Lo segundo, comentar sobre los capítulos que han ido saliendo:
-@ Rido: hombre ese tipo de historia siempre son necesarias para el avance de la historia, no todas pueden ser obras de arte (aunque a mí me ha gustado este capítulo). Espero leer mas pronto.
-@ Ramsus y Alira en Sabaody: tengo ya unas ganas de entrar en la isla XDDDD, podemos montar una bien grande. Eso si, de ahora en adelante me va a tocar crearme un mapa imaginario para saber como está la isla y donde estamos nosotros en cada preciso momento para no contradecirnos ^^
-@ Ghorrhyon y Alira (again) en Thriller Bark: me han encantado muchísimo los dos capítulos, tan necesarios para que no haya un desajusto temporal tremendo en la historia. Mención especial a los pasados que suele escribir el gran pájaro, los cuales adoro y envidio (ya me gustaría a mí escribir así XDDD). En cuanto a la historia de Alira Overon a subido muchos puntos en esta historia (lo de la foto me ha encantado).
-@ koraxan: solo puedo decir que es una pena que escribas cada x tiempo. Tu forma de describir los escenarios me encanta en estos capítulos (y de nuevo me sale mi envidia sana ^^). Además llevas muy bien el tema de la ceguera.
-@ Long_Jhon_Silver: los detalles a cuentagotas que has ido dando sobre tu enigmático pasado en la conversación con "la voz" de este capítulo son tan gratificante como la gran pelea que montas con el rey del Mar. Solo me queda quitarme el sombrero (imaginario claro está XDDD).
En cuanto a mí y mi nuevo capítulo ya está acabado, pero estoy esperando el visto bueno de Ramsus, que junto a Silver siempre me ayudan con mis historias. En cuanto tenga ese visto bueno no me demoraré en colgarlo.
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EDIT:pues aquí traigo mi nuevo capítulo. En su momento pensé que fuese dos capítulos, pero dadas las circunstancias me vi obligado a convertirlo en uno. De todas formas creo que ese es un cambio bueno pues no creo ahora mismo que este viaje deba ocupar dos capítulos. Yo lo veo mas bien como esas viñetas que pone Oda en cada viaje que no significan nada, como cuando cazan un tiburón, lo de un tanuki o viendo cosas extrañas mientras navegan. Así que sin mas dilación, aquí lo dejo.
- Spoiler: Mostrar
- Cap 5:
32 horas
El poder siempre había estado repartido, los Yonkou dominaban su parte y los marines la suya con la ayuda de los Sichibukai.. Nadie, aunque quisiera, intentaba apoderarse de la otra parte, ni siquiera conseguir algo de terreno, pues eso significaría la guerra. Los piratas aceptaban su parte en esta historia, eran los perseguidos, los sin ley. Si eran capturados les esperaría la muerte, o peor aún, la cárcel. Era un mal menor a cambio de la libertad. Pero los tiempos cambiaron y la idea romántica de los piratas se fue desdibujando hasta casi desaparecer. La idea actual se acerca mas a la de ladrones despiadados o asesinos. Ya pocos recuerdan la libertad, el amplio mar y el código de la piratería. Y la marina lo sabe, lo sabe y lo teme. Antiguamente podían tenerlos controlados o en el peor de los casos se podía confiar en que ellos, libres, no harían daño físico a los civiles. Pero ahora no, la época antigua estaba a punto de desaparecer y el dejar libre a sus enemigos sería imperdonable. Quizás por eso decidieron destruir para siempre ese mal, empezando por su máximo poder. La marina atacó a los Yonkou y lograron capturar a tres de los cuatros miembros. Parecía que había ganado la guerra pero lo único que habían conseguido es darle una razón a los nuevos “piratas” para atacar. Si habían perdido a los Yonkou el gobierno perdería Sabaody, isla de los Tenryuubito.
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-¡Atacad!- ordenó el marine que había tomado el mando en ese momento- ¡no dejemos que tomen la playa o estaremos perdidos!
