Historias Piratas, Volumen3.

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osin
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por osin »

Primero de todo espero que la gente que vaya al salón de Barna se lo pase en grande y que vengan con muchas mas ideas para este tema.

Lo segundo, comentar sobre los capítulos que han ido saliendo:

-@ Rido: hombre ese tipo de historia siempre son necesarias para el avance de la historia, no todas pueden ser obras de arte (aunque a mí me ha gustado este capítulo). Espero leer mas pronto.

-@ Ramsus y Alira en Sabaody: tengo ya unas ganas de entrar en la isla XDDDD, podemos montar una bien grande. Eso si, de ahora en adelante me va a tocar crearme un mapa imaginario para saber como está la isla y donde estamos nosotros en cada preciso momento para no contradecirnos ^^

-@ Ghorrhyon y Alira (again) en Thriller Bark: me han encantado muchísimo los dos capítulos, tan necesarios para que no haya un desajusto temporal tremendo en la historia. Mención especial a los pasados que suele escribir el gran pájaro, los cuales adoro y envidio (ya me gustaría a mí escribir así XDDD). En cuanto a la historia de Alira Overon a subido muchos puntos en esta historia (lo de la foto me ha encantado).

-@ koraxan: solo puedo decir que es una pena que escribas cada x tiempo. Tu forma de describir los escenarios me encanta en estos capítulos (y de nuevo me sale mi envidia sana ^^). Además llevas muy bien el tema de la ceguera.

-@ Long_Jhon_Silver: los detalles a cuentagotas que has ido dando sobre tu enigmático pasado en la conversación con "la voz" de este capítulo son tan gratificante como la gran pelea que montas con el rey del Mar. Solo me queda quitarme el sombrero (imaginario claro está XDDD).

En cuanto a mí y mi nuevo capítulo ya está acabado, pero estoy esperando el visto bueno de Ramsus, que junto a Silver siempre me ayudan con mis historias. En cuanto tenga ese visto bueno no me demoraré en colgarlo.
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EDIT:pues aquí traigo mi nuevo capítulo. En su momento pensé que fuese dos capítulos, pero dadas las circunstancias me vi obligado a convertirlo en uno. De todas formas creo que ese es un cambio bueno pues no creo ahora mismo que este viaje deba ocupar dos capítulos. Yo lo veo mas bien como esas viñetas que pone Oda en cada viaje que no significan nada, como cuando cazan un tiburón, lo de un tanuki o viendo cosas extrañas mientras navegan. Así que sin mas dilación, aquí lo dejo.
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Cap 5:
32 horas


El poder siempre había estado repartido, los Yonkou dominaban su parte y los marines la suya con la ayuda de los Sichibukai.. Nadie, aunque quisiera, intentaba apoderarse de la otra parte, ni siquiera conseguir algo de terreno, pues eso significaría la guerra. Los piratas aceptaban su parte en esta historia, eran los perseguidos, los sin ley. Si eran capturados les esperaría la muerte, o peor aún, la cárcel. Era un mal menor a cambio de la libertad. Pero los tiempos cambiaron y la idea romántica de los piratas se fue desdibujando hasta casi desaparecer. La idea actual se acerca mas a la de ladrones despiadados o asesinos. Ya pocos recuerdan la libertad, el amplio mar y el código de la piratería. Y la marina lo sabe, lo sabe y lo teme. Antiguamente podían tenerlos controlados o en el peor de los casos se podía confiar en que ellos, libres, no harían daño físico a los civiles. Pero ahora no, la época antigua estaba a punto de desaparecer y el dejar libre a sus enemigos sería imperdonable. Quizás por eso decidieron destruir para siempre ese mal, empezando por su máximo poder. La marina atacó a los Yonkou y lograron capturar a tres de los cuatros miembros. Parecía que había ganado la guerra pero lo único que habían conseguido es darle una razón a los nuevos “piratas” para atacar. Si habían perdido a los Yonkou el gobierno perdería Sabaody, isla de los Tenryuubito.
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-¡Atacad!- ordenó el marine que había tomado el mando en ese momento- ¡no dejemos que tomen la playa o estaremos perdidos!

No mas de un centenar de marines bramaban ante tal orden, ahora mismo la playa era un punto clave en la rebelión. Sabaody estaba infectada de esos asesinos, pero no podían permitir que entrasen mas. Si lograban controlar la situación en las costas podrían dominar quien entra en la isla y de esa forma no permitir crecer mas el número de piratas. Esa era su misión. La pelea que se estaba llevando en aquella costa era feroz, el capitán que estaba al mando de aquella tropa había huido ante el pavor de su muerte y un marine normal y corriente había tomado el mando. Aunque la situación le sobrepasaba no dejaría que la playa cayese, no sin resistencia. Por los marines, por el pueblo, por la justicia.

-Llegan noticias, los Grove 7,9,10,13 y 15 han caído.
-¡¡Necesitamos un médico!! ¡¡Que venga un médico!!
-¡Han caído otros 2 Grove mas!
-¡Los piratas están ganando terreno!
-¡Ayudad por el franco derecho!
-¡¡Oh dios mío, Juan, nooooo!!
-¡Por la ley!
-¡Argh!
-Cae otro Grove mas.
-¡Resistid!
-¡Y la ayuda, donde está la ayuda!
-¡Balsa a la vista!
-¿Marines? ¿Tenryuubito?
-Nada de eso, lleva armas y no lleva el traje de la marina.
-¡Mierda! ¿Cuántos son?
-Solo uno.
-¡No dejéis que desembarque! No nos podemos permitir el lujo de que nos ataquen por la espalda. ¡Hundid la balsa! ¡Disparad!
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32 horas antes: 18:00

-¿Has cargado todo Anton?- le preguntaba Osin.
-Si, ya esta todo.
-Bien, hasta luego amigo mío, cuida de la Parca.
-Cuidad vosotros de mi hermanita y traed al niño genio.

Osin se giro, dejando atrás al gyojin y enrolándose de nuevo en el Caronte. En él se encontraba Miles que con un gesto con la cabeza le dedicó una despedida a Anton. Atrás de este estaba Hannah. La pequeña había sido abordada no hace mucho por uno de los abrazos de Anton y ahora desde la cubierta del barco volvía a despedirse de él.

-Tranquilo, hermanito, volveremos.
-Cuídate- le decía el gyojin entre lagrimas- come bien, obedece la ordenes y vuelve para poder volver a ver tu sonrisa.
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Se dirigió a la cabaña de los timones que había en el bosque y abrió la compuerta para que pudieran salir. Esperó un poco y volvió a cerrarla con un volantazo. Abandonó la cabaña y se dirigió al interior de la cueva, a la sala de vigilancia para ver alejarse a sus nakamas. De nuevo solo, se repetía una y otra vez. Abrió la puerta de la sala y vio en el centro una botella de ron sin empezar junto a un papel que tenía escrito:
“Aquí te dejo el poco ron que me quedaba, verdoso. Disfrútalo”.
Miles.

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31 horas antes: 19:00


-¿Cómo que no vamos a Water 7, peluche?- le peguntaba bastante sorprendido Miles
-Ya te lo he dicho. Está en Water 7 de paso, su intención es ir a Sabaody. Así que el tiempo que tardemos en llegar a Water 7 es el tiempo que él tardará en ir a Sabaody.
-Entonces Sabaody es el destino.-comprendió Miles- Calculo que tardaremos unas 70 horas en llegar.
-No podemos tardar tanto tiempo. No creo que tengamos mas de 40 horas.
-¿Quieres llegar a Sabaody en menos de 40 horas? Eso sería un milagro por nuestra parte. Si no podemos llegar a Sabaody podemos esperarle en su próximo destino.
-Sabaody está en una revuelta pirata- le dijo Osin.
-¿Y crees que puede morir allí?- Miles estaba intentando entender las razones de su compañero.
-Oh, no, ni de lejos tengo esa preocupación. Es bastante inteligente y fuerte para morir.
-¿Entonces para que tanta prisa?
-Bueno, tengo una promesa que debo cumplir allí. Y ya de paso me encuentro con él.

Miles aceptó la razón que le había dado Osin. Se puso a meditar buscando la forma de rebañar mas de 35 horas al tiempo. Cayó en que había una forma.

-Podemos.....
-Eso que estás pensando es un suicidio- le interrumpió Osin.

El navegante no pudo evitar soltar una gran carcajada.

-Es irónico que alguien que presume de estar muerto diga esa palabra. Además. ¿se te ocurre algo mejor? Porque ya debes saber que a mí no.
-Le prometí a Anton que no le pasaría nada- e hizo un gesto con la cabeza señalando a Hannah.
-Oh, claro, ¿tú que dices joven dama? ¿Nos suicidamos?- le preguntó Miles a la pequeña.

Hannah alzó la cabeza y miró a Miles. No sabía que era lo que planeaba hacer porque ni lo había explicado ni ella sabía leer la mente como Osin. Pero sabía que era peligroso, muy peligroso, casi una misión suicida, de la misma forma que sabía que era la única forma de llegar en el tiempo estimado al destino y encontrar así a la persona que Osin buscaba.

-Estamos ya muertos, ¿no?- fue la contestación de la niña.
-Así se habla.-dijo Miles.- Dios, voy sembrado hoy. Primero le gano al verdoso y ahora gano al peluche. Si es que con esta suerte no puedo fallar.
-Está bien- dio su brazo a torcer Osin.- Confío en ti.
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29 horas antes: 21:00

Era una noche cálida, silenciosa y oscura. Muy oscura. Las candelas del barco alumbraba mínimamente el horizonte hacía donde se dirigían. Osin no se había movido de cubierta desde que se dio la orden del nuevo rumbo. Junto a él la pequeña estaba saboreando una sabrosa manzana y al timón como siempre estaba Miles. Bueno, supongo que a Miles no le molestará el que no haya luz, pensó la joven. Un sonoro rugido la despertó de aquella paz, un rugido que ella nunca había escuchado. Acto seguido y delante del barco se alzaba decenas de monstruos marinos gigantes. No jodas....

-Un nido de reyes del mar, son de la clase Sheepmarinades, bastante agresivos- le explicaba con una tranquilidad pasmosa Osin.
-¿Esto era la misión suicida?
-Esto no es nada con lo que nos espera luego. Además no creo que nos ataquen.

Las bestias volvieron a rugir al unísono. Era un sonido muy agudo que te dejaba durante un breve periodo sin el sentido del oído. Uno de los reyes hizo ademán de atacar, pero simplemente golpeó el agua, creando una falsa lluvia. El Caronte seguía de frente acercándose cada vez mas al nido de monstruo. Estos seguían rugiendo y cada vez eran mas los que golpeaban fuerte al mar, pero en ningún momento atacaron.

