CONCURSO MENSUAL

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MDragoon
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Mensaje por MDragoon »

bueno solo escribo para excusarme, mucho trabajo esta semana en la universidad me ha dejado cansadisimo, esta vez tendre que recular pues aun no he terminado con todo lo que tengo que hacer...espero mis disculpas sean aceptadas ...mas que nada por que me gustaria volver a participar en el concurso.....eso es todo cambio y fuera....
Ya no se q cresta decir....quizas Plop?

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kid
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Mensaje por kid »

Vaya, es una pena que al final no puedas participar, aunque es natural porque parece que septiembre nos ha cogido a todos un poco fuera de juego, y este tema es bastante complicado. Yo sigo con los mismos relatos que tenía xD, espero que durante el día de hoy me lleguen los otros 2 que se supone que tienen que llegarme y así habrá un total de... cuatro (los justos para que haya concurso, creo yo).

Saludos :wave:
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kid
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Mensaje por kid »

Tras el aplazamiento, aquí están los 4 relatos participantes. Espero ver las puntuaciones pronto, porque como tardéis mucho para 3 relatos es para mataros a base hostias xD:

RELATO 1:
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Autopsia de Noah Kane

Noah terminó de confeccionar su informe y lo depositó sobre su escritorio. El turno de su ayudante había finalizado y la oficina del forense parecía más lúgubre que de costumbre. El médico miró su reloj deseando que las tres horas que le quedaban de guardia hubiesen pasado inadvertidas, pero ni tan siquiera parecía haberse movido la mayor de las agujas desde su última ojeada. Fue entonces cuando todo empezó.
El doctor Michael entró en la habitación con un nuevo cuerpo, esperando poder amenizar la espera de Noah.
- ¡Aquí llega el organizador de fiestas! – anunció sonriendo Michael a viva voz – Creo que con éste tendrás entretenimiento para el resto de la noche.
- Genial, justo cuando estaba a punto de hacer un musical con mis amigos difuntos. – bromeó Noah - ¿Qué me traes esta vez?
- Varón blanco, de unos… treinta años. – dijo Michael dejando la camilla junto a la mesa de operaciones - Tiene seis puñaladas en el pecho y… parece que se las hizo el mismo.
- ¿Se acuchilló él solo seis veces? – preguntó sorprendido el forense.
- Tiene toda la pinta… – asintió su compañero ayudándole a depositar el cadáver sobre la mesa - pero eso tendrás que confirmarlo tú.
- Gracias Mike, ya me ocupo de todo.

El doctor Michael se retiró y Noah comenzó el diagnóstico. En cuanto el forense abrió la bolsa que contenía al cadáver, comenzó a percibir ciertas irregularidades sin apenas examinar el cuerpo. Al parecer, no llevaría muerto más de seis horas y sin embargo, el hedor que emanaba parecía el de una persona muerta de una semana.
- Quince de Octubre del dos mil siete, cuatro y media de la madrugada. Autopsia realizada por el doctor Noah Kane. – citó el forense poniendo su grabadora en marcha – Parece ser que el sujeto en cuestión sufrió un infarto leve poco antes de asestarse las seis puñaladas en el pecho. Es posible que el trauma sufrido con la parada cardiaca le hiciera perder la razón hasta el punto de encontrar un motivo para asestarse seis puñaladas en el pecho, o quizás fue un intento desesperado por aliviar su dolor… no estoy muy seguro de ello. De lo que no parece haber ninguna duda, es de que fue él mismo quien se provocó los navajazos de forma rápida y continua. Todavía sigo buscando la causa del fuerte olor que desprende. Voy a realizar una exploración más exhaustiva para ver si en una de las puñaladas el sujeto se hubiera cortado accidentalmente el colon.

En ese preciso momento alguien golpeó repetidas veces la puerta de la entrada.
- ¿Sara? ¿Qué demonios haces aquí? – preguntó el forense dejando pasar a su compañera.
- Sé que se nos fastidió la cena de esta noche… - Sara hizo una pausa al contemplar con más detalle el lugar donde estaba apunto de adentrarse, dio un paso hacia atrás y continuó su discurso – pero había pensado que igual luego, te apetece quedar… no sé… ¿a desayunar?
Noah percibió inmediatamente la incomodidad de su pareja con su lugar de trabajo.
-¿Quieres pasar? Estamos montando una fiesta de despedida para ese paciente. –bromeó él.
- ¡Para ya Noah! ¿No sientes el más mínimo respeto? – dijo ella alejándose aún más de la entrada. – Yo me moriría de miedo estando ahí sola cinco minutos.
- ¡Vamos Sara, no seas infantil! Esta gente no puede hacerte nada.
- Ya pero… creo que no deberías tomártelo tan… - Sara volvió a quedarse en blanco por la incomodidad de la situación, y finalmente comenzó a retirase de aquel lugar – ¡Nos vemos en tu casa!

Noah comenzó a reír, cerró la puerta y cogió de nuevo su material de trabajo.
- Creo que deberías tomarte más en serio a esa chica… Noah. – se oyó desde un oscuro rincón de la sala.
Una silueta salió de las sombras y se quedó junto a la mesa de operaciones. Se trataba de un hombre joven, pero tenía el pelo completamente blanco, aunque no parecía tintado, pues su barba carente de afeitado de unos cuatro días era del mismo color. La expresión de sus ojos se escondía tras unas pequeñas gafas de sol de cristal redondo y, del mismo modo, ocultaba el resto de su cuerpo, con vestimentas oscuras de tonos negros y grisáceos.
- Disculpe, no sé como ni cuando habrá entrado… - dijo Noha – pero usted no puede estar aquí.
- Ya veo… te gusta reírte de la muerte, tenerla controlada… – dijo el desconocido sin prestar atención a sus palabras. Examinó el papel anudado al dedo del pie del paciente y prosiguió – le pones un nombre a la causa y la etiquetas para así darla por comprendida y no tenerle ningún miedo.
- Creo que no me ha odio, caballero, pero… ¿Qué está haciendo usted aquí?
- Disculpa mi grosería… Mi nombre es Tadeo, - respondió el extraño haciendo una reverencia - he venido a ver a un amigo.
- ¿Conocía a este hombre? Mi más sincero pésame… -dijo el forense.
- No exactamente… - Tadeo hizo una pausa y dirigió una sonrisa espeluznante a Noah – yo le maté.
El médico se quedó atónito, pero conservó la calma. El hombre de negro continuó hablando:
- No pudo soportarme, el pobre… se volvió loco por mi culpa. Igual que te va a suceder a ti ahora. – Tadeo se acercó a Noah que todavía seguía callado pero, por alguna razón, mostrando una actitud completamente calmada – ¿Todavía no sientes el miedo, Noah? Tranquilo… te haré que lo experimentes en todos sus campos… y después te mataré. Te voy a mostrar una sucesión de pesadillas que no podrás etiquetar, porque eso, amigo mío, es a fin de cuentas, tu miedo, aquello a lo que no podemos dar nombre.
Noah continuaba calmado, sabía que probablemente se trataba de algún loco como cualquier otro y, lo único que tenía que hacer al respecto, era tenerlo allí hablando el tiempo suficiente, como para que los guardias de seguridad recibieran el aviso que emitía el botón de emergencia que había pulsado nada más ver al individuo.
- Hasta la vista Noah… - dijo Tadeo mientras se dirigía de nuevo a las sombras de las que había aparecido – esto promete ser divertidísimo.
Y sin más, aquel hombre de negro se difuminó en la oscuridad y desapareció. Acto seguido entraron corriendo dos agentes de seguridad del centro.
- Doctor Kane… ¿está usted bien? – preguntó uno de los agentes.
- Ha sido… - Noah vaciló al ver que no había rastro alguno de su visita – un accidente… tropecé y toqué la alarma… lo siento.
Los agentes se retiraron y Noah se quedó solo.

