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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Jue Oct 23, 2008 11:33 pm
por Terreis
Yo con un poco de suerte publicare el sábado o el domingo a lo mucho
@Rido Axe: Me esperaba más acción por tú parte

la historia en si esta bien, pero le falta más palos y me ha sabido a poco.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Vie Oct 24, 2008 1:35 am
por Ramsus
Buff... reconozco que esta vez me ha costado. Pero bueno, aquí está la parte que me tocaba. Tengo la sensación de que había mucha gente pendiente de ésto, por lo que espero no defraudar. A ver si os gusta.
- Spoiler: Mostrar
- A la batalla
- Usted debe ser Ailing. Aunque no habíamos hablado hasta ahora, la recuerdo del día de la botadura del Acadios. Nmaa… no solemos ver muchas señoritas con alas por esta isla.
La capitana, completamente apesadumbrada y llena de amargura, se giró hacia el alcalde sin mediar palabra, tratando de encontrar respuestas. Iceberg levantó la vista y miró fijamente la entrada del hotel. Ramsus acababa de desaparecer tras ella.
- En los cuatro años que él pasó en esta isla apenas habló de usted. –Prosiguió- Y las escasas veces que lo hizo, parecía como si se estuviera refiriendo a una persona casi desconocida. Sin embargo yo siempre supe que bajo los escasos comentarios de su amigo se escondía algo más, algo que parecía querer ocultarnos. Sabía que, aunque él lo negase o tratase de evitar demostrarlo, usted era una de las personas más importantes en su vida. Y ahora al tenerla aquí delante me he dado cuenta de que estaba en lo cierto.
Iceberg puso sus manos sobre los hombros de la angustiada Ailing mientras que el pequeño hámster blanco que asomaba por el bolsillo de su camisa la miraba con curiosidad.
- Su instinto no le ha engañado: Ramsus tiene un problema. Debe de conocerlo usted muy bien como para haberse dado cuenta de que le pasaba algo con tan solo un golpe de vista.
- Él… y yo… nos conocemos desde niños. –Respondió finalmente la capitana- ¿Qué le ocurre? Por qué sus ojos…
- Lo siento, pero no soy yo quien debe darle esa respuesta. Tan solo puedo decirle que a partir de ahora Ramsus necesitará de todo su apoyo y ayuda para poder seguir adelante. Lo que hoy ha descubierto le marcará para el resto de sus días y es algo que no debe afrontar solo… por el bien de todos.
Ailing despertó súbitamente en la cama de su habitación. A toda velocidad se puso uno de sus nuevos vestidos cortos y salió hacia el pasillo para llegar hasta la suite de Ramsus. Hasta cuatro veces llegó a llamar a la puerta, pero en ninguna de ellas encontró respuesta.
“¿Señorita Ailing?” Una tímida voz femenina sonó al final del pasillo, interrumpiendo el ataque que la capitana estaba a punto de lanzar contra la puerta para derribarla. La joven morena de pelo corto que vestía el uniforme del hotel sintió como los ojos de la marine la fulminaban y extendió su tembloroso brazo hacia delante. En la mano sujetaba un papel doblado.
- Di… disculpe las molestias, señorita. –Dijo finalmente la asustada chica- Mi compañera del turno de noche me pidió que le dejase esta nota bajo su puerta.
La capitana avanzó a grandes zancadas hasta la posición de la recepcionista y le arrancó de la mano el papel que sujetaba, lo desdobló y comenzó a leer:
“He salido hacia el Muelle Nº 1 para supervisar los arreglos del velero.
Estaré allí toda la mañana, por lo que puedes dormir cuanto quieras.
Ramsus.”
Ailing arrugó la nota con su mano, frunció el ceño y bufó en un gesto de auténtico enfado. La joven recepcionista se quedó como una estatua al ver como Ailing salía volando por la ventana.
- NOVATOOO!!! –Pauly salió corriendo hacia el Vicealmirante y, para su sorpresa, le dio un efusivo abrazo nada mas verlo.- Así que es verdad que has vuelto!
- Nmaa… Pauly… Ramsus es un Vicealmirante de la marina, no deberías tratarlo así.
- Da igual –contestó el marine con su mano en la frente y negando con la cabeza- No importa lo que haga o lo que consiga, en este sitio siempre seguiré siendo el “novato”.
Ramsus miró a Pauly con una sonrisa. Con su perenne puro en la boca, y sus gafas y ropa cool seguía siendo el mismo que había conocido años atrás, solo que con unas cuantas canas más. Se había puesto a discutir con Iceberg sobre el hecho de que les hubiese ocultado que las mejoras del velero eran para el Vicealmirante, y que de haberlo sabido habrían puesto a más personal en ese trabajo.
Mirando a su alrededor, Ramsus observó con nostalgia como el enorme Muelle Nº 1 seguía como siempre, bullendo de actividad, con cientos de artesanos que realizaban su trabajo al son de la música que marcaban los sonidos de martillos, sierras y carracas sobre madera y metal. Ese mismo trabajo que él jamás podría volver a realizar. El marine bajó la cabeza recordando una vez más las duras palabras que el alcalde Iceberg le había dicho la tarde anterior. Las mismas que habían estado resonando en su cabeza durante toda la noche, impidiéndole dormir.
- Hey!! Pero si es el novato!! –clamó una voz grave a su espalda.
Ramsus se giró y reconoció las dos figuras que se acercaban hacia ellos de manera despreocupada. El gigantesco Tilestone, con una sonrisa de oreja a oreja, era el que había llamado su atención. Portaba un enorme mástil en sus curtidas manos de carpintero sobre su cabeza, en la cual ya no quedaba ni un solo pelo moreno, ni tan siquiera en su barba que ahora era mucho más larga. Sin embargo a pesar de la edad, su torso como siempre desnudo seguía siendo un claro ejemplo de que no había perdido ni un ápice de la fuerza de antaño.
A su lado, saludando con la mano y portando una bolsa con herramientas, caminaba el siempre serio Lulú mirándolo tras sus gafas de sol. El pobre en estos años se había quedado completamente calvo, excepto su extraño mechón de pelo rebelde, que en estos momentos señalaba directamente a Ramsus desde su frente.
Tras unos minutos de saludos, anécdotas y risas, los 5 hombres volvieron a retomar el asunto del “Rayo de Sol”.
- La estructura del barco apenas tenía desperfectos. –Comenzó explicando Pauly- Y las velas estaban casi intactas a pesar del viaje junto al Florian Express. No entendía por qué teníamos que ocuparnos aquí de una reparación tan simple, pero al ver que tú andas detrás de esto creo que la cosa empieza a ponerse interesante.
- Habéis dado en el clavo, como siempre. –Argumentó Ramsus- Tal y como le expliqué ayer a…
“Ramsus!!!” El grito que vino desde arriba interrumpió al marine, y provocó que todos mirasen en la dirección de la que había surgido. Como una flecha Ailing cayó desde el cielo y aterrizó con fuerza justo delante de su amigo, mirándolo con furia.
- ¿¡Como demonios te atreves a irte del hotel sin decirme nada!?
- Yo… eh… bueno… -trató de excusarse el Vicealmirante visiblemente abrumado por la situación- Te dejé una nota en la recepción del hotel…
- ¿¡Una nota!? ¿¡Una mierda de nota!? ¿¡Tienes idea de lo preocupada que he estado por ti toda la noche!?
- Bueno… eh… ¿lo siento?
- Kyahhh!!! –Gritó Pauly interrumpiendo la discusión de los marines y señalando a la capitana con un dedo acusador- ¿Quién es esta desvergonzada? ¿¡Cómo te atreves a aparecer por aquí con un vestido tan corto!? Tápate esas piernas!!
Por toda respuesta Ailing se giró hacia el carpintero y avanzó hacia él presa de la ira, con el ceño fruncido y los puños cerrados. Por suerte Iceberg se puso por medio a tiempo, levantando sus manos a la altura del pecho tratando de disuadir a la capitana mientras su hámster la miraba atemorizado escondido tras el bolsillo del alcalde.
- Espere señorita, por favor! –le dijo Iceberg lo más tranquilamente posible- Perdone a nuestro compañero, pero es que tiene una personalidad un tanto… peculiar. En cuanto a lo de Ramsus, me temo que la culpa es mía. La cita que concerté con él era demasiado temprana y probablemente consideró que no debía despertarla tras lo ocurrido ayer en la plaza.
- Uohhh!! –Gritó Tilestone- De modo que tú eres la chica que le dio una paliza a los marines ayer por la tarde! Bien por ti!! Por fin alguien con cojones para poner en su sitio a toda esa gentuza!!
El grandullón con una sonora risotada le dio un manotazo en la espalda a Ailing y esta le lanzó una mirada fulminante. Sin embargo finalmente la chica se relajó y volvió a dirigirse hacia Ramsus.
- No vuelvas a hacerme algo así. ¿Te enteras? He pasado toda la noche preocupada por ti y tú ni siquiera te has molestado en dirigirme la palabra. Tienes un aspecto horrible…
- No te preocupes por mí, por favor. –respondió Ramsus con una sonrisa tratando de disimular el cansancio de no haber dormido nada- Ailing, estos son Tilestone, Lulú y aquel escandalizado de allí es Pauly.
- Encantado de conocerla, señorita. –respondieron los dos carpinteros al unísono, mirándose extrañados entre ellos justo después.
- Tápese por Dios!!! –gritó Pauly.
- Nmaa… Pauly, no deberías seguir hablando así a la señorita Ailing. –Le reprochó Iceberg- Ella es capitana del cuerpo de marines, y si quisiera podría arrestarte por tus… problemas monetarios.
El carpintero, asustado, tragó saliva y finalmente le dio la mano a Ailing sin levantar la vista del suelo. Ese gesto supuso el final del tenso numerito que se había montado, y poco a poco los sorprendidos carpinteros del Muelle Nº 1 fueron regresando a sus trabajos. El hámster de Iceberg saltó del bolsillo de su camisa y trepó por el brazo de Ailing hasta su hombro. La capitana recuperó la sonrisa y comenzó a acariciar la nariz al blanco roedor.
Tras comprobar que las aguas finalmente habían vuelto a su cauce, Ramsus decidió volver a tomar la palabra.
- Bien, como os iba diciendo, ayer por la tarde le expliqué a Iceberg que por una serie de circunstancias voy a tener que utilizar el velero para una importante misión, por lo que no solo necesito que esté en perfectas condiciones, si no que además tendrá que ser mucho más rápido de lo que ya es.
- Comprendo… -murmuró Pauly con la mano en la barbilla- El “Rayo de Sol” se fabricó hace años para una regata. Su aerodinámica es casi perfecta, por lo que ahí poco podemos hacer.
- Opino que lo idóneo sería añadirle un empuje extra. –Aportó Lulú mientras se retocaba su puntiagudo mechón- Y dado que el velero es para el novato, podríamos instalarle la última versión del motor “Éolos” que él mismo desarrolló. ¿Qué os parece?
- Nmaa… una gran idea Lulú. ¿Podríamos tenerlo listo para esta tarde? Es un trabajo realmente urgente.
- Claro. –Respondió el carpintero mientras rebuscaba entre su bolsa de herramientas- Sobre todo si nos ayuda su creador.
Lulú puso una llave inglesa en la mano de Ramsus y le hizo un gesto para que lo siguiera. Pauly y Tilestone miraron al Vicealmirante con una amplia sonrisa, encantados con la idea de volver a trabajar codo con codo junto a él.
El marine se quedó paralizado, observando atentamente aquella herramienta que tantas veces había utilizado en su vida. Algo dentro de él se iluminó ante aquella imagen y trató de impulsarlo a aceptar la oferta sin dudar. Pero esta vez había algo más. Un escalofriante sentimiento que jamás antes había sentido comenzó a invadirlo poco a poco, paralizando sus movimientos y sus pensamientos. Por primera vez en su vida Ramsus pudo sentir con total nitidez el enorme vacío de su alma tratando de apoderarse de su cuerpo, buscando acrecentarse ante cualquier intento de volver a trabajar en un nuevo barco. El “Mal del Carpintero”.
Casi sin que se diera cuenta, Iceberg le quitó la llave de su mano y se la devolvió a Lulú.
- Lo siento chicos, pero Ramsus esta vez no podrá participar en el trabajo. –Se excusó el alcalde- Él y la capitana, junto a los marines de nuestra ciudad parten esta misma tarde en el Florian Express para tratar de acabar con la revuelta de Sabaody. De ahí tanta urgencia.
- Ya… -respondió Pauly sin apartar su vista del Vicealmirante.
- Ramsus y la capitana necesitarán aprovechar al máximo el tiempo que les queda en Water 7 para prepararlo todo antes de partir. –El alcalde se giró y se llevó al marine hacia la enorme salida del muelle- Vente amigo, voy a enseñarte el Florian Express especial que he preparado para vosotros. Hasta luego chicos!!
- Hasta luego… -contestó un extrañado Lulú.
Ailing se quedó mirando fijamente a los dos hombres que se iban acercando hacia las puertas mientras el pequeño hámster saltaba de su hombro y correteaba por el suelo tratando de alcanzar a su dueño. Ramsus parecía estar perfectamente y, tras despedirse con la mano de sus amigos carpinteros, dialogaba tranquilamente con Iceberg. Pero por muy convincente que pudiera parecer no podía engañarla. No a ella. Porque ella había presenciado lo que acababa de suceder, y solo ella había reconocido la expresión de sus ojos.
- ¿¡Rocketman!? Estarás de broma…
- Llegar en 3 días o en ocho horas. Yo creo que está claro.
- Ya, pero la gracia de todo esto está en llegar vivos. ¿Me entiendes?
- Nmaa… No te preocupes por eso Ramsus. –argumentó el convincente alcalde con una sonrisa mientras acariciaba a su pequeño hámster- Este “Rocketman” ya no es aquella bestia incontrolable que se vio implicada en el asalto a la isla judicial. Ni siquiera es igual a la que tú conociste hace años. Desde que te fuiste de Water 7 debemos haber hecho cientos de pruebas con la velocidad y los frenos.
- ¿Y en cuantas habéis tenido éxito? –inquirió el Vicealmirante con suspicacia.
- Bueno… en ninguna, pero eso no viene al caso. Lo importante es que ya casi hemos solucionado sus problemas… Y esta es una situación de emergencia!! Necesitas llegar a Sabaody cuanto antes! Ya verás como me lo acabas agradeciendo.
“Largaos de aquí malditos!!” “Id a robarles su dinero a los piratas si os atrevéis!!!” “Actuad como marines de una puta vez!” “En Sabaody os van a matar como a perros!!”. El griterío de la gente que se había arremolinado ante las enormes puertas de la estación de tren era tan abrumador que llegó sin problema alguno hasta las vías, interrumpiendo la réplica de Ramsus. El marine y el alcalde se miraron unos instantes, y al momento abandonaron su posición ante la locomotora y se encaminaron hacia el interior del edificio de la estación.
- ¿Estás seguro de lo que estás haciendo amigo? Esos marines han demostrado en este tiempo ser más despreciables que muchos de los piratas que llegan a diario a la ciudad.
- No les prejuzgues Iceberg. Estoy seguro de que algunos de esos hombres son tal y como tú los describes, pero también te puedo asegurar que muchos de ellos seguramente son buenas personas que han sido mal utilizados por sus superiores. –Afirmó Ramsus mientras caminaba- Ten por seguro que Nezumi y sus seguidores tendrán el castigo que se merecen en Sabaody. En cuanto al resto, déjamelos a mí.
Los dos hombres se adentraron en el amplio edificio dejando a su espalda el tren especial que Iceberg había preparado para la ocasión. La estación, al contrario que el día anterior, estaba completamente desierta y cerrada a cal y canto. En el exterior se seguía oyendo el griterío de los enfadados ciudadanos de Water 7, maldiciendo al pelotón de marines que acababa de entrar por la entrada principal, la cual acababa de cerrarse tras ellos.
Al ver la figura del Vicealmirante aparecer desde los andenes, el casi centenar de marines se puso en formación, dibujando un cuadrado casi perfecto. Delante de todos ellos figuraba un desconsolado Nezumi y algo más alejada, a un lado, la capitana Ailing, quien tras haber dejado en el tren todas las bolsas con sus compras de la tarde anterior se había puesto, por fin, su uniforme de oficial.
Ramsus avanzó hasta la posición de los marines y les observó con detenimiento durante varios segundos. Un gran número de ellos presentaba vendajes en varias zonas de su cuerpo debido a los cuidados médicos tras la pelea contra Ailing, y la gran mayoría tenía su uniforme cubierto por un buen número de manchas provocadas sin duda por los tomatazos que les habían lanzado los enfurecidos habitantes de la ciudad hasta las mismas puertas de la estación. La expresión de sus rostros cabizbajos era una mezcla de humillación, desolación, rabia y miedo ante lo que les esperaba. El Vicealmirante se irguió y les miró con determinación a todos ellos.
- No existe mayor humillación para un marine que el odio y el desprecio de aquellos a los que debe proteger. Lo que acaba de sucederles ahí fuera no es más que el fruto de lo que todos ustedes han venido sembrando durantes estos años con sus actos. –Ramsus se encaminó lentamente hacia la figura del capitán Nezumi hasta quedarse justo delante suyo- Y eso que ha ocurrido ahí fuera es la prueba más incontestable de que las acusaciones que pesan sobre ustedes son más que ciertas.
Como Vicealmirante del sagrado cuerpo de marines mi obligación sería la de, como mínimo, expulsarles inmediatamente del cuerpo y encerrarles en Impel Down para el resto de sus días. Sin embargo, y al contrario de lo que ustedes opinan, les estoy dando una oportunidad para redimirse. La misión que hoy nos ocupa es de una importancia vital para el futuro de nuestro mundo y son ustedes aquellos privilegiados que van a tener la posibilidad única de participar en una batalla que pasará a la historia. Para ello deberán comportarse como lo que son: Marines. Y actuar, pensar y luchar haciendo honor a los ideales que nuestro ejército defiende. De ustedes y solo de ustedes depende su futuro a partir de hoy, ya que cuando bajemos de ese tren ustedes podrán elegir entre continuar siendo unos pobres criminales o comenzar una nueva vida haciendo honor al uniforme que visten ahora mismo. De demostrar que bajo todas esas manchas y vendajes sigue reluciendo el blanco incorrupto de la marina.
Señores, Sabaody no es un castigo. Es la posibilidad de cambiar sus vidas. Aprovéchenla.
Ramsus terminó su discurso haciendo el saludo oficial y todos los vendados y humillados hombres que tenía enfrente le contestaron al unísono, aunque no todos con la misma convicción. Mientras la capitana Ailing comenzaba a dar instrucciones a los marines sobre la distribución de sus asientos y equipajes en el tren, el Vicealmirante se dio la vuelta para dirigirse a Iceberg, pero otra persona atrajo su atención. Un tipo bajito y regordete vestido con el uniforme oficial de los trabajadores del ferrocarril apareció corriendo hacia ellos desde el fondo de la estación. Su pelo de color naranja estaba completamente de punta dándole un curioso aspecto, como si fuese una llama sobre su cabeza, en la cual también destacaban unas enormes gafas completamente opacas y varias manchas de hollín en su cara.
- Señor Alcalde!! Señor!! –gritó el hombrecillo mientras se acercaba- Ya está todo listo! Cuando quiera podemos partir!!
El tipo pelirrojo pasó de largo en su carrera, dejando atrás a un sorprendido Ramsus y a Iceberg, y se puso a hablar con un cartel pegado en la pared que mostraba la foto de un yagara bull, dándole todo tipo de detalles sobre los preparativos del Rocketman así como del nuevo sistema de frenado ante la mirada perpleja del Vicealmirante.
- ¿Y ese quién es? –preguntó Ailing con curiosidad acercándose a los dos hombres.
- Nmaa… ese es vuestro maquinista. –Respondió Iceberg ante la mirada glacial de Ramsus- Tiene un pequeño problema en la vista, pero es el único de la isla lo suficientemente loc… nmaa, profesional como para manejar el nuevo Rocketman. Además, para conducir un Umi Ressha no hace falta tener vista de lince, ¿no? Es por aquí Augustus!
Al oír la voz del alcalde, el hombre del pelo llameante se giró y caminó a gran velocidad hacia los tres. Nuevamente soltó la retahíla de información acerca de los preparativos de una forma frenética, que se podían resumir en que el Florian Express estaba listo para partir, aunque no quedaba muy claro si lo estaba para llegar a su destino al menos de una pieza. Iceberg le presentó a Ramsus como el máximo responsable de las personas que irían a bordo del tren. Augustus se mostró encantado de conocer a todo un Vicealmirante y le estrechó la mano enérgicamente a una perpleja Ailing. Acto seguido se despidió de sus contertulios a toda velocidad y se encaminó de nuevo hacia la locomotora que él manejaría en las siguientes horas, no sin antes ponerse a disposición de sus inminentes pasajeros.
Ailing, sin terminar de comprender aún lo que acababa de suceder, se despidió formalmente del alcalde Iceberg y se dirigió también hacia el tren, en el cual ya habían comenzado a entrar los componentes del pelotón de marines.
- Ramsus, ¿Cuándo se lo vas a decir? –Inquirió Iceberg mientras su hámster y él miraban alejarse a la capitana- Está realmente preocupada por ti. No eres malo ocultando tus sentimientos, pero ella parece conocerte como un libro abierto y se ha dado cuenta de que te pasa algo malo con muchísima facilidad..
- Desde que éramos unos críos ella siempre me curó todas las heridas que me hacía trabajando, entrenando o peleando. –Respondió el marine con una sorprendente franqueza- Su talento para la medicina es un don que muy poca gente tiene, y aún así desde que la conozco siempre ha trabajado de manera inhumana para mejorar más y más hasta lograr sus objetivos. Jamás ha habido enfermedad o herida que no pudiera curar. ¿Cómo crees que se sentiría si supiera que yo tengo una enfermedad en el alma y que es incurable? –Ramsus se giró y miró también a Ailing entrando en el tren- Iceberg, en realidad soy yo quien está preocupado por ella.
En ese preciso instante un agudo silbido resonó por toda la estación y acto seguido la atropellada voz del tal Augustus anunció la última llamada para subir al Florian Express desde el Den Den Mushi altavoz. Ramsus miró hacia el techo con las manos en los bolsillos y volvió a encarar a su contertulio.
- Bueno, supongo que ha llegado la hora de volver a despedirme. –Dijo con pesadumbre- Aún no tengo muy claro si debo darte las gracias por todo Iceberg.
- No sabes cuanto siento haber tenido que ser yo quien te haya dado una noticia tan terrible. Ahora más que nunca debo pedirte que te cuides y que te mantengas con vida el máximo tiempo posible.
- Ya… -el Vicealmirante hizo una breve pausa- Sabes que esa petición es un poco complicada para un marine.
- Nmaa… me temo que tienes razón. De todos modos te deseo suerte en tu viaje y en tu misión. El asunto que os traéis entre manos es realmente preocupante para el mundo entero.
- Sí, ha llegado el momento de actuar como es debido. En este tipo de situaciones los problemas personales deben quedar al margen. En Sabaody necesitan al Vicealmirante, no al carpintero enfermo.
- Pues adelante entonces, señor Vicealmirante. Hasta la vista. –dijo Iceberg en tono solemne mientras se despedía.
Ramsus se puso en marcha y comenzó a avanzar hacia el tren, pero tras cuatro pasos se detuvo.
- Iceberg, una última pregunta. –Habló sin variar su posición- ¿Cómo es… el final?
- Lo siento mucho amigo, pero no lo sé. –Contestó el alcalde- En tu libro solo dice que todos los hombres que en el pasado padecieron el “Mal del Carpintero” tarde o temprano acabaron abandonando todo lo que tenían o conocían y desaparecieron para siempre.
- Comprendo.
El Vicealmirante entró finalmente en el lujoso primer vagón del tren, justo detrás de la intimidatoria locomotora del Rocketman. En los dos siguientes vagones estaban ubicados el resto de marines, tras ellos otro vagón más para sus equipajes y al final del todo un remolque lleno de agua hasta la mitad que transportaba el renovado “Rayo de Sol” con los mástiles y las velas desmontadas.
Ramsus observó mientras avanzaba por el pasillo hacia el centro del vagón como los asientos de la parte trasera estaban repletos de decenas de bolsas de ropa. “Creo que en un solo día le ha dado más uso a mi tarjeta que yo en todo este tiempo” pensó arqueando una ceja al tiempo en que la capitana se levantaba de su asiento para recibir a su amigo.
- ¿No crees que es un poco excesivo un vagón para nosotros dos? –preguntó la chica.
- Psé, supongo que es cosa de galones. A mí no me parece mal, aunque tampoco interesa tener demasiado tiempo sin vigilar a ese Nezumi. No me gustaría tener un motín en el tren. –Ramsus se dejó caer pesadamente sobre su sillón y tomó el periódico de la mañana- Veo que no se te dieron mal las compras.
- Dijiste que podría comprar lo que quisiera, así que no te quejes.
- No, si no me quejo. Me parece estupendo que comprases lo que te diera la gana. Aunque, si no te importa, la próxima vez procura no dar una paliza a nadie.
Ailing respondió a su amigo sacándole la lengua con burla y se puso a mirar por la ventana. Justo en ese momento el Florian Express Especial de las 4 de la tarde con destino al Archipiélago Sabaody arrancó con un fuerte tirón y se puso en marcha. Ramsus apenas tuvo tiempo para incorporarse y despedirse de Iceberg, ya que en poco más de 5 segundos la estación de Water 7 desapareció de su vista a una velocidad vertiginosa, acompañada del prolongado silbido de la locomotora.
- Mierda, ya empezamos… -dijo el Vicealmirante incómodo ante la cada vez mayor velocidad.
- Qué divertido! –exclamó Ailing emocionada- Mira a qué velocidad pasan las olas del mar! Es increíble!! Un momento… ¿Eso era una rana gigante?
- Eh… probablemente. Es una larga historia.
- Voy a revisar las cosas que he comprado! –Ailing se levantó decidida de su asiento- También tengo algo para ti, sabes?
- ¿De veras? Vaya, muchas gracias.
- En cuanto lo consiga encontrar entre todas esas bolsas te lo doy, vale?
Ramsus asintió con la cabeza y Ailing se fue hacia el final del vagón. El Vicealmirante tomó el periódico y comenzó a leer los titulares. Tenían por delante ocho horas de viaje y había que matar el tiempo con algo. De entre todas las noticias que vio, se interesó especialmente por una que decía “Capitán de la Marina cruelmente asesinado por piratas desconocidos”. Intrigado, se puso a leer las primeras líneas.
Un potente silbido despertó de golpe al Vicealmirante, quien se encontró de frente el rostro de una emocionada Ailing. Ramsus tiró el periódico que aún sujetaba entre sus manos y trató de incorporarse rápidamente, asustado y avergonzado por haberse permitido bajar la guardia apenas unos segundos durante el viaje. Sin embargo se encontró con que estaba atado al asiento mediante un cinturón.
- ¿Eh? ¿Pero qué..? –Murmuró tratando de regresar a la realidad- ¿Qué demonios ha pasado aquí? ¿Por qué yo…?
- Te has despertado justo a tiempo Ramsus chan. ¿Ves esa luz verde de ahí? –Dijo Ailing mientras señalaba un letrero luminoso sobre la puerta que daba a la locomotora- Significa que hemos entrado en el área de influencia de Sabaody.
- Sabaody… ¿QUEEEÉ!!!? Pe… ¿¡Pero cuanto tiempo llevo durmiendo!?
- Casi todo el viaje. –Respondió Ailing con una sonrisa- Hace un par de horas Augustus, nuestro maquinista, dijo que el sistema experimental principal de freno había fallado y me dio todas las indicaciones necesarias para que tanto nosotros dos como el resto de marines nos preparásemos para el sistema secundario, también experimental, pero bastante más divertido, a mi juicio.
- ¿¡Pero por qué no me has despertado!?
- Es que estabas tan mono durmiendo…
- Ailing!!!
- Tranquilo, yo me he encargado de todo. Los hombres están preparados para la acción. Un poco asustados, pero creo que nos serán de ayuda. Tu discursito pareció motivar a la mayoría.
- Pero… ¿y por qué estamos atados a los asientos? ¿Es que vamos a chocar?
- No exactamente.
En ese preciso instante el techo del vagón se replegó como si de un acordeón se tratase y un enorme vendaval se apoderó de la instancia. El abrumado Ramsus pudo sentir entonces en sus propias carnes la extrema velocidad a la que el tren avanzaba, hasta ahora mitigada por la estabilidad del acogedor vagón. El marine miró hacia arriba completamente aturdido y por un segundo consiguió apreciar el cielo estrellado sobre sus cabezas.
- Ya empieza!! Suerte que guardé las bolsas en el vagón de mercancías! –gritó Ailing para hacerse oír sobre la espectacular ventisca.
- ¿¡Me puedes explicar qué diablos está pasando aquí!?
De pronto de la base del asiento doble en el que estaban sentados comenzó a surgir una sustancia transparente que poco a poco fue tomando forma de burbuja hasta que al final terminó por rodearlo y sorprendentemente formó una barrera lo suficientemente sólida como para que el violento aire no la traspasase. El perplejo Vicealmirante, que aún no lograba distinguir si lo que estaba pasando era sueño o realidad, estiró su brazo y tocó la barrera transparente con la palma de su mano. La sustancia que la formaba era extremadamente pringosa al tacto.
- “Coating”…
- Pues ahora viene lo mejor –afirmó la capitana Ailing agarrando a Ramsus de la mano.- Agárrate Ramsus. Vamos allá!
- Vamos… ¿allá?
Y entonces sucedió: En el suelo del vagón comenzaron a sonar unos extraños sonidos metálicos y de crujir de madera, y súbitamente la parte que se encontraba bajo sus pies se levantó violentamente, lanzando hacia la izquierda el asiento doble envuelto en una pompa de jabón gigante como si de una catapulta se tratase.
Todo parece ser más lento cuando te encuentras flotando en el aire. Desde su pompa de jabón, situada a cientos de metros de altura gracias al impulso del sistema de frenado experimental secundario, el Vicealmirante observó las decenas de burbujas que les rodeaban y en cuyo interior, sentados de dos en dos, los marines del tren ponían todo tipo de cómicas y asustadas caras ante la situación que estaban viviendo. Ramsus también pudo contemplar como el Yarukiman Mangrove se iba haciendo cada vez más nítido a medida que se acercaban a él. Todo parecía igual y distinto a la vez. El majestuoso Sabaody Park estaba completamente parado, columnas de humo surgían de todas partes y una especie de halo de caos y maldad parecía rodear al archipiélago.
Y allí estaba, ante ellos, el mangle más cercano a su posición. Aquel en cuyo tronco llevaba escrito el número 60. Y bajo su sombra el antaño inexpugnable cuartel de la marina yacía ahora en verdadero peligro por culpa del ataque pirata más sanguinario y peligroso que se recordaba en la zona. Ese era el objetivo.
Ramsus miró hacia el edificio con determinación, agarró con fuerza la mano de Ailing, cerró los ojos y gritó a los cuatro vientos:
“Maldito Iceberg!!! La próxima vez que te vea te voy a matar!!!”
@Osin: No creas que me he olvidado de tu MP, pero esta vez he creído conveniente contestarte con el relato. Te pido un poco de paciencia y que estés atento a tu bandeja de entrada en los próximos ¿dias?.
@Alira: Te toca. (Aunque antes me gustaría echarle un último vistazo para terminar de "unificar criterios").
Y de nuevo me vuelvo a dejar relatos sin leer. Mañana me toca hacer los deberes.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Vie Oct 24, 2008 2:19 am
por kurokotetsu
@SIlver: ¿Cómo no iba a reconocer a un Prinny? Disgaea es el mejor SRPG que he jugado. Encantador. Estoy bien picado. Lo del corss-over quedaría algo raro, pero si hay uno entre OP y DB ¿por quéno? Sería divertido. Y los que migramos desde BSP es por que Rido es toda una figura entre los escribidores de por allá. Gracias por los comentarios, también. Y lo de mi avatar es Tales of Symphonia, para el GC, que me encantóa el LMBS.
@Alira: Bueno no sabía si ponerlo por ser medio spoilerifico pero como saldrá en el segundo caítulo respondo la pregunta. Seiryu es conocido en su poster de Se busca como "Ojos de Dragon", irinía al se ciego pero el poste es un poco viejo digamos. Como también ha estado solo desde hae un tiempo su último apodo conocido es "Sei-chan". En cuanto a descripción física. Es de baja estatura y de aspecto más bien delicado. Tiene el pelo negro y largo recojido normalmente en una cola de caballo. Tiene la piel blanca y viste siempre de negro, pantalon, camisa de manga larga, guantes una capa pra el fío y la cinta sobre sus ojos.
@Rentarou: No hay problema con llamarme Kuro-san si te gusta. Como dije en capítulos posteriores es posible que deje salir algo más de gore, espeor que la espera no sea muy larga.Y que bueno que te agradará la forma de describir, fue parte de la idea hacer un fic poco visual por lo que escojí al personaje.
@Rido: Pues si advertí que mi personajes luego se aprecen. Me encanta la esgrima desde hace años así qeu son espadachínes. Sin embargo Seiryu no es un justiciero. Viaja por motivos bastante diferentes a la justicia. Sin embargo eso no le impide ayudar a quien necesite ayuda. y como dije lo deje ciego en parte para la anrración y por su pasado. Espero ser merecedor de esa confianza. En caunto a los dialogos, ya sabes que son mi punto débil. Y ahora es momento de la retribución, mi turno de comentar.