-Nos están avisando de un peligro- llegó a comprender Hannah- nos están pidiendo que nos alejemos.
Osin asintió.

Caronte había llegado ya donde estaban los reyes marinos. Estos hicieron una especie de pasillo para que pasase el barco, pero sin dejar de rugir. Al principio Hannah sentía verdadero pavor cada vez que oía esos insoportables chirridos, pero ahora mismo y estando a escasos metros de las fieras le sonaba melancólico. Los reyes del mar, seres de gran agresividad, habían dejado su verdadera naturaleza de lado para advertirles del peligro al que se iban a enfrentar. Una de las bestias, la mas cría del lugar, acercó su cabeza a escasos centímetros de la posición donde ella estaba. La joven como acto reflejo dio unos cuantos pasos hacia atrás alejándose de ella. En cambio Osin se mantenía en su sitio, sereno. Alzó las manos y acarició el hocico de aquel animal.

-Perdona que no os hagamos caso, pero es primordial ir a ese lugar- le susurraba al rey- No te preocupes por nosotros, ahora tienes una manada a la que perteneces.

Hannah creyó ver unas lágrimas en los ojos de ese animal. Parecía que conocía a Osin y que él también la conocía.

-Vuelve con tu manada Irene- le ordenó Osin.

La Sheepmarinades volvió a rugir por última vez y se alejo a una distancia considerable. El Caronte tardó una media hora en dejar atrás al nido de reyes del mar. Hannah se desplomó de rodilla mientras miraba estupefacta a Osin. Este decidió acercarse a su posición.

-¡¡¿Qué diablos?!!- fue lo primero que logró soltar la pequeña.
-Es una vieja amiga. Bueno, en verdad es una vieja amiga de Anton- le aclaró Osin mientras le ayudaba a levantarse de nuevo.
-Encalló en nuestra isla hace cinco años- prosiguió Miles la explicación a grito desde el timón.- Anton nos llamó desde el Den Den Mushi para que fuésemos a ayudarla. Cuando llegamos al lugar estaba el verdoso lleno de ronchas dando agua a la pobre animal para que no se deshidratase. Pasó unos meses con nosotros hasta que se curó las heridas y partió de nuevo en busca de su manada. ¿Quién diría que nos la volveríamos a encontrar cinco años después?- dijo Miles entre risas.
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25 horas antes: 01:00

Estaban en Proteo, tierra descrita por el gobierno mundial como desastre natural y prohibida a cualquiera que quisiera vivir. La razón de dicha prohibición era lo que ellos buscaban, los Gyarados. Los Gyarados eran en realidad corrientes serpentinas que sin previo aviso salían a superficie en forma de torbellinos para volver a morir al mar. Su potencia era tal que destruían todo lo que se encontraban a su paso. La única forma de sobrevivir a esas corrientes era estar justo en el centro de su origen de tal forma que en vez de destruir te arrastraba en el aire con ellas. Pero claro, al volver al mar irremediablemente el que sobrevivía a su origen padecía en su destino. Este hecho se agravaba mas porque un Gyarados no se formaba solo, sino en conjunto y en un espacio bastante ancho y largo de mar, siendo imposible esquivarlos.
Cualquiera vería una muerte segura en aquel caos de corrientes serpentinas, pero Miles veía una oportunidad. Si todo salía bien en las próximas seis horas, sin ningún fallo y dependiendo exclusivamente de cómo él podía leer el flujo de esas corrientes y predecir donde aparecerían, habrían recortado unas 36 horas al viaje y el milagro se habría cumplido. Para eso lo que debían hacer no era esquivar las corrientes, sino dejarse llevar por estas ya que su velocidad era seis veces mayor a la velocidad de un barco, cambiando en su momento de corriente en corriente para ir avanzando camino.

-Todos sabemos lo que debemos hacer y todos sabemos que no podemos fallar. Vamos a hacer historia- decía entusiasmado el navegante.- ¡¡Aquí vienen!!

Los miembros del Caronte se agarraron con fuerzas al barco. Hannah se encontraba en estribor, Osin en Babor y Miles en Popa. La apuesta estaba hecha. Daba igual el timón, pues lo importante era estar siempre en el centro de las corrientes. En un instante y sin previo aviso el barco fue golpeado con una fuerza violenta desde abajo. La pequeña se agarró mas fuerte aún a la barandilla, pues tenía la sensación de que se la pegaba.

-¡¡¡¡Wooooooooooooooooooooooooo!!!!- gritó con fuerza Miles, sabedor de la situación que estaban.

Y no era para menos, estaban en el aire guiados por una la corriente serpentina. Hannah miró el paisaje, lo que antes era un mar calmado se había convertido en un autentico desastre de la naturaleza. El Gyarados que les empujaba empezó su decaída, si Miles no lo remediaba sería el final del Caronte. Osin no paraba de observar a Miles, esperando que decidiese su siguiente movimiento.

-¡¡Ahora joven dama!!- le ordenó Miles con un grito.

Hannah sacó de la manga el objeto que le habían repartido en el barco antes y que, según Miles, era la ventaja que tenían contra las corrientes serpentinas. Diales se llamaban. Lo pulsó lo suficiente para lograr zafarse del recorrido de aquel Gyarados siendo expulsados. El barco caía en picado al mar cuando un segundo torbellino salió del agua en ese momento chocando con el Caronte. El cálculo de Miles había sido correcto y excepto daños menores el barco había sobrevivido a la primera sacudida. Sin tiempo para respirar un tercero venía desde estribor dispuesto a chocar con el que estaban ahora. Miles y Osin pulsaron su dial lo justo para subirse al tercer Gyarados de esa noche sin sufrir daños aparentes el barco. Miles no tardó mucho en pulsar de nuevo su dial saliendo de la corriente del tercero. El barco fue recogido por un cuarto Gyarados.

-¡¡¡Wooooooooooooooojojo!!!- chilló feliz Miles pues por ahora estaba acertando en todas las corrientes serpentinas.
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19 horas antes: 07:00

La mañana había llegado, pero Hannah no tenía tiempo para fijarse en tal acto. Llevaban 6 horas peleándose con las corrientes serpentinas sin cometer ningún error. El cansancio hacía mella pero no podía desistir. Miles seguía dando orden para que el Caronte y sus vidas no desaparecieran en cada uno de los actos suicidas que estaban haciendo. Les quedaban poco para pasar Proteo y los Gyarados cada vez eran menos, lo cual significaba que estaban cerca del arco final de esa misión suicida. Cada vez los movimientos se hacían mas pesados y los desperfectos que estaba sufriendo el Caronte poco a poco estaban agravándose.
Un último cambio guiado magistralmente por Miles les colocaron en el último Gyarados que quedaba. Ahora venía la última parte del plan. Tanto Osin como ella se movieron poco a poco hasta llegar a la posición donde se encontraba Miles, siempre sujetándose para no salir volando del barco. El plan era sencillo, unas milésimas antes de chocar contra el mar, los tres pulsarían sus diales y rezarían para que fuese suficiente para salir de allí.

-¡Esperad!- decía Miles mientras el Gyarados se acercaba cada vez mas a su fin
-¡Esperad!- seguía ordenando, aunque ella no sabía a que esperaban. Un sudor frío le recorría la frente. Cerró los ojos un instante y se dijo a si misma que no tuviese miedo, que lo peor ya había pasado.
-¡¡¡Ahora!!!

Hannah abrió los ojos de par en par y pulsó con fuerza el dial. Vamos, vamos, se repetía una vez detrás de otra. Venga, vamos. Caronte logró zafarse de la corriente y esquivó su choque mortal. A escasa distancia la corriente serpentina volvió al lugar de origen, el mar, provocando una gran ola a consecuencia del choque. Miles partió raudo al timón, se puso a los mandos del Caronte y batalló con él para que el mar no les engullesen. El agua cubría casi todo el barco, inundando la cubierta de este. Hannah aguantó la respiración mientras que Miles luchaba todavía para liberar al Caronte de las fauces del mar. Con un maniobra rápida con el timón logró evadir tal ataque de la naturaleza. Hannah podía por fin respirar.

-¡Cuidado!- le advirtió Osin.

Un trozo de la verga de gavia se había desprendido y fue directo a su cabeza tirándola del barco.

-Mierda, ¡¡Hannah ha caído!!- advirtió Osin a Miles y acto seguido se lanzó a su rescate.

Miles intentó parar como pudiese el avance del barco lanzando el ancla al agua.

-¡Chicos!- gritaba una y otra vez.

Maldijo para si mismo su ceguera y el no poder ser mas útil en una situación así. Pasó un minuto, otro, y ninguno daba señales de vida. Los nervios le estaba comiendo por dentro cuando oyó un pequeño sonido a babor.

-¡¿Chicoooos?!
-¡Aquí!- le advirtió desde el mar Osin, que portaba en sus brazos a Hannah inconciente- ¡lanza una cuerda o algo!
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11 horas antes: 15:00


Poco a poco fue abriendo la pequeña los párpados. Estaba en el Caronte de nuevo. Le dolía un poco la cabeza. Con los dedos de la mano se rozó donde recibió el golpe. Tengo un buen chichón, pero estoy viva. Estoy viva. ¡Estoy viva! ¡Lo conseguimos! Se levantó rápido de la cama y salió corriendo a cubierta en busca de los demás. Cuando llegó al exterior no vio a nadie a primera vista.

-Buenos días Hannah- le saludó Osin desde las alturas, pues se encontraba arreglando la verga de gavia del mástil mayor que era la causante de su chichón.
-Al fin despertaste joven dama- le saludó con voz afónica desde el timón Miles.

Hannah partió corriendo a su posición y le abrazó.
-Lo conseguimos, lo conseguimos.
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10 horas antes: 16:00


-La quilla no ha sufrido ningún daño, así que milagro cumplido, el barco está sano- con estas palabras ponía fin Osin a las consecuencias de la noche anterior.- ¿Cuánto queda para llegar a Sabaody?
-Unas 8 o 9 horas le pongo.
-Perfecto, porque la comida está lista.
-¿Y eso?- preguntó extrañado Miles.
-Ayer me comí una buena bronca de Anton. “Que si no me preocupaba de los horarios alimenticios”, “que la gente normal debía comer”, “que su hermanita estaba en edad de crecimiento”- miró a Hannah la cual se había sonrojado solo de imaginarse la escena.- Y creo que tiene razón, así que me he puesto a cocinar.
-No deberías haberlo hecho, peluche- le recriminó Miles- tu comida es bazofia.
-Oye, la intención es lo que cuenta- dijo Osin a carcajada.- Además después de comer os vais directo a dormir, es una orden.
-Pero....
-Tranquilo, yo llevaré el barco.
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10 minutos antes: 01:50


-Está la barca preparada peluche- le avisó Miles.
-Gracias- le dijo correspondido y se dirigió a despedirse de la pequeña del barco- Hannah, ¿sigues enfadada?
-No entiendo porque debes ir tú solo a Sabaody si es tan peligroso como dices.
-Pues por esa razón. No puedo arriesgar vuestras vidas mas de lo que las he arriesgado estos días, si lo hago Anton me matará.
-Pero puedo ser de utilidad en algo.
-Me eres mas útil aquí, protegiendo el Caronte de posibles enemigos.
-Pero.....
-No hay peros que valga, necesito saber que vas a cuidar del Caronte.

