The Buddha escribió: ↑Vie May 16, 2025 9:31 am
oscario escribió: ↑Jue May 15, 2025 8:51 pm
Coño, pues yo acabo de fijarme, había asumido que el tema era para hablar de las batallitas de Marco Aurelio y decidí medio ignorarlo xd
Echando un vistazo rápido... decepcionado con que nadie haya hablado un mínimo de algo tan importante y constante en la historia de la filosofía universal como es el pensamiento estético.
Recordad lo que decía Platón, en el mundo de las ideas encontramos lo bueno, lo verdadero y LO BELLO.
Venga, pues lanzo una pregunta: ¿qué es LO BELLO?
Pues es una muy buena pregunta, ya que en ella reside gran parte de la relevancia y utilidad del pensamiento estético. Por que el significado de la belleza (o lo bello), como muchos otros conceptos y categorías estéticas, varía según la época, el pensador/a, el contexto cultural en el que se esté discutiendo, e incluso al rol y consideración de aquello que entendamos como arte.
Ya que he mencionado a Platon, que como en muchas otras facetas es de los primeros filósofos en teorizar sobre la idea de belleza (que no en términos de teoría del arte), para Platon lo bello debe ser algo inherentemente harmonioso, perfecto y ordenado, puesto que pertenece al ámbito del mundo de las ideas, que como ya todos sabemos supongo contiene lo verdadero, origen de todo lo bueno, etc... (pese a que Platon menospreciase el arte o todo lo que relacionaríamos con lo artístico/artesano, al ser una reproducción de la realidad sensible). En cualquier caso, si os fijáis los adjetivos/categorías que Platon asocia a lo bello (harmonía, perfección, orden...) son aspectos que hoy muchas personas también asociarían a la belleza, y que de hecho se ajusta a la idea de "canon de belleza" aceptada en la antigüedad greco-romana, y también en el Renacimiento, especialmente el primer Renacimiento del Quattrocento y su hiperfijación por la geometría y la aritmética.
Sin embargo, a medida que avanzamos en el tiempo lo que se puede considerar como bello o "positivo" cambia y adopta una vertiente más ética y funcional en términos tanto conceptuales como artísticos. Por ejemplo, con la hegemonía del pensamiento cristiano en la antigüedad tardía y la edad media, empieza a entenderse que lo bello está en Dios y que debe ser un mecanismo que te lleve a él. En este sentido un aspecto estético que se destaca mucho en la edad media es la luz, debido a la enseñanza de Pseudo Dioniso de que Dios está en la luz. De ahí que por ejemplo en la arquitectura muchas catedrales e iglesias (especialmente francesas) tiendan con el paso de los años y siglos a ser más altas, y por tanto a tener ventanales más altos para tal de que la luz, mediante al arte de las vidrieras, bañase a los fieles. Misma lógica se aplica por ejemplo al uso de pan de oro y todo tipo de materiales preciosos en los retablos (aunque esto también se debía al valor crematístico y ostentoso de dichos materiales). Esta concepción más ética de lo bello no es algo nuevo de la edad media, y de hecho ya la encontramos nada más y nada menos que en la Poética de Aristoteles, donde defendía la función moral y ética de la tragedia griega (es decir, del teatro) en la sociedad.
Más adelante en el tiempo, y más concretamente a finales del siglo XVIII (cuando disciplinas como la historia del arte, la estética, la teoría del arte, etc... se empiezan a gestar debido a la revalorización del patrimonio y raíces nacionales con los procesos de la revolución francesa), lo bello también se empieza a discutir en relación más directa con la práctica artística, y más concretamente con su capacidad representativa. Por ejemplo, Lessing (que es uno de los pioneros de la teoría del arte/estética) considera que el arte es más bello en cuanto mejor y más "emocionalmente" expresa el tema o cuestión que busca representar. Es aquí donde entra por ejemplo su análisis de la escultura clásica del Laoconte y su pregunta de "¿Por que grita el Laoconte?", pues básicamente grita porque es bello que grite, y es bello que grite de esa manera tan efusiva porque es coherente de acuerdo con su historia y situación de estrangulamiento.
Sin embargo, y ya con tintes más "modernos" (aunque no voy a entrar en movidas contemporáneas o posmodernas), encontramos también a finales del siglo XXVIII el juicio estético de Kant y lo sublime. Ya que para Kant la estética (o lo que el denomina como juicio estético) comprende todo aquello que los juicios de la razón y la inteligencia no logran procesar. Al ser lo estético (y por extensión bello) algo que no podemos comprender, nos genera una sensación de entre placer (lo conocido como placer estético), gusto y también pavor y ansiedad, que se manifiesta bajo el concepto de lo sublime, algo tan grande e inmenso que trasciende nuestro sujeto, nuestra razón, nos hace pequeños e insignificantes, y eso nos causa miedo pero también placer estético ante semejante belleza infinita. Una belleza infinita que poco después pensadores como Hegel asociarían al espíritu (geist) de la historia dialéctica, que no deja de ser otra cosa que las raíces de los emergentes nacionalismos (en el caso de estos autores el alemán, cuna del romanticismo), pero que en la práctica artística de la época se refleja en obras como el
El caminante sobre el mar de nubes de Friedrich, que refleja a la perfección el valor de lo sublime como canon de belleza estética:
