Mitología Nórdica.
Parte V: Yggdrasil.
Su nombre puede significar “Corcel de Odín” ya que
Ygg (El Temible) era uno de los muchos nombres por los que se le conocía a este Dios. Y es su “corcel” en cierto modo ya que Odín se colgará de él en sacrificio a sí mismo, para obtener la sabiduría de la fuente de Mimir a cambio de uno de sus ojos.
Sobre los lugares de
Yggdrasil, mucho hay descrito por
Snorri y otras fuentes: en el
Gran Fresno es donde se reúnen
Los Dioses, su lugar sagrado. Es el mayor de los árboles, sus ramas llegan más allá del cielo y cubren todos los mundos. Bajos sus tres raíces habitan los
Gigantes del Hielo, que ocupan el lugar donde en otros tiempos estuvo el Gran Agujero,
Ginnungagap, y el Mundo de la Tinieblas,
Niflheim; con un gran manantial llamado
Hvergelmir (Hervidero de Géiseres) de donde proceden sus nueve ríos: Frío, Dolor del Combate, Corriente Fiera, Viento Poderoso, Peligroso, Tormenta, Sorbedor, Loba, Ancho y Relampagueante. Aquí habitan serpientes y dragones.
En una de las raíces está la fuente de la sabiduría de
Mimir; y en ella están ocultas la sabiduría y el conocimiento. Mimir se llama el dueño de esa fuente y está lleno de ciencia porque bebe de ella. La raíz que llega al cielo alcanza el centro de
Asgard, y debajo de ella se encuentra la fuente de
Urd, donde Los Dioses imparten justicia. Ellos llegan hasta allí cruzando el puente
Bilfröst o
Bilröst, pues se llama de ambas formas, "Titilante Camino" o "Camino que dura un solo instante". Van a caballo, y sus corceles se llaman:
Sleipnir (Deslizante), el de Odín, que tiene ocho patas; los otros son Alegre, Dorado, Deslumbrante, Crines Plateadas, Crines Doradas, Pies Ligeros, Corredor Ardiente, Cascos Tapados y Nervudo.
El
Bilfröst tiene tres colores (En antiguo nórdico no había nombres para los siete colores que nosotros definimos en el arcoíris), uno de ellos el rojo del fuego, pues el puente está en llamas, para impedir que
Los Gigantes puedan llegar a Asgard. Para algunos, el puente es una representación del Arcoíris, para otros es de la Vía Láctea o incluso Auroras Boreales.
En un palacio, al lado de la fuente de
Urd, hay tres doncellas que rigen los destinos de los Humanos. Se llaman
Urd (Lo que ha pasado),
Verdandi (Lo que está pasando) y
Skuld (Lo que ha de pasar). A las tres, y a otras muchas como ellas, se las conoce como
Nornas; que puede significar “Tejedoras” o “Las que hablan en murmullos”. Los griegos hablaban de tres
Moiras y los romanos de tres
Parcas, con rasgos parecidos a las
Nornas: son de aspecto desgradable y horrendas, y deciden que le sucederá a
Dioses y Hombres. Quizás por su aspecto y el miedo al destino,
Norna acabó convirtiéndose en otro nombre para bruja en el islandés actual.
Cada persona al nacer recibe la visita de las tres
Nornas, que modelarán sus días. Unas son buenas, y otras lo son menos, y así serán los destinos de cada uno. Cada estirpe tiene sus propias
Nornas: Elfos, Enanos, Dioses… Ellas pertenecen a la estirpe de
Los Gigantes como se cuenta en la
Profecía de la Vidente, al recordar el final de la Época Dorada (dicha época puede referirse a la época anterior a
Vendel, es algo muy frecuente en las religiones):
Hasta que un día,
muy poderosas,
desde su mundo,
tres gigantas llegaron.
Sobre las ramas del fresno hay un águila sabia, y en su cabeza un halcón. Una ardilla de nombre
Ratatosk (Diente Raedor) sube y baja por el fresno llevando infamias del águila a
Nidhögg (El que golpea con odio), el horrible dragón que habita entre las raíces y que al final de todo se alimentará con la sangre de los muertos. También hay cuatro ciervos que mordisquean las ramas, y las
Nornas toman agua y barro de su fuente y rocían al árbol para que no se seque y garantizar su longevidad. Y el agua de la fuente de
Urd es tan sagrada que todo lo que toca se vuelve brillante y luminoso; los cisnes son blancos porque se alimentan de ella, y de la misma brota miel para las abejas.
Sobre el pozo de Urd
siempre verde se yergue.
Mucho se ha debatido sobre el origen (germánico o no) y sus relaciones con otros árboles sagrados de otras culturas. Seguramente todos los pueblos germánicos, e incluso los más antiguos indoeuropeos, poseían el concepto de un árbol sagrado que enlazaba el mundo subterráneo y el celestial. Uno de los ejemplos más conocidos, y discutidos al parecer, es el
Irminsûl (Gran Columna) sajón, que seguramente estuvo en la actual ciudad
Marsberg (antigua Eresburg) donde
Carlomagno hizo destruir un templo germánico en el que se alzaba esa “gran columna”. Se trataba seguramente de un santuario y la columna era, según se cree, un enorme tronco de árbol, al parecer, un fresno.
Otros estudiosos relacionan
Yggdrasil con el Árbol del Mundo de los
Sámi o
Lapones, lo que permitiría unificar lo expuesto en el apartado de anterior de
Los Gigantes y explicaría por qué las
Nornas cuidan el árbol. Seguramente debieron de existir multitud de árboles sagrados en las distintas aldeas y granjas nórdicas y germánicas. En la India indoeuropea, el propio
Buda nació, según la tradición, al lado de un gran árbol.
Muchos topónimos por toda Escandinavia se forman con términos referidos a árboles y, muy especialmente, con los fresnos. Todo parece indicar que el
Gran Fresno fue algo más real que algo meramente simbólico; y lo cierto es que un árbol puede sorprender por su tamaño, fortaleza, utilidad y longevidad.