás?
-Sí, pero antes muéstrame tu poder, intenta derrotar a Alala, la leona más feroz del mundo. Ah, me presento, me llamo Angelo, y soy el Elemental del oro, soy el mejor guerrero de los siete. Tengo entendido que puedes leer las estrellas, ¿es cierto?
-Sí, tienes razón, esa es mi capacidad. Bueno, esa leona tuya, Alala, ¿no quería luchar con un servidor?
Angelo no pudo contestar, la leona rugió y miró a Sandlash con una mirada desafiante.
-Creo que tengo mi respuesta, allá vamos.
La leona recorría la ciudad dando zancadas de varios metros de largo, ya que medía unos ocho metros, pero su velocidad no era mayor que la de Sandlash.
Este corría y corría, pero no conocía la ciudad, y cada vez iba más y más despacio.
Cuando se cansó de correr, se dió la vuelta, pero le pesaban mucho los pies, y recibió un zarpazo que le arrancó parte del lado derecho de la cara.
Sin pensarlo dos veces, convirtió sus brazos en un martillo y saltó.
¿Qué pasaba, no se había movido, por qué, que le había impedido saltar? Sandlash miró sus pies, estaban pegados al suelo y cubiertos de oro macizo. Aquello era la razón por la que los habitantes flotaban, el oro se lo tragaba todo, incluso la ciudad se tuvo que mandar al cielo hace millones de años, porque si no, habría absorvido a todos los continentes, los mares, y la Tierra, por eso nadie conocía El Dorado, si estuviera en tierra...esta ya no seguiría en pie.
Otro zarpazo le alcanzó el ojo y lo dejó tuerto, le faltaba visión y no se podía mover.
Otro golpe le alcanzó el brazo, pero esta vez había sido un mordisco, que le hacía sangrar por el brazo, y perder fuerzas. ``!No perderé, yo nunca me rindo¡ Y diciendo esto, Sandlash convirtió su otro brazo en una espada y se cortó las piernas. Ya no tenía pies, pero no le importaba. Estaba tirado en el suelo, pero podía moverse, aunque a duras penas. Antes de que Alala pudiera reaccionar, Serafín cargó a Sandlash, que se agarró creando una mano gigante. Transformó su cuerpo en una maza, y subió al cielo junto con Serafín. Cuando subieron lo suficiente, Sandlash se dejó caer, y, con su mano convertida en una maza de pinchos, bajó hasta llegar a Alala, que rugió de dolor y cayó al suelo, en señal de derrota. Sandlash había logrado su objetivo, que se le uniera el segundo Elemental, el Elemental del Oro, por fin, podría continuar su viaje.

PaRTE 2
eL ORO

Capítulo 10
la ciudad submarina

Era la hora de zarpar, y yo y Sandlash estábamos listos. Los dos llevábamos grandes mochilas, confeccionadas con hilos de oro,en las que habíamos metido gran cantidad de víveres y provisiones varias.
Habíamos estado entrenando varias semanas y habíamos logrado mejorar mucho, Sandlash había logrado tocar el oro sin que le absorviera, y había aprendido a fusionarse con él, ahora somos mucho más fuertes, y estamos preparados.
-¿Estas listo Temuyín?- Le pregunté
Sandlash no dijo nada, nadie le había llamado por su verdadero nombre desde hacía muchos años,ni siquiera Tashige lo hacía, ¿cómo sabía yo su nombre? Pero se dió cuenta de que debía responder, y con la voz lo más aparentemente calmada que pudo lo hizo:
-Sí, estoy más listo que nunca. !Zarpemos Angelo¡
Y dicho esto, se montaron en sus respectivas ``mascotas´´ y emprendieron su viaje, al fondo del mar, cayendo en picado, desde La Ciudad de Oro, la ciudad de El Dorado.
Alala parecía tener mucha resistencia a la gravedad y descendía casi a la misma altura que lo hacía Serafín.
-¿Cúal es nuestro siguiente destino?- Pregunté
-Angelo, amigo mío, nuestro siguiente destino es el Elemental del Agua, y el lugar en el que debemos encontrarlo, es la ciudad perdida, de la...!Atlántida¡-Se clamó y prosiguió- Para llegar allí debemos buscar por todos los océanos del mundo, no podemos dejar sin buscar ni un solo milímetro, tenemos que hacerlo pronto, y tal vez, no nos de tiempo.
Capítulo 11 En busca de la sirena de la
atlántida

Habíamos llegado a tierra hará unas dos semanas, y ya habíamos recorrido casi todo el Océano Índico, pero el tiempo se nos acababa y no teníamos ningún método para acelerar las cosas, o al menos, eso creía yo.
Montado en Alala me dirigí a buscar una biblioteca muy especial. Me habían dicho que solo las personas especiales pueden acceder a sus conocimentos, y yo esperaba ser una de esas personas.
Le había comunicado a Sandlash mi plan, y él había preferido no venir para no perder el tiempo en vano, a pesar de ser consciente de que la búsqueda iría mucho más lenta.
Era un veintiocho de Octubre de 2011, y sentía que estaba cerca de la biblioteca.
Pero esto no era debido a mi sentido de la orientación, sino al mapa que encontré días atrás.
Todo se remonta a cuando me encontraba buscando cerca de la costa brasileña. Había visto un fulgor inquietante en las profundidades y decidí ir a investigar.
Una vez descendí lo suficiente, encontré un baúl, con una hebilla de oro, y estaba abierto. Lo cogí y lo tiré a la superficie. Una vez estuve en tierra, lo miré más detalladamente, vi que estaba vacío. Me había emocionado tanto que la decepción fue tal que, creando un hacha, gracias a mi poder de crear objetos, golpeé el cofre, y el hacha salió volando. Para mi sorpresa, el cofre se partió y descubrí una nueva capa debajo de la externa del cofre, había una hoja antigua, la cual era un mapa, y ese mapa, era el mapa para llegar, a la biblioteca de La Sirena de la Atlántida.
Llevaba cabalgando con Alala varias horas, y me disponía a volver de vuelta con Sandlash, cuando oí un ruido.
Me bajé de Alala y la indiqué que levantara su zarpa. Lo que vi me dejó asombrado, era una tubería muy profunda, y no tenía escaleras, aparte de ser muy estrecha. Me despedí de Alala y obtuve por respuesta un fuerte rugido, a la par que una mirada tranquilizadora, por fin la había encontrado, la Biblioteca de la Sirena de la Atlántida.