XD Na, la verdad es que el capítulo está muy entretendio. Eso sí, lo que me comentaste de que la acción no es lo tuyo se nota más en este capítulo, pues sentí la cosa un poco atropellada. No se esa fue la impresión que me llevé. Sin embargo a pesar de eso me quedé con un buen sabor de boca. Por cierto a ver si tengo tiempo y te comento Akano que ya lo leí (en corto MUY bueno).
Bueno creo que le contesto a todo mundo. Ya estoy trabajando en el segundo capítulo. Esepro tenrlo dentro de poco.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Vie Oct 24, 2008 11:55 am
por Terreis
Al finnnnnnnnnn

por fin publicastes, ya creía que te habías olvidado majo. Que de tanto esperar me han salido hasta Hemorroides...es broma.
De tu Historia: Es una historia normal que esta bien, muestras las preocupaciones que sienten las personas que se estiman al Vice. Lo que más me ha gustado ha sido el trozo del final, yo no se como te las apañas que siempre inventas cada cosa que me quedó

vamos ni el capitán Ussop y sus chismes. Y bueno ahora empieza lo bueno de la historia

...
Alira coge el testigo de Ramsus y se relame
Editado: He aquí mi relato.
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- 09.Disturbios.
El Polaris el y Altair habían llegado a su destino, echando amarras en los muelles del Parque de Atracciones de Sabaody. La isla era un verdadero caos, las explosiones se sucedían de continuo y un olor a sangre lo impregnaba todo. Mientras tanto, sobreponiéndose a todo aquello, los grandes manglares parecían impasibles. Los ocupantes de ambos barcos marines habían desembarcado ya. Habían decidido comenzar en el Grove 30, en el norte de la isla y avanzar por tres frentes hasta llegar al Grove 60 donde se encontraba el cuartel de marines de la isla y el personal del Gobierno Mundial. Varios destacamentos de marines habían asegurado la zona, mientras otros destacamentos montaban un campamento móvil. Ambos Almirantes habían dispuesto una mesa grande y contemplaban un gran mapa de la isla.

