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- Capítulo 1: De compras
Una cosa que tachar de su lista, una cosa menos a conseguir. Ya tenía lo principal, tan sólo restaban las cosas superficiales. Se puso en camino de nuevo esperando que su inseparable compañero el azar pusiera delante de él algún método mediante el que conseguirlas. Hasta ahora nunca le había fallado y hoy no fue menos. Después de bajar paseando por la calle apenas minuto y medio vio a un grupo de cuatro hombres estaba zascandileando en una esquina. Eran de todas las tallas y, si bien todos tenían en común cierto tatuaje en su brazo izquierdo, su aspecto era de lo más diverso. El tatuaje en cuestión era un ratón verde, una elección un tanto cuestionable para demostrar la fiereza de una tripulación pirata, adscripción que sin duda ostentaba el grupo. Resultaba evidente tanto por las botellas de ron vacías tiradas por el suelo como por las sonoras risotadas y las indecentes interpelaciones a las lindas mozas que pasaban delante de ellos. Uno de ellos llegó incluso a perseguir a una chica pelirroja con trenzas unos metros calle abajo. Sin embargo, ya fuera por el efecto del alcohol en sangre o porque realmente la chica era demasiado rápida para él, cejó en su empeño y volvió hacia sus compadres con una expresión de falso abatimiento, lo que provocó un estallido de carcajadas entre los otros tres.
A medida que se acercaba a ellos su alegría iba en aumento, puesto que poco a poco se daba cuenta de que entre todos, reunían gran parte de las cosas que iba buscando. El primero que percibió su presencia fue el más pequeño de todos ellos, que se encontraba sentado encima de un barril y recostado contra la pared. Éste tardó apenas un segundo en susurrar algo a sus compañeros, quienes a su vez no dudaron en darse la vuelta para mirar al extraño nudista. Esto era lo más cercano a una invitación que iba a encontrar, así que se acercó con pasos relajados al grupo. Se habían colocado en fila contra la pared de forma que el nudista pudo ver claramente todo lo que llevaban encima. Sin duda, era lo más parecido a ir de compras que había tenido en el último mes, por lo que no pudo evitar esbozar una sonrisa y sacudir levemente la cabeza.
--¿Te has perdido, chico? –preguntó socarronamente el bajito desde su posición “elevada” en el barril. No debía de medir mucho más de metro y medio, aunque era bastante musculoso. Para compensar su reducida estatura parecía haber decidido que su peinado lograra lo que su cuerpo no podía. Una columna de pelo verde de cerca de dos palmos de altura se erigía desafiando a la gravedad desde su cabeza, que por lo demás estaba afeitada del todo. Vestía una camiseta a rayas blancas y negras y llevaba unos machetes al cinto. Sus pantalones bombachos acababan en unas botas de caña alta con punta de acero.
La ropa del hombrecillo no le cabría y sus armas tampoco eran su elección favorita, así que le desechó de inmediato. Se siguió acercando mientras observaba detenidamente al resto del grupo. El que se encontraba más a su izquierda era un gigantón negro de más de dos metros. Su cabeza estaba afeitada al cero y tenía unos brazos enormes que acababan en unas manazas aún más desproporcionadas. Resultaba de lo más cómico verle fumar unos cigarrillos que, o bien quedaban aplastados por su descomunal fuerza, que parecía incapaz de controlar, o porque sus grandes dedos no le permitían acabar el cigarrillo sin quemarse. La imagen le recordó claramente a un gorila ocupado con un acertijo superior a su capacidad. De este tipo sólo podría sacar los cigarrillos, ya que la ropa era demasiado grande. Justo al otro lado había un espadachín gordinflón mostraba su katana orgullosamente, aunque por la pose y el aire a su alrededor era bastante dudoso que supiera cómo manejarla. Iba vestido intentando imitar el estilo de los grandes maestros de las Islas Orientales del East Blue, pero a los ojos de un experto era poco más que un disfraz, puesto que mezclaba sin ningún sentido símbolos de escuelas distintas de kenjutsu. Si su amigo Masaka estuviera presente, o bien moriría de vergüenza o la cabeza de aquel bufón no duraría medio segundo sobre sus hombros. Al centrar su vista en el último de ellos, el que se encontraba junto al bajito del barril, vio que le había tocado el premio gordo. El tipo en cuestión era de su talla y vestía una chillona camisa de manga corta con estampado de flores y unos raídos bermudas. El calzado eran unas simples alpargatas, aunque resultaban más que suficiente. Sin embargo, lo que realmente llamó su atención era la pistola que llevaba enfundada al cinto. Parecía robusta y bien equilibrada y los ornamentos, si bien tal vez un tanto excesivos, no carecían de cierto gusto. Ya había visto todo lo que quería, era hora de ir de compras.
--Buenos días, caballeros –comenzó a decir con excesiva lisonjería y un acento fingido de la isla de Rivia cuando estuvo a su altura-. Preciosa mañana ¿no es cierto? Disculpe… ¿caballero? ¿Sería usted tan amable de prestarme un cigarrillo? –inquirió cortésmente al gigantón. Éste no supo muy bien cómo contestar, pero el bajito, que parecía ser el líder del grupo, le dijo que lo hiciera divertido por la situación.
--¿Qué es lo que le trae por aquí esta preciosa mañana, caballero? –preguntó el hombrecillo imitando el acento de su interlocutor, lo cual provocó otro estallido de carcajadas entre sus compañeros.