capítulo 12 la ciudad perdida, la llegada a
la atlántida

Una vez llegué al final de la escalera, me encontré en un oscuro pasillo, el cual estaba infestado de ratas y olía a pocilga. ¿Cómo podía estar allí un lugar tan mágico como el que estaba buscando?
Seguí caminando varios días, cargando sobre mi espalda el putrefacto olor que se respiraba allí, pero mis ansias de curiosidad me podía y aguantaba sin dudar esperando encontrar lo que llevaba semanas buscando.
Pasados unos días más, divisé una luz, tenía un resplandor azul y eso me hizo pensar que había llegado a mi destino. Pero la sonrisa que tenía en la cara pronto se me borraría.
Cuando llegue a la altura de la luz a la que me dirigía, lo que vi me dejó estupefacto.
Había una cortina de agua enorme y tras ella se veían miles de peces y animales acuáticos, la mayoría de ellos extintos o fantásticos.
Por fin lo comprendí, la biblioteca se hallaba en la Atlántida, la había encontrado, ahora podría investigar sus culturas y mejorar mi capacidad para la construcción, mi verdadero talento.
Me dispuse a cruzar aquella puerta cuando me di cuenta de que no podría respirar en el agua sin un buen equipo de buceo. Decidí crear un equipo de buceo, lo más avanzado que pude, y me dispuse a cruzar el umbral.
Aquel lugar era inmenso, no se veían la superficie ni el fondo, por lo que tuve que nadar.
De repente, pareció delante de mí un tritón.
-Eres un intruso, ¿qué haces aquí?
-He venido en busca del Elemental del Agua, ¿me puedes llevar ante él?
-Nadie puede hablar con su majestad, ella es la mejor guerrera del lugar y la capitana del ejército Antártico. Solo la gente que supere la prueba del Kraken puede dirigirse a ella. ¿Te ves capaz de superarla?
-Pues claro, nada puede conmigo.
-Te veo muy convencido, acompáñame.
Me llevó a lo que parecía un estadio.
Estaba construido sobre una larga placa de hierro que se erguía sobre una larga columna que llegaba hasta el fondo del mar.
Estaba lleno hasta arriba de tritones y sirenas, seres con torso de hombre y cola de pez. Tenían unos rasgos muy finos y sus cabellos eran negros debido a la poca luz que entraba, a pesar de que su piel era blanca como la nieve.
El griterío de los tritones era amenazante, pero todos enmudecieron cuando se levantó una de las rejas del coliseo.
Lo que apareció fué un animal enorme, tenía decenas de tentáculos, era muy musculoso y tenía una boca enorme, rematada con millones de dientes de sierra. Tenía la piel de un azul oscuro rojizo y unos ojos rojos como rubíes.
Lanzó un rugido y me golpeó con uno de sus tentáculos. Yo no pude reaccionar y choqué contra una de las paredes, que se vino abajo. Me eché la gorra hacia atrás y con lo que había aprendido creé un monopatín, que flotaba sobre el suelo, era una de las tecnologías que había aprendido a usar de mi ciudad natal.
Me monté encima y creé una espada para hacer frente al kraken. Me acerqué esquivando los tentáculos y muy a duras penas le pude clavar la espada en uno de ellos, pero me tiró hacia otra de las paredes.
Hice un arco y unas flechas muy afiladas, y disparé varias rafagas de flechas hacia la cabeza del kraken, y una de ellas se clavó en su ojo, por el cual empezó a sangrar.
Esto pareció herirle bastante, ya que se había vuelto loco y estaba atacando a las gradas, en las cuales la gente huía despavorida.
Pero el kraken no se había olvidado de mí me agarró con uno de sus tentáculos, para usarme como bate contra todo lo que se movía y contra lo que no también.
Mi cuerpo me dolía de una manera brutal y el coliseo se estaba viniendo abajo.
De repente se oyó un temblor, y todo el estadio se derrumbó, su columna quebró y la plataforma se precipitó en el vacío, con toda la gente siendo arrastrada por él.
El kraken me llevó hasta donde estaba su guarida, que para mi sorpresa estaba llena de krakens alegrados por el regreso de uno de los suyos. Me dejaron en un rincon oscuro, no estaba encerrado pero había cientos de krakens alrededor día y noche, por lo que a nadie se le hubiera ocurrido intentar escapar, pero...¿de verdad no había nadie en el mundo, tan loco como para intentarlo?

Capítulo 13
La huida de los krakens, la reina
de la atlántida

Llevaba varios días planeándolo, me había armado con un arco y decenas de flechas, había creado un cinturón con varias vainas para numerosas armas: un hacha, tres katanas, una espada, un puñal, una pistola y un puño de hierro con pinchos en los nudillos.
También me puse una armadura, junto con un casco que me cubría la cabeza entera, al estilo medieval.
Era el momento, sabía lo que tenía que hacer y como hacerlo, lo había decidido, me iba a dejar allí la vida, o a vivir mi mayor aventura, no había otra opción.
Una vez me preparé del todo, me cargué el arco a la espalda, en una mano llevaba mi puño de pinchos, y el hacha en la otra. Las tres katanas estaban envainadas, al igual que la espada y el puñal. La pistola la llevaba en la boca.
Eché a correr como nunca lo había hecho. Los krakens se sorprendieron y me cerraron el paso, atacándome con sus tentáculos.
Con mi hacha les corté los tentáculos sin mucho esfuerzo y con el puño les golpeé a distancia, creando ondas sónicas muy fuertes, que lanzaron por los aires a los krakens. Delante de mí aparecieron tres más, uno me lanzó un tentáculo con toda se fuerza,pero lo paré con mi puño, y con la ayuda de los pinchos, le di la vuelta y lo tiré contra una pared.
Al otro le tiré el hacha, que le dió en la cabeza y lo mató, y al otro, cogiendo la pistola de mi boca, disparé varios proyectiles que le impactaron en la boca y el cuello, matándolo en el acto.
Recojí mi hacha y seguí corriendo, pero delante de mí apareció un kraken más grande que los otros, con una flecha en el ojo, era el jefe del lugar, el que me había llevado allí.
Desenvainé mi arco y lo tensé, colocando una de mis flechas en su cuerda. Apunté y me dispuse a disparar.
La flecha iba directa a su cabeza, justo cuando una sombra apareció y la desvió hacia la pared de la cueva con una fuerte corriente de agua.
La sombra era una chica de cabellos dorados, tenía los ojos verdes y una expresión seria. Llevaba una tiara con distintos tipos de piedras preciosas y unas botas de cuero, aparte de una chaqueta de cuero.
-No es necesario, has matado demasiados animales, tienes valor y mucho poder, ¿quién eres?
-Me llamo Angelo-``El mensajero del cielo´´ dijo ella.- Soy el Elemental del oro, y provengo de la ciudad de El Dorado. He venido en busca del Elemental del agua, ¿eres tú?
-Estas en lo cierto, soy yo. Me llamo Ylla- ``Luz Sagrada, talismán, la que trae ventura y suerte, digna de confianza´´. Le dije al igual que ella había hecho conmigo.- Estaré encantada de irme contigo. ¿No había otro Elemental, el Guía?
-Sí, pero sigue buscando la Atlántida, le traeré aquí, entrenaremos juntos aquí y el 29 de octubre viajaremos en busca del cuarto Elemental, el Elemental de la roca, y para encontrarlo, debemos resolver el misterio de La Pirámide de Keops.
-No lo creo, yo conozco la historia mejor que tú, y no es esa la razón por la que será difícil encontrarle, sino por La Maldición de Tuthankamon. Te lo contaré el día que zarpemos, de momento, !hay que entrenar¡
PARTE 3
El agua

