Re: El Oda de hoy vs el Oda de ayer
Publicado: Mié Feb 04, 2026 1:15 pm
Si yo hiciese mi lista de motivos por los cuales el One Piece actual no es tan bueno como el One Piece clásico, serían estos:
1. One Piece murió de éxito.
Oda, al igual que GRRM, es un jardinero, o como él mismo muy apropiadamente prefiere decir, es un navegante. Es un creador compulsivo que disfruta al máximo imaginando nuevos mundos, personajes, misterios, detalles y simbolismos, y viendo hacia dónde lo llevan. El éxito sin precedentes de One Piece le otorgó total libertad para hacer precisamente eso: seguir creando y creando sin preocuparse por el mañana, hasta que la obra creció tanto y se volvió tan increíblemente densa que ahora resulta imposible mantener el mismo pulso narrativo y el mismo enfoque que tenía cuando empezó.
2. Dibujo.
Al final, esto es un manga, es decir, un medio visual. La narrativa no solo se transmite con palabras, sino que principalmente se cuenta a través de las imágenes. Y es evidente que el dibujo actual de Oda refleja un empobrecimiento en comparación con el One Piece clásico. El panelado moderno se siente embarullado y, muchas veces, frío, con demasiados elementos que Oda se ve obligado a incorporar. En cambio, el panelado clásico era mucho más sencillo y limpio, resultado también de contar con un mundo y un elenco mucho más reducido que el actual.
El dibujo antiguo de Oda conseguía muchísimo más con muchísimo menos. Tenía más clara su intencionalidad y todo parecía más orgánico e icónico. Aquí, obviamente, también influye que Oda lleva 30 años dibujando como un auténtico salaryman slave to the system; su trazo ya no es el mismo y su estilo de dibujo tampoco. ¿Cuántas veces hemos visto un capítulo publicado a medio acabar o con un dibujo bastante regulero? Al hombre, el cuerpo, ya no le da para más. Lo inteligente sería hacer que One Piece fuese un manga mínimo bisemanal para que Oda tuviese tiempo de dar lo mejor de sí dibujando, sin tener que luchar contrarreloj y contra su salud, pero obviamente aquí lo que importa siempre son los dinerilokos.
Todavía se nota en los colorspreads que, cuando Oda quiere y tiene tiempo, es capaz de dibujar muy bien. Pero como aún quedan tantísimas cosas por contar tras décadas y décadas creando como un auténtico demente, ya no es posible darle otro ritmo de publicación a One Piece sin que eso alargue peligrosamente la carrera hacia el final. Y eso es muy difícil de plantear para un Oda cada vez más desgastado por el paso del tiempo, con la vista y los tendones probablemente ya en el purgatorio.
3. El haki.
El haki en One Piece, en cierta forma, es como los midiclorianos de Star Wars. Nadie dice que no puedas mencionar la palabra haki para referirte a esa fuerza interior sobrenatural que funciona, básicamente, como recurso visual y narrativo que permite dar protagonismo a personajes sin frutas del diablo.
El problema es haber creado todo un sistema alrededor, ideando diferentes ramas de haki, subdivisiones y explicaciones de lo más confusas y cogidas con pinzas, que han acabado por secuestrar y sustituir la importancia de las frutas, que eran un sistema de power levels que funcionaba de forma muy natural, pero a la vez también de forma creativa y divertida. Otra ocasión en la que menos, era muchísimo más.
Esencialmente, a mi modo de ver, el problema de One Piece es que ha ido creciendo y creciendo cual Tetsuo desatado, hasta acabar perdiendo la sencillez, que era parte intrínseca de su molabilidad.
Así que prefiero centrarme en gozar del trayecto de un manga completamente único e irrepetible y alegrarme de que un día, si el espagueti celestial volador quiere, podre decir que yo viví el final de One Piece y que el camino estuvo cargado de ilusión, de épica y de risas.
1. One Piece murió de éxito.
Oda, al igual que GRRM, es un jardinero, o como él mismo muy apropiadamente prefiere decir, es un navegante. Es un creador compulsivo que disfruta al máximo imaginando nuevos mundos, personajes, misterios, detalles y simbolismos, y viendo hacia dónde lo llevan. El éxito sin precedentes de One Piece le otorgó total libertad para hacer precisamente eso: seguir creando y creando sin preocuparse por el mañana, hasta que la obra creció tanto y se volvió tan increíblemente densa que ahora resulta imposible mantener el mismo pulso narrativo y el mismo enfoque que tenía cuando empezó.
2. Dibujo.
Al final, esto es un manga, es decir, un medio visual. La narrativa no solo se transmite con palabras, sino que principalmente se cuenta a través de las imágenes. Y es evidente que el dibujo actual de Oda refleja un empobrecimiento en comparación con el One Piece clásico. El panelado moderno se siente embarullado y, muchas veces, frío, con demasiados elementos que Oda se ve obligado a incorporar. En cambio, el panelado clásico era mucho más sencillo y limpio, resultado también de contar con un mundo y un elenco mucho más reducido que el actual.
El dibujo antiguo de Oda conseguía muchísimo más con muchísimo menos. Tenía más clara su intencionalidad y todo parecía más orgánico e icónico. Aquí, obviamente, también influye que Oda lleva 30 años dibujando como un auténtico salaryman slave to the system; su trazo ya no es el mismo y su estilo de dibujo tampoco. ¿Cuántas veces hemos visto un capítulo publicado a medio acabar o con un dibujo bastante regulero? Al hombre, el cuerpo, ya no le da para más. Lo inteligente sería hacer que One Piece fuese un manga mínimo bisemanal para que Oda tuviese tiempo de dar lo mejor de sí dibujando, sin tener que luchar contrarreloj y contra su salud, pero obviamente aquí lo que importa siempre son los dinerilokos.
Todavía se nota en los colorspreads que, cuando Oda quiere y tiene tiempo, es capaz de dibujar muy bien. Pero como aún quedan tantísimas cosas por contar tras décadas y décadas creando como un auténtico demente, ya no es posible darle otro ritmo de publicación a One Piece sin que eso alargue peligrosamente la carrera hacia el final. Y eso es muy difícil de plantear para un Oda cada vez más desgastado por el paso del tiempo, con la vista y los tendones probablemente ya en el purgatorio.
3. El haki.
El haki en One Piece, en cierta forma, es como los midiclorianos de Star Wars. Nadie dice que no puedas mencionar la palabra haki para referirte a esa fuerza interior sobrenatural que funciona, básicamente, como recurso visual y narrativo que permite dar protagonismo a personajes sin frutas del diablo.
El problema es haber creado todo un sistema alrededor, ideando diferentes ramas de haki, subdivisiones y explicaciones de lo más confusas y cogidas con pinzas, que han acabado por secuestrar y sustituir la importancia de las frutas, que eran un sistema de power levels que funcionaba de forma muy natural, pero a la vez también de forma creativa y divertida. Otra ocasión en la que menos, era muchísimo más.
Esencialmente, a mi modo de ver, el problema de One Piece es que ha ido creciendo y creciendo cual Tetsuo desatado, hasta acabar perdiendo la sencillez, que era parte intrínseca de su molabilidad.
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Así que prefiero centrarme en gozar del trayecto de un manga completamente único e irrepetible y alegrarme de que un día, si el espagueti celestial volador quiere, podre decir que yo viví el final de One Piece y que el camino estuvo cargado de ilusión, de épica y de risas.