El hombre desnudo dejó que el gigantón le encendiera el cigarrillo y exhaló una gran bocanada de humo antes de dirigirse al tipo con la pistola, ignorando claramente al líder del grupo.
--Disculpe, caballero ¿dónde adquirió esa pistola de tan excelente factura?
El gesto no sentó nada bien al del peinado extravagante quien le echó una mirada desafiante ¿quién demonios era este pervertido para ignorarle? Se había dirigido a él en primer lugar para humillarle y ahora era este mendigo loco el que pretendía burlarse de él.
--Oye, amigo ¿dónde te has dejado tus cosas? ¿O es que acaso has salido de casa con mucha prisa? –volvió el canijo al ataque.
--Oh, gracias por la apreciación, caballero –contestó el pervertido con su mismo acento fingido. No podía evitarlo, le salía demasiado bien y estos cuatro payasos eran perfectos para pasar un buen rato riéndose de ellos-. No lo había notado. Desde luego no puede escapársele nada a su sagaz ojo, señor. Prometo enmendar la situación lo antes posible si es que la situación le incomoda.
--No más de lo que pueda incomodarte a ti. Se ve que el frío debe afectarte –comentó distraídamente mientras miraba a la entrepierna del extraño turista- ¿o es que tal vez ese es tu estado natural? –el chiste fue seguido de un nuevo estallido de carcajadas.
--La verdad es que no sabría decirle… Pero tal vez usted me lo podría explicar, caballero ¿es ésa su estatura normal o se ha visto afectado por el frío?
La conversación prosiguió de manera fluida aunque tensa en medio de tantos insultos velados. Los cuatro payasos intentaban reírse de él, pero no conseguían humillarle, puesto que él aprovechaba cada ocasión que le brindaban, que no eran pocas, para burlarse de ellos haciéndose el turista despistado. A cada broma la hostilidad iba en aumento, sobre todo por parte del bajito. Sin duda eran unos aficionados.
--¡Ya sé quién eres! –exclamó súbitamente el pistolero- ¡Eres ese tipo al que Gomuro despellejó ayer!
El resto del grupo se acercó para estudiar su cara más detenidamente y a todos les cambió la expresión casi al unísono, seguido de un “¡Es verdad!” casi instantáneo. Parecía que los cuatro pardillos le habían reconocido, ya no tenía ningún sentido seguir con el numerito del excéntrico nudista de Rivia. A partir de ahora había que ponerse a trabajar. Llegaban las verdaderas compras.
--Sí, puede que jugara anoche con el tal Gomuro. Nunca recuerdo bien los nombres –dijo tranquilamente con su voz normal mientras daba una nueva calada al cigarrillo.
--De él sí te acordarás. Es un tío enorme, del tamaño más o menos de mi amigo –explicaba alegremente el bajito, que volvía a llevar la voz cantante del grupo, al tiempo que señalaba al gigantón a su derecha-. Lleva barba y tiene pelo por prácticamente todo el cuerpo, como si fuera una especie de monstruo. Su fuerza también es asombrosa, es capaz de levantar un mástil por encima de su cabeza. Su recompensa es de 22 millones de beries. Sin duda es el tío más peligroso de por aquí, tienes suerte de seguir vivo –siguió comentando el retaco. Tras unos instantes de duda añadió:- En un futuro no descarto matarle para cobrar su recompensa para hacerme más famoso. Así me convertiré en Nezu Midairo, el Matabestias.
Este último comentario fue recibido con algunas miradas de pavor de sus compañeros. Sin embargo, todos ellos asintieron aprobatoriamente, como si de verdad pensaran que tenía alguna oportunidad de acabar con el mencionado portento de la naturaleza. Al ver la reacción de sus compañeros, el tal Nezu se sintió más respaldado e hinchió el pecho. Pero para el pervertido este comentario representó su oportunidad definitiva, de forma que decidió rematar la jugada.
--Pues a mí no me parece tan impresionante… Y mucho menos si un tipo como tú puede acabar con él.
--¡¿Pero acaso sabes quién soy?! –el ratoncito se echó hacia delante en el tonel de forma que apenas quedó un palmo entre su cara y la de su interlocutor- ¡Soy O-Nezu Midairo-sama! ¡Mi cabeza vale 6 millones de beries!
--Chico… algún día aprenderás que eso de las recompensas no es más que una chorrada –le dijo su interlocutor tranquilamente mientras daba una nueva calada y guardaba el humo-. Los verdaderos piratas, o lo que sea… Las leyendas nacen en el mundo real, no sobre raídos carteles de la Marina.
--¡No sabes lo que dices! ¡Seguramente tú ni tengas recompensa! ¡Eres un mendigo asqueroso!
--¿Acaso no has leído al Capitán Usopp? ¿No conoces la historia de Monkey D. Luffy? ¿Y la de Kurohige? Todos ellos pusieron en evidencia el sistema de recompensas del Gobierno Mundial. Yo mismo he visto a tipos sin recompensa encargarse de gente con el doble de recompensa que tú.
--¿Sí? Me parece que tú no eres quién para hablar –le advirtió Nezu mientras se incorporaba sobre el tonel y hacía un gesto imperceptible al gigante. Éste se situó detrás del hombre desnudo, quien no hizo ni un gesto y se quedó mirando tranquilamente a su interlocutor.