Capítulo 14 rumbo a egipto, la pirámide de
Keops

Hacía un mes desde que habíamos salido de La Atlántida. Angelo, Sandlash y yo habíamos aprendido mucho los unos de los otros, sobre todo yo, y ahora nos dirigíamos a La Pirámida de Keops, el 29 de octubre del 2011.
-Chicos, ahora que estamos en el avión he decidido que es la hora de contaros la historia de Keops y Tuthankamon. Prestad atención. ¿Vale?- Les pedí.
-Entendido, pero... ¿para qué nos servirá eso?-Pregunto Sandlash.
-Yo ya conozco esa historia, he leido varias versiones pero nunca me lo ha contado nadie de su sangre.
-Muy bien, la historia empieza así:- Y empezé a narrar la historia.-
``Hace varios miles de años, en la época dorada de los egipcios, nació una nueva generación de Elementales. En esos tiempos no eran ocho, como ahora, sino menos, cuatro: el agua, el oro, el aire, y la roca. Pero algo muy extraño pasó, ese año nacieron dos Guías, dos Elementales gemelos, Keops y Tuthankamon. Cada uno creó su propia base, cada uno creó una pirámide. Pero se enzarzaron en una confrontación, debido a que los dos estaban enamorados de la Elemental del agua, y cada uno tuvo una hija con ella. Keops lo descubrió y se enfadó, por lo que mató a Tuthankamon, haciendo su pirámide más grande.
Pero Tuthankamon quería venganza, y cuando Keops regresó as su pirámide para obtener más piedras, el fantasma de Tuthankamon lo atacó, y también lo mato. Por eso, todo aquel que intente buscar al Elemental de la roca, deberá vencer a la maldición y rescatar de ella, el antiguo poder de la roca.´´
-Pero...¿como podremos vencerla, si es que se puede?.- Preguntó Angelo.
-Habrá alguna manera de desactivarla ¿no?, o es imposible como dice Angelo.- Agregó Sandlash.
-No tenéis razón, está claro que no conocéis nada de la historia, ya que ella misma cuenta como poder romperla.- Les contesté.
-¿Y cuál es esa?- Me interrumpió Sandlash.
-Pues se separaron por la Elemental del agua ¿no?- Y me respondí a mi misma.- Entonces es ahí donde entro yo. Yo soy la Elemental del agua y tengo su sangre, por lo que yo puedo romper la maldición. Lo que debemos hacer es esto...
Llevábamos varios días caminando por las dunas nosotros solos, no habíamos visto un solo alma. Pasadas unas horas, una inmensa torre de piedras se erguía ante nosotros. Era la Pirámide de Keops, que se erguía majestuosa sobre el vasto desierto.
-Ya hemos llegado.- Les dije.- ¿Recordáis el plan?
-Sí.
-Sí.
-Muy bien, no sois tan malos alumnos, repasémoslo. Primero, yo empaparé la montaña para que su espíritu recuerde quién soy.
-¿De verdad que eso no es una estupidez? Bueno, está claro que no creo mucho en espíritus y todo eso pero eso es demasiado..como se dice...¿anormal?-Replicó Angelo.
-No me lleves la contraria-Le dije-Después entraréis en la pirámide y debéis encontrar la tumba. Allí debéis buscar la reliquia que nos abrirá la puerta a la Pirámide de Tuthankamon, el collar de Aiko, la Elemental del agua. Ya repasaremos la segunda parte del plan una vez terminemos esta. Ah, se me olvidaba, una vez consigáis el collar, la pirámide soltará su maldición, e intentara enterraros vivos. No lo olvidéis nunca, Keops está vivo, está en su pirámide, y no hay otra mejor forma de hacerle enfadar, que robarle la razón por la que murió, Aiko.
Dicho esto, nos colocamos en posición. Moví elegantemente las manos y la arena empezó a humedecerse. Empezaron a salir géiseres, que se fueron uniendo, creando una cadena de agua, que acabó por rodear la pirámide. La primera fase casi estaba completada. Dí un golpe en la arena con el pie y se empezó a oir una fuerte corriente que se acercaba. Cerré lo ojos y dejé que una columna de agua me levantara. Seguidamente, una cantidad de agua inconmesurable empapó la pirámide. Había traído el Nilo allí, y ahora, toda el agua se infiltraba por las rejillas entre las piedras de varias toneladas. La primera fase había acabado, ahora era el turno de Angelo y Sandlash, los cuales estaban corriendo ya dentro de la pirámide.
Angelo y Sandlash estaban corriendo por varios pasillos laberínticos. El interior de la pirámide era oscuro, estaba hecho de roca y los pasillos no eran lo que se llaman estrechos. Se dieron cuenta de que empezaba a gotear agua entre las piedras, y solo algunas iban hacia abajo.
-¿Te has dado cuenta Angelo?- Dijo Sandlash- El agua nos indica lo que debemos hacer, !el camino que hay que seguir.¡
-A eso se refería Ylla, la pirámide nos indicará el camino. !Vamos¡
Y eso hicieron, siguieron con tesón las rutas que el agua les marcaba y fueron subiendo y bajando por cientos de pasillos. Vieron momias, joyas, reliquias, incluso coronas, pero parecían rotas aposta y nadie sabía por qué.
Al final de unos pasillos, el agua se acumulaba sobre una puerta de piedra, que entre los dos no les costó mover. Lo que vieron sus ojos fué impresionante. Era una sala de paredes rocosas, pero que poseía cientos de minerales, algunos de ellos desconocidos para el ser humano, los cuales hacían de aquellas paredes un magnífico arcoiris. La sala estaba repleta de joyas: rubíes, diamantes, esmeraldas, zafiros, perlas,... Miles de piedras preciosas ilumiban la sala junto a una hendidura en la piedra, que parecía hecha aposta. Esta señalaba una caja de oro, atravesada por una flecha quemada. La abrieron y lo que se encontraron los aterrorizó, las vendas estaban hechas cenizas, el cuerpo quemado, y el collar que envolvían sus manos estaba negro y todavía tenía algunas llamas cubriendo su fino hilo de plata.
-¿Es este verdad?- Preguntó Sandlash.
-Tiene que serlo, pero...¿Servirá quemado?
No dejó a Sandlash responder, Angelo lo había cogido y echado a correr.
-¿Pero no había una maldición?-Preguntó Sandlash
Pero no tardaría en obtener respuesta, la pirámide se inclinó y cayó al suelo a causa del temblor.
-¿Tienes tu respuesta?-Ironizó Angelo
-!Calla¡- Le gritó Sandlash muy molesto.
No podían quedarse a discutir, las piedras empezaron a caer y una de ellas hizo a Sandlash tropezar, a pesar de que al chocar con su cuerpo esta se rompió.
-!Corre¡- Le espetó su compañero
La pirámide se les vanía encima y seguían corriendo, pero se les agotaban las fuerzas. Angelo ya veía la salida y creó un monopatín flotante para salir a tiempo, a pesar de que usar sus poderes le cansaba. Yo le saludé y ví como la pirámide se rompía en pedazos y se hudía poco a poco en la arena.
-¿Y Sandlash?-Le pregunté
-¿No venía conmigo?- Dijo, mirando hacia atrás.
Pero allí no había nada, solo escombros. ¿Donde estaba Sandlash, acaso, se habían quedado sin Guía?
Saludos

PD:Intentare no hacer propaganda, la paciencia tiene resultados.
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navegante_95
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por navegante_95 »

Todavía no he leído todos los textos pero los pocos que he leído me han gustado y quería contribuir con un poema que escribí hace un año para clase de lengua. Espero que les guste. :)


LA MUERTE
No me conoces
pero me temes.
No me ves
pero me sientes.
Cuando me acerco imploras a voces,
ruges, luchas y golpeas
para que no te toque mi mano negra.

Todos saben mi nombre,
pocos osan mentarlo
creyendo que al decirlo
me atraen hacia sus brazos.
Para algunos soy el fin,
para otros el comienzo.
Para unos soy el cielo,
para otros el infierno.

Sean unos u otros
cuando me ven llegar
comienzan a llorar,
a rezar y a implorar,
para asi sus vidas salvar.

Pocos son los valientes
que cuando me acerco
sonríen mientras expiran su último aliento.