- Aquí estamos nosotros en el Grove 30, -Señaló Arhatkyo con el dedo en el mapa- si nos dividimos en tres grupos, dotando la mayor fuerza al grupo 1, tú y yo formaremos el grupo 2 y 3. Iremos avanzando hasta llegar al Cuartel que se encuentra en el Grove 60. ¿Te parece bien?
- Por mí de acuerdo, ya sabes que la parte táctica es cosa tuya. –Contestó Bassabel indiferente- Lo mío son los palos.
El almirante Arhatkyo miro a su amigo en silencio con cara de "para qué me molesto en explicarle nada".
- Capitán Fergilmo, reúna a todo el grueso de nuestras fuerzas y diríjase hacia el Grove 10 hasta llegar al 0. Cuando haya llegado al Grove 60 quédese en las inmediaciones pero no entre -Ordenó Arharkyo.
- Si, señor –Contestó el capitán, haciendo el gesto característico.
- Bien Bassa, ¿Qué prefieres la zona del Grove 40 o la del 20? –Inquirió el lobo Blanco.
- El camino de la diversión, el Grove 20. Tú quédate con la otra ruta más tranquila, que ya estas muy mayor. –Contestó Bassabel cogiendo su martillo- Bien caballeros, pongámonos en movimiento, yo iré delante de ustedes, me seguirá el escuadrón de lanzallamas y el resto ocuparán sus flancos y la retaguardia.
Bassabel con mano firme levanto el martillo como si de pluma se tratara, mirando a los dos barcos hizo un extraño saludo y se enfiló con su destacamento al lugar asignado, pero solo avanzó unos metros ya que su viejo amigo le llamó.
- Bassabel –Llamó Arharkyo.
- ¿Qué pasa ahora?- Preguntó Bassa.
- Muere libre –Contestó el marine.
- Lucha con honor. –Terminó la frase el Lobo Negro- Ten cuidado Alexander.
Arharkyo asintió. Dándose la vuelta Bassabel se marchó.
El Barco de color negro y blanco con mascaron de proa en forma de cuervo, bandera de color blanca y negra con la calavera pintada de escarlata había llegado a los astilleros de los ingenieros de Coating. Parte de la tripulación había comenzando la gran fiesta de sangre pirata, varios ya habían asesinado a los numerosos habitantes que intentaban salir de la isla con los botes. Maximilien Pierret Richardson se había ceñido una gran capa negra con capucha y con un largo pañuelo había tapado su rostro blanco, cogiendo un den den Mushi se puso en contacto con los capitanes pirata causantes de la revuelta que se había desatado en la isla.
- Dirigíos con todos vuestros hombres a retener al almirante Bassabel en el Grove 70 y que no pase de ese lugar. –Ordeno irritado Maximilian.
- Pero señor esa mala bestia nos hará añicos pocos son capaces de igualarlo, por no decir ninguno. Se abrirá paso más tarde o más temprano. –Replico el pobre capitán pirata.
- Tu vida o la de tus hombres me importan una mierda, retenedlo todo lo posible aunque os cueste la vida. Si no seré yo quien os mate y creedme, preferiréis estar muertos a manos de él antes que en las mías –Bramó el ex marine.
- ¿Y que hay del otro Almirante? En cuanto vea que hay pocos enemigos irá a ver qué pasa –Inquirió preocupado el capitán.
- Del otro almirante me encargo yo -Esclareció Maximilian- envía a un grupo de tus mejores hombres hacia el Grove 50 y que lo conduzcan a los viejos y abandonados astilleros de Coating de Silvers Rayleigh, yo estaré esperando allí.
- Así se hará futuro señor del Grand Line- Contestó el Pirata.
Un extraño gato Main Coon negro se había colado cómo polizón en el Barco de Maximilian y se había acercado lo suficiente como para escuchar toda la conversación. Con el gran sigilo que caracterizaba a los de su especie, abandonó la cubierta sin que nadie se percatara de su presencia y puso rumbo a los astilleros del Rey Oscuro.
En el Grove 20 casi llegando al puente que conducía a la siguiente zona, el Almirante Bassabel se disponía de nuevo a ejercer su poder.
- Puzzle de 1.500 piezas –Bramó el marine mientras de las palmas de sus manos alzadas partía un haz de luz verde.
Su terrorífico poder hizo mella en tres enemigos, en cuyos cuerpos aparecieron como por arte de magia unas finas líneas que les recorrían de pies a cabeza, dividiéndolos en pequeñas porciones perfectamente encajadas entre sí, como en un puzzle.
- ¿¡Pero qué diablos nos has hecho maldito hijo de perra!? –Gritaron con miedo los piratas.
Bassabel respondió blandiendo su martillo con suma facilidad y dio de lleno en los tres enemigos, los cuales se rompieron en las numerosas fichas que componían el puzzle y salieron despedidas por todas partes, cayendo posteriormente al suelo. Entonces les toco el turno a los soldados marines portadores de lanzallamas. Su cometido era el de quemar las fichas dispersas que su superior había diseminado por el suelo gracias a la habilidad de su Akuma No Mi Puzzle Puzzle.
El Almirante lobo negro siguió su cruzada, masacrando a cualquier pirata que le salía a su paso y seguido muy de cerca por el escuadrón de lanzallamas. Iba avanzando lentamente hacia el puente que daba al siguiente Grove, el 70, ya que numerosos enemigos iban apareciendo cómo si se trataran de setas.
- ¡Esto va para vosotros los nuevos! Aquí solo hay una regla. Todos luchamos, nadie se rinde. Si no cumplís os mataré yo mismo. ¿Habéis entendido? -Habló con voz alta Bassabel- Aunque el enemigo sea numeroso podremos con ellos, ya que nuestros camaradas del cuartel de esta isla nos necesitan, sin nosotros ellos morirán. ¡Adelante caballeros!
Arharkyo había llegado al Grove 50 con demasiada facilidad. El marine lo sabía demasiado bien, algo estaba pasando que aquel lugar, ya que él y sus hombres habían cruzado la zona del 40 con escasos contratiempos y pocos enemigos habían salido a su paso. Y ahora se encontraban en el Grove 50 e iban enfilados hacia el siguiente puente que conducía a la Base cuartel marine. El almirante yacía en tensión y extrema alerta, y contemplaba receloso todos los edificios y sombras que había alrededor. Tenía un mal presentimiento desde hacía varias horas. Tenía la certeza de que algo iba a ocurrir, pero desconocía el que.
- ¿Señor le ocurre algo? -Preguntó en voz baja el Capitán Slayer- Le noto algo preocupado, señor.
- No es nada Capitán –Contestó el marine intentando aparentar que todo iba bien.
Inesperadamente y saliendo de uno de los edificios, una lluvia de flechas surgió en dirección a los desprevenidos marines.
- A cubiertoooooooooooo!!! –Ordenó con voz potente Arharkyo.
Las bajas fueron mínimas, pero aun así la desventaja era clara, ya que ellos se encontraban a ras de suelo y sus enemigos en lo alto del edificio.
- Capitán, lleve a los hombres hacia el puente y diríjase hacia el cuartel, yo me encargaré de ellos -Ordenó el Almirante.
- Pero señor, con el debido respecto, ¿no sería mejor que nos quedáramos todos con usted? –expresó el marine.
- Los soldados del cuartel no resistirán por mucho tiempo el asedio al que están siendo sometidos, -Explicó Arharkyo- todos ustedes son necesarios allí. En cuanto yo termine aquí me reuniré con ustedes. Así que coja a los hombres y márchese.
El capitán haciendo el saludo marine a su superior ordenó a las compañías que reanudaran la marcha. Pero los Piratas no estaban dispuestos a soltar a sus presas y menos a que éstos abandonaran el lugar, por lo que volviendo a cargar sus arcos se dispusieron a lanzar otra lluvia de flechas desde lo alto del edificio. Al almirante le había cambiado la mirada. Había llegado la hora de ponerse serio. Con gran maestría se esfumó.
- Soru –
Gracias a la velocidad del la técnica de Soru del Rokushiki, este apareció en la base del edificio con su temible sable desenfundado.
- Shear Honda -Clamó con ímpetu.
Un gran corte limpio seccionó por entero el edificio de 7 plantas, seguido de una fuerte explosión que hizo que el edificio se viniera a bajo como un castillo de naipes. Los arqueros enemigos apostados en lo alto del edificio se precipitaron al vacío.
- Capitán ahora, márchense –Ordenó el Almirante.
Los piratas que habían salido con vida del edificio comenzado a huir rumbo al casco más antiguo y alejado de los astilleros, seguidos cómo si se tratara de un sabueso por el almirante Arharkyo.
Cuatro piratas salieron al encuentro del marine por unos recovecos cercanos a los viejos almacenes. El marine tomó posición de ataque, con los brazos flexionados y los puños cerrados, se abalanzó a sus adversarios con su gran velocidad característica.
- Meteorite Impact
Con cuatro grandes hondas de choque por cada pirata, el almirante fulminó a cada uno de sus enemigos dejándoles tiesos.
Tras esto no le costó demasiado encontrar al resto de enemigos, ya que se habían metido en un viejo y gran almacén, con un letrero enorme semicaido en la puerta:
-Almacenes de suministros Ray-
Con cautela el almirante se aventuró a entrar por la puerta. Para su sorpresa el almacén había sido acondicionado hacía poco y había varias hogueras encendidas en los lados de la nave. Los cadáveres de los piratas que habían atraído al almirante hasta el lugar yacían muertos en el suelo, y una alta persona encapuchada se encontraba ante ellos, con un sable bañado en sangre.
-Bienvenido almirante Arharkyo, le estaba esperando.
Bassabel con triunfo había conseguido doblegar a sus enemigos. Habían pasado horas, pero había merecido la pena. El cuartel de la marina se encontraba frente a ellos y ya había sido liberado de su asedio, pero no había sido obra suya. Con gran satisfacción se encaminó al patio. "Ese viejo granuja de Alexander lo ha vuelto hacer. Él solito se ha merendado a todos los enemigos que asediaban el Grove 60." pensaba para sí mismo, "Se va ente…"
Sus pensamientos fueron cortados de raíz y de repente se sintió cómo si le hubieran echado agua fría por el cuerpo, ya que delante suya a unos cuantos metros tenia al Vicealmirante Ramsus. Su expresión de cara cambió radicalmente. Su satisfacción fué borrada de su mente y ahora la mala leche que le caracterizaba estaba a florando y la rabia aumentaba en grandes dosis.
- ¿Qué diablos haces tú aquí lechuguino? –Preguntó con ira- Nadie te invitó a que te unieras a esta misión.
- Con el debido respecto Almirante, creo que las circunstancias lo exigían. –Contestó Ramsus tajante y sin perder la paciencia.
- ¡¡Y una mierda!! Nadie te pidió que vinieses y mucho menos que intervinieras. –bufó Bassabel acercándose a unos centímetros de la cara de Ramsus - A Arharkyo y a mí nos resbala que seas amigo de la Almirante Alira. ¡¡Tú no eres nadie para meterte en nuestros asuntos!!
- Ramsus… –Intentó intervenir Ailing.
- Silencio capitana. Esto ya es algo personal. –Ordenó el marine- Bien Almirante ¿Se puede saber qué demonios les pasa a usted y a su compañero Arharkyo conmigo?
- Yo diría más bien que es cuestión de pelotas, testosterona y ver quien la tiene más grande. –afirmó Ailing mirando a ambos.
Por unos instantes Bassabel y Ramsus fulminaron a la joven con la mirada.
- Vale… ya me callo… –murmuró avergonzada la mujer mientras se echaba a un lado.
El Almirante Bassabel volvió a fijar sus ojos llenos de rabia y desprecio en los del Vicealmirante, quien le devolvió una mirada de claro desafío.
- Almirante Bassabel!! Almirante Bassabel!!
Los gritos del joven marine que entraba a la carrera en el patio del cuartel captaron rápidamente la atención de los dos oficiales, posponiendo así el tenso enfrentamiento que estaban manteniendo.
El exhausto marine finalmente llegó a la altura de sus superiores y se cuadró para hacer el saludo marcial de la manera más digna posible.
- Señor, desde hace varios minutos se ha cortado la comunicación con el Den Den Mushi pulsera del Almirante Arharkyo. –Informó el jadeante recluta- No conseguimos contactar con él por más que lo intentamos.
- Puede que se le haya olvidado… o se le haya roto. –terció la capitana Ailing.
- No, conozco a Alexander demasiado bien, -contestó tajante Bassabel- es extremadamente cuidadoso con sus cosas. Algo le ha sucedido, estoy seguro.
- Alira es la hunde barcos ropa ligera, Aokiji el vago por excelencia, vos sois el bestia y él el más "normal" del grupo. –caviló Ramsus- ¿Donde asestaría el golpe?
- Voy a buscarlo. –Afirmó el Almirante- Siento que algo no va bien.
- Ailing.
- ¡Si! –con tan solo escuchar su nombre de boca de Ramsus la capitana captó la orden a la perfección, y extendiendo al máximo sus alas blancas salió disparada hacia los cielos en busca de su desaparecido superior.
- Recluta, informe al Comodoro de que la base vuelve a estar bajo su mando. –Ordenó Ramsus, justo antes de girarse hacia Bassabel- Yo iré con usted…señor.
El Almirante volvió a mirar a Ramsus lleno de rabia tras presenciar como se había puesto a dar órdenes en su presencia sin el menor reparo, pero finalmente se tragó su orgullo y asintió.
El extreño Gato Main Coon se había colado con elegancia en el viejo almacén. Acababa de ser testigo de una gran batalla entre dos hombres, uno uniformado con el blanco radiante de la marina y el otro encapuchado con ropajes oscuros. Ahora todo había acabo, y uno de los dos yacía suspendido en el aire atado de muñecas mediante una soga. Rozando las fronteras de la muerte aquel hombre agonizaba mientras su verdugo, riendo a carcajadas, depositaba una nota en el suelo:
-Justicia por Justicia. Honor y gloria aquellos que entregan sus vidas a la piratería.
Fdo: Long_Jhon_Silver
Capitán de The Outlaws.
Tras ésto abandonó el almacén cerrando la puerta y dejando solo al Gato, que se debatía entre bajar ayudar o no aquel hombre moribundo. La puerta se volvió abrir de nuevo instantes después y un grupo de personas, todas ellas vestidas de blanco, entraron por la puerta. Entre todas destacaba la figura del Vicealmirante Ramsus. El Main Coon empezó a bufar mientras clavaba en el marine una mirada de rencor y odio.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Sab Oct 25, 2008 4:09 am
por Gargadon
En la tarde leí tu capítulo, gran narración, se nota que la reprimenda de Ramsus ha dado frutos

. Aunque eso sí, no entendí muy bien la última escena del gato negro y la nota de Silver, así que si me lo explicas con bolitas y palitos, estaré agradecido xDDD. Espero los demás y a ver si alguien más se aparece a darnos muestras de vida y de relatos.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Sab Oct 25, 2008 6:52 am
por Long_Jhon_Silver
Bueno, ya me he leído todo lo que han dejado, sin embargo antes de comentarles uno por uno pedire disculpas, ya que debido a unos problemillas técnicos y legales esta semana ya no pude terminar mi siguiente capitulo, así que espero que sean pacientes y comoprendan mi retraso. Ahora a lo que veniamos:
@ Kuro: Bueno, ya te lo ha dicho Rido y es lo mismo que he visto yo, algunos dialogos quedan un poco abruptos, descontando eso, la historia es buenisima y ya quiero ver que más es lo que va a pasar con nuestro nuevo amigo.
@ Rido: Veo que le has hecho el quite completamente a la acción. No es una crítica sin embargo esperaba que me dijeses que había hecho Rido contra el bichito aquel, mas no importa puesto que en mi próximo aporte intentaré dejar los hilos bastante atados. Sin embargo debo decir que me ha gustado mucho tu capitulo y que popr lo menos para mí, no ha estado tan mal, como tú advertias.
@ Ramsus: Bonito modo de viajar en poco tiempo y el "air bag" ese que te has inventado, simplemente supremo. Nota aparte se lleva Augustus, me ha gustado mucho, lastima que al parecer no le veremos más. Un buen capitulo y que viene a rellenar los espacios.
@ Alira: Ya lo había leído, pero debo reconocer que después de las revisiones que ya imagino quien se las dio, quedo mucho mejor y se aprecia una evolución en tu forma y estilo de escribir. Si hay que esperar para capitulos buenos como este, pues vale la pena...Veo que gracias a tu amiguito, Silver se hara de nuevos enemigos en la marina...Me pregunto si en el mundo de One Piece existirán peritos caligraficos....Buena historia...Ah se me olvidaba, ese gato será el que me estoy imaginando?
Y eso, espero venir pronto con mi parte terminada, hasta ese momento, nos leemos.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Sab Oct 25, 2008 4:24 pm
por Terreis
@Renta: tranquilo que todo tiene su por que
@Silver: Yo de ti iría preparando el testamento.

Intenta demandarlo igual pasa algo... y sobre el gato, solo diré que va a dar mucho juego

Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Dom Oct 26, 2008 1:47 pm
por Ghorrhyon
¿Os acordáis de que había cierto número de gañanes peleándose en una isla oscura dejada de la mano de Dios?
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- 10. UN AUTÉNTICO GUERRERO
-¡Cuidado a tu izquierda!
Geralt dio un giro brusco sobre sí mismo, utilizando su inercia para lanzar una estocada que decapitó a un zombi. Mientras la criatura buscaba su cabeza a tientas, se volvió a su compañero de armas, agradeciéndole su aviso, pero no estaba seguro de que el naturalista le hubiera oído.
MaNe luchaba contra tres zombis acorazados a la vez, conteniendo sus golpes. No estaba transformado, lo que decía mucho de sus habilidades. En un determinado momento, cruzó sus espadas bloqueando los tres ataques a la vez.
-¡Hurling shaft break!
Impulsó las espadas de los zombis para atrás, desequilibrándoles, y con un barrido de la otra espada les levantó en el aire. Continuando con su giro, lanzó una poderosa estocada frontal, y el impacto aéreo causado proyectó a los cadáveres andantes en todas direcciones.
Geralt, que había encontrado la cabeza del zombi antes que su tambaleante cuerpo, le administró la sal, y se acercó al científico.
-De acuerdo, acabas de disipar mis temores. Creo que te las arreglarás bien, ¿no?
-Por favor. –Contestó MaNe, con una sonrisa maliciosa. –Que sabes bien que fui yo quien te salvó el pellejo la primera vez que nos vimos.
-Bueno, eso no se sabe, podrían haber fallado. El caso es que será mejor que nos dividamos, quiero encontrar a ese monstruo cuanto antes y sacar de aquí a los prisioneros lo antes posible. Cuento contigo, guerrero.
Geralt echó a correr en dirección a la costa, mientras MaNe se quedaba mirando sin ver el oscuro horizonte.
-No, no, mal, lo haces fatal.
Kitiara se levantó de encima de MaNe, sudorosa y enfadada. Él, aún tumbado en la hierba, estaba rojo de vergüenza. ¿Cómo podía sentirse tan mal? Ella era la mejor, lo lógico era que llevase la iniciativa.
-Pero estoy mejorando...
-¡No estás mejorando una mierda, hermano! –La chica se giró con violencia, plantándole la espada en la garganta. -¿Cómo voy a hacer de ti algo más que carne de cañón?
Podía entender su frustración. Su hermana, menor que él, llevaba meses tratando de enseñarle a combatir de manera más o menos decente, y tenía la sensación que cada vez tardaba menos en derribarle. Y eso que él ponía todo su empeño en complacerla. A ella y al Abuelo. Pero no era suficiente. Kitiara dejó la espada de entrenamiento en el armero, y cruzó a grandes zancadas el campo de prácticas, seguida por un MaNe dolorido y compungido. No necesitaba decirle lo mucho que sentía todo, ni preguntarle nada más. Ya sabía que toda esa furia de la muchacha era contra sí misma, contra la creencia que le estaba decepcionando como hermana y como maestra. A él y al Abuelo.
Cuando lo único que tenía que comprender era que él no daba la talla.
El Orfanato del Abuelo era una institución prestigiosa en la isla de Monteleón. Los mejores mercenarios y cazarrecompensas habían surgido de aquella espartana institución. Monteleón tenía una gran tradición de rebeliones, ataques piratas y batallas de todo tipo, y la gente de la isla se consideraba un pueblo guerrero. Cuando un niño quedaba totalmente huérfano, lo que no era demasiado raro, se consideraba que la Guerra (así, con mayúsculas) lo reclamaba, y se le enviaba al Orfanato.
Con esos pensamientos, MaNe recorría la galería principal, con los retratos de sus antecesores, tanto famosos como infames, todos mezclados en sus paredes: Kaos-Chan, Yamakaze el Veloz, Tango, Monk el Mono, el Demonio Hamster, Soldier Dogfax el Canalla, o los Dos Innombrables –llamados por todos S y BL-, los únicos cuyos retratos, juntos, no estaban iluminados por ninguna vela o lámpara. Dejó atrás los retratos y llegó donde su hermana le esperaba. Kitiara asintió, ceñuda, y llamó a la puerta, entrando sin esperar contestación. MaNe la siguió.
El actual Abuelo era el vigésimo sexto que ostentaba ese nombre. Cuando el Abuelo del Orfanato moría, los supervivientes de entre sus pupilos se reunían en su isla, lo enterraban, y elegían entre los viejos veteranos de Monteleón al que más se le pareciese. El candidato tenía que ser maestro en las artes de la guerra, claro, pero también sabio, buen administrador y afable. La afabilidad era lo más importante. La vida ya era lo suficientemente severa para los huérfanos. Éstos, entre ellos, siempre se consideraban hermanos, y se trataban como tales.
-Abuelo.
-Kitty, Many, me alegro de veros... ¿no volvéis un poco pronto? No he terminado de hornear las galletas...
Kitiara rompió a llorar, ante el asombro del anciano y la absoluta vergüenza de su hermano.
-No puedo, Abuelo, no soy capaz. MaNe no progresa porque soy una maestra horrible.
-No digas tonterías, Kitty. Eres la mejor guerrera que he entrenado. Me atrevería a decir que una de las mejores de la historia del Orfanato. –El viejo se acercó a ella hablando en voz baja. –Mucho mejor que “ella”.
La chica sonrió a través de las lágrimas gracias al guiño cómplice del Abuelo. MaNe también esbozó algo parecido a una sonrisa. Ese era el recurso infalible para animar a su hermanita.
-Creo que tendré que hablar con este jovencito. Kitty, preciosa, ¿puedes dejarnos?
-Claro, Abuelo, como gustes.
MaNe dejó pasar a su hermana, sin atreverse a tocarla o mirar sus ojos. Ellos dos eran los únicos pupilos del Orfanato, desde que la otra hermana se había ido. Kitiara podría haberse ido hacía tiempo, si hubiese querido. Pero estaba decidida a esperarle, a que salieran juntos al ancho mundo. No podía soportar pensar que estaba malgastando el tiempo y el esfuerzo. Miró al Abuelo cuando ella ya había salido.
-No valgo para esto, Abuelo.
-Tonterías, hijo. Eres de Monteleón. La guerra corre por tus venas. Tienes talento, lo que ocurre es que hay que descubrirlo. Y quizá, sólo quizá, ni Kitiara ni ningún maestro pueda sacarlo. Hay guerreros que necesitan dos cosas para encontrar el camino: un motivo para luchar y tener el espíritu en calma.
-Pues yo no tengo ninguna de las dos cosas.
Lo mejor del día a día eran las noches. Después de cenar, los tres tenían tiempo para sus cosas tras haber pasado todo el día juntos. MaNe acudía a la biblioteca y devoraba todo cuanto allí había. Lo que más le gustaba eran las ciencias naturales. Sentía una extraña afinidad con el mundo salvaje. Conocía los campos y bosques de los alrededores como la palma de su mano, y tenía muchas ganas de saber más.
Aquella tarde del día de descanso, sin embargo, prefirió leer.
-¡Abuelo! ¡Chicos!
Una joven llamaba a la puerta del Orfanato.
-¡Nos están atacando!
Kitiara y el Abuelo ya estaban equipándose para el combate cuando MaNe llegó.
-Ah, no. –El viejo negó con la cabeza en su dirección. –No te arriesgarás tontamente, chico. Nos podemos encargar sin que te tengas que poner en peligro.
-No quiero combatir, pero si os pasa algo, puedo ayudar. Que no sepa luchar no significa que tenga que esconderme como un cobarde.
El Abuelo y Kitiara se miraron, algo avergonzados, y el viejo asintió.
-No corras riesgos innecesarios.
Corrieron en dirección a una aldea en el interior. Generalmente, no tendría que haber sido así, ya que los piratas atacaban por mar. La chica les explicó que en realidad los atacantes eran una especie de monstruos caídos del cielo. Ignoraba cómo explicarlo pero así había sido. Habían caído del cielo en el que se adivinaba una inmensa luna llena a pesar de haber todavía luz del día.
Al verlos, Kitiara se frenó en seco.
-No puede ser, son demasiado monos...
Eran una especie de hombrecillos cabezones, equipados con cascos y unas extrañas varas de metal. Tenían los ojos redondos y pequeños, narices como de ratón y bigotes, y no pronunciaban palabra. Producían un extraño sonido metálico cuando se movían. El Abuelo sorprendió a uno de ellos y lo envió por los aires de una patada. Sin embargo, otro se revolvió, y un rayo eléctrico surgió de su vara, derribando al anciano, que quedó aturdido.
Kitiara reaccionó. Sus sentidos de guerrera se pusieron en marcha, esquivando las descargas y propinando buenos golpes, pero parecía que esos enemigos no eran muy vulnerables a sus ataques. MaNe contemplaba la escena impotente. Quería ayudar, pero si Kitty estaba teniendo problemas ¿qué haría él? Trató de pensar en algo, tenía que discurrir...
Echó a correr hacia el lugar del combate, y golpeó a uno de ellos, consiguiendo arrebatarle la vara por sorpresa. Su sorprendida víctima, y la mayoría de los otros, echaron a correr tras él, disparando los rayos, afortunadamente con mala puntería. “Por supuesto que es mala puntería”. Corrió en dirección a un lugar que conocía bien: la Cueva de la Mica.
Entró en la cueva, con sus adversarios pisándole los talones. Ya no disparaban, probablemente porque sabían que fallarían, pero él sabía que en la cueva tendrían ventaja. Sin embargo, avanzó unas decenas de metros y se detuvo, quieto, dejando que lo rodeasen. Sentía sus curiosas miradas inexpresivas clavadas en él. Cuando estuvo seguro de que estaban a punto de saltar sobre él, disparó.
La cueva ardió. El resplandor era terrible, estremecedor. Mucho más para unas criaturitas con aspecto de topillos, poco acostumbradas a la claridad. El rayo de la vara rebotó en las paredes de brillante mica, causando un estruendo terrible. Sin embargo, MaNe no supo cómo reaccionar.
Horas más tarde, se encontraba en el Orfanato, sin cejas, dolorido por todo el cuerpo y oliendo a pollo asado.
-También es mala suerte que el rayo te rebotase justo a ti, chico. –La voz del Abuelo le llegó desde los pies de la cama. –Sin duda, los combates no son lo tuyo.
Kitiara y el Abuelo estaban a ambos lados de la cama, un poco alejados, ambos sonrientes. Le contaron que al seguirle, le encontraron inconsciente en la cueva, rodeado de aquellos bichitos, ciegos del todo, que se atacaban entre ellos a tientas, presas del pánico. Kitiara no había tenido problemas para acabar con ellos. MaNe miró al Abuelo.
-En ese momento, encontré mi razón para luchar. –Le dijo, satisfecho de su descubrimiento. –Vosotros. Sólo que no supe cómo hacerlo, y tuve que recurrir a otros métodos. Además, lo que creo que no he encontrado es esa serenidad que decías.
El Abuelo le sonrió.
-No. Y no la encontrarás aquí. –MaNe abrió los ojos, sorprendido, y comprobó que Kitiara también se asombraba. –Mira, chico. Me he dado cuenta de que hay muchas formas de luchar, y que se puede tener el alma de un guerrero sin ser jamás capaz de luchar como es debido. Pero tú sabías lo que debías hacer. Usaste tu mente, la única arma en la que eres experto.
Kitiara sonrió. Empezaba a atisbar lo que el viejo quería decir.
-No eres un guerrero, MaNe. –Prosiguió el Abuelo. –Para bien o para mal, eres otra cosa. Un sabio, un científico, si te lo propones. Y jamás serás nada bueno si tú o yo negamos eso. Yo quería que salieses de aquí convertido en un guerrero valiente, un orgullo para este Orfanato. Pero me has demostrado que puedo estar orgulloso de ti, que tienes un valor a prueba de todo, y que no hace falta luchar para demostrarlo. Llamaré a un amigo, y tratará de que te admitan en la Universidad. Allí estudiarás lo que desees, y te convertirás en un sabio. En un sabio valiente.
Kitiara miró al herido, convencida de que por fin su espera había concluido.
-Y, no lo dudes, hermano. –Le aseguró, tomándole las manos. –Si alguien intenta hacerte daño, llámame, y ahí estaré yo para luchar tus batallas.
Había decidido tomar el toro por los cuernos. La enorme y oscura fachada de la mansión se había más evidente entre los árboles, cuando de repente, algo salió proyectado de entre la espesura. MaNe se detuvo en seco, intentando ver lo que era, para comprobar que se trataba de un joven oficial de la marina, muy malherido.
-Fosu, fosu, fosu. ¿Qué te pasa ahora, asqueroso asesino? No eres tan bueno si te podemos oler, ¿verdad?
De entre el follaje surgió un enorme perro semiputrefacto. Tenía el tamaño de un caballo pequeño, y tres babeantes cabezas, aunque una de ellas parecía claramente la de un zorro. Tras él surgió la extraña figura de un bípedo, aunque no se parecía demasiado a un humano. Tenía los brazos y las piernas demasiado largos. Por su aspecto, a MaNe le recordó al infame doctor Hogback, pero no recordaba que el médico creador de zombis tuviera esos brazos enormes y peludos.
-Vaya. –Se detuvo el doctor al ver a MaNe. –Otra visita. Últimamente no damos abasto. Encárgate de él, Fluffy.
El cancerbero atacó de inmediato a MaNe, pero éste no se inmutó. Colocándose en guardia, esperó su acometida, para, en el último momento, esquivar rodando por el suelo. Las fauces de una de las cabezas se cerraron con un chasquido en la nada, y el animal se quedó totalmente quieto.
MaNe se levantó, sacudiéndose el polvo, y avanzó hacia Hogback. De pronto, el cerbero se estremeció y la sombra que lo animaba lo abandonó. El tremendo corpachón de tres cabezas se desplomó inerte.
-Un perro siempre tiene el instinto de atrapar cosas en el aire, sobre todo si está entrenado para la caza. –Explicó el espadachín mientras avanzaba hacia el marine caído. Al llegar a su altura, ignorando al aturdido Hogback, se agachó. -¿Está usted bien? ¿Es uno de los prisioneros?
-O…Overon…. Me llamo… Alm…Alira…isla…
El joven estaba hecho trizas, lleno de moretones. Tenía un brazo roto y la cara muy pálida. MaNe dedujo mucho de la escasa información, y se levantó, mirando al doctor.
-¿Dónde está la Almirante?
Hogback, algo tembloroso, mirando a su difunto (de nuevo) cerbero, intentó explicarse.
-Bu… bueno, se nos ha escapado, pero estamos tratando de…
De repente se interrumpió. ¿Qué hacía dándole explicaciones a un intruso novato?
-¡Lo verás cuando haya acabado contigo, zarrapastroso! ¡Me voy a cargar a ese cabrón que ha matado a mi mejor amigo, y luego le animaré con tu sombra!
-Lo veremos.
MaNe cargó contra Hogback, pero de repente, algo le hizo detenerse. Se encontraba paralizado, las piernas no le respondían y las rodillas le temblaban como si fueran de goma. Empezó a sentir un sudor frío a medida que la mirada de Hogback se clavaba en él.
-Claro que lo veremos…
El doctor arremetió con sus brazos de gorila en alto, dispuesto a aplastar a MaNe. Éste, sobreponiéndose, consiguió saltar hacia atrás, luchando en todo momento por vencer la tentación de salir corriendo despavorido hacia el bosque.
“¿Qué me está pasando?” Pensó. Trató de afianzar su guardia, pero se encontró con que Hogback ya había llegado hasta él. “Tan rápido”. El médico respiraba agitadamente, su rostro, normalmente pálido se había enrojecido y emitía bastante calor. Parecía muy furioso.
Un tremendo puñetazo impactó en el torso de MaNe, haciéndole volar hasta partir un tronco de árbol. En un periquete, su enemigo se encontraba de nuevo a su lado, y lo pateó en otra dirección. Antes de que cayera, el mejorado Hogback lo atrapó en el aire y lo machacó contra el suelo con ambos puños…
-Fosu, fosu, fosu… No te imaginas lo que me costó operarme para implantarme mis nuevos brazos. Pero el resultado es inmejorable…y la otra mejora parece ser igual de efectiva.
MaNe se levantó, transformándose en hombre-tortuga.
-Ya veo, pero no has tenido en cuenta con quién luchabas…
-¿Tú, un zoan? ¡Me río de los zoan! Mis técnicas de injerto muscular me proporcionan más fuerza que a cualquier engendro poseedor de habilidades.
“Y más si se trata de mí, que no tengo mucho aumento de fuerza” Pensó MaNe.
-Aún así, creo que no me puedes vencer.
-Lo veremos.
Hogback se lanzó hacia delante, aullando inhumanamente. MaNe se estremeció, pero respiró hondo, aguantó firme y…
-¡Kame Reversal!
Alzando su verdoso brazo, detuvo el golpe, mientras con la otra espada lanzaba un feroz corte contra el doctor. Hogback lo esquivó con facilidad, pero su rostro reflejaba un tremendo fastidio.
-Claro que lo veremos. –Sentenció MaNe, con una sonrisa en la boca. -¡Kammernaut!
El joven científico cargó hacia delante, con su hombro dispuesto para el impacto, dejándose llevar por la inercia. Hogback lo esquivó, pero no pudo evitar tragar saliva al ver como el impacto reducía a astillas un árbol.
-¡Ya… eres… mío!
Girándose como una centella, el espadachín empezó a llevar la iniciativa. Lanzaba todo tipo de estocadas, pero el doctor conseguía esquivarlas todas. Sin embargo, MaNe no cejaba en su empeño. Tenía un plan y lo estaba ejecutando.
De pronto, Hogback perdió pie en una de sus esquivas, y cayó rodando por el suelo. MaNe atacó con fuerzas renovadas, y consiguió acertar de refilón al médico, quien se detuvo finalmente a unos pasos, jadeando ostensiblemente…
-Mi… mierda…
-¿Qué te pasa, viejo? –MaNe se detuvo, aparentemente sin problemas. -¿Cansado? ¿Te está agotando toda esa adrenalina?
-¿Lo… lo sabes? –Jadeó Hogback. -¿Cómo?
-Respiración agitada, aumento de temperatura y riego sanguíneo, explosiones de fuerza y velocidad… la lástima es que las glándulas mejoradas de adrenalina que te debes haber implantado no sirven para largos combates. Son demasiado exigentes, minan pronto tus fuerzas.
-No puede ser…
-¿Pensaste que no te encontrarías con un científico guerrero que te pusiera en tu sitio como la última vez? –MaNe sonrió. –Quien olvida la historia está condenado a repetirla.
-¿Y mis…?
-Ahí reconozco que me rindo a tu genio. Feromonas. Feromonas de miedo. Una verdadera ventaja apabullante si no las hubiera sentido antes. La verdad, un campo de pruebas tan bueno como Scurvy Island no es algo que se vea todos los días. Fíjate, una isla en la que los bichos dan demasiado miedo para evitarse enfrentamientos peligrosos en tan poco espacio de terreno. Debes haberlo pasado en grande en esa isla.
-Maldita sea. -Rezongó Hogback. –Todo a una carta, entonces.
-Todo a una carta.
-¡AAAAAAAAUUUUURRRRRRGGGHHH!
MaNe sintió la furia de su rival golpeándole con fuerza, pero no se dejó dominar por el miedo. Había sentido los golpes de Hogback, y aunque eran fuertes, eran soportables. Su mente racional le indicaba que el miedo que sentía era infundado. No era tan fiero el león…
-¡Kame-zori! ¡Upperslash!
Cargando a ras de suelo, interceptó la embestida cortando a la altura de la rodilla a su enemigo. Bloqueado su movimiento, Hogback cayó hacia delante, pero la otra espada de MaNe lo detuvo, elevándolo en el aire como impulsado por una cortina de acero.
MaNe aterrizó con seguridad, al lado del indefenso Overon. Hogback cayó lejos, en algún lugar de la espesura, sin emitir ningún sonido.
-Mírame, Kitty, puedo luchar mis propias batallas…
Comentemos comentons:
@Rido/Eratia/Renta/Silver:Me molan los crossovers, os lo juro. Sólo espero que la trifulca que se adivina sea épica, y que veamos por fin el verdadero poder del capitán de los Outlaws. Renta, hijo, creo que tienes un importante complejo de víctima
o eso, o te va lo duro Qué manera de cobrar...
@Osin: De verdad, tus historias me están encantando. Son unos personajes originales con una trama independiente que me ha enganchado. Dales duro.
@Kuro:Buena presentación, incluso obviando el dejar de lado el nombre del personaje, ya resuelto, y algún chirrido gramatical (perdón, se me olvidó desconectar el modo Risto). Me ha gustado particularmente adecuar la narración al mundo sensorial del ciego. ¿Es mi imaginación, o no hay ninguna referencia al color en todo el texto?