No mas de un centenar de marines bramaban ante tal orden, ahora mismo la playa era un punto clave en la rebelión. Sabaody estaba infectada de esos asesinos, pero no podían permitir que entrasen mas. Si lograban controlar la situación en las costas podrían dominar quien entra en la isla y de esa forma no permitir crecer mas el número de piratas. Esa era su misión. La pelea que se estaba llevando en aquella costa era feroz, el capitán que estaba al mando de aquella tropa había huido ante el pavor de su muerte y un marine normal y corriente había tomado el mando. Aunque la situación le sobrepasaba no dejaría que la playa cayese, no sin resistencia. Por los marines, por el pueblo, por la justicia.
-Llegan noticias, los Grove 7,9,10,13 y 15 han caído.
-¡¡Necesitamos un médico!! ¡¡Que venga un médico!!
-¡Han caído otros 2 Grove mas!
-¡Los piratas están ganando terreno!
-¡Ayudad por el franco derecho!
-¡¡Oh dios mío, Juan, nooooo!!
-¡Por la ley!
-¡Argh!
-Cae otro Grove mas.
-¡Resistid!
-¡Y la ayuda, donde está la ayuda!
-¡Balsa a la vista!
-¿Marines? ¿Tenryuubito?
-Nada de eso, lleva armas y no lleva el traje de la marina.
-¡Mierda! ¿Cuántos son?
-Solo uno.
-¡No dejéis que desembarque! No nos podemos permitir el lujo de que nos ataquen por la espalda. ¡Hundid la balsa! ¡Disparad!
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32 horas antes: 18:00
-¿Has cargado todo Anton?- le preguntaba Osin.
-Si, ya esta todo.
-Bien, hasta luego amigo mío, cuida de la Parca.
-Cuidad vosotros de mi hermanita y traed al niño genio.
Osin se giro, dejando atrás al gyojin y enrolándose de nuevo en el Caronte. En él se encontraba Miles que con un gesto con la cabeza le dedicó una despedida a Anton. Atrás de este estaba Hannah. La pequeña había sido abordada no hace mucho por uno de los abrazos de Anton y ahora desde la cubierta del barco volvía a despedirse de él.
-Tranquilo, hermanito, volveremos.
-Cuídate- le decía el gyojin entre lagrimas- come bien, obedece la ordenes y vuelve para poder volver a ver tu sonrisa.
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Se dirigió a la cabaña de los timones que había en el bosque y abrió la compuerta para que pudieran salir. Esperó un poco y volvió a cerrarla con un volantazo. Abandonó la cabaña y se dirigió al interior de la cueva, a la sala de vigilancia para ver alejarse a sus nakamas. De nuevo solo, se repetía una y otra vez. Abrió la puerta de la sala y vio en el centro una botella de ron sin empezar junto a un papel que tenía escrito:
“Aquí te dejo el poco ron que me quedaba, verdoso. Disfrútalo”.
Miles.
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31 horas antes: 19:00
-¿Cómo que no vamos a Water 7, peluche?- le peguntaba bastante sorprendido Miles
-Ya te lo he dicho. Está en Water 7 de paso, su intención es ir a Sabaody. Así que el tiempo que tardemos en llegar a Water 7 es el tiempo que él tardará en ir a Sabaody.
-Entonces Sabaody es el destino.-comprendió Miles- Calculo que tardaremos unas 70 horas en llegar.
-No podemos tardar tanto tiempo. No creo que tengamos mas de 40 horas.
-¿Quieres llegar a Sabaody en menos de 40 horas? Eso sería un milagro por nuestra parte. Si no podemos llegar a Sabaody podemos esperarle en su próximo destino.
-Sabaody está en una revuelta pirata- le dijo Osin.
-¿Y crees que puede morir allí?- Miles estaba intentando entender las razones de su compañero.
-Oh, no, ni de lejos tengo esa preocupación. Es bastante inteligente y fuerte para morir.
-¿Entonces para que tanta prisa?
-Bueno, tengo una promesa que debo cumplir allí. Y ya de paso me encuentro con él.