--Esto no tiene porqué acabar así. Sólo quiero saber donde habéis comprado vuestras cosas.
El retaco del peinado extravagante ignoró la advertencia e hizo una señal al gorila, quien intentó sorprender al nudista atacándole por la espalda, pero éste ya estaba preparado. Lanzó el cigarrillo por encima de su hombro apuntando sin mirar al ojo del gigantón. Como siempre, acertó a su objetivo. El gigante retrocedió sorprendido soltando alarido de dolor y sorpresa. La mejor estrategia era separar al grupo antes de que se abalanzaran sobre él y así poder ir acabando con cada uno de ellos por separado. Antes de que el bajito pudiera reaccionar, el pervertido destrozó el barril de una patada, de manera que el retaco empezó a caer con cara sorprendida. Sin embargo, no llegó a tocar el suelo, pues su oponente consiguió agarrarle en el aire y girando sobre sí mismo lo envió volando contra el gigantón que todavía estaba recuperándose de la colilla en el ojo. El impacto hizo que ambos salieran empujados unos metros y cayeran al suelo.
El tipo de la katana empezó a desenfundar su arma, pero no contaba con la velocidad de su rival, quien sujetó el mango de la espada con la mano derecha, impidiendo así que pudiera blandirla, y le propinó un fuerte gancho de izquierda que lo derribó. Por su parte, el pistolero pagó caro haber adornado tanto su pistola. El peso de los ornamentos le impidió desenfundar todo lo deprisa que debía, dándole así tiempo al pervertido a colocarse delante de él después de haberse encargado de sus compañeros. Justo cuando había conseguido apuntar su arma al pecho de su enemigo, éste le agarró de la muñeca y desvió la pistola hacia arriba. El atronador sonido del disparo fue testigo de su fracaso. Lo siguiente ocurrió en apenas un segundo, el tipo le empujó contra la pared y le propinó un puñetazo en el diafragma, dejándole sin aliento. Además creyó oír cómo la pared de piedra a su espalda se rompía un poco, pero no tuvo tiempo de confirmarlo, pues acto seguido volaba por los aires hasta que su espalda volvió a impactar con una superficie dura. Delante de sus ojos estaba el cielo azul de media mañana, por lo que debía de estar tirado en el suelo. En ese mismo momento se dio cuenta de lo mucho que le costaba llenar sus pulmones de aire y cuando más necesitado estaba, apareció en su campo de visión la cara amenazante de su enemigo.
--Tú quédate ahí. No quiero que se manche mi ropa –le susurró oscuramente. Le pareció un buen consejo. Por ahora se concentraría en recuperar el aliento.
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La camisa no le quedaba mal del todo, tal vez un poco ancha. Acercó su cara al escaparate para poder verse mejor y limpiarse la suciedad que tenía por la cara después de haber dormido a la intemperie. Se peinó un poco su pelo moreno intentando que esos malditos rizos que siempre se ponían rebeldes por las mañanas volvieran a su sitio, pero no tuvo demasiado éxito. No se había afeitado en un par de días, pero esa barbita incipiente tampoco le desagradaba, aunque nunca parecía surtir el efecto deseado con las damas. Miró los cansados ojos azules que le interrogaban desde su propio reflejo. Su cara era un poema, definitivamente necesitaba tomar el control de su vida, pero claro, siempre podría empezar mañana.
Volvió su atención a los cuerpos desnudos e inconscientes tirados por la calle. Había perdido bastante tiempo con esta pandilla de matones. Había tendido la camiseta del gigantón sobre la calzada y en ella había colocado todas las pertenencias del grupo, mientras que todos los beries que llevaban en sus bolsillos ya descansaban plácidamente en los de sus nuevos bermudas. Esta operación había durado por lo menos cinco minutos, por lo que los marines o la guardia local no debían de andar muy lejos, así que lo mejor era marcharse rápidamente. Cogió las cuatro puntas de la camiseta, que casi parecía un manta, y las juntó de forma que funcionara como un saco. Cuando había salido corriendo calle abajo algo pareció detenerle y volvió sobre sus pasos. Se dirigió de nuevo hacia el grupo y buscó algo por el suelo… Allí estaban, los cigarrillos. Los recogió junto con el encendedor, que también andaba cerca.
--¿Cómo es posible…? –preguntó desde el suelo el canijo, que parecía haber recuperado el conocimiento momentáneamente.
--Tranquilo, son cosas que pasan. Acabas de recibir una lección de la vida. Y tampoco te ha salido tan cara –le dijo mientras sacudía levemente el hato de cosas que se había echado a la espalda-. Los carteles raídos son sólo eso, carteles.
--¿Pero tú quién eres?
--¿De verdad importa eso? Si de verdad quieres volver a encontrarte conmigo, búscame ¿Quién sabe? Puede que esos estirados de los marines hasta conserven mi viejo cartel –comentó despreocupadamente mientras sacaba un cigarrillo de la cajetilla y seguía bajando la calle.