Hannah no estaba muy conforme con la orden dada, quería ir con él, quería protegerlo como él la protegía. Le repateaba no poder ayudarlo de otra manera, pero decidió aceptar a regañadientes las órdenes de su salvador.

-Así me gusta- le dijo Osin mientras le tocaba la cabeza con la mano- no te preocupes, no moriré, pues...
-Pues estoy muerto- terminó la frase Miles- y si no te das prisa al que buscas también lo estará, así que vete, nosotros cuidaremos de la barca.

Osin sonrió y se giró, se preparó para el campo de batallas que era Sabaody ahora mismo y montó en la barca.
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Tiempo actual

-Llegan noticias, los Grove 7,9,10,13 y 15 han caído.
-¡¡Necesitamos un médico!! ¡¡Que venga un médico!!
-¡Han caído otros 2 Grove mas!
-¡Los piratas están ganando terreno!
-¡Ayudad por el franco derecho!
-¡¡Oh dios mio, Juan, nooooo!!
-¡Por la ley!
-¡Argh!
-Cae otro Grove mas.
-¡Resistid!
-¡Y la ayuda, donde está la ayuda!
-¡Balsa a la vista!
-¿Marines? ¿Tenryuubito?
-Nada de eso, lleva armas y no lleva el traje de la marina.
-¡Mierda! ¿Cuántos son?
-Solo uno.
-¡No dejéis que desembarque! No nos podemos permitir el lujo de que nos ataquen por la espalda. ¡Hundid la balsa! ¡Disparad!

Joder, pensó Osin desde su balsa.

Continuará
Gracias Natthy ^^
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Long_Jhon_Silver
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Long_Jhon_Silver »

Que puedo decir, excelente capitulo Osin, debo destacar que me ha parecido genial ese flashback cronometrado que has construido y que representa de excelente manera la esencia de este mismo. Simplemente increible. Tienes razón, en dos capitulos hubiese quedado algo incompleto, pero no estoy de acuerdo contigo, no me parece que sea una historia sólo para rellenar. Me ha gustado el como usaron las corrientes y el detalle de que gracias a Anton conozcan de cerca a un Rey del Mar. Como ya dije antes, un muy buen capitulo....

@ todos: Que pasa?...No me digan que todos estan con examenes justo ahora...Bueno, parece que nuestro tema ha entrado a un Calm Belt...jojojo....nos leemos.
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Terreis »

Yo estado desde el viernes en apagado o fuera de cobertura :lol: así que a mi no me mires, además ya publique mi relato el domingo pasado. Así que quien le toque que publique :evil:
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Gargadon »

Yo llevo algo adelantado pero la parte más importante aún no la toco, las ideas aún no se ordenan en Word. Además yo sí tengo exámenes este miércoles y jueves así que si no termino pronto (lo que es probable), probablemente mi historia esté lista el jueves. Además prometo para exigirme un plazo y poder adelantar mi parte cuanto antes. :D
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Eratia »

Yo tengo mi capítulo mas o menos listo, pero me queda arreglar un par de asuntos con la otra interesada. Y espero que me perdoneis el retraso cuando lo veais. Por lo demás, aparte de hacer el informe de batalla, también darle la bienvenida a Kurokutetsu por haberse pasado por aqui. Desde luego, su personaje es mas raro que un perro verde, pero, como estamos hablando del mundo de One Piece, es una persona absolutamente normal.

A ver con que nos sales y como te arrejuntas con los demás, pero se que nos vas a dar muy buenos ratos.
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Gargadon »

Bien, debido a que cierta persona me pidió postear, aquí voy...

Micro SBS para todos:
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-¿Alguno de ustedes tiene familiares vivos?
Micro SBS para Silver:
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-¿En qué habitaciones duermen todos los Outlaws? ¿En habitaciones simples, común...?
PD: No, no he tocado nada de la historia. Siempre me duermo antes de tener mis ideas en orden >_<
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Eratia
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Eratia »

Al fin acabé con todo esto. Pero, antes que nada, que conste que este capítulo ha sido escrito en conjunto entre Seastone y servidor el tardón. Que lo disfrutéis.
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Seastone estuvo llorando un buen rato abrazada a Eratia, abrumada por todo lo que le había ocurrido, hasta que, agotada por todo lo que había sucedido en ese largo día, acabó durmiéndose. Eratia la arropó y se marchó sigilosamente, para no molestarla. Suspiró en cuanto cerró la puerta. El mundo era muy raro, eso sin duda. Empezó a rememorar la historia que le había contado Seastone mientras andaba por el pasillo. Le daba escalofríos pensar en lo que había tenido que pasar. Cuando andaba hacia cubierta, se cruzó con Mei, que tenía una cara de preocupación tremenda.

-¿Qué tal está Seastone?- En la cara de la joven había preocupación… y miedo.

-Está bien. Ya se le ha pasado la crisis.

-¿La crisis?

-No puedo contarlo ahora mismo.- Suspiró. Parecía que por una u otra razón se acababa convirtiendo en el confesor de la gente. El conocía también aquello que la joven mas anhelaba saber, pero tenía que mantener los labios sellados. Así que por eso cambió de tema.

-¿Qué tal está Robin?- Había recibido una poderosa descarga de energía marina cuando Seastone se descontroló.

-Está bien. Solamente perdió el conocimiento, pero no le pasa nada.- Hizo una pausa.- ¿Sabes si va a volver a pasarle lo mismo a Seastone?

La mente de Eratia se fue a su habitación. Había cogido un enorme cubo de agua marina y metido las bolas en el. Tendría que pedirle a Rido o a Franky que hiciera un depósito grande en previsión de futuras contingencias.

-De momento no. Pero no sabemos lo que puede pasar más adelante.-Le puso una mano en el hombro a la cocinera.- Tranquila. Nos las arreglaremos.

Mei siguió andando, un poco mas tranquila. Iba al cuarto en que descansaba Robin para llevarle un poco de comida a Franky, que no se había movido de allí desde hacía un buen rato.

Mientras tanto, Eratia acabó saliendo a cubierta. Echó un vistazo a las estrellas y luego desvió la mirada a la cubierta. Rido estaba allí, con un cigarrillo entre los dedos. Eratia se le acercó, para enterarse de lo que es había ocurrido.

– ¿Alguna novedad?

– Déjame en paz, viejo –Respondió el carpintero sin mirar.

– ¿Viejo? –Eratia sonrió mientras se encogía de hombros. – Juraría que sólo tengo un par de años más que tú.

– Ah, lo siento – Rido se incorporó y encaró al navegante. – Creí que eras Bet… Franky. No – Negó con la cabeza. – Ninguna nov… Bueno…

– ¿Sí?

– Ese tal Comandante Fletcher arribó esta tarde en la isla – Explicó. – Y por lo que dice el periódico, no viene a por Bianca…

– Debemos encontrar a Rentarou ya y salir pitando –Respondió el de las gafas. – Hemos llamado demasiado la atención.

Eratia y Rido continuaron hablando un rato más, intentando relajarse. Las horas pasaron en un tranquilo silencio sin que ninguno de los dos hiciera el mas mínimo movimiento para irse dormir. Parecía que la preocupación de ambos por lo sucedido en cuando de ponto vieron una especie de destello en el cielo.

-¿Pero que..?

Eran como una especie de arena o de cristales arrastrados por el viento. Estos empezaron a caer en el suelo de la embarcación y empezaron a adoptar una forma.

Tanto Rido como Eratia se habían levantado, preparados para todo, pero se relajaron al instante, cuando las partículas de cristal se juntaron e hicieron ver una figura que conocían muy bien.

Estela apareció totalmente, y se apoyó en las rodillas, jadeando. Parecía que había corrido una maratón. Rido se acercó a echarle una mano.

-Buf, buf.

-¿Pasa algo?- Interrogó el navegante cuando Estella se había recuperado un poco.

-Muy malas noticias.- Estella había comentado en alguna ocasión que usar su poder para transportarse, aunque era muy rápido, la dejaba muy cansada. Por lo tanto, la situación era bastante grave como para haber recurrido a eso.

-¿Que ha pasado?

-Mientras estaba, buf, curando a las personas del pueblo me preguntaron por ti, Eratia.

-¿Y?

-Que me dijeron que “el marine del periódico”, buf, había detenido al amigo suyo ese que se pasaba todo el rato en el bar.

-¿En el bar?- Eratia y Rido repitieron tontamente lo que había dicho Estella, pero de pronto se les encendió la bombilla.- ¿¡Rentarou!?

-Exactamente. Han atrapado a Satsuma.

-Maldito Fletcher…-Murmuró entre dientes Eratia.- A ver.- dijo mientras sacudía la cabeza para clararse las ideas.- Rido, tu tira a buscar a Franky.- Pero el carpintero negó con la cabeza.-… Vale, entonces ve a por Mei. Yo iré a por el. Y Estella, vete al camarote de navegación y descansa un poco, que falta te hace. Nos vemos allí.

Rido salió a escape, al igual que Eratia. Este se dirigió al camarote de Robin, donde seguramente estaría velando su sueño. Y no se equivocó. Allí estaba, durmiendo en una silla, mientras que la arqueóloga descansaba en su cama. Por sus propias experiencias con su poder, en un par de días o una semana como mucho estaría como nueva.

Despertó a Franky de un pequeño empujón y le hizo una seña con la mano para que le siguiera en silencio. Fuera de la habitación, le preguntó a Eratia que pasaba.

-Tenemos un problema gordo. Acompáñame.

Cuando llegaron a la sala, Mei estaba sentada en una silla, nerviosa, mientras que Rido andaba de un lado para otro sin parar, soltando maldiciones. Cada vez que soltaba una especialmente fuerte, Mei se ponía como un tomate. Mientras tanto, Estella estaba repanchingada en otra silla, recuperándose de la paliza física que se había llevado.

-Muy bien.-gruñó el Cyborg.- ¿Se puede saber porque nos has sacado de la cama a las 6 de la mañana que están dando ahora mismo?

-Muy sencillo.-Habló Estella, que ya había recuperado el aliento.- El tal Comandante Fletcher ha detenido a Rentarou y se lo han llevado.