Yo soy la Muerte, la Caronte,
la segadora de almas y la Parca.
Yo conduzco a los condenados en mi barca.
Yo tejo los hilos de la vida,
haciendo que unos mueran
y otros vivan.
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El Buda
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Re: Jóvenes escritores

Mensaje por El Buda »

Una pequeña recopilación de los trabajos posteados en el tema:

The Buddha
Spoiler: Mostrar
El cielo se tornaba tormentoso sobre la capital británica. El ‘distinguido’ Jack Thornton deambulaba entre las estrechas callejuelas de St. James en busca de una taberna en la que refugiarse de la inminente lluvia. Antes de que las primeras gotas cayeran sobre suelo londinense, Jack ya se encontraba cómodamente sentado en uno de los taburetes colindantes a la barra del Happy Duck’s Pub.
Jack se mostraba pletórico, pues su padre acababa de fallecer. No parece un motivo muy propicio para la alegría, pero teniendo en cuenta que el difunto era el afamado Duque de Cleveland, con quien las relaciones que mantenían eran arduas y casi nulas, la cosa cambia. Pero la muerte de un padre, aunque mantuvieran mala relación, no debería ser causa de celebración para ningún hijo, si no trajera consigo magníficas consecuencias. A Jack, en este caso, le cambiaba la vida. De forma inesperada, este personaje habría de convertirse en el brillante Duque de Cleveland, pese a las desventuras con su padre, al ser hijo único. Por esta regla también heredará un vasto territorio, una suculenta fortuna, y, sobre todo, un nombre en la sociedad inglesa de la época. Y para festejarlo, un tipo de lo más selecto en todo el Imperio Británico, se encuentra en un tugurio de poca monta intentando emborracharse con ginebra barata.
Volviendo a la barra del mencionado tugurio encontramos al futuro duque feliz, pasando sin duda un buen rato, aunque en solitario. Duque, sí, pero ante todo un tipo de lo más singular. Bien colocado, médico de cierto prestigio en Londres, nunca fue un caballero corriente. Para empezar, su manera de vestir no era la propia de un refinado caballero inglés. James solía portar un frac ancho, desentonando del frac ajustado tan utilizado en los comienzos de la década de 1840. Pese al poco sentido de la moda que demostraba, ya importante en la primera mitad del siglo XIX, Thornton consideraba que vestir frac, incluso por la mañana o a media tarde (hábito que no estaba bien visto), le daba un aire burgués, ya que, al fin y al cabo, lo era. Cierto es que no iba del todo desencaminado, pero el criterio al llevar pantalones sin trabilla y chaleco largo no ayudaba en absoluto a aparentar el porte deseado. Todo esto, junto con la ausencia de las elegantes patillas y el bigote que definían al caballero inglés, le daban en Londres fama de extravagante y no era muy respetado. Hasta ahora. Aunque eso sí, vestía un sombrero de la más alta gama. Pero parece que el variopinto aspecto de Jack no influía en sus relaciones amorosas, ya que las damas nunca han escaseado en su vida. Se podría pensar que eso sucedía por la influencia de la inmensa herencia que Jack había de recibir, pero teniendo en cuenta de que prácticamente nadie en Londres conocía la ascendencia noble del señor Thornton, esta posibilidad quedaba descartada. La verdad es que el futuro duque era bastante agraciado en lo que a físico se refiere. Quizá conquistara a las ‘discretas’ mujeres londinenses gracias a sus almendrados ojos azules, su nariz achatada, sus finos labios y su luminosa cabellera rubia, que poco a poco se había desteñido para dar paso al blanquecino tono de la edad. 48 años, no más.
Tras años de libertinaje, disfrutando de la vida de mujeriego, Jack acabó casándose con una bella mujer galesa, a la que conoció mientras veraneaba cerca del puerto de Swansea. Sofía Parker, ahora conocida como Miss Thornton, ‘cazó’ a Jack hace ya veintitrés años.
Bien entrada ya la noche, con el duque en ciernes en un estado de clara embriaguez, entró en el bar un tipo bastante extraño. Ninguno de los contertulios del bar pareció prestarle mucha atención, excepto Jack. Aquel peculiar individuo, peculiar más por las formas que por la apariencia, fue a sentarse al lado de Míster Thornton, al que pareció reconocer.
- Buenas noches – dijo el extraño hombre.
- Muy buenas, ¿le apetece un trago de whisky?, invito yo, pues estoy de celebración.
- No, gracias, mi simpático amigo, la verdad es que vengo en busca de una persona.
- ¿Le puedo ayudar? – se apresuró a decir Jack, más afable de lo costumbre, quizá por culpa del alcohol – suelo frecuentar este local y creo conocer a los más habituales del lugar.
- Como le veo tan interesado en prestarme ayuda, le diré que busco a Jack Thornton, que, si me han informado bien, es bastante conocido por estos lares.
- ¡Graciosa coincidencia! – exclamó Jack sobresaltado, víctima de la euforia producida por el licor – se halla usted ante Jack Thornton.
- ¿Usted es Jack Thornton?
- El mismo.
- Perdóneme por mis modales, señor Thornton, pero llevo desde la mañana intentando encontrarle y a punto estaba de darme por vencido.
- ¿Y qué se le ofrece? Señor…
- Soderbergh, Ebenezer Soderbergh, a su servicio.
El extraño personaje debía rondar los 60 años, pues su rostro estaba marcado por unas tediosas arrugas. Vestía bien, con un porte muy refinado, pero había algo en él que desconcertaba a Jack. Unas grises patillas se juntaban con el mostacho de aquel enigmático hombre, que pese a vestir como un alto burgués daba un cierto aire a pendenciero.
- No, no, no. Déjese de complacencias innecesarias, señor Soder… mi estimado amigo y haga el favor de explicar el motivo de su visita y del empeño que ha puesto en realizarla, si no es molestia.
- Le complacerá saber, Señor Thornton, que soy representante de uno de los clubes más selectos de Londres, el British Upscale Gentlemen’s Club.
- La verdad es que no me suena de haber oído nombrar esa organización – interrumpió Jack.
- Es un club tan refinado y elegido que su existencia es sólo conocida por la cúpula más selecta del Imperio. Precisamente ese es el motivo que me incumbe a hablar con usted. Acabamos de recibir la noticia de la trágica muerte de su padre, Dios le guarde; mis más sinceras condolencias, pero a raíz de esto usted relevará a su padre como Duque de Cleveland y me congratula informarle de que está invitado a formar parte del Club como gran noble que es… o será en breve.
- ¡Dichosas palabras! Estaré encantado.
- Me agasaja oírle, señor Thornton. En este sobre viene indicada la dirección del lugar donde nos solemos reunir y la fecha en la que esperamos su visita. Yo personalmente me encargaré de que tenga usted un gran recibimiento, digno de un duque.
- Muchas gracias por adelantado, señor Sodim…
- Soderbergh, señor Thornton, Ebenezer Soderbergh. Ahora he de irme, pues es tarde. Espero que nos veamos pronto, y ante todo le ruego discreción sobre el asunto. Buenas noches.
- Hasta pronto, querido amigo. Que pase buena noche.
Y tras un cordial apretón de manos el curioso individuo se marchó por donde había venido. Solo se quedaba otra vez Jack, aunque con algo más en las manos que una copa de ginebra. El sobre le intrigaba, pero decidió no abrirlo hasta regresar a su morada, próxima a Hyde Park.