Después de un despreocupado paseo llegó a la armería. No era un edificio demasiado lujoso, pero desprendía un cierto aire de vetusta elegancia. El pistolero le había dado esta dirección entre quejidos de dolor, precisando que era una de las mejores armerías de la ciudad y la de precio más asequible. El chirrido de los goznes quedó rematado por el dulce sonido de una campanita al abrir la puerta. En la sombría tienda había un silencio sepulcral, el cual se hizo más evidente aún con el eco de los pasos del nuevo cliente. Una fina capa de polvo cubría todas las superficies del local. En las vitrinas pudo ver armas de todas las épocas y estilos: desde rifles de precisión hasta tirachinas, pasando por revólveres, trabucos y otras muchas que aun a él le costó reconocer. Todas ellas descansaban tranquilamente en lo que parecía ser su sitio natural desde hacía siglos. Lo mismo ocurría con la arrugada figura sentada detrás el mostrador, la cual le saludó con una voz de ultratumba, similar al sonido de un ataúd al abrirse:
--Buenos días, caballero ¿Puedo ayudarle en algo?
El viejecito le miraba desde detrás de sus anteojos de montura de hojalata. Sus ojos eran apenas dos finas líneas, sin embargo, una luz en ellos contrastaba con la imagen decadente que desprendía el resto de su cuerpo. Su pelo sucio y canoso estaba recogido en una cola de caballo y su larga barba de chivo tampoco había sido lavada ni peinada en bastante tiempo. Vestía una bata de franela que lucía tan vieja como él y cuyo único objetivo parecía ser cubrir un cuerpo lleno de manchas de vejez, las cuales se podían seguir percibiendo en sus huesudas manos. Un rayo de luz mortecina proveniente de una rendija de una ventana tapiada caía suavemente sobre la figura, lo que le confería un aspecto de paz interior cercano a la santidad.
--Buenos días tenga usted, señor –contestó el cliente-. Me han informado de que su tienda es la mejor del ramo en esta ciudad ¿es eso correcto?
--Supongo que depende de lo que ande buscando…
--Me gustaría adquirir una pistola –explicó el cliente mientras extendía el contenido del hato que llevaba a la espalda sobre el suelo-. Lo mejor que pueda conseguir por esto… y esto –completó la frase mientras echaba el dinero que llevaba en los bolsillos sobre el mostrador.
--¿Y por qué querría usted comprar una pistola? –le preguntó el viejecito mientras contaba el dinero con los ojos desde su posición sin necesidad de tocarlo.
--Vivimos en un mundo muy peligroso. Uno ha de estar preparado para defenderse.
--Creo que no me ha entendido –comentó el armero mientras levantaba la vista del dinero y clavaba sus astutos ojos en los de su nuevo cliente- ¿Por qué querría usted comprar una pistola? No creo que la necesite siendo quien es y haciendo lo que puede hacer.
El cliente sonrió. El resplandor en los ojos del anciano hizo evidente que le había reconocido. No esperaba que le fueran a reconocer en esta ciudad, asustada de un tipo que, según los rumores, podía levantar un mástil sobre su cabeza, lo cual seguramente ni siquiera sería cierto. Sin embargo, parecía que este viejecito era una caja de sorpresas.
--Verá… no es que me encante usarlas, pero nunca está de más ser precavido y llevar una. Hay veces en que las fuerzas te fallan y para llegar realmente lejos hemos de confiar en la pólvora y la mecánica.
--Eso se ajusta más a lo que he oído hablar sobre ti –dijo el anciano con una sonrisa en los labios. Se comenzó a levantar lentamente y a examinar los objetos esparcidos por el suelo-. Con todo lo que has traído… te podría ofrecer un arma de este estante –explicó mientras señalaba perezosamente a una vitrina a su espalda-. No obstante, enseguida te darías cuenta de que te estaría timando y me pedirías acertadamente de las que tengo a mi izquierda.
El viejo parecía conocer su negocio como el que más. Las primeras pistolas que le había ofrecido eran un engañabobos, grandes y brillantes, algunas de ella con muchos adornos, muy parecidas a la que se encontraba tirada a sus pies. El segundo grupo de pistolas eran mucho más funcionales y tenían una línea elegante. Sin duda no eran malas armas y, de acuerdo con sus estimaciones, el precio sería ajustado con lo que podía ofrecer. Pero el tendero le guardaba una sorpresa:
--No obstante, para un experto como tú, tengo una sección especial –dijo el anciano mientras le invitaba a seguirle a la trastienda-. Estas armas no se las he ofrecido a alguien en mucho tiempo, pero por honrar a mi tienda con la presencia de una celebridad como tú, estoy dispuesto a hacer una excepción.
--Disculpe, abuelo. Pero mis días de gloria han pasado, si es que alguna vez los tuve. Si sigue diciendo cosas así va a hacer que me sonroje.
--Paparruchas –dijo el viejo mientras sacudía la mano como si intentara apartar un molesto moscardón-. San D. Man, siempre serás quien eres, por mucho que intentes esconderlo. Puede que la Marina no te haga caso, o incluso que te haya olvidado, pero los que de verdad sabemos de estas cosas, lo viejos lobos, siempre te hemos tenido en nuestras miras, desde que empezaste. Sabemos de lo que eres capaz y no dejaremos que alguien como tú caiga en el olvido.