Mei se quedó de piedra. A pesar del cabreo que se había pillado un rato antes, cuando se puso a examinar las cosas en frío, se dio cuenta de que no había sido nada justa con el exmarine.

-¡Mierda!- Volvió a gritar Rido, poniendo a Mei roja otra vez. – Es culpa mía – Se acusó, sin pensar en absoluto. – ¡Joder! ¡Mierda!

– Tranquilo, Rido – Eratia se había quedado de piedra por la salida del carpintero, pero logró responder. – Yo estaba aquí y tampoco hice nada.

– Pero tú recuperaste a Seastone… – Respondió el otro.

– Mira… Ahora lo que debemos hacer es llegar a tiempo a Red Village –Cortó Eratia. – Es la base más cercana a Serafia y lo llevarán allí.

– ¿Seguro?

– Es lo más lógico –asintió el navegante. – En cuanto podamos, nos pondremos en marcha.

– Estamos listos para zarpar –Respondió Franky, que no había abierto la boca en todo el rato.

– Perfecto – sonrió el navegante. – Entonces, vamos allá.

– Hay un problema – interrumpió Estella. – Red Village es una isla famosa por sus cazarrecompensas. No creo que sea un destino agradable para unos piratas…

– Tranquila – volvió a sonreír el navegante. – Ya había pensado en eso.

– ¿Y qué sugieres? – preguntó Mei-Lian.

– Vamos a cambiar de bando por un tiempo…

-¿Euh?- Todos los que estaban en la sala le lanzaron una mirada de estupefacción.

-Primero partamos y luego os cuento la idea.

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Un rato más tarde el barco había enfilado la dirección a Red Village. Era la única base importante en la zona (corrijo, la única base de la zona), por lo que, para una ejecución sumaria en el menor tiempo posible, era la única opción.

-Bien, creo que ya basta de secretismo, ¿no crees?- disparó Rido.

Eratia se quedó callado unos instantes más, mientras se aseguraba de que la dirección que llevaban era totalmente correcta. Tras eso se giró con una sonrisilla malévola.

-Es muy sencillo. Vamos a hacernos pasar por un grupo de marines.

Rido, Franky y Mei intercambiaron una mirada de sorpresa. En cambio Estella se llevó la mano a la barbilla, pensativa.

-¿Tu pretendes que yo me vista de marine?- La cara de Franky era, mas que de sorpresa, de duda.

-¿Y de donde sacamos los trajes? ¿Y la bandera?

-Estella tiene el suyo. Y yo tengo algún traje guardado.

-¿De donde los has sacado?-Mei le miró con cara de sospecha.

-Otro día te lo contaré. Ahora no es momento de historias.- Eratia se fue unos minutos y volvió cargando una pesada caja. Todos se acercaron a ver mientras la abría. Sacó un uniforme blanco, de oficial. Tras eso, sacó otro uniforme, pero este de soldado raso, pero estaba en muy mal estado. Tenía roturas por todos los lados y marcas de suciedad, a pesar de que quien fuera que lo lavó había puesto todo su empeño en ello.

-¿Y esto?- Mei y Rido se estaban peleando con un par de trapos blancos de gran tamaño. Cuando los sacaron, vieron que eran una bandera blanca con unas gaviotas. El signo de los marines. Junto a ella sacaron una enorme casaca de capitán de base, que bien hubiera valido para ponerla de bandera también de lo grande que era.

-Esto es todo lo que tengo.- Resumió el navegante.- ¿Alguno…?- Y se calló. Iba a haber preguntado que quién había tenido experiencia al servicio de los marines, pero era obvio que de aquellos que estaban disponibles en ese momento solo Estella sabía de qué iba el asunto. La antigua marine no parecía disgustada con la idea, así que eso los dejaba a los dos como fijos en el plan.

-Estuviste en la marina ¿no Eratia?

-Unos meses… No pasé de raso.

-¿Y el traje de oficial? ¿Y la capa de Capitán?

-… Es una larga historia.- Esa ropa le traía muchos recuerdos, pero no era momento para hablar de ellos. Rentarou tenía prioridad.- Como me fío de vosotros, ya os lo contaré otro día. Ahora, dejémoslo en que tenemos tres trajes de marine. Dos de oficiales y una gabardina de capitán. El otro no sirve para nada.

-Entiendo… Entonces está claro.- Mei se había puesto seria y se había llevado la mano a la barbilla, tal y como haría un sabio. Incluso Franky, que llevaba unos cuantos días de morros, no pudo evitar sonreír ante la expresión de la niña.- Tu y tu.-señaló a Eratia y a Estella respectivamente.- Tendréis que ser los oficiales.

-Mientras no me parezca a Arakeist.- Murmuró el navegante, sin pensar.

-¿Qué pasa con mi hermano?- Preguntó la chica un poco mosqueada.

-Ya te enterarás…- Respondió Eratia, suspirando.

Estella se quedó paralizada unos instantes, pero no dijo nada.

-El problema es que un barco como este tiene que llevar como mínimo a un Capitán de Navío dirigiéndolos. Con dos tenientes no vamos a ningún lado.

-De momento, lo que puedo decir es que Mei está descartada para aparecer como Marine. Es demasiado joven.- Apuntó Rido, que no había visto el ceño de Estella.- Y Bettu… esto, Franky…- Todos desviaron la vista al carpintero. Estaba haciendo un bailecito mientras proyectaba su sombra contra una de las paredes del barco. Tras verle intercambiaron una mirada de circunstancias.

-De todas formas, me parece que solo una persona podría usar la capa tal y como está.- Eratia señaló al carpintero que si se comportaba.- El maromo este.

-Espera. ¡¿Yo el capitán?! Estás bromeando… ¿no?

-Aceptamos sugerencias.

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Extrañas imágenes se agolpaban en una mente atormentada, inmersa en turbulentos sueños. Seastone volvió a despertar totalmente exaltada, a punto de sufrir una taquicardia. Se preguntaba qué demonios habían sido esos sucesos: ¿una simple pesadilla? ¿Una premonición? Repasó una vez más lo que había visto en su cabeza: niños arrastrados por fuertes corrientes de ríos que lo inundaban todo, casas derrumbándose con gente dentro, gritos desoladores de pescadores que intentaban volver al hogar y naufragaban cerca de la propia orilla… en definitiva, un auténtico caos. No tenía sentido el que se hubiese alterado por un simple sueño. Sabía que era algo más, y era su obligación ahondar en ello. Se levantó con nerviosismo, caminando sin cesar de un lado a otro de la habitación. No quería reconocer la realidad.

Y esa carcajada que resonaba cruelmente en su mente, no la podía soportar, esa risa malévola de suficiencia. La que sonó cuando hirió a Rido o cuando vio cómo una de sus bolas propinaba una descarga a Eratia en aquella batalla. La que sonó cuando divisaba, complacida, cómo un pueblo entero sucumbía a sus pies, sintiendo como la detestaban y la temían. No era una pesadilla. No era una premonición. Era la masacre que ella misma había protagonizado en Serafia, y por fin recordaba algún pequeño destello de lo que había acaecido.

Cayó al suelo de rodillas, en parte por el enorme cansancio, y en parte por la desesperación que la frustraba. Comenzó a golpear el suelo con sus puños, intentando descargar la ira contenida, la que se tenía hacia sí misma. Deseó que le sangraran los nudillos, deseó sentir dolor para compadecerse aún más de ella, pero no lo consiguió: ni siquiera albergaba fuerzas para eso. Sufrió un mareó que la dejó tendida en el frío suelo. Se quedó un rato contemplando el techo, sin apenas moverse. Después de meditar en silencio susurró para sí misma:

-Ya va siendo hora de dejar de lamentarse. Ya me he cansado de estar así toda la puñetera vida –pronunció mientras derramaba unas silenciosas lágrimas-. De sentirme inútil, de ser un peligro para los que aprecio, y de cerrarme a todo el mundo.

Se centró por última vez en las imágenes que acababa de recordar. Eratia ya le había relatado lo ocurrido más o menos, pero aún así le parecieron mucho más grotescas que el relato de su amigo. Los ojos de la muchacha ya no reflejaban miedo, era convicción lo que infundían. Se había acabado su tormento personal, ya tendría suficiente con las tormentas externas que tendría que soportar, y esta vez no lo haría sola. Recordó las palabras que Eratia le había dedicado antes de que ella rompiese a llorar: “Nosotros te ayudaremos”; así como la promesa de Silver: “Yo te protegeré”. No necesitaba ninguna otra razón para recuperar la compostura y auto convencerse de que esta vez lograría cumplir cualquier descabellada idea que se propusiese. Se incorporó de manera costosa y volvió a meterse en la cama, rodeándose de las cálidas sábanas, que le proporcionaban una sensación de protección y bienestar. Escuchó en la lejanía el siempre alegre canto de su compañero Ur, sonrió y casi sin quererlo sus ojos se cerraron para dar paso a un apacible sueño.

Unos contundentes golpes en la puerta de la habitación despertaron a Seastone. La cabeza de Mei-Lian se asomaba discretamente para después estallar enérgicamente en ansiosas preguntas:

-¿Cómo te encuentras? ¿Tienes hambre? ¿Te duele algo? ¿Estás herida? –Interrogó sin piedad y sin tomar la respiración- ¿Estás despierta?

-Lamentablemente, ahora sí –contestó con una discreta sonrisa. Parecía que esta chica nunca fuese a madurar, pero era innegable que poseía un corazón noble y bondadoso-. Anda, pasa, Mei.

La muchachita se acomodó sobre la cama sentándose al lado de Seastone. Titubeó antes de tener claro lo que iba a decir, pero al fin se aventuró a decir lo que pensaba:

-No sabía con quien hablar, no tenían claro quién podría comprender lo que… Bueno, no quiero que piensen que soy una debilucha, sé que me ven como a una cría.

-Mei, ¿qué es lo que te preocupa? –preguntó Seastone para ayudarla a expresarse.

-He pasado mucho tiempo echando de menos lo que era tener una familia. Sabes que me uní a esta tripulación para encontrar a mi hermano Hakurón, porque quería volver a sentir lo que era estar en familia. Pero es que me he dado cuenta de que en este barco se ha formado una familia. Estaba incluso feliz… pero han pasado cosas, lo de Rentarou, lo tuyo, que me han traído recuerdos.

-Algo que paso hace tiempo, ¿no es así? El pasado que nos trae a todos de cabeza –sonrió la joven con amargura.

-Sí –alcanzó a decir Mei-Lian, con los ojos humedecidos-. Yo… no quiero perder otra familia.

Seastone abrazó a su acompañante con ternura y habló con franqueza:

-No puedo prometerte el que no vayas a perder a “tu familia”, pero ten por seguro que todos los que pertenezcamos a ella haremos todo lo posible para que eso no ocurra. De eso se trata al fin y al cabo: por eso somos “una familia”. No tengas miedo, Mei-Lian, y lucha tú también por mantener firmes los cimientos que se vayan construyendo.
-Qué cosas más raras dices.