Había terminado el turno de Noah y se dirigía a casa de Sara en metro. Era el primer metro de la mañana y su vagón estaba completamente vacío. Poca gente solía usar el transporte a esas horas. Aquella quietud, le hizo pensar sobre lo ocurrido. No podía tratarse de una broma de algún conocido, pues ninguno de ellos tenía tales dotes de ilusionista. Pensó que probablemente sería causa del sueño, una alucinación, y tras esta conclusión cerró los ojos para descansar de su dura jornada.
Cuando volvió a abrirlos, solo había subido un viejo a su vagón. Se preguntó si se abría quedado dormido y se acercó al hombre para preguntarle por su situación actual.
- Tu parada es la siguiente Noah… - susurró una voz a su lado poco antes de que él pudiera preguntar nada. Tadeo se encontraba allí sentado.
- ¿Qué demonios quieres de mi? – preguntó dejando entrever algo de miedo en sus palabras.
- Este es un buen comienzo… - respondió Tadeo levantándose de su sitio y dirigiéndose al anciano – ya te lo dije, quiero verte temblar Noah…
Tadeo puso su mano abierta en el pecho del viejo, pero éste no pareció enterarse.
- ¿Qué vas a hacerle? – gritó el forense - ¡Señor, cuidado!
- Tranquilo Noah… él no puede verme, sólo tú. – dijo el hombre de negro sin soltar su mano del anciano – Pero me servirá como adelanto para tu epílogo.
Dicho esto el anciano comenzó a retorcerse de dolor. Se cogió el pecho con las manos y empezó a gritar. Noah corrió hacia Tadeo tratando de apartarle de él, pero no surgió efecto. Tadeo parecía un ser inmaterial, todos los puñetazos y empujones que a él iban dirigidos, parecían dados al viento. El anciano dejó de gritar y cayó muerto al suelo.
- ¿Quieres probarlo? – preguntó Tadeo dirigiéndose a Noah con la mano abierta.
Las puertas del vagón se abrieron y Noah, horrorizado e impotente salió corriendo del metro. Corrió sin descanso hasta salir de la estación y siguió haciéndolo durante un par de calles. Miró a su alrededor y al no ver a nadie se sentó y se echó a llorar.
Noah llegó a su apartamento. Tuvo sumo cuidado por el camino y se cercioró de que nadie le había seguido. Una vez en los brazos de su amada, se sintió a salvo.
- ¿Ocurre algo, cariño? – preguntó ella preocupada.
- Nada Sara… necesito dormir un rato, eso es todo.
Seguía sintiendo que no se trataba más que de una alucinación y pensó que Tadeo desaparecería al día siguiente. Así que ambos fueron a acostarse.

Sin aún haber amanecido, Noah se despertó, presintiendo que algo terrible estaba pasando. Y… efectivamente, algo terrible se mantenía erguido junto a su cama. Tadeo había estando observando como la pareja dormía a pocos metros de ésta.
- Ahora te voy a mostrar un nuevo miedo… - murmuró Tadeo – el miedo que se siente cuando se va a perder a alguien querido. Noah… voy a matar a Sara.
Noah se levantó de golpe y cogió a Sara por los hombros. Cuando ella comenzó a despertarse, su amante la estaba llevando corriendo hacia la puerta principal.
- ¡Noah! ¿Qué haces? – preguntó Sara confusa.
- Confía en mi cariño… tienes que irte ahora mismo. – respondió él. La posó en el suelo del ascensor y apretó el botón de la planta baja – Te quiero Sara…
Cerró la puerta y se quedó conteniéndola hasta que notó que el ascensor se ponía en marcha. Tadeo observaba tranquilamente desde el portal de su casa.
- ¡No permitiré que te acerques a ella! – gritó el médico.
- No eres quien para impedírmelo. – respondió Tadeo mientras bajaba con calma las escaleras.
Noah, en un ataque de rabia, corrió en su dirección esperando que esta vez pudiera detenerlo. Pero, nuevamente, el forense atravesó al etéreo personaje y cayó rodando por las escaleras.

Cuando Noah volvió en si, la primera cara que reconoció fue la de Sara.
- Noah… ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué…? – preguntó entre lágrimas ella.
- ¿Dónde estamos?
- En el hospital… te caíste por las escaleras… estabas muy alterado y… - un médico interrumpió la explicación de Sara y le recomendó que Noah necesitaba reposo absoluto. Ambos abandonaron la habitación.
- Si te matas accidentalmente no es divertido Noah… - oyó junto a su cama.
De nuevo Tadeo estaba allí, sentado junto a él disfrutando de todo aquello. Noah horrorizado por su situación y teniendo presentes esas últimas palabras dijo:
- Creo que es la mejor opción que tengo…
Dicho esto, Noah se incorporó tan rápido como pudo y cogió el matojo de llaves del bolsillo de su pantalón. Corrió como buenamente pudo por el pasillo hacia la salida de emergencia de aquella sala, esperando encontrar al otro lado la terraza que usaban los fumadores. Tadeo le siguió lentamente por detrás, sin perderlo de vista, pero sin tratar de alcanzarlo tampoco.
- ¡Muy bien Noah! ¡Teme! ¡Aterrorízate por lo que te queda de vida y busca refugio en la muerte! – se jactaba Tadeo tras de él.
Noah llegó a la puerta y la abrió con sus llaves. Siguió corriendo hasta el borde y se detuvo.
- Pero antes… déjame disfrutar un poco del miedo al dolor físico. – dijo Tadeo corriendo hacia él con la mano extendida. Lo cogió por el pecho, y lo levantó con un solo brazo a la altura de su cabeza, apretando cada vez más fuerte los dedos de su mano. Noah gritó de dolor, parecía que su pecho le fuera a estallar. Cogió su montón de llaves y trató de clavárselas a Tadeo en la mano por el cual le tenía sujeto. Pero solo notó como se perforaba a si mismo.
Sintiendo una de las llaves clavadas en su pecho comenzó a recordar algunas de las frases que había oído a lo largo de aquel suceso:
”Parece que el tío se dio seis puñaladas a si mismo” “…probablemente intentaba aliviar su dolor…” “primero te haré ver el miedo… y después te mataré” “…no puede verme Noah, sólo tú…” “Voy a matar a Sara…”
- No eres real… - gimió Noah – ni tan siquiera puedes matarme.
- Casi… pero por tu esfuerzo, te contaré la verdad. – dijo Tadeo – Yo soy una enfermedad y sí… voy a matarte.
- Jajaja… - trató de reír él – solo has estado ganando tiempo… como enfermedad tardas tu tiempo en expandirte, pero no puedes matarme cuando tú desees.
- ¡Excelente! Pero eso poco importa, te quedan quince minutos de vida, e independientemente de cómo los uses, cuando mueras yo viviré en las personas que rodeen tu cadáver. – Tadeo fue desapareciendo conforme dijo estas palabras hasta que ya no hubo rastro de él.
Noah corrió de nuevo hacia el hospital y llegó hasta la farmacia. Cogió un botellín y jeringuillas y salió disparado hacia la planta baja.
-¿Piensas encontrar una cura en catorce minutos? ¡Jajaja! – la voz de Tadeo se oía de fondo pero él no aparecía.
Noah llegó ante un gran portón y lo abrió de un golpe brusco. Ante él se encontraba la pequeña capilla-crematorio donde solían acabar algunos de sus cuerpos una vez hecha la autopsia. Se acercó hasta uno de los quemadores y lo abrió de par en par.
- ¡Si crees que voy a permitírtelo, estás muy equivocado! – gritó Tadeo dejándose ver de nuevo y aplicándole su llave mortal al forense.
- Adiós insignificante virus… - susurró Noah.
El médico sacó de su bolsillo el botellín y la jeringuilla que había cogido previamente y la usó consigo mismo. Noah se administró la suficiente morfina como para dejar de sentir el dolor de su pecho. La suficiente cantidad, como para entrar en el interior de los hornos y no sentir apenas las llamas que envolvían todo su cuerpo.