San D. Man sacudió levemente la cabeza. El viejo sonaba como su madre hacía tiempo, aunque el discurso era diametralmente opuesto. Entraron en un desordenado taller donde había cientos de objetos tirados por el suelo, algunos de ellos eran partes de armas, otros, herramientas exóticas, aunque muchos de ellos eran pura chatarra. El anciano se movió ágilmente en medio de aquel caos hasta llegar a un banco de trabajo. Su cliente consiguió alcanzarle no sin dificultad y se puso a su altura. Cuando ambos estuvieron ante la mesa, el tendero comenzó a sacar un repertorio de objetos de amplitud similar a los que se encontraban tirados por el suelo y los fue depositando cuidadosamente sobre la superficie de trabajo. Si bien estas partes nuevas eran de lo más diverso, todas eran de una factura excelente.
--De acuerdo, hagamos un trato –comenzó a explicar lentamente el vejete mientras miraba al joven a los ojos-. Como seguramente puedes apreciar, la calidad de estas partes es muy superior a la del resto de armas que tengo en la tienda. Por ser tú, estoy dispuesto a que con estas partes construyas tú la pistola que quieras y a cambio yo me quedaré con las baratijas que has traído. Si de verdad estás tan oxidado como dices, saldré ganando, porque te habrás hecho un cacharro que no sirve para nada. Pero si sigues siendo tú, habrás conseguido el mejor trato de tu vida ¿conforme?
La única respuesta que recibió fue un encogimiento de hombros y un “no puedo negar que me guste el riesgo”. Man estudió detenidamente cada una de las partes, las palpó, miró y escuchó con el cuidado de un cirujano. Poco a poco las fue ensamblando bajo la mirada atenta y crítica del tendero, el cual no se movió ni un ápice durante el proceso. Finalmente, el joven tuvo entre sus manos lo que para él era la mejor arma que podía conseguir. Era un revólver de seis balas, su línea era elegante y carecía de todo lujo innecesario, lo que la hacía un arma ligera y manejable. Se la pasó hábilmente de una mano a otra y la hizo girar sobre la palma de sus manos y con el dedo.
--¿Quieres probarla? –preguntó el anciano.
--No hace falta. Lo hecho, hecho está. Además ya le he dicho que me gusta el riesgo –respondió el joven con una sincera sonrisa.
Ya tenía todo lo que necesitaba para ponerse en marcha, ahora sólo necesitaba un destino. En ese momento vio el viejo periódico tirado cerca de la mesa de trabajo junto a un montón de chatarra. La foto en la portada le resultaba familiar, así que no pudo evitar cogerlo del suelo y leer el titular:
ATONAR EN LLAMAS
EL TERRIBLE LONG JHON SILVER Y SU TRIPULACIÓN PODRÍAN ESTAR IMPLICADOS
Ahí estaba la respuesta a su búsqueda. El destino volvía a hacerle caso y le había puesto una meta justo delante. Al leer el artículo no pudo evitar que viejos recuerdos invadieran su mente. Imágenes de su infancia corriendo por calles embarradas huyendo de sus amigos o peleando amistosamente, siempre jugando a “piratas y marines”. Un viejo bote atado precariamente a un muelle aún más decrépito. Libros de aventuras, noticias en el periódico sobre aventureros como el temible Yasopp, el asombroso Sogeking y otros grandes tiradores, sobre todos los que destacaba el gran Capitán Usopp, el orgulloso guerrero de los mares que enorgullecía a los mismísimos habitantes de Elbaf.
El viejo Long Jhon Silver era un nombre que pertenecía a aquella época y entre aquellos nombres tan ilustres. Había oído rumores de su regreso, pero ésta era la primera noticia al respecto que llegaba a sus oídos. Siempre se había preguntado si estaba a la altura de grandes hombres de mar como los Outlaws y el destino le había dado la oportunidad de comprobarlo. Por primera vez San D. Man había encontrado un verdadero desafío al que hacer frente. Pero ¿cómo podría comprobar si de verdad estaba a la altura de leyendas vivas como ellos? ¿Debía unírseles y demostrar de lo que era capaz? ¿O tal vez debía enfrentarse a ellos?... Sólo había una manera de dilucidarlo.
--Oye, abuelo ¿no tendrás un bery?
Continuará…
Historias Piratas, Volumen3.
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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Ya llego con mi segundo aporte. Siguiendo los consejos de algunos compañeros escritores he procurado que este capítulo sea más descriptivo y extenso (para mi gusto me he pasado, que soy de cosas más cortas, será la vaguería o el ritmo de vida moderno
).
(<--tenía que usarlo XD).
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Última edición por Sandman el Dom Nov 30, 2008 2:53 am, editado 1 vez en total.


Me has conocido en un momento extraño de mi vida
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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Hacia tiempo que no posteaba por aquí. Aun no he acabado mi relato, ayer termine el nuevo fic que andaba creando. Ahora que estoy desenredada me pondré a terminarlo, pero antes a comentar:
Rido: al fin te vemos el pelo, que ya pareces silver
un relato normal, sin mucho relevancia ni acontecimientos grandes
, pero eso no quite que este bien para leer.
@Kuro: Una Historia interesante y emocionante, sobre todo el duelo y sin duda el final. Me esta gustando Seriryu, me recuerda un poco a Mihawk.
@Sandman: Bienvenido a bordo. Tu historia esta bien en si, solo hay una cosa que no me acaba que es lo de caballero, repites mucho esa palabra. Por lo demás todo bien. ah y mi enhorabuena por leerte todas el tocho de historias
por que anda que no hay.