Relato en ByN.
@Meli-chan:Hala, ya tienes via libre para postear ese pedazo de relato goooorrrrdoooo que sé que tienes ahí. A partir de ahora, todo cuesta abajo XD. Espero que no te haya importado el leve "adelantamiento de acontecimientos", pero es que si no, ya estábamos como siempre con los descuadres temporales (a veces pienso que somos muchos y estamos muy lejos). Otra cosa, no voy a poner lo de los motes porque mis personajes no tienen, no se si te has fijado...
@Hulk:Lo dicho, me encantan las chorradas que se te ocurren a veces. Ese maquinista entra en el top ten desde ya. A ver cómo se nos dan los siguientes pasos, que te van a molar mil...
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Dom Oct 26, 2008 4:48 pm
por Terreis
Bueno aquí mi pezado de relato gordooo como dice alguno

Espero que os guste.
- Spoiler: Mostrar
- 10. Infancia y Combates.
Algo sucedió en aquel preciso instante, ya que Overon se había esfumado y en su lugar ahora se encontraba una criatura de aspecto desagradable, alto, fornido, de piel carmesí apagada, con patas de cabra hasta la cintura, y de cintura para arriba con trozos de seres humanos hasta llegar al cuello, ya que la cara estaba hecha en forma de demonio con dos cuernos (uno de ellos partido). En definitiva, un espeluznante zombi.
-¿Pero que diablos pasa aquí? -Preguntó alarmada Alira, mientras con la mirada fulminaba al zombi. -¿Donde esta Overon?
El zombi, algo extrañado, se rascaba uno de sus cuernos. Miraba a ambos lados para asimilar su nueva situación, y parecía estar algo perdido.
-¿Qué hago yo aquí? -Se preguntó a sí mismo el zombi.
-Eso me gustaría saber a mí. -Inquirió la almiranta (con una gota de sudor en su frente).
-¿Y tú quien eres? -Pregunto el Zombi.
-¿Yo, quien soy? La que te va a mandar hacer puñetas, que ya me tienes harta con la conversación de besugos que estamos manteniendo. -Explotó Alira, dejando en el suelo el vestido de Can-Can y levantando las manos en alto.
Lentamente un pequeño tornado se fue materializando en frente de Alira. A medida que iba creciendo, el aire se agitaba con más violencia. El zombi miraba con atención aquel remolino y se puso a la defensiva.
-¡Twist Mild! -Gritó la marine.
El tornado salió disparado con gran violencia hacia su enemigo. El zombi algo sorprendido, pero no tonto, lo esquivó con presteza saltando hacia el lado derecho. Pero la Almirante, deduciendo la jugada del zombi, ya le tenía una buena sorpresa preparada. Dejó el primer tornado detrás de él.
-¡Double Twist! -Clamó con ímpetu.
Dos tornados salieron de la nada, uno a cada lado del zombi, haciendo que este retrocediera hacia atrás y en segundos quedara atrapado por el primer tornado. Dirigiendo los dos tornados restantes hacia el primer tornado que había encarcelado al zombi demonio y uniendo los tres tornados en uno, Alira procedió a terminar con su enemigo con un ataque final.
- Funeral Twist. -Pronunció suavemente Alira, mientras cerraba los puños.
La técnica consistía en condensar el tornado para que la presión ejercida triturase al enemigo por sí sola. El zombi quedó hecho añicos y un escupitajo negro salio hacia las nubes, la sombra de aquel zombi fue a buscar a su dueño. Con una sonrisa de lado a lado, una Alira triunfante se regocijaba en su victoria, pero su alegría duro poco, ya que el vestido de Can-Can había sido arrastrado por la fuerza del viento de los tornados y había quedado enganchado en las ramas de un gran árbol cercano.
-Overon me va a matar. -Comentó apesadumbrada.
Overon no daba crédito a lo que estaba viendo, unos instantes antes tenia ante sus ojos a su querida tía y ahora se encontraba en una jaula en las mazmorras del barco de Moria. Hogback se hallaba a un lado de la jaula, cerca de la pared al lado de un panel de numerosos botones y con las mandíbulas abiertas se reía a carcajadas.
- Parece que el invento funciona. –Comentó Hogback.
- Y ahora a darte un escarmiento, estúpido marine –Declaró con aire vengativo Absalom.
Dándole a uno de los botones del panel, Absalom accionó el mecanismo de tortura. Este consistía en darle voltaje de electricidad a los barrotes y estos emitían una radiación que al contacto con el componente esencial de estos, el Kairouseki, producían pequeñas descargas. El capitán marine sintió un gran dolor que le atravesaba el alma, mientras lo dejaba atontado y sin poder hacer nada. La agonía y el dolor duro cerca de una hora, hasta que su cuerpo y alma se desplomaron inconscientes pidiendo clemencia.
El joven y tierno niño recordaba muy poco de su madre ya que murió nada más nacer él, poco sabía de su padre ya que lo abandonó cuando su madre murió en el parto. Criado por su tía Alira, que era para él como una madre que nunca tuvo pasó su tierna infancia en el cuartel de la marina. Rodeado por marines que le querían, tenía gran devoción por su abuelo Delacour y siempre que podía iba a su despacho a jugar partidas de ajedrez.
De niño siempre le encantó estar en la habitación de la biblioteca personal de su tía, ya que en ella había muchos libros de todas las partes de mundo y le encantaba leerlos.
Un día de tantos había cogido la escalera para coger los libros más altos de una de las estanterías más grandes. Por encima de aquella estantería había otra más, esta tenía objetos de decoración. Intentando sacar uno de los libros, el joven Overon resbaló de la escalera y para no caer raudamente agarró una figura de la cabeza de uno de los fundadores de la Marina, que parecía esta clavada en la madera de la estantería ya que solo se deslizo unos milímetros hacia delante y aguanto el peso de muchacho. Con gran soltura, volvió a agarrarse a la escalera. Descendió hasta el suelo, ya que la chimenea emitía un extraño ruido. Para su sorpresa el fondo de la chimenea había desaparecido, y penetrando a través de ella, entró a una habitación oscura que inmediatamente se iluminó por sí sola.
Era una habitación pequeña y cuadrada, en la cual había un escritorio con papeles encima ya ambos lados varias estanterías con infinidad de libros. Al lado del escritorio se encontraba un viejo archivador negro, con tres cajones, los dos primeros normales y el último más grande. Intentó abrir los dos primeros cajones sin éxito y probó con el último de ellos y por suerte para él si que estaba abierto. En él se encontraba un cofre pequeño. El muchacho, dubitativo, no sabia si coger aquel cofre o no, pero aquella vez la curiosidad pudo más que él y sacó el cofre del cajón, poniéndolo con cuidado en el escritorio. Para su sorpresa, encima de él había varias carpetas con los nombres de: The Outlaws y Dark Hunters.
Viendo que no podría dedicarle tiempo al cofre ya que estaba cerrado, decidió meterlo de nuevo en su sitio e investigar el contenido de aquellas carpetas.
Decidió pues empezar por la carpeta con el titulo The Outlaws, contenía un índice con todos los nombres de aquella banda de piratas. Observó carteles de recompensa emitidos por el cuartel de la Marina que llevaban sujetos papeles escritos con un clip. El primer cartel era de un hombre con el ceño fruncido y con cara de pocos amigos, debajo de la foto rezaba el siguiente nombre: Yuriakiur Mijok, y a su lado escrito a mano con tinta negra: alias el insoportable rancio. Adjunto al cartel había una hoja con un perfil muy elaborado. Overon había oído hablar mucho de la banda a la que pertenecía Mijok y sentía mucha curiosidad por su capitán. Rebuscando en la carpeta con esmero, una foto salió despedida y cayó al suelo. Al coger aquella foto el muchacho abrió la boca muy sorprendido: habían muchas personas y varias caras las había reconocido ya que varios eran marines (Ramsus, Likard, Nico d’ Robin, Kitakaze y Rentarou Satsuma) y en el centro su querida tía. Dando la vuelta a la foto había algo escrito:
``…Honor y Gloria aquellos que dieron su vida por la piratería…´´
PD: Me has traicionado.
Firmado:
Long_Jhon_Silver
El muchacho quedó de piedra. ¿Que hacia su tía en esa foto rodeada de piratas y por qué decía Long_Jhon_Silver que le había traicionado?. Deseoso de saber más pero sabiendo que se estaba demorando demasiado ya que pronto seria la hora de cenar, decidió que una vez todas las luces de cuartel se hubieran apagado y todos se hubieran ido a dormir volvería sin demorarse aquel lugar misterioso para averiguar más cosas y el contenido del cofre.
Poco después y ya entrado la noche, el joven Overon retornó de nuevo a la habitación secreta, y agarró de nuevo el cofre. Desconocía como abrirlo, ya que no había candado, ni herradura para meter una posible llave. Examinando meticulosamente y probando de abrirlo a la fuerza sin éxito, se enfadó consigo mismo por no saber la manera de abrir el cofre. Perdiendo el interés de nuevo, decidió investigar los documentos que había leído antes en el escritorio.
Varios días después de descubrir la habitación secreta y tras mucho estudiar el cofre en las noches sucesivas dio con la solución. Moviendo los bordes de la parte inferior del cofre en dirección a las agujas de reloj, la tapa de la base de la parte de abajo se desprendía dejando ver dentro de la base del cofre una cenefa con numerosos cuadritos del algún dibujo los cuales se encontraban desordenados. Una vez ordenados correctamente aparecía el dibujo de un águila de cabeza blanca. Apretando hacia dentro del interior del cofre, de los dos lados del cofre salían dos salientes que antes no estaban. Extrayendo los dos salientes, se obtenía dos palos alargados, uno de ellos llevaba una llave incrustada en uno de los bordes. Cogiendo los dos palos, estos se metían en dos agujeros en la parte de superior del cofre. Una vez hecho esto, en el medio apareció un Hexágono grabado en la superficie y en su centro la hendidura donde se metían una llave que abría el cofre. Dentro del cofre se halla una extraña fruta a rayas de color fucsia chillón y negro, con forma entre un mango, una piña y un huevo de ave. Fascinado, Overon examinó con atención aquella fruta tan rara, sin saber bien que hacer y tentado en pegarle un mordisco. Un trueno se oyó en la lejanía rompiendo el silencio que reinaba en la habitación, haciendo que el muchacho se espantase y se metiera accidentalmente la fruta entera en la boca. La puerta de la biblioteca se abrió de par en par y alguien penetró por ella con un candelabro, asustándose aun más Overon masticó la fruta y se la tragó para no dejar pruebas, mientras cerraba el cofre y lo deja como estaba en el cajón. Salió de la habitación corriendo, con unas nauseas terribles y gran malestar. Sin embargo, se detuvo. Su abuelo lo iluminaba con el candelabro mientras lentamente la pared del fondo de la chimenea se cerraba.
-Abuelo, yo...
Delacour no dijo nada. Se llevó un dedo a los labios, indicándole silencio, y lo cogió en brazos con suavidad.
-…Será nuestro secreto…-
Con pesadez y teniendo todos los músculos agarrotados a causa del dolor y agudizando el sentido del oído consiguió captar la conversación que mantenían el minino, Hogback, Kid y un general zombi.
- ¿Cómo es posible que su sombra halla vuelto a él.? –Comentó Absalom nervioso- Moria se pondrá hecho una fiera cuando se entere.
- Parece ser que habéis subestimado a esa mujer. –Confesó Kid con burla, mientras salía por la puerta- No por nada fue en su día la capitana de los piratas Dark Hunters.
- Zombi numero 66, lleva al prisionero al foso de los Raptores Zombi. -Ordenó Hogback- Antes prefiero deshacerme del marine que ir a Moria-sama y contarle lo sucedido.
El zombi 66 asintiendo, se colgó al joven marine como si de un saco de patatas se tratara y se marcho por la puerta. Overon consciente de todo, se dio cuenta que sólo tendría una sola oportunidad y una vez se hubiera desecho del zombi, iría a por el minino.
Por los pasillos iluminados por platos llenos de fuego sostenidos por unas estructuras metálicas. Aprovechando el factor sorpresa, Overon se revolvió de pronto, propinando varias patadas en el abdomen del zombi, y consiguiendo con ello que este le soltara. Aprovechando la confusión del zombi, Overon tiro el plato de fuego hacia su enemigo de una patada. El zombi 66 sucumbió al miedo y girando sobre sus talones se precipitó a la carrera hacia al lado contrario de su enemigo.
Había conseguido su propósito deshacerse de su carcelero, ahora podría ocuparse de su torturador, le iba hacer pagar el dolor infligido a golpes. Había meditado el plan desde el principio y ahora se disponía a llevarlo acabo, pero primero tendría que encontrar al gato pervertido.
Había conseguido su propósito deshacerse de su carcelero, ahora podría ocuparse de su torturador, le iba hacer pagar el dolor infligido a golpes. Había meditado el plan desde el principio y ahora se disponía a llevarlo acabo, pero primero tendría que encontrar al gato pervertido.
Había decidido arrebatarle sus poderes para siempre, los copiaría pero para ello tendría que matarlo. Gracias a su Akuma no mi, tenía la capacidad de absorber y copiar los poderes de Akuma de otros usuarios, dependiendo del tiempo que estuviera en contacto con el usuario. Podría mantenerlos durante unas horas o si el contacto había sido largo y el usuario había perecido por esa causa, su prolongación aumentaba durante un tiempo más largo hasta gastarlos.
Con cautela, se deslizaba por los pasillos del Thiller Back con dos antorchas en las manos, parándose al más leve ruido. Una extraña sensación le recorría todo el cuerpo, lo estaban observando cómo si se tratara de un trozo de suculenta carne hecha al horno, pero no veía ni rastro de nadie por el pasillo. Entonces se dio cuenta de una cosa y lo comprendió en seguida, en ambas paredes del pasillo, infinidad de cuadros yacían colgados, sus dibujos eran bastantes peculiares ya que en vez de haber cuadros bonitos y pintorescos, eran cuadros grotescos de personas mutiladas, todas de féminas o algo parecido.
- Vais a tardar mucho en darme la bienvenida –comentó Overon- o preferís que os la de yo a vosotras.
Acercando una de las antorcha a uno de los cuadros, este en cuestión de segundos tomo vida propia una dama sucia y sin pelo propino un grito de miedo:
- ¡Agr., quita eso de ahí, quita eso de ahí, desalmado!
Todos los cuadros del pasillo tomaron vida y miraban con ojos de odio y miedo al intruso que tenían delante.
- ¿Dónde está vuestro jefe Absalom? –Preguntó Overon.
- Está en el gran comedor –afirmó la dama sin pelos.
Cogiendo las antorchas con una malo descolgó el cuadro de la Zombi sin pelo.
- ¡Desgraciado!, ¿que me vais hacer? -Bramó la mujer- Debes saber que soy una mujer intachable, casta y pura. No te atrevas a ponerme la mano encima.
- Estooo… señora, no lo pongo en duda, -comento Overon avergonzado- pero sepa que jamás pondría la mano a ninguna mujer si ella no lo desease.
Un silencio incomodo se hizo patente, la dama zombi sin pelo y sus amigas de los demás cuadros miraban a Overon con una mirada distinta a la que había tenido hasta ahora, una mirada de dulzura.
- Además de guapo es todo un caballero. –Habló una Jabalina con vestido de novia en uno de los cuadros más cercanos al marine.
- Joven, ahora puede llevarme a donde usted quiera –Afirmó la dama sin pelos con una sonrisa picarona- soy toda suya.
- Con que me indique donde esta el salón y luego las cocinas me doy por satisfecho- Dijo rápidamente Overon con unas gotas en su frente.
- Con mucho gusto señor -Contestó la dama sin pelos- somos sus servidoras. ¿Estáis de acuerdo señoras?
- ¡Siiiii! –Gritaron los demás cuadros.
Lejos de donde se encontraba Overon, Alira por su parte había conseguido recuperar su vestido de Cam Cam o lo que quedaba de él. Haciendo unos paños por aquí y por acá con los desechos del vestido rojo y negro, se enfundó en su hermoso cuerpo aquello, quedando tan solo tapada lo justo de la lencería (con un pareo y un trozo de tela tapando los senos) y dejando verse las medias, el ligero y los zapatos blancos.
Mirando en cielo por unos instantes con voz potente llamó a sus dos Sais:
- ¡Aiglos, Aeglos, venir aquí. Vuestra dueña os invoca!-
Por unos instantes todo pareció en calma y un silencio sepulcral se cernió en los alrededores. De súbito un silbido rasgo el silencio. Unas dagas plateadas y sin filos pero con unas agudas puntas, con dos largas protecciones laterales también puntiagudas, unidas a la empuñadura aparecieron de improviso. Las puntas centrales eran redondas y lisas, ambas estaba envainadas en sus respectivas vainas. Tanto Aiglos cómo Aeglos se quedaron suspendidas en el aire en frente de Alira. Esta las cogió y se las ciño en sus piernas firmes y emprendió la marcha sin rumbo, ahora ya estaba preparada para lo que fuera.
Gracias a la ayuda de la dama sin pelos, Overon llego la primera planta del salón principal del Thiller Back, en la planta baja se encontraban Hogback, Kid, Absalom y Moria. Al parecer este último había vuelto de su viaje de vuelo con el dragón. Moria discutía con Kid acerca de los primeros pasos a seguir para la conquista del mundo.
- ¿Y ese hombre llamado Sergei Dragunov en que nos podía aportar para nuestra causa? –Preguntó Moria-sama.
- Experiencia sobre todo en las artes de la guerra. -Contestó Kid- Además en estos momentos anda está en la isla de Sabaody organizando la gran revuelta, es un hombre muy interesante.
- No os preocupéis, capitán Kid, -Expresó Overon con voz potente- pronto os reuniréis todos en los confines del infierno, cuando la sagrada Marina os haya dado una buena pata en el culo.
- ¿¡Quéeeeeeee!? ¿Cómo te has escapado? –Inquirió Absalom rabioso.
- Valla, pero si es el gatito lindo. -Dijo con una sonrisa maliciosa el marine- ¿Qué tal si vienes a por mí?
- Dejármelo a mí. -bufó el minino, que miraba intensamente al prisionero.-Eres comida para peces.
Overon salio corriendo por la puerta donde había entrado al salón. Ya había captado la atención de su presa; ahora tendría que llevarla a la trampa.
- ¿Por donde se va a las cocinas? –Preguntó Overon con ansias.
- Por ese pasillo, bajando las escaleras y recto –indicó la dama sin pelos.
No tardaron mucho en llegar a las cocinas. Grandes fogones les daban la bienvenida, todo estaba ordenado meticulosamente y al fondo de la gran cocina se encontraba una enorme puerta con un letrero que rezaba:
-Almacén de suministros-
Dejando el cuadro de la dama sin pelos en la encimera de la entrada de la puerta se enfilo hacía la puerta del almacén. Quedaban unos metros para llegar al pomo de la puerta, cuando un fuerte impacto seguido de una explosión de cañón le dio de lleno en la espalda. La explosión le lanzo hacia delante rompiendo la puerta, atravesándola y quedando empotrado en las estanterías del fondo. Un ronroneo grave seguido de una risa maliciosa se oyó en la habitación donde aparentemente no había nadie, seguido de unas palabras:
- Mira lo que te pasa, marinerillo, por haber osado retar a Absalom el Cementerio.
Overon trató de levantarse con dificultad. Tenia el labio partido y escupía saliva con sangre. Miraba la entrada de la puerta, pero no había nada.
- Mira cómo tiemblo, minino pervertido -Osó decir Overon.
- Maldito bastando –Bramó Absalom desde la puerta.
Absalom se había echo invisible y no se le podía ver, había llegado el momento de poner su plan en marcha. Visualizado el saco de la harina en la repisa de la derecha la cogió rápidamente y lo lanzó hacia la puerta. Instintivamente, el tipo con los hocicos de león golpeó la bolsa de harina y ésta se esparció por el aire, depositándose en su cuerpo, marcando su posición a todos aquellos que pudieran ver durante unos instantes. Absalom se acababa de dar cuenta del tremendo error que había cometido y de que ahora había llegado el turno de Overon. Abalanzándose y tirándose encima de Absalom empezó a propinarle tantos puñetazos cómo era posible en la cara y después puso sus manos en el cuello de este. Había llegado la hora de su final. Absorbiendo los poderes de Absalom y su parte física, el general de los zombis lentamente iba perdiendo sus fuerzas y su propia vida.
- Por los poderes que me ha concedido la sagrada orden de la Marina, -sentenció Overon- y siendo un general que sirve al traidor Moria que ha osado volverse contra el Gobierno Mundial y la Marina. Queda sentenciado a muerte y la sentencia se ejecuta aquí y ahora.
El bosque se extendía a lo largo de toda la isla, espeso y oscuro. Las playas estaban desiertas y silenciosas, lo único que se oía era el sonido de las olas y las criaturas nocturnas de la noche. Alira había decidido abandonar el Triller Bark ya que habían demasiados enemigos y eso la delataría tarde temprano. Necesitaba serenarse y pensar fríamente cómo iba a salir de esta y sobre todo cómo podría rescatar a su sobrino. Se había refugiado en unas rocas cercanas a la playa desde las cuales se podía visualizar el enorme barco de Moria. La lluvia había comenzado a caer. Cansada, mojado y con el cuerpo entumecido de frió, Alira se estaba descuidando de la cautela. Algo la estaba vigilando desde los cielos y había comenzado a descender. Una bocanada de fuego dirigida hacia la palmera más cercana a ella la de volvió a la realidad. Mirando hacía el cielo vio para su frustración el Dragón Zombi que Hogback había creado para Moria.
- Maldita sea, -dijo con voz de fastidio- no me acordaba de ti.
Poniéndose de pie y saliendo a campo descubierto en la playa, la almiranta Alira había decidido luchar ya que no quedaba otro remedio. El Dragón, viendo que su presa se había vuelto hacia él dispuesta a pelear, emitió un rugido atronador seguido de una nueva bocanada de fuego dirigido hacia ella. La almiranta si perder la calma se alzaba con la cara toda seria y las manos alzadas en el aire, dispuesta para la lucha.
- Twist Twister -Gritó la marine.
El moderado tornado se formó delante de la almiranta, a tiempo para recibir el impacto del la bocanada de fuego del Dragón, el cual desvió protegiendo a Alira. El dragón irritado aterrizó en las arenas de la playa frente a la joven marine. Con sus fauces abiertas de par en par no dejaba de emitir gruñidos, miraba a su victima con ojos fríos y sin vida, calculando su fuerza y midiendo los pasos que podía tomar su adversaria. Sin previo aviso su cola con púas y provista de un hacha oscilo cómo un péndulo en dirección hacia la joven marine.
- Dash Twister –Pronuncio rápidamente Alira.
La cola impactó contra Alira y la atravesó a la misma vez, el tronco de su cuerpo era un tornado, y cuatro tornados formaban sus brazos y piernas, lo único humana era la cabeza.
- Por un pelo, –Afirmó la joven marine dando gracias a la suerte que había tenido y volviendo su forma a lo humano- de la que me he librado. Me toca.
Pero el dragón no estaba dispuesto a dejar que su presa creara aquellos remolinos, cargando contra ella cómo si se tratara de un toro bravo salió a la carrera con las alas desplegadas. Escupió varias bocanadas de fuego en forma de bolas que lanzo a la mujer. Esta las esquivo salteándolas a ambos lados sin dificulta. Sin previo aviso y sin percatarse de ello, una enorme ala impacto contra ella lanzándola varios metros hacia atrás de la playa y dejándola tendida en el suelo. Jadeante y con el cuerpo magullado por aquel golpe se levantó trabajosamente. La herida que había recibido en el barco de Saint Andrews en compañía de la capitana Ailing y la cual había sido suturada por Hogback se había abierto debido en parte por impacto y en parte por el ajetreó en el Thiller Bark. Rasgando un trozo de tela del pareo que llevaba atado a la cintura se lo ató al muslo, ya que la herida sangraba. Azuzado por el olor a sangre fresca y excitado por ella el dragón se levanto en el aire varios metros del suelo reanudando su ataque.
- Twist Nine Spectrum –Invocó desesperada Alira.
De manera sucesiva y casi simultánea seguido uno tras otro, Nueve tornados de grandes proporciones aparecieron delante de la almiranta para protegerla. Su aspecto oscuro les daba un aspecto de espectros del mismísimo inframundo. El dragón sin vacilación se abalanzo sobre esta barrera en forma de muro, estaba cegado por el olor a la sangre que su presa herida desprendía, inmune al dolor, los nueve tornados impactaron en sus podridas carnes, intentaba pasar cómo fuera para comerse al ser suculento que tenía delante. El dragón al ver que no podría pasar probó ir por el lado derecho y se abalanzó de nuevo pero los tornados, como si fueran su propia sobra, se interpusieron de nuevo. Emitiendo un rugido atronador y sin previo aviso se lanzó a excavar cómo un loco en la arena de la playa y en pocos segundos desapareció por el enorme agujero. Las arenas debajo de Alira comenzaron a temblar y moverse. Lanzándose hacia un lado, justo a tiempo la cabeza del dragón emergió y luego el resto del cuerpo, la cola osciló de nuevo hacia la almiranta, la cual esta vez impacto en la espalda de la marine lanzándola con furia hacia la los matorrales cercanos a la playa. Por suerte para ella, un joven muchacho se sirvió de colchón para amortiguar el golpe. Alira había caído encima del joven en una postura un poco apurada, ya que ella yacía sentada en el pecho con su trasero y las rodillas calvadas en el suelo al lado de sus hombros, las manos las había puesto en el suelo. El Joven muchacho no daba crédito a lo que estaba viendo y cada minuto que pasaba se ponía mas acalorado.
- ¿Y tú quien eres? –preguntó Alira.
@Ghorry: Bueno Bueno, el detective Conan al lado Mane es un aficionado, con esas deducciones. Muy interesante tu historia señor pajaro, y tranquilo que no me ha importado ese leve adelantamiento. Ahora solo te pido que cuides a Overon.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Dom Oct 26, 2008 10:49 pm
por Gargadon
Veamos, veamos...
@Ramsus: Por fin dejando a un lado el Mal del Carpintero, poniendo a raya a los marines que no merecen siquiera portar el uniforme (y yo de bocón