El doctor Lens examinaba cuidadosamente el cuerpo calcinado de Noah mientras su ayudante tomaba apuntes.
- Lo siento hijo, pero con este no podemos hacer gran cosa… - comentó el Doctor Lens – diagnóstico: calcinado sin dejar ni un rastro de nada.
El joven aprendiz cerró sus apuntes desilusionado y comenzó a retirarse.
- ¡Por cierto Gregg! ¿Quién es ese otro tío que han traído esta mañana? – le preguntó apresuradamente el forense a su pupilo.
- Ese es… - el novicio examinó sus apuntes de nuevo – el doctor Michael Colleman. Por lo visto trabajaba con el chamuscado. Se suicidó anoche.
- ¿Anoche? – preguntó Lens – Debe de haber algún error… huele como si llevara meses fiambre.
El chico se retiró y el doctor Lens volvió a su trabajo. A los pocos minutos percibió como alguien le observaba por la espalda.
- ¿Quién es usted y qué hace aquí? – preguntó el forense sobresaltado.
- Mi nombre es Tadeo, he venido a ver a un amigo.
RELATO 2:
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Que siempre asusta una llamada a estas horas. Que alguien desde algún lugar, pulsa una tecla la cual incrementa el tono, el timbre y resuena por la casa la necesidad y el miedo, retumba en las paredes, horada la frágil pared de gelatina y sueño que nos envuelve de los pies a la cabeza hasta entonces. Ojalá marques mi número en este instante, bajo las sábanas y espero que la luz del móvil ilumine mi rostro, detenga este permanente rumor de pasos en el techo y este tintinear de cristales de la cocina, que tiemblo a intervalos, que no concilio el sueño mas no llames al terminal fijo no me obligues a caminar por el pasillo ni a buscar la linterna en el cajón de las linternas que truena el cielo que alumbran la casa una multitud de relámpagos desde hace unos minutos que mi casa está sumida en la oscuridad o bajo unas nubes negras como la noche o el interior de tus oídos. Mejor aún, busquen en archivo la palabra “cerrar archivo” abran los cajones de la cómoda pónganse un pijama, átense las zapatillas abran también la puerta de sus casas para salir al garaje pongan en marcha Hablar por Hablar y cuando lleguen a mi portal, cuando se encuentren una multitud de autos alrededor de mi interfono, no lo duden, oprímanlos todos a la vez y esperen mi voz de ultratumba mi voz de whisky e insomnio pues será ella y no otra quien les pida auxilio en mitad de la noche atormentada,

al introducir la llave en el contacto sean conscientes de la huída y de los propios disparos en el interior de sus automóviles,

sean conscientes del racimo de sombras que aguardan su oportunidad bajo la identidad de archivos adjuntos en los asientos de atrás o entre los dedos de personales ausencias

y no corran a no ser que una voz diferente con la misma entonación que la rama de un árbol sobre una ventana les comunique su defunción en la próxima curva o tras el siguiente relámpago (nombre de tortuga y octubre nombre de cangrejo).

De nuevo bajo las sábanas, he de volver a empezar a dormir que me habéis sacado de la cama de mi dormitorio que lamo mis heridas y pienso ¿cuántas veces más nos jugaríamos la vida? si una de vosotras me hubiese descubierto detrás de la puerta ¿cómo voy a olvidar todo lo que hicisteis por mi… cómo voy a olvidar todo tan deprisa? debo abrir el listín para indagar en vuestros números fijos llamar a vuestras casas emitir chillidos palabras de desconsuelo que tengo miedo. Se fue y temo el tacto de las sábanas el tacto de una taza de chocolate caliente temo a la ingente cantidad de espíritus que han de rodear mi colchón en este instante,

los mira a los ojos mi subconsciente y siento un escalofrío si ellos lo hacen reír o si ellos le estiran del pelo si ellos introducen una de sus uñas en el interior de una de sus (mis) pupilas también siento un escalofrío. Desearía unos párpados de longitud doble con el fin de envolver mis ojos en papel de regalo.

Volver a empezar a dormir, será pronto la luz. Ayer, desde mi cama, no las vi danzar en la cima del monte de las ánimas.

(no terror a encender las luces y sustentar la lluvia con la palma de nuestros puños, tengo un par de sábanas y un colchón y un crucifijo y al ser secuestrado mientras me esposan mientras me preguntan por el paradero de mi hermano jorje
murió de golpe en los acantilados de Tavira mientras callo y miro al techo será peor la enfermedad si me duermo,

terror a que la mujer de mi vida muera dos veces en mis sueños al amparo de una repetida oscuridad terror a los movimientos de ajedrez que suceden a diario en mi mesilla terror mastican los murciélagos que vuelan a ras de suelo debajo de mi cama terror a un compás de música celta si marco el número de teléfono de aquellos que me leen)

Un texto y una poesía y un conato de incendio y margen de mejora y el miedo a cerrar el archivo y que alguien toque tu hombro pregunte por mi portal por mi voz y mi letra sin sentido, que tuve miedo una vez bajo las sábanas de mis propios fantasmas y no sé cómo explicarlo.
RELATO 3:
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EL SUEÑO DE LA RAZÓN

Viernes, tres de la madrugada.
Las calles de mi ciudad parecen desiertas a simple vista, pero no es difícil comprobar cuánta gente busca el cobijo de las sombras, porque la noche es la guardiana de sus vicios, de sus pasiones ocultas.
Hay que joderse la de gilipolleces que piensa uno cuando tiene sueño.
A la tercera intentona, el botón que abre la puerta de mi garaje cumple su propósito, y poco a poco mi coche desciende la rampa hasta su plaza. Me costó mucho encontrar el punto en el que iniciar la maniobra para no rayarlo, pero ahora siempre quedo orgulloso del resultado. Algún día le taparé los arañazos.

Apago la radio, y quito el contacto. Al accionar el botón de la llave, los faros se encienden una última vez. Como una curiosa coincidencia, la luz del garaje se apaga con ellos. Camino inercialmente, sumido en la oscuridad, hasta el interruptor y los fluorescentes parpadean, perezosos. Camino silbando, extrañamente intranquilo. Algunas luces no se encienden y hay zonas del amplio garaje subterráneo sumidas en una total –eterna- oscuridad. Cada vez que miro hacia una de ellas, mi corazón late más deprisa, sabiendo que lo más terrible que puede salir de ella es una rata, o –Dios no lo quiera- una cucaracha. Pero no, en esta hora incierta, con los párpados repletos de plomo, cualquier cosa tiene su hogar en las sombras del garaje: un doberman rabioso, un asesino en serie con máscara de hockey, un velocirraptor (nunca debí jugar tan pequeño al videojuego de Parque Jurásico).

Hay una fresca corriente en la calle. A finales del verano es cuando mejor se está en la calle. Disfrutas del fresco ambiente sin estar sudado, y podrías pasarte horas paseando. Pero lo que yo quiero es dormir. Cruzo la calle, y entro en mi portal. Para variar, la llave se ha atascado, y me ha tenido luchando con la cerradura un minutito o dos. Ya me estoy empezando a hartar. Espero pacientemente al ascensor, que, para variar, está en el último piso. Al fin, llego a mi puerta. Estoy en casa, sano y salvo.
No recuerdo si eché la llave esta tarde, al salir. Pero el caso es que la puerta se ha abierto sin girarla. Es decir, que no eché la llave. Un día voy a tener un disgusto con esta cabeza mía.
El interruptor de la luz no funciona, y, maldita sea, huele a quemado. Me acerco al cajetín de los fusibles y compruebo que el olor sale de ahí. Cojonudo, se ha fundido uno, y los demás han saltado. No habrá manera de arreglarlo sin luz, así que tendré que apuntar de oído cuando llegue al cuarto de baño.
Una vez concluida la hazaña, me dirijo hacia mi habitación. De repente, una luminosidad roja inunda mi campo visual, arrancándome un escalofrío. Luego, observo que se trata de los números del despertador, que tiene pila de seguridad. Seré imbécil, el susto que me he llevado. No tardo demasiado en tumbarme, por fin, y obtener mi recompensa... finalmente...