Miles aceptó la razón que le había dado Osin. Se puso a meditar buscando la forma de rebañar mas de 35 horas al tiempo. Cayó en que había una forma.
-Podemos.....
-Eso que estás pensando es un suicidio- le interrumpió Osin.
El navegante no pudo evitar soltar una gran carcajada.
-Es irónico que alguien que presume de estar muerto diga esa palabra. Además. ¿se te ocurre algo mejor? Porque ya debes saber que a mí no.
-Le prometí a Anton que no le pasaría nada- e hizo un gesto con la cabeza señalando a Hannah.
-Oh, claro, ¿tú que dices joven dama? ¿Nos suicidamos?- le preguntó Miles a la pequeña.
Hannah alzó la cabeza y miró a Miles. No sabía que era lo que planeaba hacer porque ni lo había explicado ni ella sabía leer la mente como Osin. Pero sabía que era peligroso, muy peligroso, casi una misión suicida, de la misma forma que sabía que era la única forma de llegar en el tiempo estimado al destino y encontrar así a la persona que Osin buscaba.
-Estamos ya muertos, ¿no?- fue la contestación de la niña.
-Así se habla.-dijo Miles.- Dios, voy sembrado hoy. Primero le gano al verdoso y ahora gano al peluche. Si es que con esta suerte no puedo fallar.
-Está bien- dio su brazo a torcer Osin.- Confío en ti.
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29 horas antes: 21:00
Era una noche cálida, silenciosa y oscura. Muy oscura. Las candelas del barco alumbraba mínimamente el horizonte hacía donde se dirigían. Osin no se había movido de cubierta desde que se dio la orden del nuevo rumbo. Junto a él la pequeña estaba saboreando una sabrosa manzana y al timón como siempre estaba Miles. Bueno, supongo que a Miles no le molestará el que no haya luz, pensó la joven. Un sonoro rugido la despertó de aquella paz, un rugido que ella nunca había escuchado. Acto seguido y delante del barco se alzaba decenas de monstruos marinos gigantes. No jodas....
-Un nido de reyes del mar, son de la clase Sheepmarinades, bastante agresivos- le explicaba con una tranquilidad pasmosa Osin.
-¿Esto era la misión suicida?
-Esto no es nada con lo que nos espera luego. Además no creo que nos ataquen.
Las bestias volvieron a rugir al unísono. Era un sonido muy agudo que te dejaba durante un breve periodo sin el sentido del oído. Uno de los reyes hizo ademán de atacar, pero simplemente golpeó el agua, creando una falsa lluvia. El Caronte seguía de frente acercándose cada vez mas al nido de monstruo. Estos seguían rugiendo y cada vez eran mas los que golpeaban fuerte al mar, pero en ningún momento atacaron.
-Nos están avisando de un peligro- llegó a comprender Hannah- nos están pidiendo que nos alejemos.
Osin asintió.
Caronte había llegado ya donde estaban los reyes marinos. Estos hicieron una especie de pasillo para que pasase el barco, pero sin dejar de rugir. Al principio Hannah sentía verdadero pavor cada vez que oía esos insoportables chirridos, pero ahora mismo y estando a escasos metros de las fieras le sonaba melancólico. Los reyes del mar, seres de gran agresividad, habían dejado su verdadera naturaleza de lado para advertirles del peligro al que se iban a enfrentar. Una de las bestias, la mas cría del lugar, acercó su cabeza a escasos centímetros de la posición donde ella estaba. La joven como acto reflejo dio unos cuantos pasos hacia atrás alejándose de ella. En cambio Osin se mantenía en su sitio, sereno. Alzó las manos y acarició el hocico de aquel animal.
-Perdona que no os hagamos caso, pero es primordial ir a ese lugar- le susurraba al rey- No te preocupes por nosotros, ahora tienes una manada a la que perteneces.
Hannah creyó ver unas lágrimas en los ojos de ese animal. Parecía que conocía a Osin y que él también la conocía.