). Muéstranos cómo será Sabaody, aunque Alira ya nos dio un trozo de lo que ocurre ahi.
@Ghorry (
): Vemos en acción a la tortuga ninja (XD) y lo que pasó hasta llegar a donde está ahora, mazclando su parte guerrera con la parte de sabio. Por otro lado, viva el poder de los huérfanos XDDDD. Es que todos vamos hacia esa tendencia o no sé qué tenemos todos para no tener padres a nuestro lado. Y por cierto, no es que el ex-Dkantun se haga la víctima, es que se las ha visto negras en su vida, incluso muchas ocasiones no sabe siquiera si el camino que tomó es el correcto o si debió morir en cuanto escapó de su isla.
Alira: ¿Otra vez destrozando vestidos? Con razón ese mote que discutimos por MSN te lo has ganado a pulso. Dejando a un lado eso, gran capítulo, vemos a Overon como debe ser, dejando atrás su parte de niño consentido de la Marina XDDDD.
Y bueno, ya que me estoy muriendo de la infección chunga que he cogido en prisión, seguiré flotando en la nada (cuando publique, entenderán por qué lo digo

, no es porque no tenga ideas, que sí las tengo).
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Lun Oct 27, 2008 10:14 pm
por koraxan
Buenaaas, cuanto tiempo sin venir por aqui