Me han llamado. He oído una voz que decía mi nombre. Salgo de mi duermevela sobresaltado, escudriñando la oscuridad con los matices rojos del despertador. Si se encendiera la luz de repente, seguro que me quedaría ciego. Debo tener las pupilas como dos rosetones de catedral. Pero estoy seguro que he oído mi nombre. Pienso que a lo mejor en el salón no han saltado los plomos, y el televisor puede estar encendido. Mi nombre es común, de todos modos.
Recorro el pasillo a tientas, con cuidado para no tropezar. Se me ha olvidado calzarme, pero ni siquiera el frío suelo me despeja. Tengo mucho, mucho sueño. Antes de llegar al salón ya sé que la tele está apagada, pero de todos modos entro. Entonces, algo roza mi pie descalzo, haciéndome cosquillas. Algo ligero, veloz, presuntamente asqueroso. La fobia irracional me posee y emito una especie de chillido grave, con la adrenalina por las nubes. Luego, me acuerdo de que la alfombra del salón tiene flecos, y de que al dar un saltito la estoy pisando. Ahora todo encaja, y resoplo, y entonces las oigo.

Las cuatro.

El maldito reloj de péndulo de mi abuelo me ha dado otro susto de muerte, ratificando que la noche va a ser puramente toledana. Salgo del salón muy cabreado conmigo mismo, con mi propia e injustificada cobardía. Si al menos me durmiera pronto ahora, mañana me reiré cuando se lo cuente a éstos.
Vuelvo a la cama. Esta vez sí consigo cerrar los ojos sin contratiempos. Esta vez lo conseguiré. Pero de pronto, algo sucede. Siento que estoy en otro lugar, en otro tiempo. Ya no estoy en mi casa, ni siquiera en mi ciudad. Floto suspendido en la negra noche, cayendo, cayendo y cayendo sin detenerme. Creo soñar, pero tengo los ojos abiertos. No puedo moverme, ni gritar, no puedo reaccionar más que sudando.
Entonces despierto. Mejor dicho, me vuelven a sacar del ligero sueño, convertido en pesadilla, los ruidos de pisadas que vienen del pasillo. Me levanto de un salto, totalmente convencido de que no estoy solo. Cojo un zapato, lo único parecido a un arma que tengo, y salgo de mi habitación. Vuelvo a oír los pasos, cuando los latidos de mi corazón me lo permiten. Vienen del baño. ¿Del baño?
Entro, y compruebo que el grifo de la ducha gotea. Desde esa altura, los goterones que se desprenden de la alcachofa hacen un ruido suave, magnificado por mis nervios y la quietud de la noche. Es cierto, ahora caigo, no he oído ni siquiera a los perros del vecindario, y suelen ser escandalosos. Subsanado el problema de la ducha (grifo mal cerrado), salgo, o lo intento, pero la puerta no se abre. Oigo un siseo al otro lado, pero el picaporte no responde. No se abre por más que fuerce y empuje. La aporreo, grito, pero de mi garganta sólo sale un gruñido desesperado. Entonces, tanteo y compruebo el pestillo. Está echado. No recuerdo haber cerrado así la puerta, y menos para hacer lo que he hecho, pero el caso es que consigo abrir.
De nuevo, el pasillo. Acabaré durmiendo en él, como me descuide. Una corriente de aire fresco lo recorre, indicándome su origen. La puerta de la cocina está abierta, y por su ventana se cuela la mortecina luz de una farola cercana, tamizada por la distancia y los visillos. A esa tenue luz consigo distinguir el espejo del vestíbulo. Algo me dice que no debo mirar, un pensamiento irracional. Desafiante, levanto la vista y me miro en él, a través de la longitud, escasa, del pasillo. Lo que veo me destroza los nervios: es mi abuelo el que me devuelve la mirada. No llegué a conocerle, pero vi fotos suyas, de joven. Es igual, pero tiene un rostro malsano, de mirada vacía. Alza la mano y abre la boca, sin que ningún sonido salga de ella. Luego, avanza como si fuera a salir del espejo. No sé si lo consigue, porque me doy la vuelta y corro. No hay muchos lugares a donde ir, pero elijo el salón, sin motivo aparente. Entro por la puerta, no me molesto en cerrarla, y cuando por fin topo con la pared, me giro hacia el lugar donde está la puerta, envuelta en la oscuridad: perros, asesinos, velocirraptores... fantasmas.
Pasan ¿minutos? ¿Horas? Es probable incluso que sólo hayan sido segundos. Nada me sigue hasta el salón. Nada visible, al menos, ya no sé que creer. Repentinamente, justo cuando empiezo a recobrar el control, noto el suave contacto de una mano en mi hombro. Un suspiro de pánico sale de mis pulmones. Dicen que cuando mueres, expulsas los famosos veintiún gramos de aire. Yo acabo de soltarlos, estoy seguro. Me giro, y sólo puedo distinguir la pared. No sé donde ir. No me atrevo a salir del salón, y sólo me sentiré seguro en la habitación. ¿Por qué saldría? Quiero volver, pero es como si una barrera impenetrable cruzase la maldita puerta que tengo delante. De nuevo, me siento rígido, como en el sueño. Quizá eso es lo que pasa, que aún sueño. Como antes, cuando caía sin parar. Seguro que despierto pronto, o quizá duerma más profundamente, y olvide lo que está pasando. Quizá consiga cambiar el sueño para bien.
Sueño o no, la consciencia de mis actos es plena. Más tranquilo, atravieso el trecho de pasillo que me separa de mi amado cuarto. Lo encuentro a oscuras. La luz del despertador se ha rendido finalmente. Avanzo hacia la cama, pero descubro que apenas tengo sueño. No puedo tranquilizarme, pero no hay nada que pueda hacer salvo dormir. Mis sentidos están ahora más alerta, y cualquier cosa me sobresalta. Sopla la brisa de antes, colándose por las rendijas de las persianas. Huele a tierra mojada, a ozono. Quizá llueva. Una tormenta completaría el cuadro, sin duda. Tengo la boca seca, y siento el sabor salado de mi sudor. Veo matices de sombras en la negrura, y oigo un siseo, como antes. Pero lo forman palabras: “Ven conmigo”.
Pregunto a las sombras, con un susurro, sobre su identidad. No recibo respuesta. La boca seca, y la garganta dolorida me impiden gritar. Empiezan a brotar de mis ojos lágrimas de impotencia. No puedo hacer nada, salvo dormir. Y dormir es lo último que quiero. Ya no quiero dormir, a menos que esto sea ya un sueño. Me armo de valor, o quizá de desesperación, y salgo al encuentro del espejo. Pero no veo más que mi temblorosa silueta. De nuevo, pasos, o el goteo del baño. Voy allí y entro, sujetando la puerta con el pie. La ducha no gotea, ni el grifo, ni el inodoro. Nada. Recorro el pasillo arriba y abajo, ordenando a quien quiera que sea que salga, en voz baja, y deseando que no me obedezca en toda la noche. ¿Qué hora será? ¿Las cinco? El reloj no ha vuelto a sonar, pero no me extrañaría que se hubiera parado, para completar el cuadro. De todos modos, tiene que quedar poco para que amanezca, para que acabe esta pesadilla, sea real o irreal.
De pronto, tengo una idea. Es una tontería, pero quizá me de seguridad. Llego en dos zancadas a la cocina, y saco un cuchillo grande del cajón. Su tacto me da fuerzas. Es un arma. Perfectamente inútil contra fantasmas, pero arma al fin y al cabo. Casi por accidente, me miro en su filo, a la luz de la lejana farola, y entonces me estremezco como nunca. No soy yo. No es mi abuelo. Somos los dos, mirándome a los ojos desde el reluciente metal. Me giro, empuñando el cuchillo, tirando un tajo a medias al aire. Evidentemente ahí no hay nadie. Salgo de la cocina, y me sumerjo de nuevo en las sombras del resto de la casa. No me atrevo a abrir más ventanas. Hasta ahora, lo más desagradable lo he visto con la poca luz que había. Hasta las más oscuras tinieblas me parecen ahora más agradables. Acudo a mi habitación, pero no me meto en la cama. Saco la sábana y me envuelvo con ella, acurrucado en un rincón. Creo ver algo por el rabillo del ojo, mientras estoy de espaldas a la puerta, pero hago de tripas corazón. Sentado en el rincón, aferrando mi cuchillo, me quedo mirando fijamente el otro extremo de la habitación. La oscuridad ya no es ausencia de luz. Es algo vivo, corpóreo, que se retuerce, girando del suelo al techo, tomando innumerables formas que ni siquiera me atrevo a discernir. “Buen chico, duerme, muchacho, duerme”, me dice. Quizá ya duermo. Sin duda duermo, en esta pesadilla de la que mi mente no me deja despertar. No hay otra explicación. Mañana, a plena luz del sol, podré descansar realmente. Mandaré arreglar los fusibles, recogeré cualquier estropicio causado. Daré cuerda al reloj.
Leí en alguna parte: “El sueño de la razón produce monstruos”.
Sin duda estoy soñando. No hay la menor duda. Mañana por la mañana, despertaré.
RELATO 4:
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-Debe pensar que estoy loca, ¿no es así doctor?
-Señora, soy psicólogo- le respondió-, se sorprendería de las historias que escucha uno ejerciendo esta profesión. Le aseguro que si pensara que está loca, en este momento usted estaría en un centro psiquiátrico y no aquí, frente a mí.- El doctor le dedicó una sonrisa amarga, un mero brillo de dientes sin el más leve asomo de alegría.
-Por favor, cuénteme lo ocurrido y procure no omitir ningún detalle.
Raquel no se sentía segura en presencia de aquel hombre, había algo en el doctor que la inquietaba, aunque no podía adivinar lo que era, pensó que aún estaba asustada. Trató de relajarse, respiró hondo y comenzó su relato.