-Vuelve con tu manada Irene- le ordenó Osin.
La Sheepmarinades volvió a rugir por última vez y se alejo a una distancia considerable. El Caronte tardó una media hora en dejar atrás al nido de reyes del mar. Hannah se desplomó de rodilla mientras miraba estupefacta a Osin. Este decidió acercarse a su posición.
-¡¡¿Qué diablos?!!- fue lo primero que logró soltar la pequeña.
-Es una vieja amiga. Bueno, en verdad es una vieja amiga de Anton- le aclaró Osin mientras le ayudaba a levantarse de nuevo.
-Encalló en nuestra isla hace cinco años- prosiguió Miles la explicación a grito desde el timón.- Anton nos llamó desde el Den Den Mushi para que fuésemos a ayudarla. Cuando llegamos al lugar estaba el verdoso lleno de ronchas dando agua a la pobre animal para que no se deshidratase. Pasó unos meses con nosotros hasta que se curó las heridas y partió de nuevo en busca de su manada. ¿Quién diría que nos la volveríamos a encontrar cinco años después?- dijo Miles entre risas.
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25 horas antes: 01:00
Estaban en Proteo, tierra descrita por el gobierno mundial como desastre natural y prohibida a cualquiera que quisiera vivir. La razón de dicha prohibición era lo que ellos buscaban, los Gyarados. Los Gyarados eran en realidad corrientes serpentinas que sin previo aviso salían a superficie en forma de torbellinos para volver a morir al mar. Su potencia era tal que destruían todo lo que se encontraban a su paso. La única forma de sobrevivir a esas corrientes era estar justo en el centro de su origen de tal forma que en vez de destruir te arrastraba en el aire con ellas. Pero claro, al volver al mar irremediablemente el que sobrevivía a su origen padecía en su destino. Este hecho se agravaba mas porque un Gyarados no se formaba solo, sino en conjunto y en un espacio bastante ancho y largo de mar, siendo imposible esquivarlos.
Cualquiera vería una muerte segura en aquel caos de corrientes serpentinas, pero Miles veía una oportunidad. Si todo salía bien en las próximas seis horas, sin ningún fallo y dependiendo exclusivamente de cómo él podía leer el flujo de esas corrientes y predecir donde aparecerían, habrían recortado unas 36 horas al viaje y el milagro se habría cumplido. Para eso lo que debían hacer no era esquivar las corrientes, sino dejarse llevar por estas ya que su velocidad era seis veces mayor a la velocidad de un barco, cambiando en su momento de corriente en corriente para ir avanzando camino.
-Todos sabemos lo que debemos hacer y todos sabemos que no podemos fallar. Vamos a hacer historia- decía entusiasmado el navegante.- ¡¡Aquí vienen!!
Los miembros del Caronte se agarraron con fuerzas al barco. Hannah se encontraba en estribor, Osin en Babor y Miles en Popa. La apuesta estaba hecha. Daba igual el timón, pues lo importante era estar siempre en el centro de las corrientes. En un instante y sin previo aviso el barco fue golpeado con una fuerza violenta desde abajo. La pequeña se agarró mas fuerte aún a la barandilla, pues tenía la sensación de que se la pegaba.
-¡¡¡¡Wooooooooooooooooooooooooo!!!!- gritó con fuerza Miles, sabedor de la situación que estaban.
Y no era para menos, estaban en el aire guiados por una la corriente serpentina. Hannah miró el paisaje, lo que antes era un mar calmado se había convertido en un autentico desastre de la naturaleza. El Gyarados que les empujaba empezó su decaída, si Miles no lo remediaba sería el final del Caronte. Osin no paraba de observar a Miles, esperando que decidiese su siguiente movimiento.
-¡¡Ahora joven dama!!- le ordenó Miles con un grito.