Rido: al fin te vemos el pelo, que ya pareces silver
@Kuro: Una Historia interesante y emocionante, sobre todo el duelo y sin duda el final. Me esta gustando Seriryu, me recuerda un poco a Mihawk.
@Sandman: Bienvenido a bordo. Tu historia esta bien en si, solo hay una cosa que no me acaba que es lo de caballero, repites mucho esa palabra. Por lo demás todo bien. ah y mi enhorabuena por leerte todas el tocho de historias

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Ramsus
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Dios! Terminé!
Bufff... madre mía. En serio, no tenéis ni idea de la tortura que ha supuesto para mí acabar mi último relato. Y no porque no me haya gustado escribirlo, que lo ha hecho y mucho, si no por lo tremendamente ocupado que he estado durante estos días. Lo siento muchísimo, de veras. Me siento en parte responsable del bajón que ha pegado este tema, pero con mi nuevo relato espero que se reactive. Y, como siempre espero que os guste y que no os importe que sea laaaargo.
Allá vamos:
Ahora podré dedicar el resto del fin de semana en leerme los relatos que he dejado atrasados y volver a ponerme al día.
Osin, ya he leído el tuyo pero aún no te he mandado mis comentarios. A ver si mañana por la mañana lo dejo echo y publicas tú también (estás a tiempo de cambiar algo si crees que "rechina" con este relato, pero creo que no).
Allá vamos:
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Ahora podré dedicar el resto del fin de semana en leerme los relatos que he dejado atrasados y volver a ponerme al día.
Osin, ya he leído el tuyo pero aún no te he mandado mis comentarios. A ver si mañana por la mañana lo dejo echo y publicas tú también (estás a tiempo de cambiar algo si crees que "rechina" con este relato, pero creo que no).
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Indecisión o vagancia
-diablos, al parecer ultimamente estoy muy famoso, ya que me han nombrado en dos excelentes historias...No sé si alegrarme o preocuparme, ya que parece que el mundo vendra a por mí.
@ Kuro: Muy buen capitulo, algo alejado del anterior, pero no por eso menos bueno. Ya me entro la curiosidad por saber de verdad que es lo que pasa con Seiryu, me ha gustado su manera de describir sus actos, ideal para un noticiero.
@ Sandman: Que puedo decir, excelente, un gran capitulo donde además nos deleitas con un excelente estilo para describir y representar la acción. Muy potente y directo. Por que sospecho que pronto nos encontraremos?.
@ Ramsus: Simplemente genial, me ha encantado el que hayas incluido a sakuragi y que hayas enlazado este capitulo tuyo con aquel de Ghorrhyon, simplemente genial. ¿empiezo ya a desarrollar un delirio de persecución?
Bueno, luego de comentar estos excelentes capitulos debo disculparme, ya que el mio se retrasara de nuevo, si porque a pesar de que lo tenia listo, hay algo que aún no me convence, así que lo reescribiré para ver si logro darle esa esencia que me esta faltando. Saludos a todos y nos leemos.
@ Kuro: Muy buen capitulo, algo alejado del anterior, pero no por eso menos bueno. Ya me entro la curiosidad por saber de verdad que es lo que pasa con Seiryu, me ha gustado su manera de describir sus actos, ideal para un noticiero.
@ Sandman: Que puedo decir, excelente, un gran capitulo donde además nos deleitas con un excelente estilo para describir y representar la acción. Muy potente y directo. Por que sospecho que pronto nos encontraremos?.
@ Ramsus: Simplemente genial, me ha encantado el que hayas incluido a sakuragi y que hayas enlazado este capitulo tuyo con aquel de Ghorrhyon, simplemente genial. ¿empiezo ya a desarrollar un delirio de persecución?
Bueno, luego de comentar estos excelentes capitulos debo disculparme, ya que el mio se retrasara de nuevo, si porque a pesar de que lo tenia listo, hay algo que aún no me convence, así que lo reescribiré para ver si logro darle esa esencia que me esta faltando. Saludos a todos y nos leemos.

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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Antes de nada, me alegra que os haya gustado el capitulillo. El de Ramsus no me lo leeré después del expocómic, que ahora me voy a zampar y saldré para allá.
@Alira: ¡Gracias por recibirme a bordo (ex) Almiranta! Ha costado leerse todo, pero lo he hecho con más que gusto gracias a la calidad de las historias. En cuanto a lo de "caballero", ésa era mi intención, que fuera redundante XD. El tipo se está burlando de lo refinados que son los de Rivia (tomando a Geralt como ejemplo) y el otro le imita. En fin, chorradas que se le ocurren a uno
@LJS: Me alegra que te guste la historia... En cuanto a lo de vernos... ¿quién sabe? El mar depara muchas sorpresas
@Alira: ¡Gracias por recibirme a bordo (ex) Almiranta! Ha costado leerse todo, pero lo he hecho con más que gusto gracias a la calidad de las historias. En cuanto a lo de "caballero", ésa era mi intención, que fuera redundante XD. El tipo se está burlando de lo refinados que son los de Rivia (tomando a Geralt como ejemplo) y el otro le imita. En fin, chorradas que se le ocurren a uno
@LJS: Me alegra que te guste la historia... En cuanto a lo de vernos... ¿quién sabe? El mar depara muchas sorpresas


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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Creo que voy a comentar.