La noche del miedo

2:15 h. en algún lugar a las afueras de Madrid.

El recién nacido volvió a llorar y los llantos despertaron a sus padres que dormían en la habitación contigua.
-Te toca a ir a ti- la voz de Raquel, madre del pequeño Marcos de 6 meses de edad sonaba adormilada. Su marido, Juan, de 36 años de edad bostezó y se levantó a regañadientes. Un rato después volvió a la habitación junto con la cuna de su hijo.
-Ya sabes que tiene que acostumbrarse a dormir sólo- dijo Raquel.
-Ya lo sé, pero no había manera de consolarlo, si me marchaba volvía a llorar. Necesito dormir un poco y si para eso tengo que dejar que duerma con nosotros pues que duerma, aunque sea por un día.
-Se va a malacostumbrar.
-Deja las discusiones para mañana, mujer.

Los tres miembros de la pequeña familia volvieron a dormirse y nada les molestó durante un tiempo, largo o corto, Raquel no era capaz de adivinar el tiempo que había dormido cuando despertó de su sueño. Amodorrada, abrió lentamente los ojos y contempló la cuna de su hijo, se quedó observándola durante varios minutos y le pareció que se movía, tan lentamente que era apenas perceptible pero se había desplazado al menos veinte centímetros durante el tiempo que la había estado observando. Pensó que se trataba de una corriente de aire que atravesaba la habitación, pero su sentido común, adormilado, le decía que debía ser una corriente de aire muy fuerte para mover la cuna. No había tal corriente con las ventanas y la puerta cerradas. Su mente continuó buscando la causa e incluso se le ocurrió despertar a su marido para comentárselo, mientras tanto la cuna dejó de moverse o eso le pareció a ella, pensó que en ningún momento se había movido y que sólo se lo había imaginado. Estaba a punto de darse la vuelta para intentar conciliar de nuevo el sueño cuando algo ocurrió.

Una forma apareció desde un lateral de la cuna procedente de la oscuridad. El contorno adoptó la silueta de un niño rubio que se agarraba a la cuna con sus pequeñas manos y contemplaba a su hijo con una mirada vacía. Raquel no podía dar crédito a sus ojos, se incorporó sentada en la cama y el brusco movimiento atrajo la mirada del chico que ahora se posaba sobre ella. La mujer sintió una descarga de puro terror que le recorrió la columna y le heló la sangre. Un torrente de imágenes de miedo, dolor y asesinato invadió su mente. Comprendió, no sabía cómo, que el niño a través de la mirada estaba proyectando sus propios miedos al interior de su mente. El sufrimiento de aquel ser la conmocionó y se le aceleró el corazón hasta el punto que creyó que iba a estallarle si continuaba sosteniendo aquella mirada. Justo cuando pensó que se desmayaría, el chico apartó la mirada y lentamente volvió a empujar la cuna de su hijo hacía la puerta de la habitación.

Raquel se incorporó y detuvo el movimiento de la cuna. El niño seguía empujando incapaz ya de moverla, pero sin desistir.
-¿Quién eres?
El chico levantó la mirada para enfocar otra vez a la mujer, pero esta rápidamente apartó la mirada.
-¿Por qué empujas la cuna?
-Él viene a llevárselo- respondió con voz espectral, mientras seguía empujando a pesar de que sus esfuerzos eran inútiles.
-¿Quién viene a llevárselo?
-Él ya viene.

Raquel estiró el brazo para intentar tocarlo, tenía la esperanza de comprobar que fuese algún niño extraviado de algún otro huésped del hotel, tenía que asegurarse, pero cuando acercó su mano el espectro perdió consistencia y se disolvió hasta desaparecer. En ese momento, en algún lugar del viejo edificio un reloj tocó las 3 de la madrugada y una voz estridente se alzó en la noche. Su marido despertó en ese momento.
-¿Qué ha sido eso?- preguntó mientras intentaba desperezarse.
-Tienes que levantarte ya, en este lugar ocurre algo extraño, hay que irse ya.
-Pero qué dices, mujer, no me digas que…
Su voz se cortó en ese instante debido a que de repente las ventanas de la habitación se abrieron de golpe con un ruido de cristales y fuera algo comenzó a arañar la puerta.

Juan se levantó de inmediato asustado y en ropa interior, tenía varios cortes en el torso producidos por los cristales que habían volado por todas partes. Raquel cogió en brazos a su hijo que lloraba desconsoladamente.
-Juan, la puerta,-le gritó-algo trata de entrar-la voz le vibraba a causa del terror.

El hombre se dirigió a la puerta cerrada a cal y canto, pero al echar mano del pestillo esta se abrió bruscamente y le golpeó de lleno, Juan se estrelló contra el suelo con un gemido de dolor. Raquel pudo sentir que una presencia entraba en la habitación, era invisible pero fuese lo que fuese aquello, chillaba, aullaba y farfullaba como un alma atormentada. Aterrorizada, retrocedió hasta que su espalda chocó contra la pared. Sintió que una fuerza irresistible pretendía arrebatarle su hijo de sus propios brazos. La mujer gritó y se debatió con todas sus fuerzas pero perdió al niño que se elevó por los aires y levitó como colgado de un cable invisible. El bebe lloraba desconsoladamente mientras una fuerza invisible lo arrastraba hacia la salida.