Tras poco rato más de disfrutar de la grata sensación que la ginebra le proporcionaba, Jack volvió a su casa. Eso sí, con bastante dificultad. Eran ya altas horas de la madrugada y procuró no hacer demasiado ruido para no despertar a la criada ni a Sofía, consiguiéndolo en el caso de la primera, aunque sin tener tanta suerte con su mujer.
- ¿De dónde vienes a estas horas, querido? – dijo Sofía con tono poco agradable, al ver a Jack entrar tambaleándose en la habitación.
- Entiéndelo, Sofía, quería celebrar por todo lo alto lo de mi… lo de nuestro ascenso a la clase alta.
- Y lo celebras emborrachándote en una de esas grotescas tabernas a las que sueles ir, ¿me equivoco?
- Pues en esa taberna he recibido la visita de un tipo que dice poder mezclarnos con la crema de la sociedad del Reino.
- ¿Una visita? ¿De quién?
- Pues… no me acuerdo bien… era un tal Sedar… Somin… no importa, la verdad. En este sobre tengo toda la información. Ahora sólo quiero dormir…
Diciendo esto Jack se desvistió, dejó el sobre que el señor Soderbergh le había dado en lo alto de su mesilla y se dispuso a dormir un largo rato.
La verdad es que a Mrs. Thornton no se la veía emocionada con el asunto, ni siquiera se la notaba intrigada con la poca información que su ebrio marido le había proporcionado. Se podría decir que no parecía ni haber prestado atención a la última respuesta de su marido. Tan sólo se limitó a volver a la cama con semblante serio, mustio. Sofía era realmente una dama muy bella, muy cotizada en su época de soltería. Jack suele fardar por los pubs de la capital de que cuando la conoció, en Swansea, deslumbraba a todos los hombres con su solo paso. Sus marcados rasgos latinos eran conocidos en todo el sur de Gales: una melena negra encumbraba su moreno rostro, adornado con unos enormes ojos verdes. La recta nariz que se posaba sobre sus carnosos labios era la envidia de todas las damas que visitaban el puerto de Swansea. Urdir más en detalles sería innecesario, casi una frivolidad, pues sólo la más breve descripción de la belleza de la futura duquesa era capaz de cautivar a los tertulianos de los bares que Jack frecuentaba.
Después de una semana repleta de visitas y felicitaciones (por encima del pésame y las condolencias), y tras la cremación del viejo Duque tal y como declaraba su testamento, llegó el ansiado momento de presentarse ante la reina Victoria y así ser reconocidos oficialmente como Duques de Cleveland. Estaban citados en el palacio de Westminster a las 4, pero la pareja se presentó allí cerca de las 2. Jack se mostraba muy nervioso, pues esperaba este día con desesperación desde años atrás.
La juventud con sus padres había estado repleta de consentimiento y lujo, exenta de obligaciones, excepto los estudios. La única ordenanza que le impuso su difunto padre fue la de estudiar Medicina en la universidad de Cambridge, algo que no entusiasmaba a Jack en absoluto. A su salida de allí las relaciones entre padre e hijo se enturbiaron, llegando poco a poco a romperse por completo. El padecimiento que sufrió su madre, enferma de tuberculosis, fue causa de desdén por parte del Duque al estar considerada la enfermedad de las clases pobres, impropia de una duquesa a la que además tachó de infiel. A la muerte de la mujer, aquel acto de desprecio hacia su querida madre fue la principal causa del profundo odio que Jack comenzó a sentir por su padre, al que nunca más volvió a dirigirse. Desde aquel momento no se puede decir que hubiese deseado nunca la muerte de su padre, pero era una eventualidad que precisamente no le disgustaría. Hubo momentos de debilidad en los que desearía haberse reconciliado con su padre, al que quería y admiraba profundamente en su niñez, pero el fogoso recuerdo de su añorada madre le hacían despreciar a aquel rufián, como él le consideraba. Por fin había llegado el momento de dejarlo todo atrás, de comenzar una nueva vida como duque, mas era en esos instantes cuando más añoraba a su difunta madre.
Cuando la Reina hizo acto de presencia, Jack, abrumado, se limitaba a cumplir las indicaciones que antes de la aparición le habían indicado. Sofía, sin embargo, se mostraba mucho más suelta y se atrevió incluso a entablar conversación con la Emperatriz, saltándose el protocolo y empezando ella la conversación.
- Es un honor, majestad, que nos honre con su presencia en este día tan importante para nosotros.
- No podía perderme tal acontecimiento, señorita.
Tras escuchar los oficios en la abadía, Victoria reconoció públicamente a Jack y Sofía Thornton como Duques de Cleveland, pudiendo disfrutar estos desde aquel momento de todos sus privilegios. Después de la rudimentaria ceremonia se dio paso al banquete, al que la monarca estaba invitada, pero no acudió. Todos estos aburridos procedimientos desesperaban a Jack, que no veía el momento de estrenar la vida de duque propiamente dicha. Lo único que le sorprendió en la velada fue la comparecencia totalmente inesperada de Soderbergh, que no estaba invitado.
- ¡Señor Soderbergh! No le esperaba por aquí, siéntese y convídese a nuestra salud, por favor. Sofía, este es el caballero del que te hablé, de ese selecto club al que hemos sido invitados a formar parte. El jueves en la noche, si no recuerdo mal, ¿estoy en lo cierto señor Soderbergh?
- Ese es el motivo de mi visita, señor Thornton, debido a algunos compromisos debemos adelantar la reunión a mañana, si no es molestia.
- ¿Mañana? No, no es ningún inconveniente – mintió piadosamente Jack, que no veía el momento de acabar las formalidades y dedicarse a la buena vida, más aún de la que llevaba si cabe – a no ser que mi esposa no esté de acuerdo.
- Por mi no hay ningún problema – se apresuró a decir Sofía, acabando con cualquier esperanza del duque.
- ¡Estupendo! Pues espero que nos veamos allí. Con vuestro permiso me marcho, pues tengo varios asuntos que atender.
- ¿No quiere usted tomarse nada? Como desee, mañana nos vemos.
- Estaré encantado. Señor Thornton, Señora, un placer.
Y se marchó, dejando otra vez aburrido al duque, al que aun le restaba buena parte de la noche para poder volver a su casa como tanto deseaba.
Poco pudo saborear el pobre Jack la suculenta vida de la nobleza, aunque tiempo tuvo para hacerlo en su infancia. Al poco de acomodarse ya tenía que acudir a otra aburrida cena y debía procurar cuidar sus modales mientras esta duraba. Cuando cumplió los quince años su padre comenzó a llevarle a este tipo de ceremonias, cosa que Jack aborrecía. Ver a todos aquellos estirados caballeros y a unas pedantes y remilgadas damas, a las que no soportaba, le repugnaba ciertamente. Ahora, cuando se había convertido en uno de esos snobs, amaba la vida que le había tocado, excepto por estos dichosos compromisos.
La mañana siguiente amaneció radiante. Los duques decidieron ir a contemplar las tierras de las que ahora eran dueños, a pocas millas al oeste de Londres. Viajaron en un bonito barco por el tranquilo cauce del Támesis, que acababa de aumentar su caudal debido al deshielo de abril. Jack mostraba una exaltación tremenda, todo lo que veía a su alrededor, campos, montes y demás le parecían maravillas al pensar que le pertenecían. Buena porción de tierra ciertamente hubo a heredar, más de mil hectáreas repletas de cultivos y pastos, junto con una rutilante casona provista de todo lujo. A su llegada a la mansión le esperaban los dos sirvientes que cuidaban la casa bajo el dominio de su padre. El más viejo de los dos, que debía rondar los setenta años, les dio la bienvenida.
- Buenos días, señorito. Le veo espléndido, los años le han sentado de perlas. Me alegra tenerle de vuelta en casa.
- Gustoso de conocerle. Aunque por lo que dice veo que no es la primera vez que nos encontramos, ¿me equivoco?
- Para nada. Me sorprende que no me recuerde señor Thornton, pues se puede decir que yo le crié. Los primeros años de su vida los paso aquí, ¿recuerda? Seis largos años antes de que usted y sus padres se marcharan a Birmingham. Nunca entenderé el por qué de su mudanza, usted y su padre adoraban estas tierras. Aun recuerdo vuestros chillidos correteando de aquí para allá. ¡Cuántas rodillas raspadas hube de curarle!
- Me agrada oír eso, es bueno saber que estaré acompañado de alguien de confianza cuando me traslade aquí con mi esposa. Lamentablemente no recuerdo todo aquello que usted me cuenta, la verdad es que yo era muy pequeño… - dijo Jack con cierto tono de añoranza.
- ¡Y muy travieso! La verdad es que yo le quería como un hijo, Jack. ¿Puedo llamarle Jack?
- Por supuesto. ¿Y cómo he de llamarle a usted?
- Charles, por favor. Montones de veces le habré oído llamarme por ese nombre en su niñez, incluso me llamabais más que a vuestro padre. El señor nunca me quiso contar lo que os distanció cuando volvió aquí ya en sus últimos años, el tema le afligía profundamente. Realmente le quería, señorito.
- ¿Puede enseñarnos la casa, Charles? – interrumpió Jack, no queriendo recordar la figura de su padre – Me encantaría ver el interior del que va a ser mi hogar. Qué modales los míos, esta es Sofía, mi esposa.
- Mucho gusto – dijo cordialmente Sofía.
- Es un placer, señorita. Veo que ha sabido escoger bien a su esposa, señor, desde la muerte de su madre no había venido por aquí belleza semejante. Pasemos pues, les enseñaré la villa. Ah, que despiste, les presentó a David, el que será también vuestro sirviente cuando se trasladen aquí.
- Encantado.
- Lo mismo digo – respondieron Sofía y Jack al unisono.
El recibidor de la mansión era ya en sí una preciosidad. Los cuadros que adornaban las rosáceas paredes eran obras de arte uno tras otro. Los marcos de las puertas, de pan de oro, ya tenían más valor que la mitad de la residencia de los duques en Hyde Park. El suelo, de puro mármol, brillaba con luz propia y reflejaba hasta el más mínimo detalle del rostro de Miss Thornton cada vez que bajaba la vista al suelo. Una impresionante lámpara de araña extraía la atención de los cuadros, algo sumamente difícil. Conforme iban adentrándose por los pasillos los duques iban quedando ensimismados ante tal maravilla del estilo neoclasicista. Cada habitación que Charles les mostraba parecía llevarles al Medievo, a cada cual era más grande la belleza arquitectónica lograda. Camas cuyas sábanas, minuciosamente decoradas y bordadas, daba pena el siquiera pensar en deshacer. Baños, también acabados en mármol, que parecían brotar del suelo cuales ramas de un abedul. A Jack parecían llenársele los ojos con solo mirar cualquier rincón de la casa y le costaba asimilar que era suyo. Fueron a parar a un gran comedor, pues ya era la hora de la comida y pronto tenían que marchar a la recepción en el British Upscale Gentlemen’s Club. El mismo David preparó el suculento banquete que recibieron Jack y Sofía. Realmente les supo a gloria. La duquesa descubrió ese día lo que era un faisán, lástima que solo lo pudiera ver cocinado. Casi sin tiempo de admirar más su propiedad, los duques tuvieron que marchar de nuevo, pues a primera hora de la noche estaban citados. Mucho costó al duque salir de aquel “palacio”, y de vuelta a Londres no podía quitarse de la cabeza el cuándo iban a regresar, pero para quedarse.
El club tenía su sede en Oxford Street, por lo que a la pareja no le costó demasiado llegar al sitio indicado, muy puntuales como siempre.
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Siempre ha de quedar ese intenso verde
Que ilumina las mañanas de invierno
Y encumbra mi alma dormida. Recuerde,
Lustrosa esperanza, mi canto tierno
En pos del amor que nunca se pierde.
Sin querer ha regresado mi agonía,
Mundo negro ven ahora mis ojos,
Que no verde, solo oscura vía
Hacia la que caminan mis despojos
Y donde mi bello anhelo perecía.
Moría por culpa del cruel pasado,
Y del mal presente, y del vil futuro.
Mi férvido sueño ha sido evocado
Al olvido; me asalta el miedo puro,
El lánguido verdor ya ha desbordado.
Pero de repente ha vuelto mi esquivo
Amigo enverdecido por buscar
Los prados en primavera. ¡Hoy vivo,
Hoy vivo de nuevo por encontrar
Mi rojizo corazón expresivo!