-¿De veras? –comentó Seastone haciéndose la sorprendida.

-¡Sí! –Insistió la más pequeña haciendo una mueca de burla- Seastone, ¿echas de menos a tu familia?

-¿Se puede echar de menos algo que nunca se ha tenido?

-¿No conociste a tus padres?

-Conocí a mi padre, pero eso no significa que fuéramos una familia.

-Por esa misma regla de tres, que no tengas lazos sanguíneos con alguien no significa que no seáis una familia.

-No te falta razón, pequeña –según acabó la frase sintió un doloroso capón en su cabeza.

-Ni se te ocurra llamarme pequeña –soltó una diabólica Mei, y acto seguido esbozó una pequeña sonrisa-. Me alegra saber que no estamos solas.

Se incorporó de un saltó y se dirigió a la puerta con el ánimo renovado.
-Por cierto, ya me encuentro mejor –comentó Seastone.

-Ya, sí, sí… -añadió Mei-Lian sin hacerle el más mínimo caso, y saliendo de la habitación dando un portazo.

-Esta chica no va a cambiar nunca –suspiró.

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-A ver. ¡Firme!

-Si, si.

-¡Y la mano así! ¡Tienes que saludar así a todos aquellos que tengan mayor rango que tu!

Rido se estaba arrepintiendo de haber aceptado el puesto de capitán. Todo el día había sido un constante machacar de las cosas que tenía que saber para ser un capitán de marina decente y honrado. Estella estaba demostrando porque era una oficial, porque le estaba dando caña de la linda.

Y Eratia, aunque con más mesura, tampoco se quedaba quieto. Se probó el viejo uniforme y le quedaba bien, a pesar de que hacía años que no lo había usado. Además, como había conocido en persona al Fletcher, tuvo que improvisar algo para que no se descubriera su identidad. Así que escogió vendarse como una momia, aunque estaba seguro de que iba a pasar más calor que un pollo en un horno.

Aunque otro tanto le iba a pasar a Rido. Como el último traje de marine estaba hecho prácticamente retales de tela mal unidos, no podían aprovechar nada, por lo que, para disimular un poco, el carpintero se tendría que abotonar el abrigo hasta las cejas. Por lo tanto, ambos iban a pasar un poquito de calor.

Al final, por la noche el carpintero tuvo permiso de la “generala”, como Mei había empezado a llamarla, para dejarlo. Se había reído con ganas de las pintas de Eratia con todo el vendaje y el pañuelo encima, y tuvieron que explicarle cuales eran las pintas normales de los marines de rango medio y alto. Una pandilla de frikis, en resumen.

Cuando ya había oscurecido, Eratia estaba comprobando por última vez que todo iba correctamente. No podían permitirse ni un segundo de retraso. Eso solo ayudaría a los marines. Y condenaría a Rentarou. Cosa que no estaban dispuestos a permitir.

Cuando casi había terminado con todas las mediciones, escuchó unos pasos que se acercaban a el.

-¿Puedo preguntarte una cosa?- Era Estella, que demostraba una cara de preocupación inédita hasta el momento.

-¿Qué ocurre?

-Es por lo que te escuché antes. Mei… ¿Es hermana del teniente Arakeist?

Eratia se quedó callado unos instantes. Por lo poco que había contado, ella había pasado bastante tiempo aguantando los desplantes y abusos del hermano de Hakurón.

-Si, es la hermana de ese idiota. Y dichosa la gracia que me hace.

-Pero... ¿entonces que ha pasado?- La mujer temblaba.- ¿Intentó matar a su propia hermana?

-Si pudiera, si. Y más a su hermano mayor.- Se llevó la mano a la cabeza.

-¿Su hermano?

-Mi nakama. El fue mi nakama hace años.

Estella se quedó boquiabierta.

-Por esa misma razón esa chica me acompaña. No por otra cosa.

-¿Seguir a un pirata? ¿Y su familia? ¿No dice nada sobre ello?

-Ya no tiene más familia.- Eratia ocultó la cara para que Estella no viera la expresión de furia que en esos momentos tenía marcada en la cara.- Y perdona, pero no puedo contarte más. Es… frustrante. Lo que le pasó a esa niña no es algo que nadie merezca pasar.

-Entiendo… Se que no puedes decir más, pero gracias por contármelo.

Estella se dio la vuelta para irse, pero Eratia la llamó.

-Perdona que te lo pregunte, pero, ¿quiénes eran los oficiales de mayor graduación de tu antigua tripulación?

-¿Eh? Pues… Arakeist y yo, ahora que lo pienso. ¿Por qué?

-Tenemos un problema.

-¿Eh?

-¿Te acuerdas de la norma 27/1 del código de la marina?

Estella palideció, pero aún así un susurro salió de su boca.

-“En el caso en que el encargado de dirigir un navío o base fallezca o tenga que ser retirado de su puesto por causas de fuerza mayor, el oficial de mayor rango inferior a este tendrá que tomar el mando de la nave y será ascendido inmediatamente al cargo de Capitán de navio”.- Los dos habían repetido esa norma a la vez.

-Es decir, que el Starsy está ahora bajo su mando.

-Exacto. Mucho me temo que volver a ver ese barco solo nos va a traer problemas.

La exteniente se dio la vuelta y se marchó. Eratia, mientras tanto, alzó la vista al cielo para aclarar las ideas.Tras tranquilizarse, terminó de hacer los cálculos de navegación antes de marcharse a descansar.


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-¿Estáis listos?- Eratia se había puesto toda la parafernalia de vendas desde primera hora del día, porque sabía que iban a ver el pueblo en poco rato. Estella, mientras tanto, estaba acabando de vestirse. La tensión se sentía en todo el barco.

Franky estaba obligado a quedarse dentro del barco. Seastone, aunque no estaba recuperada lo bastante para luchar, había decidido ayudar aunque fuera solo echando un vistazo por el pueblo. Robin aún seguía grogui, así que no podía ayudar.

Al final apareció Rido, refunfuñando por tener que llevar el abrigo. Estella apareció detrás mientras observaban las vistas. La isla era roja como la sangre. O por lo menos así parecía a la vista. Parecía que la piedra era de ese color, pero los árboles que formaban un bosque mas allá eran normales.

Mas allá se empezó a ver el pueblo. Era bastante similar a Serafia, por lo menos a lo lejos, aunque era bastante más grande.

-En fin. Que sea lo que Dios quiera.

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Llamaban la atención. Eso estaba claro. Desde el momento en que pusieron el pie en tierra, todas las miradas se les echaron encima. Si la Joya de la Corona ya llamaba poco la atención, ellos no se quedaban atrás. Rido se había puesto una sonrisa irónica en la cara, haciendo que todo el mundo mirara con un poco de recelo al “capitán Snorlax”, como había decidido llamarse. Estella la raptada, alias la teniente Thackeray, iba tras el, con una expresión entre altiva hacia el mundo y humilde hacia Rido que no había mostrado nunca hasta ese momento. Era buena actriz, sin duda. En cuanto al “teniente Sherman”, fulminaba con la vista a todos aquellos que se atrevían a mirarle.

El pueblo era bastante más grande que Serafia, y estaba empapelado con postines de recompensa, lo que le daba un aspecto un poco siniestro. Al fin llegaron al cuartel. Los dos guardias de la entrada, al ver a Snorlax, saludaron, pero este pasó prácticamente de ellos, solo ordenándoles que le llevaran al despacho del capitán responsable de la base.

Rido estaba representando bien su papel de pasota y mandamás, sin duda, ya que unos minutos después ya les habían llevado ante la presencia de Fletcher, que, al ser el marine de mayor rango en la base, era el que estaba dirigiéndola hasta el regreso del Capitán Rurouni. Al enterarse de eso, Eratia sonrió bajo su pañuelo. Fletcher no tenía autoridad cara hacer frente a un capitán, por lo tanto, lo tenían mucho mas facil.

– Buenos días, Capitán… – saludó Fletcher cuando entramos en su despacho.

– Capitán Snorlax – Se presentó Rido – Venimos a… A la mierda… Mi Teniente le informará. ¡Thackeray!

– ¿Sí, mi Capitán? – se cuadró Estella.

– Dígale a este a qué cojones venimos – bramó el carpintero, mientras se despatarraba en una butaca que había en el despacho.

– Sí, Capitán – respondió ella, girándose hacia el Comandante. – El Capitán Snorlax se encuentra persiguiendo al Capitán Long Jhon Silver – comenzó. – Le gustaría interrogar al recluso, a quien se ha relacionado con…

– Bueno, a eso y a ver la ejecución – Disparó Rido a quemarropa. – Siempre es bueno disfrutar del espectáculo.- Eratia notó que a Fletcher no le hizo mucha gracia escuchar eso.

– Espectáculo… – murmuró Fletcher, no demasiado convencido. – ¿Podría ver una orden?

– ¿Para el interrogatorio? – preguntó Estella.

– Yo no necesito ninguna orden – Interrumpió Rido, asentándose cada vez más en el papel de borde. – Debería estar en Serafia para recibir a esa perra blancuzca… igual que usted, ¿no es así, Comandante?

– Yo…

– Y pescar a un pirata de poca monta no es comparable a contravenir una orden directa de… ¿de dónde venía la orden, Thackeray?

– Del Cuartel General de la Marina en Mariejoa, Señor – contestó.

– Mariejoa… –Bufó Rido, con una sonrisa malevola. – ¿Ve a dónde quiero llegar, Comandante?

– S… Sí, Señor…

– Entonces no le importará retrasar la ejecución lo necesario para que pueda hablar tranquilamente con esa escoria, ¿no es así, Comandante?

– Verá… yo… los vec…

– ¿Los superiores? – Completó. – Eso es problema suyo. Como lo será una llamada anónima al Cuartel General… Sherman, –Rido era un maestro de los faroles, desde luego. – alcánceme el Den Den Mushi.

– Está… está bien – cedió al fin.

– Sabia decisión, Comandante… – El “capitán” acompaño a esta frase con una sonrisa que nadie quería ver que se la dirigían a el. – Detrás de usted.

Fletcher llamó a un marine e inmediatamente después empezó a mostrar el camino a los calabozos. Estaban hechos un asco y hacía un calor tal que el navegante sintió ganas de resoplar por todo lo que llevaba encima.

– El prisionero se encuentra en la celda del fondo – informó el soldado que custodiaba la entrada a la zona penitenciaria.

– Muchas gracias, Smittsen – respondió su superior.

Objetivo cumplido. Había que comprobar ahora como estaba Rentarou y si se le podía sacar de allí.