pero bueno ya he vuelto y os traigo dos historias pa tratar de ponerme al día

espero que os gusten.
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- 3.-
- ¿Puedo saber a que viene tanto interés por encontrarme?- Le pregunté mientras me sentaba junto a ella.
- Por supuesto.- Contestó.- Aunque hay varios motivos.-
- Pues empieza por el primero.- Le alenté.
- Pues el primero era simple y pura curiosidad.- Me dijo, en su voz noté una nota divertida.- Soy bastante cotilla.- Rió.
- Es un buen motivo.- Reí yo a su vez.
- El otro es un poco más complejo.- Se detuvo y reflexionó sobre qué debía decir a continuación.- Últimamente el panorama está bastante revuelto, parece que a la marina se le multiplican los problemas.-
- Y, ¿porqué piensas que eso pueda interesarme?- Le pregunté.
- Esperaba esa respuesta.- Me contestó.- Simplemente es el mejor momento para montar una nueva banda.-
Reí, sin el menor rastro de humor en mi voz, me levanté e hice un ademán con mi brazo invitándola a mirar a su alrededor.
- He perdido la vista.- Repliqué.- Vivo bajo la acera y sobre las alcantarillas y me gano la vida robando a pobres estúpidos desprevenidos que me creen idiota aparte de ciega, francamente, no creo que deba formar parte de ninguna tripulación y estoy completamente segura que ningún capitán me aceptaría en su barco.-
- O no me has entendido o no has querido hacerlo.- Me contestó mientras oía como se removía en su sitio.- No he pensado que te unieras a ninguna tripulación en ningún momento.-
- Y entonces, ¿qué demonios estás pensando?- Le espeté, con la respuesta rondando mi cabeza.
- Que fundes tu propia banda.- Tras escuchar su respuesta no pude reprimir una sonrisa irónica.
- Claro, que bravo bucanero no iba a querer alistarse en el barco de una invidente.- Comencé a pasear por mi hogar inquieta, lamentándome en silencio por mi reputación perdida.
Akane guardó un respetuoso silencio durante unos minutos, mi frustración y amargura debían ser totalmente palpables. La oí levantarse con cautela y acercarse a mi espalda, antes de que pudiera posar su mano sobre mi hombro ya la había desviado de un manotazo.
- No te atrevas a compadecerme.- Gruñí con fiereza.- Precisamente por eso desaparecí antes de que se dieran cuenta de mi deficiencia visual.-
- No pretendía compadecerte.- Contestó.- Pero lo que te he dicho iba totalmente en serio no eres ninguna inválida, no todo el mundo puede predecir así los movimientos de otra persona.-
- Haz el favor y deja de decir gilipolleces.- Le escupí.- No puedo ni tener ni unirme a una tripulación.-
- Yo sería tu primera tripulante.- Me dijo.
- Y, ¿quién te ha dicho que yo te quisiera por nakama?- Le traté de herir.- El tiempo que estuviste con nosotros no fuiste más que un incordio para toda la tripulación y muy en especial para mí.-
- No me importa lo que digas.- Sonrió.- Me protegiste, me salvaste de morir achicharrada primero y ahogada después. A mi no vas a poder engañarme, te guste o no te conozco mucho mejor de lo que te gustaría, mucho más que algunos de tus más próximos nakamas.-
Guardé silencio confusa, hasta aquel momento había podido mantener a todo el mundo alejado de mí, pero parecía que ella no se ofendía con mis ataques. Lo cierto era que la idea estaba tentándome desde que saliera de sus labios, añoraba la vida de pillaje y despreocupación, deseaba volver a sentir que pertenecía a una tripulación por la que velar y que velara por mí. Desde el accidente me había sumido en una desesperanzada soledad que cada día era mayor, no deseaba ese aislamiento pero hasta aquel momento me creía obligada al exilio del mar.
- Bueno, ¿qué me dices?- Preguntó esperanzada, a mi espalda.- ¿Nos hacemos a la mar, capitana?-
- Déjame pensarlo.- Contesté, tras de mí Akane comenzó a hacer aspavientos de alegría.- Perdona, pero todavía no te he dicho que sí.-
- No seas ingenua koraxan.- Me dijo con descaro.- Las dos sabemos que lo dirás.-
Me giré con la espalda erguida, el rostro serio y los brazos cruzados sobre el pecho y dije con la mayor seriedad de que fui capaz:
- Jamás des nada por hecho, podrías llevarte una gran decepción y hasta que no te diga lo contrario no voy a acceder a tus peticiones.-
Pillada por sorpresa detuvo su baile triunfal y se dejó caer en el suelo.
- Joder que tajante eres cuando quieres.- Protestó.
Tras un par de minutos en silencio sin movernos del sitio en que nos habíamos quedado preguntó:
- ¿Puedo hacerte algunas preguntas?-
- Ya has hecho una.- Sonreí.
- Sí pero yo he dicho algunas, no una.- Replicó más tranquila.
- Dispara.-
Pensó durante unos momentos por donde empezar y por fin disparó.
- ¿Quién era el chalado que hundió el barco? Parecía que te conocía.-
- No tengo la más remota idea, por lo que dijo, deduzco que es hijo de algún terrateniente asesinado por mí.-
- ¿Asesinado por ti?- Preguntó incrédula.
- Sí, antes de conocer a Terreis y al resto de la tripulación me dedicaba a los asesinatos por encargo, por supuesto que era muy selectiva con los trabajos, pero aún así para las familias yo soy el anticristo.-
- Entiendo.- Reflexionó de nuevo unos segundos pero antes de que pudiera volver a preguntar me adelanté.
- ¿Qué demonios era eso que te perseguía a ti? Porque nos acojonaste a todos con tus mensajes al alba y al atardecer.-
Tras pensar unos segundos aclaró.
- Yo venía de una misión en Thriller Back, todos mis compañeros fueron asesinados por un vampiro.- Su voz pareció apagarse al recordar aquellos momentos.
- ¿Una misión?- Pregunté confusa.- ¿A cargo de quién?-
- Éramos un grupo de cuatro ninjas contratados por un fugado de aquella isla infernal, debíamos matar al maldito vampiro, pero fue él el que los mató a todos y me persiguió a mí.- Al final de la frase la voz apenas se le oía.
Mantuvimos aquella tranquilidad, mientras ella recapacitaba y pensaba en sus amigos fallecidos, yo le tendí un poco de cecina que había podido robar aquella tarde, era toda la cena que tenía. Todavía distraída se llevó la comida a la boca, pero un momento antes de dar el primer bocado detuvo su mano y se quedó mirándome, podía notar sus ojos fijos en mí.
- ¿Porqué demonios te esfumaste en la oscuridad? Tus nakamas te podrían haber ayudado a salir adelante.- Me espetó.- Todo el mundo quedó muy preocupado cuando vieron que habías desaparecido, Ripple estuvo toda la noche arrepintiéndose de haber sido tan brusca contigo, en cuanto amaneció estuvimos todos buscándote durante horas.-
Cogida por sorpresa no fui capaz de articular palabra durante unos momentos.
- Me esfumé precisamente porque no quería ser una carga para aquellos a quienes aprecio.- Contesté por fin.- Siento que perdierais el tiempo por mi culpa pero tras la afirmación de Ripple no podía quedarme allí cogida a las faldas de los demás, nunca me ha gustado sentirme dependiente de nadie, y en mi estado no me iban a dejar marchar en paz.-
- Ya.- Fue toda la respuesta que obtuve.- Estuvieron a punto de ser capturados por ese marine loco mientras te buscaban.-
- Todos somos capaces de defendernos solos, ya hubiesen salido del apuro.- Me defendí.
- ¿Cómo pudiste llegar a una isla tan lejana tú sola?-
- No soy imbécil, me busqué la vida para alejarme lo máximo posible y todo el mundo estaba dispuesto a ayudarme, solo debía aprovechar mi debilidad.- Contesté a la defensiva.- ¿A qué vienen estos ataques repentinos?-
- Son cosas que me moría por decirte, y me han salido con mayor acritud de la que quería.- Dijo.
- Come y calla un rato.- Contesté exhausta. Desde que la había encontrado mi mente había sido una montaña rusa y mis emociones habían sufrido continuos vaivenes, tenía que descansar un rato.
- Si quieres me marcharé.- Dijo en un susurro.
- No quiero que te marches.- Contesté.- No te habría recogido en las cloacas si no hubiese querido. Sólo déjeme pensar un rato.-
- Muy bien, con tu permiso me voy a hacer un sitio en el que dormir.-
- Y sin mi permiso también.-
La escuché revolver entre mis escasas pertenencias durante un largo rato mientras yo ponía en orden mis pensamientos. Tras una media hora, por fin no pudo aguantar más y preguntó.
- ¿Y tus espadas?-
-¿Qué?- Me había pillado totalmente abstraída en mí misma.
- Tus dos espadas, no las he visto por ningún lado.- Repitió.
- Eso es porque las vendí.- Respondí.
- ¿Qué?- Espetó.
- En ese momento comer era más importante para mí, y lo único que me preocupaba.- Razoné.
- Cuando nos hagamos a la mar, habrá que recuperarlas.- Afirmó.
Me disponía a replicarle y darle un buen corte aún sabiendo que era un farol, pero en un ataque de simpatía decidí no llevarle la contraria por sistema, al menos esta vez.
- Entonces.- Tentó.- ¿Cuando zarpamos?-
- Antes que nada, habrá que preparar unas cuantas cosas...-
Al día siguiente antes del amanecer nos levantamos y subimos a la superficie con mis escasas pertenencias embutidas en un pequeñísimo atillo, lo primero que debíamos hacer era procurarnos un barco en el que forjar nuestra futura tripulación, de modo que nos dirigimos al puerto para empezar a vigilar tanto los barcos como las tripulaciones.
- Debemos escoger un barco resistente.- Dijo Akane.- Una vez te hayas adaptado a él lo mejor sería no tener que cambiarlo.-
- Claro y si nos toca la lotería mucho mejor porque no tendremos que robarlo.- Contesté molesta, mi condición ya empezaba a ser una molestia y todavía no habíamos empezado.
Tras varias horas sentadas sobre unos barriles observando y escuchando con detenimiento le dije.
- ¿Que te parece el que está a tu derecha?- Pregunté.
- Es un bajel.- Contestó.- Para nosotras dos estaría bien pero espero que lleguemos a tener más tripulación.-
- Por algo hay que empezar.- Insinué.- Y de momento es el único barco que se ha quedado vacío.-
- ¿Tú cómo sabes eso?- Preguntó.
- ¿Acaso me equivoco?- Pregunté levantando una ceja.
- No, por eso me extraña.- Me contestó.
- Son muchos años de profesión.- Respondí.- Una simple ceguera no es obstáculo para un pirata que se precie de serlo.-
- Ya.- Sonrió Akane.- Lo que sea.-
Al instante noté como empezaba a removerse a mi lado y a coger nuestras escasas pertenencias y nos acercamos al barco con total confianza. Subimos con el oído atento a cualquier señal que nos indicara que debíamos empezar a correr, pero por fortuna ésta no llegó. Nos acomodamos y zarpamos repletas de ilusión y fuerza. Nada nos hacía presagiar el horror que habríamos de vivir tan solo dos días después.
Y ahora la siguiente:
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- 4.-
Llevábamos dos días navegando sin incidente alguno y nuestra alegría lejos de disiparse estaba aumentando por horas, nos encontrábamos en ese estado de euforia que sólo se consigue al comenzar una nueva aventura, y pese a que el día estaba plomizo y augurando lluvia desde el amanecer no fue suficiente para frenar nuestro alborozo.
Tras una comida bastante frugal, pronto deberíamos parar en algún pueblo para ver lo que conseguía robar, nos sentamos en la proa para ver discurrir la tarde. Apenas una hora después Akane vio aparecer en el horizonte la enorme silueta de un galeón.
- ¿Qué hacemos?- Preguntó Akane en voz baja.- Francamente esa embarcación me da muy mala espina.-
- No lo sé.- Respondí.- Siento una extraña inquietud.-
Nos quedamos en silencio un rato palpando la extraña aura que parecía surgir de aquel barco, mientras, nuestro bajel se acercaba lenta pero inexorablemente sin que ninguna de las dos se decidiera a cambiar el rumbo.
Hay tres barcos más, es toda una flota.- Dijo Akane.-¿No puedes concretar un poco tu inquietud?- Me preguntó con el miedo aflorando a su voz.
- Sí... para empezar... hay demasiado silencio.- Contesté.- Nunca he visto un barco tan silencioso, cuanto ni menos toda una flota.-
De nuevo el silencio se apoderó de nuestra embarcación mientras que el miedo hacía presa de nuestros corazones.
- ¿Qué es lo que sientes tú?- Pregunté sólo para poder romper ese escabroso silencio, no poder ver la embarcación empezaba a ponerme los pelos de punta.
- No lo sé.- Me contestó con una voz tremendamente débil.- Siento... como si alguien nos observara... como si estuviésemos molestando a alguien o a algo con nuestra presencia.- Noté cómo un escalofrío le recorría todo el cuerpo, la abracé con un brazo para tratar de infundirle un valor que yo no sentía.- Estamos a unos pocos metros, parece que nuestra indecisión a decidido por nosotras.- Rió sin humor.
Conforme nos acercábamos había ido notando un penetrante olor que al principio no lograba identificar, ahora que estábamos casi junto al barco por fin había logrado discernir de qué se trataba.
- Huele a sangre.- Dije con un hilo de voz, noté como Akane inspiraba con fuerza junto a mi oído debido al miedo.- También huelo miedo, y no es el nuestro.- Traté de destensar la situación.
- Pues nosotras ya traemos un cubo lleno.- Dijo Akane.
- ¿Puedes ver el nombre de los barcos?- Le pregunté, un terrible presentimiento había tomado mi corazón.
- No, pero son barcos de la marina.- Contestó, tratando de tranquilizarme al notar mi repentina inquietud.
- Te agradezco el intento, pero eso no me tranquiliza nada.- Contesté.
- Entonces... ¿vamos a subir a bordo?- Me preguntó, con la respuesta en mente.
- Lo siento pero sí.- Repliqué.
- De acuerdo.- Acató.
Acercó nuestra embarcación al barco más cercano.
- Se ve un bulto en la vela mayor.- Me dijo Akane en un susurro apenas audible.- Y parece manchada.-
- Vamos a subir y veremos de qué se trata.- Contesté tratando de sonar animosa, pero sin lograrlo, aquello no me gustaba nada pero si mi instinto estaba en lo cierto alguien muy querido por mí debía estar pasándolo francamente mal, si es que continuaba con vida.
Akane lanzó un cabo y me condujo hasta la cuerda, la así con fuerza y comencé a trepar con rapidez, al llegar arriba un olor a muerte, desesperación y descomposición azotó mi rostro con fuerza, conteniendo una arcada me tapé el rostro con el brazo y traté de advertir a Akane que subía pegada a mis talones. Por desgracia no me dio tiempo y pude oír el final de su ascenso, un grito ahogado y su vómito esparciéndose por la cubierta.
- Dios mío.- La escuché murmurar, su voz reflejaba un pánico incontenible.
Me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos, temblaba como una hoja.
- Si quieres, puedes irte.- Le dije deseando que no lo hiciera.
- Claro que quiero.- Contestó con la voz tomada.- Pero no puedo dejarte sola aquí arriba, así que queda completamente descartado.-
Fragmento relatado por Akane*
Subí a bordo tras koraxan, lo primero que pude ver fue a ella tapándose con fuerza la cara mientras trataba de decirme algo. Nada más subir a bordo pude notar un olor completamente nauseabundo que me hizo doblarme en dos mientras una arcada me acometía con fuerza, alcé la vista al cielo tratando de serenarme y entonces pude ver, colgado de la mayor y con los brazos en cruz y a la altura del logotipo de la marina, el cuerpo de lo que un día fue un hombre, desde la garganta hasta el bajo vientre se encontraba abierto en canal y sus vísceras se habían deslizado por todo el velamen dejando un rastro rojo oscuro casi negro, pude ver el blanco de sus costillas resquebrajadas y dentro de ellas, pero completamente a la vista, el órgano tan valioso que éstas custodiaban. Miré horrorizada su joven rostro y pude ver que en él faltaban los dos ojos y la mandíbula le colgaba floja abriendo su boca en enorme grito mudo. Incapaz de aguantarlo un segundo más me tiré al suelo y vomité con violencia.
koraxan se acercó a mí y me abrazó con fuerza, tras decirle que no iba a irme de allí le prometí que le describiría las escenas lo mejor que pudiese, francamente, no sabía en ese momento lo mucho que me costaría realizar lo prometido, pese a que ya podría haberme hecho una idea muy clara.
Me incorporé de un suelo pegajoso y negruzco y tratando de no pensar en la sustancia que había provocado ese estado empecé a caminar. Cogí a koraxan de la mano y comenzamos a caminar en busca del camarote del capitán, no entendía su interés por pasar ese mal rato, pero si era lo que mi capitana ordenaba, no sería yo la que la contradijera por mucho que deseara salir de allí a toda prisa.
Nos acercamos a la puerta y de una patada la abrí, el olor que de allí fue totalmente inenarrable, esta vez me tocó a mí abrazar a koraxan mientras ella vomitaba con fuerza, la sensibilidad de su olfato le estaba creando verdaderos problemas, una vez se pudo tranquilizar le quité el paño de los ojos y se lo puse alrededor de la nariz y la boca para evitar que los olores le llegaran con tanta fuerza, al retirarle la venda de los ojos no pude reprimir un escalofrío al ver sus marrones ojos vacíos, clavados en mi cuerpo pero sin poder verlo. Nos levantamos del suelo y empezamos a descender la escalera de madera, no sin antes haber cogido un pequeño candil que estaba colgado junto a la puerta, jamás volvería a quedarme a oscuras en un lugar desconocido.
Al llegar al pie de la escalera recibí un nuevo bofetón visual, por todas partes se veían miembros amputados, unos ojos vidriosos nos observaban con persistencia como si nos exigiese saber qué hacíamos allí, por debajo de la nariz el resto de su cuerpo había desaparecido cortado por una hoja terriblemente afilada, junto a esos ojos un brazo con parte del torso de su antigua dueña nos señalaba con desdén, un muslo colgaba del hueso pélvico en el pomo de una puerta, un torso se encontraba tirado como si su antiguo dueño estuviera cómodamente sentado y la lista continuaba hasta la saciedad. koraxan comenzó a caminar despacio, pero directa a pisar un cráneo reventado en el que no se podía adivinar el rostro que antaño albergó, el cerebro estaba a la vista y se esparcía por todo el suelo, con horror le cogí el brazo y tiré de ella hacia mí.
- Por favor no camines si no te lo indico.- Le dije al ver su cara de molestia.- No me has dejado contarte lo que veo.-
- ¿Qué hay?- Me preguntó con miedo. Tras explicárselo asintió con lentitud, se puso tras de mí y se agarró a las trabillas de mi pantalón para que pudiera guiarla sin profanar ningún cadáver. Acababa de agarrarme de la cintura cuando estalló un ruidoso trueno en el exterior, por fin había estallado la tormenta que tanto amenazaba.
Aterrorizadas comenzamos a caminar, yo abriendo la fúnebre comitiva en aquel enorme cementerio flotante. Por fin encontramos el camarote del capitán tras unos minutos vagando entre aquel mar de sangre.
- ¿Qué nombre pone?- Me preguntó koraxan con ansiedad. Leí la chapa de la puerta.
- Capitán Gorken.- Contesté, a mi espalda note cómo koraxan se relajaba un poco.
- Vamos a mirar el nombre del resto de los barcos.- Dijo.
- Muy bien.- Asentí.
- Si no está el que yo busco nos iremos.- Me explicó.- Quiero disculparme por hacerte entrar aquí por nada.-
- Está bien.- Le dije, desde luego que no lo estaba, pero el estado de nervios en que se encontraba no era el mejor para tomar decisiones.
Salimos como pudimos de aquel barco de muerte y bajamos a nuestro acogedor bajel caladas hasta los huesos por la tormenta que había estallado mientras estábamos en los camarotes. Empezamos a movernos hacia el navío más cercano.
- ¿Ves el nombre?- Me preguntó con ansiedad, su voz se vio apagada por un nuevo y estruendoso trueno.
- El Orgullo.- Contesté, de nuevo pareció relajarse y nos encaminamos al siguiente.- Este es el Anti-piratas.- Me reí con fuerza.- Que gente más original, no saben ni ponerles nombre a sus barcos.- koraxan se rió a mi lado, pero por algún motivo parecía preocupada.
- Ese nombre, ¿te dice algo?- Pregunté intranquila.
- Me suena de algo, pero no logro recordar de qué.- Contestó.- Vamos al siguiente, por favor.-
- Claro.-
Remé hasta el siguiente barco y cuando por fin vi el nombre dije.
- El cerezo en flor.- Vi como koraxan se deshinchaba mientras murmuraba.
- Mierda... sabía que este presentimiento no podía ser bueno.- Se acercó a mi tanteando el aire, me cogió del brazo y me habló.- Tengo que subir a ese barco, no es preciso que subas conmigo, pero por favor, no te vayas.-
- Ni me voy a ir, ni voy a dejar que subas ahí sola.- Le respondí mientras me levantaba e iba a por el cabo.
- Gracias.- Murmuró en un susurro apenas audible.
Cuando iba a contestar un tremendo trueno sonó dándome un susto de muerte y haciéndome saltar de un modo bastante ridículo, lancé el cabo y guié a koraxan hasta él que comenzó a trepar con rapidez tras ella, trataba de mentalizarme para lo que encontraríamos allí.
Al llegar a la cubierta, de nuevo una visión horrenda acudió a mis ojos, en la cubierta habían clavado unas enormes estacas y en cada una de ellas había un miembro de la tripulación empalado, sus cuerpos desnudos estaban atravesados por una gruesa estaca de varios centímetros de diámetro, de las bocas abiertas surgía el otro extremo del palo tremendamente puntiagudo, su sangre se había derramado por toda la cubierta dejándola pegajosa pero al mezclarse con el agua de la lluvia aquello se estaba convirtiendo en una pista de patinaje. Desde donde estábamos pude ver, para mi desgracia, al timonel atado a su timón, su garganta cortada de lado a lado sostenía con un fino trozo de carne la cabeza, de modo que a cada ola cabeceaba de un modo siniestro.
Del mismo modo que antes, yo delante y koraxan prendida de mi pantalón nos encaminamos al interior del navío, éste no tenía escaleras y daba directamente a un pasillo que antaño fue blanco, en la actualidad tanto las paredes como el techos se encontraban teñidos de rojo a salpicones. Justo frente a la puerta se encontraba el cuerpo de un joven marine con un hacha clavada profundamente en el cráneo. En la pared una mujer de mediana edad estaba clavada con fuerza por una pica, en su rostro se veía el inmenso dolor que había sufrido y la lenta y agoniosa muerta que le había llegado con una lentitud exasperante.
- Dios mío.- Murmuré.
- ¿Tan malo es?- Me preguntó.
- No te lo imaginas.- Le contesté.
Caminamos entre cadáveres hasta que llegamos a la puerta del Vicealmirante que comandaba el barco.
- Maeno Hana, Vicealmirante de la marina.- Leí en voz alta.
- Tenemos que entrar.- Me dijo en un murmullo.- Si ves a la vicealmirante avísame.-
Puse la mano sobre el pomo de la puerta y empecé a girarlo con lentitud, la abrí unos centímetros y asomé el ojo, todo el interior del despacho estaba destrozado, si la llegábamos a encontrar dudo que se encontrara entera. Callando mis sospechas puse un pie dentro y justo en ese momento algo se abalanzó sobre nosotras. De un salto me alejé y me preparé para clavarle una flecha en la garganta, pero cuando estaba dispuesta a soltarla vi cómo koraxan lo agarraba del pescuezo, no se había movido del umbral de la puerta y con la mano derecha sostenía lo que parecía un pobre guacamayo.
- Es un pájaro.- Dije.- Suéltalo.-
- ¿Echiko?- Preguntó, me pareció que hablaba con el pájaro.- No puedo creer que este viejo saco de plumas siga vivo.- Y acto seguido lo soltó, éste lejos de amedrentarse fue a posarse suavemente sobre su hombro derecho.- ¿Donde está Hana viejo emplumado?-
Yo desde luego no esperaba respuesta por eso cuando el loro contestó me quedé de piedra.
-Calabooozos.- Gritó el pájaro.
- Muy bien, Akane, vamos a los calabozos.- Me ordenó.
- ¿Vas a hacer caso de lo que diga un pajarraco?- Pregunté incrédula.
- Por supuesto que sí, este pajarraco lleva toda la vida conmigo.- Me contestó.
- Está bien, entonces vamos.- La cogí de la mano y salimos del camarote de la vicealmirante.
Nos fuimos hasta el fondo del pasillo donde había un ojo mirándonos con persistencia, era el trozo más grande que quedaba de su antiguo dueño. Empezamos a bajar las escaleras entre cadáveres y sangre hasta el fondo del barco, donde el agua nos cubría los tobillos. Una vez allí tuvimos que contener las arcadas de nuevo, el olor a putrefacción el aquella parte del barco era mucho mayor que en ningún otro lado, al filtrarse el agua se había acelerado la descomposición de los cuerpos que allí se encontraban. Comenzamos de nuevo la marcha, esta vez sin Echiko que con buen criterio nos había abandonado en la hediondez de los calabozos, para nuestra fortuna en la primera celda vi los galones de la vicealmirante sobre un cuerpo, nos acercamos y se lo dije a koraxan. Incrédula se inclinó sobre el cuerpo dispuesta a palpar su rostro, pero la detuve, el rostro no era más que una masa sanguinolenta totalmente indescifrable para nadie.
- No puede ser.- Murmuró con desesperación en la voz.- No pueden haberla matado tan fácilmente, era... ¡no! Es una chica fuerte.-
- Todo esto indica lo contrario.- Le dije con suavidad.
- No huele a ella.- Me contestó.
- Vamos.- Me desesperé.- Es imposible que huelas algo en este pozo de putrefacción.-
- No es ella.- Respondió taciturna.
- Bueno, pues si no lleva su casaca puesta como voy a saber quien demonios es.- Le contesté entre enfadada y asustada.
- Si no quieres ayudarme márchate, te lo he dicho desde un principio.- Replicó tranquila.
- No creo que te guste quedarte aquí sola.- Le pinché.
- Por supuesto que no, pero si tengo que hacerlo lo haré.- Me quedé un segundo mirándola y solo pude decir.
- Mierda.- La cogí del brazo y continuamos buscando.
Estábamos cerca del fondo del barco cuando una mano salió disparada entre el agua y se aferró con fuerza al tobillo de koraxan, que obviamente dio un tremendo salto. Seguí el brazo con la vista y vi a una mujer atrapada bajo una viga de madera, su rostro estaba chorreando sangre y su pelo estaba empapado por el agua.
- Hana.- Dijo koraxan.- Huele a ella.-
- Venga ya.- Repliqué.
- ...Sakura...- Murmuró la herida.
Inmediatamente koraxan se arrodilló junto a ella y preguntó.
- ¿Hana?- Sus manos temblaban mientras palpaba su rostro delicadamente.
- ...Sakura-chan...- Le contestó con una media sonrisa en la cara.
- ¿Sakura?- Pregunté.
- Es mi verdadero nombre.- Me contestó koraxan.- Ayúdame a sacarla de aquí.-
Con esfuerzo logré levantar la viga que le aprisionaba las piernas mientras koraxan la sacaba a rastras de su cárcel. La cogió con delicadeza en brazos y Hana le rodeó el cuello con los suyos dejando caer suavemente la cabeza sobre la mandíbula de koraxan.
- Sácanos de aquí.- Me ordenó mi capitana.
Sin rechistar, la cogí de la cintura y nos encaminamos a nuestro cálido y acogedor bajel, cuando salimos a cubierta pude ver con alivio que la noche se había despejado y ya no llovía. Una vez en el barco curamos a la vicealmirante en silencio, nadie había pronunciado una sola palabra desde que saliéramos del barco de los horrores, pero por fin con la amenaza de los barcos lejos me atreví a preguntar.
- ¿De qué os conocéis?-
- Es mi novia.- Contestó con total tranquilidad dejándome totalmente aturdida.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Lun Oct 27, 2008 11:54 pm
por Terreis
@Koraxan: aleluya, aleluya, mira que te ha costado, pero creo que ha merecido la pena. Y digo yo pero que culpa tienen los pobres marines, en estas ultimas historias se están llevando de lo lindo

Buen capitulo el primero y con el segundo me quito el sobrero

...creo que por mi parte te doy el Titulo de Reina del Gore

. Haber si ahora que te has animado pones más relatos ^^
A por cierto se me olvidaba, he puesto en el primer post un indice con los personajes principales (vamos los que más salen) de las historias, necesito descripciones y los apodos de algunos