Monumento que presume de dar cobijo
A hambrientos y mendigos; los necesitados
Vienen a ti, su único amarre, como dijo
Y quiso el poderoso. Ahora están anclados
Honrando con su limosna a su único hijo.
Y rezan y lloran sus penas en un banco
Fijado al mármol como ellos fijados están
A las ordenanzas del de ropaje blanco
que antes que consuelo les da pútrido pan.
Pobre si no cumples la palabra sagrada,
Arderán tus corruptas carnes bajo tierra
Y tus piadosos actos no valdrán de nada.


Cuando ese río que siempre fluye ladera abajo
Reverdece los campos y acaba dando al mar,
Con veloz vuelo vuelve el buitre y el voraz grajo,
Y me invade ese intenso miedo a pestañear
Y no darme cuenta de cómo la hiena a destajo
Los frondosos ejidos se encarga de limpiar,
Y de cómo el leñador da el último tajo
A lo que fue un joven olmo que vio al río pasar.
Mas no cerraré los ojos, y en las tercas sombras
Menos aún, pues es el fin, traicionero y rufián,
Que se esconde cobarde cual mísero patán.
Llama el negro mar, que espera con ávidas garras;
Al pestañear solo perviven las palabras,
El río azul ha desbordado sin hacer ademán.

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No podía creer lo que estaba viendo. Ella, la oscuridad infinita estaba siendo vencida por algo impalpable, imperceptible. Los muertos campos del sur, las nevadas llanuras del norte empezaban a adquirir colorido sin ninguna explicación aparente. Los fríos días se convertían en calurosas jornadas de vida y alegría; las interminables noches se igualaban con los cortos tiempos de luz. No sabía qué hacer. Estaba siendo derrotada por el mago invisible de los tonos de júbilo y gozo. El hechicero del equinoccio había llegado trayendo consigo algo que la penumbra no podía dominar: la primavera.

El día respiraba aliviado, la noche perdía fuerza a medida que se acercaba el florecimiento, arrastrado por la exaltación flamante de la primavera. Las nevadas iban remitiendo, las heladas nocturnas se hacían cada vez más esporádicas, la renovación de abril llamaba a la puerta de los gélidos tiempos del crudo invierno.

La diosa Tierra llora de desesperación. Su hija Primavera, enemistada con su hermano Invierno ataca sus posesiones cada año más temprano, habiendo conquistado ya por completo las bastas tierras de Marzo y con intenciones próximas de gobernar Febrero. Primavera aumenta cada 12 meses su poder, su locura y su hambre de devastación. Los demás dioses ignoran la gravedad del problema, alegando que Primavera no ha madurado lo suficiente y, que cuando lo haga, dejará en paz a Invierno. Entonces será demasiado tarde.


Blancos luceros que admiro en la noche
Espantáis si ella se encuentra a mi lado;
El alba comienza, yo, eclipsado,
No sé acercarme a su amor, fiel derroche.
Destellos del vasto azul, comtemplad
La luna llena en su rostro marcado
Por el reclamo a un ave encerrado;
Cubrid el azabache y mi alma salvad.
¿Por qué ese franco pavor que me indujo
A ignorar tus señales en el día?
En la noche los astros son tapujo.
En vosotros fortuna encontraría,
Pero más hallé a un vil brujo
Y perdí cobijo en noche fría.

Remembranza

¡Tic! Corrió la manecilla.
¡Toc! Y la otra acompañó.
Recuerdo, efímera silla
Cuando el tiempo marchitó.
La vista atrás por negra vía
De sangre; buscar dolor,
Urdir en lúgubre ardor
Con el que jamás gozaría.
Droga del enamorado,
Mortal veneno en despecho.
¡Señor mío, vos acusado
De consentir nocivo hecho!
Donde dormita el miedo,
Donde el alma llora.
Después, engañosa, implora
Invocar un dulce credo.
Efímero, mas sentido;
Súbito y cruel asesino
Por los muertos conocido.
Inevitable destino.
Recordar cantó un poeta
Al buscar ser recordado;
Hipócrita, ya cansado,
Pues tus versos son vil treta.
Tal que dijo el gran Machado:
Se hace camino al andar;
Aquel poeta, alabado,
Mi honra aún queda por labrar.
Labrar cantando al olvido,
Sed de Dios, indomable,
Y mi palabra el peor sable,
Escupo al antes y al he sido.
Barrabás, vil embustero,
¿Encontraré yo la gloria
Si miento? Bizarra escoria,
narro un pesar y no un Te quiero.