– Mi Sargento necesita un poco de intimidad, Comandante –Empezó Rido, para dejar a Eratia con libertad para hablar con el Outlaw.

– ¿No estará presente en el interrogatorio?

– Puede ser un poco desagradable, créame. ¿Qué le parece si la Teniente Thackeray, usted y yo nos tomamos un buen vaso de whisky y dejamos a otros los trapos sucios?

– Yo…

– No querrá quedar como un pésimo anfitrión, ¿verdad, Comandante?

Todos salvo Eratia se fueron, incluso el guardia, que se sintió incomodo ante la fija mirada del navegante y la seca orden que le dio.

Acto seguido, entro en la celda

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-Levántese, viejo soldado. – Eratia empezó la conversación, al ver que Rentarou estaba magullad, agotado y presentaba una buena herida en el pecho.

-Ahora mismo no, Eratia. –dijo Rentarou completamente aturdido, cuando reaccionó a sus propias palabras. -¿Eratia? ¿¡Eres tú!? –y se levantó con dificultad para mirarlo.

-No me llames así, aquí soy el sargento Sherman.

-¿Qué estás haciendo aquí? ¿Y por qué estás disfrazado?

-Creo que las dos respuestas las sabes tú...

-No lo entiendo... ¿Por qué viniste a verme? Creí que había dicho claramente que no volvería al barco.

Eratia le miró fijamente a la cara, estudiando sus rasgos.

- Me parece que eso no te lo crees ni tú. Además, ni yo ni ninguno de los otros íbamos a dejar que murieras.

-Sí, claro... Ahora mismo siento que no merezco estar vivo...

-Eso me da lo mismo. Te vamos a sacar de aquí aunque tengamos que pegarle la del pulpo a todos los marines de la isla.

-¿Para qué? ¿Para que me vuelvan a atacar como antes?

-... Lo de Franky no tiene perdón, eso es claro, pero tienes que perdonar a Mei. Pasó por algo muy similar a lo que describía el periódico y por eso estalló. Y nadie te va a volver a atacar.- Suspiro, frustrado por la tontuna que tenían los que iban en la Joya.- ¿Porque no podrán usar la cabeza un poco?- Murmuró por lo bajo.

-¿De... de verdad? –El ex-capitán, con una cara de tristeza que partía el alma, por fin le miró a la cara.

-De verdad. Porque francamente, me parece que tú no eres el tipo que vendería una aldea, al igual que yo no soy el tipo que hunde 50 o 60 barcos para divertirse.

Rentarou hizo una pausa y volvió a hablar.

-No quiero morir... no sin mis amigos... y menos en el lugar donde nací...

-Por mis santas narices que no vas a morir aquí.

Eratia miró por la puerta abierta y vio que se empezaba a acercar un guardia. Le hizo una seña a Rentarou para que se callara y se envolvió la mano con la venda. Acto seguido le arreó un tremendo puñetazo al suelo, rajándolo. El ruido del golpe asustó al guardia, que prefiere darse la vuelta por si acaso. Eratia esperó a que desapareciera para volver a hablar.

- Como te decía, todos hemos venido a sacarte de aquí, al igual que tu viniste a sacarme de ese puñetero barco.

-Muchas gracias. -En ese momento se escucha un gruñido proveniente del estómago de Rentarou. -Tengo hambre, no he comido nada desde ayer.-Dijo, disculpándose.

Eratia se mira en los bolsillos y vio que solo tenía un par de caramelos que una vez le dio una vendedora para promocionar su tienda.- Lo siento, no tengo nada más que esto. Si lo llego a saber...

Rentarou extendió las manos como pudo, pasándole el navegante los caramelos y el Outlaw comenzó a devorarlos, dejando notar que de verdad tenía hambre. -Qué deliciosos están. -dijo al terminar de tragárselos. -¿Dónde están los demás? ¿Y Silver? ¿Han podido hablar con él?

-Haré que Mei te prepare un banquete cuando te saquemos de aquí... Y en cuanto a los demás... Rido está fingiéndo ser un capitán y junto con Estella están ocupándose de que tu antiguo teniente no moleste. Seastone y Robin se están recuperando de lo que pasó en Serafia. Y los demás están en el barco, preparándose.- Eratia suspiró un momento.- Y no hemos sabido nada de Silver ni de los suyos. De momento, estamos solos.

-Espero que les dé tiempo... Mi ejecución está programada para el mediodía. -Rentarou bajó la mirada. -Sólo espero que Silver y los demás vinieran. Con lo difícil que me fue regresar junto a ellos, no quisiera pensar que ahora mismo me van a abandonar.

-Es dificil. Porque no creo que sepan que te han capturado. Pero dudo que te hayan abandonado. Tampoco es que los conozca mucho, pero si organizaron todo el lío que organizaron para que volvieras, es que confían en ti.

-Eso es cierto, aunque quisiera saber que de verdad vendrán por mí. -Rentarou hizo una breve pausa para mirar a Eratia a los ojos. -Por favor, apresúrense. ¡Ya no quiero estar aquí! ¡Tengo hambre, me duelen mis heridas, día y noche vienen a golpearme y tengo que escuchar cómo disfrutan haciéndolo! -le dijo a modo de súplica.

Eratia le puso la mano en el hombro- Se perfectamente por lo que estás pasando. No hace mucho que me ocurrió lo mismo. Te sacaremos en cuanto podamos, pero no se ni como ni cuando. Lo bueno es que Rido ha conseguido que aplacen tu ejecución un día. Pero no se como lo llevarás tu en ese tiempo... Lo siento.

-Mientran hagan lo posible para sacarme de aquí, trataré de soportar lo que sea necesario.

-De acuerdo.- Eratia se quedó callado un momento, dudoso.- Aunque cuando vuelvas, van a querer saber la verdad.

-No sé si pueda explicarles todo, ni yo mismo entiendo lo que sucedió. Sólo espero que me dejen aclarar las cosas.

-Te escucharán, aunque tenga que agarrarles de las orejas para que te hagan caso.

-Muchas gracias, Eratia. De verdad, muchas gracias.

-No tienes porque darlas. Es lo mismo que hiciste tu en su momento, y lo que haríamos todos por cualquiera de nuestros Nakamas.

Rentarou se quedó callado, sin saber que decir. Parecía que esa frase le había llegado al alma.

-Intenta conservar las fuerzas. Y descansa lo que puedas. No te van a cortar el pescuezo si de nosotros depende.- Continuó el “sargento Sherman”

- De acuerdo...

-Pero antes... Agáchate lo que puedas.

-¿Cómo?

-Que te intentes alejar de la pared lo más que puedas.

- De... de acuerdo... -Rentarou obedeció, aún sin entender lo que Eratia quería decirle.

Eratia empezó a golpear con ganas la pared, dejando profundas marcas en ella. Cuando terminó empezó a restregarse los nudillos. Al ver la mirada de Renta habló:

-Después de todo, te estoy interrogando cruelmente. Alguna marca debería haber.- Una sonrisa traviesa le cruzó la cara.

-Trata de desarreglarme un poco el cabello, para que sea más creíble.

-Tampoco es que haga falta mucho más desorden del que ya tienes, pero vale.- Le revolvió un poco más el cabello con la mano. Tras eso, se colocó bien el pañuelo y las gafas. Tras eso se dio la vuelta para irse.

-Intenta que no te maten mientras te sacamos de aquí. ¿Entendido?

-Sí, entendido.

Eratia salió de la sala, para encontrarse con Rido. La situación era grave.

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– Joder que calor tengo –se quejó Rido en cuanto llegaron al barco y estuvieran fuera de la vista de los del pueblo. Eratia también se estaba asando vivo, pero prefirió no abrir la boca. – Puta casaca de mierda.

– ¿Lo habéis visto?

– Yo sí – contestó Eratia. Cuando había salido de la cárcel, le habían llevado ante Fletcher, Rido y Estella, que estaban tomando una copa. Cuando Fletcher le preguntó si había logrado sacar algo en claro, le atravesó con una mirada que hizo que el marine se revolviera incómodo. Respondió diciendo que eso solo se lo diría a su superior, usease, Rido. Y tras eso se marcharon.

– ¿Y qué tal está?

– Tiene un corte bastante feo en el pecho y apenas le dan de comer… Por lo demás está bien.

– Tenemos que sacarlo de allí en cuanto sea –resopló Rido, sudando. – Pero no va a ser fácil sacarlo del Cuartel.

– Nuestra mejor opción es mañana en la ejecución – opinó Seastone. – Será en la plaza, a mediodía.

– Y ya no será sacarlo del cuartel… – murmuró el Carpintero.

– Pero habrá que atravesar toda una guarnición de marines…

– Sin contar a los vecinos – apuntó la cocinera. – Juro que esos tíos dan miedo.

– Estella puede encargarse de ellos –Sigirió Rido, ya menos sofocado.

– Pero no puedo paralizar a todos – objetó.

– Pero sí puedes abrirnos un pasillo – sugirió Eratia, con un brillo de determinación en la mirada. Mientras tanto, se había quitado el pañuelo y se estaba aflojando las vendas.– Rido, volverás a tener que ponerte ese abrigo.

– ¡Y una mierda! – protestó. – ¿Tú sabes el calor que he pasado? Además, ¿para qué?

– Estella, tú y yo asistiremos a la ejecución tal y como está programado – aseveró el Navegante.

-¿Y eso para que, si puede saberse?

-Muy sencillo. Vamos a hacer parecer el rescate como si fuera una orden judicial de arriba.

-¿Euh?

-En resumen. Cuando Rentarou abandonó la marina, Fletcher acabó ayudándonos para que nos fuéramos de Punto Ciego.

Rido intercambió una mirada con Estella y luego desvió la mirada hacia Seastone, que asentía para indicar que estaba de acuerdo con lo que había expuesto Eratia.

-Eso es un bombazo…

-Me sabe mal hacerle eso, pero es salvarle el pellejo a Renta, por lo que podemos interrumpir la ejecución con eso. Si tenemos suerte podremos pasar llevándonos a dos prisioneros. Pero no creo que tengamos esa suerte.

-¿Entonces?

-Entiendo.- Interrumpió la médico, pensativa.- Aunque no funcione, nos aseguramos que los habitantes de Red Village no se metan en nuestra trifulca. ¿Correcto?

-Esa era la idea, si. Un conflicto entre dos bandos de los Marines.

-Tcht.- A Rido no le hacía ni pizca de gracia la idea de volverse a poner el abrigo. Y Eratia no tenía mas remedio que estar de acuerdo con el. ¡Que calor!

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Seastone y Mei-Lian se habían adentrado en el pueblo de Red Village con intención de conseguir información sobre la ejecución de Rentarou. Ambas parecían serenas, aunque en su fuero interno temían por el estado del condenado. De pronto, Seastone se fijó en unos carteles de búsqueda y se detuvo para observarlos con mayor detenimiento.