@Ramsus: Me quito el sombreto contigo. Una excelente narración, acompañada toda ella con una dosis de muy buena batalla entre el Pirata gigante Sakuragi vs. Vicealmirante Ramsus.
Pero sin duda de todo la historia en si me quedo el final. El último trozo me ha tramistido una sensación de impotencia, de pena y de ver lo que echo con ese personaje que se me han quitado las ganas de volver a matar a mis personajes. Te prometo que me ha dado una pena tremenda y he puesto hasta pucheros
En fin haber como se lo toma Bassabel.
@Ramsus: Me quito el sombreto contigo. Una excelente narración, acompañada toda ella con una dosis de muy buena batalla entre el Pirata gigante Sakuragi vs. Vicealmirante Ramsus.
Pero sin duda de todo la historia en si me quedo el final. El último trozo me ha tramistido una sensación de impotencia, de pena y de ver lo que echo con ese personaje que se me han quitado las ganas de volver a matar a mis personajes. Te prometo que me ha dado una pena tremenda y he puesto hasta pucheros

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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Comentemos...
Ramsus: Grandiosos los puntazos de Saku. Y épica la batalla entre ambos hombres. Y mira, mientras das caza a Silver, igual y puedes ir a matarme de paso, ¿no crees?
Sandman: Otro que igual está para darnos caza. Ya por fin sabemos cómo se llama y su propósito actual ya que vuelve a las andadas. Por cierto, muy bueno el juego de palabras de "nezumi".
Kuro: Viva el gore.
Es lo único que puedo decir. A ver cuál es su rumbo.
Ramsus: Grandiosos los puntazos de Saku. Y épica la batalla entre ambos hombres. Y mira, mientras das caza a Silver, igual y puedes ir a matarme de paso, ¿no crees?
Sandman: Otro que igual está para darnos caza. Ya por fin sabemos cómo se llama y su propósito actual ya que vuelve a las andadas. Por cierto, muy bueno el juego de palabras de "nezumi".
Kuro: Viva el gore.
- osin
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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Aquí estoy de nuevo con el capítulo prometido. Es un capítulo bastante especial para mi no por lo que cuenta sino por todo lo que he tenido que pasar para poder publicarlo (maldigo ese maldito virus, lo maldigo XDDD). Como no tendrá fallos, así que espero ansioso vuestros comentarios para seguir mejorando:
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Gracias Natthy ^^
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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Bueno, no se cuanto hace que no posteo capi ni digo nada. Pido disculpa pero entre trabajo, placer y negocios he andado liado. No obstante, he aqui el cuarto capitulo de mi personaje. Aviso que hago referencias spoilerantes sobre cierto pjs (Hablado con ellos, por descontado) asi como mostrar que ha sido del gran Sogeking. Lo dicho:
- Spoiler: Mostrar

Re: Historias Piratas, Volumen3.
@Terreis: Así que has vuelto a los orígenes con el nick... Espero que eso no signifique una nueva vuelta de tuerca y que Alira resucite de las entrañas del mar para volver a ser Terreis, refundar los Dark Hunters y dejar a Ghorry como un idiota por haber dicho que sí, que era definitivo... ¿O realmente lo espero? No... No lo espero. Sería una vuelta de tuerca demasiado chunga... Bueno, ya me pasaré por tu otro fic en cuanto tenga un momento libre ^^
Ahora a comentar:
@Kuro: Creo que la sangre, las espadas y las escenas de acción son a ti lo que a mí los historiadores, los enigmas del pasado y... ya, creo que ya. De todas formas... ¿sólo un millón de Berries por eso? Bueno, hay que decir que ese asesinato no lo convierte en pirata y, por tanto, no tiene mucha importancia para la Marina, lo cual hace que la recompensa no sea tan grande como la de alguien que, como Rido, por ejemplo, ha matado a un Capitán. Aún así, 1 millón me parece corto.
@Sandman: Cuando estaba pensando que Sandman sería un buen apodo para un logia de la arena (o para un loco con el pelo teñido de rubio, una camiseta negra y una vara de pino), lo de San D. Man me ha sonado un poco forzado. No es que no me guste. Me resulta forzado (y me suena a San do kan xD). Sí, vale, que lo mío es una obviedad, pero bueno... De todas formas, el capítulo en general y el personaje en particular me han gustado mucho. Espero con ansia tus comentarios ahora que lo has leído todo y también espero ver más de las aventuras de San D. Man y de cómo vienes tras nosotros.
@Ramsus: Espectacular narración de la batalla. Sí, señor.
Y muy divertida la pelea con Sakuragi... Y ahora vendrás a por Silver... La cagamos... ¡Mamá! ¡Miedo!
@osin: La primera parte, la de las escenas alternadas, me gustó bastante más que la segunda. Aún así, todo el capítulo es increíble. Me ha encantado, quizás el que má de todos los que he leido hoy. La cosa se pone interesante. Muy interesante.