Hannah sacó de la manga el objeto que le habían repartido en el barco antes y que, según Miles, era la ventaja que tenían contra las corrientes serpentinas. Diales se llamaban. Lo pulsó lo suficiente para lograr zafarse del recorrido de aquel Gyarados siendo expulsados. El barco caía en picado al mar cuando un segundo torbellino salió del agua en ese momento chocando con el Caronte. El cálculo de Miles había sido correcto y excepto daños menores el barco había sobrevivido a la primera sacudida. Sin tiempo para respirar un tercero venía desde estribor dispuesto a chocar con el que estaban ahora. Miles y Osin pulsaron su dial lo justo para subirse al tercer Gyarados de esa noche sin sufrir daños aparentes el barco. Miles no tardó mucho en pulsar de nuevo su dial saliendo de la corriente del tercero. El barco fue recogido por un cuarto Gyarados.
-¡¡¡Wooooooooooooooojojo!!!- chilló feliz Miles pues por ahora estaba acertando en todas las corrientes serpentinas.
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19 horas antes: 07:00
La mañana había llegado, pero Hannah no tenía tiempo para fijarse en tal acto. Llevaban 6 horas peleándose con las corrientes serpentinas sin cometer ningún error. El cansancio hacía mella pero no podía desistir. Miles seguía dando orden para que el Caronte y sus vidas no desaparecieran en cada uno de los actos suicidas que estaban haciendo. Les quedaban poco para pasar Proteo y los Gyarados cada vez eran menos, lo cual significaba que estaban cerca del arco final de esa misión suicida. Cada vez los movimientos se hacían mas pesados y los desperfectos que estaba sufriendo el Caronte poco a poco estaban agravándose.
Un último cambio guiado magistralmente por Miles les colocaron en el último Gyarados que quedaba. Ahora venía la última parte del plan. Tanto Osin como ella se movieron poco a poco hasta llegar a la posición donde se encontraba Miles, siempre sujetándose para no salir volando del barco. El plan era sencillo, unas milésimas antes de chocar contra el mar, los tres pulsarían sus diales y rezarían para que fuese suficiente para salir de allí.
-¡Esperad!- decía Miles mientras el Gyarados se acercaba cada vez mas a su fin
-¡Esperad!- seguía ordenando, aunque ella no sabía a que esperaban. Un sudor frío le recorría la frente. Cerró los ojos un instante y se dijo a si misma que no tuviese miedo, que lo peor ya había pasado.
-¡¡¡Ahora!!!
Hannah abrió los ojos de par en par y pulsó con fuerza el dial. Vamos, vamos, se repetía una vez detrás de otra. Venga, vamos. Caronte logró zafarse de la corriente y esquivó su choque mortal. A escasa distancia la corriente serpentina volvió al lugar de origen, el mar, provocando una gran ola a consecuencia del choque. Miles partió raudo al timón, se puso a los mandos del Caronte y batalló con él para que el mar no les engullesen. El agua cubría casi todo el barco, inundando la cubierta de este. Hannah aguantó la respiración mientras que Miles luchaba todavía para liberar al Caronte de las fauces del mar. Con un maniobra rápida con el timón logró evadir tal ataque de la naturaleza. Hannah podía por fin respirar.
-¡Cuidado!- le advirtió Osin.
Un trozo de la verga de gavia se había desprendido y fue directo a su cabeza tirándola del barco.
-Mierda, ¡¡Hannah ha caído!!- advirtió Osin a Miles y acto seguido se lanzó a su rescate.
Miles intentó parar como pudiese el avance del barco lanzando el ancla al agua.
-¡Chicos!- gritaba una y otra vez.
Maldijo para si mismo su ceguera y el no poder ser mas útil en una situación así. Pasó un minuto, otro, y ninguno daba señales de vida. Los nervios le estaba comiendo por dentro cuando oyó un pequeño sonido a babor.
-¡¿Chicoooos?!
-¡Aquí!- le advirtió desde el mar Osin, que portaba en sus brazos a Hannah inconciente- ¡lanza una cuerda o algo!