-¿Quiénes son esos bribones? –interrogó Mei-Lian al ver el interés que mostraba su acompañante por esos rostros.

-Esos bribones, como tú los llamas, son tripulantes del Caledonia, el majestuoso navío al que pertenecemos Rentarou y yo –siguió charlando amistosamente, explicando quién era cada tripulante y relatando anécdotas impregnadas de nostalgia.

-¿Y dónde sales tú?

-¿A qué te refieres?

-¿No tienes recompensa sobre tu cabeza? Tu cartel estará por aquí…-murmuró buscando con la mirada con intención de curiosear.

-En realidad nunca he tenido un “Se busca” de esos. Me pregunto si lo tendré a partir de ahora.

De pronto una desagradable y sonora carcajada se dejó oír tras ellas. Un musculoso pueblerino sonreía amenazante:

-Así que tendrás una recompensa, ¿eh, chica? Supongo que sabrás que en Red Village somos todos unos fornidos y audaces caza recompensas. No te librarás de ésta –avisó mientras mostraba una barra de hierro.

Mei-Lian, sin más dilación, le propinó una patada en rostro dejándole tendido en el suelo, y caminando con desparpajo sobre el cuerpo inconsciente del mal afortunado, proclamó:

-Perro ladrador, poco mordedor. ¿Y quién decías que era Mijok? –siguió impasible.

No les costó demasiado recabar información sobre el gran suceso que acaecería en la isla. Pronto, se encaminaron hacia La Joya.

Seastone se retiró a su habitación a descansar, pues aún sufría algún leve mareo. Mei-Lian, por su parte, se dirigió a la cocina y empuñó sus domados cuchillos. Comenzó a triturar de manera vertiginosa un gran puñado de variadas verduras, y de pronto un estruendoso golpe se dejó oír cuando Eratia abrió la puerta con violencia.

-¡Mei-Lian! –Alcanzó a decir, recibiendo después un sartenazo en la cabeza- ¿Por qué me has golpeado? ¡Eres una maldita fiera!

-¡Me has dado un susto de muerte, casi me corto con el cuchillo! A ver si aprendemos a entrar a los sitios con un poco de calma.

-Eso no justifica el sartenazo que me has pegado –espetó con el ceño fruncido. En ese momento se dio cuenta de que la muchacha reía y se la veía alegre, divertida. Eratia relajó sus facciones y esbozó a su vez una sonrisa: se le hacía raro verla realmente contenta.

-Bueno, ¿y qué quería usted, señor marine? –se burló la pizpireta.

-Uf, debería usarte como cebo para pesca, a ver si así te calmabas un poco. Bueno, tengo un encargo para ti.

-¿Para mí? ¿Una misión? –Exclamó ilusionada- ¿De qué se trata?

- Debes preparar un gran banquete digno de un rey y como para un gran número de personas.

-¿Eso es todo?

-No, no es todo. Debes preparar algo con lo que una persona piense que no pueda haber mayor placer y que pueda engullir hasta reventar –relató el navegante mientras veía cómo a la joven se le ponían los ojos como platos.
-¡Algo realmente suculento, preparado por una gran chef!

-Ese es el espíritu. Lo quiero para esta tarde –y según finalizaba la frase veía como una cacerola se dirigía a gran velocidad hacia su cabeza. Con el tiempo justo, Eratia hizo un leve pero rápido movimiento con el cuello evitando así el golpe.

-¿Por qué no me has avisado antes, desgraciado? –rugió la bestia salvaje.

-Ha surgido de improviso. Además, ¿querías un reto, no? Pues sarna con gusto no pica.

-No pica, no. A ver si dices lo mismo cuando ponga diez guindillas en tu plato, cuando menos te lo esperes.

El navegante seguramente pensaría que “si no puedes con el enemigo, únete a él” cuando se ofreció a colaborar con Mei-Lian:

-Está bien, ya que te he avisado con poco tiempo te echaré una mano, ¿quieres?

-¿Tú, de pinche? –lanzó una penetrante mirada de incredulidad. Después de meditarlo durante un breve tiempo rebuscó entre los cajones de la cocina y agarró con pasión una prenda de tela.

-No será lo que creo que es… -temió Eratia.

Efectivamente, en pocos segundos ya estaba luciendo un adorable delantal de cocina con flores azules. No pudo evitar preguntarse cómo de degradante iba a ser esa experiencia. Mei-Lian no tardó en dar órdenes enérgicamente y cada vez elevaba más la voz, mostrando las dotes de mando que poseía en la cocina. Pronto se escucharon frases como “corta eso en láminas más finas” o “no dejes de remover lo de la cazuela” que derivaron en “¡incompetente!” y en algún que otro capón. Un gran estruendo se dejó oír en la cocina, o más bien uno detrás de otro. Parecía más un campo de batalla que cualquier otra cosa. Preocupada por el inaudito revuelo que se estaba montando, Seastone se asomó por allí para comprobar que todo fuera bien. Nada más abrir la puerta vio a Eratia con su precioso delantal manchado de una salsa verduzca, con varias magulladuras y el bol del que procedía la salsa en su cabeza, impregnando su cabello y su rostro. Además empuñaba, amenazante, una sartén.

-Maldita bruja, te voy a cortar en filetes –sentenció el pinche.

-Si por lo menos fueses capaz de hacer eso… -bramó la cocinera con desdén.

-¿Pero qué ocurre aquí? ¿Os habéis vuelto locos? –soltó Seastone con no demasiada convicción. Eratia se sonrojó y dejó caer la sartén al suelo. Mei-Lian por su parte siguió con la trifulca:

-¡Ha hecho una salsa asquerosa!

Seastone se acercó a Eratia y con el dedo índice untó un poco de la salsa que el navegante aún tenía en la cabeza, llevándosela después a los labios. Seastone comenzó a hablar para dar su veredicto:

-A decir verdad… -entonces vio las ansiosas caras de los combatientes. Casi podía ver cómo unas llamaradas salían de los ojos de sus compañeros, dando verdadero miedo– Esto… -huyó despavorida sin previo aviso para no involucrarse en la guerra, quedando los otros dos atónitos y mudos. Sin mediar palabra, y percatándose del jaleo que habían montado, procedieron a recoger y limpiar todo. A pesar de todo habían logrado preparar un buen festín.

-Espero que haya merecido la pena todo esto, y que los invitados sean dignos de esta comida.

-De eso no cabe duda. ¿Quién es más digno de una comida que un compañero?

-¿Cómo que un compañero?

-Todo esto es para Rentarou. Le tienen muerto de hambre en una prisión de mala muerte y en un estado que da pena. Qué disfrute de esto, al menos –el navegante se esperó otro sartenazo por parte de Mei, pero en vez de eso, la muchacha asintió con aprobación y dulzura. Eratia esbozó una sonrisa que no tardó en quebrarse:

-Pero tu salsa era una mierda.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Llegaron al patíbulo bastante pronto. Los tres “Marines” estaban vestidos igual que el día anterior y, en virtud de su supuesto rango, se habían llevado el palco de honor. Habían trabajado bastante en la plataforma, eso era cierto.

Estaba formada por una serie de plataformas unidas por un pasillo. La primera de ellas estaba unida directamente a uno de los edificios y era allí donde se encontraban ellos. A su lado estaba un hombre que se había presentado como el Alcalde y, por extraño que pareciera, estaba muy nervioso. Eratia sentía como le hormigueaba el estómago por los nervios, pero se obligó a serenarse. Por otro lado, Estella estaba pálida y había abandonado su pose de chulería. En cuanto a Rido, parecía tan feliz como si estuviese viendo una película con sus palomitas.

Unos metros más allá, un puente de madera llevaba hasta otra plataforma más pequeña, con micrófonos y demás instrumentos para que Feltcher diera el pregón a gusto. Y un poco mas allá estaba la plataforma de ejecuciones propiamente dicha, en la que estaba un verdugo con un hacha acorde al enorme tamaño de su cuerpo.

De todas formas, lo que realmente le ponía los pelos de punta al navegante no era eso, sino la alegría que mostraba la gente de la plaza por la ejecución. Gran parte de la población de Red Village ya se había reunido y en el ambiente había una alegría cruel que ponía los pelos de punta.

Unos momentos después el reloj de la torre marcó las 12. Unos instantes después se dejó escuchar una penetrante bocina que se escuchó en toda la isla. Por lo que le había contado Rido, esa alarma marcaría el momento en que el reo atravesara las puertas del cuartel. Se acercaba el momento.

Los abucheos arreciaron a lo lejos, indicando que Satsuma se estaba acercando poco a poco a la plaza. Aún Eratia se quedó sorprendido al ver la demacración del Outlaw. Estaba mucho peor que el día anterior y se notaba que, si las cosas seguían así, ese patíbulo no sería necesario en unos días.

Los abucheos y los gritos arreciaron y, en algunos momentos, algunas manos descargaban pedradas. Eratia volvió a hacerse la misma pregunta que llevaba quemándole por dentro todo el día. ¿Qué podría hacer un hombre para recoger semejante cosecha de odio en el lugar que le vio nacer?

Cuando al fin toda la población se calmó un poco y dejaron a Rentarou en el cepo, Fletcher, que había estado contemplando el espectáculo con una mueca, empezó a hablar por los micrófonos.

Eratia, harto del espectáculo, se dirigió a Rido.
– Capitán Snorlax, cuando usted diga.
– Tranquilo –respondió el “capitán”. – Déjale hablar.
– ¡Habitantes de Red Village! – comenzó efusivamente Fletcher mientras “acomodaban” a Rentarou en el lugar designado. – ¡Hoy es un día grande para vuestro pueblo! ¡En este día tan señalado, el causante de todas vuestras desgracias pasadas pagará por sus crímenes! ¡Hoy por fin podréis cobraros vuestra venganza!

-Que sentimental.-Bufó Rido, que parecía también cansado del asunto.- En fin, vamos allá.

Los tres marines-piratas empezaron a atravesar la plataforma, mientras que el que hacía de capitán aplaudía de forma burlona. Fletcher, interrumpido, se giró hacia ellos, sin saber la que se le venía encima.

– Disculpe la interrupción. Hay un último asunto pendiente que debemos resolver antes de proceder con… esta ocasión tan señalada.

– ¿De qué se trata ahora?- La cara del Comandante mostraba a partes iguales fastidio e intriga.

– Coincidirán conmigo que la complicidad en una traición es tan grave como la propia traición –Contestó Rido, totalmente metido en su papel de malo. – Por eso mismo, Comandante Fletcher, queda usted bajo arresto por haber ayudado a escapar al fugitivo conocido como Rentarou Satsuma a la espera de que se aclaren los acontecimientos.
– ¡¿Qué?!