Juan recuperó la consciencia en ese instante y lo que vio lo dejó paralizado, helado. Su hijo levitaba por la habitación iluminada sólo por la lámpara de mesilla que aún funcionaba. Trató de levantarse y sintió una punzada de dolor en el abdomen fruto del terrible golpe de la puerta, pensó que se había roto varias costillas, aún así con un supremo esfuerzo de voluntad se puso en pie y saltó para coger a su bebe. Una fuerza terrible lo empujaba hacia atrás impidiendo a toda costa que se acercara al niño, aún así el hombre consiguió cogerle de una pierna. Por un levísimo momento pudo ver un rostro salido de la nada. Desde la boca abierta de aquel ser escapaba un alarido terrible, y desde su semblante, pálido como el un cadáver, dos ojos relumbraban con luminiscencia espectral y estaban fijos en él.

Un terror sin nombre se apoderó de la mente de Juan mientras contemplaba terribles imágenes: orgías de sangre, carnicerías y muerte. Cada vez le costaba más mantener agarrada la pierna de Marcos y su mano, incapaz de obedecer ya las órdenes de una mente que estaba siendo torturada, empezó a aflojar la presa. En ese instante sintió que otra fuerza se unía a la suya y dio gracias a Dios y a su mujer. Raquel estaba a su lado y había cogido al niño por el pecho. Entre los dos lo lograron.

Juan cayó de rodillas al suelo mientras se sujetaba con fuerza la cabeza. Tenía cortes por todo el cuerpo producidas por los cristales, un gran hematoma en el abdomen y algo aún peor, su mente estaba trastornada por algo que había contemplado y que ningún mortal debería contemplar jamás. Raquel hizo un gran esfuerzo para levantar a su marido y pasarle un brazo por su hombro, él estaba semiinconsciente pero aún era capaz de caminar.

Los tres bajaron desde la segunda planta del viejo hotel mientras a su alrededor una voz espectral se elevaba por entre los pasillos en penumbra. Por fin consiguieron salir al exterior y se alejaron tanto como pudieron de allí. Raquel echó una última mirada atrás y alcanzó a ver tras una de las ventanas de la segunda planta el rostro pálido de un hombre que la miraba, el miedo hizo que volviera rápidamente la vista hacía delante.

-Eso es todo doctor.
-¿Conoce la historia de ese hotel?
-Sí, alguien me la contó después de lo ocurrido. El hotel había sido cerrado y abandonado años atrás después de que el encargado cometiera una serie de asesinatos, entre ellos el de un niño rubio de ocho años.
-¿Quién se lo contó?
-No lo recuerdo, pero ¿tiene eso importancia?
-Claro que la tiene.
-No veo por qué.
-Sí que lo sabe pero no quiere recordarlo ¿no es cierto?
-No le entiendo.
-Despierta Raquel, tu historia no acaba como me has contado.
-Claro que sí.
-No, solo me has contado la versión que tu corazón quiere creer.
-Sigo sin entender.
-Fue el niño quién te contó la historia del hotel, porque en realidad tú aún sigues allí, jamás llegaste a salir. Ahora tienes que despertar.
-¡No! Estoy aquí-pero su grito se perdió en el aire. Podía ver como la figura del doctor desaparecía y todo a su alrededor daba vueltas. Sentía que se mareaba a medida que el dolor del recuerdo invadía su mente y el manto protector del sueño se esfumaba.

Raquel abrió los ojos bruscamente, a su alrededor todo era oscuridad. Se encontraba sentada, la espalda apoyada contra una pared de roca; intentó incorporarse pero algo se lo impedía, estaba sujeta a la pared por medio de unas pesadas y mohosas cadenas. Podía oír los alaridos de dolor de su marido no muy lejos de allí, a su hijo no lo veía por ninguna parte. Quería gritar pero algo que tenía en la cara se lo impedía. A su lado pudo distinguir la leve figura del niño rubio sentado en el suelo frente a ella.
-Ahora que él te tiene vamos a pasar mucho tiempo juntos-. La voz del niño espectro la sobrecogió de tal manera que amenazó con enterrarla en una avalancha de puro horror.
Suerte a todos :wave:
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kid
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A mí me daban tres

Mensaje por kid »

Finalmente llegan los resultados de esta problemática edición, y esta vez el que peor ha quedado ha sido segundo xD. Pasen y vean...
Spoiler: Mostrar
PRIMER PUESTO: ALABANDA Y GATOAZUL. Alabanda: 3+2+2=7, GatoAzul: 2+3+2=7

SEGUNDO PUESTO: GHORRHYON Y JUEVESCASI. Ghorrhyon: 1+3+1=5; Juevescasi: 1+1+3=5


Felicidades a todos por vuestros oros y platas xD.
Comentarios:
Spoiler: Mostrar
Ghorrhyon:

Título: Autopsia de Noah Kane
Puntos: 2
Lo mejor: Las historias cíclicas siempre son mejores en estos temas, porque dan la sensación de "te puede pasar a tí". Una manera atípica de tratar las alucinaciones... me alegré al descubrir que no era la Muerte en persona.
Lo peor: Veo aquí el problema de la naturaleza del relato corto... no le cogí verdadera grima al tal Tadeo porque sólo hace un par de putadas. Y encima, un prota más desarrollado habría dejado ver más fobias, más preocupaciones, le habría dado más chicha al malo.
Posible autor: BlueCat

Título: Untitled 4 Eva n'eva
Puntos: 1
Lo mejor: Qué lirismo, qué belleza. De verdad, tiene un ritmo espléndido, escogido adecuadamente, y como es corto no te cansa. La manera de definir muchas formas de terror.
Lo peor: Muy bonito, sí, pero... ¿dónde está el miedo? Creo que trata más sobre el miedo que causarlo (me da que en eso no especificamos). Y sin título, qué penita. Se ve que está hecho deprisa.
Posible autor: Jueves...casi seguro.

Título: La noche del miedo
Puntos: 3
Lo mejor: Le doy los tres puntos, no preguntes XD. En serio, es la historia más típica, pero la más conseguida, con ese final, que es lo verdaderamente inquietante.
Lo peor: Le falta redondear: ¿Dónde están? Vale, eso es parte del miedito, el misterio, la ignorancia, pero una descripción del malo más completa hubiera ayudado, a mi entender, a tener claro lo crudo del tema.
Posible autor: El vigente campeón, que me da que revalida.

No comento la mía, sino que haré un comentario general. No es tema para relatos, me ha costado un montón, y veo que todos remarcamos demasiado lo que TIENE que dar miedo. En el título, en los momentos clave. Vale que haya que describir lo que le ocurre al personaje, pero a veces lo solucionamos con un "el pobre tenía mucho miedito". Demasiadas pelis de terror, me temo, que nos han insensibilizado.
Y dicho sea de paso, mi relato no asusta ni a una monjita clarisa.

Juevescasi:

Habéis conseguido algo que no he podido, escribir una historia de terror. Por mi parte, cuando comenzaba a escribir, el escrito me recordaba a uno de esos libros o a una de esas películas. Un niño poseído, una casa encantada... todo lo que escribía me recordaba a cosas que ya había leído (visto), se me hacía repetitivo. Al final, la calle de en medio fue la elegida: escribir como me gusta, sin control y/o mesura.
A pesar de todo, os felicito, vuestras historias tenían pies y cabeza. De vez en cuando conseguían acelerar el ritmo de la sangre o el de los nervios. Era un tema complicado, y lo habéis superado. En cuanto a los puntos... la distancia entre 3 2 y 1, es mínima; a priori, los tres relatos se merecen la máxima puntuación.