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11 horas antes: 15:00
Poco a poco fue abriendo la pequeña los párpados. Estaba en el Caronte de nuevo. Le dolía un poco la cabeza. Con los dedos de la mano se rozó donde recibió el golpe. Tengo un buen chichón, pero estoy viva. Estoy viva. ¡Estoy viva! ¡Lo conseguimos! Se levantó rápido de la cama y salió corriendo a cubierta en busca de los demás. Cuando llegó al exterior no vio a nadie a primera vista.
-Buenos días Hannah- le saludó Osin desde las alturas, pues se encontraba arreglando la verga de gavia del mástil mayor que era la causante de su chichón.
-Al fin despertaste joven dama- le saludó con voz afónica desde el timón Miles.
Hannah partió corriendo a su posición y le abrazó.
-Lo conseguimos, lo conseguimos.
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10 horas antes: 16:00
-La quilla no ha sufrido ningún daño, así que milagro cumplido, el barco está sano- con estas palabras ponía fin Osin a las consecuencias de la noche anterior.- ¿Cuánto queda para llegar a Sabaody?
-Unas 8 o 9 horas le pongo.
-Perfecto, porque la comida está lista.
-¿Y eso?- preguntó extrañado Miles.
-Ayer me comí una buena bronca de Anton. “Que si no me preocupaba de los horarios alimenticios”, “que la gente normal debía comer”, “que su hermanita estaba en edad de crecimiento”- miró a Hannah la cual se había sonrojado solo de imaginarse la escena.- Y creo que tiene razón, así que me he puesto a cocinar.
-No deberías haberlo hecho, peluche- le recriminó Miles- tu comida es bazofia.
-Oye, la intención es lo que cuenta- dijo Osin a carcajada.- Además después de comer os vais directo a dormir, es una orden.
-Pero....
-Tranquilo, yo llevaré el barco.
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10 minutos antes: 01:50
-Está la barca preparada peluche- le avisó Miles.
-Gracias- le dijo correspondido y se dirigió a despedirse de la pequeña del barco- Hannah, ¿sigues enfadada?
-No entiendo porque debes ir tú solo a Sabaody si es tan peligroso como dices.
-Pues por esa razón. No puedo arriesgar vuestras vidas mas de lo que las he arriesgado estos días, si lo hago Anton me matará.
-Pero puedo ser de utilidad en algo.
-Me eres mas útil aquí, protegiendo el Caronte de posibles enemigos.
-Pero.....
-No hay peros que valga, necesito saber que vas a cuidar del Caronte.
Hannah no estaba muy conforme con la orden dada, quería ir con él, quería protegerlo como él la protegía. Le repateaba no poder ayudarlo de otra manera, pero decidió aceptar a regañadientes las órdenes de su salvador.
-Así me gusta- le dijo Osin mientras le tocaba la cabeza con la mano- no te preocupes, no moriré, pues...
-Pues estoy muerto- terminó la frase Miles- y si no te das prisa al que buscas también lo estará, así que vete, nosotros cuidaremos de la barca.
Osin sonrió y se giró, se preparó para el campo de batallas que era Sabaody ahora mismo y montó en la barca.
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Tiempo actual
-Llegan noticias, los Grove 7,9,10,13 y 15 han caído.
-¡¡Necesitamos un médico!! ¡¡Que venga un médico!!
-¡Han caído otros 2 Grove mas!
-¡Los piratas están ganando terreno!
-¡Ayudad por el franco derecho!
-¡¡Oh dios mio, Juan, nooooo!!
-¡Por la ley!
-¡Argh!
-Cae otro Grove mas.
-¡Resistid!
-¡Y la ayuda, donde está la ayuda!
-¡Balsa a la vista!
-¿Marines? ¿Tenryuubito?
-Nada de eso, lleva armas y no lleva el traje de la marina.
-¡Mierda! ¿Cuántos son?
-Solo uno.
-¡No dejéis que desembarque! No nos podemos permitir el lujo de que nos ataquen por la espalda. ¡Hundid la balsa! ¡Disparad!
Joder, pensó Osin desde su balsa.
Continuará





