@H23: A ti ya te lo comenté ayer por MSN así que como que ya paso de comentártelo hoy. De lo que sí me he dado cuenta a posteriori es que tu descripción de la familia de Usopp choca con la que había hecho osin (sí, fallo mío por no decírtelo ayer). No mucho, pero bueno. Según esto Kaya y Usopp aún estaban sólo prometidos y en espera del primogénito... En cualquier caso... a mí me da igual xD
@Silver: Estoy preparando algo, pero todavía nada importante. En cuanto tenga más o menos preparado te lo mando por MP, a ver si te ayuda con tu atasco y si no te entorpece mucho ^^
Ahora a comentar:
@Kuro: Creo que la sangre, las espadas y las escenas de acción son a ti lo que a mí los historiadores, los enigmas del pasado y... ya, creo que ya. De todas formas... ¿sólo un millón de Berries por eso? Bueno, hay que decir que ese asesinato no lo convierte en pirata y, por tanto, no tiene mucha importancia para la Marina, lo cual hace que la recompensa no sea tan grande como la de alguien que, como Rido, por ejemplo, ha matado a un Capitán. Aún así, 1 millón me parece corto.
@Sandman: Cuando estaba pensando que Sandman sería un buen apodo para un logia de la arena (o para un loco con el pelo teñido de rubio, una camiseta negra y una vara de pino), lo de San D. Man me ha sonado un poco forzado. No es que no me guste. Me resulta forzado (y me suena a San do kan xD). Sí, vale, que lo mío es una obviedad, pero bueno... De todas formas, el capítulo en general y el personaje en particular me han gustado mucho. Espero con ansia tus comentarios ahora que lo has leído todo y también espero ver más de las aventuras de San D. Man y de cómo vienes tras nosotros.
@Ramsus: Espectacular narración de la batalla. Sí, señor.
@osin: La primera parte, la de las escenas alternadas, me gustó bastante más que la segunda. Aún así, todo el capítulo es increíble. Me ha encantado, quizás el que má de todos los que he leido hoy. La cosa se pone interesante. Muy interesante.
@H23: A ti ya te lo comenté ayer por MSN así que como que ya paso de comentártelo hoy. De lo que sí me he dado cuenta a posteriori es que tu descripción de la familia de Usopp choca con la que había hecho osin (sí, fallo mío por no decírtelo ayer). No mucho, pero bueno. Según esto Kaya y Usopp aún estaban sólo prometidos y en espera del primogénito... En cualquier caso... a mí me da igual xD
@Silver: Estoy preparando algo, pero todavía nada importante. En cuanto tenga más o menos preparado te lo mando por MP, a ver si te ayuda con tu atasco y si no te entorpece mucho ^^
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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Por que halla cambiado de nick, no significa que mi personaje lo valla hacerrido escribió:@Terreis: Así que has vuelto a los orígenes con el nick... Espero que eso no signifique una nueva vuelta de tuerca y que Alira resucite de las entrañas del mar para volver a ser Terreis, refundar los Dark Hunters y dejar a Ghorry como un idiota por haber dicho que sí, que era definitivo... ¿O realmente lo espero? No... No lo espero. Sería una vuelta de tuerca demasiado chunga... Bueno, ya me pasaré por tu otro fic en cuanto tenga un momento libre ^^
Comentemos:
@Osin: sin duda este capitulo es que el que más me a gustado, de todos los que llevas escritos. Lo de los Tenryuubitos ha sido
@H23: bienvenido de nuevo

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Gracias San Rido por favor concedido...
Sí, así es, gracias al excelente back up de mi querido amigo Rido, por fin he decidido que quitar y que poner en mi siguiente (y retrasado) capitulo. de hecho, he tomado algunas frases literales de sus sugerencias para adaptar mi especie de capitulo de relleno, que ojo, igual deja entrever alguna cosilla. Así, sin más dilación (que ya casi entero un mes sin poner nada) he aquí la bestia:
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Re: Historias Piratas, Volumen3.
Bien, creo que mi terqueza de ir a explorar cuevas en silla de ruedas o siendo cargado por alguno de los demás ha llegado hasta aquí... Ni modo, me resignaré a quedarme en cama mientras los demás se divierten...
Aunque eso sí, siento que de ese modo no podríamos seguir con el otro plan (*silba*) pero por mí mejor, ya que ahora mismo considero el otro plan bastante hortera y demasiado masoquista (si, ya saben los exploradores de qué hablo...).
Y como siempre, a pesar de lo corto que pueda parecer, nos dejas más intrigas sobre lo que le ocurre al capitán y la relación que tiene este con su segundo a bordo (me huele que pronto tendremos un flashback de ese asunto
).
Y como siempre, a pesar de lo corto que pueda parecer, nos dejas más intrigas sobre lo que le ocurre al capitán y la relación que tiene este con su segundo a bordo (me huele que pronto tendremos un flashback de ese asunto
Re: Historias Piratas, Volumen3.
Gran capi, Silver. Me alegro de que te haya servido de algo lo que escribí yo. Ahora a ver si esta tarde, ahora que ya hemos vuelto del puente, me da tiempo a terminar mi parte y así no andar muy desequilibrados (que luego nos aparecen capis de 20 páginas por ahí para compensar ausencias
). Tengo que revisar parte de la escena que ya estaba montada, que has metido unas variaciones bastante interesantes, y... luego quedamos como habíamos hablado.
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Re: Historias Piratas, Volumen3.
@ Rido: Otra vez muchas gracias, ya ves, las variaciones son porque adapte lo mio a lo tuyo y al final termino quedando eso. Así que espero que pronto subas lo tuyo, para yo poner lo mio que como dije ya lo tengo bastante avanzado. Y a ver si el resto hace acto de presencia....
Bien, a ver si se mueve más este tema...Eso, nos leemos.
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