Autopsia de Noah Kane
Puntuación: 3
No esperaba que se introdujese en un horno crematorio... pensé que haría algo parecido con el cadáver mas no con él. Me gustó la historia, me gustó el metro y la chica que baja dormida en el ascensor. Bien escrito. Un desenlace abierto, una epidemia. Para este los 3 puntos.

El sueño de la razón
Puntuación: 1
Me gusta como describes la casa. No me gusta que su abuelo aparezca en el espejo (aunque quizás no aparece y él piensa que aparece... eso si me gustaría). Se hizo un poco pesado... sólo eso. Bien escrito y cierto es, creo yo, que el miedo y las apariciones están dentro de nuestra cabeza, lo cual no es poco, no significa un alivio.

La noche del miedo
Puntuación: 2
No me gusta que estuviesen en un hotel. Me gusta que el tipo defendiese a su mujer y a su hijo (pensé que se iba a quedar dormido mientras todo ocurría pero no, se despertó y fue un alivio). No me gusta el desenlace... pensé que todo había terminado al final, pero no, sigue en el hotel, fue algo desasosegante. La lectura fue rápida.

Alabanda:

El sueño de la razón
Su autor: Ghorrhyon (siempre escribes el título en mayúscula y sin negrita)
He dudado entre dar los tres puntos a tu historia o a La autopsia de Noah Kane, por fin me he decantado por el tuyo por una razón. Para un relato de terror es muy importante crear una buena atmósfera, ya que contribuye tanto como la historia misma a crear tensión en el lector y tú eso lo has hecho bien, y lo has ido haciendo durante todo el relato. Es el final lo que me ha dejado un poco tocado, yo esperaba algo más fuerte y también lo deseaba, pero eso también forma parte del terror, el final inesperado.
Puntuación: 3

Autopsia de Noah Kane
Su autor: GatoAzul
El forense y sus cadáveres, es un bonito trabajo ese, siempre y cuando no tengas que oír la voz de Tadeo a tu espalda. Fuera de bromas, tu relato me ha gustado y me ha cogido por sorpresa, nunca había visto ni leído nada parecido en cuanto a temas de terror y eso, teniendo en cuenta que cuando se tiene que escribir de terror se tira de los tópicos (véase el mío) pero en tu caso es original. La pega es que no da miedo, quiero decir si no eres forense… porque un forense sacaría otras conclusiones distintas a las mías tras la lectura. En mi opinión le falta esa atmósfera que debe rodear una historia de terror, es por eso más que por otra cosa, ya que está impecablemente escrita, por la que le doy la puntuación entre medias.
Puntuación: 2

Sin título
Su autor: juevescasi
Da la impresión y casi estoy seguro de que es así, de que la has escrito a todo correr, tanto que hasta se te ha olvidado ponerle un título, es como salir a la calle en zapatillas de casa y dejarte las llaves dentro, ya es imposible que nada te salve el día. Tienes faltas de ortografía que no son habituales en ti, y la misma historia es muy confusa por no hablar de que no hay terror.Al menos llegaste a presentar el relato.
Puntuación: 1

GatoAzul:

Relato: Documento-sin-título.doc
Comentario: Diría que no ponerle título al relato es una falta por la cual conviene puntuar negativamente, pero sinceramente, yo estuve durante horas buscando uno para el mío sin sacar más que prototipos de título de películas de serie B y al final le puse uno por poner, sin demasiada convicción. El caso es que, en esta ocasión, por ese motivo, no perjudicaré la puntuación con este detalle.
La historia puede parecer breve y en una primera lectura no encajar con lo que hoy en día se entiende por la temática expuesta. Precisamente por ello me ha gustado tanto, no ha sido para nada un relato de “terror comercial” de esos que te esperas encontrar en la edición, todo lo contrario, ha sido un miedo real poetizado, muy “Edgar-Allan-Poetiano”. Mi enhorabuena al autor de este relato.
Puntuación: 3 puntos

Relato: El sueño de la razón
Comentario: Mmm… como relato no está mal, pero tratándose de un relato de terror, creo que el protagonista y su visión de conjunto, reúnen demasiados elementos medianamente “cómicos”, lo cual hace que a los apartados de tensión se les reste importancia. Por otro lado, también esta el hecho de que la historia finaliza sin conclusión fija, lo cual deja con cierta inconsistencia al relato.
Puntuación: 1 punto

Relato: La noche del miedo
Comentario: Un buen relato de terror, muestra los elementos necesarios para ello de forma correcta. Buena ambientación, personajes protagonistas idóneos, un “elemento de pánico” muy bien escogido y una estructuración típica (que no por ello mala) de este tipo de relatos, inicio confuso, desarrollo hasta dicho punto y resolución mediante un principio alterado.
Puntuación: 2 puntos

Relato Propio: Autopsia de Noah Kane
Comentario: Lo dicho, el título lo puse un poco por poner y sinceramente, la temática de esta edición no es de mis favoritas que digamos… principalmente porque soy incapaz (hoy en día) de calificar nada de terrorífico, ni películas, ni relatos… creo que ese concepto se perdió hace ya mucho tiempo y que actualmente su uso siempre es algo que se tambalea entre el suspense y/o el gore. Pero como tampoco es plan dejar el concurso de lado por semejante pensamiento, decidí enviar este relato. Tratando de evitar un poco el tópico fantasmal y añadiendo algo más de acción que de pensamiento.
Hasta la próxima :wave:
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Shichibukai
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Mensaje por Shichibukai »

Esta edición sólo podía acabar así, sin un ganador. :lol: Es la tercera vez consecutiva que debo estar involucrado en la elección de tema, así que he decidido cederle ese derecho a GatoAzul en exclusiva, espero que lo aceptes. :wink:

La conclusión que saco es que el tema de terror ha sido complicado para todos porque es muy dificil definir hoy en día qué es el terror, pero para mí no ha sido tan complicado, quizá porque he tirado de los tópicos que nunca fallan. Cuando elegí esta temática no me imaginaba que iba a resultar tan dificil porque no es la primera vez que se escribe sobre terror en este tema, y la vez anterior hubo una participación muy aceptable. Lo cierto es que la temática de terror en este tema muere hoy aquí y no creo que vuelva a aparecer en el futuro.
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juevescasi
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Mensaje por juevescasi »

¡Felicidades Alabanda y Gatoazul! A por el próximo tema.
Nos ha dejado cuatro relatos esta edición, y ya vale. No era un tema sencillo, no eran épocas sencillas, era un tema para trabajar, y exprimir todo lo relacionado con la palabra terror. Es cierto gatoazul, el significado de dicha palabra está muy "sobado", intenté buscar una vía alternativa pero creo que me salté todas las vías. Y sí, lo escribí en un par de horas... estas semanas de curro y estudio me agotan. En cuanto a las faltas de ortografía (el corrector de word nunca falla)... bueno, eso de "jorje" es intencionado en referencia a un libro (El orden natural de las cosas) y la ausencia de comas y/o puntos me ayudaban a acelerar el relato, lo ponían más fácil.

Espero el próximo tema con ansias y ¡me voy de fiesta! que aquí en zaragoza son las fiestas del Pilar y ¡estamos de juerga!
Ciao
"...sólo hay finales abiertos;
y la locura es más deseable que posible;
y nadie volverá a casa con el mismo paso;
y no hay reglas para bailar a dúo en el granero
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Mensaje por GatoAzul »

Bueno ha sido una edición muy... interesante a su modo, xD! Nah' se agradece una edición relajada de tanto en tanto. Quisiera darle mi enhorabuena a Alabanda por su victoria en ésta... y por la anterior (disculpa, llevo algún tiempo sin pasarme por el foro y se me fue por completo de la cabeza :oops:). Felicidades!

Pues sí, a decir verdad la temática era un tanto complicada, pero hay que probar todos los ámbitos y siempre resulta interesante toparse con semejantes retos. A pesar de ser cuatro participantes, en mi opinión, la cosa no ha salido tan mal.