... y decirme si me olvidado de alguien.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Mar Oct 28, 2008 7:39 am
por Long_Jhon_Silver
Bueno, después de un largo receso de dos semanas y por motivos varios, heme aquí con una nueva parte de mi historia, espero que este a la altura y sea de vuestro agrado y espero también que se noten todas las emociones que trate de imprimirle. Espero que les guste tanto el leerlo, como a mí me ha gustado escribirlo...Ahh, antes de ponerlo, me tome la libertad de inventar cierta cosilla, espero que el implicado no se moleste. Bueno, aquí va:
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- Cap. 38: “Vástagos del Mar”
--¡Muere!—
Aquella palabra resonaba con fuerza en su cabeza, similar a un grito contenido por mucho tiempo. Se repetía como un constante latido y hacía que las ideas del capitán se nublasen lentamente. Sin embargo avanzaba decidido contra la bestia que había visto surgir hace unos momentos desde el mar profundo. Con la espada en la mano y el ceño fruncido repasaba mentalmente toda la situación e incluso se daba el tiempo de contestarle en voz alta a aquella voz.
--¡No pudiste hacerlo antes. Ahora tampoco podrás conmigo!—
La bestia ya había centrado su atención en él y siseando empezó a avanzar en su dirección. Silver se detuvo y estudio los movimientos de aquel monstruoso ser. Esto sería más difícil que aquel Kraken de punto ciego, ya que ahora había mucha más gente de la que preocuparse. La bestia también se detuvo y espero.
--¡Capitán!—Grito a su lado Mijok—Espero ordenes—
--Yo…hic…También espero Silver…hic…Espero que después de esto me invites un buen…hic…trago—
--Muchachos—Dijo y haciendo una pausa continúo—Esto es demasiado peligroso, y sin embargo sé muy bien que aunque los obligue no aceptaran que los deje fuera de este enfrentamiento…--
El monstruoso ser dejo escapar una especie de rugido, interrumpiendo al capitán de los Outlaws, los árboles cercanos y algunos muros se estremecieron, pero los hombres seguían allí como si nada.
--Como les decía, sólo espero que todos podamos reunirnos después de esto para beber unas buenas jarras de cerveza—
--Dalo por hecho…hic…Silver—Dijo Reyes
--No lo dudes capitán—Asintió Mijok
--Lo mismo va para ti Eratia, ya que aunque no seas parte de nuestra banda igual espero que aceptes acompañarnos--
Eratia quien llegaba junto a ellos se sorprendió de que Silver le hablase sin siquiera haberlo visto, y algo confundido solo atino a decir:
--Agradezco tu invitación Silver—
Como cansado de esperar, el monstruo volvió a rugir, en sus fauces abiertas se podían ver la gran cantidad de dientes que poseía, capaces de triturar a un hombre entero de un solo mordisco. Su piel escamosa refulgía con un extraño brillo y sus zarpas parecían ávidas de atravesar la carne de sus frágiles oponentes. Sin embargo ni los hombres ni la bestia osaban actuar, un extraño silencio inundo el lugar, como si de repente todos los sonidos del mundo hubiesen desaparecido, como si nada tuviera voz, como si nada pudiese dar una prueba sonora de que existía.
--Muere—
Otra vez la voz se hacía presente, otra vez la oía tan clara como si estuviese junto a él quien la articulaba. No podía decir con precisión a quien o a que pertenecía, sin embargo estaba seguro de que la había oído ya antes, y de que en lo más profundo de su ser sabia a quien pertenecía.
--Rechazaste el pacto y ahora eso que buscas me pertenece—
Algo pareció iluminarse en alguna parte, en la mente de Silver algunos recuerdo aparecieron fugazmente, se concentro para retenerlos y traerlos a flote, pero algo o alguien se lo impedía, era difícil, le costaba mucho recuperar esas imágenes, pero sabía muy bien que si lo conseguía entendería de donde venia aquella voz.
--Te invoque a mi lado y me rechazaste. Te negaste al poder que te ofrecía. Y el castigo por eso es perecer—
Al fin lo logro, aquella voz le ayudaba a retener lo que fugazmente aparecía en su mente. Y pudo ver al fin; la tormenta de hace tanto tiempo; el mar invertido; el trono más allá del horizonte; al Ser; la isla errante; la luz sobre la pirámide; el secreto; lo que buscaba. Ahora lo entendía, por fin comprendía que era lo que había sucedido, comprobaba que lo que le faltaba era precisamente aquello.
--Ha pasado mucho tiempo ya y es el momento de que acabes. No puede seguir existiendo aquello que no tiene esencia—
La voz seguía hablando, y ahora parecía provenir de las fauces abiertas del monstruo. Silver le miro, y moviendo la cabeza de un lado a otro respondió mentalmente:
--Yo jamás pedí ir a tú presencia, es más, creo que llegue hasta allí por equivocación. Sabes, pensé que sería el mayor descubrimiento que un pirata pudiese hacer; pero debo reconocer que estaba errado—Hizo una pausa y continuo—Con respecto a lo que dices, no creo que sea justo que intentes acabar con aquel que logro burlarte, es más, quiero que sepas que si sigo en pie es simplemente porque voy a hacer que me devuelvas lo que me arrebataste—
La bestia se movió inquieta, y con un gesto torpe pareció sonreír. Rugió de nuevo y esta vez la tierra se estremeció también con su sonoro alarido. Decidido a no esperar más o liberada quizás de una extraña fuerza que le retenía empezó a avanzar. Con cada paso que daba el retumbar aumentaba, haciendo que todos los que allí estaban se sintieran cada vez más temerosos. Todos excepto los piratas que le hacían frente, los cuales sin inmutarse permanecían de pie allí observándole, y acompañando en silencio el extraño meditar del capitán. Respirando hondo, dejo este que el aire llenara sus pulmones; y como si saliese de un trance en un grito lleno de furia proclamo:
--¡Honor y Gloria a los que desafían a la muerte!—
Los tres que con el estaban sintiéndose inundados de una extraña fuerza, le respondieron con un grito, tan fuerte y potente que hizo parecer un murmullo a los rugidos de aquella bestia. Blandiendo su espada Silver echo a correr en dirección a la bestia, seguido de los tres valientes. La bestia los vio acercarse y en un movimiento instintivo recogió su largo cuello unos metros y apuntando lo lanzo luego en la dirección del capitán de los Outlaws, con el hocico bien abierto y mostrando todos sus dientes presta a dar un bocado mortal. Silver detuvo su carrera y dando un salto rodo hacia un lado, escapando en el momento justo para evitar ser devorado; la bestia ensarto sus dientes contra el suelo y allí donde antes era plano se podía ver ahora la amenazadora marca dejada por ella. Aprovechando este movimiento Mijok cargo con su espada contra el cuello de la serpiente, y asestando un golpe limpio creyó terminar con ella. Mas cual no sería su sorpresa al detenerse y ver que no había logrado nada, ya que sus duras escamas parecían ser la mejor armadura que una bestia podía desear. Algo confundido Mijok arremetió de nuevo, una, y otra vez, y sin embargo no conseguía hacer mella en aquel inmenso ser.
--¡Mijoookk! ¡cuidado!—Grito Eratia
Alertado por el grito de este, Mijok levanto la guardia justo a tiempo para evitar que el zarpazo de la bestia le diese de lleno en el cuerpo, protegiéndose con su espada, logro detener en algo el golpe, pero no evito que este lo mandase a volar por los aires. En ese mismo instante, Reyes llamaba la atención de la bestia, para evitar que fuese tras Mijok; armado de un montón de botellas, se encargaba de lanzarlas contra la cabeza y el cuerpo de aquel ser.
--¡Heeeeeeyyyy! ¡Cosa Horrible!...Hic…No quieres echarte unos tragos conmigoooo…hic—
La bestia empapada en alcohol empezó a avanzar en su dirección, mientras Reyes seguía lanzándole botellas. Con cada paso que daba, la tierra temblaba aún más, y el incesante siseo sumado a los esporádicos rugidos, hacían que cualquiera en su sano juicio temblase también. Eratia aprovechándose de la situación, corrió y se situó justo detrás de la bestia, entonces su cuerpo empezó a brillar en un tono azul, adoptando una extraña posición grito:
--¡Deep Blue Demon!—
Desde los brazos del famoso navegante surgió entonces una extraña onda luminosa y refulgente, dirigida hacia la bestia. En un instante fue alcanzada por aquella inmensa concentración de energía y dando un feroz rugido pareció desfallecer, sin embargo y ahogando el grito de triunfo de Eratia, la bestia recupero su posición y sacudiéndose volvió a rugir, aquella técnica había fallado. Aprovechándose del momento de desconcierto, Silver se había acercado también hasta el monstruo marino; definitivamente esto sería mucho peor que el kraken; pensó. Cargo entonces con su filo contra el costado de la bestia, pero obtuvo el mismo resultado que Mijok y Eratia. La bestia parecía cada vez más ágil y si no es por los excelentes reflejos del capitán, hubiese estado ahora mirando desde muy cerca la zarpa de aquel monstruo. Mijok nuevamente atacaba y lo mismo hacia Eratia, sin embargo ninguno lograba hacer mella en la excelente defensa del rey del Mar. Corriendo y esquivando un nuevo ataque, Reyes logro llegar junto a Silver, mientras Eratia utilizaba como lanzas, los arpones olvidados en el lugar por los aldeanos y Mijok hacia otro tanto golpeando con su espada a la bestia.
--No creo…hic…Que quiera jugar con nosotros—Dijo Reyes
--Eso está más que claro mi amigo—
--Qué haremos…hic…entonces—
Silver guardo silencio, ¿qué podrían hacer? Llevaban ya bastante tiempo enfrentándose a aquel bicho y aún no conseguían hacerle ningún daño, si sólo supieran cual era su punto débil.
--Sabes Silver…hic…Ahora que miro bien a esta bestia, creo que se parece a una anguila…hic…Recuerdo una deliciosa receta de anguilas preparadas…hic…Con Ron—
Silver miro entonces a Reyes, como no se le había ocurrido antes. Si aquel ser provenía de las profundidades del mar, quizás el fuego si le provocase algún daño. La mente de Silver corría a una velocidad inmensa, ideando y descartando planes, hasta que por fin pareció dar con uno que le satisfacía. Rápidamente le explico a Reyes que era lo que debía hacer, este, con los ojos bien abiertos y con una lucidez que jamás había visto Silver en él, le escucho y asintió a las órdenes que recibía, dando un increíble salto, echo a correr en cierta dirección, evitando el ataque de la bestia que venía a por ellos. Silver también la esquivo, rodando, se alejo varios metros de esta. Se puso de pie y paso corriendo junto al monstruo, para llegar junto a Eratia y Mijok.
--Escuchen, esto es lo que vamos a hacer—les dijo
Rápidamente el capitán de los Outlaws les explico que era lo que pretendía, ambos hombres le escucharon atentamente y Mijok incluso sonrió. Tenían que actuar rápido y no fallar, puesto que la vida de Reyes dependía ahora de ellos.
Rugió la bestia justo antes de embestir y los tres lograron esquivarle. Eratia, tal y como habían convenido se alejo a una distancia prudente, mientras era Mijok quien le asestaba espadazos a la bestia y retrocedía para evitar ser alcanzado. Silver en tanto también golpeaba al monstruo, justo en los momentos en que Mijok no lo hacía y repetía los mismos movimientos que este. Eran al fin y al cabo, la prueba real de que se conocían perfectamente, un espectáculo digno de ver, la perfecta coordinación entre un bravo capitán y su aguerrido segundo de abordo. Al observarles, Eratia entendió que todas las historias que de ellos había, tenían mucho de realidad. De pronto, la voz de Reyes se dejo oír, y fue la señal para que Silver y Mijok dejaran de atacar y se replegasen. Cabreado el Rey del Mar centro su atención en el borrachito, quien a una distancia no mayor a los setecientos metros agitaba las manos y lo llamaba. Avanzo entonces la bestia hacia él, con una velocidad sorprendente, y aquella distancia la cubrió en unos cuantos pasos. Eratia, corrió tras la bestia y mientras lo hacía, sus brazos brillaban otra vez. De verdad esperaba que Silver no estuviera equivocado, porque si lo estaba, él no tendría mucho tiempo para reaccionar luego de lanzar aquel golpe. El monstruo ya estaba casi sobre Reyes y este seguía llamándole, abriendo sus fauces y rugiendo la bestia se lanzo contra él, sin embargo y en el último minuto, el pirata dio un increíble salto hacia la bestia, pasando a centímetros de su cabeza, a la vez que enganchaba de esta una serie de cuerdas que estaban firmemente atadas a un montón de barriles. Al darse cuenta de que había fallado otra vez, la bestia se volteo más enojada, intentando alcanzar a Reyes, pero este ya estaba alejándose de ella. Más furiosa aún empezó a andar tras él, arrastrando tras de sí y alzando sobre su espalda los barriles aquellos.
--¡Ahora Eratia!—Chillo Reyes
El navegante tomando su posición grito entonces:
--¡Piercing Sea Horn!—
De su puño extendido broto entonces una nueva onda de energía, la que era distinta a la anterior, puesto que se concentraba en una forma compacta pareciendo un gran cuerno. Este atravesó a la bestia sin hacerle nada, pero no importaba, puesto que su objetivo eran los barriles. Al alcanzarlos estos explotaron cubriendo y rodeando a la bestia en una gran tormenta de fuego. Ahora si habían logrado dañarla, ya que los rugidos que profería, eran muy distintos a los anteriores.
--¿Cómo se te ocurrió esto Silver?—Pregunto Mijok
--Fue gracias a la receta de Reyes—Contesto el capitán—Me permitió comprender que el fuego que se consigue con alcohol es mucho más intenso y penetrante que el que se consigue por otros medios—
--Y más instantáneo…hic…--Agrego Reyes
--Pero y ¿Cómo sabias lo de mi ataque?—Pregunto Eratia llegando junto a ellos.
--Lo intuí después de ver el primero que lanzaste. Sin embargo debo reconocer que me sorprende que poseas esa clase de poder—
--Uff, bueno, ya habrá tiempo para más detalles—Dijo al fin el navegante
--Que bueno que hice…hic…Que Roca me dijese donde…hic…ocultaban el ron—Decía Reyes empinándose una botella de las muchas que llevaba en los bolsillos de su chaqueta.
Tambaleándose por el dolor, la bestia se desplomo sobre uno de los edificios del lugar. El fuego había empezado a extinguirse y ahora podía verse sobre el suelo, las escamas que conformaban la armadura de aquel ser. También veían ahora la piel desnuda de esta, blanca y brillante bajo el tímido sol.
--¿Crees que me has derrotado ya?—Volvió a hablar la voz—Eres un humano bastante tenaz, debo reconocerlo, sin embargo ya ha sido suficiente—
--Calla—Respondió Silver—No ves que tus criaturas no pueden contra mí. Prepárate, porque el siguiente serás tú—
--Iluso. Crees acaso que mis hijos son tan débiles como ustedes, ¡Mira!—
Como por arte de magia, la bestia volvió a ponerse de pie, y ahora parecía más furiosa que antes. Sacudiéndose volvió a arremeter contra ellos intentando alcanzarles. Sin embargo ahora no poseía su armadura. Tanto Mijok como Silver, le asestaron tremendos cortes, al tiempo que le esquivaban, mientras Eratia armado de dos lanzas, las blandía a una velocidad abismante y punzaba y estocaba a la bestia en sus flancos. Reyes por su parte, hacia lo propio usando ahora su bastón espada. Definitivamente la voz se equivocaba, aquella criatura no podría resistir mucho más, eran sus últimos momentos. Pero de pronto, algo extraño sucedió, la bestia empezó a emitir un chillido ensordecedor, que hizo que los piratas perdieran el equilibrio. Era un ruido tan fuerte y atroz, que parecía perforar los tímpanos, se colaba en la cabeza y hacia parecer que esta iba a explotar.
--Canto de Sirena—Exclamo Silver
Sin embargo nadie logro oírle, el dolor que les producía aquello no les dejaba continuar ni les permitía moverse para escapar. Aprovechándose del desconcierto, el monstruo arremetió contra ellos, de un zarpazo, mando a Mijok volando por los aires, con la cola golpeo a Eratia y lo lanzo lejos también, a reyes intento comérselo de un bocado, pero este, haciendo un esfuerzo sobre humano, logro esquivarle en el último momento, sin lograr evitar del todo el ataque y recibiendo una gran dentellada en la pierna. Avanzó entonces la bestia hacia Silver y tumbándole con una de sus garras, se puso sobre él.
--Ves insignificante humano, no puedes contra mi poder. Aquel al que rechazaste y al que niegas, al que amenazas con destruir por recuperar algo tan irrelevante. Ha llegado tu fin—
Silver no podía hacer nada, las fuerzas le habían abandonado ¿Seria ese su final? Miro a su alrededor y pudo ver a sus compañeros magullados y heridos, todo su esfuerzo no había servido de nada. Que desperdicio de vidas tan valiosas. El monstruo alzo su cabeza y abrió por enésima vez sus fauces, seria este el golpe final, Silver miraba atónito los brillantes dientes de la bestia incapacitado de reaccionar.
--No te preocupes humano, mi sirviente traerá tu cabeza hasta aquí y quizás te deje observar una vez más aquello que tanto buscabas. Ahora si puedo decir que será mía por toda la eternidad—
Silver sintió hervir su sangre, y en su mente apareció aquella imagen, el corazón empezó a latirle con más fuerza y la rabia y la ira que sentía al oír aquellas palabras de burla lo inundaron. Con una fuerza desconocida logro zafarse de la prisión de la zarpa del Rey del Mar, y poniéndose de pie, arremetió contra el cuerpo descubierto de aquel ser. Este, que había visto interrumpido su ataque, no lograba entender que sucedía, e intento contraatacar, sin embargo era demasiado tarde, puesto que aquel ser humano lo golpeaba con todas su fuerzas y lo hacía retroceder con furia. Silver estaba fuera de sí, parecía que no era él quien atacaba a esa bestia, y en su mente repetía una y otra vez esa palabra: “DEVUELVEMELA”. Demostrando una furia nunca antes vista, golpeo en el que parecía ser el corazón de aquella bestia. Perdiendo el equilibrio, esta fue a dar contra una construcción cercana, haciendo que volaran por los aires partes de esta. Cogió entonces Silver su espada y corrió tras la bestia, la que nuevamente se ponía de pie e intentaba acometerle. Esquivándole Silver salto hacia ella y clavando la espada en el lugar donde antes la golpease rasgo la piel y llego hasta el corazón de aquel ser mientras gritaba:
--¡Devuélvemela!—
Mijok, Eratia y Reyes no daban crédito a lo que veían, parecía que todo hubiese quedado en silencio de nuevo. Un gran chorro de sangre salió de la herida abierta y cubrió por completo al capitán, al mismo tiempo, la bestia profería un agudo grito de dolor y se desplomaba estrepitosamente. Al acercarse a Silver, este seguía empuñando la espada y temblando, manteniendo fijos los ojos, como ausente, seguía murmurando:
--Devuélvemela, devuélvemela, devuélvemela, devuélvemela…--
El cielo se oscureció entonces, y la lluvia empezó a caer, lavando lentamente las señales de la lucha y arrastrando consigo la sangre de la bestia. Mijok se acerco hasta Silver y poniéndole la mano en el hombro, lo movió.
--Ya estoy bien Mijok, no te preocupes—
Tratando de no referirse al tema, Eratia dijo:
--Debemos salir de aquí. ¿Dónde esta Renta?—
--Estella quería llevarlo a la enfermería del cuartel—Dijo Rido, quien se había acercado al grupo, al parecer había sido herido, puesto que llevaba una mano sobre el pecho—Los deje en una de las casas, pero ya no están allí—
Acercándose hasta él, Silver le ofreció ayuda, ya que parecía perder el equilibrio. Mijok pregunto que debían hacer con los de blanco y alguien proponía llevarlos al cuartel. Silver ya no prestaba atención, pues estaba cansado, la voz había desaparecido de momento y el estaba cubierto de sangre, pero por lo menos ya sabía exactamente qué era lo que le faltaba. Cerró los ojos y se desplomo, ahora sólo quería descansar.
Continuará…
Bien, por último decir que los capitulos de
Koraxan me han dejado con la boca abierta. Que manera de describir escenarios plenos de ketchup, muy , pero muy descriptivo. Espero que no nos dejes por mucho tiempo. Bueno, esto por ahora, nos leemos.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Mar Oct 28, 2008 2:54 pm
por Gargadon
Vamos a contestar...
@Koraxan: Ahora me doy cuenta que me gusta el Gore XDDDDD. Eso y los pobres marines empalados, me dan un poco de lástima. Eso sí, no me esperaba nada del final. Es decir, siendo ambas de bandos diferentes, no entiendo cómo podían estar juntas sin tener batallas navales de por medio...
@Silver: Tú y los demás disfrutando del monstruo marino mientras que yo me estoy muriendo. No es justo...

. A ver qué nos dejas porque, o a lo mejor fueron las prisas de leerlo rápido, o es que como siempre me deja más intrigado que con dudas resueltas. Eso sí, a tender más camillas para los heridos

.
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Publicado: Mié Oct 29, 2008 12:19 pm
por Terreis
Vamos a comentar:
@Long_Jhon: Bueno, Bueno

Definitivamente tienes que cuidarte, esas voces no son normales,xd. Te sugiero que te entregues a la Marina donde estoy yo, te prometo que te trataremos muy bien y esas voces se irán. Bueno ahora fuera coñas. Tú si que sabes captar la atención de la gente, tenerla en ascuas y hacer que se estrujen las neuronas con hipótesis y más hipótesis. La batalla esta muy narrada no se hace pesada y se lee requetebién, además no es la típica batalla de dos guantazos al malo y te mató, aquí se puede apreciar que las pasáis canutas.
Espero con ansias en siguiente relato
PD: parece que debo hablar para las piedras y nadie me hace caso

estoy esperando descripciones y apodos de algunos...si esto sigue así ateneros a las consecuencias

Me lo inventare todo