– Le aconsejo que no se resista –continuó mientras le hacía un gesto a Eratia.– Sargento Sherman…

– ¿Sí, Señor?

– Proceda.

Eratia se le acercó, sonriendo bajo su pañuelo. La cara de Fletcher era de pura ira, mientras que todos los demás mostraban la cara de sorpresa esperable. Cansado ya de aparentar, en un impulso, el navegante se quitó el pañuelo y las gafas. Fletcher se quedó blanco literalmente al reconocerlo.

-¡Tu!- Empezó a sacar la espada, pero Eratia fue mucho mas rápido. Su puño le golpeó en mitad de la cara y le hizo salir despedido dando vueltas por el aire,aunce se recuperó mucho mas pronto de lo esperable. Eratia se quitó la gorra y la tiró a un lado mientras aseguraba bien los pies contra el suelo, preparado para atacar.

Notó que las cosas empezaban a complicarse a su alrededor, pero tenía perfectamente claro que apartar la vista un momento de Fletcher le podría pasar factura. Y el pañuelo y las gafas, si le quitaban visión, le harían perder también.

Fletcher cargó con el arma por delante mostrando su furia en el rostro. El chico era bueno, eso era cierto. Sus golpes eran muy precisos y controlaba perfectamente el ritmo de la lucha, pero le faltaba la velocidad para golpearle. Eratia decidió usar el método expeditivo par abrirse paso en la relampagueante defensa de acero del oficial.

Con un tirón arrancó una barandilla de madera. No sintió prácticamente resistencia, lo que le demostró, mas allá de toda duda, que toda la energía marina que absorbió a Seastone y la que absorbía del mar era lo que potenciaba su fuerza hasta límites accesibles solo para maestros de artes marciales.

Le lanzó a Fletcher el trozo de madera a la cara y, este, por instinto, la desvió con el arma. Mal movimiento, porque Eratia aprovechó ese pequeño despiste para zafarse de la hoja y lo lanzó literalmente por los aires. Fletcher golpeó de lleno el aparato de emisión y perdió la espada. Con el rabillo del ojo, Eratia vio que Rido había conseguido liberar a Rentarou y que Estella estaba capturando a todos los marines. Eso y que los cañonazos resonaban indicaba que el plan estaba saliendo más o menos bien.

-Maldito pirata…- Fletcher había recuperado su espada y le largó un tremendo mandoble, pero Eratia se apartó justo a tiempo.

-¡¿Maldito pirata?! Por lo menos no torturo a aquellos que hago prisioneros, cosa que no puedes decir tú.

-¿De que hablas?- La rabia hacía que Fletcher no midiera sus ataques, por lo que resultó fácil a Eratia inmovilizarlo.

-Hablo de que has dejado morirse de hambre al hombre al que respetaste y que he venido a salvar hoy. Hablo de las palizas que le daban a todas horas. Hablo de no curarle la herida del pecho y dejarle para que se desangre. De todo eso hablo, “Marine”.- La última palabra tenía un veneno fácilmente detectable. El navegante le pegó un empujón que casi le hizo caerse por la barandilla. Cuando se giró, Fletcher tenía una cara de no saber de que le hablaban, pero al mismo tiempo, su cara empezaba a mostrar que se estaba dando cuenta de algo que no le gustaba ni pizca.

-No…

-Si.- Eratia fintó y le arreó un gancho en el estómago, tal y como le había enseñado el exmarine unos días antes. Esta vez el marine estaba calmado cuando salió lanzado por los aires, por lo que cuando se levantó, el pánico le cruzaba la cara. Cargó de nuevo, a la desesperada, pero su anteriormente pulcra esgrima mostraba demasiadas aperturas que permitieron a Eratia golpearle varias veces.

Fletcher estaba volviéndose a levantar del suelo cuando el cristal empezó a recubrirle los brazos.

-¡Era mío!- Eratia habló antes de pensar. Estaba tan absorvido enn la pelea que había perdido de vista lo que pasaba. Rido estaba a su lado, con Rentarou al hombro y Eratia tenía que admitir que se tenía merecida su respuesta.

– ¡Vámonos, joder! ¡Tenemos que llegar a la Joya antes de que nos salte encima todo el mundo!

Todos salieron corriendo pero pronto la multitud les rodeo, lista para lincharles. Eratia y Estella eran más que capaces de llevarse a todos por delante, pero no querían tener que enfrentarse a personas normales. Eso les haría sentirse como si fueran esos piratas sanguinarios a los que solo les interesaba matar y saquear.

-Son demasiados – Comentó Rido, innecesariamente. Todos sabían que estaban en un buen lio.

– Y yo no puedo apresar a nadie más – indicó Estella, sudando y agotada. Usar sus habilidades para atrapar la agotaba mucho más que crear un filo o usar su laser, por lo que ella mismo había dicho. – Ya son demasiados…

– Mierda…

-¡La madre que…! ¡Pero si son ellos!

La vista de Eratia se había desviado al mar, donde estaba viendo un barco que para el era como si todos los ángeles y arcángeles vinieran a rescatarlos. Rido y Estella giraron la vista, e incluso Rentarou levantó la cabeza como pudo y, en ese instante, sus ojos se iluminaron.

– ¿Amigos o enemigos? – preguntaron Estella y Rido a la vez.

– Amigos – Eratia y Rentarou se coordinaron para responder. Por una vez, la suerte estaba de su lado.

– Ese es el Caledonia – apostilló Rentarou. – Ese es Silver.
¿Linchamientos? ¿Tomatazos? ¿Abucheos? Ya sabeis donde encontrarme.
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Ailing
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Ailing »

Bueno, solo quería deciros que ya voy leyendo bastantes de las historias y estoy enganchada, espero ponerme al día pronto con las lecturas y poder leer a vuestro ritmo según las posteais, lástima que en el curro me salga la "tranca" que me bloquea las páginas junto con el señor del hacha, sino, en algún desliz aprovechaba para seguir leyendoos... Bueno una admiradora que os anima a seguir escribiendo!
Un saludo a todos! :P
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La Serenidad es la Dueña de la Inquietud.
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Long_Jhon_Silver
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Long_Jhon_Silver »

@ Eratia: A pesar de que llega un pelin tarde, debo reconocer que esta historia conjunta de tu parte y de Lalilulelo, viene a rellenar los pequeños espacios que se habían formado antes y nos dan la visión de los hechos desde vuestro punto de vista, sin mencionar el gran papel que desempeña aquí Mei. Simplemente genial, pero tarde.

@ Renta: A ver, para la primera pregunta, la respuesta es sí, Silver tiene parientes vivos en algún lugar, o eso es lo que yo y él creemos por el momento, quizás más adelante me explaye un poco más sobre eso, pero por el momento puedo decirte que no es tan huerfano.
Con respecto a lo segundo, en el Caledonia todos tienen habitaciones separadas, digamos que los unicos lugares comunes son la cocina, un salón para reunirse y la biblioteca del barco, que muchos pueden pensar que es la habitación de Silver por el tiempo que pasa allí. De hecho, tiene tantos cuartos, que como ya dije antes, siempre queda espacio para más gente. Ahora, los hay quienes prefieren dormir en cubierta(el caso de Roca y Reyes) o los que jamás se ven en su cuarto (Como Mijok) que solo entra allí para cambiar de atuendos. Pero en si es eso, por el momento nadie comparte habitación con nadie.

@ Ailing: Siempre es bueno saber que hay más gente leyendonos y más aún saber que estan ya casi a la par con los capitulos que llevamos(nada dificil, viendo el estancamiento por el que estamos pasando) Me pondre pesado y tomando las palabras de otro forero te pedire que cuando tengas tiempo (que se ve que también te falta) nos des tu opinión acerca de cada autor o si lo prefieres de los capitulos...Pero de verdad, a nombre de todos te doy las gracias y sólo espero que podamos seguir sorprendiendote, así como nos sorprendemos a nosotros mismos.
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Terreis
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Terreis »

Bueno después de leer el megapost de Eratia comentare algo, a parte de que te has pasado dos pueblos. Un buen capitulo en si, sobre todo por la parte de Mei, pero demasiado largo para leerlo. Solo de ver lo largo que es te tira para tras. Creo que como ya te dije a noche que deberías haberlo dividido en dos capítulos aun que los hubieras puesto en un mismo post. Pero por lo demás como siempre genial :wink:

respondiendo a la pregunta de renta:

-¿Alguno de ustedes tiene familiares vivos?

Si, sobrino y padre. Su madre murió por enfermedad.
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por naigel_von_bones »

muy curiosa esta trama de historias ke se van uniendo a ver si pa la IV historias piratas podemos escribir algo
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Dark Swordswoman »

La de tiempo que hacia que no me pasaba por este tema, veo que se ha vuelto a despertar el escritor dormido de mucha gente incluido el mio estoy trabajando en una historia ahora que por fin tengo tiempo libre, cuando la tenga terminada la pongo y espero que todos me deis vuestra opinion.

Bien pues lo dicho voy a ponerme a escribir, hasta pronto. :wave:
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por ArhatKyo »

Bueno, he llegado hace muy poquito al foro, pero que conste que estoy intentando leerme todas las historias que habeis posteado en el foro, son muy entretenidas y os felicito por ello, sois muy buenos :aplausos:

PD: Alira gracias por matarme antes de entrar al foro xD
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Re: Historias Piratas, Volumen3.

Mensaje por Terreis »

Valla yo que me esperaba más historias este fin de semana por parte del pájaro, el duende verde, del grupillo formado por Long_Jhon, Eratia, Rido y renta o por parte de Kuro o Osin :cry: y nada de nada.
La lista de personajes del primero post esta actualizada con algunos personajes...Koraxan es el apodo (su nombre es Sakura)...Me falta una pequeña descripción de Maelstron. Y descripciones de los demás, sino lo haré a mi manera :cafe:

Editado: He modificado una cosa del relato ``Disturbios´´ , es un pequeño apunte nada más. El gato negro domestico es un gato Main Coon.Una de las grandes razas de gato domestico, os pongo una foto para que os hagáis una idea :lol:

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Es ese gato pero todo negro XD

PD: de nada :P
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Mensaje por Long_Jhon_Silver »

Esperando, esperando y al parecer estamos todos esperando, ya que además de Eratia y de yo, nadie más se ha dignado a venir y dejar algo. El guante lanzado se esta llenando de polvo sobre el suelo y nadie más viene a recogerlo. así que si esto sigue así, ya me inventare yo lo que sigue o buscare algo con que rellenar; no puede ser que justo ahora, estemos todos dando examenes o super llenos de trabajo. Como sea, por ahora me voy, porque a proposito de examenes, mañana debo presentar uno. Nos leemos pronto...Espero...
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