Preso en una triste habitación,
Mi único carcelero es el miedo;
No quiero salir, ni vencer, no puedo
Apartar la losa de mi razón.
Órganos nerviosos, liberadme
De esta estúpida celda sin sentido.
Príncipes celestiales, he venido
A pediros: ¡por favor, ya, salvadme!
Huyo del temor que me hace huir,
Busco a una ninfa que me dé el valor
Que ya perdí; y que consiga sentir
La primavera y nunca más dolor.
Desde mi cueva no decir:
¡Odio a Gea y maldigo su rencor!

A la ceguera

Verde fogonazo, te esperaba solitario.
En verdad no te esperaba, había desistido.
Ni una sóla ráfaga de tu preciosa luz
Persistía dentro de mi ser en su vano esfuerzo.
Sin ti no sé esperar, sin tu ardiente resplandor,
Pero has llegado con tu suculento banquete
Que transforma mi esfuerzo vano en árbol de fe.
Nada es negro, ni en vano; podré conseguir todo.
No sé ni cuando, ni cómo te dejé marchar.
Mucho menos sé el por qué, pues eres mi vida
Señera y somnolienta. Tú le das cierto color.
Más verde, que te quiero verde, pasión gitana.
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Vida y muerte de Don Isidro Baroja

I
Húmeda ribera del Nervión,
Cuando en otoño le viste nacer
Fuiste sana envidia de aquí al Nalón.
Niño de negras raíces, al ver
Tu ardiente destino, esquiva canción
En las aguas que te vieron crecer,
Huir debiste, valiente desgraciado,
El mal será futuro y no pasado.
Nacimiento radiante, mas espera,
Niño lindo, niño bueno, final
Adverso tendrás, llanto en vida entera.
Cuentan los ancianos del cenagal
Que los días de tu infancia pordiosera
No azoraron tu brillo de cristal.
¡Pequeño Isidrín, no era tuyo el mundo!
Escrito estaba, ese no es rotundo.
Tus primeras palabras resonaron
Con el vasto vascuence de patrón;
Los que te cuidaban esperaron
Dulzura, pero dieron con Sansón.
Estirados cabellos avalaron
Junto a tu fuerza, afanoso bastón,
Que único eras; muchacho repelente
Y temido serías ferozmente.
Gustabas de salir solo al verde
Pues de ti nadie se preocupaba;
Pobre, tampoco habrá quien te recuerde
Ni llore en tu tumba sucia y esclava
De un camino marcado. Tú, pierde
Toda esperanza; así comentaba
Una sombría bruja y fue repetido
Mil veces en poemas sin sentido.
Pero en lo más hondo de tu ser
Pelean tus entrañas retorcidas;
No quieren aceptar ni conocer
Pues bufas palabras serán vencidas.
Ahora en tu mano queda saber
El cómo curarán feas heridas.
Isidro, blanco rocío de tus hojas
No derrama. Y buen camino escojas.

II
Llueve, y germina en ti la juventud
Que la infancia yace muerta; y sueña
Con madurez vivida en plenitud
Y no con profecía de tu alma dueña.
Y no potro, caballo en senectud
Te has convertido y nunca ya desdeña.
Feliz, ingenuo despreocupado,
Feliz con tu camino comenzado.
Brillantes ojos en muchacha bella,
Más pobre caballo, te ha despreciado.
Degustas el dolor, no pierdes estrella,
Nunca tuviste, nunca te ha amparado
Y jamás te acompañará. Muchacha bella,
Le haces recordar cruces del pasado.
O quizá futuro. No, no lo sé,
Quizá hayas de perder tu buena fe.
En el presente has de buscar trabajo
Para que el voraz hambre no llame a tu puerta.
No te conviertas en mendigo grajo
Que picotea las migajas; cierta
Penuria te aguarda, joven, bajo
Tu rostro vagabundo. Con reyerta
Ajena no te cruces, y procura
Nutrirte; bregar en la agricultura.
Semillas que ya no germinarán,
Rebelde la suerte no está contigo,
Mañana malas lenguas hablarán
Y no te ampararás en un amigo
Que no tienes; y que nunca vendrán
Tiempos mejores; no tienes abrigo
Ni por lo visto uso de la razón
Mas poco le queda a tu corazón.
El rechazo paternal fue el comienzo,
Los vergeles vascos fueron tu hogar
Pero tuyo ahora solo es el lienzo
De tu presente, pues para que hablar
Más de tu futuro; pues así no venzo
A las dolencias que te han de llegar
O que ya sientes, o que ya has sufrido.
Por qué hablar si yo no las he sentido.

III
Isidro querido, ¿pero ya has muerto?
Tanto predicar sobre tu desgracia
Que has decidido volar al desierto
Baldío que es el reino de Dios. Astucia
O locura; un desconcierto
Profundo y una bellaca falacia
Sin igual causas en mí y en el cielo
Que no te esperaba aún, frío como el hielo.
Dulce brisa de la longevidad
Podrías haber disfrutado; pensar
Que hubieras llegado a la ancianidad
No era una utopía. Debiste luchar.
Ahora es fácil culpar tu orfandad,
O a las brujas que te hicieron llegar
A esto con sus tristes predicciones
Que no se cumplieron. Solo canciones.
Estoy equivocado, se cumplieron
Todos los malos vaticinios. Quién
La culpa tuvo eres tú, no mataron
Ellos con palabras; sin mal retén
De esperanza en tu alma, necesitaron
Solo de ti para darte desdén.
Toda tu corta vida has esperado
Mal, y eres tú el que lo ha cimentado.
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EL INSÓLITO COMETIDO DEL INSPECTOR MORGAN FLASS

El inspector Morgan Flass marchaba muy contento del hospital, pero aún así estaba confundido. Hacía dos meses recibió un disparo en la cabeza en un vulgar atraco a una joyería, por lo que su supervivencia se podría tachar de milagro. Y mucho más su rápida recuperación, aunque con una espinita clavada: no recordaba lo ocurrido en los últimos seis meses. Esta amnesia le llegaba en el momento más inoportuno, ya que semanas antes del terrible incidente le había sido encargado el caso más importante de su carrera.

Después de recibir unos cuantos abrazos y felicitaciones retomó sus pesquisas. Toda la comisaría trabajaba duro para desmantelar la red de narcotráfico instalada en la ciudad de Detroit y al inspector Flass le había sido asignado el cometido, podría decirse, más importante. Muchos indicios llevaban a pensar que entre todos los policías de la ciudad había un topo, y Morgan debía encontrarle. Esta hipótesis sólo la conocían el comisario jefe de todo el condado de Wayne; el encargado de la comisaría de Helpless Road (comisaría donde trabaja Flass y en la que se sospecha que se encuentra el traidor) y el
propio Flass, por lo que tenía que ser cauteloso y no dejar entrever su quehacer.

Si Morgan quería encontrar al topo antes debía conocer a fondo a la banda a la que pertenecía. La ciudad de Detroit, una de las mayores urbes de Estados Unidos, había sido manchada poco a poco desde hacía unos años por una infame red de tráfico de estupefacientes, la mayor de todo el país. El responsable de esta trama, Kenyon Harris, estaba por suerte entre rejas, pero la ciudad seguía infectada por sus secuaces. Muchos interrogatorios al criminal habían sido en vano, pero Flass creyó conveniente hacer un último intento. Su atrevimiento resultó ser un acierto. Kenyon, harto de la ínfima calidad de la vida en prisión, decidió colaborar para intentar rebajar su condena lo poco que pudiera. Tras acordar las condiciones, el criminal le contó lo que sabía de la organización de la banda actual, que no era mucho, pero para Flass era un antes y un después en el porvenir de su investigación. Según los pocos ex-compañeros que muy de vez en cuando le visitaban (hacían casi cuatro meses de la última visita), el infiltrado era un pez gordo de la comisaría de Helpless Road, aunque pensaban en deshacerse de él. Además de confirmar la hipótesis del topo y su ubicación ayudaba a descartar a muchos agentes.