Comentando comentarios... pues la verdad es que tengo poco que decir, agradezco todos y cada uno de ellos (sobretodo los positivos, jeje) pero coincido en todas las críticas expuestas, pues como he dicho no soy muy aficionado a esta temática y me resulta un tanto difícil encontrar el concepto en si hoy en día (maldita tv, nos ha privado de nuestra sensibilidad e inocencia... Ghorrhyon tenía razón, y bien sabe dios que no me gusta dársela, xD!).

Y en cuanto al honor de escoger tema... mmm, diré lo mismo que la última vez, voy a poner una temática a modo experimental. Si tiene buena acogida perfecto y si no pues que elija Alabanda o ponemos tema libre, tanto me da realmente, pero que os parece si probamos con...
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Puede acoger un poco de cada temática: acción, suspense, drama, romanticismo... comedia. Pues ahí está mi propuesta, os toca opinar.

Saludos!
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Mensaje por FMG »

Bueno yo participo este mes, es mas ya tengo mi historia recien acabada, esta mañana me ha entrado un poco de inspiracion y la he escrito.
Pd: Este mes recogeras los relatos Kid? O lanzareis indirectas a Ramsus en este tema otra vez :lol:
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Mensaje por Y. Noa »

En primer lugar quiero felicitar a Alabanda y Gatoazul por su victoria en esta edición. Yo no me presente porque soy incapaz de escribir algo que de un minimo de miedo, pero me parecía un tema muy interesante, y de heho los pocos relatos que había eran muy buenos.

Y bueno, contad conmigo para esta edición. Ya tengo algo medio pensado, aunque no es muy bueno, pero en fin, a ver que sale.

Y nada más, a ver si este mes se presenta más gente. Saludos :wave:
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Mensaje por Ghorrhyon »

Felicidades a Alabanda (¡oh, no, que alguien le saque de la poltrona!) y al GatoAzul que cada vez que vuelve del País de Nunca Jamás, arrasa... (Síiii, dame la razónnn, que me poooneee).

Bueno, como yo ya hice mi comentario general, eso que me ahorro... en cuanto al tema, vale, haré lo que pueda, aunque últimamente me cuesta sacar historias adelante.

A los que se presenten... por favoooor no os rajeeeeisss :cry:
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Mensaje por kid »

FMG escribió: Pd: Este mes recogeras los relatos Kid? O lanzareis indirectas a Ramsus en este tema otra vez :lol:
Pues como no participo ya los recojo yo, pero dad fechas y esas cosillas (mejor después del Salón del Manga xD).
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Mensaje por GatoAzul »

Vamos a ir formalizando esto. Como siempre, este post no es definitivo:
- Las inscripcciones para participantes siguen abiertas.
- El tamaño del relato y fechas de entrega pueden ser sometidas a cambios, sólo debeis comunicar con que apartados estais o no conformes y se someterá a votación popular.

Sin más dilación, ahí va el parte oficial:

---------------------------------------------
18ª EDICIÓN DE CONCURSO MENSUAL
---------------------------------------------


Temática de esta edición:
Espionaje

Tamaño máximo del relato:
2800 palabras

Plazo máximo de entrega de relatos:
1 de Noviembre

Encargado de recogida de relatos:

Imagen
------- kid -------

Participantes de esta edición:
  • Imagen Imagen
  • ------- FMG ------------ Y.Noa --------
  • Imagen
  • --- Ghorrhyon -------- Juevescasi ---
=====================================================

Plazo máximo de entrega de puntuaciones:
8 de Noviembre

Metodología de puntuación:
"Eurovisiva"

Preguntas frecuentes:
Spoiler: Mostrar
¿Qué?¿Cómo?¿Dónde?
Para los que aún estén un poco perdidos, en resumidas cuentas el concurso mensual consiste en realizar un relato propio, de no más de 2.800 palabras, y cuya temática se centre en la escogida por el ganador de la edición pasada (en este caso, la temática de esta edición es Espionaje).

¿2.800 Palabras?¿He de contarlas yo?
No, no es necesario ponerse a contar uno mismo las palabras (se puede hacer, pero no lo aconsejamos). La mayoría de los editores de texto poseen una función que se encarga de dicha tarea. En el caso de Microsoft Office, puedes encontrarla en: "Herramientas/Contador de Palabras..."

Bien, ya tengo mi historia ¿Ahora qué?
Una vez tengas terminado tu relato, tendrás que enviárselo al encargado de recogidas (en esta edición kid se ha ofrecido voluntario) mediante Mensaje Privado. Recuerda que el relato no entrará en concurso si no cumple la norma de máximo de palabras o si se entrega fuera del plazo previsto (aunque siempre hay excepciones).

¿Y luego?
Posteriormente, el encargado de recogida posteará todas las historias sin los nombres de los autores. Cada participante tendrá que leer el resto de historias enviadas al concurso para posteriormente someterlas a votación.

¿Sistema de votación?
El "sistema eurovisivo". Habiendo X participantes se otorgarán X-1 puntos a todos los relatos menos al propio.
(X-1 puntos) A la mejor historia.
(X-2 puntos) A la segunda mejor.
...
(1 punto) A la última historia.

Conjuntamente a la puntuación se añadirán comentarios acerca del relato y los motivos por los cuales se le ha asignado dicha puntuación.
Finalmente se agregará un comentario personal acerca de la historia que ha escrito su propio autor: Inspiración, anécdotas, calificación personal...

¿Y el premio?
Gracias a CrUsTa, actualmente sí que se otorga un premio al ganador del CONCURSO MENSUAL. Se trata de la firma exclusiva del concurso como reconocimiento. Al ganador se le cederá esta firma del ganador anterior y ésta se irá pasando de autor en autor como símbolo de ésta gran e insustituible sección de Pirateking. Posteriormente, el ganador de la edición decidirá la temática en la que se basarán los relatos de la próxima edición del concurso.


¡LA 18ª EDICIÓN DEL CONCURSO MENSUAL HA DADO COMIENZO!

PD: Sintiéndolo mucho, en esta edición finalmente me va a ser imposible presentarme por asuntos varios. Ruego me disculpen.
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Mensaje por kid »

Vamos a subir un poco el tema, que está olvidadillo. Os quería recordar la existencia del concurso por si acaso, que de momento sólo tengo un relato y ya falta poco para el día señalado (cosa que es perfectamente normal en este concurso, pero bueno :lol: ). Si queréis que se atrase la fecha para después del puente decidlo, y si no, id pensando en hacer los relatos, que ya toca :P
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Mensaje por Y. Noa »

Yo tengo mi relato a medias, me está costando bastante terminarlo porque he tenido dos semanas bastante liadas. De hecho, no sé si me dará tiempo a termianrlo para la fecha de entrega, y ya tenía pensado pedir prorroga si veía que no me daba tiempo a llegar.

Pues eso, que yo aún no sé si podré tenerlo listo o no para el día uno, lo voy a intentar porque no me falta mucho, pero tengo bastantes cosas que hacer estos dos días. Osea que si se alarga el plazo un par de días más, por mi perfecto porque me daría tiempo a terminarlo y revisarlo con tranquilidad. Presentar lo presentaré seguro a no ser que ocurra una catastrofe de aquí a la fecha de entrega.
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Mensaje por kid »

Ante la insistencia y los sobornos de algunos participantes, además de mi manía de no negarle nunca nada a una dama, he decidido retrasar la fecha de entrega hasta el CINCO de noviembre (lunes). Cuanto antes me entreguéis los relatos mejor, que yo no me voy a ningún lado y puedo publicarlos. Me da que el tema se está muriendo lentamente, porque la situación se repite cada mes...

Si hay alguien que quiera incorporarse que me lo diga, no vaya a ser que me dé por ponerlos antes de hora, cuando crea que los tengo todos.
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