La reacción de Morgan al oír esto fue pensar inmediatamente en el comisario, aunque sus sospechas fueron rápidamente rotas al recordar que fue él quien primero sospechó de un supuesto traidor. Así sólo quedaban dos sospechosos: Peter Romero, mano derecha del comisario y Rupert Sully, el segundo al mando del cuartel. Según lo que había estudiado a la banda, el que fuera el topo debía guardar un anillo con dos ochos grabados para poder identificarse entre los narcotraficantes. Pero, ¿cómo buscar el anillo sin ser descubierto? tenía que confiar en su astucia.

Flass se centró primero en Romero, buen amigo suyo, hablándole disimuladamente sobre los artículos de joyería para hombres. Peter le respondió que él nuca llevaría un anillo en ninguna de sus manos, ni siquiera su alianza de casado, ya que un problema en ambas manos no se lo permitía. El agente Romero se mostraba muy tranquilo, pero no dejaba de ser sospechoso. Flass rebuscó entre los historiales médicos de todos los policías de Helpless Road hasta confirmar las declaraciones que su amigo le había hecho, y aunque no se demostraba su inocencia ni mucho menos pasaba la pelota por el momento al lado de Rupert Sully.

La relación entre Morgan y Sully era más bien poca, se ceñía estrictamente a lo laboral, por lo que iba a ser más complicado sacarle algo en balde. La actitud nerviosa de Sully al comenzar a hablarle de anillos (ni el mismo Morgan sabía cómo había podido comenzar la conversación) era un indicio a tener en cuenta, al igual que la forma de cortar la charla de cuajo, nada propia de un policía y mucho menos del “noble” Rupert Sully. Flass volvió aquella noche a su apartamento casi convencido de saber quién era el topo y tenía la extraña sensación de que también lo sabía antes de recibir el maldito disparo. Justo en ese momento, al pensar en el disparo, recordó lo que Kenyon Harris le había contado: los narcotraficantes habrían intentado, o lo harían en un futuro, eliminar al infiltrado, y Sully había sido parte de un tiroteo relacionado con la banda hacía poco, del que había salido sin un rasguño. Tras confirmar un poco más sus sospechas, sólo tenía que encontrar el anillo para encerrar al topo.

A la mañana siguiente, cuando el agente Sully ya se encontraba en la comisaría, Flass se dirigió a su casa. Rupert era soltero, lo que facilitaba un poco el complicadísimo trabajo. Tras horas rebuscando salió con las manos vacías. No se lo podía explicar, estaba seguro. Solo quedaba la posibilidad de que Sully llevara el anillo encima, y aunque la probabilidad era remota era lo único que sostenía a Flass para intentar confirmar lo que presentía profundamente. De vuelta a su apartamento un deportivo rojo le embistió por detrás violentamente propiciándole un fuerte golpe en la cabeza. En ese instante se abrió un compartimiento oculto en el techo de su sedán y fue entonces cuando por fin pudo recordar. Resonó en su mente por qué le habían disparado en aquella joyería, y lo ocurrido en esos seis meses que no recordaba; tenía el anillo de los dos ochos sobre sus muslos. Había cumplido su cometido. Había descubierto al topo.

Hector92Ivan
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Un Mundo en tus ojos.

Mujer, hay en tus ojos mares tan azules, grandes y bellos, que al ver en ellos me pierdo sin rumbo alguno, soy cual naufrago que yace a la deriva, navegando, buscando tierra firme, sin poder hacer nada, solo contemplar las estrellas en el cielo.

Mujer, hay en tus ojos praderas verdes y hermosas, que al verlas siento que son capaces de calmar el tornado mas iracundo, el tsunami más devastador, las olas mas tormentosas. Tus ojos me colman de una tranquilidad tan grande que me siento al lado de los dioses.

Mujer, hay en tus ojos ríos cristalinos y puros, que al ver en ellos purifican mi alma, que con el pasar del tiempo se ha llenado de lujuria, pasiones sin sentido y cosechado malos pensamientos.

Mujer, hay en tus ojos bosques llenos de vida que me he aventurado a recorrer en busca de su corazón, he pasado hambre, frío, cansancio por largas caminatas, he creído entrar en la locura, pero al encontrar aquel hermoso corazón entre en éxtasis, por que en el he hallado una mujer tan hermosa, cual ángel caído del cielo que emana radiante atmósfera.

Mujer, en tus ojos me pierdo al ver aquellos hermosos paisajes, pero por muy bellos que sean, nunca alcanzara la belleza de la mujer que posee hermosos ojos.
llaelien
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Capítulo 1.

El día en que conocí al señor Chadwick y supe que las coincidencias no existían, sombríos nubarrones grises se deslizaron con parsimonia sobre el cielo de Londres hasta encapotarlo por completo.

Asomaban los primeros días del invierno de 1888 y la Ciudad era por entonces un hervidero de intriga y terror. Terror exacerbado por los periódicos, que pregonaban por toda Inglaterra los ataques escabrosos de un hombre enigmático que en años venideros pasaría a la historia.

Le apodaron Jack el destripador.

Sin embargo, el invierno era para mí un asesino mucho más indolente. Plaga invisible y silenciosa que iba de puerta en puerta robándose el aliento de enfermos, niños y ancianos. A veces familias completas. Cadáveres pálidos y encogidos entre los mugrientos callejones eran recogidos a menudo por la policía de Londres. Lo hacían durante la madrugada, poco antes del alba, para que la gente no tuviera que contemplar la peor de las realidades.

Muchos de aquellos cadáveres eran niños.

No quiero mentir diciendo, sin embargo, que recuerdo aquel invierno por las numerosas almas que se llevó consigo: sino porque es cuando parte la verdadera historia de mi vida. Una que jamás le he contado a nadie.

Pero como se suele decir, siempre llega un momento en el que miramos sobre nuestro hombro y todos los escenarios que dejamos atrás vuelven levantar su telón delante de nuestros ojos.

En mi caso, la función no acumula más que remordimientos…
navegante_95
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LA MUERTE
No me conoces
pero me temes.
No me ves
pero me sientes.
Cuando me acerco imploras a voces,
ruges, luchas y golpeas
para que no te toque mi mano negra.

Todos saben mi nombre,
pocos osan mentarlo
creyendo que al decirlo
me atraen hacia sus brazos.
Para algunos soy el fin,
para otros el comienzo.
Para unos soy el cielo,
para otros el infierno.

Sean unos u otros
cuando me ven llegar
comienzan a llorar,
a rezar y a implorar,
para asi sus vidas salvar.

Pocos son los valientes
que cuando me acerco
sonríen mientras expiran su último aliento.

Yo soy la Muerte, la Caronte,
la segadora de almas y la Parca.
Yo conduzco a los condenados en mi barca.
Yo tejo los hilos de la vida,
haciendo que unos mueran
y otros vivan.
Para poder hacer una recopilación de todos los relatos necesito hacer doble (triple o cuádruple) post, ya que el número de palabras permitidas en un mensaje lo exceden ampliamente los demás relatos.
Última edición por El Buda el Sab Ene 28, 2012 8:20 pm, editado 5 veces en total.
Quo usque tandem abutere, Oda, patientia nostra?
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